Nota
Detenciones sin orden judicial y provocadores plantados: detalles de una cacería
Dos de las detenidas tras la movilización por el Paro de Mujeres denunciaron en una conferencia de prensa la cacería desatada por la Policía de la Ciudad que dejó una veintena de personas detenidas distribuidas en tres comisarías. Otras cuatro resultaron heridas con balas de goma. Ahora están libres, pero les armaron causas por lesiones, daños y resistencia a la autoridad. Los testimonios y videos contradicen la versión oficial. Laura Arnés, periodista: “Nos tiraron al piso de los pelos y me empezaron a gritar que era una negra de mierda y por eso iba a ir a la cárcel”.
“Todavía estoy muy afectada por lo que pasó anoche. Tengo el cuerpo muy dolorido. Voy a tratar de contar lo que pasó, cómo lo viví”, dijo Laura Arnés, periodista del suplemento Soy del diario Página/12 e investigadora del CONICET, una de las 19 personas detenidas por efectivos de la Policía de la Ciudad y policías de civil, luego de la masiva movilización por el Paro de Mujeres. Fue en una conferencia de prensa realizada en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que contó con el acompañamiento de integrantes del colectivo Ni Una Menos y legisladoras porteñas. Entre ellas estaba María Rachid (FpV), que aportó algunos datos respecto a las detenciones, luego de recorrer las comisarías durante la madrugada:
- Hubo 8 mujeres detenidas en la Comisaría 1° que luego fueron trasladas a la Alcaidía de la Comuna 4. Entre ellas estaba Laura Arnés.
- Otras 7 personas fueron detenidas en la Comisaría 30°: 5 mujeres y 2 hombres.
- 2 varones fueron detenidos en la Comisaría 4°.
- 4 jóvenes heridas (algunas con bala de goma) terminaron internadas en el Hospital Argerich. La legisladora Laura Marrone (FIT) mostró una foto de María Cardozo, estudiante de un instituto de Haedo, una de las heridas. “Estaba en las cercanías de la Catedral mirando qué ocurría y fue disparada con tres balas de goma desde el interior de la Catedral. No es casual que ellas no fueran detenidas, sino llevadas al Argerich”.
El contexto fue la histórica movilización en Argentina por el Paro Internacional de Mujeres. “Ni siquiera pudimos llegar a Plaza de Mayo, lo más cerca que pude llegar es a cuatro cuadras de la Plaza por la cantidad de gente que había y me quedé ahí, en Avenida de Mayo. Después, fuimos a cenar a una pizzería en la callé Perú, cuando se largó la lluvia: ya serían como las 10 ó 10:30 de la noche. Nos levantamos para irnos a casa y una de nuestras compañeras decide ir al baño. De repente llega un grupo de policías y hombres vestidos de civil, corriendo. Nos empujan, nos dicen que despejemos. Decimos que estamos esperando a una compañera que está en el baño. Otra compañera, Natalia, le pide a un hombre de una remera a rayas que nos estaba empujando que se identifique y en vez de contestarle, la agarran del pelo y la tiran al piso. Yo me agacho para ayudarla y empujan a mí también. Entre dos me ponen los brazos atrás en la espalda y me empiezan a gritar que soy una negra de mierda y que por eso voy a ir a la cárcel. Que si me resisto me van a romper los brazos”.
Laura contó que los policías les tiraron los celulares al suelo y que las hicieron caminar tres cuadras hasta donde estaban los camiones celulares, en la Plaza. “Ninguno de los policías estuvo identificado afuera ni en ninguna de las dos comisarías que estuve. Todo el tiempo me decían que estaba presa por negra. Nadie nos explicaba qué hacíamos ahí y dónde estábamos”. Laura y otras siete detenidas fueron trasladadas en un primer momento a la Comisaría 1°. “En esa comisaría nos requisaron a todas. A algunas les hicieron sacar la ropa, a otras las tocaron”. Luego fueron llevadas a la Alcaldía de la Comuna 4. “Se repitió todo el procedimiento, pero ahí estábamos en celdas aisladas. No nos dejaron leer ninguno de los documentos que nos hicieron firmar. Cada vez que preguntábamos por qué estábamos detenidas nos decían que no sabían”.
Las autoridades de la que dependen las policías de la ciudad y de Nación y algunos medios intentaron relacionar las detenciones con los incidentes en la Catedral. Laura: “Yo nunca llegué a la Catedral porque nunca llegué a Plaza de Mayo. No estuve ahí en ningún momento. Estaba a cuatro cuadras y lejos de lo que pudo haber sucedido, que no sé qué fue porque no estaba viendo televisión”.
La cacería se produjo un día después de que seis chicas activistas fueran detenidas por hacer pintadas como acción de convocatoria al Paro (https://www.lavaca.org/notas/detenidas-por-parar-arman-causas-a-integrantes-de-ni-una-menos/). También fueron liberadas luego de que 200 personas tomaran la fiscalía. También recuperaron la libertad con causas armadas.
La detención ilegal
“Es un endurecimiento muy importante de respuesta estatal en la protesta social”, dijo Paula Litvachky, directora del Área de Seguridad y Justicia del CELS. “Las detenciones que se vieron fueron sin orden judicial. Esas son prácticas policiales que están prohibidas. La CIDH condenó a la Argentina por detenciones masivas sin orden, conocidas como razzias (caso Bulacio). En un contexto de marcha esas detenciones son conocidas como cacerías. Eso es lo que se vio. Aquí hubo una situación de absoluto descontrol policial, a lo que se agregaron las declaraciones de Ocampo (Martín, ministro de Seguridad porteño) y Bullrich (ministra nacional) de protección política a ese descontrol”. Litvachky señaló que ninguna de las detenciones contaron con la correspondiente orden judicial.
¿Qué dijo el ministro de Seguridad porteño Martín Ocampo?: «A las detenidas se les imputan daños en el mobiliario público. El operativo policial fue hecho de acuerdo a los estándares que se tienen para estos casos. Cuando una persona se niega a la detención es resistencia a la autoridad». También declaró en una entrevista radial que las detenciones se produjeron horas después de los incidentes de la Catedral “para evitar reacciones mayores” y que “debe ser la justicia la que determine si las personas detenidas no están relacionadas con los hechos que se le imputan”.
¿Qué dijo la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich?: «Fue todo tranquilo hasta que un grupo se separó y fue a destruir la Catedral Metropolitana con actitudes violentas, tirando botellas y bombas Molotov. En ese momento se decidió un accionar en conjunto de las policías Federal y de la Ciudad, que actuaron disuasivamente. Se tomó esta decisión, que fue una respuesta disuasiva clara, ya que el Estado no puede permitir la destrucción de los monumentos históricos». También mencionó la agresión que sufrió “una persona que llevaba una bandera del Vaticano”.
En la conferencia, el presidente del CELS Horacio Verbitsky sostuvo que el hombre con la bandera del Vaticano que mencionó la ministra es empleado de ella. “Trabaja para Patricia Bullrich”, precisó. Su nombre es Ignacio Montagut, miembro del partido nazi Bandera Vecinal, que regentea Alejandro Biondini. Vertibsky puntualizó que Montagut ya participó de otras provocaciones y señaló que el en el tetazo “estuvo haciendo identificación de personas”. Otro dato que aportó: “Trabaja en el equipo de Yamil Santoro (funcionario del gobierno de la Ciudad) haciendo monitoreo de redes” sociales. La conclusión de Vertibisky: “Esto fue organizado. No ocurrió por casualidad. Desde el Gobierno nacional se organizó deliberadamente frente a la enorme manifestación de mujeres que ocurrió el día de ayer”.
Causas armadas
Litvacky subrayó que la actuación policial aprovechó el momento de la desarticulación de la marcha. Además de las requisas vejatorias, puntualizó en el procedimiento irregular de detención. “Es una práctica bastante común: el armado de causa posterior. Justifican la detención con armado de causas por resistencias o lesiones o daños. Le agrega un componente muy grave a la criminalización de la protesta: las chicas no sólo pasaron por la detención ilegal sino que ahora se las tienen que ver en causas judiciales concretas”.
Natalia, otra de las detenidas, ilustra las irregularidades: “El médico de la Comisaría 1° puso como lugar de detención Plaza de Mayo. Yo le dije que no habíamos estado ahí y me dijo que no le importaba, que era lo que le habían dicho”. Cuenta que las requisas la hicieron personal femenino, pero que el trato fue igualmente malo. “Era muy violento todo, con una impunidad que a mí, particularmente, me generó miedo. No daban explicación ni estaban identificados. Tenemos moretones, muchos dolores. Una chica estuvo sin comer y en la comisaría le dijeron que sólo le iban a dar agua. No nos daban información”.
Litvachky: “La Ciudad sancionó una ley de creación de la Policía donde aparecen normas que fueron discutidas justamente para proteger estos derechos. La ley obliga, entre otras cosas, a que los policías estén identificados en situaciones de protesta. Como esto y otras reglas se violaron e este procedimiento, es importante que la Legislatura intervenga. También el Congreso nacional y el Estado. Después de tres días de movilizaciones masivas que esto termine con detenciones arbitrarias es un claro mensaje a la protesta social”.
El rol de la justicia
En todo el procedimiento no está claro qué juez o fiscal intervinó. lavaca preguntó quiénes eran los funcionarios judiciales responsables. La respuesta de Litvachky: “Todavía no está claro y esa es una de las irregularidades más grandes”. Sólo se sabe que uno de los jueces que intervino fue Alejandro Cilleruello, del Juzgado de Menores 1°. Luego de la presentación del hábeas corpus, otra de las juezas fue Laura Bruniard, a quien criticaron por no constituirse en las comisarías a pesar de que se denunciaban golpizas.
Rachid: “No sólo hubo detenciones arbitrarias, sino que no hubo ningún resorte del Ejecutivo y de la Justicia que nos diera información clara sobre las detenidas”. Resaltó que las detenidas “entraron a las 11 de la noche y salieron 9 30 de la mañana” y que durante todo ese tiempo las abogadas no tuvieron información oficial sobre la situación. Los testimonios de las detenidas describen que las víctimas, tampoco.
La caza
Laura Salomé Canteros es periodista del portal Marcha y es la que filmó el video en que se ve a dos policías que detenían con una patada a una joven. Cuenta a lavaca lo que vio esa noche: “Eran casi las 11 de la noche. Estábamos con varias amigas que ocupamos una mesa grande en la calle Perú, cerca del monumento a Roca. Empezó a llover y dijimos: ´ Nos volvemos a casa´. Caminamos por Perú hacia Avenida de Mayo y a la altura de Diagonal vimos que había un operativo muy grande. Empezamos ya a escuchar algunos gritos. Seguimos caminando por la Diagonal Sur, hicimos 10 metros y vimos un cordón de policía con escudos, armas largas y el camión hidrante. Nos dio la sensación que estaba apuntando para tirar a un grupo muy chico, que estaba en una de las laterales. Nos fuimos entonces por Hipólito Yrigoyen. Veíamos que el operativo avanzaba de costado. Hago un video y registro la situación de las pibas gritando: “Qué van a hacer, ¿nos van a tirar?”. Después, fuimos por Avenida de Mayo y entramos por el Cabildo. Llovía mucho. Encontramos dos chicas que estaban llorando. Una tenía los ojos casi cerrados de tan hinchados, estaba en crisis, no paraba de llorar. Había mucho policía de civil dando vuelta. Estaban los periodistas de Telefé todavía. Nos quedamos con ellos. Luego, empezamos a caminar por Avenida de Mayo cuando un chico nos grita: ´Salgan ya´. Ahí vimos que detuvieron a otras cuatro pibas. Un cana se nos acercó armado, empezamos a caminar con él atrás. Ahí fue cuando vimos que se llevaban a dos pibas más. Yo intuyo que es la periodista de Página (Arnés) porque una era rubia, y las llevaban para la zona de la Plaza de Mayo, de la Catedral, donde estaba el camión celular. Hago la filmación. Dejé de filmar porque un cana se me venía encima. No es casual para mí. Entre la detención de las chicas que pintaban y las del Paro, hubo periodistas. Yo lo tomo también como un alerta hacia las trabajadoras y los trabajadores de prensa”.
La Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) y la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN) tomaron intervención en el caso y están recibiendo denuncias. Los teléfonos: 4371-3407 / 43712658 / 4371-6218
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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