Nota
Ronda de pensamiento autónomo: la cooptación de los movimientos sociales y el fantasma del dogma autonomista
La cita de agosto del pensamiento autónomo giró en torno a la teoría y la práctica de la horizontalidad en los movimientos. El punto de partida fue la crónica de lavaca que resumió la reunión anterior y la respuesta que originó por parte del MTD de Lanús. A partir de allí, se expresaron puntos de vista sobre temas diversos: el poder, Kirchner, Tony Negri, el acceso al conocimiento y la formación, el autonomismo y las chicanas.
Agencia www.lavaca.org
La Ronda de Pensamiento Autónomo fue rara, clarificadora y enigmática.
Como siempre.
Esta octava versión (sábado 2 de agosto de 2003, a 11 de la mañana) no se hizo al sol y al aire libre como las últimas. La amenaza de lluvia llevó a que más de 50 asistentes se reunieran en un salón cerrado de uno de los edificios abandonados del predio de Roca Negra, en Camino General Belgrano y Méndez, de Lanús. Los participantes se ubicaron en círculos más o menos concéntricos: asambleístas de Capital y Gran Buenos Aires, integrantes de movimientos sociales, personas interesadas; la convocatoria -cabe recordarlo- es absolutamente abierta, y se concreta el primer sábado de cada mes. Había tres jóvenes norteamericanos grabando y escuchando, un integrante del Colectivo Situaciones, y una joven sentada en el piso frente a su mochila, sobre la que había colocado un billete de 5 pesos, y una moneda de un peso.
Esta vez hubo un debate entrecortado sobre la autonomía, la teoría, la acción, la práctica horizontal y las diferencias entre diversos Movimientos de Trabajadores Desocupados, que no parecía terminar de tomar forma aunque, como corresponde a una Ronda, ha comenzado a circular. (El encuentro del mes pasado había iniciado una discusión al respecto, que fue respondida en una «carta abierta» por el MTD de Lanús).
Este sábado, hacia el final de la ronda, alguien definió la cuestión de un modo técnico: «Me parece que le estamos sacando el culo a la jeringa».
Esto es: no se estaba encarando a fondo el debate sobre las distintas formas de pensar y vivir esas ideas (autonomía, horizontalidad, teoría, acción, construcción política) que podría permitir criticarlas, debatirlas y potenciarlas.
En esa línea, lavaca consultó a Pablo, del MTD de Lanús, dos cosas: primero, si la respuesta a la crónica de la Séptima Ronda de Pensamiento, firmada por el MTD de Lanús, había surgido de una asamblea, y segundo, qué se quería decir y a quién se dirigía al hablar en esa carta del «dogma autonomista».
Pablo contó que la carta no había sido debatida en asamblea de Lanús, aunque sí leída con los compañeros del barrio. Y explicó lo siguiente: «Integramos unas 400 personas organizadas en cuatro barrios distintos. El MTD resuelve colectivamente en sus espacios desde cómo laburamos, cómo usamos el tiempo, de qué vivimos, cómo organizamos la alimentación que no alcanza, y cómo generamos nuestros espacios de debate y reflexión. El trabajo, las relaciones, las luchas con el gobierno, los espacios de formación, etcétera. No hay forma de que un movimiento que se expande geográficamente, que contempla tal nivel de cosas, discuta cada cuestión en una asamblea. Lo aprendimos. Tratamos, pero no hay forma. Los compañeros pierden una pala. ¿Cómo se repone? ¿Se evalúa en una asamblea?»
«La pregunta iba a si lo discutimos (la carta) democráticamente. Sí: se leyó con los compañeros, se leyó en los barrios, saben los compañeros lo que es la polémica. Y también decimos que es una falsa democracia la que plebiscita opiniones, la que somete determinado nivel de análisis que no está al alcance de una base social que está en las condiciones en que estamos hoy, de falta de acceso al conocimiento, de formación». Luego desarrolló un ejemplo: «Digamos que tenemos un delegado que va a cada asamblea, lee la polémica, lee la respuesta y quiere aprobación. No se entiende mucho de lo que se está hablando y se vota. Bueno: no creemos que eso sea democrático».
Pablo dijo que pretende «una horizontalidad de acceso al conocimiento, donde no haya compañeros que deban preocuparse por los debates mientras otros tienen que garantizar la alimentación de los pibes. Ahí no hay horizontalidad ni igualdad que valga».
Dijo que en algún momento quisieron discutir todo en asambleas semanales: «Pero cuando se hace más complejo el movimiento, buscamos la forma de no paralizarnos en la gestión administrativa, los grupos de trabajo, el área de emprendimientos productivos».
«Creemos que sin organización no vamos a lograr ninguno de los objetivos, ni vamos a lograr la resolución de la vida material en forma autónoma, ni vamos a ningún lado. Estamos construyendo organización. No somos hipócritas: estamos construyendo organización.
«Valoramos que todos tengamos nuestros lugares organizados donde caigan estos debates, si no tampoco es muy horizontal, participativo ni democrático que estemos sin ningún correlato con la práctica».
Pablo cerró su intervención reprochando el nivel de desconfianza que atribuyó a la ronda anterior, por el silencio ante supuestas desinformaciones, y dijo que esas cuestiones responderían a la pregunta sobre por qué no van los otros MTD a la Ronda de Pensamiento.
La consulta sobre qué se quiso decir con las palabras «dogma autonomista» no fue respondida.
Luego habló Vasco, del MTD de Allen (Río Negro), con una mezcla precisa de serenidad y vehemencia. Algunos conceptos:
«Nosotros sí creemos que hay otras formas de concebir la horizontalidad. Y no es que estamos hablando de lo mismo. Somos distintos, somos diferentes. El problema es si nos pensamos en función de un colectivo y actuamos, hacemos y trabajamos desde distintas perspectivas, pero con un horizonte en función del colectivo. Eso es horizontalidad».
«Somos distintos. En nuestro MTD tenemos un 70 por ciento de compañeros que no han cumplido la escuela primaria. Y casi 10 por ciento de analfabetos. Y recién hemos llegado a resolver el problema del analfabetismo en un 4 por ciento.»
«Pero lo más importante del caso, y lo señalamos siempre con mucha vehemencia, es que los compañeros que más nos enseñan sobre autonomía, son los de un proyecto de costura que solos, por su cuenta, se organizaron. Que solos buscaron los medios. Que solos resolvieron los problemas que tuvieron, que cualquier excedente que produce el taller de costura lo hacen ir a parar al conjunto de movimiento, y así sucesivamente.»
«El punto de referencia de la horizontalidad no es ni Toni Negri ni (John) Holloway (teóricos europeos). Son esas compañeras del proyecto de costura. Y de esto nosotros presumimos. Porque nos pensamos desde ahí. Nos-pensamos-desde-ahí. Desde esa autonomía que se entrega con el cuerpo. Por eso pegamos un cartel que dice más o menos: no sabe más el que más habla sino el que sabe hacer y resolver con el cuerpo muchas cosas que los eruditos por ahí no sabemos comprender. Eso es horizontalidad. Es uno de los componentes de la relación social.»
«Lo digo porque estamos recansados y repodridos de las chicanas sobre la horizontalidad. Es cierto. Cualquier pensamiento teñido del poder cree que la horizontalidad es una línea sucesiva de puntos. Una raya. Horizontalidad presupone que hay un colectivo que se piensa como tal. En el que los egoísmos, los individualismos, el hacer, se piensa en función del otro, del conjunto. Entre otras cosas más que podríamos debatir toda la tarde, pero no es el motivo de la reunión.»
Anunció luego que se tomaría una libertad: «Yo no soy el MTD de Allen, yo soy el Vasco, y voy a hablar desde ahí». Fue la formulación de un modo distinto de hacer las cosas:
«Nosotros tenemos cinco compañeros del MTD que tienen capacidad de escribir con soltura y desenvolvimiento. El problema es si lo que escribimos -y nosotros escribimos mucho- no está consentido, no tiene el sentimiento colectivo del conjunto. Miren. En una de las últimas reuniones, unánimemente se resolvió y se acordó, no se votó, que había una cuestión que no queríamos: no queremos construir en función del poder. Así de sencillito y de claro.»
«Y somos capaces de hacerles leer a todos los compañeros lo que escribimos y nos llama la atención cómo muchas veces nos corrigen los términos que utilizamos, las palabras que usamos, las cosas que no son consentidas por el conjunto. Y muchas veces se vota por mayoría. Pero muchos compañeros perciben muy finamente que se está votando sin consentimiento, y hemos hecho la práctica de volver todo para atrás y discutir todo aunque haya una mayoría. Y nos parece una práctica hermosa de horizontalidad.»
Luego señaló otra diferencia entre los MTD, referida a la historia reciente, y al futuro:
«Por ejemplo, el 19 y 20 de diciembre para nosotros no es un hecho más desde la perspectiva de la destrucción del poder. Porque acá hay un principio. Nosotros no queremos construir poder, queremos destruir el poder, como invento de la humanidad hasta acá, no sólo del sistema capitalista. Queremos destruir todas las valoraciones que hasta aquí ha construido el pensamiento de la modernidad. Todas. Y gestar una nueva subjetividad y nuevos valores. Por eso el que diga que no tenemos horizonte, se equivoca. Queremos destruir el poder y destruir el Estado, hacerlos mierda».
«Ni encuadrarlo, ni como dice Hollloway, ni sé qué pindonga de Mahoma. Nada. Ni mierda de encuadre: los queremos destruir. Y concebimos el poder no como una superstructura que está allá arriba (señalando al techo) sino casualmente como una relación social (señalando la ronda) dentro de la cual nosotros también estamos. Queremos nuevas relaciones sociales.»
Caracterizó al 19 y 20 de diciembre del 2001 no como un acontecimiento pasajero, sino como «un torrente de potencialidad social, una expresión de insurgencia social que arremete contra los valores del poder y del Estado». Luego, despotricó contra el concepto de multitud de Toni Negri: «¿Qué multitud ni las pelotas? El 19 y 20 no es producto del espontaneísmo de la multitud, todo venía de antes, de las asambleas del Comahue, de Cutral Có. Que haya un reventón como ese tiene que ver con que hay muertos, gente que ha venido poniendo el cuerpo desde la radicalidad y la ruptura. Sería muy hipócrita decir que no estamos trabajando para otro 19 y 20. Pero no desde la orgánica o tratando de formar un estado mayor que dirija el próximo 19 y 20».
«¿Si queremos hacerlo sin conducciones? Miren, hasta eso le discutimos al Toni Negri. No seamos boludos. Creemos que hay un momento dado en el que hay sujetos sociales que expresan la potencialidad del conjunto y se lanzan a ello. Lo que no queremos es eso de la vanguardia permanente. Ahora, si nos dicen «negristas» ni nos importa. Un mérito le reconocemos al Negri y al Holloway: habernos hecho pensar en un montón de cosas».
Alguien le hizo un gesto, y Vasco anunció: «Ya termino».
Por suerte, no se hizo caso a sí mismo. «Si hay una cuestión que rompimos desde la autonomía, es la fuente puntual, teórica, bíblica, eso de recitar de nuevo a dios. No queremos más».
Habló entonces de los más flamantes recientes debates sobre teoría política: «Tenemos también diferencias en la teoría. Si hay alguien que lo expresa cortito y directo como viaje de laucha es Marcos (el subcomandante zapatista) y no voy a hacer de Marcos un dios. Pero ¿cómo refleja él la cuestión de la teoría? Desde la negación del poder y de la centralidad. La niega de pé a pá. Por eso dice «dejen que la academia, los autores ajenos, sigan escribiendo. Lo valioso es cómo escribimos y hacemos teoría desde los movimientos, desde una práctica que presupone rectificaciones constantes. Entonces, tomar a Marcos desde lo teórico sin negar la cuestión del poder, nos parece un oportunismo. O-por-tu-nis-mo y lo decimos con todas las letras porque ahí también tenemos discrepancias muy fuertes.»
Alguien volvió a hacer un gesto, y Vasco repitió: «Ya termino».
Pero siguió: «También tenemos discrepancias en esto: no se puede ser autonomista y, al mismo tiempo, pretender la construcción del poder popular: son dos cosas que chocan de plano. Y si están buscando una tercera posición, nunca nos gustaron. Vean a este muchacho de Inglaterra que asume por izquierda y termina haciendo la guerra para el imperio por derecha. No nos gusta las terceras posiciones. O nos definimos por la radicalidad, por la ruptura permanente, por la negación de todos los valores que hasta aquí esta civilización nos ha metido en la cabeza, o no somos consecuentes».
Finalmente hizo un análisis sobre el actual gobierno, muy diferente de los que suelen estar a la moda:
«Hay quienes dicen que Kirchner es emergente de toda la lucha social que se viene dando. Nosotros tenemos otra caracterización. Es un tapón. Viene a frenar y a taponar la insurgencia social abierta en la Argentina, y lo hace nada menos que reconstituyendo el poder y la institucionalidad. Y toda búsqueda de consenso presupone siempre represión. Ese es el tema. Consenso -para la burguesía y el Estado- es represión. No represión abierta, persiguiendo a los piquetes, matando gente en la calle. No. Éste sabe que eso no lo puede hacer, que tiene que actuar de otra manera. Para destruir al movimiento social hace falta referenciarlo, institucionalizarlo, que se verticalice, hace falta comprarlo también con dinero, y además instrumentar una política represiva.»
«Textuales palabras de Kirchner: ‘Tenemos que copiar del movimiento social que desde la nada, desde la pobreza, hizo lo que hizo’. Es decir: todos los proyectos que estábamos construyendo, ahora los va a hacer el Estado. Salud, educación, talleres productivos. Y los va a sembrar alrededor nuestro. Y cuanto más cerca estén de los movimientos sociales que están haciendo esto, más va a reprimir todavía. Y va a sembrar cooperativas ofreciendo salarios buenos para que los compañeros vayan allí. Es una política represiva. Pero también es un desafío para nosotros, si somos capaces de tomarlo y darlo vuelta a ese proceso y seguir construyendo con las herramientas que tenemos para gestar nuevas relaciones.»
«Ya termino» dijo Vasco nuevamente, y redondeó:
«Si sólo ponemos comedores para que los compañeros coman, estamos jodidos. Si creemos que producir una huerta es simplemente sacar verduras para que los compañeros coman, estamos rejodidos. Si no sabemos hacer desde la huerta y de todo lo que nos tire el Estado, ser constructores de una nueva relación social, de nuevos valores, de nueva subjetividad, no estaríamos apostando a otro 19 y 20».
La ronda había comenzado con unos silencios densos. Alguien había propuesto: «Hablemos sobre lo que publicó lavaca«, aunque velozmente se pasó a centrar la charla en el contenido de ese debate, más que en quien tuvo ocasión de darle difusión. Pancho, de gorro de lana y bigotes, propuso evitar la vieja estrategia de matar al mensajero, y no eludir el asunto de fondo en una ronda a la que definió como «una manera insólita de construir» para alguien que -como muchos allí- viene de experiencias en las que las palabras «partido», «militante», «poder» y demás tenían un peso central. Propuso avanzar hacia lo desconocido. «No sabemos dónde se salda lo que produce este organismo». Es todo un dilema: la Ronda no genera comunicados, declaraciones ni odas. Julio, que suele coordinar las charlas, dijo hace tiempo que tal vez el principal registro de cada ronda se produzca que en cada uno de los que asiste ese día. Nada más. Nada menos.
Alberto, del MTD de Solano-quien había tomado la palabra en la reunión anterior- ratificó el rechazo a los que soberbiamente se ponen por encima de los movimientos para decirles qué tienen que hacer, el rechazo a las «orgas» (organizaciones políticas centralizadas y verticalistas), y a los que se pretenden vanguardias.
Carla, la joven que tenía los 6 pesos sobre su mochila, criticó las imprecisiones del artículo de lavaca (mencionar a un MTD como firmante de un documento que no había firmado, y equivocar a qué barrio corresponde Juan Cruz D’Affuncio), dijo que de todos modos lo central del debate estaba reflejado en la crónica, y que el problema supera ampliamente a los MTD, ya que involucra a todos los que se interesan por la construcción de la autonomía: «Nos cuesta llevar adelante discusiones medianamente adultas. Y me parece bastante infantil lo de la carta esa. En los discursos no veo tantas diferencias, más bien en las prácticas. Todos somos fantásticos para decir ‘autonomía’ pero lo distinto es la práctica».
Tanto Vasco como Neka, de Solano, señalaron diversas imprecisiones en la carta abierta del MTD de Lanús (tal vez los errores provengan de la complejidad de estos movimientos que, según parece, abarca algunas veces a quienes los conforman). Más en el centro de la cuestión, Neka comentó que había visto muy agresiva la carta abierta realizada por Lanús, y que la clave, para ella, es qué se quiso decir con ‘dogma autonomista’. «Ese es el centro de toda la discusión, todo lo demás son adornos. Están los compañeros de Lanús, podrán explicar cómo lo interpretan».
Pablo repitió fundamentalmente lo expresado en la carta abierta, criticó la desconfianza que había percibido en la ronda anterior, y dijo que la autonomía es un dogma si no se admite que hay posiciones diferentes (las mayores precisiones pueden leerse en la propia carta abierta).
Vicky, del MTD Maximiliano Kosteki de Guernica, dijo que lo de Lanús le había parecido una manipulación mediática. Pablo dijo que simplemente habían querido responder en los mismos medios «donde se habla de nosotros».
Neka volvió a intervenir: «A veces el debate se vuelve tan fino que esconde otras cosas. A mí me preocupa en serio eso del dogma autonomista. Porque si acá intentáramos darle uniformidad al pensamiento sería un dogma. Si intentamos sacar definiciones todos por igual, sería un dogma. Para mí los compañeros de Lanús usan el dogma para responder a eso. Intentan purificar o purificarse de un montón de cosas del debate».
«También tenemos que decir, sin pegarle a ningún movimiento, a ninguna práctica, que venimos sufriendo el tema de la cooptación, la institucionalización que hay, las internas que hay en el campo popular, y eso no significa ponernos en contra del MTD de Lanús ni de nadie, sino expresar lo que estamos viviendo hoy».
Como suele ocurrir, hubo algunas intervenciones hacia otros temas: la escolaridad infantil, por ejemplo, o si la propia discusión no significa alejarse de la práctica que hace que a veces el problema de un movimiento sea, por ejemplo, la falta de electricistas. La ronda, en realidad, es una práctica de pensamiento, que además funciona entre gente que suele tener prácticas políticas y sociales; la solución del problema del electricista difícilmente se encuentre ahí, aunque Graciela (que no pertenece a ningún movimiento) aclaró: «Aquí estamos discutiendo cómo hacer que existan los movimientos sociales, para que les haga falta tener un electricista. Mientras tanto, pido que no se boicotee la discusión central».
Carla volvió a hablar para decir que, habiendo militado en el MTD de San Telmo, había visto problemas de rechazo a la discusión, y a las críticas internas. «Pero se ofendían los compañeros porque no se hablaba de lo maravilloso de los MTD sino de lo malo. Me siento parte de todo este movimiento, así que no estoy de acuerdo con eso de que no podemos hablar de los demás. Los de Lanús dicen ‘por qué hablan de prácticas que son ajenas’. Yo creo que todos podemos hablar, ¿por qué no? Y eso es parte de abrir las discusiones y hacerlas transparentes y públicas, como casi nunca sucede. Y creo que la división es entre las lógicas jerárquicas y las no jerárquicas, que pueden vivir en un mismo espacio. Por ejemplo, no estoy de acuerdo con el MST de Brasil que forma cuadros universitarios que saben mucho más que las bases. No es que esté en contra de las luchas, sino de las lógicas, y no sé por qué hay que tener miedo de decir si hacemos algo que es una porquería, y debatirlo en el conjunto».
Una asambleísta tomó la palabra para decir que el debate a partir de la anterior Ronda de Pensamiento «es inédito, y se dejó de toda esa paparrucha que ya la hemos padecido demasiado de todos los fundamentalismos de izquierda. Se empieza a hablar de un terreno resbaloso, que es la construcción de un espacio autónomo. Y en esa construcción va a haber diferencias enormes. Bienvenidas sean esas diferencias.»
Fue entonces cuando se produjo el debate entre Pablo y Vasco, que se reproduce al comienzo de esta crónica, que así comienza a redondearse.
Al finalizar esas intervenciones, Carla agitó los 6 pesos y anunció que era el sobrante de lo gastado en los actos del 21 de junio. Le avisaron que había quedado carbón sin pagar: cuenta saldada. Todos ayudaron a bajar los bancos de madera.
El destino de todas estas discusiones es incierto. La ronda se abrió y ahora fluye, aunque para esta crónica tal vez no quede más remedio que conservar cierta circularidad que permita anunciar:
La Ronda de Pensamiento Autónomo fue rara, clarificadora y enigmática.
Como siempre.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

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