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Más testimonios indican que Santiago Maldonado estuvo en la Pu Lof el día de la represión

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Dos amigos de Santiago Maldonado declararon ante el Juzgado Federal de Esquel haber reconocido al joven de 28 años en los videos de Gendarmería del 31 de julio. Se suman al reconocimiento que había hecho la familia y refuerzan así las pruebas que confirman que estuvo en la Pu Lof el día de la represión. Ambos dialogaron en exclusiva con lavaca: “El que se tomó el tiempo de conocerlo dos minutos sabe que es un buen muchacho”. También dijeron que estaba por volverse a 25 de Mayo porque extrañaba a su mamá y a su abuela. Además, la familia denunció en conferencia de prensa que los libros de Gendarmería estaban adulterados: “Hay hojas de más que están pegadas con cinta scoch. Están cambiados los nombres, las fechas, los móviles, las armas. Desde el 17 de agosto todos esos libros estaban en poder del Ministerio Público Fiscal y no se hizo nada”. Alarma en Esquel por la posibilidad de un nuevo rastrillaje a la comunidad. La familia aún no fue notificada.
Juan Alberto Roca tiene 43 años y es profesor de artes marciales en un lugar llamado El Recinto, en El Bolsón. Fue durante dos veces a la semana a lo largo de dos meses el maestro de Santiago Maldonado en kenpo, un estilo chino de arte marcial. También es una de las personas que, junto a Sergio Bahamondi, declararon ante el juez federal de Esquel, Guido Otranto, para decir algo crucial: ambos reconocieron al joven de 28 años en los videos de Gendarmería del corte en la Ruta 40 el 31 de julio.
Es decir: ambos ubican a Santiago en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen.
Ambos hablaron en exclusiva con lavaca.
“Nos presentamos espontáneamente ante el Juzgado para contar la forma de ser de Santiago”, dice Juan Alberto Roca, quien esstuvo declarando entre 15 y 20 minutos. Dijo que no tuvo contacto con la familia y que junto a Bahamondi reconocieron a Santiago sin decirlo mutuamente: “Dijimos: ´No nos digamos cuál nos parece que es Santiago a ver si coincidimos´. Y coincidimos”. Roca dice que Santiago no le mencionó que iba a ir a la comunidad. “Nos duele mucho esto. Yo no miro tele. Sergio se comunica conmigo y me dice: ´Parece que desapareció Santiago. Fijate. Hay una foto´. Me metí por el celular y lo vi. Después lo llamé y le dije: ´Sí, es Santiago´”.
-¿Cómo lo conociste?
-Fue un día al Recinto, donde se practica todo tipo de artes marciales en El Bolsón. Era un buen practicante. Es más: iba a hacer nuestro primer examen. Yo quería que rinda, pero cuando hablo con él me dijo que iba a viajar a 25 de Mayo porque extrañaba mucho a la mamá. Quería verla. No pudimos coordinar bien las fechas. Quería ver a su mamá: había sido su cumpleaños (el 25 de julio), había hablado por teléfono y estaba medio emocionado. Él me regaló una artesanía, como si fuera una pipa. La estuvo haciendo durante toda la noche. Pensaba: ¿qué hago para que se quede? Entonces fui y le regalé un llavero. Le dije: “Cuando encuentres un lugar en la vida, tomá y quedate”. Le gustaba mucho viajar, iba con su mochilita a todos lados. Hacía tatuajes, le gustaba el arte, la pintura, los libros. Por los medios se lo pinta como si fuera un demonio, pero el que se tomó el tiempo de conocerlo dos minutos sabe que es un buen muchacho. Iba siempre con su bicicleta a practicar. Nos quedábamos hasta las 12 de la noche hablando. Era muy bueno técnicamente, pero no de carácter agresivo. Llevo 30 años en esto y me doy cuenta cómo son las personas, por sus formas y sus movimientos. Colaboraba mucho con el compañero, no en un sentido de competencia.
-¿Cuándo lo viste por última vez?
-El jueves 27.
-¿Y lo reconocés en los videos en la ruta 40?
-Me di cuenta porque él tenía una particularidad con el tema del frío. Lo sufría. Usaba un tipo de calzas abajo y después se ponía de una manera determinada las manos en los bolsillos. Por eso me doy cuenta que era Santiago: lo reconozco en seguida. También por su forma de moverse: uno tiene muchos años y analiza a los practicantes cuando se mueve. Por ejemplo, hacía mucho cambio de piernas. Y eso lo veo en los videos: veo cómo camina, cómo se para. Yo le hablé de dos videos al juez. Hubo uno que circuló cuando decían que estaba en Entre Ríos, en una estación de servicio. Ahí también me di cuenta por su forma de caminar que no era él.

La forma de caminar

Sergio Bahamondi tiene 35, es cartero y practicaba kenpo con Santiago en El Recinto. “Lo conocí ahí”, dice a lavaca. “Teníamos el turno los martes y jueves de 10 a 11. Estuvo todo julio”. La hipótesis del puestero sostenida desde el Gobierno nacional ya se cayó de forma oficial cuando el Juzgado Federal de Esquel comunicó que los cotejos de sangre del peón Evaristo Jones con los de la familia Maldonado dieron negativo. Sin embargo, Bahamondi aclara: “Estaba impecable, buena salud, una salud de aquellas. Vegetariano además: si hubiera estado apuñalado no podría haber entrenado un mes”.
Bahamondi presentó ante el juzgado los mensajes de WhatsApp que cruzaron con Santiago el 28 de julio. “Siempre nos quedábamos hablando como una hora después de las clases. Ese día le pasé mi número de celular porque iba a hacer un tatuaje. Nos quedamos hablando. Él se subió la bicicleta y yo a mi auto. Después me mandó un mensaje diciendo que iba a ir a la marcha contra la instalación de la planta nuclear que querían poner en Río Negro. Ese fue el último mensaje. Le escribí el martes 1 de agosto avisándole que no entrenábamos, para que no se quede colgado. Veo en mi celular que el mensaje salió, pero a él no le llegó nunca. Pensé: ´En algún momento lo verá´”.
Se enteró al día siguiente lo que había pasado cuando vio su foto en la televisión.
-¿Cómo lo reconociste en los videos?
-Es imposible no reconocerlo. Por su forma de caminar, de gesticular, por cómo mueve las manos. El flaco no se quedaba quieto un segundo, tenía una forma muy particular de caminar. Ponele un traje de lo que vos quieras y me voy a dar cuenta igual que es él. Cuando lo vi, dije: “Este pibe es Santiago por la forma de caminar”. Generalmente en nuestro arte estás leyendo a las personas cómo se mueven para saber cómo se las puede contraatacar, y llega un punto que hasta sabés cómo es su personalidad. Con Alberto nos pusimos a ver el video. Me dice: “Fijate quén es a ver si lo sacás”. Lo marcamos juntos.
-¿Sabías que iba a ir a la comunidad?
-No tenía ni idea. Hablábamos de otras cosas. Nunca hablamos de eso. Era un flaco re bueno, no tenía maldad. Re suelto para hablar: te dabas cuenta que no era un mal tipo. Te miraba a los ojos y ahí te dabas cuentas: nada de maldad. Estamos muy dolidos porque lo viven ensuciando. Ni siquiera lo conocen y hablan: puro verso.
 
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“Estén a la altura”

También declararon María Eva Babarini y Yanina Aleuy, dos mujeres que vieron a Santiago en perfectas condiciones en una fiesta en El Bolsón. Ellas habían hablado con lavaca cuando desde el Gobierno y los medios comerciales se buscaba instalar la falsa hipótesis del puestero: junto a Facundo Herrera Aquino (un joven con el que Santiago estuvo el 29 de julio) y la persona que lo lleva hasta la lof, los cuatro testimonios desmontaban la operación que se buscó instalar desde el Gobierno nacional. Una de las personas que estuvo en las testimoniales fue un abogado de Gendarmería, ya que el juez Otranto permitió a la fuerza sospechada ser parte del expediente del habeas corpus.
Las testimoniales se suman a la ronda de declaraciones que circularon por los tribunales federales de Esquel estos días, donde se destaca la de Matías Santana, uno de los integrantes de la Pu Lof que ratificó la versión que la comunidad había dado a la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin): que Santiago fue llevado por Gendarmería.
La familia Maldonado brindó una conferencia junto a la abogada Verónica Heredia en la que revelaron detalles de los expedientes. Andrea Antico, cuñada de Santiago: “Como familia vamos a seguir reclamando una investigación seria e imparcial. Estamos esperando que en algún momento la investigación se haga seriamente”.
La abogada Heredia dijo:
· Sobre un posible rastrillaje ordenado por el juez Otranto en los márgenes del Río Chubut: “Estamos esperando que el Ministerio Público Fiscal informe de manera oficial esta circunstancia”. Dijo que la fiscal federal Silvina Ávila no estaba notificada, tampoco las partes querellantes: “Por un lado, el señor juez tiene que investigar todos los lugares donde puede estar Santiago. Ahora: esta medida no sólo es contraria a todas las pruebas que ya están sino que es intimidante hacia las personas que esta semana valientemente vinieron a declarar. Resulta preocupante que el juez acceda”. Durante el día circularon videos de vecinos de Esquel preocupados por la cantidad de móviles federales.


· Libros adulterados: “Nos resultó muy preocupante, a pesar de estar investigando una desaparición forzada, que no se hayan tomado las medidas urgentes que corresponden a la búsqueda de Santiago. Por ejemplo, secuestraron todos los libros de los Escuadrones 35 (Bolsón), 36 (Esquel) y 37 (José de San Martín) desde el 17 de agosto, y recién hoy pude ver que están todos adulterados. Sólo había que mirar, no es que hice un gran estudio: hay hojas de más que están pegadas con cinta scoch. Están cambiados los nombres, las fechas, los móviles, las armas. Desde el 17 de agosto todos esos libros estaban en poder del Ministerio Público Fiscal y no se hizo nada”.
· Sobre las medidas pendientes: “Se hicieron algunas medidas de forma tardía y todavía estamos esperando los resultados. Están esperando las conclusiones que haga la Policía Federal de sus investigaciones”.
· Sobre la posibilidad de las declaraciones de gendarmes: “Se está evaluando en calidad de qué se los va a citar. Están dadas todas las condiciones para que sean citados a indagatoria”.
· Un periodista preguntó qué opinaba la familia sobre la versión de que Santiago fue visto en Tierra del Fuego. Luego de las falsas versiones que circularon de forma maliciosa desde el 1 de agosto (que incluyeron Entre Ríos y Mendoza, entre otros) Sergio Maldonado fue claro con su gesto: le indicó que se dejara de instalar ese tipo de preguntas. Andrea le tomó la mano. Heredia respondió: “Le vamos a pedir a los medios de comunicación un compromiso de estar a la altura con las preguntas que hacen. Está bien que uno puede preguntar para informar, pero esta pregunta es ofensiva. Preguntar a esta altura nuevamente si hay personas que lo están viendo a Santiago en cualquier parte del mundo ofende, lastima. Les pedimos respeto cuando quieran informar, a quién y cómo».

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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