Nota
#DosMesesSinSantiago La enorme familia de Santiago Maldonado
lavaca en Buenos Aires y en Esquel. Desafiando todos los pronósticos políticos, meteorológicos y policiales una multitud se reunió en Plaza de Mayo y otra recorrió el centro de Esquel hasta el juzgado federal que investiga la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Los dos actos se convirtieron en una ceremonia sensible que dejó un mensaje contudente: Santiago tiene que aparecer y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, renunciar.
No es una marcha. No es una movilización. No es un acto. Es un sentimiento. Y duele. Hay gente llorando arriba y abajo del escenario. Hay lágrimas. Hay preocupación. Y hay gente desbordando la Plaza de Mayo por todas sus aristas, con rostros de dolor, abrazándose, sosteniéndose, acariciando la foto que llevan en el pecho, en la mano o en el corazón, al lado del pin que proclama Juicio y Castigo, que fue emblema en la construcción de ese Nunca Más que hoy cuestiona la desaparición forzada de Santiago Maldonado.
Arriba y abajo del escenario está su familia.
Arriba, los hermanos, su cuñada, las Madres de Plaza de Mayo.
Abajo, la señora que reza, el chico que se muerde los labios, la pareja que se aferra a una cartulina amarilla que grita El Estado es responsable, la joven que tiene la mano en el corazón, conteniendo el llanto, el señor en sillas de ruedas, la mamá con el carrito del bebé y hasta el vendedor que despacha hamburguesas acongojado.
Ese es el sentimiento: el de integrar un tejido social que sufre una ausencia y se reúne para responder a ese dolor con presencia.
En este día de cielo amenazador, con el alerta de los servicios infiltrados y a la hora de la modorra dominguera, esa familia es una multitud dispuesta a desafiar a los pronósticos meteorológicos, políticos y policiales, para dar un mensaje contundente: Santiago tiene que aparecer y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich tiene que renunciar.
Esa multitud desafiante se sintió convocada por la familia Maldonado y eso que parece tan simple es en sí mismo un acto de comunicación que cuestiona el rol de los medios y el de los periodistas. Germán, el hermano de Santiago, lo hizo explícito cuando les dedicó estas palabras: “Sean un poco más profesionales. Investiguen, indaguen. No se imaginan el daño que causan al inventar noticias. Tengan un poco de amor propio. No se dejen usar como marionetas por un par de billetes”.
Luego, puso el dedo en otra llaga: «¿Dónde están que no los veo, a ustedes políticos que quieren que aparezca Santiago? ¿Vieron a Carrió por ahí? ¿Vieron a Peña, a Vidal, a Macri, a Bullrich?. Ellos que quieren que aparezca Santiago. Van dos meses y nunca vienen a apoyar, ni nunca llaman».
Dos meses.
61 días.
1.464 horas.
No son números. O sí y miden el peso que carga esa familia y esa voz quebrada con la que Sergio lee la carta que le escribió a su hermano desaparecido, que comienza diciendo:
Santiago:
Donde estés, quiero que sepas que te quiero. Cada día que pasa te extrañamos. Necesito que aparezcas pronto, no puedo dejar de pensar en vos. Cada día que pasa te lloro más y me pregunto por qué sos vos quien está pasando por esto y no yo. La respuesta es inmediata: nunca me involucré en diferentes causas como lo haces vos”.
Arriba y abajo del escenario hay un silencio tan silencio y hay unas lágrimas tan lágrimas que convierten a esa escucha de la multitud en un acto único, especial, diferente.
Histórico, dirá cualquiera que haya estado y nadie más, porque en los cuerpos y no en las pantallas está la verdadera dimensión de lo que significó para cada integrante de esa multitud la lectura de esa carta, que siguió así:
“Las personas como vos nos enseñan, nos abren los ojos, nos muestran el camino; pero también dejan en evidencia las miserias humanas. Ojalá puedas escucharme y entender la demora en encontrarte. No es porque no te busque, ni tampoco porque haya gente a la que no le importes. Todo lo contrario. Es mucha la gente que te quiere sin haberte conocido y que reclama por vos. Ver tu cara en todos lados, siempre con tu sonrisa, me da mucho orgullo. Pero también me da tristeza e impotencia porque no estás con nosotros. Hay muchos intereses en el medio y vos te preguntarás ¿estos intereses son más importantes que mi vida o la de cualquier persona? Lamentablemente, para algunos estos intereses son más importantes que la desaparición de una persona en manos de una fuerza del Estado. Para ellos solo somos un número, una estadística, un casillero. Pero somos hijos, hermanos, amigos y personas con derechos que exigimos justicia.
Santiago: te estoy buscando, te sigo y te seguiré buscando. Más allá de intuir donde te tienen, es difícil encontrarte. Cuando esta pesadilla comenzó, nuestro hermano Germán les pidió colaboración de los gendarmes. Confieso que creí que eso podía funcionar para que aparecieras rápido. Ahora estoy convencido de que no existe la bondad en los efectivos, ni en los jefes que participaron de la represión en la comunidad mapuche: junto a ministros, jueces y fiscales solo cuidan sus intereses. No sé cuánto tiempo va a llevar encontrarte. Sé que tal vez hubiera sido distinto si te quedabas en casa y no salías a reclamar por los más desprotegidos, por las causas justas y los pueblos originarios.
Hoy me vuelvo a preguntar dónde estás, Santiago. ¿Tan difícil es pedir que te devuelvan? Quiero que los viejos, la abuela y toda la familia dejen de sufrir y que esta pesadilla termine.
Quiero preguntarle al presidente Mauricio Macri y a todos sus ministros donde está Santiago Maldonado. Que aparezca con vida urgente, lo necesitamos”.
Y así fue como ese discurso personal, íntimo, sensible, leído en Plaza de Mayo y compartido con una multitud, se convirtió en un nosotros plural, integrador.
Creó una familia.
La enorme familia que necesita que aparezca Santiago.
Después, intentaron lo mismo de siempre los mismos de siempre, pero la reacción fue otra. Un grupo de encapuchados atacó a periodistas –la cronista de Crónica Tevé, el camarógrafo de C5N- e intentó armar el tole tole que luego justifica las detenciones arbitrarias. No pudieron: una familia es capaz de reconocer a quiénes no son parte de ella. “Infiltrados, infiltrados”, comenzaron a gritar de aquí y de allá. Los rodearon, los enfrentaron, los fotografiaron y los hicieron escapar como lo que son: ratas.
Así se sintió en Esquel
“Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”. El canto explota en uno de los puntos centrales de la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado: el cruce de las calles 25 de Mayo y San Martín, donde está la sede del Juzgado Federal de Esquel. Allí llegó esta semana el nuevo magistrado de la causa, Guillermo Gustavo Lleral. Y por allí pasa esta columna sensible y emotiva, llena de niños y niñas con pancartas, que hace minutos salió desde la plaza central y ahora, frente al juzgado, canta la consigna más triste:
“No estamos todos: falta Santiago”.
Verdad y justicia
La nena mira fijo a las cámaras que la retratan con un cartel en la mano que dice: «Dónde está Santiago. Sami, 8 años». De fondo, se escucha a la abogada Verónica Heredia, encargada de leer el comunicado de la familia Maldonado:

La abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia. #DosMesesSinSantiago en Esquel. Foto: Nacho Yuchark para lavaca
“Santiago es hijo, hermano, cuñado, amigo. Es el dolor constante de saber quiénes son los responsables de su desaparición forzada. De no saber dónde está. Ese dolor aumenta de sólo pensar que los responsables quedarán impunes. Desde el principio anhelamos una justicia imparcial, pronta y eficaz. Sin embargo, fuimos testigos y víctimas de una justicia parcial, lenta e ineficaz. La designación de otro juez abre una esperanza y nos da fuerza para llegar a la verdad sobre Santiago. Nuestra familia, nuestro país, necesita comprobar que el Poder Judicial puede resolver el caso de la desaparición forzada de Santiago sin interferencias ni presiones de ningún tipo. El Ministerio de Seguridad de la Nación no hizo más que entorpecer el proceso para llegar a la verdad. Por todo esto y su mala actuación durante estos dos meses, exigimos la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich”.
Verónica Heredia se detiene ante la ovación de la Plaza.
Luego, continúa.
“Además lamentamos el destrato para con la familia del secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, Claudio Avruj, quien debería haber generado un espacio de contención desde el primer día en lugar de distraer el correcto accionar de la causa con su proceder y declaraciones de prensa. Seguiremos, Santiago, pidiendo por vos, preguntando por vos, cada día de nuestras vidas hasta saber por fin qué te sucedió. Aún con esta mochila de dolor, angustia e incertidumbre, no vamos a bajar los brazos. Lo haremos en honor a tu compromiso y solidaridad. Acompañamos a todas las familias que atraviesan o han atravesado este dolor y siguen peleando como nosotros para que nada quede impune y se castigue a los culpables. Nos solidarizamos con las comunidades de los pueblos originarios, que se han visto avasallados en sus derechos y han sido perseguidos por la defensa de su territorio. Agradecemos cada una de las muestras de solidaridad y acompañamiento en nuestro país y en el mundo, el apoyo de todas las personas que hoy y día a día siguen reclamando junto a nosotros la aparición con vida de Santiago. Verdad y justicia”.
Actores sociales
Matías Santana es uno de los integrantes de la Pu Lof y es el principal testigo en la causa: detalló cómo la Gendarmería se llevó a Santiago el 1 de agosto: “Aquí hay un conflicto político, histórico, que no podemos sacar de contexto. Nos tenemos que levantar como gente mapuche: estamos iniciando un proceso de recuperación y de reconstrucción social. Somos actores sociales. La represión, los servicios de inteligencia y la violencia es continua”. Santana recuerda a través de un comunicado a Santiago como un detenido desaparecido por razones políticas: “No te olvidaremos. Tu memoria, valiente, no será negociada”.

Matías Santana, de la comunidad mapuche Put Lof. #DosMesesSinSantiago en Esquel. Foto: Nacho Yuchark para lavaca
Elvira Gauna, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Esquel, también leyó un emotivo comunicado:
“La disputa es por el territorio y sus recursos. La disputa es económica, política y social. Esta disputa es la que determinó la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Creemos un acto de justicia nombrar a Santiago en estos términos y en este contexto, porque es justo darle este sentido a su existencia e imaginarnos las posibles palabras que nos diría si estuviera entre nosotros. Nos solidarizamos y repudiamos la violencia en Vuelta del Río. El brutal allanamiento en Cushamen. Repudiamos las tareas de inteligencia ilegal llevadas adelante por Gendarmería sobre familiares y amigos de Santiago y nuestros compañeros de la APDH Regional Noroeste del Chubut. Bregamos por los derechos a la vida, a la justicia, a la tierra y a la libertad. Hermano, amigo, peñi, compañero Santiago Maldonado: estamos aquí como el primer día pidiendo por verdad y justicia, pidiendo por tu aparición con vida ya”.

Frente del juzgado federal de Esquel. #DosMesesSinSantiago en Esquel. Foto: Nacho Yuchark para lavaca
Lo inaceptable
La movilización llega hasta el Centro Cultural Melipal. Un grupo de vecinos presentó un mes y medio atrás una nota al Concejo Deliberante para colgar un banner con el rostro de Santiago en la fachada del centro: “Es un artista y así debemos recordarlo”. La respuesta nunca llegó, pero hoy montan dos escaleras y lo cuelgan. Candy -26 años, tres hijos- filma el momento: “Esquel está dividido: hay personas que opinan qué tenía que hacer en la comunidad si no era mapuche. Es tremendo: estamos hablando de un desaparecido en democracia, de una persona que se había acercado a apoyar. Por eso estoy aquí: es importante que mis hijos entiendan esa conciencia”.
Maximiliano, docente: “Si hay división es a partir de la desinformación. Cuando el cerco mediático llega a una ciudad pequeña como esta, se nota fuerte. Aquí hay muchos que tienen familiares gendarmes y muchos que tienen familiares mapuche. Eso se ve, aunque en el aula no tanto, porque a veces se evita: te etiquetan si hablás, por lo que muchos no dicen lo que piensan con tanta facilidad. En algunas escuelas se llegaron a labrar sumarios por hablar de las dos cuestiones: la desaparición de Santiago y de la lucha mapuche. Son dos temas totalmente relacionados, y lo que le pasó a Santiago no sólo es una tragedia sino una brutalidad. Y eso viene sufriendo desde hace mucho a la comunidad”.
A su lado camina Patricia con un cartel que dice: «El Estado es responsable».
¿Por qué marcha?
-Porque no nos vamos a quedar quietos, no nos vamos a callar. Tiene que haber justicia. Esto no puede pasar. Simplemente no puede: es inaceptable desde todo punto de vista.
Cómo romper el cerco
Inán tiene 17 años y Sharon, 19. Caminan juntas por la avenida Ameghino. Inán: “Marcho porque estamos hablando de un desaparecido en democracia y, también, porque quiero que liberen a Facundo. Quiero que haya paz: no pueden seguir reprimiendo, ni puede seguir este nivel de racismo. De chica vivo la recuperación mapuche, porque mi papá vivía en una comunidad, y hoy los medios hegemónicos están haciendo todo a favor del Estado: eso lleva a que haya gente que diga que la represión es necesaria. Son cosas que no entiendo. Uno ya sabe qué te van a decir los medios hegemónicos, pero a muchos no les interesa. Estoy en modalidad de Comunicación y hemos aprendido las ´falacias argumentativas´, que me sirvieron mucho para hacer análisis de la información. Es lo que vemos hoy: día a día vemos una falacia tras otra”.
¿Cómo se rompe eso?
Sharon: Estamos en un circo mediático, y Esquel es un punto clave. La Patagonia en general lo es. Quieren nuestros recursos. Y hay temas que aquí empiezan a hervir la sangre y la gente no aguanta: no sólo hay movilizaciones, sino muchas expresiones artísticas. En la calle, en las escuelas: es una manera de avanzar, de no callar, porque mañana los medios masivos van a dejar de hablar de esto y van a pasar a hablar de otra cosa. Para eso salimos a la calle: dejamos en claro que si los medios no están con la mirada en el tema, el pueblo sí. Y por eso vamos a seguir luchando.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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