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#NiUnaMás

Juntas, revueltas y hermanadas

Las mujeres tenían las palmas de las manos rojas de pintura, para expresarse en medio de la convocatoria más gigantesca, original, emocionante, justa y diversa de los últimos tiempos.

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Las mujeres tenían las palmas de las manos rojas de pintura, para expresarse en medio de la convocatoria más gigantesca, original, emocionante, justa y diversa de los últimos tiempos. Las mujeres, así, iban imprimiendo sus manos en rojo sobre papel blanco, una especie de “basta” que además incluía el nombre y la edad de miles de mujeres asesinadas. Cada palma de cada mano fue pegada a una enorme tela de 50 metros de largo, un mural que simboliza un mapa actualizado del crimen.

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Las mujeres tenían las palmas de las manos rojas de pintura, para expresarse en medio de la convocatoria más gigantesca, original, emocionante, justa y diversa de los últimos tiempos. Las mujeres, así, iban imprimiendo sus manos en rojo sobre papel blanco, una especie de “basta” que además incluía el nombre y la edad de miles de mujeres asesinadas. Cada palma de cada mano fue pegada a una enorme tela de 50 metros de largo, un mural que simboliza un mapa actualizado del crimen.
La convocatoria Ni una menos se concretó durante la tarde del 3 de junio de 2015, que se instalará en la historia, no por lo que ocurrió o se dijo en el escenario montado en la plaza, sino por todo lo que se sacudió alrededor. Ocurrió en Congreso, se ramificó como una red por las calles y avenidas de la ciudad, saltó a otras ciudades del país (Rosario, Salta, Córdoba, Mar del Plata, Posadas, Mendoza, San Luis, Tucumán, Catamarca, Jujuy, La Rioja, Comodoro Rivadavia, Esquel, entre al menos otras 70 localidades) y también al exterior (Chile y Uruguay, principalmente).
El acto fue consecuencia de una catarata social a la que, en días previos, se subieron cantidad de personas maquilladas para las cámaras, cosa que ciertos sectores suponen positiva porque suma, aunque otros suponen que tal aritmética es ilusoria. No fue posible detectar mujer alguna en Congreso que haya concurrido como consecuencia de las adhesiones políticas y faranduleras. Los mismos medios, momias y zombies que ridiculizan, estigmatizan, criminalizan (como en el caso de Melina Romero) y venden como carne fresca a las mujeres, se sumaron pomposamente al Ni una menos.
Pero la concentración mostró algo diferente. Fue conmovedor, por ejemplo, ver la cantidad de mujeres humildes llegadas con sus hijos, hermanas, amigas, desde Florencio Varela, San Fernando, Cañuelas, Avellaneda, para sumarse por las suyas al reclamo. Había infinitos diálogos, infinita predisposición a comunicarse, ganas de hacerlo, de salir de lo virtual y pasar al cara a cara, cuerpo a cuerpo, mirada a mirada.
La creatividad estuvo más en los carteles pintarrajeados a mano que en las prolijas pancartas. Sirven para entender la lógica que contagió la movida.

  • Queremos que se haga justicia, no costumbre.
  • La indiferencia es violencia.
  • Disculpe las molestias, pero nos están asesinando.
  • No quiero ser la próxima.

Una chica sub 20 de pelo anaranjado en medio de un grupo de amigas había escrito a mano su propia consigna sobre la vida cotidiana, aplicable a la política, la ética o la filosofía:

  • Si ser libre es ser puta, yo soy re puta pero no soy tuya.

El monstruo y el agua caliente

Alejandra no quiso lavarse con agua las manos pintadas de rojo, y dijo emocionada: “Me las dejo así. Yo fui una mujer golpeada. Hasta que casi me mató. Cuando empezaron los golpes me puse a estudiar y me recibí de psicóloga. Tengo 53 años. Hablé con un juez y le dije que no quería morirme. Me empezó a pegar en el 92. Fueron 10 años de esa situación. Y recién este año, en noviembre, tendré juicio. Me decía mi propia mamá: ‘él trabaja, vos no, encima no te engaña, no es jugador’. Pero se enojaba cuando el agua caliente para el mate no estaba a punto. Entonces yo decía: ‘claro, hay que comprar un termo’. Nunca pensaba: ‘calentate vos el agua’. ¿Se entiende? Yo buscaba alternativas. En lugar de ‘no me tiene que pegar’, yo me preguntaba: “¿Cómo hago para que no me pegue”?
Sigue Alejandra, mientras más y más mujeres, y también algunos hombres, se acercaban a pintarse la manos en ese ritual propuesto por lavaca como parte del Ni una menos: “El monstruo lo crea una misma. Te enseñan a ser la princesa de la casa, pero propiedad de él. Si te portás mal te pego. Dicen: ‘La tengo como una reina, no sé de qué se queja’. Yo vivía con miedo de que él se enojara. Él decía: no me gusta esta comida. No te hagás problema pá, te hago otra cosa. Y el monstruo va creciendo. No sé si fue un mal marido, o un mal padre. Sé que no supo ser ni una cosa ni la otra. Yo hice una mala elección y tardé mucho en corregirla”.
Luego sintió la muerte en carne propia: “Me acuerdo que esa vez no le grité ‘no me pegues’, sino que grité ‘no me mates’. Ahí dije basta. Fui a una comisaría de la mujer, de ahí me mandaron chorreando sangre de la cara al médico forense. ‘Atiende hasta las 7’. Perome habían pegado a las 2 de la madrugada. ‘Vení mañana’, y yo chorreando sangre. Ese momento es la muerte misma. la gente dice ‘es un loco, un enfermo’. No: es malo. La ley no se cumple. Tipo que pega, tiene que estar preso. Un tipo viola a un chico como pasó ahora, y lo liberan porque el nene de 6 años ya había sido abusado (en referencia al caso del juez Piombo).
Una pancarta: “Sin feminismo no hay revolución posible”. Lo vienen diciendo hace años las Mujeres Creando de Bolivia, lucidez, rebeldía y ovarios para los que el título de esta crónica es un tributo.

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María Elina

Cato Fleitas está en Buenos Aires por unos días con su hija y su hijo. Son de Misiones, y los tres se pintaron las manos, junto a artistas como Susy Shock, Anahí, mientras el proyecto Estampidas estampaba remeras con la consigna Ni una menos tomada de la tapa de la última Mu: “Vine por una responsabilidad como papá, para explicarles e inculcarles y que sientan esto que es un golpe duro para toda la sociedad que no puede seguir existiendo. Yo respeto el amor del hogar”. Sabrina, la hija: “es un abuso sobre la mjer”. Justo, el hijo: “Para pegarle a una mujer el tipo tiene que estar re loco. ¿No sabe que a una mujer no se le pega?”
Rosa, peruana: “Soy ama de casa señor, trabajo por mi cuenta. Hay que tomar conciencia, parece mentira que se haga la vista gorda, matan a mujers cada vez más pequeñas que pueden ser nuestras hijas o hermanas. Yo tengo una nena de 14, otra de 11, no quiero que les pase esto. A mí no me pasó, pero indirectamente sí, a vecinas y amigas. La situación de las inmigrantes es complicada, porque si a las mismas argentinas no les toman las denuncias, la sociedad no les hace caso, y las autoridades no les prestan atención, imagínese a una inmigrante. Hace poco una chica que había desaparecida apareció como NN en un cementerio. Y nada de eso salió en los medios”. ¿Qué les enseña a sus hijas? “Que no las pueden atacar. Ni siquiera verbalmente”.
María Elina, jubilada como empleada de comercio, una joven en la séptima década de la vida: “Vine porque estoy cansada de la justicia que tenemos, y del machismo. A mi me tocó, pero pude salir. Pero es muy asfixiante. Mi marido me golpeaba, yo iba a hacer la denuncia, pero si no tenía marcas no me la tomaban. Al final pude salir. Pero hubo un tiempo en el que dormí con un revólver al lado de la cama, por si quería pegarme. Me lo banqué 6 años y tuve la oportunidad de escaparme. Literalmente. Me defendió un perro boxer que tenía. Ahí me di cuenta de lo que pasaba, cuando vi cómo el perro se le tiraba encima para que no me siguiera pegando´”. María Elina cuenta que su marido era odontólogo: “Se automedicaba, bah, se drogaba. Se hacía las recetitas. Los que se drogan acá no son los chicos de la esquina, son muchas personas como él. Yo sabía que tomaba las pastillitas, pero no entendía lo que entiendo hoy: que se estaba drogando. Por suerte me pude escapar, hacer otra pareja, tener hijos. Pero son momentos muy difíciles que a una le pasan. Hoy prefiero reírme”, dice, y cumple: ríe. Pero se pone seria: “En el momento, la vida se te hace imposible”.
¿Hay más casos o hay más difusión? “El periodismo es una porquería, es inmundo, muestran las cosas con morbo. ¿Te acordás con la mujer que quemó el baterista de Callejeros? Empezaron a quemar mujeres. Y eso fueron los medios”.

La cobardía

Entre las curiosidades pudo contarse el volante de apoyo al acto realizado por un gremio inesperado: Sindicato Unido de Trabajadores Custodios Argentinos. Una pancarta, más lejos, decía: «Varones y mujeres militares decimos Ni una menos». Varones primero, ojo.
Una chiqutita de 17 años, Milagros, llegó desde San Fernando con algo escrito a pulso: “Con short o pantalón, respetame cagón”.
¿Qué te llevó a escribir esto? “Cada una sufre violencia por el hecho de ser, de salir. Conozco muchos casos a los que le pasó esto. Puse la palabra cagón, porque siempre hay una cobardía, por más que lo quieran adornar”.
Cobardía, psicopatía, maldad. Eduardo Ponce, encargado de edificio, junto a la pancarta que reunía cientos y cientos de manos abiertas. “Yo soy papá de Yamila Celeste Ponce, la mató el propio primo que salía con ella, de cinco puñaladas. Fue hace 3 meses, el 26 de febrero”. ¿Cómo entender la mentalidad del varón que hace esto? “En el caso de mi hija, para mi el primo que la mató es por la droga. Y fue un familiar. Hay que tener pelotas para aguantar todo. Yamila tenía 26 años. Ramiro es mi hijo que tiene 25. Yo estoy de pie con él. El encontró a su hermana tirada, la alzó cuando la vio, y se dio cuenta al rato de que estaba muerta. Para mi hay cada vez más violencia contra las mujeres. Yo lo que busco es que haya justicia y que cambien las leyes. Nosotros tenemos miedo de que el que mató a mi hija salga en libertad. Usted vio cómo es la justicia. la familia vive a tres cuadras de donde vivía mi hija. ¿Como se vive así, cuando hay que compartir la panadería, la carnicería?”

Degollada

Romina llegó desde Máximo Paz, Cañuelas, tomando tren, colectivo y subte. Trabaja en la cooperativa de barrido y limpieza del municipio: “Vinimos varias vecinas, mi familia, mi cuñada, mi hija Anabella, amigas. Es una marcha sin partido político, raza, religión ni nada. Es unión de las mujeres. Creo que hay que tomar conciencia de tantas chicas que mataron en este país sus parejas, hermanos, padres. Tiene que haber leyes que escuchen a las mujeres. Acá culpan a las mujeres.
Solange: “Tengo 16 años, vinimos desde Monte Grande con mi mamá, mi cuñada, mi hermana y mi sobrina. Vinimos por violencia contra las mujeres. A mí no me pasó por suerte, pero sí a mis amigas. Y a mi mamá, por suerte ya no. Hace mucho que tendría que haber marchas como éstas”.
Elizabeth llegó con su hija Bárbara desde Hurlingham. “Vengo a apoyar. No quiero más de esto, ya basta. Pero la mujer se está animando más. Trabajo en la Policía Metropolitana, y veo muchas cosas. Y se ven más mujeres. Y cuanto más difusión, la mujer agarra más coraje, se animan entre todas”. Bárbara: “Hay muchos casos, no quiero estar con miedo de salir porque te puede pasar cualquier cosa. Los hombres no quieren que las mujeres hablen”.
Roxana llegó desde Haedo con dos amigas. Lleva una remera con la foto estampada de Cynthia Filippone. “Era la hermana de una de mis mejores amigas. Cynthia fue asesinada hace 8 meses. La degollaron delante de sus dos hijitos. La causa está abierta. Vinimos de Haedo, en algún momento hay que modificar las leyes para ver si el miedo al castigo frena un poco la violencia”.
Alejandra, 6 hijos, fundó Padres Unidos por el Dolor, con una bandera que denuncia que el hospital Alberto Eurnekián, de Ezeiza, tiene 30 bebés muertos por mala atención a embarazadas. “Todavía no tenemos respuestas de nadie en el Poder Judicial”.
Con buzo azul, mujeres de la Policía Local de Avellaneda. Yanina, Gisella: “Vinimos como mujeres, nos enteramos por Facebook. La institución también adhirió y por eso no hubo problemas para que vengamos. Hay machismo, celos, superioridad para que pase esta violencia. Además la mujer ahora cada vez es más independiente, sale a trabajar, se pone las pilas, y los roles están cambiando. La mujer toma otra posición que antes no tenía. Y el machismo eso no lo acepta”.
Un hombre se pintó las manos de rojo, y de pronto estalló en llanto, cuando vio que una de las manos llevaba el nombre de una chica de una familia conocida. Hubo bebés con las manos pintadas, y señoras con bastón. Todos contaban una historia, todos buscaban el diálogo.
Guadalupe llegó desde San Fernando, con amigas. “Yo fui víctima durante cuatro años. El límite fue el día que la tocó a mi hija. El buscaba la forma retorcida de anularme, amenazarme, aislarme Decía que iba a matar a mi familia. La cuestión: me lo saqué de encima hace 8 años, y soy feliz, inmensamente feliz. En el momento parece que no hay salida”. ¿Cuál es la explicación? “Yo era modelo viva en escuelas de arte, embarazada de él. Entonces dijo: sos una puta. Pero lo mío era la cultura, la belleza, pero todo eso terminó siendo una calamidad. Esta movida es maravillosa. Es otra cosa distinta a todo lo demás.
Hubo además una delegación llegada desde Moreno, de la escuela de gestión social Creciendo Juntos. O sea: una escuela de la comunidad educativa formada por estudiantes, padres y docentes. Eran 50 alumnos, 10 padres y un puñado de docentes. Juan Giménez: “Para nosotros este es un tema de toda la vida. Y ahora es extraordinario que exista un movimiento que haya nacido sin que se sepa bien cómo”. Cristina Devita: “Me da un poco de vergüenza decirlo, pero los que quisieron venir fueron los chicos, pese a la dificultad de moverse desde Moreno. ¿cómo no íbamos a estar y acompañar? Estamos en un barrio en el que el machismo está muy arraigado, así que para nosotros es un tema central, más todavía si los chicos lo piden”.
Desde Esquel, una de las ciudades movilizadas, escribió la docente y asambleísta contra las mineras, Corina Milán: “Me alegro de la masividad de las marchas en todo el país y en Esquel. Me alegro mucho por la ola de difusión sobre la violencia social y sobre las mujeres. Lamento las hipocresías, los oportunismos politiqueros-faranduleros y las miserias humanas que nunca faltan, pero no me asombran ni quitan la sonrisa”.
Durante la noche, la enorme bandera con manos era un centro de atracción de parejas, familias, grupos de amigos, que pasaban a fotografiarla, o fotografiarse con ella. Una mujer es asesinada cada 30 horas, aunque quizás los relevamientos empiecen a mostrar que las cosas son aún peores. El tiempo mostrará en qué medida Ni una menos ayuda a que la vida triunfe sobre el crimen.

Notas relacionadas

 
Después de la marcha, fiesta en Mu Punto de Encuentro, con la música de El Plan de la Mariposa y Paloma del Cerro.

Fotos: Lina M. Etchesuri

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Lucía Pérez: mil firmas por una fecha para el jury a los jueces que dejaron impune el femicidio

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A pesar de haber sido votado por unanimidad hace más de un año, el juicio político a Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas sigue sin fecha. Pasaron ya cuatro años del fallo misógino y la familia logró un nuevo proceso que comenzará en febrero, pero en paralelo reclama el fin de la impunidad para quienes buscaron consagrar la impunidad. Organizaciones, sindicatos y hasta la actual Ministra de la Mujer de la Nación acompañan el pedido de la familia, a través de distintas cartas dirigidas a la Corte Suprema de la Provincia y miles de firmas cosechadas durante la muestra El cuarto de Lucía el mes pasado en Mar del Plata.

Marta Montero, mamá de Lucía Pérez, viajó toda la noche y llegó a la Plata a las 7.20 de la mañana para entregar a la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires mil firmas que acompañan el pedido urgente de que se resuelva el jury a los jueces Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas, quienes pretendieron consagrar la impunidad en el femicidio de la jóven marplatense de 16 años.

“Ya han pasado cuatro años del fallo y un año de que los jueces han sido apartados de sus cargos pero aún seguimos sin respuesta. Exigimos la audiencia de prueba a estos magistrados que han sido apartados por mal desempeño de funcionario público. Queremos una reforma judicial con perspectiva en derechos humanos”, dice el texto que reunió mil firmas durante la exposición de El Cuarto de Lucía en el Teatro Auditorium de Mar del Plata. 

Además, junto a las firmas, se entregaron cartas de organizaciones que acompañan el reclamo, entre ellas una firmada por Ayelen Mazzina Guiñazú, Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación en la que solicita “tengan a bien adoptar las medidas necesarias para que dicho poder del Estado tome razón de los cambios que han venido operándose a nivel social, que comprenda lo imperativo de adoptar como elemento central la perspectiva de género y feminista a la hora de juzgar, que se posicione como servidor de la comunidad, que escuche sus reclamos y reivindicaciones, y se convierta así en un ejemplo y un pilar más de la lucha contra el patriarcado, las vulneraciones sociales y desigualdades por razones de género”. Además, dejando en claro que no pretende la intromisión en otros poderes, sigue la Ministra: “Deseamos que la población bonaerense y del resto de la nación Argentina pueda observar prontamente que se transita hacia un efectivo juzgamiento de los jueces Pablo Viñas y Facundo Gómez Urso”. 

Marta Montero ante la Corte Suprema bonaerense: en sus manos, la carta que reclama fecha urgente para el jury, acompañada por mil firmas.

La falta de decisión

Lucía tenía 16 años cuando la abusaron y mataron. Pero los jueces Gómez Urso, Viñas y Aldo Carnevale (que evadió el jury político porque fue beneficiado por la ex gobernadora Vidal con la jubilación anticipada) absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel y se dedicaron a hacer un minucioso análisis de la vida de Lucía: qué le gustaba escuchar, qué profesión quería seguir, con quién y de qué chateaba, qué le gustaba fumar.

En noviembre del año pasado, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados votó por unanimidad a favor de la suspensión de los jueces Pablo Viñas y Juan Facundo Gómez Urso, y del inicio del juicio político por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. La audiencia estuvo presidida por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.

Pero el proceso aún no inició. Dice Marta Montero: “Ya está sorteado quienes van a llevar adelante la audiencia, entonces solamente se tienen que sentar y hacerlo. Tiene que tomar la decisión”. 

¿Qué falta, entonces? “Decisión política”. 

El cuarto

Para exigir que se concrete el inicio del jury se inició una campaña durante la exposición de “El Cuarto de Lucía” en el Teatro Auditorium de Mar del Plata en la cual se juntaron nada menos que mil firmas. Todas dirigidas a la Corte Bonaerense, algunas de ellas se acompañan con cartas que suman su voz al reclamo. Entre otras, están firmadas por: 

  • Ayelen Mazzina Guiñazú, Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación
  • Comisión Ejecutiva Nacional de la Central de Trabajadores/as de la Argentina Autónoma
  • Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Regional tuyú Sur
  • Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Regional Mar del Plata.
  • Asociación Judicial Bonaerense. Departamental Mar del Plata.
  • Foro de Géneros, foro interdistrital de géneros sobre abuso, violencia y trata de personas. 
  • Red Regional de Mujeres.

“Para seguir creyendo en la justicia, solicitamos que este jury se concrete a la brevedad”, dice la carta de la Red Regional de Mujeres. Desde la Asociación Judicial Bonaerense, por su parte, solicitan el inicio del juicio “cumpliendo de esta forma el propio Estado los compromisos internacionales asumidos de lucha contra la violencia de género”. Desde el Foro de Géneros interpelan: “No entendemos por qué el retardo de la justicia de esta medida votada por unanimidad”. 

Remata el pedido Marta Montero: “Hemos ido, hablado, preguntado miles de veces. Ahora hacemos esta campaña porque no queremos seguir esperando y porque no estamos solos: nos apoyan. Entonces que nos escuchen: queremos que se ponga fecha”. 

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Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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Violencia e impunidad: el círculo que denuncian las familias víctimas de femicidios

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Familiares víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones de todo el país realizaron colectivamente la declaración que compartimos de manera completa en esta nota. Lo que denuncian: «El círculo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio». La vulneración constante del derecho de acceso a la justicia, las situaciones que se repiten en todos los territorios y un llamado a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse  para desarmar la impunidad que garantiza que la violencia siga existiendo. 

Noviembre 2022
Argentina

Declaración de la Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

¡¡No hay justicia porque no tenemos garantizado el derecho de acceso a la justicia!!

Los familiares víctimas de femicidios, transfemicidios, desapariciones hoy denunciamos de cara el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, la situación terrible que vivimos. El circulo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio. La misma Justicia, las fuerzas policiales y el Estado, que no toman denuncias, o que si lo hacen no garantizan el resguardo de quienes denuncian, continúan violentando a las familias que luchan por justicia. A lo largo y ancho del país los relatos se repiten una y otra vez. La enorme mayoría de los procesos judiciales se encuentran para las víctimas en su más completa impunidad. Los femicidas, abusadores y violentos de nuestras hijas, hermanas, sobrinas, madres siguen en libertad. Soportamos un gran dolor de tener que perder a nuestros seres queridos y tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y asesinatos relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estás causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del poder judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. En varios momentos, tenemos que soportar que los propios jueces nos denuncien a nosotros de violentos por ir a exigir explicaciones y pedir justicia, y hasta nos han reprimido con la policía. En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir por ejemplo peritos de parte, ya que los peritos del poder judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Cómo siempre tenemos que hacerles recordar a través de escritos al poder judicial nuestra ley de víctimas, donde casi siempre es denegada y violentando nuevamente nuestros derechos, haciéndonos imposible hacer justicia por nuestras hijas. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar $300.000?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo quieren verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si se sale a reclamar, el poder judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez, la violencia contra nuestras víctimas nunca frena.

Es por esto que llamamos a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse. No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando. La Justicia nos invisibiliza para que no se sepa la terrible situación que se está viviendo, por eso convocamos a una gran jornada de lucha para este 25 de noviembre. Necesitamos que todas las personas, personalidades y organizaciones nos ayuden a visibilizar lo que está pasando con las causas. En todo el país tenemos que levantarnos y realizar una acción común, organizando y visibilizando nuestra situación en todas las provincias, donde nuestros reclamos estén en las primeras líneas. Queremos tomar la palabra para contar lo que pasa porque tenemos una agenda urgente. No solo de instancias judiciales cercanas muy importantes, sino que hay compañeras desaparecidas en este mismo momento que tenemos que encontrar ya.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza.

Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

Silvana Capello, mamá de Agustina Fernandez, asesinada el 2/7/2022 en Cipolletti, Rio Negro, en un supuesto robo. El único testigo, supuesto amigo, la dejó tirada, aún no hay nadie detenido. Ella viajó desde La Pampa a Cipolletti a estudiar medicina por un futuro y me la devolvieron en un cajón.

Jose, papá de Alejandra Nahir Álvarez, asesinada el 10/10/2020 en Jujuy. Tenía 17 años y un bebé de 6 meses.

Oscar, papá de Barbara Zabala, asesinada el 6/12/2019, el día que cumplía 20 años en Pehuajó, Buenos Aires. El femicida, Brian David Dirassar, fue condenado a prisión perpetua.

Matilde Peñalva, mamá de Camila Peñalva, asesinada el 5/3/2020 en Jujuy. Fue envenenada con plaguicida por su ex pareja. Está detenido y esperamos prisión perpetua. Hay fecha de juicio oral para febrero y marzo del 2023.

Victor Catan, hermano de Micaela Catan, asesinada quemada el 6/4/2020 por su concubino Patricio Orellana en Santiago del Estero. El transfemicida fue demorado por 20 minutos, cuando sucedió el hecho hizo abandono de persona, pido orden de detención para Orellana.

Susana Basaldua, mamá de Cecilia Gisela Basaldua, desaparecida el 5/4/2020. Su cuerpo fue encontrado el 25/4/2020, en Capilla del Monte, Córdoba. En el juicio se acusó a una persona sin pruebas, el jurado lo absolvió. La familia pide un nuevo juicio que investigue a los verdaderos responsables.

Analía, mamá de Camila Flores, asesinada el 11/12/2020. Su asesino sigue libre. Pedimos que la justicia de Santa Fe actúe y dejen de cubrir asesinos, y que el gobierno nos de apoyo porque estamos a 1000 kilómetros del lugar del femicidio y no contamos con los medios para tener un abogado que nos ayude y logre hacer justicia para nuestra hija. Que no quede en suicidio porque a Camila la mataron, ella no se mato, ella quería volver a su casa.

Marta, mamá de Lucía Pérez, asesinada el 8/10/2016 en Mar del Plata, Buenos Aires por Matías Farías y Juan Pablo Offidani. En el juicio fueron condenados por venta de droga y no por femicidio. Se logró la anulación de ese juicio y se impulsó un jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad. El nuevo juicio comenzará el 7 de febrero de 2022.

Fabiana Morón, mamá de Julieta del Pino, asesinada por Cristian Romero el 25/7/2020 en Berabevú, Santa Fe. Fue golpeada, estrangulada hasta matarla, arrastrada y enterrada en un pozo en el patio de su casa con cal, tierra, losa de cemento y un tanque de agua arriba. Luego a la mañana se fue a trabajar con el hermano de Julieta como si nada, mientras toda mi familia la buscaba. El asesino fue condenado a prisión perpetua.

Noemi, mamá de Lia Vasquez, asesinada el 13/11/2020 en Puerto Madryn, Chubut. Tenía 14 años. Se espera la fecha de juicio para Gabriel Orellana, de 22 años.

Fany Roman, mamá de Valeria López, desaparecida desde el 26/1/2020 en Virreyes, Buenos Aires. En el momento de su desaparición tenía 40 años y dos hijos varones de 17 y 23 años. La causa se caratuló como “averiguación de paradero”, su familia exige que se cambie a“desaparición forzada”.

Marisa y Facundo, mamá y papá de Luna Ortiz, asesinada el 3/6/17 en Tigre, Buenos Aires. El único detenido fue liberado en mayo de 2022. Su familia aun sigue en busca de justicia por que se reconozca el femicidio.

Esperanza Valdivieso, madre de Yesica Valdivieso, asesinada el 5/1/2021 en Mayor Buratovich, Buenos Aires. El femicida Juan Torrejón Huallpa fue condenado a prisión perpetua.

Graciela Altamirano, tía de Viviana Altamirano, desaparecida desde el 28/4/2004 en Tigre, Buenos Aires. El sospechoso, 16 años después, en 2020, asesinó a su esposa y se suicidó.

Lisette Fernandez, hermana de Mica e hija de Nancy Fernandez, asesinadas en 2013 y 2014, en Tigre, Buenos Aires. El femicida está preso, pero solamente por narcotráfico.

Monica, mamá de Iara Rueda, desaparecida el 24/9/2020, luego de que un compañero del colegio la citara para entregarle unos materiales y la tarea. La familia salió a buscarla desde un primer momento mientras la policía ponía excusas y no la buscaba. Los rastrillajes llegaron recién después de una pueblada en Palpalá, Jujuy. Su cuerpo fue encontrado el 28/9/2020 en un lugar donde los vecinos habían rastrillado días antes, luego de un llamativo apagón en todo el pueblo. Por su femicidio se encuentran detenidos Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, y hay involucrado un menor de 17 años. La familia realizó a su vez una denuncia a funcionarios por incumplimiento de deberes.

Roxana y Alfredo, mamá y papá de Carla Barrera Soggiu. Tenía 28 años, 2 hijos en ese momento de 2 y 4 años. Murió el 15/01/19, la encontraron en el Riachuelo, en CABA, cuatro días después. Sufrió violencia de género por parte de su marido Sergio Nicolas Fuentes, condenado a 6 años por golpearla, violarla, atarla y privarla de su libertad. Carla tenía hidrocefalia, tenía una válvula en su cabeza donde fue salvajemente golpeada. Por considerar la situación de alto riesgo le dieron un botón antipánico que activó en varias oportunidades y no la encontraron porque el GPS no funcionaba, no la localizaba. El Estado también es responsable.

Blanca Osan, mamá de Agustina Fredes, quien murió en Mar del Plata, Buenos Aires, el 23/4/2017, meses después de ser violada y torturada física y psicológicamente por su ex pareja. cuando tenía 18 años. Agustina estaba embarazada como consecuencia de estas violaciones. Le realizaron una cesárea donde le extrajeron el bebé, también el vaciamiento de su útero y ovarios. El 23/04/2017, su familia la llevó desvanecida al hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pero luego fue trasladada al H.I.G.A. Allí, les informan que por la demora del traslado y la falta de oxígeno Agustina tenía muerte cerebral. El informe de las autoridades establece que Agustina falleció por embarazo ectópico. Cuando la familia pidió que se realizara una autopsia, les fue negada. El jefe policial que estaba encargado de la investigación de su muerte es familiar de Acevedo, su violador. Por las denuncias que Agustina había realizado, Matías José Acevedo fue llevado a juicio y condenado a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en un contexto de violencia de género. Su familia denuncia que fue femicidio.

Mariela Tacacho, mamá de Paola Tacacho, asesinada el 30/10/2020 por Mauricio Parada, en Tucumán, luego de haber hecho 15 denuncias en su contra entre 2015 y 2020. La última fue en mayo del mismo año que la asesinó.El femicida la apuñaló y se suicidó. Por su actuación en las denuncias que había hecho se destituyó al juez Juan Francisco Pisa considerando que incumplió con los deberes a su cargo.

Ana, tía de Priscila Martinez, desaparecida el 23/02/2020, había sido llevada de manera engañosa por su tío Ruben Oscar Navarro. Desde ese momento la policía no quiso actuar, no querían tomar la denuncia porque garantizaban que ella volvería. Ese mismo día Priscila estaba muerta, violada, golpeada. La familia y vecinos empezamos a hacer la búsqueda por nuestros propios medios. Fue encontrada debajo de la cama del asesino el 15/04/2020 en Santiago del Estero. Tenía 15 años. Ahora esperamos el juicio.

Leticia Escobar, mamá de Gisela Grispi, asesinada en 23/11/2020 en Colón, Entre Ríos. El femicida Heraldo Martiarena fue condenado a prisión perpetua.

Erica Rojas, mamá de Andrea Rojas, víctima de una violación en grupo de hijos del poder en Burruyacú, Tucumán. Los familiares de los acusados no dejan de hostigar y amenazar a la denunciante y su círculo íntimo.

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