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Lo que soy lo llevo conmigo

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La jornada de paro de mujeres en Uruguay fue tan diversa como las condiciones de vida: con paro activo en los lugares de trabajo, con paro total o parcial, según el sector, con intervenciones artísticas, asambleas, canto, volanteada. La marcha ya es un hito: decenas de miles de personas se movilizaron de la plaza Libertad hasta la explanada de la Universidad. Queda planteado el desafío de hacia dónde va ahora la marea femenina. Por Azul Cordo para Brecha.

Lo que soy lo llevo conmigo

Foto: Nicolás Garrido/ Brecha


Un pulso distinto y la piel erizada. Poder sentir eso, sin pensar en una situación que tuviera que ver con caminar por una calle oscura, volviendo a casa a la medianoche.
Estar rodeada de gente desconocida y no sentirse sola. Preguntarnos por qué vinimos e intentar sortear consignas que se vacían de su contenido, entre palabras como igualdad, patriarcado, equidad, hombres y mujeres, o frases repetidas como: “Esto es una causa súper importante que nos toca a todas”.
“Si en el mundo hubiera mucho más amor, que me parece que lo damos mucho más las mujeres, no viviríamos en este espanto. El cambio está cuando circula el amor. Nosotras somos buenas depositarias de todo lo que hicieron las mujeres uruguayas a lo largo de la historia para luchar por nuestros derechos. Una sola no es nada, pero juntas somos un montón”, dijo una docente de idiomas, que esperaba encontrarse con unas amigas en la plaza Libertad. Desde sus lentes rosados miraba a las manifestantes con sus globos violetas, a las Decidoras Desobedientas con su performance de escobas que luego prenderían fuego en la hoguera, a las Mizangas con sus turbantes afro.
“Yo hoy no trabajé. Hoy no hice nada”, dice Florencia, embarazada de ocho meses, que transita su seguro de paro y piensa cómo va a hacer para trabajar, amamantar, cuidar la casa, criar a Lua, y las dificultades del diálogo intergeneracional con la futura abuela de la criatura. “Mi madre me llamó y me dijo ‘feliz día’. Hay un clic que no hacen todavía, a pesar de ser generaciones que vivieron cambios importantes en los roles de género”, dice con cara de hastío. También cuestiona el escaso período de licencia paternal y maternal: “Mi pareja tendrá 13 días de licencia y eso me parece mal. Es muy importante el rol del padre, él se involucra… y dándole 13 días de licencia no es nada. Me imagino que es frustrante para él”.
Hemos instalado la incomodidad y la complicidad. El guarda del ómnibus que te dice “feliz día” con voz temblorosa. Llenar el 180 de mujeres vestidas de negro y violeta.
“Esto es por la igualdad de derechos. No somos feministas. Somos trabajadoras (inspectoras de escuela) que sostenemos los hogares, que criamos hijos. Creemos que las parejas se tienen que vincular de otra manera, que los hombres están como desubicados, tienen un bajo nivel de tolerancia al ‘no’. No es ser más ni menos. Igualdad.” “Que cada uno es como es. Punto. El derecho a ser como sos, no importa el género”, acota su compañera. “Y nadie tiene derecho a lesionar al otro”, vuelve la primera. Ambas de pelo corto, vestidas de negro, con pines rojos que en letras blancas rezan “Basta de violencia”. Una, rubia y ojos verdes, con la pintura algo corrida a esta hora del día, la otra, castaña, de ojos marrones. Delgadas. Recordando en el gesto de su mirada situaciones del aula. Estas maestras cargan todavía con la presión de ser “segundas madres” de los niños que van a la escuela, un estereotipo que se ha intentado deconstruir y ellas entienden que se ha desvirtuado. “Creo que las mujeres somos bastante machistas, y educamos en eso. Como cuando educás en educación sexual y lo hacés a partir de tu experiencia y actuás en consecuencia, más allá de la formación que tengas. Muchas veces producto de la educación que tuviste en tu familia. Y se reproduce en pequeños detalles, como decir que en una fiesta escolar las niñas traen la comida y los niños la bebida.”
La marcha conmueve. La gran preocupación es la violencia “en general”, pero la violencia contra las mujeres es la principal razón para marchar este miércoles 8 de marzo, con un fuerte registro entre las presentes de que para salir de situaciones de violencia machista necesitamos redes que nos ayuden. Ir entendiendo que la violencia machista no es sólo el golpe, sino también el acoso sexual, moral, laboral –que también lo puede ejercer la jefa hacia mí y es machista en tanto reproduce una relación de poder opresiva, maltratadora, asfixiante–, que cuesta ser oída sí, también entre compañeras de la universidad con másters y doctorados.
Desde el barrio Alfredo Zitarrosa –una cooperativa de viviendas en Veracierto y Aparicio–, Luz me recuerda que el 80 por ciento de quienes realizan el trabajo en terreno, quienes literalmente hacen las casas son mujeres: “Tenemos que atender a nuestras familias, trabajar y hacer la obra, así que se nos limita el tiempo para hacer actividades extras como las asambleas que se proponían. Hacer tu propia casa es gratificante y sacrificado”.
“Es en la calle donde se ganan las luchas”, dice esta psicoterapeuta. Ella sabe que el cuerpo delata lo que vivimos. Depresión. Ataques de pánico. “En mi área se trabaja de qué sufre nuestra sociedad, y una de las preocupaciones actuales es la violencia. No hay grupos de apoyo (apoyo en lo más profundo), para darle herramientas a la mujer y salir de esa situación” y se vuelve difícil la reinserción de quienes sufrieron situaciones de violencia doméstica, de volver a encontrar su lugar. Para eso “necesitamos más recursos del Estado para sostener herramientas de apoyo”. También ha trabajado con algunos varones que ejercieron violencia. La primera infancia es primordial: “Un hombre violento tuvo una cuna violenta. Tenemos que reeducarnos, porque las mujeres también educamos a los hombres y tenemos que rever muchas cosas sociales, no es un tema sólo de las mujeres”.
Carina trabaja en una farmacia. Tiene muy buenos compañeros de trabajo, con los que comparte un buen clima laboral, y le regalaron una caja de bombones. Ella tiene tres hijos, un varón y dos nenas. A su lado marcha el mayor “porque la educación empieza por casa y es bueno que ellos sepan qué está pasando. No quiero que ellos repitan errores. Estas cosas movilizan y se aprende. Hay mucha violencia a todo nivel y poca tolerancia. Generalmente paga el que menos se puede defender, en este caso, mujeres jóvenes”.
Muchas marchan con sus bebés a upa o en cochecito. Otras tiran bombas de humo y piden fuego al patriarcado. Queremos hablar de cosas que nos pasan todos los días, de situaciones que nos desbordan, lograr empatía entre nosotras, que los hombres visibilicen los lugares que ocupamos. “Desnaturalizar cosas que no están bien, como los acosos”, dice Florencia, docente de Veterinaria, jugadora de fútbol, mientras avanza caminando, con su bicicleta. Somos las protagonistas hoy. Nos merecemos este lugar.
A paso lento, tranquilo. Con aplausos que se reactivan cuadra a cuadra. Mujeres sindicalizadas, académicas, estudiantes, laboratoristas, trabajadoras sociales, maestras, desocupadas, juezas, abogadas, senadoras, militantes feministas, actrices, periodistas… no éramos las de siempre.
“Esta marcha se vive con alegría”, dicen integrantes de Fuecys, asombradas con la gran convocatoria de mujeres y hombres. “Creo que es igual a la Marcha del Silencio” en su magnitud, opina Adriana. “Hace años que estoy en el movimiento sindical y esto nunca se vio. Años de negociación colectiva y de lucha por ramas y sectores. Ha sido importante que el Pit-cnt convocara y apoyara el paro para sumar a la lucha de las organizaciones sociales contra el femicidio. Esto afianza luchas en las que estamos hace mucho tiempo, de negociación salarial, de licencia por maternidad, de inclusión a personas con discapacidad, de denunciar acoso laboral. Yo creo que esta marcha va a dejar algo. Hay que entender que esto es una lucha común.” Se quedan unos pasos atrás, arman una ronda y le cantan el “Feliz cumpleaños” a otra compañera.
Las que estamos en la mitad de este nuevo río de libertad nos enteramos a las ocho y media de la noche que la marcha ya llegó al rectorado y que se leyó la proclama, sin audio, a voz en cuello. Ya van prendiendo hogueras, haciendo sonar campanas y girando en un abrazo-caracol. Las que encabezaron la marcha desde la Coordinadora de Feminismos cantan que el feminismo es revolución.
MUJER, ESCUCHA, ÚNETE EN LA LUCHA. ¿Cómo canalizar este deseo y entusiasmo colectivo? Si bien en la convocatoria de la coordinadora aclararon que no iban a exigir nada al Estado, exhortando a cambios desde las bases, no todas marcharon así: muchas opinaron que esta movilización era un claro mensaje al gobierno de que aquí estamos.
“Saben que somos más y que podemos. Los hombres lo saben y no les gusta, nos quieren trancar porque saben que no vamos a parar. Por eso nos agreden. Pero ya no vamos a detener esta lucha contra la violencia, el hambre, la droga, la pobreza. Yo soy pobre, tengo un hijo de 19 años que crío sola desde que él tenía 5. No quiero cualquier pareja, al primer tipo que me levantó la mano lo eché de mi casa, pero no es fácil mantenerte sola. Me gustaría participar más en estas marchas, pero no puedo faltar al trabajo; hoy dije ‘basta, hasta acá’ y me vine”, dice Gabriela, que vive en Malvín Norte y es bailarina en la comparsa Tangó. “Hay que educar a los hombres en el respeto. Mi hijo tiene que saber que no puede hacerle o decirle cualquier cosa a una mujer. Y yo vengo hoy acá porque no quiero más esta violencia. Esto se tiene que terminar. Para no tener que caminar 13 cuadras a mi trabajo todos los días, sin saber si a la noche voy a volver a mi casa, temiendo a cualquier hombre que se me cruce. Esto ha sido la voz del pueblo. Me emociona la cantidad de gente y me hace acordar a las que no están”.
“Nadie quiere estar en ese lugar. Yo sufrí violencia psicológica durante diez años y sólo en terapia pude darme cuenta. Pero no todas tienen las redes y los recursos con los que yo conté. Mis propias compañeras todavía me dicen que no es para tanto cuando alguien ironiza en un grupo de Whatsapp sobre las violencias que sufrimos”, agrega Alicia.
Suena el grito de alerta. “Superalo. No soy tu negrita”, la violencia racista también es violencia de género. Los 14 asesinatos de mujeres trans cometidos en los últimos cinco años siguen impunes e invisibilizados, recuerdan dos integrantes de la Unión Trans del Uruguay.
Nos sentimos menos solas. Pero vuelvan. Encuéntrense. Porque estamos aquí siempre.

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




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A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.




MU 211: Método Pablo

Pablo Grillo: Salvar la vida

¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA




MU 211: Método Pablo

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”

Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




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El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión

Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




MU 211: Método Pablo

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




MU 211: Método Pablo

En movimiento: Movilizaciones 2026

Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




MU 211: Método Pablo

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




MU 211: Método Pablo

Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




MU 211: Método Pablo

Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




MU 211: Método Pablo

No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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