Nota
¿El fin de la Argentina Saudita?
El sueño (o pesadilla) de una Argentina Saudita o petrolera se evapora. El Observatorio Petrolero Sur –OPSur– preparó este trabajo para lavaca.org en el que Martín Álvarez Mullally y Hernán Scandizzo analizan la vida de Vaca Muerta (que venía agonizando antes de la pandemia), el fracking, su incidencia política y las contradicciones que genera en el mundo y en el gobierno, en medio de una crisis sin precedentes.
El mundo fósil languidece en su vertiginosa lógica de llevar todo a límites de altos riesgos. Estas energías extremas tienen su correlato local en Vaca Muerta, la joya que iba a poner a la Argentina en el mapa energético mundial con el fracking. El sueño del polo exportador prácticamente ha muerto. Las provincias petroleras están ante una crisis sin precedentes en un mundo donde las oportunidades se desvanecen en el aire por más sólidas que hayan sido publicitadas. Por Martín Álvarez Mullally y Hernán Scandizzo / OPSur
Alberto Fernández se ríe, se lo nota cómodo, lleva un mes como presidente y tiene enfrente al periodista Horacio Verbitsky, ese mismo al que su antecesor deseó enviarlo en un cohete a la luna. “La Argentina en un momento se enamoró de Vaca Muerta, puso todos los incentivos y los esfuerzos allí y desincentivó el resto de la producción convencional”, declaró Fernández ante una interpelación que puso en duda la marketinera explotación de hidrocarburos no convencionales que se realiza en el norte de la Patagonia. Rápidamente las casillas de los jerarcas del sector se llenaron de clipping con alertas y el teléfono rojo de la gobernación de Neuquén no paró de sonar. Cuatro días después el mandatario tuvo que recibir a los principales empresarios y CEOs petroleros en Casa Rosada. En la delegación estaba todo el dream team del fracking, Exxon, Vista, Pluspetrol, Chevron, Compañía General de Combustibles, Wintershall, Pan American Energy, Shell, Total, Tecpetrol e YPF. Las empresas buscaban, por un lado, una salida al congelamiento de precio en los combustibles impuesta por el ex presidente Mauricio Macri, y por otro, garantías de incentivos. Ambas quedaron en agenda.
El megaproyecto Vaca Muerta como vía para transformar a Argentina en un polo exportador de hidrocarburos agonizaba antes de la pandemia: paralización de las inversiones en infraestructuras destinadas a reducir costos y agilizar la comercialización, dependencia de transferencias y subsidios estatales, empresas con rojos financieros, cientos de trabajadores suspendidos o al borde de ser despedidos, y un conjunto de conflictos sociales, ambientales, culturales en provincias endeudadas y también dependientes de la renta petrolera y de la inyección de recursos desde Nación. La irrupción de la pandemia tensó más los límites, a la alta dependencia de los combustibles fósiles -el gas representa el
53.1% de la matriz y un 31% de crudo, según el Balance Energético nacional de 2018- se sumó que el los últimos seis años los no convencionales fueron la apuesta única. Con el precio del barril de crudo que se mantiene bajo y la economía en cuarentena, la posibilidad de implementar un barril criollo, una cotización interna superior a la internacional, aparece como un salvataje no solo a las empresas del sector, para que no dejen de perforar y bombear hidrocarburos, sino también para las provincias petroleras, que si no se incendiaron ya, como Chubut, están al borde del incendio.
La situación internacional también parece atentar contra los sueños de los fracturadores argentinos, la combinación de la crisis de sobreproducción y la financiera en el mundo frackers norteamericano, más la caída brusca de la demanda -consecuencia de las políticas implementadas en la mayoría de los Estados frente a la pandemia-, dió por tierra los proyectos exportadores de energía. En Estados Unidos preparan un salvataje cinco veces más grande que el implementado durante la crisis de las subprime de 2008 y en buena medida será destinado al sector petrolero.
La vaca polisémica
Vaca Muerta es un megaproyecto de extracción de hidrocarburos no convencionales que comenzó explorarse a fines de 2011 en Argentina. Justamente por ser un megaproyecto, es multidimensional y polisémico. Desde lo estríctamente geológico, es una formación de roca madre (lutitas o shale) de 30.000 km² que se extiende por el subsuelo de las provincias de Neuquén, Mendoza, Río Negro y La Pampa. Sin embargo, no siempre cuando se habla de Vaca Muerta se hace referencia a esa formación, si no que con ese nombre se alude también a un conjunto de formaciones no convencionales, tanto de tight sand -arenas compactas- como de shale de la cuenca neuquina que alojan hidrocarburos extraíbles con el paquete tecnológico del fracking.
La polisemia llega a la superficie, Vaca Muerta requiere insumos que provienen de distintas provincias y países, como las arenas de sílice que se extraen de Entre Ríos y Chubut; algo similar sucede con los químicos, los tubos de acero, etc. Para el transporte ocupa trazados ferroviarios, rutas nacionales y provinciales, también puertos y barcos que llegan desde otros países. Y otra trama de infraestructuras y actores necesita para colocar la producción en el mercado: rutas, refinerías, ductos, petroquímicas, plantas de licuefacción y gasoductos de exportación; también de empresas operadoras y servicios nacionales e multinacionales, bancos y paraísos fiscales; y de mano de obra calificada que proviene de distintos países (EEUU, Canadá, Venezuela, entre otros). En síntesis, Vaca Muerta es un megaproyecto extractivo que demanda complejos entramados territoriales, económicos, sociales, con impactos ambientales y culturales, que se articulan con la llegada del paquete tecnológico del fracking. Vaca Muerta es entonces más que una formación que se extiende en el subsuelo de cuatro provincias.
La puesta en marcha del primer desarrollo masivo fue en 2013, tras el acuerdo YPF-Chevron, en el área Loma Campana, en territorio de la comunidad mapuche Campo Maripe. Antes de la caída del precio del crudo y del parate pandémico, de allí, a través de 470 pozos perforados, se extrajo el 57% del petróleo producido hasta el momento de la formación Vaca Muerta, una marca que fue posible alcanzar por la inyección de subsidios del Estado. Tan solo en el período 2014-2015 ese proyecto captó el 42% de los recursos que se destinaron al sector, según el informe “Vaca Muerta y el desarrollo argentino”, elaborado por el equipo de economistas del Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES).
En la actualidad Vaca Muerta tiene más de una treintena de áreas concesionadas en las que están presentes compañías que integran el big oil, Shell, Exxon, Chevron, Total, Wintershall y Equinor. Sin embargo, los principales desarrollos fueron traccionados por empresas que tienen en Argentina sus principal foco de negocios: YPF, Tecpetrol, Pampa Energía, Pluspetrol, Pan American Energy y Vista Oil & Gas.
La llegada del gobierno de Mauricio Macri significó el desembarco de las empresas al Ministerio de Energía, ex ceos de distintas empresas fueron los nuevos encargados del devenir vacamuerteano. Llegaron los tarifazos con un aumento de más del 3000% en la energía eléctrica, más del 1800% en gas y un combustible dolarizado que se disparó. El crecimiento de la pobreza energética fue combinada con una pérdida del salario real, mientras en Vaca Muerta YPF perdió protagonismo como actor, en la medida en que los subsidios fueron reorientados hacia el sector privado. Tecpetrol, la empresa de Paolo Rocca, recibió entre 2016 y 2018, el 50% de los subsidios otorgados para estimular la producción de gas de yacimientos no convencionales. Un monto de muchos ceros, equivalente al 51% de las inversiones realizadas por esa firma y al 30% de sus ingresos, según destaca el informe anual del 2019 la Fundación Ambiente y Recursos Naturales realizado por María Marta Di Paola. Con las presiones del FMI sobre el ajuste fiscal, el gobierno de Macri ajustó los subsidios, por ésto y por diferencias en el monto que debían liquidar en ese concepto, Tecpetrol demandó al Estado por $2500 millones.

Recortes a la ilusión
En medio de la pandemia los medios de la norpatagonia destacaron que en marzo tanto YPF como otras operadoras habían incrementado su producción de crudo. Una noticia tras
la cual parecía que se intentaba esconder la situación de ralentización que arrastra el sector por el no cobro de subsidios y el congelamiento de los combustibles, que se tradujo en la baja de equipos de perforación y suspensiones masivas. El 2019 terminó con la amenaza de 600 telegramas de despido listos a ser enviados y la negociación de un nuevo marco regulatorio, una nueva ley de Hidrocarburos. Las cartas del 2020 no son mejores, más trabajadores suspendidos por la paralización del sector en el marco de la pandemia que cobrarán entre el 40% y el 60% de sus salarios por el acuerdo arribado entre los sindicatos y las empresas del sector con el remanido argumento de preservar las fuentes de trabajo.
Tampoco son buenas las cartas de la provincia, Neuquén proyectó recaudar, según el presupuesto 2020, 50.478,5 millones de pesos en concepto de regalías, de un total de ingresos 158.802,9 millones de pesos, tomando como precio de referencia un barril de petróleo en 50 dólares. Casi un cuento fantástico leyéndolo con el diario del lunes. Las regalías, en ese presupuesto, representan el 32% de los ingresos de la provincia. En Neuquén el pago de salarios de la Administración Pública tiene un peso relevante en las finanzas, el Estado es el principal generador de empleos. En el presupuesto de este año el monto asignado a Personal es de 87.764,1 millones de pesos, lo que representa un 62% de los gastos corrientes y el 56% de los gastos totales. En otras coyunturas de caída de la recaudación por la merma en las regalías, la respuesta fue el endeudamiento, principalmente para pagar sueldos y reducir los riesgos de un incremento de la conflictividad social. El Estado neuquino tiene la mayor deuda per cápita de las provincias argentinas: 108.869 $/hab al 30 de setiembre de 2019, cuando el promedio entre las 24 jurisdicciones era de 33.934 $/hab.
Ante un escenario como el actual, en el que además las operadoras petroleras recortarán un 65% las inversiones proyectadas para este año, en la agenda política neuquina reaparece la palabra clave: diversificación de la matriz productiva. Un mantra ideal para coyunturas como esta. En la década de 1990, en que la provincia se consolidó como productora de hidrocarburos, el gobierno neuquino, entonces encabezado por el patriarca Felipe Sapag, presentó el plan Neuquén 2020. Eran tiempos de bolsillos flacos por baja en la producción, que se combinaban con despidos en el marco de la privatización de YPF, Gas del Estado y Agua y Energía y el recorte salarial a los empleados provinciales por el ajuste fiscal. La provincia ya se había incendiado en las puebladas de Cutral Có y Plaza Huincul cuando el plan Neuquén 2020 fue presentado como una alternativa, la renta petrolera sería invertida en la promoción de la agroindustria, el turismo y el desarrollo forestal, así, en 2020 la provincia tendría una economía diversificada.
Sin embargo la propuesta nació muerta. Don Felipe poco después terminó su último mandato, lo sucedió Jorge Sobisch, del mismo partido pero de otra corriente interna. La situación económica de la provincia se revirtió por el aumento del precio del crudo y años más tarde la irrupción de los no convencionales y el comienzo de la era Vaca Muerta confirmaron el rumbo: I love crude.
La diversificación de la matriz productiva volvió al ruedo 2014, en el marco de la brusca caída del precio del barril, pero apenas las aguas se calmaron, la guardaron en la caja de conceptos en desuso. Neuquén en 2020 es una provincia que, como antes, depende de la renta petrolera, la coparticipación federal y los impuestos que recauda. Incluso en las dos décadas que transcurrieron desde la presentación de aquel plan, el sector ceramista, que representaba un atisbo de industrialización, fue desmantelado y hoy sobrevive por el esfuerzo titánico de los trabajadores y trabajadoras que recuperaron las tres fábricas existentes. El único avance hacia la diversificación son un puñado de bodegas, algunas creadas a fin de cobrar créditos otorgados por la provincia que no fueron devueltos y devinieron subsidios.
En 2020 la empresa petrolera de la provincia, Gas y Petróleo del Neuquén, que en 2013 anunció que se asociaba a la alemana Wintershall para explotar el área Aguada Federal y así captar más renta de Vaca Muerta, vende su participación, embolsa diecisiete millones de dólares, de los cuales se le descuentan unos doce por deudas no muy claras, cobra cinco y deja planteado el interrogante de si esa será la salida elegida, una privatización sui generis, para los tiempos de crisis y fuerte endeudamiento en dólares. La versión oficial sostiene que la operación estaba en carpeta desde antes de la pandemia.
En tanto Río Negro, provincia que tiene la matriz productiva más diversificada, también siente la caída de los ingresos, dado que en los últimos años el gobierno apostó la explotación de hidrocarburos no convencionales en el Alto Valle, lo que se tradujo en un incremento de la incidencia del sector en el presupuesto y, por ende, de la dependencia. Según una reciente nota publicada en el diario Río Negro, en el presupuesto 2020 la provincia estimó que recuadaría 9.000 millones de pesos en concepto de regalías, un promedio de 750 millones de pesos por mes. Sin embargo, durante el primer trimestre, es decir, antes de la pandemia, el promedio mensual fue de 534 millones de pesos, y el futuro no parece muy promisorio.
En un contexto mundial de sobrestock de hidrocarburos y paralización de buena parte de la economía mundial y un incierto futuro de crisis pospandemia, el sueño exportador de Vaca
Muerta se desvanece y en el horizonte solo asoma un barril criollo para rescatar del naufragio a las economías regionales.
Fuentes:
Contexto (07/01/2019) Los aumentos de tarifas llegarán al 3.600% desde 2015 y a un 20% del salario.
El Cohete a la Luna (12/01/2020) El despegue de Alberto. Entrevista con el Presidente Alberto Fernández, al mes de gobierno.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental. Megaproyecto Vaca Muerta. Informe de externalidades. Marzo 2017.
(En)clave Comahue. Revista Patagónica de Estudios Sociales. Abordajes socio-territoriales de la extracción de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta. 2019.
Fundación Ambiente y Recursos Naturales.Los subsidios a los combustibles fósiles en el proyecto de presupuesto 2019.
Observatorio Petrolero Sur. Infraestructuras del fracking en el Cono Sur. 2017.
Mesa de transición productiva y energética de Río Negro. Más allá de la renta petrolera: Una propuesta para la diversificación productiva y la democratización energética. 2019.
Observatorio Petrolero Sur (13/05/2020) Neuquén 2020: el futuro ya llegó, la diversificación no
Río Negro (Fabricio Alvarez), 9/05/2020. La caída en la renta petrolera se siente en Río Negro.
Nota
Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos
Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.
Por Claudia Acuña
Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.
Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.
Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.
A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Hasta lograrlo.
Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.
Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.
Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.
Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.
Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.
Quizá.
Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.
Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.
La presentación
Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.
Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.
Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».
El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.
Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

Nota
La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.
Por Francisco Pandolfi
Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.
La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”.
Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».
Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.
Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.
Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”.
En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.
La causa, sin avances
Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.
Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”.
La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.
Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.
Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.
Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.
Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.
Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.
Nota
La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.
Por Franco Ciancaglini.
La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo.
En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso.
“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.
La que habla es una de sus hijas, Paula.
El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10.
Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.
El arma y la palabra
Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.
Es jubilada.
Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.
Tiene tres hijas.
Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.
Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.
Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.
La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.
Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.
El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.
Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.
Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.
Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.
“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.
Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.
Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.
Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.
Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.
La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”.
¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.
La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.
¿Necesitan algo? “Sí: paz”.
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