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La comunidad Qom llegó a la Capital: exigen la renuncia del gobernador de Formosa

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Cercano a la frontera con el Paraguay, en la calurosa provincia de Formosa hay un paraje llamado La Primavera. En esos terrenos se calcula que habitan unas ochocientas familias. Todos ellos son aborígenes tobas, qom según su propia lengua. Son nómades, y su lugar de asentamiento lo deciden por conveniencia, según la estación. Es un terreno de más de 5000 hectáreas por el que circulan, montes en los que saben vivir desde tiempos anteriores a la llegada civilizatoria de la Europa blanca y el criollaje incipiente. Como comunidad, sabiamente viven en armonía con el bosque, los pájaros, el agua, y así lo relatan. Atinados, dicen que esa tierra que los rodea y acoge no les pertenece, porque ellos son los que pertenecen a la tierra. Estratégica y provisoriamente fabrican sus casas o ranchos con ingeniosas mezclas de adobe, palmas y paja en zonas que intuyen como propicias para recolectar o cazar. No son grandes comerciantes porque no generan ese consagrado énfasis llamado excedente, pero su comercio con la Tierra parecen resolverlo en un buen péndulo de necesidad, equilibrio y gasto. Como testigo de este mecanismo podemos invocar el tiempo de comunión entre ambos, que no estará guardado en anaqueles o versado por historiadores, pero que emana de la añosa amistad que se profesan casi sin saberlo.
Felix Díaz
Félix Díaz es miembro de la comunidad toba de La Primavera y llegó a Buenos Aires como emisario de la tristeza de su pueblo y por haber sido elegido en votación abierta como natagalá (cacique o cabecilla) por el 95% de los votantes de su comunidad. Narrar los orígenes del problema sería recapitular gran parte de la historia latinoamericana, pero, a grandes trazos, a la comunidad la acosan desde los cuatro puntos cardinales: esos sombríos vectores confluyeron en un doble homicidio el último 23 de noviembre. La Primavera está en la mira de la empresa Nidera (productores de soja y algodón transgénico) para adosarla a su emporio. El segundo postor para las tierras es la familia Celía, de larga tradición en estos escamoteos. Los acosos a los qom por parte de los latifundistas vienen de la época en que el ilustre Basilio Celía -miembro de la Sociedad Rural- fue elegido intendente de facto de la zona de Laguna Blanca entre 1981 y 1982. Ahora, los Celía continúan con el hostigamiento a La Primavera. Hace dos años, en complicidad con la policía local llevaron preso a su líder Félix. A cambio de la libertad, lo invitaron a firmar un papel en el que reconocía la posesión de los terrenos al clan Celía. La Universidad de Formosa no se queda atrás: comenzó la construcción del edificio de su pretendido Instituto Universitario Agropecuario, contratando topadoras para que accionen el terreno que corresponde a La Primavera – supuestamente fue Celía quien donó estos terrenos a la Universidad-. También los qom se quejan de los miembros del Parque Nacional del Río Pilcomayo, de quienes dicen no recibir trato de «buenos amigos». El gobernador, el personaje llamado Gildo Insfrán, que vive tan solo a 2km de la comunidad, fue quien cedió al parque tierras que están bajo la órbita de la gente de La Primavera.
La convocatoria fue a las 15hs, en el lujoso hotel Savoy, a pocas cuadras del Congreso. La sala que en primer lugar se dispuso para la conferencia quedó escasa: era más chica que un aula de colegio. Una ilustración: en menos de un minuto se me vinieron encima los cuerpos del gigante Luis D’Elía y de la periodista Sandra Russo. Media hora antes del comienzo, la densidad de población en el recinto ya era mayor a la soportable, y el aire acondicionado perdía la gaseosa batalla con los vapores personales. La gente insultaba por lo bajo. Los organizadores, piadosos -que al parecer no habían supuesto que este asunto podría ser de gran convocatoria-, propusieron la movilización a una sala más espaciosa.
La llegada de Félix Díaz fue el primer momento de conmoción en la tarde: saludando a sus compañeros, emocionado, se abrió paso entre la pescadería humana y llegó finalmente a la mesa que lo esperaba para que cante lo que tenía que decir. Sonaban cuernos, maracas, gritos, se agitaban banderas. Los fotógrafos hacían su trabajo y la gente los increpaba. Una señora indígena, gravemente indignada, gritaba: “¡Ahora les interesa!” y otra: “¡Tiene que haber muertes para que vengan!” y una que se sumaba al alboroto: “¡Saquen fotos en los pueblos, basuras!”. Mis ojos no pudieron reconocerlo, pero por la voz, creo que fue el atrevido periodista de TN quien gritó a voz pelada: “¡Siempre nos interesa!”. Y algunos lo miraron como para comérselo ahí nomás, como dicta la receta oriental: bien crudo. Hubo una breve ebullición, vía parlantes rogaron repetidas veces por algo de calma y los ánimos descendieron unos grados. En la mesa estaban el periodista Horacio Verbitsky, en su calidad de presidente del Centro de Estudios Sociales y Legales (CELS), el actor Claudio Morgado, director del Inadi, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. El asunto estaba tenso, pero llegó la voz de Díaz y todos parecieron caer desarmados. Su gola, que estaba cortada, angustiosa, muy cansada, puso las cosas en orden: comenzó la conferencia con unos comentarios en su idioma. Después, arrancó: “Me asusta estar en medio de estos impresionantes comunicadores, porque mi mundo es otro, relacionado con la Tierra, el bosque, los pájaros.” Esas palabras, dichas en una sala de conferencias pensada para que hombres trajeados se ocupen de sus golosinas, no tuvieron un buen asiento en la atmósfera. Con todo, el efecto era casi mágico, si uno cerraba los ojos. Félix recordaba La Primavera con poderosa nostalgia y hacía solo unas pocas horas que la había abandonado. “Contrataban civiles para robarnos las pocas cosas que teníamos. Ni siquiera el Defensor del Pueblo se interesó.”
Comenzaron los encuentros cuando tres criollos –sí, la familia Celía- aparecieron denunciando que los tobas habían cortado el alambre de púas de un “terreno privado”. Por ese gran delito se hicieron presentes 18 efectivos de la policía, que presenciaron, sin mucho asombro, como dos de los Celía –el tercero era el abogado de la familia, profesional de alta gama con gran reputación- montados a caballo, apuntaban a Félix con un revólver. Ensayaron unos tiros. Y Félix: “Yo para defenderme saqué una hondita que usaba para cazar cuando era chico.” Salió ileso.
Recapitulando, los qom, luego de agotar por varios años las instancias legales –en las que tuvieron que instruirse porque no conseguían abogados que enfrenten al poder provincial- para impedir el despojo de su tierra, sin obtener respuestas, ninguneados, hartos de esquivos, el día 27 de julio optaron por cortar la ruta 86, que linda con su paraje. “Salimos a la ruta sin ningún plan, sin ninguna estrategia. Estábamos seguros de que el gobierno no permitiría criminalizar la manifestación” dijo hoy Félix Díaz. En su buena fe se equivocaba: las autoridades de Formosa, agobiadas por asuntos de importancia para la prosperidad de su territorio demoraron cuatro meses en atender los reclamos de la Comunidad Primavera, pero finalmente – con todo el lujo que se le podría exigir a una administración provincial- enviaron a la ruta quinientos embajadores engalanados de azul marino, con estrellas doradas sobre el pecho y para no escatimar ni un poco tan notable ceremonia se empeñaron en adornar su comitiva con un lindísimo desfile de caballos falopeados, en anticiparse a los festejos de fin de año con bombas de gases lacrimógenos y en clausurar el evento con un campeonato de una disciplina histórica, meritoria del orgullo nacional: tiro al negro. Esos embajadores eran en realidad del grupo «antimotines» de las fuerzas del orden de la provincia. El motín era una intriga planeada por un sedicioso grupo de hombres, mujeres, niños y ancianos que se manifestaban pacíficamente para conservar aquello que les dio la vida. Así comenzó todo según el recuerdo de Díaz: “El comisario a cargo del operativo me encaró y me dijo: ‘si querés seguir con vida, salí de la ruta’. Le pregunté si tenía la orden judicial para el desalojo y me respondió: ‘Vengo a cumplir órdenes y vos no me vas a detener, indio de mierda’. Ahí entonces desenfundó el arma, empezó a cargarla y gritó: ‘¡A este indio hay que matarlo!’.
Presionado por sus compañeros que aseguraban en medio de los balazos “la lucha tiene que continuar”, Félix huyó mientras oía que a sus espaldas los policías gritaban “¡A ese mátenlo!” Ahora, en un salón sobrecargado en la capital del país, recuerda: “El 23, a la hora 19, era un día lluvioso, resbaladizo. Nadie sabía de los otros.” Su derrotero lo llevó a caer desmayado en el monte. Una hora estuvo tirado, inconciente, hasta que lo encontraron los jóvenes.
Con los tobas dispersos y atemorizados, el grupo policial, ávido de mostrar sus dominios místicos practicó con las posesiones de los qom un rito particular por medio del cual ofrendó sus casas, sus documentos de identidad, y sus bicicletas –entre otros homenajes- al dios fuego. Por eso, cuando en el atardecer del 23 de noviembre Félix Díaz se despertó, las primeras imágenes que capturaron sus ojos fueron negras cortinas de humo: el signo le bastó para saber. Después, eran sus oídos los que no querían creer cuando le dijeron, recién salido Félix del desmayo: “A tu esposa la metieron presa”.
Entre los otros presos había nenes, mujeres embarazadas, y el trato que les daban era mantenerlos con grilletes y tirarles con agua caliente para que no se durmieran. El resultado de la emboscada fueron dos personas asesinadas: Roberto López, de 53 años de edad. El otro, un agente de policía, Heber Falcón, quien presuntamente falleció por una bala perdida de sus propios compañeros. Samuel Garcete, de la comunidad, está internado desde ese mismo día en un hospital de Formosa, en estado de coma farmacológico. El viernes pasado llamaron a Félix a declarar por la muerte del policía. Por estas horas, en Formosa, el juez Gabriel Garzón busca en los qom a las responsables de los hechos.
En esta historia hay dos repeticiones documentadas. La primera -noticia no muy sorprendente- es que la comunidad qom ya sufrió asesinatos causados por balas de la policía de Formosa y por eso se habla de un plan sistemático, siempre premeditado. Los asesinatos, recordados como la Masacre de Napalpí de 1924, son relatados por Darío Aranda en su reciente libro Argentina Originaria:
«Fue el 19 de Julio de 1924 a las 9 de la mañana. La policía rodeó la Reducción Aborígen de Napalí, de las etnias Qom y Mocovi, y durante 45 minutos fatigaron los fusiles. No perdonaron a los ancianos, a las mujeres ni a los niños. A todos los mataron. Para exhibirlos como trofeos de guerra en Quitilipi, una localidad cercana, cortaron orejas, testículos y penes.
Los asesinados fueron más de 200 aborígenes que se negaban a seguir siendo explotados del modo más vil, que reclamaban un pago más justo por cosechar el algodón de los grandes terratenientes. Para justificar la matanza, la versión oficial esgrimió: `Sublevación indigena`. En aquel tiempo, mientras se masacraba a los obreros en la Patagonia, en el norte argentino solía hablarse de rebeliones aborígenes para justificar el asesinato de los pobladores originarios que se resisitían a ser devorados por un mercado de trabajo que exprimía sus vidas.


Mientras denunciaban los maltratos y la explotación de los terratenientes, los ingenios de Salta y Jujuy ofrecieron mejor paga. Hacia allá intentaron ir, pero el gobernador Centeno les prohibió abandonar el Chaco. Y en julio de 1924 los pobladores originarios toba y mocoví de la Reducción Aborígen de Napalpí, a 120 kilómetros de Resistencia, se declararon en huelga.

La única opción para el indígena era seguir cosechando el algodón ajeno a cambio de un pago mísero. Y se resistió.
El 18 de julio, con la excusa de un supuesto malón indígena, Centeno dio la orden. El 19 de Julio por la mañana 130 policías y algunos civiles partieron desde la localidad de Quitilipi hacia Napalpí. Después de 45 minutos de descargar los Winchester y los Máuser contra todo lo que se movía, el silencio se hizo audible. Entre la humareda de los fusiles buscaron a los sobrevivientes para rematarlos a machetazos.»
(págs 46, 47, libro citado. Publicado por lavaca editora)
La segunda repetición es el viaje. En 1939 el Cacique de la comunidad llamado Trifón Sanabria decidió viajar a Buenos Aires. Sin mucho dinero, la comunidad le otorgó todo lo recolectado («mariscar» es la palabra que utilizan para esa actividad) para que Trifón lo venda en Formosa capital y consiga el dinero necesario para la epopeya. Viajó en barco, junto con dos o tres compañeros. Ya en Buenos Aires -historia misteriosa- consiguió una entrevista con el presidente. Un año después un decreto nacional los hacía poseedores a los qom de las hectáreas que hasta ahora ocupan y que hoy están en peligro.
Esto dijo el cacique toba, promediando su racconto: “No quiero ser tomado como un héroe o como una persona importante. Quiero que mi gente viva con dignidad. Ojalá que puedan entender mi mensaje.”
Luego del relato de Félix, tomó la palabra Julio Montero, de Amnistía Internacional. Por último, cerró la charla Pérez Esquivel, quien –en un efusivo y festejado discurso- llamó a no quedarse solo en la queja, a pedir la renuncia del gobernador, la destitución del comisario y los policías que participaron en el operativo, y a procesarlos por crímenes de lesa humanidad.
Desde agosto del 2009 los tobas de La Primavera manejan su propio portal: comunidadlaprimavera.blogspot.com

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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