Nota
Piquete y cacerola a 22 años del 2001: el DNU de desguace del país, la reacción barrio por barrio y la marcha que desafió el protocolo

El espectáculo montado por la ministra de Seguridad no cumplió el objetivo de amedrentar a la protesta que se instaló en la Plaza de Mayo como cada 20 de diciembre desde hace 22 años. El día culminó con los anuncios planteados por el presidente Javier Milei a las 21 a través de un DNU de alcances destructivos del trabajo, la industria y la libertad.
Pero nuevamente lo sorpresivo impregnó la realidad, ya que el anuncio fue seguido inmediatamente por cacerolazos y corte de calles en toda Buenos Aires, y en diferentes ciudades del país que al cierre de esta nota continúan. La inesperada movilización autoconvocada incluyó marchas desde los barrios hacia el Congreso desde las 23 hasta entrada la madrugada. Todo motorizado por vecinas y vecinos, ante la inercia de la partidocracia opositora y oficialista, dedicada mayoritariamente hasta ese momento a las redes sociales. El protocolo anticonstitucional de la señora Bullrich quedó arrasado.
El presidente se presentó en cadena nacional, otra vez leyendo. Fue un discurso de 16 minutos, rodeado por un elenco de ministros y otros (macrismo explícito: Caputo, Bullrich, Depetri, Sturzenegger). Estaban los ministros sentados (salvo la canciller Mondino, en el exterior) y cuatro colaboradores más de pie, cual granaderos. Esa extraña coreografía avaló las medidas oficiales (más de 300) que intentan romper avances legislativos e incluso constitucionales a través de un decreto: ese solo hecho es una ruptura del sentido común y de los mecanismos que determinan la existencia de tres poderes. Se busca desregular prácticamente todo (salud, trabajo, industria, privatización de empresas estatales), en manos de un mercado concentrado por corporaciones locales y multinacionales, cuyos efectos destructivos serían incalculables en profundidad y tiempo, para una Argentina literalmente de remate. El decreto no se privó siquiera del proyecto de privatizar el fútbol (otra dosis de macrismo explícito).
El telón de fondo: el brutal ajuste, el shock económico, la caída de los ingresos a menos de la mitad en 10 días (apenas el comienzo), y la promesa oficial de estanflación: estancamiento, recesión, inflación, empobrecimiento masivo e inédita transferencia de ingresos en perjuicio de la población y en beneficio de los grupos concentrados de la economía.
Aquí, el desarrollo de lo ocurrido otro 20 de diciembre que quedará nueva y tristemente en la historia.

Son las 3.45 de la tarde y acaba de comenzar la movilización desde las diagonales Sur y Norte hacia Plaza de Mayo.
Un comisario de la Policía de la Ciudad, responsable del operativo, dialoga con lavaca:
–La máxima tensión de hoy creemos que fue la que se vio en el ingreso de los movilizantes. No creemos que haya más.
–Esta movilización es habitual, conmemorativa, pero nunca tuvo el peso de hoy.
–Cuando hay estos cambios de gobierno, crece un poco, pero lo de hoy fue una puesta política sobre cómo se manejará el tema de los piquetes a partir de ahora.
–Pero usted y yo sabemos que esto no es un piquete.
–Tiene razón, el protocolo está mal llamado. No es para piquetes. Es para control del tránsito.
El circo instalado desde la mañana, cae a la tarde por su propio peso. Y a la noche más todavía.
Argentina, sin pan ni circo.
Desde la primera hora de este jueves, suenan por los altavoces de las estaciones de tren cabeceras de la ciudad de Buenos Aires una voz que avisa: “El que corta, no cobra”. Policías Federales paran colectivos, filman, requisan; ellos mismos son los que detienen el tránsito.
El vocero presidencial recuerda que se utilizará el reconocimiento facial a quienes participen de la marcha. Algo ilegal por donde se lo mire.
Gendarmería Nacional, en una imagen sin precedentes, toma el control de las calles de Buenos Aires, junto a la Federal y la Policía porteña. A medida que pasan las horas, aumentan las camionetas, las motos, las traffic, los camiones hidrantes.
El show desplegado mostró el descontrol y el desorden auto provocado, cuando gobiernan los eslóganes y no la realidad.
Las organizaciones se movilizaron finalmente por las diagonales y no desde el Congreso como habían anunciado inicialmente, previo acuerdo con el gobierno. De ese modo, la espuma bajó y la marcha se desarrolló con mayor naturalidad a la esperada.
Y por la calle.




La odisea de llegar a la Plaza
A medida que las personas se congregaban en los puntos de encuentro, se confirmaba uno de los sin sentidos de la jornada: las interrupciones al tránsito fueron protagonizadas por la propia policía, que cortó la Avenida Belgrano y parte de la Diagonal Sur y desplazó a los manifestantes hacia las veredas, provocando encontronazos innecesarios y algún leve disturbio. En Diagonal Norte la columna logró avanzar por el asfalto desde Corrientes hasta entrar a la Plaza.
Una sensación compartida por todos: la manifestación, sin semejante operativo, hubiera provocado menos inconvenientes, y avanzado más rápido de lo que finalmente lo hizo por culpa del embotamiento causado por la Policía.
También hubiera sido más barato, con menos de tres fuerzas policiales y sus camionetas, hidrantes y motos. El otro dato: la cantidad de gente que se movilizó «desencuadrada» pese al riesgo concreto que implicaban las amenazas gubernativas.
En otra escena densa, la televisión mostró al presidente durante la tarde en el Departamento Central de Policía, junto a comisarios, mirando grandes televisores con la movilización, durante unas dos horas. Detrás suyo estaban las ministras Bullrich y Petovello y la hermana del presidente, Karina. Milei tenía una mano en el mentón, en actitud extática, y miraba las pantallas sin hablar con nadie.
La trama
Diego Kravetz, subjefe porteño en seguridad, hace ademanes. Pareciera dar órdenes para reacomodar en vivo una escena desordenada. Habla con lavaca:
–¿Por qué pusieron tanta policía en las salidas de la Plaza?
–Nosotros estamos acá para terminar el operativo, para garantizar la seguridad, inclusive de los manifestantes y no para otra cosa.
–Pero cuando salgan van a ver a la Plaza taponada.
–Se va a abrir la Policía.
–Parece un operativo cerrojo.
–No. Lo mismo fue cuando entraron. Vamos a hacer exactamente lo mismo, dejando dos carriles libres para que puedan descomprimir.
–¿Es una marcha tranquila?
–Hasta acá sí. Sí, sí. Muy tranquila.
–Parece excesivo todo el operativo del día, ¿no?
–Nosotros tratamos de garantizar lo que es el derecho a manifestarse y el derecho a circular y creo que en ese sentido salió bastante bien.
–A qué costó… qué miedo… En un momento Belliboni (referente del Polo Obrero) le pidió pasar por la calle al jefe del operativo y le dijo que no, que debían ir por la vereda.
–La idea es que si uno puede ir hasta el lugar de concentración por la vereda, sin interrupción del tránsito, es lo mejor. Y si hay mucha gente, tratar de ordenarse. Hoy fueron bastante ordenados todos los que participaron.
–¿Hay algún detenido? ¿Tiene idea de algún incidente?
–Se detuvo a una sola persona pero por un incidente que no fue por la marcha. (NdR: son dos las personas detenidas en el marco de la marcha).
En otro momento Kravetz fue consultado por el protocolo y la actuación de las fuerzas federales. En un claro gesto de despegarse del montaje, dijo: «Pegúntenle a Patricia Bullrich».
La primera movilización contra el ajuste económico del gobierno de Javier Milei, en coincidencia con el aniversario por el estallido social de diciembre de 2001, fue convocada por organizaciones sociales nucleadas en la Unidad Piquetera. A ella se le sumaron algunos organismos de derechos humanos y sobre todo, muchísima gente autoconvocada, como síntoma vital de una nueva etapa que comienza en la Argentina.
La vergüenza
No hubo convocatoria de los partidos, ni de las organizaciones que integran Unión por la Patria. Tampoco de los organismos de derechos humanos cercanos. Suelta, está Victoria Montenegro, diputada de la Ciudad por Unión por la Patria e hija de desaparecidos. Charla con lavaca:
–¿Cómo analizás la situación a esta hora?
–Vergonzosa, porque es una fecha dolorosa para el pueblo argentino, del ejercicio de memoria que llevan adelante los compañeros y una amenaza por parte de la Ministro que fue parte de ese mismo gobierno que dejó la Argentina bañada en sangre y que hoy viene a terminar su obra. Es una provocación innecesaria. ¿Qué hacen las fuerzas federales en la Ciudad de Buenos Aires? Es lo que le estamos preguntando al Ministro de Seguridad de la Ciudad si atendiera el teléfono alguna vez.
–¿Van a pedir informes de cuánto costó este operativo, que se terminaba solucionando en un diálogo hoy al mediodía, ordenando por donde se va la marcha? Además del costo emocional, también.
–Sí, este operativo tiene un costo enorme para la democracia. ¿En qué momento de la Argentina, a 40 años de la democracia, no podemos manifestarnos? ¿En qué momento las autoridades del Ejecutivo se creen con derechos a decirnos a los padres qué hacemos con nuestros hijos, o a qué manifestación podemos y a cuál no llevarlos? Eso pasaba con la dictadura, no con la democracia. Soy madre y cada 24 de marzo he marchado con mis hijos. Mirá si Patricia Bullrich me va a decir qué es lo que puedo hacer o no con mis hijos. Lo que está pasando es un retroceso de décadas en materia de derechos.
–En calidad de hija de desaparecidos ¿qué significado tiene esta fecha? Para Hijos fue importante el 19 y 20 del 2001.
–También el rol de las Madres en la Plaza, luchando. Ellas están muy grandes y nos toca a nosotros luchar ahora por los derechos adquiridos.
–Wado (de Pedro) no está en la calle. En 2001 estaba.
–Ese día estaba en la calle detenido, ya le puso el cuerpo y lo tenemos vivo de milagro. Yo soy legisladora porteña. Estoy acá en mi puesto de trabajo y frente a este avance. Nuestro bloque presentó medidas de protección para los manifestantes, judicialmente. Independientemente de eso, estamos en la calle porque tenemos que proteger a nuestro pueblo. Las elecciones no son un cheque en blanco para el presidente, para avasallar derechos conquistados durante tanto tiempo.
–Acá, sobre el asfalto, te pregunto, ¿no tiene que estar H.I.J.O.S. todos los jueves en la Plaza? Porque quedan cuatro madres… ¿Cómo sigue este legado de la ronda de los jueves? Ustedes están al lado, vos estás al lado. Son 20 minutos cada jueves. Estás en la legislatura, sí, ¿pero la Plaza no es un lugar para hacer política hoy?
–Sí, nosotros desde hace años estamos en las escuelas todas las semanas hablando con los jóvenes, en los barrios, presentando proyectos para frenar el avance de la derecha. O intentando por lo menos resistir, a partir de las conquistas que tuvimos en muchos años y que claramente, hoy están en crisis. H.I.J.O.S somos muchos, pero después hay diferentes cuestiones que se fueron dando.
A dos cuadras, en la esquina de Avenida de Mayo y Suipacha, se le está haciendo un homenaje a Gastón Riva, asesinado por la Policía el 20 de diciembre de 2001. Allí está Teresa Laborde, quien nació en el asiento de atrás de un Falcon verde en la dictadura. Hace memoria: “Los dirigentes de las orgas no pueden tener miedo. Por ahí es más natural que la gente común tenga miedo. Lo entiendo. Pero ellos, si tienen miedo, que se le dejen el cargos a quien esté a la altura de las circunstancias. Si no salen a la calle, en el Congreso también lo van a dejar pasar. Y nos van a achurar todo. Si los derechos no los defendemos en la calle, si la gente en el Congreso no ve que está todo el pueblo en la calle, no nos va a defender. Van a defender sus bolsillos, como siempre”.
Ironiza: “Pensé que iban a venir más partidos y organizaciones; hoy no cortamos la calle nosotros, la cortó la policía y lo logró instalando el miedo. No vi ningún organismo de derechos humanos ex oficialistas. Nos están metiendo la mano en el bolsillo a los trabajadores ¿y no salen a defendernos?




El nudo
A dos cuadras de la Plaza, la movilización camina a paso lento. La policía deja cortar dos carriles. Una de las organizaciones de izquierda presentes se llama Política Obrera. No tienen miedo por la quita de los planes sociales, ni por el protocolo de Bullrich. Lo que tienen es mucha necesidad de decir.
Rocío de Luis Guillón, dos hijos, de 15 y 8.
«Vengo porque no hay laburo, porque todo es caro, porque el precio de la carne se zarpa. Un kilo más de 5000 mil pesos, no se puede creer. ¿Cómo está mi barrio? La mayoría son pobres. ¿Cómo veo el protocolo antipiquetes? Por un lado mal, porque nos tenemos que expresar, y en la calle es la única manera. Por otro lado bien, porque entiendo que jodemos a otra gente cuando cortamos. Pero, ¿hay un término medio? Nos piden prohibir que protestemos, no se aguanta más la situación».
César, de Esteban Echeverría.
“Néstor (Kirchner) también recibió el país muy mal y no ajustó al pueblo. Ni montó un escenario como este. Mirá a los costados, cómo pueden ser todos estos policías. Bullrich cortó las calles en pandemia y ahora nos lo quiere impedir a nosotros. Mirá si no vamos a poder reclamar cuando el kilo de pescetto cuesta 12 mil pesos”.
Graciela, 48 años: “Un kilo de pan 1800 pesos; un litro de leche 800. ¿En qué cabeza cabe? Sube todo menos nuestros sueldos. ¿Esperan que se mueran nuestros jubilados y no protestemos?”
Isabel, 57 años, Monte Grande, dos hijos: “Soy una mujer mayor, a quien nadie le da trabajo. Hacemos changuitas con mi esposo, que también está sin trabajo. Buscamos, buscamos, pero a nuestra edad es muy difícil. Nos van a matar de hambre. Encima nos vino una fortuna de luz en los últimos dos meses, y no pude pagarlas. Esta Navidad no sólo no tengo nada para comprar; tampoco voy a tener luz. La vamos a pasar a la luz de las velas, pero tampoco, porque también subieron un montón”.
En la columna de adelante, del MST, está Patricia, de Merlo. Tiene una polenta que escasea en la olla. “Venimos acá porque el bolsillo nos aprieta cada día más. Trabajamos sin parar para levantar al país, pero nadie lo valora”. Respira y agrega: “Tengo 61 años, debería estar a punto de jubilarme pero ahora no sé qué va a pasar, si finalmente quiere subir la edad jubilatoria”.
Gerardo tiene 60 años. Está parado en las escalinatas de la Catedral. Aplaude sin cesar el paso de la movilización, segundos después de que la gente doblegara el cordón policial e irrumpa en la Plaza de Mayo. Gerardo es profesor de historia en Villa Hidalgo, José León Suárez. «Se está repitiendo la misma historia, la de la dictadura, la de Cavallo y Menem, la del 2002, la de Menem y ahora la de Milei. No aprendemos, son los mismos actores, el mismo plan económico y el mismo objetivo: hambrear al pueblo y enriquecer a los grandes capitales».
La gente grita, desaforada: “Olé, olé, olé, olé, olá, a la protesta vos no la podés parar”.
La venta del patrimonio
El canto que se repite una y otra vez lo escucha Leonardo Pérez Esquivel, 67 años, hijo de Adolfo Premio Nobel de la Paz. Es sociólogo y uno de los referentes del SERPAJ. Ve el vaso medio lleno: “A 40 años de la democracia, que nuestro pueblo haya salido aun en este contexto adverso, es un hecho altamente valorable, porque es lo que esperamos que vaya a ocurrir: de esta manera, no van a poder pasar todas estas políticas neoliberales. Va a haber un rechazo a la entrega, a la venta del patrimonio… después de tantos tiempos de lucha y recuperar parte de la soberanía, porque tampoco estábamos en una situación idílica para nada. Pero me parece que ahora va a venir una instancia de recuperar esa lucha que no se debiera haber desdibujado con el gobierno anterior”.
¿Te oigo con esperanza…?
–El futuro inmediato es negro. Van a privatizar las empresas públicas… obviamente vamos a oponernos a que privaticen Aysa, la parte estatal de YPF, Arsat, Aerolíneas. Ni un paso atrás y no se rinde nadie. Será una pelea larga…
¿Por qué era importante estar hoy?
–El 19 y 20 para el campo popular es una fecha muy emblemática de la rebelión de nuestro pueblo, del proceso de empresas recuperadas, asambleas barriales, de distintos movimientos populares: todo eso logró expresar una democracia directa en ese momento. Creo que uno de los problemas principales que hubo fue que no se apostó a ampliar esos procesos de democratización, sino que se canalizó por las estructuras tradicionales. Creo que esa democracia de base se va a recuperar ahora.
Juan Manuel Combi fue abogado en la causa por la desaparición de Luciano Arruga. Grita desaforado cuando el pueblo ingresa a la Plaza. “Llego la hora de luchar”, afirma, y mira el futuro: “Esto que nos está pasando nos va a unir de vuelta, porque se va a agudizar la lucha de clases. Con la panza vacía no se puede tener libertad”.

«Milei mintió»
Malque y Mateo tienen 19 años. Son parte de un grupo de jóvenes autoconvocados. Viven en Lanús. “No formamos parte de ninguna organización pero hoy había que estar acá. Contra el ajuste, contra Milei”. Miran hacia el centro de la Plaza y también hacia lo que los atraviesa: “Venimos porque a la juventud la vemos sin esperanzas, perdidos, buscando un futuro que no vemos. Lo que se montó hoy con la policía busca controlarnos, que nos nos expresemos, lo cual es ilegal, porque en democracia solo pasó en 2001, con estado de sitio, pero que sepamos no vivimos en estado de sitio, ¿no?”.
Rodolfo Viano es uno de los curas de Opción por los Pobres que llegó a la Plaza. Al lado lo acompañan desde la Pastoral Social Evangélica. Tiene 64 años, vive y predica en el barrio bonaerense de La Teja, en Merlo. Tiene colgada una bufanda blanca, con las caras del Padre Mugica y del obispo Enrique Angelelli. Expresa con los pies en la Plaza: “Estamos acá para acompañar y cuidar el derecho legítimo a la protesta que tiene nuestro pueblo, y también recordando con un fuerte dejo de tristeza lo que fueron las jornadas de lucha del 19 y 20 de diciembre, que costaron la vida de muchas personas. Lamentamos decir que nuestro país vuelva una y otra vez a ciclos de endeudamiento. Esperamos que nuestro pueblo pueda encontrar un futuro mejor, una vida digna, la justicia social y la justicia ambiental que no son aberraciones, sino que es la manera concreta de vivir dignamente en esta tierra”. Y sentencia: “Nosotros no tenemos comedores, pero sí damos una vez por mes un bolsón de mercadería. En sólo esta semana, 20 familias más lo vinieron a pedir porque no estaban pudiendo comer”.
Leo Santillán es hermano de Darío, asesinado por la Policía Bonaerense el 26 de junio de 2002 en Puente Pueyrredón. Está parado en la esquina de la Legislatura porteña. Al final de la marcha, dice: “Hoy vino mucha gente, pero si no hubiesen metido tanto miedo, íbamos a ser el doble o el triple”. ¿Cómo se vence ese miedo originado desde el Estado? “Hoy nosotros estuvimos dando un taller en el barrio. Así se vence, haciendo en el territorio. Y generando unidad, que debemos plasmarla en concreto para revertir esta situación. Si nosotros no salimos a la calle, nos van a querer llevar puestos a todos, porque si en 10 días hicieron lo que hicieron, ¿qué va a pasar si lo dejamos que hagan lo que quieran durante cuatro años? Este fue un importantísimo primer paso”.
Lucas Fauno, periodista e integrante del colectivo Positivo, comparte: “Hay que ir de un día a la vez”. Completa: “Es importante estar acá porque Milei nos mintió; la casta no está pagando ningún ajuste. Lo nuevo no llegó; ni Bullrich, ni Macri, ni Caputo son lo nuevo. Al margen de estar en completo desacuerdo con Milei, hay algo objetivo: nos mintió y nos está quitando derechos institucionales”.


El desenlace
Una fila enorme de gendarmes contornea la Plaza de Mayo. No deja pasar a nadie. Muestran los palos. Un superior les ordena levantar los escudos. Nada pasó, pero la intimidación no cesa. A metros, escucho llorar desconsoladamente a Dominic. Son aullidos. Está dialogando junto a otras personas, también autoconvocadas.
–(Dominic): Yo no puedo estar acá sentada, esperando que me llegue el laburo, que no me llega. Mi mamá tenía miedo que venga, pero no podía no estar acá. Tengo 32 años y es la primera vez que marcho, en toda mi vida.
–(Lobo)Yo también me autoconvoqué
–(Laura): Yo me traje un carnet de prensa, porque tenía miedo de lo que pasara. Tendremos que estar mucho en la calle, porque la cantidad de gente que estemos, hoy y en las próximas manifestaciones, va a marcar lo que pase a futuro.
–(Dominic): El presidente es un vivo bárbaro. Hay que decirlo. Por qué lo va a decir hoy a la noche, por qué no lo dijo al mediodía como estaba previsto. Si no lo dijo antes, es porque nos va a matar con los anuncios.
–(Lobo): Yo estaba en casa esperando que mi gremio, de alimentación, dijera si iban a venir o no. Y como no vinieron, m vine, porque lo hoy a la noche van a anunciar viene por los derechos de todos los trabajadores.
–(Dominic): Las indemnizaciones. Te van a echar mañana. El telegrama de despido lo tenés mañana llegándote a tu casa. ¿Por qué lloro? Porque mi marido toma medicamentos para la presión y el corazón; yo tomo para los ataques de pánico; desde que Milei hizo los primeros ajustes, no vendemos un puto collar que es lo que hacemos. Vivíamos de eso; no te digo manteca al techo, pero ahora sí que no tenemos para comer; fuimos a la farmacia a comprar los remedios, y están tres veces más caros. Diez días después de que asumió este tipo. Por eso estoy llorando. Porque mi vieja come fideos, cuando laburó su re puta vida, entendés. Y hoy ya no le alcanza, porque los precios en el supermercado se fueron a la mierda. Perdón la expresión, ¿pero para limpiarte el orto 2 mil pesos? Me está cargando. No sé en qué va a terminar esto…


Los anuncios
A partir de las 21, el presidente Javier Milei anunció un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) integrado por 366 artículos para la desregularización de la economía, que tiene detrás a Federico Sturzenegger, el cerebro; y como ejecutor, a Caputo, dos de los máximos responsables del endeudamiento del país.
Milei adelantó 30 medidas que reflejan el shock prometido para un pueblo:
- 1.Derogación de la Ley de Alquileres: para que el mercado inmobiliario vuelva a funcionar sin problemas y que alquilar no sea una odisea.
- 2. Derogación de la Ley de Abastecimiento, para que el Estado nunca más atente contra el derecho de propiedad de los individuos.
- 3. Derogación de la Ley de Góndolas para que el Estado deje de meterse en las decisiones de los comerciantes argentinos.
- 4. Derogación de la Ley del Compre Nacional que solo beneficia a determinados actores del poder.
- 5. Derogación del Observatorio de Precios del Ministerio de Economía para evitar la persecución de las empresas.
- 6. Derogación de la Ley de Promoción Industrial.
- 7. Derogación de la Ley de Promoción Comercial.
- 8. Derogación de la normativa que impide la privatización de las empresas públicas.
- 9. Derogación del régimen de Sociedades del Estado.
- 10.Transformación de todas las empresas del Estado en sociedades anónimas para su posterior privatización.
- 11.Modernización del régimen laboral para facilitar el proceso de generación de empleo genuino.
- 12. Reforma del Código Aduanero para facilitar el comercio internacional.
- 13. Derogación de la Ley de Tierras para promover las inversiones.
- 14. Modificación de la Ley de Manejo del Fuego.
- 15.Derogación de las obligaciones que los ingenios azucareros tienen en materia de producción azucarera.
- 16.Liberación del régimen jurídico aplicable al sector vitivinícola.
- 17.Derogación del sistema nacional del comercio minero y del Banco de Información Minera.
- 18. Autorización para la cesión del paquete accionario total o parcial de Aerolíneas Argentinas.
- 19. Implementación de la política de cielos abiertos.
- 20.Modificación del Código Civil y Comercial para reforzar el principio de libertad contractual entre las partes.
- 21.Modificación del Código Civil y Comercial para garantizar que las obligaciones contraídas en moneda extranjera deban ser canceladas en la moneda pactada.
- 22.Modificación al marco regulatorio de la medicina prepaga y las obras sociales.
- 23.Eliminación de las restricciones de precios a la industria prepaga.
- 24.Incorporación de las empresas de medicina prepaga al régimen de obras sociales.
- 25.Establecimiento de la receta electrónica para agilizar el servicio y minimizar costos.
- 26.Modificaciones al régimen de empresas farmacéuticas para fomentar la competencia y reducir costos.
- 27.Modificación de la Ley de Sociedades para que los clubes de fútbol puedan convertirse en sociedades anónimas si así lo quisieran.
- 28.Desregulación de los servicios de internet satelital.
- 29.Desregulación del sector turístico eliminando el monopolio de las agencias de turismo.
- 30.Incorporación de herramientas digitales para trámites de los registros automotores.


Cacerolas y otra vez la calle
Un 20 de diciembre.
Otra vez. Una cacerola, en el barrio de Congreso, la sostenía Mariana, de 51 años. La sostenía y la golpeaba, con bronca. Con furia. “Necesitaba desahogarme, hacer un poco de catarsis. Tengo mucha angustia acumulada. Milei está haciendo un recorte brutal, nos quiere convertir en Uganda, esa es la idea detrás de todo esto. Todo el despliegue represivo de hoy me pareció terrible, subiéndose a los colectivos, haciendo requisas como en la dictadura… Estoy muy triste. Viví la hiper, viví a Menem, viví al 2001, y Milei, a quien no voté, es todo eso recargado”. Completa, Mariana: “Soy trabajadora estatal, mi puesto de trabajo no está en juego pero sí el de los chicos jóvenes, trabajadores, que son tratados como vagos, como ñoquis. Demonizar a los empleados públicos, médicos, enfermeros, toda la gente que le hace un bien a la comunidad, es inaceptable y terrible”.
Cerquita anda Carlos, desocupado, con 52 años a cuestas; con su oficio de periodista latente, vivo, pero sin poder ejercerlo.
–¿Por qué saliste?
–Porque destruir todo lo que se ha construido a lo largo de la historia para beneficiar únicamente a los grupos económicos es un disparate absoluto. Las medidas que se llevan adelante son absolutamente antipopulares y benefician a la casta, para que ganen fortunas unos pocos que se van a financiar con los recursos de todos, de los trabajadores, de los jubilados.
–¿Qué sentiste cuando escuchaste los anuncios?
–Es un dolor muy grande y muy profundo. La Argentina se ha destacado a lo largo de la historia por tener un buen sistema, con problemas, con matices, pero todo esto que están anunciando va en detrimento de cosas fundamentales: la salud pública, la educación pública, el sistema jubilatorio va a quedar totalmente desfinanciado. Hay cosas que no se privatizan, hay que tener sentimiento de patria. No es casual que el símbolo sea un león, que es el símbolo de la monarquía británica. No puede ser que con la tragedia que vivimos en Bahía Blanca no haya recursos, pero sí haya para mandar dos helicópteros y barcos con víveres a Ucrania. No digo que no haya que tener solidaridad con los que sufren pero, primero, el pueblo argentino.
Ese pueblo hoy se manifestó, de día y de noche.
Y todavía resuenan algunos de sus ecos.
A la tarde en la Plaza de Mayo y a la noche en distintos barrios porteños, se escuchó un grito, que sigue resonando: “Paro, paro, paro; paro general”. A la noche se cantó también: «A dónde está que no se ve, esa famosa CGT». Cada vez más gente iba poblando las esquinas, y empezó a dirigirse a la plaza de los Dos Congreso. Un cartel resumía estas semanas: «¿En qué momento me convertí en casta?». Dos trabajadoras del Hospital Italiano decían: «Si hoy los dejamos pasar nos matan. Es hoy».
Esta historia empieza a escribirse…






















Nota
Entrevista al hermano de Luciano Arruga, a 17 años de su desaparición: “Los pibes no son lo que nos dicen”

Sebastián Alegre es uno de los hermanos del joven desaparecido el 31 de enero de 2009 y finalmente encontrado enterrado como NN en el cementerio de Chacarita en 2014. Una parábola que solo deja en evidencia el encubrimiento por parte del Estado y que tiene a la Policía Bonaerense en el centro de las denuncias sobre el asesinato de este joven de 16 años, crimen que jamás se investigó a fondo. El pedido de memoria, verdad y justicia sigue intacto, y también la asociación de amigos y familiares empujando desde hace años un centro de memoria y arte, todo en un destacamento donde Luciano fue torturado, hecho por el que un policía fue condenado a 10 años de prisión. Este sábado recordarán a Luciano con una radio abierta, a las 16.30 horas, en Indart 106, Lomas del Mirador.
En esta nota -que recuerda a Luciano a 17 años de su desaparición y asesinato- repasamos el derrotero del caso que se convirtió en bandera de lucha contra la desapariciones en democracia en el país de los 30 mil, pero cuya impunidad persiste cada día. Sebastián, que tenía 13 años cuando Luciano, de 16 años, desapareció, recuerda a su hermano, cuenta quién verdaderamente era y lo conecta con los discursos actuales de la baja de imputabilidad.
Lo que cambió, y empeoró, en el barrio de 12 de octubre de Lomas del Mirador, con el avance del narco y la facilidad para conseguir armas. Lo que nunca llega: oportunidades y asistencia estatal para salir de la pobreza. Lo que ellos mismos encaran: organización y cultura “para darle otro camino a las juventudes”.
Por Lucas Pedulla
Su primera interacción con la policía fue a los 13 años.
Estaba con su hermano Luciano y un amigo de él caminando hacia la Plaza del Cañón, en Lomas del Mirador. No hacía mucho que se habían mudado a esa localidad de La Matanza tras haber vivido en una pensión porteña de Flores y, luego, en la bonaerense Ciudadela. Sebastián sabía de la hostilidad de esos oficiales porque más de una vez lo habían amenazado sólo por estar jugando al rinraje en el barrio: “Pendejo, tomatelá, porque te voy a llevar”.
Pero esa tardenoche fue distinta. Caminaban por avenida Mosconi cuando un patrullero los abordó a la altura de la Clínica del Buen Pastor, a tres cuadras de la plaza. “Me acuerdo que se bajó un oficial con la escopeta en la mano y se la pone en el pecho al amigo de Luciano. Le dice: Ponete ahí contra la pared. A Luciano le hace lo mismo. Vos también, me dice. Luciano se da vuelta y le dice: Él es menor. ¿Entendés? Él también era menor, nos llevábamos tres años de diferencia, según la época del año cuatro. Qué me importa, dice el policía y me pegó una patada que me hizo abrir las piernas y apoyarme contra la pared. Uno me palpaba, el otro seguía con la escopeta en la mano”.
Por esos años Sebastián (13) y Luciano (16) trabajaban juntos en una fábrica a pocas cuadras de su casa, en el barrio 12 de Octubre, un asentamiento de casas humildes que abarca una manzana. Uno de los límites del barrio da a una plaza que hoy lleva el nombre de su hermano. El otro límite, justo en diagonal a la casa en la que vivían, da a una zona residencial de clase media, vecinos que pidieron la creación de un destacamento policial ante la llamada “inseguridad” en la zona.
Por esas calles caminaban Sebastián y Luciano para ir a la fábrica de hebillas para zapatos y cinturones, en la que trabajaban de ocho a diez horas al día. Hacían todo el proceso –tirar los moldes, lijar, pulir– menos la fundición, ya que era una máquina gigante que veían con mucho respeto. A los mediodías se iban a almorzar bajo algún árbol con sombra de la General Paz, la enorme avenida que divide a estos conurbanos de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando llegaban los fines de semana, con sus salarios se iban a Liniers –frontera entre ambos mundos– a comprar ropa. Sebastián recuerda los consejos administrativos de su hermano: “Lu me decía: Comprate esto, comprate aquello y esto dámelo que lo guardo para casa. Todo pasaba así, hasta que hubo un momento en el que Luciano ya no estaba más…”.
El 31 de enero de 2009, hace 17 años, Sebastián cruzó a su hermano mayor caminando por la calle Perú, la de su hogar. “Andá para casa, me dijo. Tengo el recuerdo que era de tarde, porque el sol le pegaba de frente. Fue la última vez que lo vi”.
Desde entonces comenzó un recorrido que tuvo a su mamá, Mónica Alegre, y a su hermana, Vanesa Orieta, haciendo lo impensado para saber dónde estaba y qué le había pasado. Sebastián empezó a ver cómo el nombre y el rostro de su hermano, Luciano Arruga, comenzó a imprimirse en carteles, pintarse en banderas, escribirse en paredes y gritarse en marchas. El pedido era “aparición con vida”, una consigna que se gritaba para los desaparecidos de la última dictadura militar, y congregó multitudes para saber qué había pasado con un chico pobre de 16 años. Su hermano, Luciano.
“Soy la mamá de un negro villero que se negó a robar para la policía”, escuchó Sebastián, de boca de Mónica, ese enero y cada enero en adelante, cuando se cumplían años de su desaparición. Y así, fue viviendo este doloroso camino a partir de los 13 años, la misma edad desde la que hoy quieren meter presos a los chicos con el nuevo proyecto de baja de imputabilidad, defendido por el Gobierno nacional y sus aliados. Su recuerdo de esa tardenoche camino a la Plaza del Cañón cobra entonces una triste actualidad, como las realidades que Luciano nos sigue revelando, a 17 eneros de su desaparición.

Racconto de un encubrimiento
Sebastián recibe a lavaca en el Espacio para la Memoria Luciano Arruga. El lugar está en Indart 106, en Lomas del Mirador, y es el mismo chalet donde funcionó el Destacamento Policial N°8, dependiente de la Comisaría 8°, un ex centro clandestino de detención en dictadura conocido como “El Sheraton”, una turbia ironía de los represores. El destacamento fue creado a instancias de un grupo de vecinos nucleados en la asociación Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (VALoMi). Su fundador, Gabriel Lombardo, sigue al día de hoy apareciendo en televisión reclamando “más seguridad” ante cada hecho del barrio. Sin embargo, esa dependencia, en verdad, sólo debía cumplir tareas administrativas porque no tenía las condiciones para llevar a personas detenidas, mucho menos un adolescente menor de edad. Pero allí detuvieron y llevaron a Luciano el 22 de septiembre de 2008, cuatro meses antes de su desaparición. “Vane, sacame de acá porque me están cagando a palos”, escuchó su hermana, Vanesa, que gritaba Luciano cuando lo fue a buscar a ese destacamento. Por ese hecho, en un fallo unánime, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de La Matanza condenó al policía Julio Diego Torales a diez años de prisión por torturas físicas y psicológicas.
Familiares y Amigos de Luciano, la organización que encabezó la lucha todos estos años, logró también que ese destacamento se cerrara, aunque la Municipalidad de La Matanza, entonces encabezada -al igual hoy- por el intendente Fernando Espinoza, lo trasladó al predio Monte Dorrego, a tan sólo unas pocas cuadras. Para la familia, Espinoza y Daniel Scioli, el entonces gobernador bonaerense –antes peronista, hoy reconvertido libertario–, son los principales responsables políticos de la desaparición del joven.
La expropiación del destacamento la consiguieron con acampes, radios abiertas y festivales multitudinarios. Allí abrieron un espacio para la “memoria social y cultural” de Luciano, que está pronto a comenzar sus jornadas de apoyo escolar para el barrio. “Queremos llenar de vida este lugar”, cuenta Sebastián, entusiasmado.
Tras la detención de Luciano en septiembre del 2008, el hostigamiento y el verdugueo policial se acentuaron al punto de que el joven ya tenía miedo de salir de su casa. El 31 de enero de 2009, Luciano no volvió más. Según testigos, lo subieron a un patrullero y lo llevaron a la comisaría. La familia inició una denuncia en el fuero provincial que luego pasó al federal como “desaparición forzada de persona”.
Cinco años y ocho meses después, el 17 de octubre de 2014, y tras presentar un nuevo hábeas corpus, la familia encontró el cuerpo de Luciano enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita.
Según la reconstrucción, había sido atropellado en la madrugada de ese mismo 31 de enero luego de intentar cruzar –con ropa que no era de él– la General Paz por el medio, un lugar imposible siendo que la avenida tiene sus cruces peatonales. Herido por el atropello, Luciano fue trasladado en ambulancia al Hospital Santojanni, donde murió. Fue inhumado como NN, pese a que la familia de Luciano salió desde el inicio a denunciar su desaparición. La lupa de la familia se posaba sobre la Bonaerense, y luego la investigación les dio la razón: la persona que lo atropelló declaró que esa noche había visto una camioneta doble cabina sobre la colectora de la avenida. El conductor también dijo que Luciano “corría desesperado, como si estuviera escapando de algo”. Nunca se profundizaron estas líneas de investigación.
La autopsia de Luciano estuvo en el expediente desde 2010 pero ningún juez ni fiscal a cargo de la causa la vio. En cambio, pusieron la lupa en el entorno familiar. La fiscal Roxana Castelli derivó la investigación en la propia Bonaerense denunciada, incumpliendo el reglamento de la Procuración provincial, y el juez Gustavo Banco y la fiscal Celia Cejas pincharon los teléfonos familiares 15 veces, durante 1 año y 6 meses. Por ello, hace 12 años que Mónica y Vanesa iniciaron un pedido de destitución de estos tres funcionarios. Ni el jury ni la causa por la desaparición tuvieron avances ni detenidos.
Palabras como negligencia, desorden burocrático, desidia o complicidad estatal son pocas para describir la impunidad que se construyó en torno a la causa de Luciano Arruga, en un país que evidenció, aún con 30.000 desaparecidos, la inexistencia de herramientas estatales para la búsqueda de personas desaparecidas.
Por eso, la familia afirma: “Lo mató la policía, lo desapareció el Estado”.

A través de Luciano
Sebastián, aquel niño de 13, hoy tiene 30 años. Trabaja en un vivero en Ramos Mejía y está por anotarse en las últimas materias para terminar el secundario. Hace pocos años que su voz se sumó a las de su mamá y su hermana para mantener viva la memoria de Luciano. Por eso accede a hablar con lavaca, y dice: “Hay algo muy tremendo que pasa cuando empezás a entender lo que es un desaparecido. Hace poco la pandemia se llevó a un montón de personas, pero a un amigo le podés decir: Che, tu abuelo está ahí, descansando. Lo viste, estuviste con él. Para nosotros, todos esos años fueron de un proceso de no poder darle nunca ese descanso, porque no lo tuvimos y hubo que aprender a lidiar con eso.
Se te viene la frase nefasta de Videla: No está ni muerto ni vivo, está desaparecido. Es una mierda, porque es verdad. No teníamos forma de cerrar un ciclo.
Por eso conseguir este espacio fue un hito, tenerlo para la lucha, darse cuenta que esto no era una problemática social, sino que abarcaba una problemática política más grande. Particularmente, con 13, 14, 15, 16, 17, 18 años, empecé a darme cuenta de que todo era parte de un problema sistemático: Luciano no era el único, no sería el último, y tampoco había sido el primero. Fue un camino de militancia entender eso. Y atravesar la adolescencia así. Fue muy groso ver a mi mamá y a Vane que supieron entender qué había detrás. No somos una familia que haya venido de la militancia. Mi abuela vino de Corrientes, del campo, con una mano atrás y otra adelante. Aprendimos a luchar a través de Lu, gracias a él. Y también con su humanidad, porque le gustaba la música, era hincha de River, estudiaba, alguna vez se enamoró. La lucha fue un simple acto de humanidad. Creo que por eso también se acercó tanta gente. Incluso hoy. A 17 años no tenemos una verdad concreta, una justicia absoluta de lo que pasó con Luciano. Seguimos reclamando el derecho a la verdad y a saber. Seguimos preguntándonos qué pasó. Es un hecho que sigue siendo doloroso, pero lo interpelamos desde otro lugar, proyectando cosas buenas, ideas para el espacio, para brindar oportunidades a los chicos del barrio”.
Sebastián dice eso y mira las calles del barrio con preocupación: “Veo con urgencia que están queriendo aprobar la baja de imputabilidad. Llegué a escuchar gente que pedía la baja hasta los 12 años. Podemos, si querés, meterlos desde que tengan chupete, pero sacame una ley para que eso se revierta porque en diez años, si no, vamos a tener a todos los pibes presos. No estás ofreciendo otro camino para que los jóvenes no delincan, para que no se metan en el narcotráfico. Los 13 es una edad donde el pibe está forjando su vida, pero hoy está atravesado por toda una falta de instituciones hasta llegar, finalmente, al penal”.
¿Qué ves que cambió de hace 17 años a hoy?
Lo narco avanzó mucho, y conseguir un arma es súper accesible. Pareciera que estamos en Estados Unidos, como si la compraran en WalMart. Hay muchos pibes con problemas de adicción, falta de contención, una población hecha mierda, otra pidiendo justicia, alguna gente que hace la diferencia y otra en situaciones cada vez más marginales.
Sebastián trae el caso de Uriel Giménez, el chico de 12 años asesinado por la policía en medio de una persecución en Tres de Febrero. Por las redes se viralizaron fotos de Uriel con un arma, lo que trajo una cloaca de comentarios estigmatizantes: “Siento que el eje de la lucha se perdió. No pasa por si somos más de izquierda o de derecha, sino entender que un chico de 12 años no tendría que estar en esa situación. Hoy llega más rápido el narcotráfico y la delincuencia a la puerta de tu casa que el asistente social. No es azar, estamos en una sociedad muy individualista, carente de valores y necesidades. Antes la maestra podía hacer un acompañamiento, pero hoy tiene que agarrar tres turnos para cubrir un alquiler que le vale el doble que cuando empezó a alquilar. A la abuela de ese chico, posiblemente, ni siquiera le alcanza lo que tiene para ir al súper. Vivimos en el medio de un montón de violencias institucionales que terminan encadenando hechos represivos”.
Lo que decís de Uriel me hace acordar a Santiago Beltrán, un chico de 15 años asesinado por una Policía de la Ciudad en Moreno. Las coberturas mediáticas y sus comentarios festejaban la muerte de un delincuente. ¿Cómo damos vuelta esa crueldad?
Hay que conectar con el de al lado, pensar qué pasó con este vecino, en vez de mirarlo por las redes, que te queman las neuronas. Hay que recuperar el contacto físico de acercarse al vecino. ¿Qué hubiese pasado acá si los vecinos decían lo que pasaba en este destacamento? Tendríamos que volver a las raíces, como comunidad, juntarnos para denunciar hechos violentos e institucionales. Que sean los vecinos los que se pregunten por qué en la escuela del barrio dejaron de ir 10 pibes. Uno, porque nos vuelve más empáticos. Dos, porque nos conecta con el otro. Y tres: porque es entender el barrio en el que vivimos.
Familiares y amigos recordarán a Luciano este 31 en el espacio con una radio abierta, a partir de las 16.30. Piden a quienes se acerquen que traigan como donación alimentos para la merienda y útiles para las jornadas de apoyo escolar que están por comenzar.
“No sé si encontrar a Luciano me dio justicia o paz, a mí lo que me da paz es esto”, dice Sebastián, señalando el espacio, y completa: “Saber que hay un lugar para la contención de los pibes, para que puedan venir a hacer una huertita, hacer una murga, hacer música. Que sepan que hay un lugar en el barrio donde se puede pensar la vida. Queremos enfocarnos a que haya infancias y juventudes. A transformar el dolor en más risas. A salir del negacionismo y del individualismo que plantea día a día esta sociedad. Los pibes no son lo que nos dicen, no nacieron así. Queremos otro camino para las juventudes. Y, acá, tienen ese espacio”.
Nota
Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje
Utiliza las redes para difundir ideas sobre cómo hablamos para hacer pensar y reír, pero también para «tejer comunidad» a través de discursos. ¿Educador o performer? Las malas palabras, el shock, la literatura y su marca «Hablen bien, forros»: vida y obra de este joven multidiplomado que estudió Letras y hace temporada en Mar del Plata.
Por Carlos Ulanovsky
Actor, músico (completó la tecnicatura en canto en el conservatorio Manuel de Falla), figura del teatro musical, Mariano Magnifico (sin tilde) es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, tiene una maestría en Sociología de la cultura por la Universidad de San Martín y está a una materia de recibirse de filósofo.
Nunca se rindió porque, una vez, medio en broma, bastante en serio -y también siguiendo una inequívoca tradición familiar: padres y hermanos docentes – el bailarín (discípulo de Elizabeth de Chapeaurouge) sacó a bailar a la forma de hablar de los argentinos.
El performer se convirtió en comunicador, el dramaturgo y productor devino en un original examinador (algunos ya le endilgaron el hoy inevitable título de influencer) de la lengua”.
En Instagram y TikTok más de 700 mil seguidores consultan sus instrucciones. Pero, avisa, también está identificable en todas las redes con su nombre y apellido: Mariano Magnifico, sin tilde.

Foto: @brunogreppi
Mal hablados
Una vez, explicando las diferencias entre sino y si no, se desayunó con la sorpresa de que su explicación se había vuelto masiva, o como ahora debe decirse, se viralizó. A salvo del virus, la fuerte repercusión lo enfocó en la nueva tarea.
No solo lo ponían de la nuca el uso inadecuado de ciertos términos (“Si tendría” o “Si podría”, ilustra) sino que, en alguna ocasión, explicando con glamour y documentación que “había un hacia con h y con c y un Asia que es escribe con mayúsculas, que lleva s y es el nombre de un continente”, cayó en la cuenta que entre el lenguaje cotidiano y él había algo personalísimo.
La coloquial frase de presentación – “Hablen bien, forros”- se convirtió en el 2022, post pandemia, en el libro La divina lengua (editado por Galerna); luego en un unipersonal que sigue representando; y más adelante en un canal de YouTube por suscripción, por el momento gratuito.
No admite que esta nueva actividad que desarrolla con esmero y conocimiento sea su lado B. “Soy todo Lado A e intento compartir con el público lo que tengo”, dice quién sigue en plena actividad artística. En años recientes integró los elencos de La selección musical y Benito de la Boca; de Teresita, una vida de mierda y de Kinky Boots; de Al bárbaro le doy paz, tributo a canciones de María Elena Walsh y de Pretty Woman en donde personifica a un celebrado recepcionista de hotel.
Es posible imaginar que todo pudo haberse iniciado por ser el portador de ese pedazo de apellido, original de la región de Molise, en el centro sur de Italia. Con seguridad apellidarse de ese modo no le ahorró explicaciones, o la necesidad ajena de acercarse con chistes como ‘¿Cuándo vas a Mc Donald’s comés la Mcnífica?’.
Lo magnífico de su Magnifico es que no lleva acento y proviene del verbo magnificar que, de acuerdo a un diccionario confiable, significa “engrandecer, alabar, ensalzar”. Una vez más aclara: “Mi apellido no lleva tilde, según la teoría, porque la tilde no existe en italiano. Pero yo creo más bien que es por la poca ortografía que tenían los trabajadores que anotaban a los inmigrantes”. Se ataja y afirma: “No me considero un educador. Ni a mí mismo me educo. Me cuesta decir que soy especialista en algo. Mi vida fue siempre una chicha y limonada a la vez. A partir de La divina lengua los senderos bifurcados se unificaron en una sola locura”.
Rechaza la presión de los saberes consagrados: “En lugar de erudito, soy eructito”. Relativiza: “Vivimos en una sociedad del shock y el lenguaje es representativo de ese modo de vida”. Lo cierto es que ahora no solo gasta zapatos sobre escenarios cantando, bailando y haciendo morisquetas, sino que sube a ellos para ofrecer charlas, talleres y presentaciones personales.
A la manera de los renacentistas del siglo 16 interesados en distintas disciplinas, Mariano es un representa siglo 21 de esa corriente. En el invierno de 2024 estrenó en el San Martín la obra Instrucciones para un mundo posible, una dramaturgia inspirada en la literatura de Julio Cortázar. Actualmente sigue trazando líneas de investigación para la cátedra de Literatura Francesa cuyo titular es Walter Romero y para el Instituto Artes del espectáculo que lidera Jorge Dubatti. Como si fuera poco sumó experiencias como coach vocal, co condujo programas de radio y escribió ensayos que publicaron distintas revistas culturales.
Malas palabras
Allí se lo ve en pantalla actuando animados y coloridos cortos a los que, con mucha solvencia, guiona, filma, edita e interpreta. A la manera de un locutor de informativo, con una botella como micrófono relata. Un ejemplo: “Terrible accidente en la autopista. Hubieron cinco damnificados. El verbo haber es un verbo impersonal, que quiere decir que solo se conjuga en su tercera persona del singular…De paso cañazo se escribe así (sobreimprime la palabra “haber”). Una de las formas del pretérito es el famoso “hubo”, que tantos problemas nos trae. Entonces, decimos “hubo un accidente” o “hubo muchos accidentes” …Pero qué, entonces ¿el hubieron no existe? Claro que existe: se usa estrictamente cuando viene acompañado de un participio”.
Del mismo modo, en otros recortes se mete a explicar las diferencias del verbo poner o los usos correctos de los sustantivos patronímicos.
En un recordado congreso internacional, Roberto Fontanarrosa reivindicó a la palabra “pelotudo”, como una de sus “malas palabras” preferidas “por su imbatible sonoridad”. En sus videos Magnifico no las evita. Ya el “Hablen bien, forros” es un slogan duro pero difícil de reemplazar “o cuando se interroga ¿por qué hablamos tan para el ortográfico?”.
También cuando canta La milonga de las porongas (en co autoría con Ernesto Biasotti) o al informar que “todas las palabras que terminan en culo llevan tilde”.
Cuenta que algunos docentes le dicen que sus videos son excelentes, pero como tienen malas palabras no los pueden compartir con los alumnos. Opina: “Yo los escucho y les digo, no te preocupes, los chicos también las dicen. Y ustedes, los maestros, también”. Sigue: “A mí me gusta Forro. La F, la O, la doble R, toda esa composición la vuelve genial. En el libro le dedico una sección a las malas palabras. Las reivindico. Son geniales, territoriales, nuestras. La mejor traducción de la emoción en palabras”.
N del R: No solo es una cuestión de infancias. Tenemos un presidente de la nación que con demasiada frecuencia apela a las llamadas malas palabras para retar a quiénes no pensamos como él. Y ni hablar de algunos encumbrados funcionarios que llegaron alto a pesar de su muy reducida dotación de palabras.

Foto: @brunogreppi
Tejer comunidad
Magnifico seguirá actuando. Lo espera una temporada en Mar del Plata, que alternará con su propio unipersonal y el cuidado de su trío vocal, las marplatenses de Vox Popurri.
En otros tiempos, para ganarse la vida, ofició de estatua viviente, cantó cumbia, se metió dentro de un disfraz de conejo de pascua para una promoción y cantó a la gorra recorriendo algunas ciudades de Italia (“Fue un enorme entrenamiento. Creo que jamás habría podido hacer mi unipersonal si no hubiese sido por esa experiencia”). Pero no solo eso: ahora es, también, como su abuelo Sebastián, natural de Tortorici, Sicilia, ciudadano italiano. “Uno tiene una lucha personal para que las personas puedan usar la lengua en función de la comprensión comunitaria, de la escucha, de la opinión. Luchas que tienen muchas e injustas resistencias en estos tiempos”, se plantea quién se propone seguir aclarando aquellos eternos dilemas de gramática, sintaxis y ortografía.
¿Militancia? ¿Intencionada didáctica para intervenir en la batalla cultural? Explica: “Me interesa el lenguaje en general y la construcción de los discursos éticos. La gente está perdiendo la capacidad de desengranar esa trama. ¿Sabías que texto viene de trama, que significa tejido? El propósito es ayudar y hacerlo con humor. Una especie de gesto hacia la comunidad que se sigue haciendo preguntas como ‘¿esto va con v o con b?’ “.
Nota
Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.
En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.
Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.
Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil.

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)
Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”.
La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”.
La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.
Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.
La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada.
“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a Gabriel. Conviven con nosotros y el miedo es grande y está”.
Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.
Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.
El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.
De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.

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