Nota
Incendiar el paraíso: ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista
Por María Galindo, fundadora de Mujeres Creando
La descripción del incendio del bosque chiquitano, parte del pantanal boliviano y parte de la reserva de uchuquis y tucavaca es la descripción de una violación colectiva y en manada perpetrada por los hijos de una oligarquía terrateniente contra la tierra. Las llagas de los animales calcinados son las mismas que las de una mujer brutalmente violada, los aullidos de espanto de los animales que mueren con la boca abierta de dolor se me confunden en la sien con los de las mujeres asesinadas por quienes necesitan matarlas para retenerlas y poseerlas como propiedad.
En Santa Cruz, donde tiene lugar el incendio, se bebe whisky en lugar de agua en carnavales en las sedes de las comparsas lideradas por los patrones feudales quemadores de la tierra y violadores de la vida.
Tienen de todo en un país donde nadie tiene nada; tienen casonas con grandes extensiones de tierra, piscinas, viajes a Miami, Lamborghinis y Ferraris con que dar vueltas en la plaza del pueblo, pero no es suficiente.
Podrían encender sus cigarros con dólares, pero no es suficiente.
El Estado les regala tierra, pero no es suficiente.
En un país donde la salud no es gratis el Estado les subvenciona el combustible para que amasen sus fortunas y no tumben gobiernos, pero no es suficiente.
En un país de desiguales como es Bolivia estos patrones manejan las cosas con una llamada telefónica, con un capricho, con un trinar de dedos.
Omnipotentes como se sienten hoy se han sentido con el derecho de incendiar el paraíso. Es eso lo que esta pasando, ni más ni menos.
Por una ley irónicamente llamada de uso y manejo “racional de quemas”, promulgada el 25 de abril del 2019, quemar ilegalmente una hectárea de tierra tiene una multa de 35 dólares americanos si eres terrateniente y de 6,6 dólares si eres un pequeño propietario.
¿Para qué queman el bosque y la selva?
El proyecto detrás de esta quema es la producción de biodiesel, que debería llamarse necrodiesel; la ampliación de la frontera agrícola para producirlo; la exportación de carne a China que estará en manos de uno de los sectores más conservadores y patronales del país: los ganaderos, que han instaurado un régimen además de servidumbre entre sus no llamados trabajadores sino peones; y la expansión de los cultivos de soja transgenica para exportación. Los tres grandes negocios del siglo que ya tienen destinado el gasto del excedente que no será en hospitales, escuelas o centros de investigación; se gastará ese excedente en opulencia y lujo de una pequeña elite conservadora que no reinvierte ni siquiera en mejorar sus propias condiciones de trabajo. La idea es sacar mucho y despilfarrarlo en Miami; la idea es sacar el dinero a Panamá, la idea es intentar en vano crearse en Santa Cruz un modelo urbano imitativo de su soñado Miami.
Entretanto y como contracara l@s bomber@s, la mayor parte voluntari@s, no tienen barbijos, botas, ni agua suficiente ni para sostenerse, ni para sofocar las llamas.
Se han esperado 10 días para empezar a actuar esperando deliberadamente que el incendio adquiera una maginitud irreversible. El proyecto sobre el territorio quemado es el loteamiento que fabricará nuevos millonarios dueños de la política en Bolivia.
Evo, una máscara popular
El presidente indígena funciona como máscara, funciona como legitimador del proyecto político más conservador y depredador de la historia de Bolivia.
El mundo denuncia a Bolsonaro como incendiario de la Amazonia y genocida de los pueblos que sabiamente la habitaron durante siglos haciendo del bosque su casa grande. Es justo que se denuncie a Evo Morales también.
Si por derecha entendemos a los sectores terratenientes de manejo de grandes extensiones de tierra bajo lógicas de explotación en régimen de servidumbre; si entendemos por derecha los sectores más conservadores de la sociedad aferrados a sus privilegios económicos; si por derecha entendemos el manejo del poder estatal para beneficio de una cúpula privilegiada sin participación popular; si por derecha entendemos el desmantelamiento de las organizaciones sociales; si por derecha entendemos el ataque a los pueblos indígenas de tierras bajas para la ocupación de sus territorios entonces Evo Morales representa para Bolivia hoy una de las derechas más peligrosas. Lo hace a partir de un proyecto pragmático que está basado en pactos parciales de poder que le permitan el control del Estado a cambio de prebendas sin límite para sectores privilegiados de la sociedad como son los ganaderos o los agroindustriales.
Andinocentrismo y colonización de los pueblos amazónicos y selváticos
El modelo “indígena” entre comillas vigente en Bolivia es un modelo de hegemonía aymara-quechua sobre los pueblos selváticos pobladores de la Amazonia boliviana. Todos estos pueblos habían construido en muchos años una organización llamada CIDOB (Central de pueblos indígenas del Oriente Boliviano) esa organización fue desmantelada y destruida, cortadas sus fuentes de financiamiento y perseguidos sus dirigentes como parte de un proyecto de “colonización” de sus tierras y de aniquilación sistemática de sus saberes; saberes de culturas nómadas en muchos casos que desarrollaron su relacionamiento con el bosque desde la comprensión profunda de sus entrañas. Todo eso es lo que se está perdiendo, pero no ahora. El aniquilamiento de la CIDOB data del 2011 cuando estos pueblos decidieron oponerse a la carretera que atravesará un parque nacional y territorio indígena, el TIPNIS.
Bocas de donde brotan verdes ramas de rabia
En las ciudades principales del país está surgiendo de la indignación un movimiento espontáneo compuesto por personas a quienes les brotan verdes ramas de la boca que piden:
- Derogación del decreto que autorizó la quema de pastizales en los departamentos de Santa Cruz y Beni promulgado este pasado julio
- Derogación de la Ley del necrodiesel
- Freno del proyecto de exportación de carne a China
- Renuncia del director del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) porque en la tenencia y manejo de la tierra está el nudo principal del problema
- Renuncia del director de la ABT (autoridad de bosques)
- Renuncia del presidente Evo Morales para que se dedique libremente a su campaña electoral mientras repensamos el país entero
Y es que no se trata solamente de apagar el fuego sino de impedir que se atrevan a quemar el bosque de nuevo por eso la multitud grita: ni soja, ni coca el bosque no se toca.
El falo del capitalismo colonial patriarcal no logra apagar el incendio
Mientras veo al supertanker piloteado por militares norteamericanos como un gran falo que descarga agua, pero no logra apagar el incendio. Pienso en que la lluvia lo haría en pocas horas.
Su presencia es más que simbólica hoy en la hora final el gobierno ha contratado sus servicios derrochando un dinero que no quisieron invertir en la gente, en los pueblos amazónicos, en el cuidado del bosque o en la comprensión de la selva. Hoy y de donde sea se sacan los millones de dólares que se necesitan y bajan los militares norteamericanos como auténticos príncipes azules gigantes erguidos como salvadores.
El supertanker llega a las poblaciones como mensaje rotundamente colonial, bélico, fálico y la gente llora de alegría al verle porque está desesperada; la gente sonríe y saluda a esa gran máquina capitalista que nos traerá de lejos el milagro que entre nuestras manos teníamos: la lluvia.
La escena parece sacada de una película del fin del mundo producida por Hollywood, sin final feliz.
Causa mundial vs. colonialismo
Siento que el sufrimiento de los animales calcinados que sale en forma de grito sordo directamente desde el incendio hacia nuestras pesadillas puede abrir un espacio de lucha mundial. Puede abrir la comprensión de la absurdidad de las fronteras nacionales y de los Estados nación también.
Es el sufrimiento de los animales contra nuestros pechos el que puede sacarnos de un jalón del androcentrismo, para intentar comprender y sentir a los animales. Es ese sufrimiento el que nos puede sacudir para comprender qué es un acto absurdo depredar la tierra para cargar los autos de combustible. Puede hacernos comprender lo inservible del dinero cuando no hay agua, ni aire, ni esperanza, ni verde.
Son las llagas de los animales que nos miran con las heridas a flor de piel lo que nos puede jalonear el alma para construir una causa común llamada Amazonas.
Podríamos imaginar y activar una fuerza mundial para no permitir que el capitalismo colonial se la devore ni como reserva, ni como deforestación.
Los discursos anticoloniales nacionalistas de Bolsonaro, García linera y Evo Morales que quieren desarrollo, que quieren hacer del Amazonas una máquina de dólares para encementarlo todo hasta el cielo muestran en esta hora su absurdo también. Dicen que tenemos derecho de depredar nuestro paraíso para acceder a la modernidad, vieja promesa refrescada por el propio imperialismo como laberinto político en el que hemos estado décadas.
Hoy podemos salir de ese laberinto para decir furiosamente que ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista.
https://www.lavaca.org/vaquitas
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
- Derechos HumanosHace 2 semanas
«Digan clítoris»
- Movimientos socialesHace 4 semanas
La mirada de María Galindo sobre la rebelión en Bolivia: «Los movimientos no somos la pelota entre el viejo progresismo y la derecha»
- #NiUnaMásHace 2 semanas
La escena del crimen
- #NiUnaMásHace 2 semanas
Mujeres mapuche: la resurgencia
- NotaHace 4 semanas
MU 213: Movete































