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Mundial de Fútbol Femenino: cartas de París a Buenos Aires

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El empate de la Selección ante Japón por 0 a 0 desató las emociones no sólo de las jugadoras sino de miles de personas que festejaron el primer punto de Argentina conseguido en un Mundial. «Supimos reflejar lo que es la mujer argentina. Pudimos reflejar esa lucha que está haciendo la mujer argentina por la igualdad”, dijo la capitana Estefanía Banini, elegida figura del partido. Por qué las pibas demostraron cómo se vive el fútbol femenino en el país. La garra de la lucha feminista. Y por qué hay que dejar las comparaciones con el fútbol masculino: «Banini fue elegida la mejor jugadora porque adentro de la cancha no fue ni sumisa ni devota». Las periodistas Analía Fernández Fuks (desde París) y Delfina Corti (desde Buenos Aires) cruzan esta correspondencia que es la mejor síntesis de un partido que fue punto de quiebre para la historia. Este intercambio también fue publicado por el colectivo periodístico La Tinta

Buenos Aires, 10 de junio de 2019
Anuka, querida:
Hace un par de horas terminó el partido y recién ahora tengo un tiempo para reflexionar tranquila. Mi mamá, quien jamás me manda mensajes sobre fútbol, me escribió: “estamos jugando muy bien, no?”. Y, cuando estuve a punto de responderle que sí, que estábamos muy concentradas y estábamos dejando todo, me puse a pensar en que lo que estaban haciendo las jugadoras iba más allá de un excelente planteo táctico y de dejar físicamente todo en la cancha.
Por eso, cuando terminó el partido y escuché que un periodista dijo que las jugadoras argentinas habían demostrado cómo se vive y se juega el fútbol en nuestro país, y cuando dio el ejemplo de cuando un equipo chico visita la Bombonera y se lleva un punto de La Boca, y cuando, también, hizo hincapié en que las argentinas jugaron a la altura de lo que les pide la camiseta argentina, grité para adentro. No. No. Y no.
Primero, si las jugadoras argentinas demostraron cómo se vive el fútbol en nuestro país no fue porque imitaron la garra de un equipo chico en la Bombonera. Demostraron cómo se vive el fútbol femenino porque tenían, a priori, todas las de perder como pasa con el fútbol femenino en nuestro país. Pero salieron a la cancha con un planteo defensivo y no dejaron jugar a las japonesas. “¿Quieren tener la pelota? ¿Quieren hacer el triple de pases que nosotras? Háganlos, pero sepan que no les va a servir de nada. Adentro de la cancha somos once contra once”, parecieron autoconvencerse las argentinas. Y se autoconvencieron porque estuvieron concentradas los 90 minutos y tuvieron una garra que nada tiene que ver con la del fútbol masculino. Como dijo la figura del partido y nuestra capitana, demostraron una garra que se desprende de la lucha de la mujer argentina.
Segundo, ¿las argentinas jugaron a la altura de lo que les pide la camiseta argentina? La camiseta argentina a las jugadoras no les pide nada porque es la camiseta argentina la que está en deuda con ellas. Un día antes, en conferencia de prensa, Carlos Borrello dijo: “A nosotros nos faltan décadas de desarrollo para llegar a niveles mundiales como el de Japón. Pero hay algo que es la pasión, esa furia de adentro. Y eso juega. Confío en que estas guerreras van a dar batalla”. Y así lo hicieron porque estas jugadoras saben lo que es jugar un partido donde tienen todas las de perder hasta que se plantan y se hacen escuchar y respetar. Lo hicieron varias veces durante este último año y hoy lo hicieron una vez más. Se plantaron frente a las japonesas como diciéndoles: “Si hay algo que vamos a hacer es luchar. Eso es lo que estuvimos entrenando durante el último año”. Y es por eso que Barroso fue la jefa de la defensa; Cometti perdió un diente, pero no perdió la marca de las japonesas; Banini se puso el equipo al hombro en el segundo tiempo -con varios lujos incluidos- cuando la parte física pasaba factura, y Jaimes  -única delantera en el planteo táctico- fue la primera defensora del equipo.
Y cuando el partido terminó, cuando Argentina logró su primer punto en un Mundial, cuando las jugadoras se abrazaron y lloraron, cuando pensé que ya no había nada que me pudiera emocionar, ¿viste, Anuka, lo que dijo Banini? Nuestra capitana, elegida como la mejor jugadora del partido, se plantó una vez más frente a las cámaras y agregó en palabras: “Supimos reflejar lo que es la mujer argentina. Pudimos reflejar esa lucha que está haciendo la mujer argentina por la igualdad”.
Por favor, dejen de compararla con Messi. Dejen de comparar al fútbol femenino con el masculino. Las jugadoras argentinas jugaron un partido que vienen preparando desde hace más de un año. Lucharon y le pusieron garra como lo vienen haciendo desde la Copa América. Y Banini fue elegida mejor jugadora, justamente, porque personificó durante el segundo tiempo aquellas palabras que dijo al final del partido. Fue elegida la mejor jugadora porque adentro de la cancha no fue ni sumisa ni devota.

Delfina Corti

Mundial de Fútbol Femenino: cartas de París a Buenos Aires
París, 10 de junio de 2019
Querida Delfi:
Hace cinco días estoy en esta ciudad y pareciera que ya pasó un mes, salvo porque todavía se me enreda la lengua cuando quiero decir otra cosa distinta a las tres básicas: bonyú, meggci bocú, orvuá. Hace cinco días, te decía, estoy acá y hoy es el primero que lloré. Puedo probar algunas hipótesis de este llanto, que fue a solas, desandado el camino de regreso del Parc de Princes a casa, en una noche de verano parisino que no oscurece.
Tal vez el llanto tenga que ver con el día histórico, con el peso del hito, del quiebre. Argentina nunca había ganado un punto en un mundial. Y lo hizo en su debut en Parc des Princes. Tal vez el llanto tenga que ver con la primera vez de muchxs. Para la mayoría de las jugadoras, la primera vez en una Copa del Mundo. Para la selección, volver después de doce años y 25 mil personas en el estadio mirando el partido. Un partido de un torneo que, por primera vez, en Argentina se transmite en la Televisión Pública y en Radio Nacional para todo el país. Un campeonato del mundo que amplifica, por primera vez, sus tribunas a distancia en las pantallas grandes que organizaciones, colectivos e instituciones ponen para ver el partido.
A lo mejor el llanto tenga que ver con que además de que es un punto histórico, justamente íbamos de punto. La presión las tenían ellas, las japonesas, las dirigidas por Asako Takakura-Takemoto, las campeonas en Alemania 2011 y subcampeonas en Canadá 2015. Las casas de apuestas deportivas pagaban veinte veces más nuestro triunfo que el de ellas. Ellas, las rápidas y precisas, las que están séptimas en el ránking FIFA, ellas las que ya nos habían ganado en Estados Unidos 2003 y China 2007 por  6 a 0 y 1 a 0. Las argentinas sabían y lo decían: “El rival es superior”. También el director técnico Carlos Borrello había enunciado la potencia de Japón en la conferencia de prensa el día anterior al partido pero había dejado algo en claro: “Estas guerreras van a dar batalla”
Puede ser que el llanto tenga que ver con los once mil kilómetros que recorrieron desde el estadio de Arsenal en Sarandí los pañuelos verdes y los cantos de la hinchada para estar ahí recibiendo a las jugadoras cuando bajaron del micro. “FIFA decime qué se siente que te copemos Parc de Prans…”,  “Si  a tu fútbol lo cuida la Policía, y nuestro fútbol es alegría, es disidente, es feminista”. Esas no más de quince agitaron la entrada del estadio como si fueran miles, como si con ellas estuvieran todas sus compañeras. Y esas quince que eran miles volvieron calurosa la tarde fresca parisina.
Quizás el llanto tenga que ver con ese nudo en la panza de lo que una espera y llega. “Es hoy. Hay que alentarlas” decían las redes sociales con las fotos de las jugadoras. Y un poco antes de las 18 horas salieron a la cancha. El DT cambió los planes y dibujó otro esquema. Y Argentina fue un muro de contención, impenetrable para los pases certeros de las japonesas. Y contuvimos los nervios y la presión rival. Tanto contuvimos que después, cuando llegó el pitido final, las jugadoras se abrazaron y gritaron. Como dijo Myriam Mayorga: “Lo teníamos guardado y lo sacamos”.
Así como el grito, el llanto.
Anuka
 

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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