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Maldita impunidad: Un desastre previsible. Carta de los padres de Lucas

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“Es responsabilidad de alguien que las cosas funcionen como se debe y no de la forma calamitosa en que se les permite. ¡Vamos a encontrar a ese alguien! Pasan los años y pareciera que podemos aprender solo a base de muertes, y hoy se sigue viajando en los mismos trenes de paupérrima seguridad como si nada hubiese pasado”, escribieron en una Carta Abierta los familiares de Lucas Menghini Rey, con el dolor convertido, una vez más, en lucidez. Una lectura imprescindible. Este es el texto completo.

[audio:http://www.archive.org/download/TragediaEnOnce/trenes-once.mp3]
“Debido a la tragedia ocurrida el miércoles 22, y a todo lo vivido desde ese instante hasta el día de hoy, sentimos la necesidad de hacer conocer a todas las personas que nos acompañaron y nos acompañan, cuáles son los sentimientos que nos invaden, cuáles son las certezas con las que contamos, cuáles son las dudas que se nos generan y cuáles son las respuestas que tenemos para cada una de las personas, que de una manera u otra han cruzado nuestro triste y terrible itinerario de estos días.
Por su magnitud, consideramos el hecho ocurrido como un desastre previsible y no como un accidente, considerando que se elige dicho término para eludir responsabilidades.
Obviamente, sabemos que hay responsables de lo ocurrido y sabemos que hay quienes tienen la obligación de encontrarlos. Estaremos siguiendo cada uno de los pasos hasta que tengamos una respuesta contundente, con nombres y apellidos. Y seremos también quienes estemos en la primera línea pidiendo que cumplan con la sanción que merezcan.
A estos pocos miserables, se les paran de frente las miles de personas que han estado con nosotros desde el miércoles a las 8:35 de la mañana.
Junto a nosotros, a Lara, a Paz, a Romina, a sus abuelos, tíos, primos y a la gran familia de Lucas han estado muchas personas a las que queremos expresar el agradecimiento desde lo más profundo de nuestro corazón.
Muy especialmente a todos nuestros amigos y compañeros.
Para los amigos de Lucas queremos dedicar un párrafo aparte.
Chicos: hemos visto y sentido en cada uno de ustedes a nuestro hijo. Con la misma polenta para cambiar las cosas, con la misma nobleza para enfrentar las injusticias, con una entrega desinteresada que debiera ser ejemplo para muchos mayores, con la misma rebeldía que no significa violencia sino todo lo contrario, en una sociedad que traga porquerías sin masticar. Como diría el Chimu, no se dejen engañar nunca por las “informaciones falsas que empañan la visión, son de madera noble, de roble es su corazón”.
En las antipodas de estos seres maravillosos se encuentran quienes usaron nuestro reclamo y nuestro dolor. Los que enviaron mensajes mentirosos, crueles o perversos, los que pretendieron usar políticamente, y con declaraciones altisonantes esta tragedia, y los que el viernes invadieron la estación de Once pretendiendo mezclar nuestras desesperantes horas con su miseria política, con una violencia que no tiene nada que ver con nosotros, y mucho menos, con nuestro adorado Chimu. Sepan que su actitud fue despreciable . Maldita es la impunidad, tan maldita como los que usan el dolor ajeno. Nuestra solidaridad a los familiares de las víctimas de Cromañon, que se acercaron a nosotros sin ninguna otra intención que apoyarnos.
A los medios de comunicación quiero hablarles como papá de Lucas, pero también como compañero. Estuvieron siempre para lo que quisiéramos desde el momento que lo solicitamos, dándonos espacio a toda hora y en todo lugar. Y eso fue muy importante para nosotros, así como lo es su presencia hoy. Les agradecemos haber respetado nuestro pedido para la ceremonia del sábado, en que celebramos la vida de Lucas. También hoy les agradecemos dejar las preguntas para otro momento. Pero deberemos pensar alguna vez, lo antes posible, que ninguna imagen, ningún sonido, ninguna supuesta primicia pueden violentar el derecho básico a la intimidad de las personas como nos paso el viernes a la tarde, cuando anunciaron la muerte de nuestro hijo sin que nosotros tuviésemos la confirmación oficial. Después me esperaron en la morgue. Nunca más puede ser visualmente atractivo para nadie ver la imagen de un padre entrando allí a reconocer el cuerpo de su hijo. La obligación de imponer un cambio es nuestra, como trabajadores de prensa, pero sobre todo como seres humanos, que es una instancia superior a cualquier trabajo.
Gabriel, (te llamé dos veces y no demoraste un minuto en atenderme),estamos infinitamente agradecidos por tu gesto, vos sabes quién sos y quienes te lo estamos diciendo. No importa cuál fue el resultado, nosotros te agradecemos tu valentía y tu corazón.
Nuestro reconocimiento también va para todos los funcionarios y profesionales de distintas áreas que, cumpliendo con su tarea, nos brindaron también todo su afecto y contención, demostrando que un trabajo o un cargo pueden ser mucho mas que una obligación diaria de servicio, cuando se es gente de bien.
Un enorme gracias por los miles de llamados y mensajes de gente como nosotros, de todo el país que nos brindaron aliento, pistas, ideas, que nos ofrecieron ayuda de todo tipo, desde lo material, hasta lo espiritual, con la única intención de ayudarnos. A las personas que sufrieron cada instante de la búsqueda de Lucas y que sintieron empatía con nosotros, sólo nos queda agradecerles infinita y eternamente.
Será la investigación la que determine las causas de esta tragedia, que no puede ser sólo una, sino varias y concurrentes. De la misma manera, se deberá encontrar a todos los responsables políticos y operativos de los casi 700 heridos y los 51 muertos.
A pocas horas de la tragedia, como muchos otros, nos encontramos recorriendo los diversos hospitales de la ciudad de Buenos Aires. Fuimos a cada uno de ellos en varias oportunidades. También, buscamos a Lucas en hospitales de la Provincia de Buenos Aires, y en Clínicas Privadas. En todo momento nos aseguraron que los muertos (identificados o no) eran cincuenta.
Al final del día miércoles y ante la falta de resultado en los hospitales, decidimos acercarnos a la morgue para descartar que alguno de los cuerpos no identificados fuera el de Lucas.
Después de pasar por esos terribles momentos, sintiendo que podría haber sido con mayor cuidado y respeto, desechamos la posibilidad de que nuestro hijo formara parte de quienes perdieron su vida. Esto nos hizo reanudar la búsqueda, que ya a esta altura se había convertido en frenética y desesperada, solos aún.
A medida que se nos fueron acabando los recursos, ante el paso del tiempo y la angustia creciente, que se alimentaba con la certeza de que Lucas estaba con vida, exigimos ayuda institucional y sólo así empezamos a recibirla, cuando el sentido común indica que cualquier persona en nuestra situación debe ser asistido y guiado desde un primer momento por el Estado sin mediar pedido alguno.
A esa altura ya habían pasado más de 30 horas sin saber donde estaba el Chimu.
No vamos a abandonar nuestra lucha hasta encontrar a quienes nos hicieron buscar desesperadamente a nuestro hijo, durante tanto tiempo, creyendo en su palabra de que no había ni un muerto más.
Estas personas tienen cargo, nombre, y obligaciones para con los ciudadanos que debieran proteger. Queremos encontrarlas, que nos miren a los ojos y nos digan por qué y cómo fue que no recorrieron exhaustivamente desde el primer momento, cada centímetro de la formación. Pregunto: ¿no alcanzaban los recursos humanos para cubrir ocho vagones?¿ O sólo fue negligencia, soberbia, incompetencia, o puja de poderes entre diferentes jurisdicciones en las cuales quedamos atrapados los ciudadanos comunes?
No seremos nosotros quienes las encuentren, ni ninguno de los miles de argentinos que sufren todos los días la desinversión y la falta de control de los servicios de transportes que obligatoriamente deben usar los trabajadores de este país. Nunca ningún usuario puede ser culpable de lo que le suceda en la utilización, sin otra opción, de transportes saturados y sin mantenimiento adecuado.
Es una necesidad mía, como mamá de Lucas, y en la cual me acompañan el papá y el resto de la familia, expresar mi más enérgico repudio al comunicado emitido por el Ministerio de Seguridad de la Nación, encabezado por la Dra. Nilda Garré en el cual se deja entrever la posibilidad de que Lucas tenga la responsabilidad sobre lo sucedido.
Dice el comunicado: “se identificó que el cuerpo de Menghini Rey se encontraba dentro de la cabina de conducción del motorman del cuarto vagón, lugar vedado a los pasajeros, que se hallaba en desuso y sin comunicación con el interior del mismo por hallarse las puertas clausuradas.”
Todos nosotros como usuarios del ferrocarril Sarmiento sabemos que en un vagón abarrotado, en el que es no se puede entrar, cada uno se acomoda donde y como puede. Esta posibilidad desaparece cuando un lugar es de acceso imposible.
Tratar de convertir a la víctima en culpable es un recurso vil, bajo, bastardo y canalla , esgrimido por quienes no tienen ni un solo argumento válido que avalen su accionar, que merece el máximo rechazo de cada uno de nosotros.
LUCAS NO MURIO POR VIAJAR DONDE VIAJO.
LUCAS, AL IGUAL QUE LAS OTRAS 50 VICTIMAS, MURIO PORQUE EL TREN NO FRENÓ Y CHOCO CONTRA LA ESTACION DE ONCE, POR ERRORES Y DEFECTOS EVITABLES.
La responsabilidad sobre la seguridad en el transporte público no es de los usuarios sino de las empresas, es sobre ellas donde recae la responsabilidad de impedir por todos los medios el acceso a los lugares vedados a los pasajeros, ya sea por sus puertas, sus ventanas o cualquier otro lugar.
Y es responsabilidad de alguien que las cosas funcionen como se debe y no de la forma calamitosa en que se les permite. ¡Vamos a encontrar a ese alguien!. Pasan los años y pareciera que podemos aprender solo a base de muertes, y hoy se sigue viajando en los mismos trenes de paupérrima seguridad como si nada hubiese pasado.
La fuerza que tuvo Lucas en cada día de sus 20 años va a estar siempre sosteniéndonos para que como él lo hubiera hecho encontremos la justicia que nos merecemos. En su nombre, todos los que aquí estamos tenemos la obligación de velar por los derechos de Guadalupe Paz, puesto que su papá ya no puede hacerlo. Lucas nos dejó la misión de cuidar de su más preciado tesoro y esa responsabilidad es la que nos mantendrá el tiempo que sea necesario, luchando sin claudicar hasta conseguir nuestro objetivo, sin corrernos ni medio milímetro de él, y hasta que los culpables respondan por el daño causado a las familias de tanta víctima innecesaria.
Lucas llego a nuestras vidas cuando el quiso para hacer lo que quiso. Asi lo criamos, como a nuestra amadísima hija Lara. Para ser libres. Nos dejo frases como esta: “No llores mas, vos por mi no sufras, tenes que aprender a caminar”. Nos queda su vida hecha música, la música hecha tripas, las tripas hechas poesía, la poesía hecha sueños. Logró que muchos de nosotros, los que lo vimos crecer hasta hacerse hombre, dejáramos de lado nuestros propios egoísmos y nos unamos, para y por él, y que sea, de hoy y en adelante, por y para nosotros, haciéndonos mejores personas.
Y en vez de enseñarle nosotros a él, nos dio una gran lección. Nos enseñó que todos somos más cuando nos agarramos, cuando nos sostenemos, cuando nos acompañamos. Y desde el miércoles, y para siempre ése es su legado.
A alguien como él no se lo extraña. Porque está cada minuto de cada día, en cada uno de nosotros. Ese es su último regalo. Nos dejó a Paz, nos dejó en paz y dejó paz infinita. Disfrutemoslás.
JUSTICIA PARA LUCAS,
JUSTICIA PARA CADA UNA DE LAS VICTIMAS DE LA NEGLIGENCIA Y LA MENTIRA.

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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