Nota
El cazador oculto
En su nuevo documental «Sonata en si menor» Patricio Escobar muestra la relación entre periodismo y dictadura a partir de testimonios reveladores.
Nadie le puede decir que no a Patricio Escobar. Porque insiste, porque busca hasta encontrar, porque vuelve a insistir, porque argumenta, porque llama mil veces y otras mil más, porque es un obrero que con pico y pala destruye cada excusa hasta quedar una vez más frente a frente y, como un chico, repetir una y otra vez: ¿y por qué no? Lo dice en el tono exacto, con el gesto indicado, sin ser pesado ni pegajoso, ni mendaz. Rompebolas, tal vez, pero esa es una virtud periodística que lo llevó a registrar testimonios reveladores, como el caso del editor de política del diario Clarín, Julio Blank, en su primer documental La crisis causó 2 nuevas muertes, donde Patricio deja en claro la trama del discurso periodístico que intentó cubrir de impunidad los crímenes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, aquel 26 de junio de 2002 y de la Masacre de Puente Pueyrredón. Ahora, esa virtud característica le permitió obtener un valioso documento histórico que se puede resumir en el antológico corte de mangas que hace a la cámara el periodista Alfredo Serra, editor de la revista Gente desde los tiempos de la dictadura hasta hoy.
Ese fue justamente el primer ladrillo que construyó el nuevo documental de Patricio, Sonata en si menor, donde revela la historia del secuestro de 15 argentinos en Montevideo en un operativo que representa no sólo el huevo de la serpiente del Plan Cóndor: es la primera vez que queda claramente demostrado el rol de la prensa en la cobertura de un delito de lesa humanidad.
La historia de esta historia comenzó el día en que Patricio llegó a MU con una propuesta. Fue días después del testimonio de Claudia Acuña en el Juicio Ético que organizó la Asociación Madres de Plaza de Mayo en 2010, y el proyecto de Patricio era utilizar el material allí expuesto para desarrollar un documental sobre el tema prensa y dictadura. La respuesta fue una propuesta: “Lo único interesante que queda por hacer es hablar con quienes estuvieron en esas redacciones en ese momento y siguen ahí ahora”. Patricio respondió: ¿y por qué no?
Un mes después, regresó con una noticia: “Tengo el testimonio de Alfredo Serra”.
El aporte de Patricio fue recibido con otra pregunta: ¿para qué hacer un documental sobre prensa y dictadura?
Imaginan qué respondió.
Rosario, Dri y Estrella
Reconstruir la historia de aquel secuestro, pedirle a los sobrevivientes que revivan sus torturas ante la cámara, implicaba, en este caso particular, involucrar a mujeres que eran niñas en aquel momento. “La única manera de justificar hacer algo así es que eso les sirva a ellas para algo. Ellas no necesitan un documental: necesitan verdad y justicia”.
¿Y por qué no?
Patricio destinó los recursos de producción del documental para financiar el viaje a Uruguay de los sobrevivientes de aquel operativo. El objetivo era doble: presentar una denuncia penal que investigara la desaparición, el secuestro, la tortura y el traslado clandestino a la ESMA y filmar un documental de un caso que involucra a 5 mujeres, 5 hombres y 5 niñas.
Esto implicó, entre otras cosas, coordinar con Raúl Olivera Alfaro, secretario de Derechos Humanos de la central de trabajadores uruguaya PIN CNT, para que acompañara la denuncia penal y poder así garantizar el seguimiento de su trámite. Involucró también redactar las declaraciones y coordinar las fechas de los viajes con las audiencias en los tribunales. Las primeras en llegar a Montevideo desde Caracas fueron Rosario Quiroga y dos de sus tres hijas: María Virginia y María Paula. Rosario había sido secuestrada en el balneario de Lagomar el 17 de diciembre de 1977 a las 8 de la mañana. Sus hijas fueron capturadas a la madrugada del siguiente día, junto a otras 2 niñas, Alejandrina Barry y María Laura, que en aquella época era una bebé de 4 meses. Volver a esa casa 35 años después significó para ellas un intento de sanar las heridas que todavía tienen: no recuerdan nada. Y ese agujero negro en su memoria es dolor y es algo más: es la herida que deja la impunidad.
Rosario y sus hijas se presentaron al juzgado, dando inicio a una causa que todavía espera justicia. Fue el primer paso. El segundo lo dio un mes después Jaime Dri, el protagonista de Recuerdos de la muerte, el hombre que escapó a los represores de la ESMA y el que, 35 años después volvió a abrazarse con su compañero de torturas, el pianista Miguel Ángel Estrella. Cuando fueron secuestrados y trasladados a un sótano del montevideano barrio de Carrasco, estaban con los ojos vendados. Estrella lo cuenta en cámara: “Vos me escuchabas rezar”. Le responde Dri: “A los gritos, rezabas a los gritos”. Estrella y Dri comparten el desayuno en la embajada argentina en Montevideo. El día anterior, el pianista había dado un concierto, que incluyó la obra que le da título al documental: Sonata en si menor. La didáctica, amorosa explicación que da Estrella de esa pieza compuesta por Liszt es lo que justifica la elección de Patricio.
Drí llegó desde Panamá y regresó por primera vez al lugar donde fue baleado y secuestrado. Encontró la casa a donde intentó refugiarse, se detuvo a mirar la ventanita por la que intentó escaparse y conversó con vecinos que todavía hoy recordaban el terror del aquel operativo. También presentó su declaración en tribunales y, como Rosario y sus hijas, ofreció una conferencia de prensa, entrevistas en televisión, radios, diarios y revistas. El objetivo de todos era el mismo: difundir el pedido de justicia es una tarea más para lograr la condena social que construya la condena judicial.
De regreso a Buenos Aires y como broche de oro, Patricio regisró el testimonio del periodista Eduardo Paredes, editor de la revista Somos. Lo encontró dictando un curso de redacción para jubilados, organizado por la municpalidad de Avellaneda.
Nunca más y después
Patricio decidió utilizar todo ese material para poner a prueba su licenciatura en Periodismo Documental, que terminó de cursar el año pasado. Fue su tesis y también el material que usó en varias materias para aprovechar así tiempo y recursos que le permitieran afrontar la difícil tarea de resumir un caso tan embrollado, difícil, duro, en apenas una hora y 20 de edición. En ese contexto pudo pensar un recurso para resolver el tema principal: cómo explicar el operativo que involucraba 4 diferentes lugares y 3 grupos de personas, que a su vez, sufrieron destinos diversos. Unos fueron presos en Montevideo, otros prisioneros desaparecidos en la ESMA. Imaginó un tablero de ajedrez gigante que reprodujera esa manipulación de cuerpos y destinos. El lugar para hacerlo lo consiguió gracias a la ayuda de la agrupación HIJOS: la Casa de la Militancia de la ESMA.
Su mujer, Carolina Fernández, productora de todos sus documentales, fue la encargada de seleccionar entre amigos y conocidos a los no actores que representaron a cada una de las víctimas. El actor Armando Díaz es quien representa al periodista anónimo que redacta las notas de prensa que se leen tal cual fueron publicadas en aquel momento. Claudia Acuña fue convocada para explicar qué pasó en cada lugar con cada quien. Sin ensayo y sin saber ni Patricio ni los no-actores qué se iba a decir, comenzó el rodaje en el gran galpón de la ex ESMA. El resultado es producto de la emoción y del clima que logró crear Patricio en ese momento.
El objetivo del documental, dirá Patricio ahora, es el mismo de siempre: que se proyecte y debata. Para lograrlo se programaron una serie de funciones gratuitas que comenzaron en el Centro Cultural Haroldo Conti, en el marco de la celebración de los 10 años de recuperación de la ex ESMA, seguirán en Mu y continuarán donde haya espacio para pensar preguntas.
No es el pasado lo que pretende interrogar Patricio en este documental. Su intención es clara: construir colectivamente el significado del Nunca Más.
Y el después.
Fotos de Lina Etchesuri
La crítica de «Sonata en si menor», por Eduardo Rojas
“Pues aun cuando ningún hombre puede ser todo, le es dable, avanzando hacia lo infinito, comprenderlo todo, incluso aquello que él no es ni puede ser. Este comprender no se verifica en la indiferencia, sino en la participación posible. Por eso mi comprensión está, fundamentalmente, abierta aun a lo para mí excluido o vedado. Quiero conocerlo y reconocerlo y solo desecharlo si parece fútil o malo”.
Karl Jaspers
En el principio hay una pantalla oscura y la voz de un hombre que habla sobre la sonata en si menor de Franz Lizst: “una de las grandes piezas del romanticismo” dice, y también que la pieza trata sobre el hombre, dios y el diablo. La música empieza a sonar, la pantalla incorpora figuras y color y muestra a Miguel Ángel Estrella sentado en el piano, tocando. Está en el patio de la Embajada Argentina en Uruguay y lo rodea una pequeña multitud de oyentes entre la que se destaca el presidente Mujica. Al fondo, contra la pared y sobre los costados, como si no integraran esa multitud sino que la vigilaran, hay muchos militares vestidos con uniformes diferentes, exhibiendo sus entorchados, distendidos, sorprendidos, sonrientes. Es una primera imagen extraña, simple y contradictoria a la vez. Muchos de los hombres allí presentes han sido víctimas hace casi cuarenta años de las dictaduras latinoamericanas, la represión y la muerte. Ahora están todos allí, amuchados, cumpliendo diferentes papeles. Uno de ellos ha sido preso político y ahora es presidente de su país; otro fue desaparecido, torturado y luego encarcelado; ahora ejercita otra vez la magia de la música empleando esas mismas manos que sus captores, los militares (otros distintos a esos que ahora lo escuchan) amenazaron con cortarle.
Desde esa promiscuidad, acaso feliz, arranca Patricio Escobar su película. En este tiempo de mixturas en el que muchas veces parece difícil distinguir lo bueno de lo otro, habrá que recurrir a la historia para saber que el presente sigue teniendo justos y réprobos, canallas y hombres libres. Será por eso que hay una palabra muchas veces repetida durante la película: verdad. La verdad sin matices ni mediadores será la partera de esta historia. Además del leit motiv visual y sonoro del recital de Estrella -una columna vertebral de belleza grave y reflexiva-, otros dos recursos narrativos se alternarán en su búsqueda: uno es la reconstrucción del secuestro de un grupo de cinco hombres, cinco mujeres y cuatro niñas ocurrido en Montevideo en 1977. Casi todos ellos eran militantes montoneros, el más notorio, Jaime Dri, protagonista de “Recuerdos de la muerte”, la novela de Miguel Bonasso. También Miguel Angel Estrella. Este tramo de la película está contado desde el relato de los tres adultos sobrevivientes -Dri, Estrella y Rosario Quiroga-, y de dos de sus hijas que viven en Venezuela desde su liberación. El otro recurso es la reconstrucción de los hechos sobre una superficie en la que están dibujados los diagramas de cada lugar y donde un grupo de actores representa las muertes y secuestros. En el medio, otro actor, un “periodista” de la época, teclea en su máquina de escribir un informe con la versión oficial de esos hechos; que es una mentira, por supuesto.
Testimonios de las víctimas en tiempo presente, reconstrucción ficcional con algo de teatro clásico griego, y recital de Estrella en la embajada; los tres recursos se mezclan enlazados por la sonata de Liszt en un crescendo dramático que se acentúa con la aparición de otro personaje, la periodista Claudia Acuña, que se incorpora al relato interpelando al “periodista” ficcional. La de Acuña es la más fuerte irrupción de la verdad, la que pone en su lugar a los hechos tal como ellos fueron. Pero al mismo tiempo es un durísimo cuestionamiento ético y un análisis riguroso sobre el papel de la prensa, en dictadura o en cualquier otra época.
Como en La crisis causó dos nuevas muertes (codirigida con Damián Finvarb en 2006), Escobar pone en el centro de la escena las maquinaciones de los llamados medios de información, lo hace con el rigor y el conocimiento de quien es parte de los mismos desde un lugar marginal por elección, alejado de esa enorme maquinaria que minimiza a la verdad transformándola en un bien de intercambio. Escobar y Acuña no pretenden ser los dueños de ninguna verdad; apenas son periodistas ejerciendo su integridad profesional, artística y personal, la que en casos como estos tiene el tono de las verdades de a puño.
Investigar, atenerse a los hechos e informarlos. ¿Qué otra cosa debería ser el periodismo? Para responder a esta pregunta Escobar le entrega la cámara a Eduardo Paredes, editor de la revista “Somos” durante la dictadura, y a Alfredo Serra, editor histórico de “Gente”, ambas de Editorial Atlántida. Las verdades de ambos son sostenidas con distante calma por Paredes y con un énfasis de tribuno (que deja muy atrás el cinismo de Julio Blanck en la famosa entrevista de La crisis causó…) por Alfredo Serra (quien, entre otros desbordes menores, dice poco más o menos que “Gente” fue la pionera del nuevo periodismo latinoamericano).
Investigar, alterar los hechos e informar según los partes de inteligencia; hacerlo, eso sí, con convicción y hasta orgullo. Tal es otra forma posible de la verdad. ¿La canalla también tiene derecho a difundirla? ¿Es tal el alcance y la necesidad de la voz del otro según la cita de Jaspers que encabeza esta nota? Sí, dice la Sonata de Escobar; este revulsivo ejercicio nos complementa y nos acerca a la utopía de la verdad. Asumir ese desafío es un ejemplo de comprensión y sagacidad creativa, también un infrecuente ejercicio de humanidad. En la fuerza de su denuncia, en su total ausencia de maniqueísmo y su coraje, Sonata en si menor va mucho más lejos que la notable La crisis… Es periodismo documental y es también un thriller político de una potencia dramática y una pericia narrativa que la ponen en la línea de la mejor tradición argentina en esos géneros: la de Rodolfo Walsh.
Historias, tiempo presente, voces, el dolor de los sobrevivientes y la soberbia de los cómplices. Las manos intactas de Estrella como una amalgama de todo, como una triste e inevitable cura en si menor.
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo

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