Nota
Radiografía de una revolución
Las calles se llenaron una vez más de mujeres, niñxs, trans, travestis, lesbianas y no binaries que, más acá de reclamos de derechos, plantean una nueva forma de entender la política, la vida y el futuro. Con la mirada puesta en la legalización del aborto, extendieron sus reclamos desde el desborde que significa la mirada feminista para entender la época. Apuntes desde la calle junto a las Madres, las mujeres de fábricas recuperadas, las feministas de la agroecología, las sindicalistas, las estudiantas y el bachillerato trans Mocha Celis. Qué tiembla desde abajo y mueve arriba para parar y cambiar el mundo.
Por Avenida de Mayo, por las diagonales, por Rivadavia, por la 9 de Julio.
Por las arterias y las principales.
Por Callao. Por Entre Ríos. Por Riobamba. Por el sin fín de calles que en todo el territorio no llegamos a ver.
Las columnas llegan, algunas masivas, otras de a grupos, de a pares, de a sueltas. La marea no distingue fragmentaciones. Crece. Desborda. Y nos moja.
Enojadas, creativas, hartas. Con carteles, banderas, con tambores, con remeras. Con las muertas que cargamos en las manos, las desaparecidas en el pecho, y la rebeldía en los pies.
Avanzamos.
¿Hacia dónde?
Lo estamos creando.

La lección de Fátima
Una de las consignas más potentes de la masiva marcha por el 8M fue “Ni una menos, vivas nos queremos”. La indignación porque en 2020 haya más femicidios que días fue grito de lucha. La marcha que caminó de Plaza de Mayo a Congreso llevó el nombre de las 75 mujeres, travestis y trans que asesinaron este año. Y el pedido de justicia por todas las que ya no están. Este miércoles en Plaza de Mayo, el colectivo Familiares de Victimas de Femicidios convoca al tercer encuentro para seguir reclamando políticas urgentes y efectivas que pongan fin a la violencia machista.
El 8M pasó, siguió este 9 y cada día.
La jornada porteña estuvo conectada con Paraná, donde la movilización fue atravesada por las consecuencias de la inoperancia del Poder Judicial. En Día Internacional de las Mujeres hallaron en esa ciudad de Entre Ríos sin vida a Fátima Acevedo, la joven de 25 años que desapareciólocalidad el 1º de marzo.
Desde el 2017 Fátima denunciaba la violencia que Martínez ejercía sobre ella. Dio testimonio en el juzgado, en la policía y en el hospital cuando embarazada la internaron por los golpes que le había dado su ex pareja. Nicolás Martínez tuvo órdenes de restricción perimetral que no cumplió. Había tenido denuncias de una pareja anterior por violencia. Estaba denunciado por el entorno familiar de Fátima por amenazas de muerte. Fátima estuvo tres años escapando con su hijito de la violencia. Encontró refugio en la Casa de la Mujer de Paraná, que depende del municipio. Pero ni las denuncias ni un techo para dormir hicieron que se alejara definitivamente de su agresor. Nadie la protegió. En un audio le dijo a sus amigas que anticipaba lo peor: “Cuando termine muerta por culpa de él, puede ser que la policía, el juzgado, hagan algo y toda la mierda que tiene que hacer algo lo hagan. Mientras tanto vamos a tener que seguir pagando las consecuencias con el gordo”.
Eso mismo sucedió.

Sandra Migues es la periodista entrerriana que más de cerca siguió el caso de Fátima. Desde allí habla con lavaca: “La evidencia de lo que pasó con Fátima es la falta de perspectiva feminista en el poder judicial. Una chica que nueve veces declaró, hizo exposiciones y denuncias contra su ex pareja diciendo todo lo que le estaba sucediendo y sin embargo esa denuncia no tuvo peso porque salía con el papel en la mano pero no había otras medidas de restricción. No hubo tobilleras puestas en el victimario, no hubo acciones de protección integral hacia ella”, resalta.
¿Por qué el sistema jodicial no escucha las denuncias? “La cuestión común en todos estos casos es la falta de consideración de entender que son crímenes de odio y políticos contra las mujeres. Cuando no se los inscribe en ese paradigma se los considera delitos menores. Esto va en consonancia con no darle credibilidad a la voz de las mujeres cuando denuncian, a poner la sospecha moral siempre en torno a lo que van denunciando. Una serie de cuestiones que hacen a este patrón cultural misógino y machista que tiene la Justicia y que lo reproduce”.
La multitudinaria movilización en Paraná llegó esta tarde a Plaza Mancilla al grito de “yo sabía que a los femicidas los cuida la policía y la justicia”. Desde ayer 8M mujeres autoconvocadas se plantaron 17 horas de vigilia frente a los Tribunales de la provincia para que les den una respuesta: ¿por qué nadie cuidó a Fátima? Las mujeres paranaenses exigen la renuncia de funcionarios responsables en todos los niveles y poderes del Estado. Concretamente de la Ministra de Gobierno y Justicia, Rosario Romero; el Sub Jefe de la Policía de la Provincia, José Alejandro Lauman y el Procurador General, Jorge García. También que se promulgue urgente la ley de Emergencia por Violencia de Género con un presupuesto real. Y que se reglamente en la provincia la ley nacional de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las mujeres.

Hacer escuela: del Nacional al Mocha
La organización de la marcha en los secundarios fue la tarea principal de los últimos días. Todavía no habían empezado las clases pero hacía una semana las estudiantas de Ciudad de Buenos Aires se reunían por colegios nucleados en la Coordinadora de Estudiantes de Basa. “Nos venimos juntando en plazas, teniendo reuniones en el centro de estudiantes antes de que empiecen las clases, para organizar tanto la jornada por el 8M como esta movilización y el paro”, cuenta Lucero, secretaria general del centro de estudiantes del Julio Cortázar. “Nos juntamos en la escuela como todas las otras movilizaciones, somos unas 40 pibas las que vinimos hoy. Queríamos convocar más, queríamos que este 8M seamos muchas. Por eso hicimos videos e intervenciones en redes para llamar la atención”.
La convocatoria de la Coordinadora de Estudiantes de Base fue en el Colegio Nacional Buenos Aires, cercano a Plaza de Mayo. Se concentraron con sus banderas para marchar; contaron que su columna era de 1500 pibas de escuelas secundarias de casi toda la Ciudad. Antes de salir hicieron un pañuelazo por el aborto legal, seguro y gratuito. “Empezar así el año da muchas ganas de luchar y seguir movilizando. Llevar nuestra bandera, nuestra identidad, nuestras canciones”, dijo entusiasmada Lucero cuando llegaron a Congreso. “El año lleva más femicidios que días. Ayer hubo una victimas más de todo el machismo que venimos viviendo. Vinimos a gritar por las que no están, por las desaparecidas, por todas”.
Más de cien estudiantes travestis, trans, no binaries, lesbianas, maricas y también cis elijen cada año el Bachillerato Mocha Celis para terminar su formación de escuela secundaria. Abrió sus puertas en la Mutual Sentimiento en 2011 y en 2012 empezaron las clases. Son ocho las promociones de egresadxs del Mocha. Y este año todavía no pudieron iniciar el ciclo lectivo por falta de fondos: el pago de las expensas son muy caras para el presupuesto que manejan y están obligados a cerrar el espacio. “Ojalá pudieran integrarse a espacios de educación formal sin sufrir discriminación. Pero como eso no sucede, el Mocha es imprescindible para la población que estudia acá”, explica Andrea Alcalde, docente de Proyecto profesional mientras les estudiantes marchan.
El Mocha se sostiene solo con el salario que perciben los docentes y las MochaFest que organizan una vez por mes para recaudar fondos. Ni un solo peso más entra de la Ciudad. Andrea cuenta a lavaca que los únicos que recibieron el reclamo fueron del Ministerio de Educación de Nación y con quienes intentan conseguir alguna solución. El Ministerio de Ciudad ni siquiera les respondió el pedido de reunión. Este 8M el Mocha Celis marchó con el pedido de justicia por las 12 travestis asesinadas por crimen de odio. Y con la lucha para que el bachi siga en pie para contener lxs estudiantxs que encuentran en sus aulas un futuro posible.

El tejido por abajo
A las doce del mediodía, y por dos horas, las trabajadoras del subte pararon. Durante la mañana algunas cabeceras de las líneas habían sido intervenidas con banderas que decían: “Todas en todos lados. Ahora es cuando. Paren de matarnos”. Después de las tres de la tarde, decidieron salir a movilizar. La marcha la caminaron junto a trabajadoras de otros sectores. Trabajadoras de las tres confederaciones sindicales y de las confederaciones de la economía popular movilizaron juntas.
“Celebramos el hecho de que muchas de las demandas que venimos impulsando del movimiento feminista están planteándose en la agenda de la gestión publica y definitivamente es un logro de la organización y la movilizacion en la calle”, dice a lavaca Karina Nicoletta, secretaria de género de lxs Metrodelegadxs. Y abre la mirada a la región: “Ayer estábamos viendo todo lo que sucedió en Chile, en el resto de los países, nosotrxs tenemos articulación con los metros de América. Hay hay una movilización a nivel mundial que está llevando adelante el movimiento feminista en su conjunto, con la ofensiva de la derecha, de los sectores conservadores, se vuelve fundamental y necesario que los feminismos sigan creciendo y alcanzando cada vez más lugares”.
Mientras la bandera de las metrodelegadas avanza una marea lo hace alrededor. Trabajadoras judiciales, no docentes, docentes, aeronavegantes, ladrilleras, del campo, de la economía popular, de fabricas, artistas, feriantes, y más, más, más, caminan hacia el Congreso. Sigue Karina, trabajadora del subte: “Con las reivindicaciones feministas venimos impulsando muchas transformaciones pero todavía hay mucha desiguladad. Es un sector históricamente masculinizado: las mujeres representamos un veinticinco por ciento de nuestro coelctivo, hay muchas cuestiones para plentear en la negociación colectiva”.
Durante el debate en las Cámaras por el derecho al aborto legal, las trabajadoras del subte activaron desde la creatividad en su espacio de trabajo para intervenir el tránsito cotidiano. ¿Qué más hacer para que sea ley? “Vamos a acompañar una vez que se presente el proyecto que esta planteando el gobierno, seguiremos acompañando el proyecto de la Campaña. Y si bien hoy el contexto es distinto la calle sigue siendo lugar de organización, seguiremos ocupándola hasta que el acceso a un aborto legal, seguro y gratuito sea garantiado por el Estado y que esta deuda de la democracia se termine saldando”.

El silencio no es salud
Las trabajadoras de los hospitales Muñiz, Piñeiro, Gutierrez, Fernandez, Alvear y Tornú inaguraron en simultáneo una muestra de fotos, y cada espacio sumó intervenciones artísticas.
Maria Capelli, trabajadora social del Tornú cuenta a lavaca: “Cinco fotógrafas estuvieron retratando en contexto hospitalario a mujeres en situación de trabajo remunerado y no remunerado, los trabajos de cuidado que hacemos las mujeres y que mucha veces se invisibiliza. El nombre de la muestra es: ‘cuidado, mujeres trabajando’”. Sandra, del Comité de prevención de las violencias del hospital agrega el contexto de la acción: “El Comité es algo relativamente novedoso en el hospital. Venimos de una lucha compleja que tiene que ver con ir instalándolo con nuestros compañeros trabajadores, hay servicios que vienen acompañando, otros que se sumaron mas recientemente y otros que no se suman a nada. La tarea es darle visibilidad dentro del hospítal. Trabajamos con cuestiones que estaban naturalizadas, para que empicen a complejizarse y que podamos luchar por un mundo mas justo”. El resultado: “Recibimos muchas consultas por violencia institucional”.

Desobedecer el patrón
El 29 de febrero fue el Primer Encuentro de Mujeres de Fábricas Recuperadas, covocado por el reciente Comité de Géneros del histórico Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. El espacio que nació lo hizo con la espectativa y la mirada en el futuro: “No sabemos como se va a ir construyendo, va a ser lo que los compañeras quieran ir planteando”, cuenta lavaca Erica que desde hace casi una década es parte de la Universidad de lxs Trabajadorxs que funciona en el IMPA.
¿Qué se aporta desde las recuperadas? “Lo que se plantea como eje es la deobediencia al patrón. Se empezó a pensar ¿qué es el patrón?, ¿dónde está cuando el patrón no esta?, porque en las recuperadas se lo sacan de encima pero sigue operando por otros medios y de otra manera. Desde ahí haremos la construcción. Además hay una experiencia muy particulasr en lo que se refiere a la relación con los compañeros: las compañeras plantean un codo a codo, pudiendo ver las cuestiones de los maschismos internos pero codo a codo con los varones en la lucha contra el patrón, contra el sistema de opresión patronal”.
¿Cuáles son las urgencias del sector? “Empezar a pensar espacios de cuidado. De la jornada que hicimos salió esa necesidad de pensar en cada empresa recuperada espacios de cuidado no solo para les niñes sino también para personas mayores. Se está pensando en eso dentro de la ley que estamos impulsando desde hace 20 años para la expropiación”.

Agroecología y feminismo
Marchan con lechugas en las manos y verduras en un carro que lleva la bandera de la Unión de Trabajadorxs de la Tierra. Llevan también carteles escritos a mano que dicen: “Nosotras elegimos cuántos hijos tener”, “elejimos acceder a la tierra”, “sin feminismo no hay agroecología”, “ni una más sin acceso a la tierra”. Zulma lleva en sus manos además un megáfono donde agita canciones feministas y dos corazones violetas en la cara.
Las mujeres de la UTT, antes de la movilización, convocaron con este potente texto: “Nosotras decidimos sobre nuestros cuerpos. Nosotras decidimos sobre nuestra salud. Nosotras decidimos como queremos producir nuestros alimentos. Detrás de esa mesa donde comen hay mujeres trabajadores. Esa lechuga, ese tomate, ese morrón, lsso producimos con nuestras manos. Paramos por nuestros derechos y los derechos de todas”. Mañana mismo convocan a un verdurazo y tractorazo. Las dos fechas se vuelven parte de una misma propuesta: un plan agroalimentario solidario y feminista para Argentina.
Rosalia, fundadora y secretaria de género de la UTT cuenta a lavaca que hoy las trabajadoras del campo pararon. “Eso implica que se está teniendo que trabajar sin nosotras, que volvemos tarde y no preparamos la cena, que se reactivó el debate entre las y los delegados, en los grupos de whastapp. Vinimos para poder marchar con miles y miles de compañeras. Todavía falta mucho”.

De la calle al Senado
La senadora por La Pampa Norma Durango es en esa cámara presidenta de la Comisión Banca de la Mujer. Desde su provincia atiende a lavaca mientras en las calles de todo el país se exige el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. “Valoramos y revindicamos el movimiento de mujeres de nuestro país. Y si bien siempre fui defensora de los derechos de las mujeres, hemos ido aprendiendo con mujeres de diversidad. Estamos preocupadas por los femicdios, por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por la violencia, los abusos, el maltrato”
¿Cuál es la agenda legislativa urgente? “Lo más urgente es el proyecto que estamos esperando desde el Ejectuvio: la ley de aborto legal, seguro y gratuito. En 2018 en el Senado no logramos los votos, pero creo que no ha sido una derrota. El resultado no fue el que buscábamos, pero como he dicho en muchas oportunidasdes, nadie puede parar el viento. Logro una visibildad tal que permitió que hoy muchas de las personas que no estaban de acuerdo lo estén entendiendo que no es un problema de creencias, sino que es un problema de salud publica. Estamos trabajando, y mucho, porque no celebramos la clandestinidad ni que la posibilidad de que las mujeres se mueran. Quien no quiera realizarselo tiene que entender que esta ley no obliga a nadie, es el derecho a decidir sobre neustro cuerpo, y el gobierno ha sido miuy claro, junto con la ley de aborto ha hecho un programa para contener a aquellos embarazos vulnerables, por lo tanto no estamos incitando a ningún aborto, olamente estamos diciendo las mujeres tienen derecho a elegir.
¿Cómo se está trabajando desde la Comisión Banca de la Mujer? “ Trabajamos juntas las que estamos a favor, y esto es transversal a los partidos políticos: se han tenido muchas reuniones con compañeras de la oposición que estana favor. Ahora hay una diferencia: algunos están totalmente en desascuerdo, y otros están a favor solo de la despenalizascion y otros de la legalización total. Tenemos que trabajar esa diferencia que parece pequeña pero que no lo es. Lo que queremos es que salga con la mayor posibilidad de consenso, que las senadoras y senadores entiendan que es un debate histórico y viene a saldar una deuda de la democracia”.

Epílogo
Camina rápido con el pañuelo blanco atado en la cabeza y el verde en la muñeca.
Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Linea Fundadora, llega al Conrgreso después de las cinco de la tarde,, y mientras avanza imparable dice a lavaca:
“Vengo a apoyar la ley, porque es el día de la mujer, y para que nos vean. Hay que estar de cuerpo presente”
Ahora.
Y siempre.

Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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