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Teatros independientes: denuncias e ideas para salir de la crisis ante el público y los funcionarios
La suba de las tarifas, la baja de los subsidios, la merma de público y el cierre parcial de teatros independientes. Todo eso denunció este viernes la Asociación Argentina del Teatro Independiente (ARTEI) en una conferencia pública en la que estuvo presente el secretario de cultura de CABA, Enrique Avogadro. Un nuevo fondo específico, y las reflexiones desde una actividad que sigue haciendo latir, como puede, a la cultura actual.
La convocatoria a conferencia de prensa urgente se hizo con una consigna: “El teatro independiente dice basta”.
La idea: “La necesidad de poner un freno y hacer llegar el reclamo a las autoridades gubernamentales que tienen el deber de sostener políticas culturales que fomenten, protejan y mantengan la relevancia que tiene el sector teatral independiente como patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires y el país en su conjunto”, según la convocatoria, que planteó la situación límite que vive el sector frente a “las NO políticas de Cultura del Gobierno”.
La sede del encuentro fue el mítico espacio Timbre 4, en Boedo, ciudad de Buenos Aires. ARTEI (La Asociación Argentina del Teatro Independiente) comenzó leyendo un documento en el cual resume los principales problemas del sector, según el termómetro de sus 100 teatros porteños asociados:
- “Denunciamos la constante disminución en el presupuesto de Proteatro en términos reales, provocando el desfinanciamiento del instituto que redunda negativamente en el otorgamiento de subsidios a la actividad
- Denunciamos el atraso sufrido en los pagos de los subsidios del año 2018 en el INT debido a su crisis institucional
- Denunciamos la falta de pago de las prestaciones que las salas han brindado y brindan a distintos organismos del Estado para la realización de festivales como el Fiba
- Exigimos el pago en tiempo y forma de los subsidios de los institutos antes mencionados
- Denunciamos el grosero aumento de las tarifas de servicios eléctricos que nos arrojan de una manera violenta al cierre de nuestros espacios
- Expresamos la necesidad de poner un freno y hacemos llegar nuestro reclamo a las autoridades gubernamentales que tienen el deber de sostener políticas culturales para que fomenten, protejan y mantengan la relevancia que tiene el sector teatral independiente”.
Como en una obra teatral, el fin del comunicado fue recibido con encendidos aplausos de esa sala colmada, con el agregado de presencias como la de Norman Briski, Raúl Rizzo, Cristina Banegas y el político Daniel Filmus. El clima de la sala principal de Timbre 4 –en efecto, una sala teatral- se volvió denso ante la presencia de funcionarios municipales y nacionales, destinatarios del mensaje de la Asociación.
Los números de la crisis
La comisión directiva de ARTEI mostró diapositivas que exhibieron datos concretos del panorama. “En nuestros espacios trabajamos más de 25 mil personas y en total se realizan más de 700 obras por año”, calcularon. “Somos parte de un movimiento de gran envergadura y reconocimiento en nuestro país y en el exterior”.
Un gráfico mostró entonces los presupuestos estatales asignados: el menor es el de este año, 2019, casi un 50% de lo que representaba en términos reales hace dos años. Pero ningún dato era peor que el otro, sino que debían leerse en sintonía: los números sobre los gastos de energía de cada sala superan el 300%, llegando al 400% en algunos casos. “El valor de la entrada aumentó entre 30 y 40%”, relataron desde la Asociación, y agregaron que al mismo tiempo los subsidios aumentaron apenas entre 25 y 30%. La desproporción de esos factores explica por sí misma la debacle del sector.
ARTEI también reveló que, previo a la conferencia de hoy, mantuvo reuniones con todos los sectores del gobierno municipal e incluso con el Secretario de Cultura Nacional, Pablo Avelluto. Se llevaron la promesa de pasar a tener una tarifa energética diferenciada. Sobre el gobierno porteño, contaron que recibieron un llamado a último momento según el cual apareció el compromiso de aumentar la partida presupuestaria.
Consultado por lavaca una vez finalizada la charla, Enrique Avogadro eligió no hablar, y en cambio lo hizo la jefa de prensa de la Secretaría, Julieta Mondet, quien precisó: “Entendiendo la coyuntura y los desafíos que atraviesa el sector cultural. Además de los 111 millones de pesos que estamos transfiriendo este año a través de las líneas de fomento (Fondo, Proteatro, Ba Música, BA Milonga) vamos a acompañar con un fondo específico, extraordinario y por única vez que contempla 20 millones de pesos adicionales destinados a financiar parte de los gastos de funcionamiento de los espacios culturales independientes de la Ciudad. El objetivo es que este acompañamiento ayude a cubrir parte de los costos de los servicios básicos como la luz, el gas y agua del año en curso”.
-¿Cómo se va a ejecutar?
-A través del Fondo Metropolitano mediante la creación de una nueva sublínea llamada Funcionamiento. La convocatoria abre el 15 de mayo y este subsidio se va a pagar en dos instancias durante el año.
-¿Cuál va a ser el criterio de distribución?
-La distribución de este fondo va a ser de acuerdo al tamaño y la capacidad de cada espacio; criterio que ya se utiliza en los mecanismos de fomento para la entrega de recursos.
El sonido del Timbre
Claudio Tolcachir, el director y gestor del espacio Timbre 4, dijo a lavaca: “La situación de las salas para todos es muy complicada. Hay algunas que están más cerca del cierre. Timbre 4, en relación al año anterior, está casi un 40% abajo en cantidad de espectadores. Nosotros por ahí lo podemos sostener, por los talleres, pero la situación es muy complicada por la suba de las tarifas, la baja de los subsidios, y porque la gente tiene menos plata para ir al teatro. Es un cuello de botella. Si no reaccionamos ahora vamos a darnos cuenta muy tarde de que una enorme cantidad de salas se cerraron”.
¿Cómo es la relación con el Estado, que viene a esta conferencia pero sin estar dando respuestas concretas? “Lo que pasa es que cuando tenés una responsabilidad de construcción, hay que saber dialogar. Uno tiene que asumir que el Estado tiene la obligación, entonces nosotros tenemos la obligación de pedirle al Estado. Si uno quema las naves, ellos van a seguir teniendo el dinero y el poder y vos no vas a tener nada. Entonces, siendo muy sinceros, ellos saben lo que nosotros pensamos, y entendemos que su obligación es responder. Me parece positivo que esté acá, hay que valorarlo. Ahora, si no dan respuestas, habrá que subir el nivel de la protesta, pero creo que es necesario construir. Y yo tengo la esperanza de que alguien escuche, porque si no sería aún más catastrófico todo”.
El mensaje de ARTEI no solo fue al Estado, sino a la sociedad: “Absolutamente –reconoce Tolcachir-. Buenos Aires es una ciudad que vota como vota y que al mismo tiempo tiene una enorme cantidad de espectadores de teatro. Ojalá que la gente tome conciencia que no es casualidad que haya periodos donde la gente y el teatro pueden crecer y hay proyectos en las que nadie puede crecer: ni el teatro ni nadie”.
¿Qué estrategias están pensando? “ARTEI lleva muchos años, con mucha experiencia. Coincidimos entonces en que hay que pedir diálogo, que hay que protestar, que hay que llamar la atención, que no hay que dejar que esto evolucione. ARTEI es la fuente donde depositamos la acción para generar movimientos. Lo difícil del teatro es que si no hay alguien a quien le interese venir, o que le llame la atención, pasamos desapercibidos. Hay que encontrar la manera. Pero también es un espacio con experiencia en gestión, en reciclarse, en sobrepasar momentos de baja.
La experiencia, reconoce Claudio Tolcachir, enseña a no quedarse sentados, cosa que en todo caso queda para los espectadores. “Creo que hay que tener esperanza, pero sobre todo acción. Tenemos que saber que podemos hacer algo para cambiar las cosas, y que nadie lo va a hacer por nosotros”.
Lo que va a florecer
Liliana Weimer integra la comisión directiva de ARTEI.
¿Qué piensa de la presencia del secretario de cultura, Enrique Avogadro, uno de los principales destinatarios de los reclamos? “Vino él y vino Marcelo Allasino, director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro. Ellos son nuestros interlocutores y están gestionando sus áreas en medio de un gobierno que tiene determinadas líneas. Cuando armamos esto les planteamos lo que está pasando tanto a Avogadro como a Avelluto (secretario de Cultura nacional). Más allá de la gestión específica de Cultura, estamos ante la consecuencia de una política económica nacional que nos está mandando a todos al diablo. Lo que antes nosotros podíamos bicicletear un poco, ahora no podemos más: no es viable. Por eso decimos basta. Hay algunas propuestas que posiblemente son parches, para paliar la situación, pero bueno: vinieron y escucharon. No quisimos promover un debate o una pelea entre él y el público porque no gana nadie”.
Weimer calcula cuál sería un saldo positivo tras la conferencia: “Lo que nosotros queremos es un trabajo que vaya a fondo. Es decir, sabemos que hay que modificar cuestiones en la Ley nacional, en el Instituto Nacional del Teatro, en Proteatro… Y bueno, operar con las autoridades de turno y con el Poder Legislativo para ir aggiornado las leyes que nos regulan. Esa es la idea. Obviamente que si no nos escuchan, el plan de lucha seguirá y obviamente se va a sumar más gente”.
¿Cuáles son las fortalezas que tiene el sector del teatro independiente para pensar que esto puede cambiar para bien?
Liliana habla del futuro a partir de saber que nunca la tuvieron fácil: “Nosotros agrupamos a 100 salas de la Ciudad de Buenos Aires. Y hay otras organizaciones en todo el país. A mí me parece que –lo digo por experiencia de vida- en épocas de crisis mayores, desde los ámbitos culturales surgen las ideas, las renovaciones, las posibilidades. En muchos sentidos la cultura ha salvado al país en los momentos de crisis. O sea que de acá algo va a florecer”.
Claudio Tolcachir, Timbre 4 como anfitrión de la conferencia.
Liliana Weimer, de la Asociación Argentina del Teatro Independiente.
Resistencia teatral y mate para Norman Briski
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MU 215: Sin chamuyo



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Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
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Crónicas del más acá: GPS
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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