Nota
#JusticiaParaSantiago El mensaje es el mensaje
150 mil personas colmaron Plaza de Mayo al cumplirse tres meses de la desaparición de Santiago Maldonado. En un acto sencillo y contundente, con un breve discurso, Sergio sintetizó el sentido de esta ceremonia: exigir verdad y justicia. “No vamos a parar hasta lograrlo”. Y advirtió: “No cuenten conmigo para sembrar odio”.
Desborda la Plaza de Mayo.
Por Diagonal, hasta el Obelisco.
Por Avenida de Mayo, hasta Esmeralda.
Un veterano cronista de una agencia de noticias calcula que hay 150 mil personas. “Es la cifra que pondría en el cable, si me la dejaran escribir”, dice sin sonreír.
Semejante multitud convocada sin difusión en los medios es por sí sola una muestra de que estamos ante algo extraordinario. No por fabuloso, sino por trágico.
Hoy se cumplen tres meses de la desaparición de Santiago Maldonado, pero también se cumplen 90 días de batalla de una sociedad contra la impunidad.
Esta multitud deja en claro, entonces, su mensaje: exige justicia, exige verdad y exige que el Estado cese su campaña contra la familia Maldonado.
Esos son los tres pilares que construyeron este acto por Santiago que, como las anteriores, consistió en una ceremonia sencilla y contundente: estar ahí.
Desde el escenario se leyó un comunicado de la familia y luego, Sergio Maldonado expresó en un discurso breve, el sentido de esta reunión:
- “Hoy es un día difícil, porque se cumplen tres meses del día que cambió mi vida y la de mi familia.No voy a decir nada sobre la investigación. Parte de la sociedad quiere cerrarla, pero hay que seguir. Una fuerza de seguridad del Estado tiene que dar cuenta de su accionar”
- “A pesar de las teorías falsas y las canalladas de algunos medios, no cuenten conmigo para sembrar odio. Nuestra familia no se sumará nunca al odio, la discordia y la división que algunos sectores pretenden sembrar en la sociedad argentina. Desde el comienzo nuestro único reclamo fue saber la verdad y pedir justicia,sin sacar ningún rédito electoral, como quisieron instalar”.
- “Hoy y cada día vamos a pedir justicia por vos, Santiago. No vamos a parar hasta lograr justicia. En tu memoria reclamamos saber qué te pasó y quiénes son los responsables de tu muerte, de entorpecer, encubrir y desviar la investigación”.
- “No quiero dejar de agradecer a cada persona que vino a esta Plaza y a cada plaza del país.”
El acto terminó después de este breve discurso que lo dijo todo.
En tiempos en que las palabras del poder desbordan por todos los medios, la respuesta es esta Plaza desbordada.
Palabras de a pie
Frente al Cabildo, una carpa pide «Un millón de firmas para que renuncie Bullrich». Una de las mujeres que firmó es Belén, 65 años, jubilada: “Es una de las responsables. No hizo lo que debía hacer teniendo el cargo que tiene. Al contrario: hicieron todo lo posible para tapar, inducir a la gente a pensar de una manera que no es la que iba a llevar al esclarecimiento de las cosas. Una desaparición forzada es lo peor que puede pasar porque remite a la peor época que vivió la Argentina, en la dictadura. Ya tenemos mucho como país con cargar 30 mil. Ahora se suma Santiago. Y hay que decir que se ha producido en un gobierno que ha sido elegido, pero que tiene un signo autoritario. Y el responsable de su desaparición y su muerte es el Gobierno porque ha hecho todo para ocultar la responsabilidad de la fuerza sospechada por esta desaparición”.
Detrás está Valentina, 23 años, estudiante de Historia del Arte, que termina de estampar su firma: “Me parece importante que todo lo que pasó no quede acá. Es aberrante que hoy pasen estas cosas, que haya una desaparición forzada en democracia y que con los medios se intente acallar todo. Quiero justicia. Y por eso firmo: Bullrich encubrió muchísimo. Es nefasto”.
A su lado está Lola, 19 años, compañera de estudios. “Esto no tiene que pasar nunca más. Hoy no es Nunca Más porque volvió a desaparecer alguien en democracia. Es un horror y es angustiante: escuchar a mi mamá o a mi papá contarme estas cosas y vivirlo, hoy, es angustiante. Genera miedo: ¿cómo tu gobierno puede hacer eso? Por eso firmé para que se vaya Bullrich”.
Valentina: “Los desaparecidos son una parte de la identidad de Argentina. Es horrible decirlo, sí, pero en este país no está cicatrizado, es muy fuerte y la palabra desaparecido tiene una connotación enorme. A mí me pone muy triste. Genera impotencia, y no quiero que pase. No puede pasar esto, ni con uno ni con nadie. No puede ser. Es eso: no puede ser”.
Preguntas
Josefina y Sara son dos amigas que vinieron de Luján. Josefina tiene 24 años y está a punto de recibirse en Comunicación en la UBA: “Si no fuera por los medios comunitarios, no nos hubiéramos enterado mucho de lo que pasó. La manipulación mediática es enorme. Es muy difícil saber qué es lo cierto”.
Sara tiene 23: “Me impactó mucho. ¿Cuántas veces has venido a la Plaza a manifestarte por algo y pensar que este pibe estaba haciendo algo por una comunidad, reivindicando sus derechos, y se lo llevan de la nada? ¿Qué onda entonces? ¿A partir de ahora no puedo manifestarme, no puedo decir lo que pienso? ¿Ya no puedo estar en contra de algo, en contra de ciertos intereses? ¿No puedo estar en contra de los más grandes? ¿No puedo manifestarme? ¿Qué onda? Eso genera miedo, porque ahora yo estoy acá y le pregunto a ella si se armará quilombo. Antes no”.
Sara estudia Publicidad en una universidad privada: “De parte de mis compañeros, ningún interés. Dicen: ´Por algo le habrá pasado´, ´hippie roñoso´, ´hippie drogadicto´, ´estaba cortando una ruta´. Todo lo vi en mis compañeros. Mis profesores directamente nunca opinaron. Y eso comunicó mucho: no tienen ningún interés. Primero, es una universidad privada, no van a tocar intereses y segundo, directamente, porque no les interesa. No les importa lo social, si les tocan el bolsillo a otro, si desapareció un pibe. A ese tipo de persona, no les importa nada”.
El aval
Nora avanza por Avenida de Mayo a la altura de Perú. Trabaja en una obra social. “Un horror que otra vez tengamos un desaparecido. Sabemos lo que significa un modelo neoliberal. Llegó el momento que podía pasar. Mucha angustia y desesperación”.
Miriam, jubilada docente, a su lado. “Una tenía la esperanza de que aparezca con vida. Es indignante todo lo que hacen, el cinismo. No paran de mentir sobre la familia que está sufriendo: nadie tiene empatía con el dolor ajeno. Es dramático, también en la sociedad, porque muchos estamos acá, pero a otros no les importa nada. Y es muy triste. Hay un fascismo en esta sociedad que está instalado hace mucho tiempo. Antes decían algo habrá hecho, y eso se vuelve a reciclar. Creo que hoy tienen una autorización desde el Estado a sacar ese fascismo, un aval. Antes se cuidaban, ahora ya no. Gente de mi edad, que capaz vivió la época de la dictadura. Ya veníamos con el racismo, ahora se le sumó el fascismo. Hay que hacer un trabajo cultural muy profundo porque estas cosas están muy enquistadas en la sociedad”.
Nora piensa: “De alguna forma nos equivocamos pensando que ya estaba. ¿Nunca menos, decíamos? Parece que no. Que no vimos. Dormimos, no sé. De alguna forma nos reímos, pensamos que habíamos hecho un logro y no había forma de volver atrás: nos equivocamos. No lo puedo terminar de digerir porque es muy doloroso, pero entiendo que es así: hubo algo que no nos dimos cuenta ni habíamos resuelto”.
El monstruo
Sobre Avenida de Mayo, casi 9 de Julio, está sentado Víctor Cuello, titiritero y poeta, con una marioneta que lleva una foto de Santiago Maldonado. “Vivo el caso con mucha preocupación: estamos asistiendo a un cambio bastante peligroso para la democracia, y sobre todo para las clases más pobres. Estamos viendo un endeudamiento terrible, que está atravesando televisiones y radios, donde solamente lo que uno escucha son bajadas de líneas de corporaciones de empresas, de intereses de multinacionales y etcéteras. La desaparición de Santiago es producto también de los cuidados que tiene este gobierno con los poderosos, en este caso Benetton. Su muerte está unida a esa manera que tiene el Estado de proteger solo a los poderosos. Lo que me duele es la indiferencia de gran parte de la sociedad”.
Bárbara, trabajadora del Estado, 34 años. “Es una atrocidad que cualquier hermano o compañero, por estar luchando por sus convicciones, ideales o pensamientos, pueda terminar como Santiago. Hay mucha complicidad de sectores del poder que encubren y crean esta situación: hay un monstruo gigante de muchos poderes contra una sola persona solo por cortar una calle. Es generacional: a la juventud nos atraviesa muchísimo, tanto el femicidio de Micaela García (la joven de 21 años que militaba en el Movimiento Evita) como lo que pasó con Santiago, por sus ideales. Son casos que nos atraviesan a nosotros como militantes, pensadores e idealistas: nos puede pasar a cualquiera. Y esa es una de las cosas que nos hermanan hoy.”

Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
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