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Rebeldía gremial mirando al 22 de agosto

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Este martes en el microestadio de Ferro se produjo una de las apariciones más claras de la nueva geografía sindical que se está gestando en el país a partir del cimbronazo que significó la llegada de Cambiemos al poder, y las consiguientes noticias económicas de los últimos meses. Un agrupamiento de sindicatos encabezado por la Asociación Bancaria llamó a recuperar la rebeldía en el ámbito de la CGT y frente al Congreso normalizador del 22 de agosto reclamó un lugar en el triunvirato con el que se piensa inaugurar una conducción colegiada de la central obrera. Es posible que parte de lo que ocurra en el futuro económico dependa de cómo se desarrollen estos debates, disputas y/o acuerdos en el ámbito político gremial.
Rebeldía gremial mirando al 22 de agosto
“Hay que decirlo con claridad: este es un gobierno de derecha que ganó con un discurso de derecha. Cuando dijo que iba a levantar el cepo, era que iba a haber una devaluación brutal. Nos van a encontrar en la calle una y mil veces para combatir el ajuste. Pero no hay que confundirse: el enemigo, a diferencia de los 90 donde eran liberales conservadores a tontas y a ciegas, se ha vuelto más sofisticado en cómo llega su mensaje a la sociedad. No tiene que ver sólo con lo que le imponen los gurúes comunicacionales que tiene, sino con un blindaje de los medios hegemónicos” fue una de las cosas que planteó en el principal discurso de la noche el secretario general de la Bancaria, Sergio Palazzo.

Madres y mineras

Lo que se pensó en algún momento como una cancha de fútbol o de básquet con tribunas y gradas en el microestadio de Ferrocarril Oeste, en Caballito, se transformó en un anfiteatro colmado de trabajadores, trabajadoras y gremialistas de varios colores y signos. Era imposible respirar sobre cualquier escalón, y la única opción viable fue bajar hacia el campo, donde había un mar de banderas esperando por el acto central organizado por el gremio La Bancaria a 200 años de la Independencia.
Título “Los trabajadores somos la Patria”.
También se veían los emblemas de sindicatos de Curtidores, Gráficos, Farmacéuticos, Docentes, Judiciales, Molineros, Televisión y tribunas llenas cantando por la unidad.
El evento llegó a 50 días del congreso normalizador de la CGT previsto para el 22 de agosto, donde una de los conceptos más fuertes apunta a la conformación de una organización colegiada. Por eso se esperaba en Ferro el discurso del secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, uno de los dirigentes que más peso ganó en los últimos meses, y que en los últimos días fue motivo de noticia cuando el ministro Juan José Aranguren explicó que la política de tarifazos se hacía en base a “prueba y error”. Palazzo respondió públicamente «Andá, Aranguren, a hacer prueba y error con la puta madre que te re mil parió, no con los trabajadores».
Esta vez Palazzo, de origen radical, propuso que “este espacio tenga un lugar preponderante dentro de la secretaría general y del cuerpo colegiado de la CGT”, con una agenda que, según describió, debería abarcar desde la defensa del salario hasta las denuncias contra la megaminería a cielo abierto.
Palazzo también exigió “recuperar la rebeldía” desde el movimiento obrero. Pregunta que quedó picando: ¿dónde estaba esa rebeldía? Palazzo respondió a lavaca tras su discurso: “Creo que muchos trabajadores y dirigentes la hemos tenido, otros no tanto. Pero también creo que el ahora requiere que todas las organizaciones gremiales estemos juntas para enfrentar un modelo que, claramente, nos afecta”.

Teoría del recambio

Entre el estallido de bombos y trompetas, Juan Daniel baja por las escaleras con una bandera naranja. Se toma su tiempo para descender: baja un pie al escalón, luego el otro, y así. Tiene 76 años, pero habla con la vehemencia de alguien que supo hacerse escuchar entre 46 años de conflictos y estallidos: “Yo pienso que todos estos acontecimientos convocan a que se luche por los derechos que siempre tuvimos que tener. Yo soy jubilado, pero colaboro porque siempre apoyé durante el neoliberalismo. Y desde esa experiencia te digo que estos momentos son muy difíciles pero vamos a tratar de superarlos”.
De fondo, se escucha a la locutora del evento que grita con la fuerza de un concierto de rock y pide que por favor bajen las banderas y que paren un poco con los bombos, pero lo único que apacigua el barullo es el Himno Nacional, que muchos entonan con los dedos en V y lágrimas en los ojos.
Fabián Obregón, secretario de Organización del Sindicato de Curtidores, explica: “Tenemos empresas que, dentro de todo, venían bien, pero hoy nos encontramos con suspensiones, despidos, cierres de fábricas y un presidente que no apoya al pueblo, sino a los empresarios. En cifras, más o menos tenemos 2 mil despidos en el gremio, y unos 700 compañeros suspendidos. Hasta los empresarios vienen a pedir la toalla al gremio para que podamos dar una mano: si no hay empresa, no hay trabajo ni trabajadores”.
Luis Barrientos, de prensa de los Curtidores: “Estos 200 años de Independencia nos dejan en una situación incluso anterior a la de 1800. Tenemos un Presidente que viene tomando medidas a favor del imperio y los sindicatos somos los primeros que sentimos el impacto. Necesitamos un Estado fuerte, no el desmantelamiento que hizo Macri”.
¿Cómo se llegó a esta situación? “Nosotros perdimos un poco de lugar cuando nos olvidamos de nuestra clase. Somos una clase trabajadora, obrera, y cuando pensamos que podíamos estar un poco mejor nos dejamos de pensar como obreros y votamos equivocadamente. Pensar que si pudimos irnos de vacaciones, comprar un auto y terminar la casa no es sólo por el esfuerzo de cada trabajador, sino porque también hay medidas económicas de un Estado que sostenían ese bienestar”.
¿Cómo se interpreta la normalización de las CGT? Barrientos: “Apostamos a que los que estén realmente escuchen a los trabajadores. Curtidores, por ejemplo, hizo un recambio generacional: no podía haber dirigentes de 80 años que no entendieran cuáles son los nuevos reclamos. También tiene que pasar en la CGT. Siempre fueron los mismos cinco sindicalistas que los medios quieren difundir y que, en mi opinión, no representaban a los trabajadores y los confundían. Este recambio tiene que ser con dirigentes que puedan entrar en la fábrica y mirar cara a cara a los trabajadores”.
Obregón concluye: “A los trabajadores sólo los van a salvar los trabajadores”.

El menú

Jorge Luis Tolosa, delegado del Sindicato Argentino de Televisión, piensa que es “una buena decisión” de las CGT la voluntad de unirse frente al actual contexto económico y político. “Nosotros blanqueábamos a los compañeros nuestra idea: que este Gobierno que era volver a algo que ya conocíamos. Ellos jamás van a querer una cabeza negra ahí adentro, y por eso nunca van a pensar como nosotros. Todo lo que hacen es una pantalla para que nos vean bien los de afuera, y nada más”.
Pero Macri ganó las elecciones. “Esto que te digo quizá sea personal, pero a veces tenemos que comer un poquito de mierda para entender que esto no va. Uno no quiere que todo se descontrole, porque entendemos y queremos que a la Argentina le vaya bien, pero mientras no nos sigan respetando, lógicamente va a haber una respuesta”.
Gastón, del sindicato molinero: “Estamos viviendo una etapa muy dura del lado trabajador, es una etapa de laburo muy golpeada por el Gobierno nacional. Han cerrado pequeños molinos por el hecho de que han liberado las exportaciones al cereal. Se nos complica comprar con el tema del trigo. El impacto fue muy grande. Nosotros, por ejemplo, en un molino de Chacabuco, bajamos la producción un 50 por ciento. Y eso afecta directamente todo lo que es empleo, reducción de personal. Todo lo que era tercerizado está desapareciendo. Antes laburábamos 24 horas de lunes a sábado y estamos laburando 12”. Otra impresión: “Los trabajadores tendríamos que estar más unidos en todo el nivel nacional porque estamos perdiendo mucha cantidad de empleo”.
Gustavo Morán, de Farmacéuticos, hace la siguiente lectura del acto en Ferro: “Esto es retomar algunos contenidos históricos del movimiento obrero. Nosotros somos una expresión más, pero creemos que desde esa unidad, tenemos que enfrentar el modelo neoliberal. El impacto es en general sobre el movimiento: nos afecta en tarifas, suba de transporte, aumento de precios. No hay un sector que salga beneficiado”.
Dudas sobre la posibilidad de unidad: “Es difícil porque se juegan espacios políticos y egos personales, pero nos une el espanto y la necesidad de profundizar algunas cuestiones que creíamos resueltas: teníamos paritarias libres y ahora ni siquiera te respetan los acuerdos firmados. El Ministerio no actúa. Esto ya se vio en los 90: no hay nada nuevo”.

Qué hacer con las banderas

“Sería un error pedirles que bajen las banderas: no las bajen nunca. Pero córranlas un poco para que se pueda ver”, comenzó su discurso de 37 minutos Sergio Palazzo, en el que habló de la Historia, la colonia, la Independencia y los pueblos originarios sin leer una línea. Le recomendó al Presidente que “vaya a leer Historia” después de sus dichos por el Bicentenario. De genealogía radical, Palazzo también citó a Yrigoyen, Evita, Perón y Alfonsín: en cada caso hubo aplausos y ovación.
“Hay que decirlo con claridad: este es un gobierno de derecha que ganó con un discurso de derecha. Cuando dijo que iba a levantar el cepo, era que iba a haber una devaluación brutal. Nos van a encontrar en la calle una y mil veces para combatir el ajuste. Pero no hay que confundirse: el enemigo, a diferencia de los 90 donde eran liberales conservadores a tontas y a ciegas, se ha vuelto más sofisticado en cómo llega su mensaje a la sociedad. No tiene que ver sólo con lo que le imponen los gurúes comunicacionales que tiene, sino con un blindaje de los medios hegemónicos”.
El otro dirigente que habló previamente fue Héctor Amichetti, de la Federación Gráfica Bonaerense: “Nuestra organización ha atravesado gran parte de la historia nacional. Y nuestros dirigentes nunca se pusieron de rodillas ante ningún poder. Hay una consigna que levantaban los compañeros de la CGT de los Argentinos que no hay que olvidar nunca: ‘Más vale honra sin sindicato que sindicato sin honra’. Hace unas horas vimos una escena bochornosa del Presidente saludando a quien era nuestro opresor, el Rey de España, y eso es muy significativo de la etapa que estamos viviendo. Pero no nos sorprende. Porque toda nuestra historia está atravesada por la lucha de los dos proyectos: uno que defiende el privilegio de las minorías y otro que representa los intereses de la mayoría. Si un gobierno es legítimo porque ganó por unos pocos votos, ¿puede hacer lo que quiera? ¿Consultó a las organizaciones sindicales si estábamos a favor de la devaluación? ¿Consultó a las pymes sobre la apertura de importación? ¿Consultaron a los barrios y organizaciones del pueblo si estaban de acuerdo con el tarifazo? Eso le quita legitimidad a nuestra democracia y legitima nuestro derecho a resistir. No podemos darle ni un segundo de tregua a la resistencia”.
Por su parte, Palazzo dijo que los sectores sindicales tienen que “perder el miedo” a discutir política y formar parte de una agenda de temas nacionales que trascienda lo reivindicativo. “Es hora que entendamos hermanados, fraternos y solidarios que aquí discutimos una cuestión de clase. Hablan de grieta, pero está bien que esté: hay 200 años de historia de opresores de un lado, y de pueblo luchando por el otro”. Reconoció que cometió un “improperio con la madre” de Aranguren (el insulto referido al comienzo). “Ella no tenía la culpa, pero preocúpense por pedir disculpas a las millones de madres de hogares argentinos que no van a poder alimentar a sus hijos”.
Sobre la unidad: “La unidad a veces trae ruido, porque hemos tenido muchas diferencias en estos 20 años. Caminos desencontrados. Ni siquiera paralelos. Contradicciones a veces flagrantes. Pero hoy independientemente de la autocrítica y la depuración lógica que se va a ir dando, van a ser secundarias porque hay un enemigo sofisticado enfrente. Si queremos justicia social, o un gobierno para las minorías, es hora que subrayemos con hechos lo que decimos y proponemos. Este espacio político sindical no sólo va a buscar la agenda de los argentinos, que haya un programa de la CGT (sobre salario, tarifas, industrias y banca). También va dar la pelea el 22 de agosto porque si va a haber una conducción colegiada, uno de esos lugares de secretaria general tiene que ser para este espacio”.
Allí fue cuando Palazzo pidió, desde la CGT, “recuperar la rebeldía”.
Ruth Damonte, secretaria de Previsión de la seccional Buenos Aires del sindicato, está parada en una silla y agita la mano. ¿Qué significa para ella la rebeldía de la que se habló recién?
Piensa. “Rebelarse ante la injusticia. Estamos viendo que este Gobierno trabaja sólo para el poder económico. Los trabajadores vivimos del trabajo. No pueden llevarse todo para la clase alta, el 5 por ciento de este país. Los trabajadores tenemos que rebelarnos ante eso”.

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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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