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El grito frente al Ministerio de Defensa: #NuncaMás Fuerzas Armadas en seguridad interior

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Frente a un Ministerio de Defensa vallado y custodiado por policías, miles de personas se manifestaron en contra del decreto del presidente Mauricio Macri que habilita a las Fuerzas Armadas a actuar en cuestiones de seguridad interior, y que desdibuja los marcos de su actuación. El análisis del CELS sobre el nuevo rol de las Fuerzas. El testimonio del pianista Miguel Ángel Estrella. Y las voces de quienes respondieron, una vez más y en la calle, con memoria para construir futuro. Nuestra crónica y reportaje fotográfico.

Son las tres y media de la tarde y alrededor de la pirámide de  Mayo las Madres hacen su habitual marcha de los jueves. Sobre Buenos Aires cae una llovizna fina que no impide que lleguen cada vez más gente y banderas, organizaciones sociales y políticas, y hermanas como Susana y Raque, que luego se irán hasta la concentración frente al Ministerio de Defensa, en Paseo Colón y Alsina, en repudio al decreto del presidente Mauricio Macri que autoriza a las Fuerzas Armadas a intervenir en tareas de seguridad interior. “Yo tengo 73 años y desde muy joven lucho por lo mismo”, dice Raque sin dejar de marchar. “Espero no cansarme, seguir, y que la juventud tenga esperanzas. Luchamos desde la dictadura. Fui docente. Estuve en la Carpa Blanca. Siempre estamos presentes. Y, en este momentos donde todo parece para peor, pienso que nunca hay que abandonarlo”.

El grito frente al Ministerio de Defensa: #NuncaMás Fuerzas Armadas en seguridad interior

Foto: Nacho Yuchark


El anuncio presidencial en Campo de Mayo les dejó imágenes claras. “De bronca, de rabia, porque veníamos de algo que se estaba organizando. Y hoy estamos acá”.
El anuncio, también, les dejó una pregunta. “¿Por qué la gente no tiene memoria? Porque hay que reconocer que este país votó a este presidente. Por eso es triste lo que está pasando. Y aún hay mucha gente que no se da cuenta que esto es muy grave. Estamos perdiendo soberanía todos los días”.
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Foto: Nacho Yuchark

La zona gris

La directora del Área de Seguridad y Justicia del CELS, Paula Litvachky, es una de las marchantes por Paseo Colón. “Hay varias dimensiones a tener en cuenta respecto al decreto”, dice a lavaca. “Por un lado, se le quitó la definición de agresión externa a un objetivo meramente estatal, y eso abre la posibilidad de que se definan como agresiones a las que se conocen como las ´nuevas amenazas´ o hipótesis híbridas de conflicto´, como definen al terrorismo o al narcotráfico. Habrá que ver cómo lo definen. Es peligroso porque, por como está definido, puede provocar conflictos sociales por sólo aparecer ubicados como un tipo de ataque a la soberanía nacional”.

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Foto: Nacho Yuchark


-El ministro de Defensa, Oscar Aguad, dijo que las Fuerzas Armadas no se utilizarían para patrullar en las calles, pero el decreto es ambiguo respecto al supuesto apoyo logístico u operativo que pueden dar a las fuerzas de seguridad. ¿Cuál es el análisis desde el CELS?
-Que las Fuerza Armadas hagan apoyo logístico a las fuerzas de seguridad estaba previsto en la Ley de Seguridad, pero lo planteaba en términos estrictos a determinado tipo de apoyos que no implicaba actividades operaciones. Entonces patrullar en la calle o en la frontera, es una actividad operacional. También hacer presencia disuasiva para que no se instale el terrorismo o el narcotráfico en la frontera, porque tenés que hacer inteligencia para saber dónde asentarte. No está en claro nada, y ahí la cosa empieza a ponerse gris, y va un paso más allá del apoyo logístico que ya venían haciendo con Escudo Norte o Fortín. La diferencia es el cambio de paradigma, porque la definición de los conflictos va a estar determinada por el modo en que se definan los problemas.
-¿Y qué ocurre con los supuestos «objetivos estratégicos»?
Es otra dimensión a tener en cuenta. En términos legales, es directamente contrario a la Ley de Defensa, que establece que los que hacen custodia de los objetivos estratégicos es la Gendarmería. Y para que sean las Fuerzas Armadas quienes hagan esa custodia, primero esos sitios deben definidos como ´zonas militares´, y eso debe pasar por el Congreso. No es automático que un Gobierno establezca como objetivos estratégicos a Vaca Muerta, por ejemplo, o las represas, porque debería pasar por el parlamento. Y tienen consecuencias que allí estén los militares. El despliegue de Fuerzas Armadas en esas zonas estratégicas las pone en la primera línea de contacto con posibles disputas sociales o por la tierra, y allí entra de nuevo el problema de los conflictos internos. Ahí abre toda una puerta de intervención que no está claro cómo lo van a bajar a los hechos.
El grito frente al Ministerio de Defensa: #NuncaMás Fuerzas Armadas en seguridad interior

Foto: Nacho Yuchark

Recuerdos de la muerte

Entre la marea de carteles, pines y banderas pasadas por lluvia, asoma un paraguas negro y la presencia del pianista argentino Miguel Ángel Estrella despierta saludos y abrazos. Cuenta a lavaca que la primera imagen que se le vino a la memoria tras el anuncio de Macri fueron los secuestros. Luego, las desapariciones forzadas. “El 76”, dice. “Y esta gente quiere dejar un país deshecho. Por eso, hay que resistir”.

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Foto: Nacho Yuchark


-¿Por eso está hoy aquí?
-Vine, primero, porque soy argentino. Y segundo, porque sé lo que fue el 2001 y el ´76 con los milicos. Yo fui un desaparecido. A mí me chuparon en Uruguay y me salvó ser conocido. Jamás vi al que dirigía la tortura porque estábamos desnudos, con vendas y capuchas, pero sí me acuerdo de lo que me decía: “Mirá, sabemos que no sos guerrillero. Pero sos peor. Porque con tu sonrisa y tu piano le hacés creer a la negrada que pueden escuchar Beethoven. Y Beethoven es nuestro”. Soy peor. Por eso, estoy acá.

Mu 55: Recuerdo de la ESMA

Cómo cambiar el presente

Sobre Paseo Colón marcha una bandera que reza: «Comisión por la Recuperación de la Memoria de Campo de Mayo». Antonio Fernández tiene 70 años, es uno de los que la lleva y se presenta como ex preso político en la cárcel de Coronda, en Santa Fe. “Nos juntamos hace 15 años para reconstruir la historia de nuestros compañeros que pasaron por allí y saber quiénes fueron los responsables”, explica. “Nos constituimos en lo que los milicos llamaron la Zona 4, que va desde Zárate a San Martín. Nos conformamos con gente de HIJOS, sindicatos, organizaciones barriales, la universidad y lo que hacemos es trabajar sobre la historia y la memoria de nuestras regiones”.

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Foto: Nacho Yuchark


-¿Cómo impactó que el anuncio de Macri haya sido, precisamente, desde Campo de Mayo?
-Hace años que venimos pidiendo que Campo de Mayo no se toque, porque ya Macri avisó que quiere hacer un parque: allí hubo cuatro centros clandestinos reconocidos. Las Fuerzas Armadas tienen que estar al servicio del pueblo. Y esto es un retroceso. Es un plan que trasciende a Macri. Es un objetivo internacional impulsado por Estados Unidos que busca cambiar el eje de todo lo que ocurrió en América Latina. Está planteando construir una fuerza militar al servicio de intereses que no son los del pueblo: esto mismo que nos propone Macri lo están impulsando en México, en Colombia, y en parte de Brasil. Lo que no sucede en esos países, y ellos no lo saben, es que estamos organizados. Por eso esta movilización: no lo vamos a aceptar.
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Foto: Nacho Yuchark


Naila, Jimena y Valentina tienen 19, 16 y 19.Hablan rápido, juntas, cada una con un pañuelo verde color aborto legal en sus mochilas. Y con precisión. “Nos duele tener que salir a reivindicar cosas que teníamos naturalizado que no iban a pasar nunca más. Duele. on cuestiones que veíamos en el colegio, como parte de nuestra Historia. Hay dolor y tristeza, pero estamos acá porque la única forma de revertir esto es en la calle. La única”.
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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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