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Gargarella vs Garavano: un cuento para La Nación

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El constitucionalista Roberto Gargarella -profesor universitario en Buenos Aires, Nueva York, Barcelona y Oslo- escribió en su blog un cuento lleno de ironía para rebatir al Fiscal General porteño, Germán Garavano, quien anunció su intención de restringir el derecho a la protesta y sancionar a quienes organicen cortes de calle para reclamar sus derechos. Gargarella, abogado y sociólogo que ha estudiado en Buenos Aires, Oxford y Chicago, sostiene que el derecho a la protesta merece una “ultra protección” porque es el que garantiza el resto de los derechos. En esta entrevista desarrolla su posición y, a continuación, se reproduce el cuento que el académico le dedicó al diario La Nación y al fiscal Garavano.

¿Qué opina de la instrucción del Fiscal General porteño, Germán Garavano, de limitar el derecho a la protesta en los espacios públicos?
Las declaraciones de Garavano me impactaron mucho, sobre todo por sus argumentos de que estas restricciones contribuyen a la convivencia. Las iniciativas que tomó tienden a socavar la convivencia, no a ayudarla. Me asombra que una medida que es básicamente restrictiva de la protesta social sea presentada como una contribución al dialogo, porque en verdad es una contribución al silenciamiento. Estas medidas hacen más difícil la queja para sectores que les cuesta expresarse. Y digo esto sin asumir que todas las procesas son del mismo tipo y que todos son de la misma legitimación. Uno puede hacer todas estas disquisiciones y, sin embargo, seguir insistiendo en la ultra protección que merece la expresión crítica.
¿Por qué el derecho a la peticionar a las autoridades merece para usted una ultra protección?
Porque el derecho a la protesta nos ayuda a garantizar a todos los demás derechos. Habría que reconocer esa especial importancia que tiene el derecho a la crítica, sobre todo en un contexto como el nuestro. Obviamente que esta situación no puede ser comparada con lo que ocurre con países del Primer Mundo, donde se parte de situaciones de derechos básicos asegurados para todos y uno puede ser exigente respecto de cómo se formula la crítica. Cuando el punto de partida es un lugar de fuerte e injustificada desigualdad para muchísimos sectores con enormes dificultades expresivas, lo que hay que hacer desde el punto de vista legal es dar una ultra protección a la expresión crítica y no hacerla más difícil.
Justamente, una de las muletillas que usa el macrismo para defender la nueva política fue subrayar que “en las sociedades civilizadas nadie corta las calles para protestar”
Yo viví en Noruega. Si allí a mí me dicen que avise antes de tomar la calle, puedo entenderlo. El Estado me dice: a usted le aseguro la salud, le aseguro la vivienda, le aseguro que si no tiene trabajo no le voy a soltar la mano, entiendo que ese Estado me reclame que cuando me quejo no moleste a nadie. Pero en una situación donde me maltratan, me descuidan, donde el estado es mi enemigo, como ocurre en la Argentina, me parece un despropósito.
¿Por qué cree que Garavano está tan interesado en defender el derecho a la libre circulación y no emite posición sobre otros derechos incumplidos consagrados en la Constitución, como el derecho a la vivienda, la salud o el trabajo?
La respuesta sencilla, que no tomaría como primera, sería decir que Garavano es una persona que viene del FORES, una organización que escribió el contrainforme del Nunca Más. Sabemos quiénes son y de donde vienen. Pero tratemos de mostrar las cosas de otro modo y digamos que la suya es una visión instalada dentro de cierta elite dirigente y muy especialmente en el ámbito de la justicia argentina, que es muy elitista. No lo tomo como una conspiración de esta elite judicial sino como el sentido común de un sector, de una clase.
El discurso de Garavano tiene cierto matiz innovador en los discursos de restricción a la protesta en los espacios públicos. No plantea ahora la prohibición, sino la regulación: avisos previos, permisos en determinados lugares y no otros. ¿Usted cree que un avance?
Creo que es el reconocimiento de la situación casi troglodita en la que estábamos. Ahora es mas difícil decir ciertas cosas. Antes había cierta impunidad. Ahora estamos lejos de estar en una buena situación, pero está claro que por vergüenza hay mayor cuidado de no decir cierto tipo de cosas. De todas formas, hay que enfatizar que estamos perdiendo una gran cantidad de energía intelectual en una disputa por lo obvio: la reivindicación del derecho a la protesta. El día que me digan: “Ganaron, el derecho a la protesta merece la máxima protección”, vamos a tener que decir que esa no era la batalla. La batalla es por asegurar los derechos básicos que el derecho a la protesta viene a proteger: el derecho a la alimentación, a la vivienda digna, a la salud. El derecho a la protesta es un derecho fundamental, pero es instrumental: sirve para el reaseguro de los otros derechos.
Otra innovación de la propuesta de Garavanno es sancionar a los organizadores de las protestas, ¿cuál es su lectura?
Me parece que es una buena oportunidad para ir por las cabezas generadoras del conflicto. En nuestro país, que se ha concentrado tanto la riqueza, ahora es más identificable quienes son los generadores de ciertos conflictos. Si quieren ir por las cabezas organizadores del conflicto es una buena oportunidad en un momento que la Argentina es más desigual que nunca. Pero lo que me parece, en realidad, es que están queriendo ir por las cabezas equivocadas.
¿Reconoce cierto tono demagógico o tribunero en las declaraciones de Garavano?
-Esta claro que el tema está en boca de muchísima gente. Al menos yo lo percibo en los cafés, en la calle. Mucha gente de la ciudadanía porteña habla de que la cuestión del desorden del tránsito. También es importante decir que el que defiende el derecho a la protesta no defiende el caos, ni piensa que las personas que llegan mas tarde al trabajo no son afectadas. Por su puesto que son afectadas y que la ciudad a veces es un caos, sin embargo se trata de aclarar los tantos: la contribución a la convivencia, al diálogo colectivo, pasa por el contrario, no por socavar las posibilidades de seguir criticando, sino por prestar atención a las críticas. El poder tiene problemas para tomar en serio el tipo de problemas sociales que hoy enfrentan grandes sectores de la población: la precarizacion del trabajo, el mal pago, dificultades para conseguir buen empleo, dificultades para ser tratados como personas. A mí lo que me hubiera gustado es ver la mayor sensibilidad posible para resolverle el problema al que se queja, pero lo que están diciendo es que hacen el mayor esfuerzo para el que se queja no moleste a los demás. Ponen las fichas en el lugar equivocado. Para que no haya reclamos, hay que solucionar los problemas
A partir de la crisis del 2001 aparecieron nuevos métodos de protesta, sobre todo en el espacio público, ¿cree que la dirigencia política y judicial no está preparada administrarlos y por eso terminan judicializando estas manifestaciones?
Uno puede ser incapaz y trabajar en pos del fortalecimiento o el debilitamiento del derecho. Pero no se trata de mera incapacidad -que la hay-, es incapacidad ideologizada, con cierta orientación, sistemáticamente vinculada con un tipo de respuesta. Es un secreto a voces dentro del poder judicial que ciertos ámbitos responden a una manera de pensar elitista, de clase. Del poder político, por su propia lógica, uno no puede esperar que sea especialmente sensible del reclamo de la minoría. Si el poder político lo que quiere es el voto mayoritario, los incentivos están dirigidos a que le presten mas atención al reclamo mayoritario que del minoritario. Ahora de la justicia uno espera lo contrario, dado que no depende de las elecciones para ocupar sus cargos.
Para usted, ¿es aplicable el planteo de Garavano?
Sí es aplicable, como son aplicables las medidas represivas. Pero las cosas van a seguir saltando, cualquiera sea la reglamentación. Si ponen una reglamentación para que nadie grite a la noche y a mí me pegan un martillazo en la mano a la noche, voy a gritar.
El cuento que usted escribió a raíz de la entrevista que Garavano concedió a La Nación fue reproducido por algunos blogs que afines a la idea de prohibir la protesta. Las respuestas de los blogers fue sumamente agresiva. ¿Qué significa para usted la aparición de ese tipo de mensajes?
El cuento fue objeto de una súbita reacción dentro del micromundo de los blogs. Pero dentro de ese micromundo se abrió una veta que no había aparecido, vinculado con un grupo de gente muy militante en ciertas ideas de derecha –lo digo descriptivamente, no acusatoriamente- que mostraron un nivel de agresión inusitado. Creo que lo que demuestra es la subsistencia de un sector de pensamiento marcada por un enorme resentimiento por lo que ocurre, por los cambios que ha habido en materias de derechos humanos. Estoy acostumbrado a que en la vida de los blogs aparezca el exabrupto, la barbaridad, que es casi divertida. Pero acá me llamó la atención un nivel de agresión extraordinaria: hablan de “los que lavan la cabeza a la gente”, “las lacras garantistas que responden a Zaffaroni”. Nunca se me ocurriría pensar que el que tiene ideas opuestas a las mías sea una lacra.
Un cuentito con La Nación y el fiscal Garavano
Según nos informa La Nación de hoy, «La reciente sentencia que envió a una decena de sindicalistas de la construcción a pintar escuelas por haber hecho piquetes simultáneos y sorpresivos en calles porteñas es sólo el principio de una nueva política de la justicia de la ciudad: el fiscal general porteño Germán Garavano reveló que pondrá en práctica una nueva estrategia para castigar los cortes de calles. Consistirá no sólo en identificar y sancionar a los piqueteros, sino en castigar a los líderes de las organizaciones gremiales o sociales que realicen estas manifestaciones fuera de la ley.»
En su «análisis» de la noticia, Norberto García Rozada -de la redacción de La Nación-considera que la iniciativa constituye «un aporte apreciable para mejorar la convivencia social» -tal es el título de su nota.
De este modo, el comentarista se hace eco de las alegres declaraciones del fiscal Garavano, quien por su parte sostuvo: «Queremos preservar la convivencia haciendo responsables a los que tienen dentro de las organizaciones el poder para alterar ese equilibrio.»
Así que éste es el modo de preservar la convivencia social? O sea que la prioridad frente al conflicto social es que los más perjudicados no nos molesten?
Pienso en esta historia:
Una mujer que grita cada noche, cuando llega el marido embriagado y comienza a golpearla. Cansados de tanto escándalo, los vecinos juntan firmas y escriben una carta a La Nación. Al tiempo, se apersonan frente a la casa conflictiva un cronista de La Nación, Macri, sus laderos Burzaco y Rodríguez Larreta (acompañados de personal adjunto, de planta), en delegación encabezada legalmente por el fiscal Garavano. Todos ellos en representación de los vecinos afectados por los gritos.
Tocan el timbre en la casa del marido golpeador y la mujer gritona. El fiscal labra un acta, y le indica a la mujer los horarios en que no puede gritar. «Los vecinos quieren dormir» -le dice, con gesto suave. «No queremos que moleste más a sus vecinos» afirma, sonriente pero firme.
Rodríguez Larreta, que es moderno, pide la incorporación de cristales aislantes en el dormitorio, que es el lugar de donde provienen los gritos (sin que nadie lo vea, les pasa un presupuesto).
«Que no nos despierte más con sus gritos!» -gritan los vecinos. «Ya estamos cansados» -brama algún otro, mientras aplaude al fiscal. «Bruja!» -se le escapa a Burzaco.
«¿Pero cómo, y el marido golpeador?» -pregunta una mujer (seguramente feminista) que pasaba por allí.
Mientras, la mujer golpeada grita (es que se trata de una mujer que no para de gritar): «Por favor, no me abandonen detrás de los vidrios aislantes» (Alguien le tapa la boca, parece que es el abogado de Di Zeo pero no logro identificarlo. Tal vez sea el propio Di Zeo. O tal vez el propio Garavano, con guantes que reparten en el FORES para las llamadas «operaciones especiales»).
«Auxilmmm, me golpmmmm» -vuelve a protestar ella, tratando de zafar, infructuosamente, de quien la amordaza.
Y Macri: «Eh, otra vez con las ideologías» -se queja. «Ya lo decía Ayn Rand!» – agrega, mientras mueve la cabeza a uno y otro lado, como no entendiendo.
Y la troupe que lo rodea: «Eso, eso, basta de ideologías!»
«Zurda!» -se le escapa a Burzaco.
El periodista de La Nación vuelve a la redacción, y escribe su nota, a la que titula «Otro aporte apreciable para la convivencia social.»
Scioli y el progresismo de la Provincia que lo acompaña toman cuidadosa nota de los avatares que sacuden a la ciudad. Al gobernador sólo le preocupa una cosa: la posibilidad de que la mujer que grita(ba), que trabaja en Provincia, pida ser atendida en un hospital de su jurisdicción. «Ahora que se la arreglen ellos» -piensa (o más bien exclama, sin pensarlo demasiado).

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La marcha como espejo de lo que no se quiere mirar

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Miles de personas llenaron Plaza de Mayo en el cierre de la Marcha Federal de la Unidad Piquetera, un abanico que cubre desde partidos de izquierda hasta organizaciones de base, con cuestionamientos muy críticos al Gobierno. El plan social como necesidad y a la vez como impedimento, la discusión por trabajo digno, la falta de respuesta en los barrios, la necesidad, el hambre, la desconfianza a los medios de comunicación, la bronca, el rebusque. Más allá de los debates sobre cuánta gente marchó, la concentración es un reflejo de la situación de pobreza, desempleo y desigualdad vigente desde hace demasiado tiempo, y que hoy tuvo como marco la noticia del 6% de inflación mensual.

José tiene 50 años, un fierro que le torció la columna en el que transporta 250 algodones de azúcar todos los días, y una pieza en Montevideo 41 que alquila a 30 mil pesos por mes. “Una piecita -aclara-. Es lo que hay: algo más barato es tener que ir al baño con todas tus cosas porque te afanan todo”. Hoy tendría que haber ido a trabajar a la entrada de la Feria del Libro, pero lo mandaron a la marcha. “Cada vez más está todo mal con la gente”, dice, desde ese radar que construye todos los días caminando de Congreso a Palermo (casi ocho kilómetros) con ese fierro a cuestas. “La estamos rebuscando de mil maneras, porque la plata no alcanza para nada. Todos los días suben las cosas un poco más y lo que uno hace es ver si paga el alquiler, pero no comer; o comer, pero no pagar el alquiler. Así estamos”.

Fotos Martina Perosa

Un techo o comida es la cuestión, plantea José, como resumen de la Marcha Federal de la Unidad Piquetera, que cerró con un acto multitudinario en Plaza de Mayo una jornada de tres días de protesta, que inició en La Quiaca (Jujuy), pasó por actos en las ciudades de Córdoba, Rosario, Bahía Blanca y Mar del Plata, y llegó este jueves a Casa Rosada.

La consigna de las organizaciones -Polo Obrero, MST-Teresa Rodríguez, Barrios de Pie, fracciones del Frente de Organizaciones en Lucha y del Frente Popular Darío Santillán, entre otras- fue: “Por trabajo, por salario, contra el hambre y contra la pobreza”.

Algo que bien sabe José, que hace malabares con los 6.000 pesos que le depositan en la Tarjeta Alimentar: “Vas al supermercado y el kilo de carne está a 1200 pesos. El azúcar la comprábamos a 40, hoy está 100. Todos los días se va todo un poco más al carajo”.

Este jueves, además, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el índice de inflación de abril, 6%, que implica un 58% de incremento interanual, y una acumulación del 23,1% en el primer cuatrimestre del año.

Por eso, José se despide, tiene que seguir trabajando: “Hoy come el que tiene”.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hubo tres focos de concentración: Constitución, Once y Retiro, los puntos neurálgicos de conexión con el conurbano. Sobre 9 de Julio marcha una columna de la organización Esperanza, integrante del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR). Federico tiene 25 años y llegó del barrio Atalaya, en el municipio bonaerense de Moreno: “No tengo trabajo. Estoy buscando, pero cuesta bastante. El barrio está muy pobre, faltan muchos recursos, a veces cortan la luz”.

A su lado está José, 51 años, del mismo barrio y la misma organización: “La situación es crítica. Los sueldos no alcanzan y los planes que dan es una ayuda, pero el tema es que no hay trabajo y cuesta conseguir”. No tiene un trabajo fijo, hace changas en la construcción, y se apoya en un Potenciar Trabajo (“Este mes vino de 19 mil pesos”) para llegar a fin de mes: “Si bien es una ayuda, no cubre ni el 10 por ciento de los gastos que uno tiene”.

Hace unos días vio por televisión cómo personas de traje y corbana los acusaban de “planeros” y hablaban de sacar todos los planes sociales como la respuesta a todos los males: “Me daba risa porque decían que los planes generaban vagancia. Si no hubiese sido por la ayuda de los planes habríamos tenido un estallido social tremendo. No tienen ni idea: para llegar a fin de mes tenemos que prohibirnos hasta de lo básico. Es una ayuda que aplaca un poco la situación, por eso lo que estamos pidiendo es trabajo formal”.

Federico está esperando cobrar su primer Potenciar, y también se ríe: remarca, como si hiciera falta, que está buscando trabajo, pero no consigue. “Según el punto de vista de ellos, somos así, planeros, pero lo dicen porque ellos la tienen toda y no sufren como la mayoría del pueblo. Estamos pidiendo lo que nos corresponde”.

En otros barrios, lo que corresponde, también es lo más básico y elemental. “No tenemos trabajo, pero tampoco luz y cloaca”, dimensiona Leyla, 38 años, de Villa Argentina, en Florencio Varela, sur del conurbano. “Lo que queremos es vivir como corresponde”.

Sobre avenida Corrientes, Susana -45 años , de Tendencia Guevarista, en campo Tongui, Lomas de Zamora- desconfía: pregunta en qué medio va a salir y cuáles son las preguntas. Luego, describe el marco que ve cotidianamente: “Hay muchísima necesidad. Todos los días se acercan a la cooperativa a pedir un plan porque no les alcanza. Si bien las escuelas están repartiendo mercadería, no alcanza, y el 80 por ciento de lo que nos entregan es polenta y arvejas. Después critican que venimos con las mamás y sus hijos, ¿pero cómo puede vivir un bebé con polenta y arvejas? Necesitamos vitaminas, proteínas”.

Por eso, subraya, es que desconfía: lo que dice no sale en los medios comerciales de comunicación: “Los medios burgueses tildan a los compañeros de piqueteros vagos, pero son trabajadores precarizados, informales, que trabajan en negro por un sueldo por debajo del registrado. Atacan a más débil, pero Mayra Mendoza (intendenta de Quilmes) fue denunciada por desviar 500 millones de pesos de las cooperativas, mientras hacían laburar a compañeros por el ingreso de un Potenciar. Somos críticos de Juan Zabaleta (ministro de Desarrollo Social de la Nación), porque destinan millones a intendencias corruptas pero no a las organizaciones que combatimos el punterismo y la corrupción”.

Las primeras columnas llegan a Plaza de Mayo. Juana (54) y Laura (47) se presentan como de la Asamblea Permanente de Guernica y dicen que están por tierra y trabajo: “Denunciamos al gobierno de la provincia de Buenos Aires porque firmaron un acta de compromiso para entregarnos los terrenos después de sacarnos violentamente hace dos años. Se tiran la pelota de un lado a otro, pero así estamos sin ninguna respuesta”.

Laura tiene cuatro hijos y paga un alquiler: “Son 12 mil pesos por una cucha de perro, en Quilmes. Vivo de changas en el horario en el que mis hijos están en la escuela. Cobro un Potenciar Trabajo que me ayuda para pagar el alquiler. No me considero planera, tampoco piquetera: lastimosamente no tengo trabajo digno, y no deseo que mis hijos estén en la calle reclamando como lo estoy yo. Quiero una vida digna para ellos”.

Las columnas siguen ingresando. Algunos de los carteles que llegan: “Por el cambio social, que se vayan todos”, “No a los ajustes del Gobierno y del FMI; la deuda es con el pueblo”, y “Por un trabajo genuino y un salario igual a la canasta familiar”.

Son miles y miles de personas que llevaron hasta la puerta de la Casa Rosada una agenda cada vez más caliente: pobreza, hambre, falta de trabajo, el plan social como un dique cada vez más tenso, desconfianza a los medios, descreimiento de la clase política, bronca.

Entre esa Plaza de Mayo camina César, vendedor de garrapiñadas de 51 años, que le preocupa hacia dónde fuga todo ese reclamo. Es de Rafael Calzada, en Almirante Brown, también sur del conurbano, y cuenta que hace unos años estaba “muy bien” (vendía globos y burbujeros), pero que cuando empezó “esa presidencia” se fundió. No quiere nombrar a Macri: “Aumentazo, aumentazo y aumentazo, la plata no rendía nada. Después, en pandemia y ahora, no puedo cobrar el IFE: como no entiendo Internet, no sé qué me decían de que no me coincidía el CBU. Yo la veo muy mal en breve”.

-¿Qué ves?

-La veo malísima, pero más miedo me da quién pueda entrar. Puede ser para peor.

César se despide.

También, tiene que seguir trabajando.

Fotos Martina Perosa

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Trincheras y opciones para que el teatro nos enriquezca la vida  

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Magia, actuación, una vidriera iluminada para celebrar los diez años de la sanción de la Ley de Identidad de Género, una caminata performática que sucede en el ámbito inusual de la Chacarita, una obra sobre el impacto de trabajar, de la soledad y de lo inhóspito. El teatro está vivo, los espectáculos están palpitando: divierten, sorprenden y emocionan. Aquí, algunas propuestas para nutrir todos los sentidos y, de paso, compartir momentos de creación.

Magia & Sushi –  El increíble show de Nico Gentile

Este jueves 12 de mayo se inaugura un nuevo ciclo en MU Trinchera Boutique,  el lugar que fuera el Bazar de Magia del legendario mago inglés Fu Manchú y desde hace casi cinco años es la casa de la Cooperativa Lavaca. Tìtulo: Magia & Sushi:  El increíble show de Nico Gentile

Con traje y moño, Nicolás Gentile será el anfitrión de la velada, que incluye cena show, con entrada a la olla. Porta Nico dos saberes indispensables para alegrarnos la vida: es actor y es mago. Ambas ciencias de lo posible se abrazan, se potencian y el resultado es sorprendente: una reivindicación de la alegría. Teje historias, situaciones increíbles, las narra y también las muestra, porque las palabras se pueden convertir en objetos, en lo que parece imposible. Para eso está su magia.

Si alguien puede brindar algunas pistas de cómo encarar este tiempo incierto es aquel que logra transformar lo ordinario en extraordinario, la carencia en abundancia. Nico Gentile porta este conocimiento. Puede mostrar sus dedos pulgar e índice separados por unos centímetros. ¿Qué hay allí? Nada, aparentemente. Para él allí puede estar lo impensable. Si no hay, se inventa.  Si no existe, se crea.

En un mundo donde lo cotidiano tantas veces agobia, la magia y la diversión vienen al rescate. Detrás de este gesto de romanticismo moderno,  Nico aparece de la nada como héroe de lo distinto. De él puede decirse que es un estudiante dedicado, de distintas influencias mágicas, performer habitual en un sinfín de escenarios; y buscador incansable de complementos artísticos que supo encontrar en el clown, el humor, la música, y el teatro. Cartas que juegan, monedas que viajan, sogas que atrapan, luces que bailan, quizás algún conejo se atreva a guiñarnos un ojo.

MU Trinchera Boutique

Riobamba 143, CABA

Jueves 12 de mayo, 20 hs

Reservas: lavaca.org/trinchera

Cena – show. Entrada a la olla

@mu.trinchera

@magonicogentile

Pacífico

Una mujer y su soledad.  La batalla parece ser contra sí misma, contra la hostilidad de ese microuniverso que la circunda y la agobia: una cabina que es su oficina laboral, el espacio donde transcurren las horas a cambio de un sueldo, su trinchera  y su condena. La escuchamos hablar con alguien, como un modo de establecer contacto desesperadamente. Suena una canción y el ritmo brasilero que remite a playa y verano contrasta con el páramo patagónico, como una broma absurda.

La dramaturga, directora y docente Laura Fernández y la actriz y docente Daniela Salerno tenían el deseo de volver a trabajar juntas. Cuenta Laura: “Cambian las narraciones, quizás los roles, las poéticas de las obras, pero hay algo que lo une todo por debajo: ir un poco más lejos o más profundo en la búsqueda, o tirar de un hilo tangencial que quedó rebotando en el trabajo anterior y ver hasta dónde nos lleva. Eso es más fácil de hacer cuando ya se tiene un código con quien se trabaja”.

La madre y el padre de Daniela Salerno estuvieron exiliades en Suecia durante la dictadura, allí nació ella, quien conserva las cartas intercambiadas entre su padre y su abuela. Laura quería hacer algo con “esos documentos que no decían nada en la superficie y eran descarnados en lo que callaban”.  Pensaron entonces una ficción “que contuviera algo de esa circunstancia: una comunicación atrofiada por la distancia, por el clima adverso, por lo que no se puede decir con claridad. Ahí salió el monólogo (una carta, en un punto, ¿no es siempre un soliloquio?), el interlocutor (alguien en un punto distante, a quien hay que explicarle el contexto en el que se está, a quien hay que contarle algo difícil de narrar), un espacio (un puesto perdido de migraciones; un punto en el que el tránsito es mínimo y la extensión es inabarcable). Nos quedaba por delante la anécdota, pero estábamos entusiasmadas en descubrir primero todo lo otro y que el texto sucediera”.

“Pacífico” fue escrita por ambas y trabajaron con el eje del cuerpo en el espacio: ¿Cómo es un cuerpo adentro de una casilla de 2 x 2? Afuera, la naturaleza y su inmensidad. Adentro, el encierro demoledor. Laura: “Cumplir con las formalidades en una situación donde lo extremo, la supervivencia, es lo que prima. Cómo es un cuerpo expuesto al frío, al viento y a la inmensidad patagónica. Y qué pasa con lo emocional pendulando en esos opuestos. Qué pasa con un cuerpo que no está en contacto con otro por mucho tiempo. Y, claro, qué pasa si el encuentro sucede. Cómo se amplifica la percepción de la piel. Eso fue lo que más nos entusiasmó y nos dio la clave para tejer y escribir la historia (que fue pensada y escrita entre las dos): pensar en los motivos del cuerpo y, recién después, cómo la cabeza puede ordenar la tiranía de esos impulsos”.  La palabra como conjuro, el desamparo como destino. En una geografía desolada, la pequeña construcción  la resguarda del clima implacable pero la sumerge en otro abismo.

El Portón de Sanchez

Sanchez de Bustamante 1034, CABA

Viernes 20.30 hs, hasta el 27 de mayo

@elporton.desanchez

@pacificoobra

@soylaurafernandez

@danielalaurasalerno

Una obra más real que la del mundo


“Una obra más real que la del mundo” es el nombre con el que la compañía La Mujer Mutante bautizó a esta visita guiada ficcional que transcurre en el Sexto Panteón, en el cementerio de la Chacarita, una serie de galerías repletas de nichos, una especie de mini ciudad subterránea de hormigón donde predominan las figuras geométricas rectangulares, matizadas por el verdor de jardines cuadrangulares de pastos perennes, árboles añejos y tupidas enredaderas, que fue pensada y ejecutada por la arquitecta argentina Itala Fulvia.

La idea surgió cuando el espacio Roseti se ubicaba a pocas cuadras del cementerio, justamente en la calle Roseti (luego se mudaron a Gallo 760) y decidieron hacer caminatas a la deriva. Así llegaron al cementerio y descubrieron el Sexto Panteón. Cuenta Juan Coulasso, director de la obra: “En ese momento nos autoimpusimos  producir una experiencia que suceda afuera y que tenga que ver justamente con el encuentro directo con la realidad. La primera acción que hacemos como compañía es empezar a caminar por el barrio, sin tener ningún objetivo. Hicimos un relevamiento del barrio y llegamos al cementerio. A partir de ahí empezamos una investigación que tiene que ver con la historia de este lugar, la genealogía de este espacio”.

¿Nos animamos a caminar por el territorio de mármol donde el silencio abruma? La que reina se adivina a cada paso; el aroma, las flores frescas de tristezas recientes, las flores secas que pronto serán arrojadas al cesto de basura y las palomas que imprimen suciedad, arrullos y latidos. “Acá está el almacenero de tu barrio, el abuelo del almacenero, tu maestra de jardín, tu cantante de cumbia favorita, una tía, la vecina que cuidaba a tu tía; seguro conociste a muchísimas personas cuyos restos descansan en este lugar”, dice una bella adolescente mirándonos a los ojos. Los espectadores están juntxs, cercanxs, como un grupo que recorre un museo, como turistas conociendo un monumento.

Una chica aparece en el jardín. Con su mirada encendida enmarcada por una capucha, nos pregunta si sabemos que en la Edad Media la peste negra mató a casi el cuarenta por ciento de la población europea: setenta y cinco millones de seres humanos. Con verborragia contundente, tira dos datos:  1) la muerte arrasó con ricos, pobres, nobles, plebeyos, sin distinción, ninguna condición ni privilegio podía frenar lo inevitable,  2) ante la inminencia de la muerte, la gente dejó de obedecer. La inutilidad de “portarse bien” ante la certeza de dejar de existir en cualquier momento desató las urgentes ganas de vivir: rebeldía y desenfreno fueron las respuestas masivas ante un escenario altamente efímero. La suerte estaba echada, y un minuto de vida era la eternidad.

Una experiencia performática guiada por Flor Sánchez Elia, Ignacio Pereyra, Milva Leonardi, Nahuel Caputto y Victoria Roland. Cada personaje nos recibe con calidez y nos hace sentir cómodxs en un lugar que despierta distintas sensaciones. Gracias a sus relatos, la historia se va construyendo, nos envuelve con su cercanía y nos moviliza a cada paso. La viejita de negro desliza una frase, sin perder su pícara sonrisa: “La vida es un ratito”.

Cementerio de la Chacarita

Sábados a las 14 hs

Las entradas para cada sábado serán habilitadas el viernes anterior a las 14 hs. via #alternativateatral. La entrada es gratuita, con una colaboración voluntaria para el proyecto @lamujermutante

@lamujermutante

@rosetiespacio

@juancoulasso
@vicoroland
@flowersanchez
@ignacio_pereyraleon
@nahuelcaputto
@milvaleonardi


Yo soy Gilda

A diez años de sancionada la Ley de Identidad de Género la actriz y cantante Sofía Dieguez trae una propuesta: una performance en la vidriera de MU Trinchera Boutique. Para sumarle color a la tarde, desde las 18 hs, con sus botas altas y flores en la cabellera, Sofía nos invitará a sumergirnos en el universo de la inolvidable Gilda.

La ley de Identidad de Género fue sancionada el 9 de mayo de 2012. En una charla tiempo antes con las activistas Lohana Berkins, Diana Sacayán y Marlene Wayar, Lohana le decía a lavaca:  “Adentro mío no hay otra persona, no tenemos un cuerpo equivocado, porque ¿cuál sería el cuerpo correcto? Vamos a debatir solo con las instituciones democráticas. Vamos a hablar de derechos. Otro debate interesante fue el que plantearon las compañeras Marlene y Diana, cuando me preguntaron ¿qué va a pasar cuando te den el documento que diga que sos Lohana Berkins, mujer? ¿Qué va a pasar con todos estos años de construcción de identidad travesti? Y ahí me rompieron la cabeza. Entonces, el desafío es cómo relacionarnos con un Estado que sólo concibe la binaridad de sexos -hombre o mujer-, cómo negociamos y hasta dónde, para que no se pierda nuestra propia identidad”.

 Para celebrar lo conquistado y reclamar lo que falta, desde la vidriera de Riobamba 143 encenderemos las luces y con infaltable gratitud recordaremos, festejaremos y renovaremos la lucha. Sofía Dieguez será la encargada de darle musica y belleza a la tarde. A los 16 años Sofía tuvo la primera oportunidad para demostrar lo que venía aprendiendo: consiguió un papel en el musical El fantasma de Canterville, de Pepe Cibrian. Luego visitó varias ciudades del mundo haciendo obras de teatro infantiles. En 2017 participó de la serie Un gallo para Esculapio y luego la llamaron para El Marginal. Al poco tiempo llegó la novela de Telefé Pequeña Victoria, protagonizada por la actriz trans Mariana Genesio Peña, donde Sofía era una de las habitantes de “Casa Diana”, en homenaje a la activista trans Diana Sacayán asesinada en 2015.

Sofía hizo su transición  a los 25 años. “Soy una privilegiada, de las que nunca les faltó el amor de la familia, les amigues y fui abrazada por mis padres, siempre acompañándome, pese a que por ahí en algún momento alguno de los dos no supo entenderlo, pero jamás dejaron de estar a mi lado y eso fue fundamental”. Su espectáculo infantil “Magenta, una sirena más allá del mar”, se presentó en MU Trinchera Boutique con varias funciones durante el año. En este momento está en cartel en el Teatro Picadero el musical “Crianzas”, que protagoniza junto a Simón Diaz Fracas. La obra está dirigida por la actriz y directora Valeria Grossi y la música es del compositor y director musical Carlos Gianni, quien hizo la música de las obras del reconocido actor y creador de espectáculos infantiles, Hugo Midón.

“Crianzas” comenzó siendo un podcast semanal de tres minutos y 28 episodios realizado integralmente por la Cooperativa lavaca, en el que la “tia trava” Susy relataba sus vivencias junto a su sobrino Uriel. El micro radial proponía romper las distancias entre adultes y niñes, crecer en la diversidad y se actualizaba cada miércoles en la web. Luego “Crianzas” tomó la forma de libro de la mano de la cooperativa “Muchas Nueces”, con ilustraciones de Anahí Bazán Jara –hija de Susy, ilustradora y tatuadora- y prólogos de Marlene Wayar y la periodista Claudia Acuña.

Mu Trinchera Boutique

Riobamba 143, CABA

@mu.trinchera

@dieguezsofia

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20 veces en la Plaza: nueva carta manuscrita al Presidente, y las voces de quienes no son escuchados

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En un miércoles soleado y  en una Plaza de Mayo concurrida, volvieron a juntarse —como cada segundo miércoles de mes— los Familiares Sobrevivientes de Femicidio. En esta oportunidad y por vigésima vez, para entregar en Casa Rosada un pedido de audiencia con el Presidente Alberto Fernández.  Marta Montero y Guillermo Pérez, mamá y papá de Lucía Pérez y Marisa Rodriguez y Facundo Ortiz, mamá y papá de Luna Ortiz, escribieron a mano las cartas dirigidas al Presidente.  

Marisa Rodriguez cuenta que la defensa apeló y que el próximo 17 de mayo van a tener una audiencia en el TOC N° 7 de San Isidro. La defensa solicita la liberación  o prisión domiciliaria para Isaías Villarreal —condenado a 14 años de prisión— y único detenido por el crimen de Luna, de 17 años. “Villarreal no puede estar libre en esta sociedad, él vendió a Luna como mercancía al amigo, Pablo Paz Gutierrez, que está imputado, pero quedó libre. Lo que queremos planter es no a la libertad de Villarreal ni prisión domiciliaria.  Es muy dificil para nosotros porque a Paz Gutiérrez lo tenemos cerca de nuestra casa y a la familia de Villarreal, a seis cuadras. Lo que queremos es que no salga. A Luna no la devuelven más, pero no queremos que le pase a ninguna otra piba”.

Facundo y Marisa los padres de Luna, una joven violada y asesinada,

 

El fallo hace referencia a un “homicidio imprudente”, Villarreal no fue condenado por femicidio.  “No se puede entender —dice Facundo Ortiz— a Luna le suministraron drogas, abusaron de ella, hay otras personas imputadas por abuso sexual. Estamos esperando la resolución hace cinco años y todavía no se eleva a juicio.  El fiscal Fuensalida, quien en un pricipio dijo que no era un femicidio, fue apartado  por su mal desempeño. Pasaron dos años y ha vuelto, lo pusieron a cargo de la Fiscalía de Género y Trata de Personas de San Isidro. No podemos entender cómo un fiscal con esas actuaciones puede volver a estar al frente de una Fiscalía de Género, hemos hablado con él y sigue con su misma postura. Lo que estamos necesitando ahora es que Villarreal no quede en libertad, que se respeten los 14 años que se dictaron en el TOC 7. Fue un juicio con perspectiva de género que era lo que nosotros pedíamos, donde se habla de la cosificación que hicieron con Luna, el desprecio al sexo femenino, la diferencia etaria entre los imputados y ella, la nocturnidad de los hechos, la tuvieron diez horas trasladándola de un lado a  otro, en estado de inconsciencia, los testigos dicen que ella estaba inconsciente, que nunca pudo convalidar esos hechos. Estamos en una instancia donde hemos apelado a la Corte Suprema. Estamos ante una justicia machista, patriarcal,  que no quiere ver estos femicidios territoriales donde está de por medio el narcotráfico. Son las malas víctimas, se las juzga, como que ellas se lo buscaron. Necesitamos el acompañamiento de todos para la semana que viene en el TOC 7, en la calle Centenario”.

Marta y Guillermo, los padres de Lucía Pérez

Marta Montero y Guillermo Pérez tienen dos juicios por delante. El próximo 26 de mayo a las 14.30  asistirán a la audiencia en Mar del Plata para fijar la fecha del nuevo juicio por el asesinato de su hija, Lucía Pérez. Y el otro juicio es el que se realizará a los jueces que perpetraron aquel primer fallo vergonzoso, que fue anulado. “Del jury (juicio a los jueces) no sabemos nada pero seguimos trabajando para que se dé también la fecha cuanto antes. Los jueces siguen suspendidos, no están de licencia como ellos dicen”.  En noviembre del año pasado, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados votó por unanimidad  que los jueces Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas sean llevados a juicio por el fallo en el que además de acusar a Lucía, absolvieron a Juan Pablo Offidiani, Matías Farías y Alejandro Maciel .

Alfredo Barrera, el papá de Carla Soggiu envió su carta porque hoy no podía concurrir personalmente. En ella aclara que “solo queremos contarle al Presidente la problemática que enfrentamos los Familiares, el destrato que recibimos de la justicia y también del Estado. No entendemos por qué no quieren escucharnos, no tenemos ningina enfermedad contagiosa, solo el corazón roto y la familia destruida”.  

El cuerpo de Carla fue encontrado por un trabajador de limpieza en el Riachuelo y de acuerdo a la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. Carla había pedido ayuda cinco veces a través del botón antipánico  que le habían dado luego de la denuncia que hizo en la Oficina  de Violencia Doméstica, ya que había sido torturada y violada por Sergio Fuentes, su ex pareja. El golpe en el cráneo propinado por Fuentes le produjo desorientación y provocó su muerte. Alfredo denunció al Jefe de Gobierno Horacio Rodriguez Larreta y a su vice en ese momento, Diego Santilli, por abandono de persona seguido de muerte.

Tampoco pudieron estar presentes hoy en Plaza de Mayo Susana Reyes y Daniel Basaldúa, mamá y papá de Cecilia Basaldúa, ya que se encuentran en Cruz del Eje, Córdoba, en el juicio a Lucas Bustos —único acusado por el crimen de Cecilia— y de quien la familia Basaldúa afirma que es un “perejil”.

Susana y Daniel dejaron también su carta escrita, en la que dicen que Bustos es “un preso sin pruebas ni justificaciones, no podemos permitir que los verdaderos culpables estén libres para cometer nuevas atrocidades”.  El cuerpo de Cecilia Basaldúa, la joven viajera de 35 años, fue encontrado con signos de abuso sexual y estrangulamiento en Capilla del Monte el 25 de abril de 2020, al día siguiente de que Daniel y Susana llegaran a Córdoba. La fiscal Paula Kelm culpó a Bustos y no investigó a Mario Mainardi, el propietario de la casa donde se alojó Cecilia y quien fuera el último en verla con vida.

Marta, Marisa, Facundo y Guillermo grabaron un video para demostrarle a Susana Reyes y a Daniel Basaldúa su apoyo en este momento. Marta: “Lo mejor que podemos darles es toda nuestra fuerza y apoyo y quisiéramos estar con ellos ahí acompañándolos. Solo las personas que  hemos perdido a nuestros hijos sabemos lo que significa este dolor que no se compara con nada y no se va a sanar. El estar juntos, charlar, abrazarnos, hablar de ellas y de nosotros mismos. Nosotros no seremos nunca las mismas personas pero tampoco podemos cerrar la etapa y eso es lo dificil de no tener justicia. Tengan fuerza. Nuestras vidas siguen, tenemos otros hijos, tendremos nietos, y por ellos y por nosotros mismos, nos merecemos una vida digna. Estamos con ustedes”.

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