Nota
Rebeldía gremial mirando al 22 de agosto
Este martes en el microestadio de Ferro se produjo una de las apariciones más claras de la nueva geografía sindical que se está gestando en el país a partir del cimbronazo que significó la llegada de Cambiemos al poder, y las consiguientes noticias económicas de los últimos meses. Un agrupamiento de sindicatos encabezado por la Asociación Bancaria llamó a recuperar la rebeldía en el ámbito de la CGT y frente al Congreso normalizador del 22 de agosto reclamó un lugar en el triunvirato con el que se piensa inaugurar una conducción colegiada de la central obrera. Es posible que parte de lo que ocurra en el futuro económico dependa de cómo se desarrollen estos debates, disputas y/o acuerdos en el ámbito político gremial.
“Hay que decirlo con claridad: este es un gobierno de derecha que ganó con un discurso de derecha. Cuando dijo que iba a levantar el cepo, era que iba a haber una devaluación brutal. Nos van a encontrar en la calle una y mil veces para combatir el ajuste. Pero no hay que confundirse: el enemigo, a diferencia de los 90 donde eran liberales conservadores a tontas y a ciegas, se ha vuelto más sofisticado en cómo llega su mensaje a la sociedad. No tiene que ver sólo con lo que le imponen los gurúes comunicacionales que tiene, sino con un blindaje de los medios hegemónicos” fue una de las cosas que planteó en el principal discurso de la noche el secretario general de la Bancaria, Sergio Palazzo.
Madres y mineras
Lo que se pensó en algún momento como una cancha de fútbol o de básquet con tribunas y gradas en el microestadio de Ferrocarril Oeste, en Caballito, se transformó en un anfiteatro colmado de trabajadores, trabajadoras y gremialistas de varios colores y signos. Era imposible respirar sobre cualquier escalón, y la única opción viable fue bajar hacia el campo, donde había un mar de banderas esperando por el acto central organizado por el gremio La Bancaria a 200 años de la Independencia.
Título “Los trabajadores somos la Patria”.
También se veían los emblemas de sindicatos de Curtidores, Gráficos, Farmacéuticos, Docentes, Judiciales, Molineros, Televisión y tribunas llenas cantando por la unidad.
El evento llegó a 50 días del congreso normalizador de la CGT previsto para el 22 de agosto, donde una de los conceptos más fuertes apunta a la conformación de una organización colegiada. Por eso se esperaba en Ferro el discurso del secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, uno de los dirigentes que más peso ganó en los últimos meses, y que en los últimos días fue motivo de noticia cuando el ministro Juan José Aranguren explicó que la política de tarifazos se hacía en base a “prueba y error”. Palazzo respondió públicamente «Andá, Aranguren, a hacer prueba y error con la puta madre que te re mil parió, no con los trabajadores».
Esta vez Palazzo, de origen radical, propuso que “este espacio tenga un lugar preponderante dentro de la secretaría general y del cuerpo colegiado de la CGT”, con una agenda que, según describió, debería abarcar desde la defensa del salario hasta las denuncias contra la megaminería a cielo abierto.
Palazzo también exigió “recuperar la rebeldía” desde el movimiento obrero. Pregunta que quedó picando: ¿dónde estaba esa rebeldía? Palazzo respondió a lavaca tras su discurso: “Creo que muchos trabajadores y dirigentes la hemos tenido, otros no tanto. Pero también creo que el ahora requiere que todas las organizaciones gremiales estemos juntas para enfrentar un modelo que, claramente, nos afecta”.
Teoría del recambio
Entre el estallido de bombos y trompetas, Juan Daniel baja por las escaleras con una bandera naranja. Se toma su tiempo para descender: baja un pie al escalón, luego el otro, y así. Tiene 76 años, pero habla con la vehemencia de alguien que supo hacerse escuchar entre 46 años de conflictos y estallidos: “Yo pienso que todos estos acontecimientos convocan a que se luche por los derechos que siempre tuvimos que tener. Yo soy jubilado, pero colaboro porque siempre apoyé durante el neoliberalismo. Y desde esa experiencia te digo que estos momentos son muy difíciles pero vamos a tratar de superarlos”.
De fondo, se escucha a la locutora del evento que grita con la fuerza de un concierto de rock y pide que por favor bajen las banderas y que paren un poco con los bombos, pero lo único que apacigua el barullo es el Himno Nacional, que muchos entonan con los dedos en V y lágrimas en los ojos.
Fabián Obregón, secretario de Organización del Sindicato de Curtidores, explica: “Tenemos empresas que, dentro de todo, venían bien, pero hoy nos encontramos con suspensiones, despidos, cierres de fábricas y un presidente que no apoya al pueblo, sino a los empresarios. En cifras, más o menos tenemos 2 mil despidos en el gremio, y unos 700 compañeros suspendidos. Hasta los empresarios vienen a pedir la toalla al gremio para que podamos dar una mano: si no hay empresa, no hay trabajo ni trabajadores”.
Luis Barrientos, de prensa de los Curtidores: “Estos 200 años de Independencia nos dejan en una situación incluso anterior a la de 1800. Tenemos un Presidente que viene tomando medidas a favor del imperio y los sindicatos somos los primeros que sentimos el impacto. Necesitamos un Estado fuerte, no el desmantelamiento que hizo Macri”.
¿Cómo se llegó a esta situación? “Nosotros perdimos un poco de lugar cuando nos olvidamos de nuestra clase. Somos una clase trabajadora, obrera, y cuando pensamos que podíamos estar un poco mejor nos dejamos de pensar como obreros y votamos equivocadamente. Pensar que si pudimos irnos de vacaciones, comprar un auto y terminar la casa no es sólo por el esfuerzo de cada trabajador, sino porque también hay medidas económicas de un Estado que sostenían ese bienestar”.
¿Cómo se interpreta la normalización de las CGT? Barrientos: “Apostamos a que los que estén realmente escuchen a los trabajadores. Curtidores, por ejemplo, hizo un recambio generacional: no podía haber dirigentes de 80 años que no entendieran cuáles son los nuevos reclamos. También tiene que pasar en la CGT. Siempre fueron los mismos cinco sindicalistas que los medios quieren difundir y que, en mi opinión, no representaban a los trabajadores y los confundían. Este recambio tiene que ser con dirigentes que puedan entrar en la fábrica y mirar cara a cara a los trabajadores”.
Obregón concluye: “A los trabajadores sólo los van a salvar los trabajadores”.
El menú
Jorge Luis Tolosa, delegado del Sindicato Argentino de Televisión, piensa que es “una buena decisión” de las CGT la voluntad de unirse frente al actual contexto económico y político. “Nosotros blanqueábamos a los compañeros nuestra idea: que este Gobierno que era volver a algo que ya conocíamos. Ellos jamás van a querer una cabeza negra ahí adentro, y por eso nunca van a pensar como nosotros. Todo lo que hacen es una pantalla para que nos vean bien los de afuera, y nada más”.
Pero Macri ganó las elecciones. “Esto que te digo quizá sea personal, pero a veces tenemos que comer un poquito de mierda para entender que esto no va. Uno no quiere que todo se descontrole, porque entendemos y queremos que a la Argentina le vaya bien, pero mientras no nos sigan respetando, lógicamente va a haber una respuesta”.
Gastón, del sindicato molinero: “Estamos viviendo una etapa muy dura del lado trabajador, es una etapa de laburo muy golpeada por el Gobierno nacional. Han cerrado pequeños molinos por el hecho de que han liberado las exportaciones al cereal. Se nos complica comprar con el tema del trigo. El impacto fue muy grande. Nosotros, por ejemplo, en un molino de Chacabuco, bajamos la producción un 50 por ciento. Y eso afecta directamente todo lo que es empleo, reducción de personal. Todo lo que era tercerizado está desapareciendo. Antes laburábamos 24 horas de lunes a sábado y estamos laburando 12”. Otra impresión: “Los trabajadores tendríamos que estar más unidos en todo el nivel nacional porque estamos perdiendo mucha cantidad de empleo”.
Gustavo Morán, de Farmacéuticos, hace la siguiente lectura del acto en Ferro: “Esto es retomar algunos contenidos históricos del movimiento obrero. Nosotros somos una expresión más, pero creemos que desde esa unidad, tenemos que enfrentar el modelo neoliberal. El impacto es en general sobre el movimiento: nos afecta en tarifas, suba de transporte, aumento de precios. No hay un sector que salga beneficiado”.
Dudas sobre la posibilidad de unidad: “Es difícil porque se juegan espacios políticos y egos personales, pero nos une el espanto y la necesidad de profundizar algunas cuestiones que creíamos resueltas: teníamos paritarias libres y ahora ni siquiera te respetan los acuerdos firmados. El Ministerio no actúa. Esto ya se vio en los 90: no hay nada nuevo”.
Qué hacer con las banderas
“Sería un error pedirles que bajen las banderas: no las bajen nunca. Pero córranlas un poco para que se pueda ver”, comenzó su discurso de 37 minutos Sergio Palazzo, en el que habló de la Historia, la colonia, la Independencia y los pueblos originarios sin leer una línea. Le recomendó al Presidente que “vaya a leer Historia” después de sus dichos por el Bicentenario. De genealogía radical, Palazzo también citó a Yrigoyen, Evita, Perón y Alfonsín: en cada caso hubo aplausos y ovación.
“Hay que decirlo con claridad: este es un gobierno de derecha que ganó con un discurso de derecha. Cuando dijo que iba a levantar el cepo, era que iba a haber una devaluación brutal. Nos van a encontrar en la calle una y mil veces para combatir el ajuste. Pero no hay que confundirse: el enemigo, a diferencia de los 90 donde eran liberales conservadores a tontas y a ciegas, se ha vuelto más sofisticado en cómo llega su mensaje a la sociedad. No tiene que ver sólo con lo que le imponen los gurúes comunicacionales que tiene, sino con un blindaje de los medios hegemónicos”.
El otro dirigente que habló previamente fue Héctor Amichetti, de la Federación Gráfica Bonaerense: “Nuestra organización ha atravesado gran parte de la historia nacional. Y nuestros dirigentes nunca se pusieron de rodillas ante ningún poder. Hay una consigna que levantaban los compañeros de la CGT de los Argentinos que no hay que olvidar nunca: ‘Más vale honra sin sindicato que sindicato sin honra’. Hace unas horas vimos una escena bochornosa del Presidente saludando a quien era nuestro opresor, el Rey de España, y eso es muy significativo de la etapa que estamos viviendo. Pero no nos sorprende. Porque toda nuestra historia está atravesada por la lucha de los dos proyectos: uno que defiende el privilegio de las minorías y otro que representa los intereses de la mayoría. Si un gobierno es legítimo porque ganó por unos pocos votos, ¿puede hacer lo que quiera? ¿Consultó a las organizaciones sindicales si estábamos a favor de la devaluación? ¿Consultó a las pymes sobre la apertura de importación? ¿Consultaron a los barrios y organizaciones del pueblo si estaban de acuerdo con el tarifazo? Eso le quita legitimidad a nuestra democracia y legitima nuestro derecho a resistir. No podemos darle ni un segundo de tregua a la resistencia”.
Por su parte, Palazzo dijo que los sectores sindicales tienen que “perder el miedo” a discutir política y formar parte de una agenda de temas nacionales que trascienda lo reivindicativo. “Es hora que entendamos hermanados, fraternos y solidarios que aquí discutimos una cuestión de clase. Hablan de grieta, pero está bien que esté: hay 200 años de historia de opresores de un lado, y de pueblo luchando por el otro”. Reconoció que cometió un “improperio con la madre” de Aranguren (el insulto referido al comienzo). “Ella no tenía la culpa, pero preocúpense por pedir disculpas a las millones de madres de hogares argentinos que no van a poder alimentar a sus hijos”.
Sobre la unidad: “La unidad a veces trae ruido, porque hemos tenido muchas diferencias en estos 20 años. Caminos desencontrados. Ni siquiera paralelos. Contradicciones a veces flagrantes. Pero hoy independientemente de la autocrítica y la depuración lógica que se va a ir dando, van a ser secundarias porque hay un enemigo sofisticado enfrente. Si queremos justicia social, o un gobierno para las minorías, es hora que subrayemos con hechos lo que decimos y proponemos. Este espacio político sindical no sólo va a buscar la agenda de los argentinos, que haya un programa de la CGT (sobre salario, tarifas, industrias y banca). También va dar la pelea el 22 de agosto porque si va a haber una conducción colegiada, uno de esos lugares de secretaria general tiene que ser para este espacio”.
Allí fue cuando Palazzo pidió, desde la CGT, “recuperar la rebeldía”.
Ruth Damonte, secretaria de Previsión de la seccional Buenos Aires del sindicato, está parada en una silla y agita la mano. ¿Qué significa para ella la rebeldía de la que se habló recién?
Piensa. “Rebelarse ante la injusticia. Estamos viendo que este Gobierno trabaja sólo para el poder económico. Los trabajadores vivimos del trabajo. No pueden llevarse todo para la clase alta, el 5 por ciento de este país. Los trabajadores tenemos que rebelarnos ante eso”.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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«Digan clítoris»
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Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
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Parece que los dioses mueren































