Nota
La economía podrida
Política Ambiental, Recursos Naturales y Retenciones. Con esos ejes el doctor Walter Pengue, Profesor de Economía Ecológica (Universidad de General Sarmiento y UBA) e integrante del Panel Científico Internacional para los Recursos de Naciones Unidas, envió este artículo a lavaca.dream.press que describe problemas y dilemas para debatir el presente.
Política Ambiental, Recursos Naturales y Retenciones. Con esos ejes el doctor Walter Pengue, Profesor de Economía Ecológica (Universidad de General Sarmiento y UBA) e integrante del Panel Científico Internacional para los Recursos de Naciones Unidas, envió este artículo a lavaca.org que describe problemas y dilemas para debatir el presente.
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La economía “minera” continúa su camino de más de una década en la Argentina y lo mismo sigueen todos los países de América Latina. Es una economía de extracción, marrón. Es una economía podrida.
Hasta hace muy pocos años, las sociedades y sus clases políticas impulsaron un sistema de crecimiento económico que no se detuvo a mirar el resultado de sus impactos sociales, ambientales, ecológicos y biológicos.
En los últimos años, a pesar de la enorme información científica, de las presiones sociales y del conocimiento disponible por los decisores de políticas nacionales y globales, el eje que prima por encima de cualquier otra cuestión, es el económico, o mejor dicho, el del simple crecimiento económico, la acumulación y la subvaluación de cualquier tipo de daño, sea este ambiental o social. Y luego la discusión de la renta, incluida la ambiental, obtenida por la transformación de estos bienes. El discurso arcaico es el que prima: los gobiernos progresistas y una aparente distribución algo más equitativa de esta renta, los gobiernos conservadores, el de la estabilidad macroeconómica, una aparente distribución más justa y la equidad supuesta dada por el mercado…
Es realmente tremendamente preocupante que a pesar de observar, y no sólo ya leer información científica previsora, el hombre no sólo se convierte en lobo del hombre, sino que sigue siendo el peor lobo para la naturaleza y de sus recursos. Y esto es especialmente preocupante cuando estos recursos son la base de sustentación de la propia nave económica.
No basta con pensar para el gobierno de turno, que para mejorar la condición social, es necesario producir por transformación la naturaleza que le llega a sus manos. O agregar algún valor menor a la misma, cuando en el mundo “se mata” por cada punto de valor agregado en una economía. Es por un lado una falacia y por otro lado un error estratégico que ya las sociedades vienen pagando cuando apoyan su desarrollo en la mera disposición y explotación de sus recursos naturales.
Las tasas de transformación de naturaleza, superan a las tasas de reposición y de reemplazo tecnológico, lo que significa que por ahora y por un buen tiempo, la economía marrón seguirá degradando naturaleza, aunque en pequeña escala, se realicen mejoras tecnológicas por eficiencia ambiental y se piense que somos “más ecológicos” o que hacemos “agroindustria con sustentabilidad”. Pero en la gran escala, el gran costo es para la naturaleza.
Tampoco es demasiado claro el papel de la tecnología en generar megamáquinas que transforman de manera gigantesca al capital ambiental. Los casos de la agricultura industrial y de la minería, son dos puntos extremos de un impactante proceso de cambio de uso del suelo, en las escalas global, regional y nacional.
Ojos que no ven, ¡pero esto se cuenta…!
Este metabolismo social y la colonización humana sobre el planeta y todos sus recursos (Pengue 2009, 2013) parece ser irrefrenable. Por ese motivo, es importante comprender, más que los análisis de flujos monetarios de una economía entender que sucede con sus flujos físicos y con los cuellos de botella que se presentan o presentarán en ese contexto. Y además ponderar el valor de la biodiversidad y de los intangibles y servicios ambientales, que en muchos casos, superan ampliamente las arcas monetarias de cualquier gobierno.
En general en todos los continentes se produjo un aumento en el consumo de materiales, tanto en valores absolutos como per cápita. América Latina aumentó su demanda de materiales entre 1980 y el año 2008 de 12,7 a 15,6 toneladas por persona y un consumo de 3.100 millones de toneladas a 6.000 millones de toneladas para el mismo periodo por año.
En el mismo período, la economía china pasó de 4.700 millones de toneladas de materiales a 21.100 millones de toneladas, con un aumento del consumo per cápita de 4,1 a 13,8 toneladas. La India tuvo un proceso de crecimiento con una demanda algo menor, pasando de 2.500 millones de toneladas a 4.000 millones, con un aumento de la cápita de 2,5 Ton. a 4 Ton. Más estables, se mostraron las economías norteamericana de 8.000 a 9.300 millones de toneladas, pasando de 31,7 ton a 27,5 ton. En Europa, el consumo de materiales pasó de 8.000 millones de toneladas en 1980 a 9.300 millones de toneladas en 2008. El promedio per cápita pasó de 31,7 ton. a 27,5 ton. En estas economías como así también en la economía japonesa, la búsqueda de ajustes a través del reciclado y le eficiencia tecnológica en el uso de materiales ha tenido algún impacto. No así sobre las pautas de consumo.
No obstante, los sectores que más impactan sobre la extracción de recursos naturales, son entre otros, la agricultura y la pesca (PNUMA 2010) y también en los últimos tiempos, la megaminería, por su carácter y transformación de recursos y paisajes. La agricultura es responsable de más del 50% del uso de las tierras y de más del 70% del uso del agua, a nivel mundial. La agricultura y la pesca también son responsables de casi toda la extracción de recursos bióticos naturales – se calcula que en la actualidad se usa el 35% de la producción primaria neta de materiales bióticos del planeta en procesos económicos.
Mientras que los materiales bióticos se podrían producir de forma sostenible, la extracción de los recursos pesqueros ha provocado el desplome de las reservas de pescado en varias zonas pesqueras. Otro tanto sucede con algunas especies de árboles, especialmente con algunas especies de maderas nobles de crecimiento lento. El establecimiento de prioridades en la escasez de recursos abióticos es una cuestión complicada. La seguridad del suministro de los portadores de energía fósiles (sobre todo, el petróleo) y de algunos metales puede plantear un problema en el futuro, lo que nuevamente resalta la importancia de los sistemas energéticos, tanto de energías fósiles como así también de renovables que pueden encontrar su cuello de botella en los materiales necesarios para su diseño.
En el caso de la Argentina, entre 1970 y 2009 la extracción de materiales pasó de 386 millones a 660 millones de toneladas, con una tasa de crecimiento superior a la de la población del país. Esto significa que el aumento en la extracción de materiales no está impulsada por el consumo doméstico (interno en sí mismo) pero si, y fundamentalmente, por la exportación de commodities (agricultura, forestal, ganadería, energía y minería) (Walter y otros). Comparando con otros países exportadores de la región, Argentina tiene la mayor extracción de materiales per cápita, 16.46 ton/cap. Colombia tiene un extracción per cápita promedio de 8.3 ton/cap. (Vallejo et al. 2011) y Ecuador de 7.4 ton/cap. (Vallejo, 2010).
La biomasa representa el 70% del flujo material, y se compone en un 71% por las pasturas y alimentos para el ganado, en un 2% por pesca y extracción maderera y en un 27% por cultivos.
Entre 1997 y 2009, la extracción de cultivos pasó de 50 millones de toneladas a 137 millones, siendo la soja el cultivo que más creció, saltando de 26,000 toneladas a más de 30.9 Millones en el mismo período. El área cultivada con soja también se vio disparada, pasando de 38,000 Ha en 1970 a 20.100.000 has en el 2015, lo que representa más de la mitad de la tierra cultivada. En 2014 la superficie total sembrada con cultivos fue de 39 millones de hectáreas. La soja ha desplazado otros cultivos de consumo doméstico como cereales, tubérculos, hortícolas y frutícolas.
También ha habido una reducción de las áreas de pastoreo para ganado, así como la práctica de la rotación de cultivos, concentrándose la producción ganadera en las pampas particularmente, en feedlots (ganado estabulado) y exportándose hacia otras ecorregiones como el Chaco, en un nuevo proceso de ganaderización.
Hasta el año 2012, los precios internacionales (Gráfico siguiente) de las materias primas, redireccionaron y orientaron las formas de producción de materiales brutos, en las economías emergentes, en especial en América Latina. Chile, Bolivia, Brasil, Venezuela, Argentina, se vieron beneficiados con ello, y en algunos casos como esta última, aplicaron impuestos (retenciones) a las exportaciones de estos bienes, que luego mal utilizaron y mal invirtieron en lugar de proteger, administrar y orientar producciones estables en los tiempos de vacas flacas. La economía, y en especial la que depende de materias primas, es cíclica y muy volátil también frente al cambio tecnológico, para bien o para mal. A partir de allí, y especialmente desde 2015, una caída en los precios de los principales commodities (soja, petróleo, metales, minerales), están poniendo en jaque a las economías commodities-dependientes.
Retenciones Ambientales y Política Ambiental: la política de no
hacer política…
Hace más de una década explicábamos los beneficios y el derecho soberano que tiene una Nación a hacer uso de sus recursos naturales y gestionarlos de una manera sustentable.
La propuesta de contar con retenciones ambientales, en especial, aplicados “no con la mirada de la producción”, sino con la evaluación de los costos directos e indirectos del uso de un recurso natural, en especial el suelo, es prácticamente una obligación para una nación agropecuaria, que piensa continuar aprovechando sus recursos naturales, en especial, tierras y suelo, de una manera más o menos estable.
La retención ambiental, no es un castigo a la producción, cuando la primera está adecuadamente calculada. Y además es utilizada para gestionar el recurso involucrado en su mejor performance y sus flujos monetarios aprovechados para resarcir daños menores y prevenir otros mayores. También para contar con un fondo fiduciario frente a los seguros, daños ambientales por venir. La lista de impactos es demasiado larga e incontrastable con la realidad en todas las actividades extractivas (agricultura, petróleo, gas, minería, pesca). Y no ser pensadas como un castigo histérico a una forma de producción, para castigar a sus productores. Incluso así, pudo haberse claramente separado entre grandes, medianos y chicos, evitándose a la nación tantos costos y sinsabores.
La retención ambiental, es un instrumento de política ambiental, que bien utilizado, podría ser reconocido por la mayoría de los productores, las empresas genuinas de la industria, todos los actores sociales y el gobierno de turno, como un elemento importante que ayude a sostener una producción sustentable, en aquellos territorios donde esto es viable, ordenar en aquellos donde no es legítimo hacerlo de una determinado manera y hacerse prohibitivo en aquellas ecorregiones donde es realmente inviable la producción sin destruir la base de recursos. Un ejemplo claro, responde a la enorme irresponsabilidad de permitir, aprovechando simplemente buenos precios internacionales y tierras baratas y gentes pauperizadas, la brutal expansión de la soja en el norte argentino. No fueron emprendedores, gobiernos y particulares quienes incursionaron y “abrieron fronteras”, sino temerarios, que ahora también fueron los primeros en abandonar el barco productivo del norte, a su suerte. O convertirse nuevamente en otra producción marginal, con mayores costos ambientales.
Las retenciones son la contracara de los subsidios que ahora mismo vienen pidiendo quienes más que frontera agropecuaria, abrieron heridas en cada hectárea deforestada del norte argentino. Solo una política ambiental y agropecuaria irresponsable puede pretender sostener con subsidios lo que la naturaleza ya ha negado y que la economía global solo sostuvo por algunos pocos años. La reflexión: la tendencia histórica del valor de las materias primas es hacia la baja…
Cuando se tomó la decisión inconsulta constitucionalmente de quitar las retenciones, en rigor se debió haber avanzado en una legislación nacional sobre retenciones ambientales, que permitieran por un lado, regular el uso sustentable de los recursos, más allá de la cháchara de empresas privadas, semilleras, de fertilizantes, mineras sobre sus prácticas sustentables y del propio gobierno “amigable ahora con el medio ambiente”. Por supuesto que los operadores políticos que defienden y trabajan para un sector concentrado de la agricultura, sus Comisiones y actores, promueven lo contrario. Pero siempre está la oportunidad de cambiar y mejorar. El resultado es claro, una concentración de beneficios en cierto sector privado, un aumento de la presión sobre el recurso en cuestión y una presión aún mayor sobre el esfuerzo extractivo, minero, de pesca, que ponga en riesgo el uso del mismo. Es de libro el resultado, sólo basta con leerlos…
Los economistas ecológicos hemos bregado incansablemente por ayudar humildemente a pensar de otra manera en nuestra sociedad, en su totalidad y también científica.
Son increíbles los avances que se han logrado en la academia y en los grandes centros de pensamiento y producción científica en esta línea. Los grandes foros internacionales, por ejemplo en Naciones Unidas, también se abrieron en parte a estas nuevas ideas (RP UNEP, IPBES, TEEB, FAO y otros). No obstante, poco hemos logrado aún atravesar en la formación de nuestros políticos locales e internacionales, los economistas, los abogados y tantas otras disciplinas a las que cuesta mucho (simplemente por la formación disciplinar recibida) aún incursionar en la naturaleza multidisciplinar de la cuestión ambiental. Y allí subyace el principal error, el de la mirada de un único criterio, donde lamentablemente aún el económico, prima por encima de todos los demás. Y así nos va y nos seguirá yendo…, con un mundo y un país, cada día más finito. Hace unos años, un destacado economista ecológico, de Chile y de la CEPAL, decía algo así: “Cada día, tenemos menos árboles, menos agua, menos montañas…, será que cada día que pasa, somos menos país…”. Jorge Morello, su entrañable amigo de este lado de la cordillera, diría seguramente lo mismo…
Entonces, ¿cómo quitar retenciones y proponer un camino de producción sustentable?. Una falacia, por un lado, cuando se aplicaron en los gobiernos progresistas, se lo hizo con un mero sentido recaudatorio y cuando se las quita ahora, se lo hace con el afán de fomentar un aumento de la producción sin límites ni restricciones y con evidentes costos ambientales y sociales.
La pérdida y en realidad el objetivo de una retención ambiental, no se puede reemplazar con la recuperación vía por ejemplo, el impuesto a las ganancias. Con la primera, bien utilizadas, comprendidos sus objetivos y orientadas a la gestión sustentable de un recurso es posible ordenar el uso indebido o expoliativo del mismo. Con la segunda, a mayor transformación del recurso, mayor explotación del mismo, mayor acumulación de impuestos vía ganancias. Es claro que la política no está orientada hacia la práctica sustentable del recurso.
En la Argentina, la agricultura, la minería y la pesca, las tres definidas sobre recursos naturales renovables y no renovables, necesitan no solo incrementar la producción sino comprender procesos ecosistémicos, flujos de materiales, ciclos biogeoquímicos, estabilidad bioecológica para sostener en el tiempo justamente a la base de los recursos de un país con abolengo de agricultura y ganadería sustentable. Y productor de alimentos. Agricultura y Alimentos. Esa debería ser la clave. Como lo es en la mayoría de los países de base agrícola, productores y exportadores y vinculados también a los recursos naturales y los alimentos. Aquí pareciera que el andarivel pasaría más por la promoción de la agroindustria, vinculada a la industria de las semillas, la biotecnología, los grupos corporativos, que son los que vienen en realidad pregonando estos nuevos nombres de moda más vinculados al mercadeo que a la seriedad que incumbe a la seguridad y soberanía alimentaria. Un país “pionero” la Argentina…!, ninguno de los otrospaíses de enorme base agropecuaria (EE.UU., Canadá, Francia, Australia, Canadá, etc…), crearon un ministerio preponderante por encima del de su Agricultura!…
Liberar de retenciones a la producción de materias primas, responde a un claro sentido de, a falta de nuevas propuestas, impulsar lo de siempre, exportación de commodities. Frente a la caída de precios, y por otro lado, aumento de los costos de producción, no sería llamativo pensar que incluso algunas actividades productivas, soliciten aún más subsidios para seguir funcionando. Subsidiar la producción de recursos no renovables (petróleo, gas, minería) es una práctica insustentable que en lugar de fomentar nuevos empleos, sostiene equivocadamente a industrias contaminantes sin futuros. Mientras el mundo piensa y trabaja fuertemente en el reciclado de materiales y convierte sus ejes de pensamiento y sus nuevas mineras son las “ciudades” (de donde reciclan y extraen materiales), la Argentina sigue siendo la última frontera de transformación de minerales básicos, y quita las retenciones (mal aplicadas, pero pasibles de reorientarse), a las mineras multinacionales más contaminantes. Es importante y parte de la sociedad moderna el uso de minerales y metales. Lo es también contar con toda la información posible sobre minería de baja intensidad, para quienes deciden políticas. Naciones Unidas ha publicado varios documentos y colabora en proyectos que coadyuvan a disminuir, y no aumentar estos impactos. Pero ya no hay una única forma de producirlos o de reobtenerlos y ahí está la verdadera cuestión, entre países avanzados más cercanos al mundo desarrollado o economías extractivas al estilo más degradante del tercer mundo.
La retención ambiental es definitivamente un instrumento de política ambiental y de gestión sustentable del territorio. Mientras, como decía nuestro padre de la conservación de suelos en la Argentina, el Ing. Molina, “Argentina, se escribe con “A” de alfalfa…”, y se promovía un proceso de refinación de campos y rotaciones agrícola ganaderas que duraron más de cien años, hoy parece que la “A”, se quitó del abecedario agrónómico para ser ocupado solo por la soja y el maíz. Las retenciones ambientales y su utilización pueden o pudieron haber ayudado a reordenar estos factores cruciales de rotaciones agrícola ganaderas, reorientando lo que por coyuntura, el productor agropecuario no quiere hacer, volver a las pasturas o aprovechar los pastizales, pocos que quedan, naturales. La rotación hacia pasturas, además de mejorar el perfil, permite una mejor infiltración del agua, optimizar la estructura y porosidad, bajar la napa freática (hoy tan complicada con la soja), en definitiva, un conjunto de servicios agroambientales, de enorme valor productivo y ambiental.
Mientras la misma China, está en un proceso de pensar su futuro mineral y energético (carbón), un poco más alejando de la economía minera, con un costo social de más de 1.500.000 de puestos de trabajoy inversión para su redireccionamiento de más de 15.000.000.000 de euros, que orientarán hacia empleos verdes, según informa el propio presidente chino, la Argentina, sigue focalizada a fortalecer una economía extractiva, carbonizándose aún más en lugar de lo contrario. Le guste o no a un gobierno, la única manera viable de funcionar en el mediano plazo, será descarbonizar a su sistema económico y ello se logra explícitamente cambiando drásticamente su matriz energética: cambios en la producción, en la base de recursos energéticos, transformación de las fuentes de energía y abandono directamente de las no renovables, logística de transporte, de ciudades, de la industria. Cambios rotundos y no medidas paliativas. Nuevamente el uso de retenciones y subsidios, son junto con otros instrumentos de regulación ambiental, imprescindibles de ser pensados y aplicados. Tampoco bastará con consumir menos de lo malo disponible.
Para ello es vital, disminuir el consumo, destruir el consumismo y cambiar de hábitos. No promover “dos acondicionadores” por cabeza sino aire en las cabezas…Nuevas formas de pensar el mundo y del hacer. Una nueva mirada y de hecho un nuevo enfoque. Una mirada basada en una sociedad democrática respetuoso de ese entorno. Y ello se logra directamente con una cosa: Educación Ambiental.
Es llamativo que a la luz de la poco evaluada decisión de la quita de retenciones al campo,a la minería y la incomprensión de su papel ordenador en el ambiente, la sociedad y la economía. Más incomprensible lo es hoy, a pesar de contar ahora con ministerios de ambiente, agroindustria, energía y minería, ninguno de estos organismos haya dicho, informado, investigado nada sobre los efectos, directos, indirectos, de corto y largo plazo y menos aún, de una mirada algo más profunda vinculada a la sustentabilidad que debería tener una sociedad que apuntara a un proceso de mayor vinculación con el entorno que le da de comer y la sostiene: su naturaleza. En política verde, la Argentina está verde y los verdes no aparecen…
No basta con pregonar la importancia que tiene la naturaleza o que seremos cuidadores de la misma, sino sostener con la seriedad de los números, el análisis físico de la sociedad y la economía, y en especial, la estabilidad ecosistémica de las distintas ecorregiones del país que hoy en día siguen al menos aún hoy en día, frente a un nuevo conjunto de riesgos.
El ejemplo de la quita de retenciones ambientales, en un país desordenado en el uso de sus recursos naturales es sólo un ejemplo, de la falta de políticas ambientales activas. De políticas que de igual a igual, rediscutan el sentido y orientación de todo el proceso económico. Y no de una mirada paliativa de la economía. Hacer ecología hoy, no es promover el reciclado de papeles o el trazado de una ciclovía. Hacer ecología hoy, es discutir de igual a igual o aún más, con los dueños de los factores de producción y plantear un nuevo camino. El camino alternativo de la transición socioecológica, donde simplemente lo dañino, lo degradante, aunque produzca dinero, ya no es posible hacerlo. Pero el problema no se resolverá con la misma mirada, la formación y el objetivo político ambiental de corto plazo. Pensar la Argentina, es pensar el ambiente y su futuro. Así lo demanda su ley magna, aunque la mayoría esté mirando para otro lado.
Continuamos así, una nueva década de economía de rapiña. Una economía marrón con altos costos ambientales, claramente crecientes. Y una economía podrida que sólo podrá seguir funcionando, cuando como antes y actualmente, se sigan sublimando las externalidades a los precios del mercado. ¿Quién dirá que no, cuando el precio del mercado ordena a la economía?, ¿Quién, será escuchado ahora en la nueva mesa de discusión de políticas nacionales?, ¿Primará el llamado sentido común?, o simplemente se escuchará, algún día, el de la mejor ciencia ambiental, esto es, el de la comprensión de la complejidad en su cabal sentido….
Dr. Walter A. Pengue
www.walterpengue.com
Profesor de Economía Ecológica (UNGS-UBA)
Buenos Aires, Marzo 2016.
Nota:
Para profundizar en los temas vinculados a retenciones ambientales, metabolismo
social, intangibles ambientales, política ambiental, se sugiere leer los artículos de
Pengue, W., de acceso libre, publicados en la Revista FRONTERAS, del
GEPAMA, FADU, UBA, disponibles en www.gepama.com.ar
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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