Nota
Paro de sindicatos y movimientos sociales: la candidata ambulante
El paro de este 30 de abril fue presentado como una posible bisagra sindical, y como un reinicio de actividad de gremios y movimientos sociales frente a las políticas del gobierno. ¿Cómo fue en los hechos? Lo electoral y lo que no se puede esperar hasta octubre. La performance policial produjo 39 detenciones. La fuerza del paro, la clase media y las rebeliones gremiales en lugares como Rosario. Las palabras de quienes rodearon la marcha porteña, y una propuesta presidencial desde la Villa 31.
Fotos de Nacho Yuchark.
Las columnas de sindicatos encuadrados, masivamente varoniles, con redoblantes y alguna que otra trompeta, caminan fluidamente hacia Plaza de Mayo sobre el asfalto en el que se ven pintadas imágenes sin rostro junto una palabra y un número: “Fueron 30.000”. Ni miran el puesto de choripanes y hamburguesas que instalaron María José y Wilson.
Unos marchan durante un paro. Los del puesto, no pueden dejar de trabajar. Todos están en la misma, pero todo es diferente.
María José (33) y Wilson (26) vinieron de la Villa 31 a instalar –como en cada marcha- su puesto de choripanes en Avenida de Mayo y Piedras. Son pareja e integrantes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y tienen un diagnóstico preciso:
· “Está difícil todo”.
Un ejemplo económico: “Hay mucho enojo y, también, menos plata. La gente trata de traer comida en tupper. Lo vemos acá. Se traen un bizcochito o sanguchito, pero no compran”.
¿Están de acuerdo con el paro? “El paro está perfecto porque hay que darle un paro al gobierno. Los que tienen que parar son ellos con los aumentos de tarifas y de precios”.
María José recuerda que ocho meses atrás tenían un puesto mucho más grande que el actual.
¿Qué pasó?: “Era una marcha como esta, vino la policía y nos tiró todo al piso. Wilson gritaba pero la policía rompía todo. Nos dijeron que era por orden directa del gobierno. Antes podíamos trabajar, pero este gobierno, directamente, no te deja laburar”.
María José llegó entonces a una conclusión: “La próxima presidenta tendría que ser una vendedora ambulante, así como nosotros, porque Macri es una persona que tiene mucha plata y no le importa la gente. Gobierna para ricos, no para los pobres. Nunca necesitó nada. Por eso hace falta una persona que saque al país para adelante, como nosotros”.
No nombra candidatos ni candidatas, sino un concepto que puede plantearse así: tras los resultados de los políticos partidistas y de los CEOs, las vendedoras ambulantes se hacen acreedoras una oportunidad.
Performance policial
A las 12:26 suenan los primeros disparos. Las columnas de movimientos sociales que avanzaban por Avenida de Mayo en dirección a 9 de Julio, serenas, más bien dispersas y raleadas, se repliegan y corren. Algunos doblan en dirección a Santiago del Estero. Del otro lado, efectivos de la Policía Federal aparecen disparando y lanzando gases lacrimógenos. La escenificación se hace ante oportunas cámaras de televisión que registran todo, bajo la aparente sospecha de que mostrar mano represiva aporta a consolidar votos de los espectadores porteños y la imagen electoral de Patricia Bullrich. (Luego dirán que se trataba de personas que agredían bancos y colectivos, para justificar el espectáculo policial).
Los gases hacen efecto. Comenzamos a taparnos los ojos, la nariz y a toser. Un cordón de motos policiales interviene la calle, sin dejar avanzar a las columnas. Hay que bordear dos cuadras y avanzar por Hipólito Yrigoyen o Alsina, y luego retomar para Avenida de Mayo.
La escena, entonces, se pone perversa.
Cuatro efectivos llevan detenidos a dos muchachos.
Una mujer, desesperada, se les pone de frente y les grita.
-¡Qué le hicieron! ¡No les pueden hace eso!
-¡Corrasé! –le gritan y la empujan. Los muchachos no atacaban bancos ni colectivos. “Uno es mi sobrino” solloza la mujer. Marchaban junto al sector visiblemente más pobre del acto, el formado por movimientos sociales como la como Barrios de Pie, la CCC y la CTEP a los que se sumó el Frente Darío Santillán.
Sobre 9 de Julio, otro cordón de efectivos protege un camión celular de la Policía de la Ciudad. Suben allí a varios detenidos. Algunos gritan sus nombres: María del Carmen Vallejo y Juan Brau, del Movimiento 22 de Agosto. Alrededor comienzan a sumarse personas que vinieron a la marcha sin ninguna organización ni movimiento ni sindicato. Sólo por bronca.
Se paran frente al cordón e insultan a la policía:
-Tenemos que echar al delincuente Mauricio Macri, corrupto y ladrón, que coimea a los funcionarios de las fuerzas –grita un hombre.
Los policías lo miran con absoluta indiferencia.
Una señora se suma:
-Con la gente humilde se van a meter. Vayan a donde están los contrabandistas. ¡Qué se meten con el pueblo! ¡No sean cobardes! ¡El pueblo unido jamás será vencido!
El acto
“El pueblo unido jamás será vencido” fue también lo que gritaba una voz femenina desde el palco, sin lograr mucho eco en la concurrencia, muy sectorizada según cada sindicato, con mucha afluencia de Camioneros. En el palco se tomó nota de los incidentes casi media hora después de ocurridos, pero no mencionaron la actitud policial sino la presencia de “infiltrados” que, tal vez, fueron quienes justificaron la acción de la policía contra las columnas de movimientos sociales.
Hablaron, entre otros, Sergio Palazzo, secretario general de La Bancaria, Ricardo Peidró por la CTA Autónoma, Hugo Yasky por la CTA De los Trabajadores y Pablo Moyano.
Palazzo planteó que se debe ir hacia otro paro nacional “con CGT o sin CGT a la cabeza” y cuestionó a quienes buscan el “vedetismo”. Puso el horizonte en el octubre electoral, lo mismo que Yasky, quien planteó el valor simbólico del paro: “Hoy empieza una nueva historia para la clase trabajadora. Hoy construimos el primer día de una historia que va a ser mucho mejor que la que dejamos pasar”. Peidró planteó: “Estamos aquí los que no nos resignamos” y agregó: “Pasamos momentos mucho más duros y salimos victoriosos. Esta no va a ser la excepción”. En lugar de lo electoral, planteó el día a día reiterando las dos palabras más utilizadas, por lejos, por los oradores: “lucha” y “unidad”.
Luego Omar Plaini, de Canillitas, fue el encargado de leer el documento conjunto del FRESIMONA (Frente Sindical para el Modelo Nacional, que reúne a la Corriente Federal –bancarios y televisión, entre otros-, Camioneros y SMATA). FRESIMONA trabaja junto al Triunvirato de San Cayetano (Barriosde Pie, CTEP y Corriente Clasista y combativva, a quienes se agregó el Frente Darío Santillán).
El documento enumera el tema de los fondos buitres, la liberación del mercado cambiario, la baja de retenciones a exportaciones de cereales y oleaginosas, la eliminación de retenciones a las mineras, la emisión de letras a intereses astronómicos que provocó la enorme bicicleta financiera, el blanqueo
Definió la situación así: “Un plan económico y social impuesto para que las clases dominantes, además de beneficiarse, ejecutaran una veganza siniestra contra los sectores populares de nuestro país”, y recordó el blanqueo millonario en dólares “provenientes de lavado de dinero de empresarios delincuentes entre los que figuran muchos ministros de este gobierno y los familiares del presidente”.
Pablo Moyano recordó que las movilizaciones frenaron el proyecto de Reforma Laboral y anunció que este 1º de Mayo se hará una jornada solidaria con ollas populares para los sectores excluidos: “Los trabajadores les vamos a dar un plato de comida, cosa que los funcionarios no entienden nada, no sienten nada, no salen a la calle viven otra realidad. Esta es la realidad de los trabajadores con hambre, despido y amenazas. En 20 días si no hay respuesta seguramente en otro congreso vamos a decidir las medidas que se van a tomar. Y a los compañeros camioneros: preparémonos, que en 15 días discutimos paritarias”, concluyó su discurso enfocado en el gremio propio, luego de plantear que ante la no aceptación de la conciliación obligatoria por parte del gremio, «que se metan en el culo la multa».
Resistencia autogestionada
Durante la desconcentración Alan, camionero de Florencio Varela, explica a lavaca: “Nosotros queremos un salario digno. Yo sé que estamos mucho mejor que otra gente que ni salario tiene. Lo que ves alrededor es un desastre. Eso es lo que queremos cambiar”.
Roberto, también camionero de pechera verde, de Esteban Echeverría: “Yo vivo en la villa. Los pibes andan buscando comida por cualquier lado. Y la gente se arma ollas cocinando sobre maderas, porque ya ni para garrafa hay. Algunos compañeros votaron a Macri en 2015. Yo no, yo me veía venir que estos iban a hacer todo lo que están haciendo. La jodimos, ahora hay que arreglarla”. Las mujeres del sindicato de peajes parecen tener la consigna de no hablar, mientras miran a un grupo de camioneros que hacen un pogo, y otro que cae derrumbado con su botella de litro de gaseosa que ha estado llena y ya no.
Sobre Avenida de Mayo, casi llegando a 9 de Julio, están Rubén (71), Cacho (66) y La Tana Elva (72). Tienen una bandera con una leyenda: “Jubilados autogestionados”.
Rubén pone contexto: “Somos jubilados organizados de forma autogestiva fuera de todo partido político, en defensa del haber jubilatorio. Queremos una jubilación de acuerdo a lo que gane un trabajador, con 82 por ciento móvil, y que el PAMI y la ANSES sean gestionados por jubilados y no por los cuatro sátrapas que usurpan el poder para meter mano a la caja”.
Cacho recoge el guante: “En octubre vendrá otro gobierno autoritario que no va a llamar a la autogestión porque lo que les interesa es el poder y sentarse en el sillón que supuestamente es de Rivadavia, otro vendepatria. Son sólo administradores que administran su voluntad en contra de la del pueblo, como los sátrapas del Congreso que votan leyes que nos reprimen”.
¿Hace falta más autogestión en la política?
La Tana Elba responde: “Totalmente. Creemos en las asambleas, en la formación a partir de la decisión horizontal y federal. Es nuestra forma de trabajo”.
Por eso, La Tana lee el manifiesto de Jubilados Autogestionados:
· “Basta de tarifazos”.
· “Basta de despidos”.
· “Basta de inflación”.
· “Basta de patriarcado”.
· “Basta de capitalismo”.
· “Arriba las y los que luchan”.
Ríe la Tana: “Este debería ser el programa político del próximo gobierno”.

La marcha coincidió con el aniversario 42 de las Madres de Plaza de Mayo.
El “no” de Susi
Susi (“muchos años”, declara), es de Lanús, vendedora ambulante y en todas las marchas despliega un abanico de remeras con imágenes que van desde Evita, Frida Kahlo, Néstor Kirchner, Mafalda, Perón, Gardel y hoy sumó una de color azul, con la leyenda Sinceramente, por el libro de la expresidenta.
Consulto si le puedo hacer algunas preguntas.
-¿De qué medio sos? –me devuelve.
-MU, de Cooperativa Lavaca.
-Ah, entonces sí. Porque sos comunitario. Recién eché a uno de América: no hablo con gorilas.
-Lo tomo como un cumplido.
-¡Podemos elegir con quién hablar! Así como ellos no nos quieren y nos embrutecen, yo no los quiero a ellos. Y me insistía: “¿Me decís cuánto están las remeras, por lo menos?”. Le contesté: “Flaco, no me entendés. Es mi puesto y acá decido yo: andate”. Filmó igual, porque hacen lo que se les canta. Se llevan el mundo por delante. Son el poder fáctico.
-¿Es un ejercicio de soberanía?
-Siempre tuve una postura muy radicalizada, pero ahora estoy harta. En la cola del supermercado, cuando sacan la tarjeta de crédito, hablo en voz alta: “¿Qué pasa, no tienen plata para comprar alimentos?”. Me cansé. Basta. Nos cagaron la vida a todos. Basta de esto.
Planeros, Kukas y cacas
Susi espera más preguntas.
-¿Y qué percibe en la calle?
-La gente no tiene un mango. Está durísimo. Trabajo mucho más que antes. Menos que el lunes, voy a la feria todos los días. Estoy muerta, cargando bolsos pesadísimos. Hay que buscarle la vuelta, pero hay que llegar hasta el 10 de diciembre, al menos, con muletas. No se puede más: un yogur en envase de vidrio sale 70 pesos. Un trapo de piso: 150. Me quedo mirando la góndola y no entiendo. Me sale más barato limpiar con una remera.
-¿Y qué le dice la gente?
-Está harta como yo. Porque ellos no tienen límite. Pero claro, los chorros seguimos siendo nosotros: los vagos-planeros-kukas-cacas-Cristina chorra-yegua… Repiten todo lo mismo. No veo el momento en que sea el 10 de diciembre, cambie el gobierno, vayan todos presos y les expropien los bienes para pagar la deuda.
-¿Quién puede tomar esa medida?
-Tenemos que tener cuidado a que los medios no nos metan algún Caballo de Troya, como le están haciendo a Venezuela como la “ayuda humanitaria” de Estados Unidos. De eso hay que cuidarse. Yo prefiero comer sapos. Mirá, vengo del PC (Partido Comunista), soy kirchnerista, pero no soy peronista porque me aferro a Marx, que dijo: “Hay dos clases, la de los explotadores y los explotados”. Punto. Esa es la contradicción principal.
Observando el contenido social de la marcha y de la actualidad argentina, cabe plantearse si las políticas oficiales no están logrando resetear un concepto que parecía fosilizado: la lucha de clases.
Rebeliones sindicales y clase media
El paro fue minimizado por los medios y el gobierno, y exaltado por sus organizadores. Tal vez Buenos Aires sea un caso especial, aunque los medios porteños declaran que lo ocurrido en el microcentro porteño es un evento nacional. No se mencionaron los cortes matinales a los accesos, particularmente el de Puente de la Noria, los bancos cerrados, la cantidad de comercios que también cerró y era visible en los barrios, pero sí se exhibía como un fracaso del paro el movimiento de millones de trabajadorxs que no pueden parar para lograr seguir viviendo.
“Nosotros sabemos que pasa eso” dice Juanchi de Aceiteros, “y entonces al parar estamos expresando a mucha otra gente que no es que esté de acuerdo con lo que pasa, sino que no tiene a quién pararle”.
En Rosario la situación fue diferente. Gustavo Martínez, secretario general de la CTA Autónoma de Santa Fe: “En Rosario no solo por una cuestión gremial, sino también por una decisión general del comercio, pasó algo que no se veía hace mucho. Los dueños de pequeños y medianos comercios se sumaron masivamente al paro. Los tarifazos, el ajuste salarial, afectan directamente a esos comercios. Y se recreó lo que se dice tantas veces Rosario capital nacional del paro”.
Cuenta Martínez a lavaca: “Hasta la tarde el clima fue de paro general rabioso. Y muchos gremios cegetistas cantaban ‘adonde están los que no iban a parar. O sea, además de las CTA hubo rebelión en la granja en la propia CGT. Hubo cantidad de comisiones internas que se sumaron a una movilización que aquí fue muy importante, que calcularon en 60.000 personas”.
“Obviamente estamos en una ciudad rodeada y golpeada por la crisis, como pasó otras veces. Todos los informes de pobreza, indigencia, desocupación parecen el retrato de lo que pasa acá. Hoy estábamos charlando con unos compañeros, sobre los 20 despidos que hubo. Pero uno hablaba de 20 despidos en Electrolux, otro de la municipalidad de Timbúes, y el tercero hablaba de otro caso en el interior provincial. Todos creían que hablaban de los mismos 20 despidos, pero hablaban de 60 de tres lugares distintos”.
Agrega Martínez: “En el nivel de la administración pública, salud, educación, el paro fue total, salvo en algunos colegios privados. Acá la paritaria estatal fue el 12 más el 3 por ciento, cuando tenems un acumulado de 40%. Y entre los gremios que desobedecieron a sus conducciones está el caso de UOM, golpeadísima por despidos y salarios, pero con mucha presencia de columnas de compañeros no identificados como sindicatos pero sí como fábricas en la movilización”.
Y donde no pararon hubo asambleas, explica Martínez: “Y también hubo olla popular en la plaza central de Rafaela, que es como Luxemburgo comparado con otros pueblos. En San Javier hubo protesta, hay indicadores de que esto se multiplicó y se extendió por diferentes lugares. Cada uno organiza algo, y hay cientos de movidas que no están centralizadas. Hay actos tradicionales y otros espontáneos, pero unidos por todo un malestar que corre por abajo. La clase media también está diciendo que hay una destrucción de la economía, no solo de los trabajadores. Pero nadie acusa recibo. Las respuestas oficiales parecen una tomadura de pelo. Y por eso me parece que esto recién está empezando”.



Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
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Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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