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La Garganta grita: “Este Presupuesto tiene una sola receta para sostenerse: a los palazos”

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Infiltrados, pruebas plantadas, detenciones al voleo y armado de causas: el método Bullrich quedó expuesto una vez más a partir de la brutalidad de la represión policial que ocurrió a decenas de cuadras del Congreso y en la avenida más importante del país durante el debate por el Presupuesto. “La discusión de si fue un enfrentamiento acá no tiene lugar: lo que tienen que explicar es una cacería humana”, dice Nacho Levy, referente de la organización villera y uno de los detenidos, a lavaca. A Francisco Pandolfi, otro de los apresados, le plantaron una barreta frente a las cámaras de televisión y lo amenazaron de muerte: «El único elemento contundente que yo tenía era mi celular, con el que intentaba hacer el trabajo periodístico». Por qué persiguen a La Poderosa y cómo siguen las estrategias desde abajo para garantizar la vida después de la media sanción de un proyecto que promete azotar a los barrios más vulnerables.

La imagen no deja margen para operaciones.
El reloj marca las 15:53 del miércoles 24 de octubre, y las cámaras de Crónica TV no solo muestran la brutal represión desatada como antesala a la media sanción del presupuesto de ajuste votado por 138 diputados y diputadas de madrugada, sino también el momento exacto en el que la Policía de la Ciudad detiene a dos integrantes de La Garganta Poderosa, organización villera y medio independiente, en 9 de Julio y Carlos Calvo, a 15 cuadras del Obelisco y a cuatro de Constitución, en plena desconcentración.
También registra el preciso instante en que uno de los efectivos le planta una barreta a Francisco Pandolfi, uno de los detenidos, y los comentaristas reproducen la mentira: “Han detenido a esta persona que tiene una barreta al lado. Aparentemente a este joven lo encontraron con una barreta en la mano. Y lo detuvieron, en conjunto con otra persona más, que está al lado de él”, dice el cronista. Todo se vio por televisión.


La “otra persona” es Nacho Levy, uno de los referentes de ese colectivo de asambleas villeras de todo el país. Ellos fueron dos de los cuatro miembros de La Poderosa apresados (junto a Gonzalo Zamudio y Lucas Zunino), que a su vez fueron parte de lxs 26 detenidxs que llevaron hasta la Alcaidia 9 de la Comuna 10, en Floresta, y liberaron recién pasadas las dos de la mañana del jueves. Pandolfi, en diálogo con lavaca, aún herido, describe la cacería con detalles:

  • “Estábamos a 15 cuadras del Congreso. Diez minutos antes había habido una razzia tremenda por el Metrobús, que intentamos filmar y fotograffiar. Después, vemos cómo vuelven un montón de motos, se suben a la vereda y empiezan a agarrar gente. Había dos venezolanos, un turco. Nos metemos con una compañera en un palier de un edificio a ver si podíamos evitar que nos agarraran. Intentamos salir corriendo. Laura, mi compañera, se cae. Ahí volvemos con Nacho, y cuando intentamos agarrarla a ella, a mí me tiran al piso, me golpean la cabeza contra el suelo, me reducen y me intentan plantar una barreta. Así, sin ningún pudor. También dicen que tenía una matera y una máscara de gas. El único elemento contundente que yo tenía era mi celular, con el que intentaba hacer el trabajo periodístico desde la Garganta y poder cubrir una razzia indiscriminada que cada día se profundiza más. Cuando ya nos detienen, me levanto para intentar decirle algo a mis compañeros para que puedan difundir. Y un policía me dice: ´Una palabra más y no la contás´. Una amenaza de muerte, literal, que me heló la sangre. Naturalizar este tipo de hechos es lo que nos lleva a un abismo”.


La cacería también incluyó a trabajadorxs de Télam, de SUTEBA de Moreno (el sindicato de base que hace casi tres meses exige justicia por las muertes de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, y el esclarecimiento del secuestro de Corina de Bonis) y de Astilleros Río Santiago, entre otros. “Se actuó con rapidez y firmeza”, celebró la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en la conferencia en la que justo al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, apuntaron contra cuatro extranjeros que fueron detenidos para “poder expulsarlos del país lo más rápido posible”. Sin embargo, según los relatos de los protagonistas, el modus operandi del operativo fue el mismo que ocurrió durante la represión al rechazo de la reforma previsional en diciembre: detenciones al voleo, imputaciones por resistencia a la autoridad en aprehensiones en plena desconcentración, infiltrados.
El diseño del operativo dejó en claro que un presupuesto que recorta áreas esenciales como Educación, Salud y Vivienda para privilegiar el pago de intereses de deuda, necesita un tipo de control territorial y de violencia hacia los tejidos sociales que, desde los barrios, politizan lo que votaron 138 legisladores, y que ayer se expresó en la masiva y pacífica manifestación: el actor más importante fueron los movimientos sociales.
En ese marco, y en plena desconcentración, golpearon y detuvieron a los integrantes de La Poderosa. Lavaca habló con Nacho Levy, referente de la organización.

¿Cómo estás?

De un lado de la cara tengo la mandíbula dolorida y se me traba. Cagado a palos el hombro, también.

Ya sabemos qué pasó ayer, pero no vimos el detrás de escena. ¿Cómo fue esa cacería que denuncian?

Esta vez no hay pocos testigos, no pasó en nuestros barrios donde no entran los medios: ayer lo vieron miles de personas. Lo vieron chiquitos de primaria que estaban en la 9 de Julio adentro de los escolares, miles de laburantes atascados en los semáforos, vieron cómo las motos de la policía avanzaban y arrastraban a transeúntes eventuales y que terminaron en los calabozos con nosotros.

¿Por qué los llevan a ustedes?

Tiene que estar filmado todo: al Rifle (Francisco Pandolfi) y a mí nos cagan a palos y nos llevan detenidos por intervenir cuando la detienen a Laura (compañera de la organización) y la tiran al piso. Detuvieron a un economista turco nacido en Estambul que no sabía de la votación del Presupuesto y terminó en el mismo calabozo que nosotros. Y también a Lucas Suárez, que apenas salió del subte lo cagan a palos y lo tiran en el camión arriba mío, donde nos tienen 3 horas y cuarto hasta que nos liberaron a las 2 y media de la mañana. Aun si llegaron a la conclusión de revalidar que los dirigentes populares somos sucios, malos y feos, nos tienen que explicar por qué se llevaron al turco y a Lucas Suárez.

Sin embargo, no parece casual que hayan detenido a militantes villeros, quienes más van a sufrir y a trazar estrategias para contener el Presupuesto que se votaba en el Congreso

Ahí hay dos cosas: no se trata solamente de una teoría conspiracionista, porque lo más grave que pasó ayer no tiene que ver con lo que sufrimos los militantes que, de alguna manera tenemos una cobertura, porque nos están llamando, porque nos hicieron el aguante, porque algunos medios nos dan visibilidad. Creo que lo más grave que pasa es de qué manera los Lucas Suárez afrontan el avasallamiento de todos sus derechos en el medio de la avenida más importante del país. Ese nivel de naturalización e impunidad hay que desarrollarlo para no quedarse con este el pedacito de problema. Hay un avasallamiento sobre los derechos de los compañeros más desguarnecidos que los vemos todos los días.

Por otra parte, resulta curioso que los detenidos sean de Télam, Astilleros Río Santiago, Suteba Moreno y La Garganta.

La discusión que íbamos a dar y para lo que nos organizamos ayer no era para ir a la puerta de una comisaria: ahí nos pusieron. Ellos nos querían discutiendo ahí quién era el malo de las organizaciones sociales: no queríamos discutir eso. No es de números, es una cuestión de seres humanos; no queremos que nos expliquen cómo es el déficit cero: queremos que nos expliquen cómo vamos a sobrevivir nosotros con ese recorte. Como hacen los de La Poderosa Entre Ríos, que van al basurero a buscar algo para morfar. En los barrios tenemos listas de espera que superan el 70% de la capacidad de los comedores. Cuando los movimientos pedimos que se declare la Emergencia Alimentaria queremos decir que no hay para morfar y que si no hay no se puede retroceder más: no hay dónde para retroceder. Ayer había que hablar de Sandra y de Rubén, ahora nos quieren decir que van a poner 77% menos de infraestructura escolar. Que nos expliquen cómo se sobrevive. Nosotros creemos que este modelo y este presupuesto tienen una sola receta en una perfecta postal de cómo piensan sostener ese plan: a los palazos.

Si el modelo está en su faceta más descarada, ustedes que sí saben cómo generar esas condiciones básicas de la vida, ¿cómo van a seguir ahora?

Gritando más fuerte, encontrándonos más fuerte para poder construir esa unidad que tal vez sea lo único bueno que nos pasa en este escenario: que nos vayamos encontrando los que podríamos habernos encontrado antes. Nos encontramos en la idea de que hay ciertos derechos y ciertos límites que no se pueden avasallar. Hemos sido siempre cuidadosos de cantar que esto es una dictadura, porque sabemos lo que fue y lo seguimos pagando. Pero también hay que decir que esto no merece llamarse democracia, que es inadmisible en el marco de cualquier orden democrático: desde la violencia institucional del Congreso votando el presupuesto hasta la práctica directa del aparato represivo para contener ese modelo.

¿Quiénes son los responsables?

Ayer se volvió a ver eso: esta democracia tiene a contraluz de su cara visible una cara invisible e impresentable que para nosotros está muy bien expresada en Patricia Bullrich, el rostro de lo que padecimos ayer. Basta ver las características de la cacería y compararla con la que Bullrich dispuso en la reforma previsional y te das cuenta que es el mismo dispositivo. D´Alessandro (Marcelo, secretario de Seguridad de la Policía de la Ciudad) ayer por la mañana absorbía la responsabilidad del operativo, entonces que explique con quién acordó esa cacería en 9 de Julio y Carlos Calvo. Vamos a pedir a D´Alessandro, que es un garante tan democrático, que presente las cámaras de seguridad de la avenida más importante del país así se puede ver perfectamente lo que pasó. Y si no puede, que renuncie o denuncie que la verdadera responsable fue Patricia Bullrich. La discusión de que fue un enfrentamiento acá no tiene lugar: lo que tienen que explicar es una cacería humana.

La Garganta grita: “Este Presupuesto tiene una sola receta para sostenerse: a los palazos”

El momento de la detención de Nacho Levy y Francisco Pandolfi, en medio de la desconcentración a 15 cuadras del Congreso. Foto: Nacho Yuchark

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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