Sigamos en contacto

Nota

Libertad a Daniela

Publicada

el

Daniela Calarco es la única mujer (junto a cuatro hombres: Daniel Sica, Cristian Valiente, Facundo Gómez y Roberto de la Cruz Gomez) que queda detenida por la cacería de la Ley Bases. La procesaron -y embargaron- porque supuestamente dañó las bicicletas de la Ciudad, aunque en el propio procesamiento la jueza Servini confunde situaciones y mantiene en línea de hipótesis que haya sido Daniela la autora de los hechos. La versión de su compañera, en la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, sobre lo que verdaderamente pasó: “Apuntan a ella como blanco público porque es referente, y lo enmarcamos en un proceso de persecución política y mediática”. La tortura que está sufriendo la referente del MTR en la cárcel: sin comida, fue paseada por distintas comisarías, y presionada para firmar una probation (un juicio abreviado, con condena). Quién es Daniela, y por qué la detuvieron. 

Por Lucas Pedulla

Emilia Manazza marcha con las Madres de Plaza de Mayo en el típico jueves de ronda, aunque esta vez es especialmente masivo. El feriado ayuda, y los efectos de una semana tremenda cargada por la cacería del Gobierno motivan a salir, marchar y cantar, como se canta ahora entre cientos de personas: “Libertad a los presos por luchar”. 

Emilia canta a viva voz, con un cartel que también grita una urgencia: “Libertad ya!! A Daniela Calarco. Luchar no es delito”. Es que Patricia Daniela Calarco Arredondo, o simplemente Daniela -como le llaman sus compañeras-, su pareja, es una de las cinco personas que quedaron detenidas, procesadas con prisión preventiva por la jueza María Servini, de las 33 detenciones originarias.

Daniela, además, es la única de las mujeres que quedó presa.

En el auto de procesamiento de 60 páginas que la jueza Servini firmó el martes 18 de junio -en medio de la concentración en Plaza de Mayo convocada por las familias que empujó la liberación por falta de mérito de las 11 personas ese día-, sobre Daniela marca que “siendo las 17.50 horas aproximadamente el día 12 de junio del corriente año, la nombrada fue demorada en la calle Chile 1123, de esta ciudad, a raíz de un alerta del Centro de Monitoreo Urbano ya que habría sido captada cometiendo hechos ilícitos, específicamente prendiendo fuego las bicicletas situadas en la plaza Congreso de la Nación”.

Emilia marca que la desconcentración había empezado antes. Ambas habían ido juntas, con otras compañeras del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR, organización en la que militan en barrios), a participar de las protestas contra la ley, como otras organizaciones sociales, partidos políticos, gremios de la CGT y las CTA, jubilados, asambleas y gente suelta y autoconvocada. Emilia cuenta que empezaron la desconcentración al momento en el que lo hicieron el grueso de las columnas, cuando los hidrantes de las fuerzas de seguridad avanzaban sobre la plaza, en medio de la humareda provocada por el incendio del móvil de Cadena 3, realizado por infiltrados que Gendarmería, Prefectura, Policía de la Ciudad o Federal vieron y no quisieron detener. Pero la represión ya se había desatado.

Dice Emilia: “La desconcentración fue a fuerza de balas de goma, con policías en moto. Es difícil caminar con tranquilidad cuando te disparan y encima tiran gases, incluso desde edificios en Avenida de Mayo como se vio en algunas imágenes. Hasta le hice de lazarillo a Dani, porque ella no podía ver. Doblamos por 9 de Julio e intentamos resguardarnos en el McDonalds. Fueron menos de dos minutos. Salimos y un personal de civil la manotea y la detiene, casi un secuestro. Era un masculino, tenía polar, buzo negro, jean y zapatillas de treking. No estaba identificado. Entre treinta y cuarenta minutos tardó en hacerse presente el personal femenino. Incluso ya reducida ella, y esposada a la reja de una pinturería que está a la vuelta, hubo situaciones de abuso de autoridad: la apoyaron y le metieron la mano en su torso, ya detenida. En la denuncia queremos hacer hincapié en que la tocaron en esa situación de total vulnerabilidad”.

Procesada y embargada

En la causa figura que el nombre del policía que la detuvo es Marcos Rodríguez, jefe de servicio externo de la Comisaría Vecinal 1B, en el móvil 601. Servini dice que de acuerdo a “las fuentes abiertas consultadas”, la policía visualizó en Daniela una persona acorde a la vestimenta que había denunciado el Centro de Monitoreo: calza color negro, buzo amarillo, antiparras negras, máscara doble filtro, riñonera, “y una botella transparente con líquido en el interior, con la que se ve estimulando el foco ígneo ubicado bajo las bicicletas del Gobierno de la Ciudad situadas en la Plaza de los dos Congresos”. Emilia dice: “Esa botellita, en realidad, era de agua, porque Daniela estaba tratando de apagar el fuego. Incluso en el video se ve que hay otro señor que patea para desarmar el incendio”.

En el procesamiento también dice que, en las requisas, le secuestraron una botella con la inscripción “bialcohol”. Emilia aclara: “Lo llevamos como práctica de higiene que nos quedó por la pandemia. Yo, por ejemplo, lo llevo en forma de aerosol”.

Sin embargo, a partir de las imágenes y el parte policial, Servini afirma que Daniela ocasionó “daño en un bien de uso público, afectándolo de este modo, e incitando así a la violencia colectiva contra las instituciones suscitando tumultos y desórdenes y erigiéndose en un posible alzamiento contra el orden constitucional y la vida democrática”. En el encuadre jurídico, la jueza además considera que “la conducta (de Daniela) ha tenido como finalidad crear una situación de peligro común”, que las bicicletas son un “bien de uso público”, aunque luego afirma que la militante colocó “un dispositivo explosivo entre las camionetas afectadas”, emparentando, o confundiendo, las fotos de las bicicletas con los del móvil de Cadena 3. Por todo eso, Servini la procesa y la considera “coautora penalmente responsable del delito de incendio en concurso ideal con daño, agravado por haberse afectado un bien de uso público”, y también por “intimidación pública”. A Daniela, y también a los otros cuatro detenidos, les trabó un embargo por 500 mil pesos.

Libertad a Daniela
Daniela Calarco es referente del Movimiento Teresa Rodríguez.

Hambre y re-presión

Por recomendación de su abogado, Daniela no declaró durante las indagatorias. Emilia cuenta que el miércoles, ya con el procesamiento en curso, vivieron una situación de tensión: “Fue angustiante, porque a las cinco de la mañana la llevaron con presos y presas comunes a Comodoro Py, entre comillas, ‘a declarar’. El abogado había ido a verla a Ezeiza, pero ella no estaba ahí: no lo habían notificado del traslado y no nos podíamos comunicar. Estuvo todo el día esposada, sin explicarle por qué, intentando intimidarla y meter miedo. Recién a las diez menos cuarto de la noche, compañeros del Comité contra la Tortura nos confirmaron que había vuelto a la misma celda en Ezeiza. Durante todo el día no supimos nada: estuvo incomunicada, sin comer, y apenas le daban agua”.

Emilia explica el objetivo: “Amedrentarla. Intentaron hacerle firmar un papel para cambiar de abogado: ella se negó. Lo único que se nos ocurre es que querían hacerlo para que firme una probation”. La probation es la suspensión del juicio a prueba, una forma de extinguir la acción penal, pero reconociendo los actos imputados: en este caso, Daniela tendría que haber firmado aceptando las imputaciones por las que Servini la procesó. “Ella no lo hizo -subraya Emilia-. Pero esta movida también nos da una perspectiva de que quieren resolver el tema de alguna forma, pero no es lo mismo, porque así la causa te queda”. Se pregunta: “¿Qué motivo tiene reconocer algo que no hiciste? Quieren que le quede la causa”.

No fue el único amedrentamiento que sufrió Daniela estos días. Como declararon las familias de todas las detenidas durante la semana, a todas las subieron el miércoles de la detención a un celular policial y las “pasearon” esposadas por toda la Ciudad durante toda la noche. Recién al jueves la llevaron a la comisaría 15, donde siguieron esposadas, sin comida ni agua, en un pasillo. El viernes, Servini excarceló a las primeras 17 personas, pero Daniela y las otras mujeres (María de la Paz Cerruti, Camila Juárez, Sasha Lyardet, Lucía Puglia y Ramona Tolaba) fueron trasladadas a Ezeiza. El martes liberaron a todas, menos a Daniela.

Dice Emilia: “Es la única mujer que quedó detenida. Apuntan a ella, como blanco público, porque es referente, y lo enmarcamos en este proceso de persecución política y mediática”.

Quién es Daniela

Daniela tiene 39 años y es del Barrio Hipódromo de Mar del Plata. Allí comenzó su militancia, en contra de las fumigaciones agrotóxicas en el territorio. “Su situación laboral era súper precaria”, dice Emilia. Antes de venirse a vivir ambas a la zona sur del conurbano bonaerense, Daniela trabajaba de camarera en un salón de fiestas de la UTA (Unión Tranviarios Automotor) y también hacía temporadas en otro hotel sindical. Al mudarse al Gran Buenos Aires, Daniela consiguió trabajo en el exMinisterio de Desarrollo Social, hoy subsumido en el cuestionado Ministerio de Capital Humano. Fue despedida en marzo.

Emilia: “Daniela es una compañera súper consciente, y lleva su militancia más allá de la situación de precarización laboral en el movimiento. Trajo las luchas ambientales, y también militamos mucho por la legalización del aborto. Ama el cine, la literatura. Es vegetariana y ama la vida en todos sus aspectos. Este año acompañamos también muchas luchas, desde las movidas en el Congreso contra los despidos en Télam a las rondas que hacen los jubilados todos los miércoles. Sabemos que la lucha es transversal y su proyecto de vida está atravesado por esa transversalidad, en organizarse por un mundo más justo”.

Emilia agradece el apoyo de familiares, organizaciones sociales y sindicales, y organismos de derechos humanos que siguen exigiendo la liberación. En la plaza, junto a las Madres Línea Fundadora y antes de ella, habló Silvia, la mamá de Camila Juárez, y dijo que su hija estaba “muy preocupada” por Daniela, porque en prisión se habían hecho amigas, y convocó a mantener la unidad que lograron las familias estas semanas: “Del otro lado tenemos algo muy perverso -dijo Silvia-. Convoco a continuar la unidad porque esto recién empieza. Esta familia que formamos tiene que continuar más unida y fuerte que nunca”.

Emilia resalta a lavaca: “El accionar del Gobierno es un plan y lo defienden a viva voz, y somos concientes de que estas cosas pueden pasar. Es parte del plan de ajuste y las movilizaciones van a seguir, también las causas armadas. Por eso hay que profundizar la solidaridad con cada compañero. La solidaridad es lo que nos sostiene”.

Y dice una vez más, con la fuerza del cartel que muestra delante de sus ojos clarísimos: “Libertad a Daniela Calarco ya”.

Libertad a Daniela
Emilia, compañera de Daniela, en la ronda de las Madres.

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

Publicada

el

Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

Seguir leyendo

Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Publicada

el

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.028