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La ESI no es ideología: es política pública

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Mientras la Ley de Educación Sexual Integral da pasos significativos dentro del Congreso y es reclamada por lxs jovenés en particular desde el debate por el aborto, grupos conservadores realizan una campaña para que no se aplique. La caracterizan como parte de una «ideología de género» y alertan sobre la destrucción de la familia, la «hipersexualización» y el binarismo sexual. Qué está en juego y cuál es el verdadero espíritu de una Ley que se sancionó hace 12 años pero todavía no se aplica de manera efectiva.

Por Florencia Paz Landeira y Marcela Bilinkis
“Con mis hijos no”. “No te metas con mis hijos”. “Los hijos son de los padres, no del Estado”. “No a la ideología de género en la escuela”.
Los debates parlamentarios sobre la legalización del aborto, en los que había un aparente consenso sobre la necesidad de educación sexual en las escuelas, parecen haber quedado lejos. Buena parte de los argumentos en contra de la legalización del aborto se sostuvo con llamados a la “prevención” y a la “educación”. Ya entonces resultaba poco creíble: se trataba de los mismos diputados, senadores y sectores – grupos de poder vinculados a las iglesias católicas y evangélicas, entre otras – que habían batallado en contra de la propia Ley de Educación Sexual Integral previo a su sanción en 2006 y que durante todos estos años articularon diversas estrategias para que no se implementara en sus escuelas y provincias. Hicieron falta apenas semanas para que quede claro que la educación sexual, a pesar de que es Ley hace 12 años, también será un campo de batalla.

12 años, poca implementación

La Educación Sexual Integral rige en Argentina desde el 2006, cuando se sancionó la ley 26.150. En su artículo 1 establece: “Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”.
Dicha ley también creó un programa nacional a cargo de elaborar los lineamientos, los materiales curriculares y recursos didácticos, de planificar y dictar las capacitaciones y de realizar un seguimiento de su implementación. La ESI fue durante estos años una política de Estado que, desde su sanción, no cesó de actualizarse para estar en sintonía con los debates sociales que se cristalizaron en leyes como la de Matrimonio Igualitario, de Identidad de Género y el proceso de democratización del derecho de familia que se plasmó en el nuevo Código Civil y Comercial.
Entre estos avances se inscribe la resolución del Consejo Federal de Educación 340/18 que firmaron los ministros de educación el pasado 22 de mayo, mediante la cual se estableció que la ESI esté presente en la formación y evaluación docente y planteó la realización de las jornadas “Educar en Igualdad” para la prevención y erradicación de la violencia de género. En Capital esa jornada fue eliminada en 2017 por el gobierno porteño para recuperar días de paro docente.
El debate también tuvo lugar en el Congreso. Empujado por la centralidad que tuvo la educación sexual en los debates por aborto y con el impulso del Frente de Educación Sexual Integral y el Frente de Docentes por el Derechos a Decidir, el 4 de septiembre, el Día Mundial de la Salud Sexual, se alcanzó un dictamen de mayoría en reunión plenaria de comisiones de Educación y de Mujer, Niñez y Familia de la Cámara de Diputados. Las modificaciones apuntan a incluir explícitamente el respeto por la diversidad sexual y de género, el carácter científico y laico de la ESI, y a establecer que esta ley es de orden público y, por lo tanto, de aplicación obligatoria en todo el territorio nacional, en instituciones de gestión estatal o privada, más allá del “ideario institucional y de las convicciones de sus miembros”. En el marco del plenario que terminó con dictamen de mayoría, Silvia Lospennato (Pro), una de las diputadas que se posicionó por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, recordó que los diputados que votaron en contra “se comprometieron” a trabajar por la educación sexual. “Queremos saber si van a cumplir con su palabra”, agregó.
Sin embargo, la realidad nacional muestra que la ESI continúa siendo en gran medida una deuda. En las pruebas Aprender del año 2016, más del 75% de estudiantes requirieron la enseñanza de educación sexual y en género. Otro estudio, del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana, reveló que en la CABA, 1 de cada 3 estudiantes no recibió ESI en sus escuelas, y de los que sí sólo tuvieron dos horas al año.

¿Por qué ahora?

Las manifestaciones en distintas ciudades del país en contra de la educación sexual en las escuelas, los audios escandalosos que se viralizan en los grupos de whatsapp de las familias alertando que les van a pedir a sus hijos que se desnuden y manoseen en el aula, los afiches que se están viendo en Rosario y Córdoba, las charlas y conferencias sobre cómo combatir la “ideología de género”: últimamente hubo reacciones frente a los intentos de avanzar con la implementación de la ESI en todo el país, como muestran las fotos que ilustran esta nota.

La ESI no es ideología: es política pública

Uno de los volantes que se repartieron cerca del Congreso.


El sábado 15 de septiembre de 2018, la Alianza Cristiana Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) realizó una convocatoria en la Ciudad de Buenos Aires, que se promocionaba con el siguiente mensaje: “Durante el desarrollo del encuentro ‘La Problemática de Género y Educación Sexual’ se brindarán herramientas para contrarrestar el avance de dicha ideología. El propósito es que los padres sepan cómo actuar ante semejante avasallamiento contra sus hijos, que los líderes y pastores sean instruidos para concientizar a las congregaciones para los tiempos que se avecinan y cómo los docentes deben hacer frente a este flagelo que atenta contra nuestras familias”. El mismo día, Mar del Plata ocurrió el encuentro “Alerta Padres”, en una casa del Opus Dei, con una agenda similar. Abrazos a los ministerios de educación provinciales y nuevas asociaciones de padres surgen en torno a la consigna “No a la ideología de género”.
El propio Bergoglio, en sus vestiduras de Papa Francisco, ha hecho declaraciones en sintonía: “En Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas –lo digo claramente con nombre y apellido– ¡es la ideología de género! (…) Hoy a los niños –¡a los niños!–, en la escuela se les enseña esto: que el sexo cada uno lo puede elegir”. 
Estas estrategias, pergeñadas en las cúpulas eclesiásticas y de amplia circulación en todo el continente, también tienen su edición local. En 2016, Agustín Laje y Nicolás Márquez publicaron un libro con un título sin desperdicio: El libro negro de la nueva izquierda: ideología de género o subversión cultural. En el libro el movimiento feminista, las prácticas sexuales no-reproductivas y la diversidad sexual aparecen asociadas con patologías, la caída de la Nación y sus valores, a la derecha del doctor Albino. Esta argumentación se suele teñir de nacionalismos y acusa a la presunta “ideología de género” de ser, paradójicamente, «un discurso colonialista». Se trata en general de una cruzada reaccionaria en defensa de un orden que se presenta como natural, que estaría siendo corrompido por los derechos sexuales, los movimientos de mujeres y LGTBI.
Esta estrategia de postular al género como ideología pretende inscribirlo en el terreno de las creencias, donde probablemente los sectores católicos y evangélicos se sientan más cómodos. Esta noción de “ideología de género” es solidaria a pensar la educación y las prácticas escolares como disciplinamiento y dogmatismo, a través de las cuales se buscaría prescribir un comportamiento adecuado para las niñas y los niños. Por el contrario, la ESI es una oportunidad para pensar la educación no desde un lugar prescriptivo, sino como terreno para poner a disposición los debates que nos atraviesan socialmente. No es una “bajada de línea”, sino la apertura al diálogo sobre las tensiones y dilemas que tenemos entre manos. Esa es tanto su potencia como su desafío.

¿Alguien quiere pensar en los niños?

La campaña #ConMisHijosNoTeMetas pone a niños y niñas en el centro del debate. Es en su nombre que se sostiene la mayoría de los argumentos en contra de una educación plural, crítica de toda forma de fundamentalismo. La fórmula denota claramente una idea de propiedad, apelando a una patria potestad irrestricta sobre los hijos. No sólo tal figura ya no existe en el ordenamiento jurídico, sino que desde principios de siglo XX el Estado legisló sobre los límites de esta patria potestad, reconociendo que la situación y los derechos de los niños también eran responsabilidad estatal. En 2005 se sancionó en Argentina la ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, en donde se los reconoce como sujetos de derecho y se establece al interés superior del niño como principio rector. El espíritu de esta ley impactó también en el nuevo Código Civil y Comercial, que rige desde 2015, y que establece la corresponsabilidad entre distintos actores para velar por los derechos de los NNyA. Es también en esta normativa que se avanzó en sancionar los malos tratos físicos y cualquier forma de vulneración de la integridad física de los niños. La ESI, justamente, es central para trabajar cuestiones relativas al respeto por el propio cuerpo, el consentimiento y para identificar situaciones de abuso.
La reemergencia de esta discusión debe ser situada en la historia de los debates por la ESI. La cuestión de las demarcaciones de límites entre la responsabilidad de las instituciones educativas y de las familias es una marca de origen de la educación sexual como política pública. Pero es que es justamente esta visión de los niños como propiedad, subordinados y asociados a una supuesta pureza e inocencia original sobre la que se montan las ideas de que deben ser disciplinados y normalizados.
Estas reacciones encarnan, a su vez, las disputas por restablecer límites tajantes entre lo “público” y lo “privado”. Se trataría de recuperar ese terreno de lo “privado”, “familiar” e “íntimo”, sobre el que las familias – o los patriarcas, diríamos – podrían ejercer un poder sin límites. Eso que llaman “ideología de género” nos ha permitido problematizar la distinción público/privado como centralmente política y como una forma histórica y cultural de justificar diversas formas de dominación y jerarquización social.
Lo que está en conflicto entonces y ahora es qué educación sexual queremos y no la imposición de una ideología. La verdadera discusión es si se trata de una educación sexual inscripta en el enfoque de derechos y el reconocimiento de la diversidad sexual y de género, en correspondencia con el marco normativo vigente en nuestro país, o, al igual que priorizan las creencias y el status quo.
Las escuelas siempre fueron espacios en donde se reguló el género y la sexualidad de los niños, niñas y adolescentes. Aunque no estuviera incorporado a los contenidos curriculares, a través de aquello que se llama “currículum oculto” se asignaron roles de género a varones y mujeres, modos de vestir, de comportarse, gestualidades y hasta la educación sentimental de cómo expresar socialmente emociones. El silencio sobre la sexualidad también fue y sigue siendo una forma de educar. Sin dudas, la peor.

Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




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Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




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Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

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Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




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El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

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Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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