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Malón

El Tercer Malón de la Paz llegó a Buenos Aires y sigue frente a la Corte Suprema

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Decenas de comunidades originarias de Jujuy, acompañadas por otras de todo el país, desandaron más de 3300 kilómetros para llegar a movilizarse en Capital Federal, pasar por el Congreso y finalmente quedarse frente al edificio de Tribunales. Traen tres reclamos concretos: que la Corte Suprema se expida respecto de la inconstitucionalidad de la reforma “exprés” ejecutada por Gerardo Morales; que el Congreso de la Nación intervenga a la provincia de Jujuy y, tercero, que elabore y sancione la Ley de Propiedad Comunitaria Indígena. Las razones de estos pedidos, mientras la represión sigue en la provincia, en esta crónica con las voces de quienes viajaron. Qué es un malón, el antecedente con Perón y la presencia de los nietos de quienes lo protagonizaron en el 46. Lecciones originarias sobre resistencia, lucha, y defensa de la vida, en medio del ninguneo político y el silencio oficial.

por Francisco Pandolfi

“Si te sentís parte de la tierra, la defendés con tu vida”.

Hoy, 1º de agosto, Día de la Pachamama, para la cosmovisión andina comienza un mes en que la Madre Tierra descansa y se repone. Una fecha en que se celebra a la naturaleza. Pero en estas latitudes no son horas de descanso ni de festejos. 

Y entonces ahí está llegando, dejando atrás a esa luna redonda y hermosa que los acompañó en las últimas horas del viaje. 

Ahí llega, ya con un sol intenso y radiante.

Ahí llegó a la Ciudad de Buenos Aires, el Tercer Malón de la Paz.

Imágenes del Malón de la Paz en Buenos Aires. (Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org)

Paro originario, silencio oficial

“Hasta ahora no recibimos ningún llamado de ninguna autoridad provincial ni nacional. No tuvieron un centímetro de empatía con nuestro reclamo”. Sergio Zerpa es del pueblo nación kolla de la comunidad de Abra Pampa, una de las más de 400 comunidades originarias que integra el Tercer Malón de la Paz que acaba de arribar a Plaza Miserere, en el barrio porteño de Once, tras haber recorrido, caminando y en micro, más de 3300 kilómetros. O sea, 3 millones 300 mil metros. O sea, 330 millones de centímetros, unidad de longitud en la que Sergio calcula la falta de interés, de voluntad política, de sensibilidad. Y la sobra de desprecio. De ninguneo. De racismo.

En tiempos de ChatGPT y de inteligencia artificial, la inteligencia natural, emocional, espiritual, presencial, la vuelcan a las calles las comunidades indígenas. En banderas, en cartones, en afiches, las consignas se multiplican: “En Jujuy, con Morales no hay democracia”; “Arriba los derechos, abajo la reforma”; “A mis derechos no se responde reprimiendo”. Hay cantoras originarias que alzan su voz, hay muestras artísticas que impregnan alegría, hay una batucada constante. Hay organizaciones sociales y sindicales. Hay organismos de derechos humanos. Hay un mar de whipalas: por los aires, por los suelos, colgadas en las espaldas, como muñequeras, como tobilleras, como bufandas.   

En tiempos de la inexistencia de paros generales, las comunidades decidieron parar. Parar el mundo, parar su mundo, para que no lo sigan acribillando. Hay varios puntos por lo que la reforma es inconstitucional, los resumen las voces originarias:

–No se consultó a las comunidades como lo establece el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que refiere a la consulta previa anterior a una disposición legislativa que afecte a las comunidades indígenas. 

–No se conoció el texto completo de la reforma hasta una semana antes de que se vote.

–Los nuevos artículos que se incorporan a la reforma parcial de la Constitución son de exclusiva facultad del Poder Ejecutivo, con conformidad de la Legislatura, donde el oficialismo jujeño tiene mayoría. La atribución de las tierras fiscales (donde en muchas viven comunidades originarias) y la decisión de cuál es productiva o no, queda a merced del Ejecutivo.

(Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org)

Los 3 reclamos

“Si se muere Pachamama, con ella me muero yo”.

Como dicen que Dios atiende en Buenos Aires, viajaron desde La Quiaca para que sus reclamos no sólo se escuchen sino que surtan efectos concretos. Y trajeron tres puntos para plantear:

1) Exigir a la Corte Suprema que se expida respecto de la inconstitucionalidad de la reforma “exprés” ejecutada por Gerardo Morales, gobernador jujeño con aspiraciones vicepresidenciales.

2) Solicitar al Congreso de la Nación la intervención a la provincia de Jujuy.

3) Que el Congreso elabore y sancione la Ley de Propiedad Comunitaria Indígena.

Y sostienen una proclama que se lee en carteles, que se escucha en sus voces, que se siente en sus cuerpos: “Sí al agua, no al litio”. Un resguardo urgente de los bienes naturales.

Pero la cosa no está bien. 

Y por eso esta mañana bajaron de los micros en la Plaza Once. 

“Decidimos salir desde Miserere y caminar por Rivadavia porque así lo hicieron nuestros abuelos en el Primer Malón de la Paz, en 1946”, dice Robinson Suárez, malonero de la comunidad de Abra Pampa. Antes de empezar a caminar en el centro de la plaza se organiza una ceremonia ancestral. En ronda, mirándose a los ojos, cantan. “Dicen que los del norte somos callados pero cuando nos mienten nos levantamos; libres o muertos, jamás esclavos”.

Las comunidades originarias están dando cátedra de lucha, resistencia, intransigencia y también en cuanto a la originalidad. La variedad en las letras de las  canciones es admirable, al igual que en la diversidad de ritmos como coplas, tinkus huaynos y carnavalitos. Entre decenas de carteles de muchísimas comunidades, vociferan al unísono una canción que se cuela en lo más profundo de los seres. Se genera una atmósfera que uno agradece estar ahí, compartiendo, sintiendo: “Cinco siglos resistiendo, cincos siglos de coraje, manteniendo siempre la esencia; es esencia y es semilla; y está dentro nuestro por siempre; se hace vida con el sol y en la Pachamama, florece”.

Entre sikus, quenas y bombos que suenan y resuenan, agarra el megáfono una adolescente malonera: “Somos jóvenes y sabemos la desgracia que pasó en el 46. Venimos a que no pase lo mismo y ser escuchados. Tenemos el compromiso de cuidar a las próximas generaciones. Los jóvenes somos los responsables de que nuestros hijos tengan un mejor futuro”.

Pero la cosa no está bien. 

Y por eso pasan por la puerta del Congreso. 

“Pedimos al Congreso Nacional que intervenga a la provincia por haber hecho una reforma constitucional a nuestras espaldas, por habernos traicionado. Con la reforma nos callan a todos. ¿Ve que ahora yo sostengo este cartel que le exige a Morales que renuncie ya? En Jujuy no podría tenerlo, o me podrían hacer multas. Somos perseguidos, como si estuviéramos en una dictadura. Por eso estamos acá también: para decirle al gobierno nacional que quieren desaparecer a los pueblos aborígenes y hacer negocios con las empresas internacionales vendiendo nuestros recursos naturales”, explica José, que se sumó al malón en San Salvador de Jujuy. Tiene una vincha-whipala que rodea su frente. Y argumentos para informar por qué piden que el Congreso elabore y sancione la Ley de Propiedad Comunitaria Indígena: “Hace muchísimos años tenemos esta exigencia para que quienes viven en el campo tengan derechos a sus tierras; sin este reconocimiento, el gobierno como ya lo ha hecho Morales va con la policía y te saca a las fuerzas”. De fondo, se canta: “Cómo no voy a luchar, cómo no voy a marchar si nos quitan los derechos. Por eso no nos callamos más”.

Pero la cosa no está bien. 

Y por eso la marcha sigue por Rivadavia hasta Avenida de Mayo, dobla en la avenida 9 de Julio y rodea el Obelisco.

(Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org)

Acampe frente a la Corte

La energía que se siente acá es impresionante. Se siente una de las definiciones de la palabra malón: “Grupo de personas numeroso y que se mueve”. Parece una performance preparada desde hace meses: se camina en sincronía y se canta al unísono: “El pueblo unido jamás será vencido”. Las pieles se estremecen. Sucede lo mismo cuando habla Dulce, 48 años, malonera del Pueblo Churumata. “Venir a Buenos Aires es un respiro, nos sentimos libres porque en Jujuy estamos viviendo clandestinos, ocultos. Recientemente aparecieron patotas a hostigarnos y a muchos compañeros debimos mandarlos a otras provincias. El gobierno de Morales nos ha baleado y ese fue el límite. Si tenemos que hacer una huelga de hambre, la haremos. Si tenemos que morir para que nuestros hijos vivan bien, pagaremos ese costo”.

El espigado monumento inaugurado en 1936, diez años antes de la llegada del Primer Malón, es testigo de un himno que se hizo viral tras las represiones inhumanas ejecutadas por el gobierno provincial: “Morales, basura, vos sos la dictadura”. Rosa Gutiérrez es de la comunidad de Uca Pacha, de la localidad de Palpalá. Habla tan bajito como segura: “No exagero si digo que en Jujuy vivimos una dictadura. Dónde se vio que la Policía vaya a tu casa sin orden judicial. Que peguen y amenacen a maestros. Yo estoy más segura en los cortes de ruta que en mi casa; sabemos de lo que son capaces”, describe el horror, mientras de fondo la masiva manifestación asegura que en “Jujuy hay un señor dictador” y que se llama “Morales”.

Es que la cosa no está bien. 

Y por eso el Malón se instaló en la Plaza Lavalle, frente a una Corte Suprema de la Nación totalmente vallada.

Graciela es de la comunidad originaria de Lumara y explica por qué se llega a la Corte Suprema: “En Jujuy al Poder Judicial lo maneja el Poder Ejecutivo de Morales. No hay división de poderes. No hay Justicia en nuestra provincia. Por eso pedimos que la Corte exprese que la reforma es inconstitucional”. José, de San Salvador de Jujuy, agrega: “Los abogados no pueden defender al pueblo porque terminan encarcelados como le pasó a Alberto Nallar. Morales maneja los tres poderes. Desde que asumió el gobierno puso jueces que están a su favor. Entonces, la Justicia no nos escucha porque él la maneja. Entonces, la única alternativa era venir a Buenos Aires”.

La movilización no termina en la llegada a la calle Talcahuano al 500 donde se emplaza la Corte Suprema. “Vamos a acampar, ya sea en los Tribunales de Justicia o en el Congreso de la Nación, hasta tener un resultado positivo a nuestros pedidos. De lo contrario, no nos moveremos de Buenos Aires”, sintetiza Sergio Zerpa con la misma seguridad con la que el 14 de junio en la localidad de Abra Pampa nació el Tercer Malón de la Paz.

(Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org)

Genocidios de ayer y hoy

“Sin agua y sin tierra dónde pongo el corazón”.

La primera determinación de la asamblea del Tercer Malón fue viajar hasta San Salvador para exigir que no se aprobara la reforma. ¿La respuesta? Represiones de las fuerzas policiales con balas de plomo, de goma y gases lacrimógenos, detenciones y allanamientos ilegales, hostigamientos, amenazas, policías disparando a la cabeza. ¿Pruebas? Joel Paredes en Humahuaca; Mijael Lama en Purmamarca; Ernesto Aguirre y Jorge Rodríguez, en San Salvador, tienen factores comunes e indeseables. Y que dan una rabia tremenda y muchas ganas de llorar por la injusticia extrema: los cuatro fueron reprimidos, los cuatro perdieron la visión en uno de sus ojos. Dulce, malonera del Pueblo Churumata, lleva un sombrero y un bufandón violeta, de flores y mariposas celestes rojas y verdes. No tiene colores lo que denuncia: “La Policía tiene la decisión de tirarnos a las mujeres en los senos y en la parte reproductiva y a los hombres en los ojos. Es un método que copiaron de lo que pasó en Chile, claramente alguien los entrena. El genocidio sigue para nosotros, nunca paró”. 

Por ese tipo de respuestas se cortaron las rutas de la provincia por tiempo indeterminado y, ante el desdén gubernamental, se definió viajar a Buenos Aires.

Las comunidades originarias de Jujuy salieron justamente hace una semana, el martes 25 de julio. Atravesaron su provincia y pasaron por Salta, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Santa Fe, antes de llegar a Buenos Aires. Viajaron y realizaron actividades de concientización por ocho provincias, un tercio del país. Hubo tiempo suficiente para que se comuniquen con ellas, pero el teléfono hasta ahora no sonó. No sorprende: a Jujuy la gobierna Gerardo Morales, de Juntos por el Cambio y al gobierno nacional lo comanda una alianza cuyo peso mayoritario es del Partido Justicialista. Si la reforma constitucional en Jujuy fue aprobada sin consulta previa fue por obra y gracia de los votos del oficialismo y también de la oposición del PJ. “El pueblo jujeño está sufriendo el derrame de sangre por el gobierno provincial y por los cómplices constituyentes. En Jujuy se viola todo, no tenemos derecho a nada, es gravísimo”, contrapone Arturo, de la comunidad Pan de Azúcar, del departamento de Rinconada. 

Graciela, de la comunidad Lumara, es una de las más de diez mujeres que sostiene de una punta una whipala enorme. “Queremos volvernos a Jujuy cuando caiga la reforma, antes no es garantía porque por hacer este malón pueden detenernos a nuestra vuelta. Necesitamos que el gobierno nacional de una vez nos cuide; no somos piqueteros, ni de la izquierda ni kirchneristas. Somos originarios”. 

“¿Por qué estamos acá? Porque Argentina es rica pero los distintos gobiernos se dan la mano con las empresas multinacionales y todas nuestras riquezas se van al extranjero. Una nueva muestra de esto que sufrimos desde siempre es la reforma inconstitucional”, precisa Enrique Luzco, malonero de la comunidad Atacama, que tiene colgado en su cuello una bufanda con una leyenda: “Somos pueblo”. No es en vano la inscripción. Para él, lo más maravilloso del viaje fue el andar en ocho provincias y el abrazo que tuvieron por parte de los pueblos diaguita, mocoví, qom, comechingón, tonokote, entre otros: “Nos recibieron como si estuviésemos en nuestras casas; almuerzo, cena, merienda, alojamiento; siempre con los brazos abiertos. Es el mejor recuerdo que me llevo”.

(Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org)

Mujeres al frente

“Ellas hicieron retroceder a la Infantería”.

En la cabecera de la movilización diez personas sostienen una bandera con el lema del Tercer Malón de la Paz. Son diez mujeres. Diez “mamitas” como se llama con respeto a las históricas de las comunidades. “Traigan a Morales para acá, para que vea, que este pueblo no cambia de idea, pelea y pelea por su libertad”. Llevan la batuta, pero no solo en una movilización frente a las cámaras. También en una represión. También en el día a día cotidiano. Rosa, de Uca Pacha, camina con un cartel verde colgado: “Basta de reprimir a las mujeres indígenas”. No es casual la distinción. Argumenta: “Nuestra comunidad fue fuertemente reprimida y la policía sabe que la mayoría que luchamos somos mujeres y hay un salvajismo especial hacia nosotras”. ¿Por qué son más las mujeres? “No sé, en cada reunión siempre somos más, es lo que veo y lo que siento. Siempre que hay que organizar algo, somos más las mujeres que estamos al frente de las decisiones, somos quienes permanecemos constantemente, quienes si hay alguna debilidad, más levantamos los ánimos. Es inexplicable, pero es así”.  

Francisca es conocida por su comunidad de Uquía como Doña Panchita. Pese a todo, mantiene una sonrisa ancha que le ilumina la cara. Y lo que dice también: “Estoy contenta de estar acá”. ¿Cómo? ¿Por qué? “Porque me siento orgullosa de estar defendiendo a mi territorio”. 

Robinson Suárez, malonero que vino andando desde Abra Pampa, dice que lo más le impresionó del recorrido fue la fuerza que vio en sus compañeras: “Sentí en este viaje en particular su fuerza increíble, te obligan, te empujan a que no te quedes atrás. Vivirlo en el minuto a minuto es impresionante. Si hay algo que este malón dejará es el protagonismo, es la fuerza arrasadora de las mujeres para que no bajemos los brazos”. Martina vive en Potrero de la Puna. “Somos quienes estamos al frente incluso de las represiones. El miedo las mujeres lo perdimos hace rato al ser madres y tener que criar a nuestros hijos”. Sin embargo, aclara: “Ya no tenemos seguridad en Jujuy. La Policía está contra nosotros porque ellos también le tienen miedo al gobierno. Pero saben qué es lo peor: que muchos de nuestros hijos son policías y nos están enfrentando. Es lo más triste que puede existir… que un hijo te reprima”. 

El Tercer Malón de la Paz llegó a Buenos Aires y sigue frente a la Corte Suprema

(Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org)

La lucha no para

“Piedra sobre piedra, así se construye la memoria”.

Desde el 16 de junio que comenzaron los cortes de ruta, ya pasaron 46 días en que las comunidades no se fueron de la calle. No es un número más. En 1946 se gestó el Primer Malón de la Paz, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, cuando los pueblos originarios viajaron a la Ciudad de Buenos Aires por la restitución de sus territorios. Sesenta años después, en 2006, se realizó el segundo, en reclamo contra la presentación de un recurso de inconstitucionalidad de parte del gobierno provincial de Jujuy contra el fallo judicial que reconoció sus derechos sobre las tierras que ocupan.

En aquel 1946, el Primer Malón también marchó desde Plaza Miserere. “Aquella vez el Primer Malón se dirigió hasta la Casa Rosada. Y allí la historia es conocida. Dialogaron con Perón, que los mandó primero al Hotel de los Inmigrantes y luego, engaño mediante, a un tren que los expulsó de nuevo a Jujuy”, rememora Robinson Suárez. No vino solo. Consigo trajo a su abuelo. “El 15 de mayo del 46 él partió hacia Buenos Aires en el Primer Malón. Cuando los subieron al tren se dio cuenta que los habían engañado y junto a otros tres maloneros rompió el vidrio y saltó. Se quedó en Buenos Aires largos meses hasta que pudo volver. Mi abuelo se llamaba Joaquín y su mayor enseñanza es la defensa del territorio”.

Hugo también es de Abra Pampa y su abuelo también fue uno de los maloneros en el 46: “Él me enseñó a defender nuestros territorios, a no abandonarlos”, cuenta con los Tribunales vallados de fondo, mientras ve llegar a la Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, a quien le abrieron la ronda para ser parte de otra ceremonia ancestral que se hace frente a la Corte Suprema. Al terminar, expresó ante una ronda gigante: “Nosotros no sembramos odio como Morales. Como siempre decimos las Madres, la única lucha que se pierde es la que se abandona. Así que no abandonen, no están solos. Se lo decimos nosotras, que a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, no nos han vencido”. Y les dedicó a las comunidades una palabra más: “Gracias”. De fondo, una bandera exigía Justicia por Santiago Maldonado, hoy, que se cumplen 6 años de impunidad, desde el 1 de agosto de 2017 cuando se lo vio por última vez con vida al escapar de una brutal represión de Gendarmería a la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen en Chubut. 

El Tercer Malón de la Paz ya está en Buenos Aires. Y ya está esperando respuestas frente a la Corte Suprema de la Nación. Dice José, de San Salvador de Jujuy: “Este Malón es nuestra última esperanza para que se nos escuche. Quiero irme de este mundo habiendo puesto un granito para que mis hijos y mis nietos no sufran las consecuencias de la reforma”. Y agrega: “¿Cómo no van a poder intervenir una provincia si lo que estamos sufriendo es una locura? Nadie quiere salir a la calle en Jujuy; la provincia ha sido tomada por el miedo. Este Malón se llama de la paz porque no queremos conflictos, solo vivir bien, en paz”. Ranolfo Vilque, del pueblo de Atacama exclama: “Necesitamos ya una solución, no queremos ser esclavos, ha llegado el momento para que el presidente, la vicepresidenta, la Corte, el Congreso, hagan algo. Que nos vean, que nos escuchen. No es muy difícil. Acá estamos y acá seguiremos”. 

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MU en una provincia en conflicto: El jujeñazo

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En 2023 la provincia se sacudió frente al gobierno de Gerardo Morales, que eligió la violencia y la criminalización de quienes defienden el trabajo, el salario, el agua y la vida. Y derechos reconocidos por toda la legislación. La aprobación de una reforma nada constitucional. Negocios políticos y familiares, nepotismo y autoritarismo. Niveles cada vez más altos de pobreza, indigencia e injusticia. Las balas que apuntan a los ojos de la sociedad. Esta es la recorrida que hicimos por la provincia: cada corte hasta los 3.500 metros de altura. Juego sucio, identidad, esperanzas, relación con la tierra, el futuro y lo que dicen las comunidades sobre la capacidad de la mente y la del corazón.

Texto: Francisco Pandolfi

Fotos: Lina Etchesuri

MU en una provincia en conflicto: El jujeñazo
Las comunidades originarias de pie, en la ruta que pasa por San Roque, Humahuaca. Fotos: Lina Etchesuri

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Malón del Orgullo: este sábado 4 en Tribunales

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El próximo sábado 4 de noviembre, desde las 13 hs, la Plaza Lavalle frente a Tribunales será sede del Malón del Orgullo, una convocatoria artística y política que contará con la presencia de Susy Shock, Marlene Wayar, Banda de les mostres, Brotecitos, Aldana Bello, Comunidad Ballroom, Maryta de Humahuaca, Andrea Bazán, Caro Bonillo, Nayla Beltrán y otres artistas. Se convoca también a llevar agua, alimentos no perecederos y verduras en beneficio del Tercer Malón de la Paz, grupo de comunidades originarias que se encuentran en permanencia en Buenos Aires en protesta del saqueo de recursos naturales y contra la reforma constitucional que impulsa el gobernador Gerardo Morales en Jujuy. El encuentro representa una  alianza tan insólita como poderosa entre comunidades originarias y personas que asistan a la Marcha del Orgullo 2024. Las propuestas: descolonizarnos e ir contra todos los genocidios.

Exactamente un año atrás, la artista Susy Shock estaba parada en la Avenida 9 de Julio cuando vio pasar unos de los típicos camiones convertidos en carrozas con candidatos de derecha. Alrededor todo era aplausos y baile. “Había un montón de gente que creo que ni se daba cuenta que le estaba bailando a la derecha”, recuerda. “Nos pusimos a gritarles por tanta violencia, por tanto despojo, por tanta disputa con ellos y nuestros derechos, porque no solamente nos los han negado sistemáticamente, sino que inclusive cuando tuvieron la oportunidad votaron en contra de nuestras leyes más importantes. Entonces nos dimos cuenta de que éramos dos hormiguitas frente a un huracán y que todo pasaba demasiado rápido como para que exista una discusión política. Decidimos irnos a tomar un café y sentir que ese espacio ya no nos pertenecía, no de la manera que lo fue siempre. Quizás haya que reinventarlo. Ojalá eso suceda”. 

La sensación de tener que correrse de ese lugar se mantuvo durante varios meses. “Mientras tanto, la incertidumbre política del país, de sentir que hay una burocratización en general y una institucionalización de los feminismos y de la diversidad que implicó que el pensamiento crítico se diluyera, que la exigencia por todo lo que falta se diluyera, que el conformismo y la comodidad se instalara…”, enumera otras variables.

Fue en medio de todo eso que apareció, desde Jujuy, el Malón de la Paz. ¿Qué representó esa irrupción? Contesta Susy Shock: “Aparecieron con preguntas que nos estamos haciendo, con inquietudes y con un cuerpo fuertemente instalado de compañeras, hermanas y hermanos que discute no solamente una Constitución, sino un modo violento y colonialista, de hacer política que nos llevan puestos. Entonces sentimos, muy humildemente, que teníamos que ir acercándonos a escuchar”. 

Susy repite tres veces la misma palabra: escuchar, escuchar, escuchar, como si así fuera posible reafirmarla. ¿Por qué? “Lo digo muchas veces porque es quizás uno de los nuevos símbolos de esta época: escuchar, y lo digo desde una comunidad que tuvo que decir, decir, decir, hablar, hablar, hablar, por la necesidad de contar en voz propia. Quizás nos quedamos demasiado cerca de nuestro testimonio, de nuestras reivindicaciones y se nos estaban llevando puesto el país”.

La diversidad originaria

La convocatoria a un Malón del Orgullo se presenta entonces como un movimiento que implica dos pasos: el desplazamiento de ese centro que une Plaza de Mayo con Plaza Congreso por donde transitará como todos los años la tradicional marcha, e ir hacia otro lugar: el del abrazo con el Malón de la Paz. 

Marlene Wayar, activista y teórica trans, lo explica así: “Hay muchas razones para el abrazo porque hay un primer des-abrazo en ignorar a los pueblos originarios que lo que hace es ocultar todo un racismo que tenemos inserto y que, como no lo asumimos, tampoco lo podemos trabajar. El abrazo nos encuentra en el pedido común de humanidad en el sentido profundo, para no dejarnos deshumanizar por un sistema que nos propone la alienación de lo humano, que nos enferma de diferentes modos pero sobre todo desde el capitalismo a ultranza que no nos permite la posibilidad de pensarnos de otra manera que como seres individuales; y eso va en contra de nuestros intereses y en contra de la construcción misma del sentido político de la democracia”. 

En el camino de buscar otras formas de habitar y compartir, el encuentro se presenta como urgente y necesario. Dice Marlene: “Si nos pensamos como personas disidentes en términos sexogenéricos, no podemos dejar de ver lo valioso que es no perder la humanidad. Dependemos vitalmente de que no nos deshumanicemos, de que la vida humana valga y la autonomía de esa vida humana sea considerada como el único gobierno posible para sus elecciones de vida. Estoy evitando decir la palabra empatía porque está bastardeada por los partidos políticos, pero de lo que hablo es de la posibilidad de identificarse con el otro, con la otra y de valorarlo de la misma manera que te valoras a vos”. 

Abrir los sueños

¿Qué esperan que suceda en este encuentro?

Marlene Wayar: “Espero que se enciendan algunas luces en donde nos demos cuenta de que todo se puede como movimiento, que nos demos cuenta de que nos podemos correr de los lugares preestablecidos, de los lugares diseñados por el capitalismo. Que nos empecemos a descolonizar a nosotras y nosotros mismo, a decir yo tengo la creatividad para llevarla a mi grupo y proponer cosas nuevas que por supuesto seguramente no sean masivas, pero sí van a ser sanadoras para mi y para quienes participen de esto, y espero que dejemos de tener la zanahoria del éxito masivo que ya sabemos que nos lleva al fracaso”.

Susy Shock: “Creo que en este encuentro, en este acercamiento, desde el sueño de habitarnos políticamente, desde abajo, desde el pie, con las patas en el barro nuevamente, para empezar a hacer, para empezar a sumar otro modo de hacer política. Este es el comienzo, y es la necesidad también. Respetando siempre a tantos pibes y pibas que salen por primera vez a la marcha y que le significa inaugurarse después de salir del closet, sentir que pertenece a una comunidad, a esa esa juventud, a esa infancia que nos sigue siempre nuestro respeto. Pero hay que tirar más alto el horizonte de pensar política en nuestro colectivo, no va a servir de nada que nos hablen con la E si no tenemos planeta, si no metemos en agenda esto, sino nos ponemos en el círculo de quienes están peleando y luchando por los recursos y por el futuro. Espero un nuevo empezar, y eso es gigante, es reparador. Y eso también implica pararse nuevamente en la posibilidad de tener un sueño en un mundo donde parece que se nos perdió a todos. Con pensar en el Malón bendiciendo a las travas que están peleando por la reparación, con ese solo encuentro, a mí se me abre el sueño”.

La convocatoria completa

CONVOCATORIA AL MALÓN DEL ORGULLO

A DESCOLONIZARNOS * CONTRA TODOS LOS GENOCIDIOS

4 DE NOVIEMBRE 13 HS PLAZA LAVALLE. FRENTE A TRIBUNALES

TRAER AGUA, ALIMENTOS NO PERECEDEROS Y VERDURAS

Como movimiento TTNBLGBQ+ y en la inconformidad de nuestro estar en un mundo moldeado por la Heteronorma, nos convocamos a desplazarnos del centro y abrazar al Malón de la paz,  el sábado 4 de noviembre desde las 13 hs, con la presencia de Susy Shock, Marlene Wayar, Banda de les mostres, Brotecitos, Aldana Bello, Comunidad Ballroom, Maryta de Humahuaca, Andrea Bazán, Caro Bonillo, Nayla Beltrán y otres artistas, en la Plaza Lavalle, frente a Tribunales. Se invita a traer agua y alimentos no perecederos y verduras.

Creemos en la construcción del amor junto a otros cuerpos, no en la soledad. Observamos con preocupación que los pueblos originarios, guardianes de otras formas de relación con la tierra y los seres vivos, están siendo avasallados por el poder económico y desatendidos por las instituciones democráticas.

A 40 años de la democracia, sentimos que el cuidado de ciertos cuerpos ha sido severamente descuidado. Nos convocamos a desplazarnos del centro. Sabemos que moverse resulta incómodo, genera miedo y conlleva soledad, pero si lo hacemos en comunidad, podemos gestar nuevos modos, propios, autónomos, creativos y liberadores.

Nos convocamos como parte de una urbe fría para construir otras alianzas insospechadas, demostrando así nuestro compromiso con otros cuerpos en luchas y resistencia promoviendo el deseo. Deseamos abrazarnos al 3er Malón de la Paz, con la firme convicción de que existe un abrazo que nuestra nación entera les debe a nuestros pueblos. Tenemos memoria y somos cuerpos migrantes, de la familia nuclear, del patio escolar, de nuestros barrios, pueblos, ciudades y naciones y nociones. Somos migrantes. 

Sentimos que no queremos ser cómplices del racismo, un fenómeno que nos preocupa tanto como el odio hacia nuestras existencias. En un país donde el egoísmo se presenta como una alternativa viable, capaz de sacrificar nuestros cuerpos en aras del progreso colonizador, nos imponemos la ética del amor y el compromiso de construir otros vínculos donde activamente nos posicionamos en contra del racismo.

Acompañamos y nos solidarizamos con nuestros pueblos ancestrales, aportando nuestros colores, nuestra alegría, nuestras nuevas danzas y melodías, nuestra rabia, nuestra lucha y nuestro amor. No hemos descendido de los barcos, nacimos en territorios americanos y nuestra urbanidad no nos ha deshumanizado.

CONVOCAN: 

  • LAS HISTÓRICAS ARGENTINAS
  • FUTURO TRANS
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Cumple un mes en Buenos Aires el Tercer Malón de la Paz y el gobierno crea una comisión investigadora por los abusos en Jujuy

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¿Qué saldo está dejando la movilización de pueblos originarios a la Capital Federal? Llegaron haciendo casi 2.000 kilómetros en contra de la reforma constitucional del gobernador Gerardo Morales en Jujuy, pidiendo la intervención de la provincia y audiencias con la Corte Suprema y el Poder Legislativo, sin éxito. El presidente Alberto Fernández se hizo eco del reclamo, decretando este jueves la formación de una comisión investigadora de los abusos y la violencia institucional en la provincia. La presencia de Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Horacio Pietragalla Corti junto al Malón. Lo que está en juego, en perspectiva histórica y alcance nacional: los derechos humanos, los recursos naturales, el derecho a la protesta, al territorio y una vida digna. Los debates sobre la extracción de litio, y la realidad de las comunidades donde se planifica la explotación. Reflexiones y peripecias de pueblos que denuncian la falta de democracia en medio de una dirigencia social y política ocupada en la carrera presidencial.

Por Francisco Pandolfi

1° de agosto – 31 de agosto de 2023.

La realidad argentina se vive frenéticamente. Sin pausas, sin paréntesis, sin punto y aparte para enumerar algunos sucesos de este mes: llega a Buenos Aires el Tercer Malón de la Paz conformado por más de 400 comunidades originarias de Jujuy. Sexto aniversario de la desaparición seguida de muerte, en medio de una represión ilegal, de Santiago Maldonado. Javier Milei es el candidato presidencial más votado en las PASO. Al día siguiente, el ministro de Economía Sergio Massa devalúa el peso un 22%. Comienza el juicio por el asesinato de Rafael Nahuel en 2017 a manos y fusil del Grupo Albatros, de la Prefectura Naval. Lionel Messi se consagra campeón en los Estados Unidos. La oposición, con la complicidad del oficialismo, da media sanción en Diputados a una nueva ley de alquileres que perjudica aún más al inquilino. El bloque de países emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) anuncia la inclusión de la Argentina a partir de enero de 2024. Matan en Lanús a Morena, 14 años, y a esa conmoción le sigue el crimen del manifestante Facundo Molares Schonfeld, en el Obelisco (y ambos sucesos ya parecen tragados por el olvido). Fallece el fiscal Federico Delgado a los 54 años. El Canal 13 de televisión se burla e intenta ridiculizar a una mujer y un hombre de los pueblos originarios que viajaban en subte (y proponían eliminar prejuicios y planteaban que no era para reírse lo del Malón “porque son cosas que definen el futuro de un país”). El video viralizado mezcló racismo, discriminación, estupidez humana e ignorancia. Se lleva a cabo en múltiples provincias una nueva edición de la Marcha contra el gatillo fácil. El presidente de la Nación Alberto Fernández decreta la creación de la Comisión de Recepción y Análisis de Denuncias sobre Violencia Institucional en la provincia de Jujuy.

Entre el arribo al cemento porteño el 1° de agosto, y esta última noticia, publicada este jueves en el Boletín Oficial, hay un mes entero de un país convulsionado, en cuyo centro político se emplazan integrantes de Pueblos Naciones Atacama, Colla, Quechua, Chicha, Humahuaca, Fiscara, Tilián, Ocloya y Guaraní. Nueve naciones de más de 400 comunidades, organizadas en un único bloque denominado Tercer Malón de la Paz. Instaladas en Plaza Lavalle, frente a la Corte Suprema. Nada menor, en tiempos de fragmentaciones, divisiones, grietas, y tantos etcéteras.

Genialidad bananera

El Malón salió el martes 25 de julio desde La Quiaca y otras localidades de Jujuy provenientes de la Puna, de la Quebrada, de las Yungas, de los Valles, con destino a Buenos Aires. En el camino recorrió más de 1800 kilómetros, a micro y a pie, y otras seis provincias: Salta, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba y Santa Fe. La decisión de traspasar las fronteras provinciales llegó después de una serie de reclamos denunciados y desoídos puertas adentro. Dulce, 48 años, malonera del Pueblo Churumata, introduce: “Primero, fue por la reforma inconstitucional que llevó a cabo Gerardo Morales. ¿Por qué es inconstitucional? Porque a los pueblos originarios no se nos consultó su contenido, como fija el convenio internacional de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Pero tiene muchas otras falencias, como no haberle comunicado al resto de la sociedad de qué se trataba hasta muy pocos días antes de la jura; como que había 90 días para discutir la nueva reforma y en menos de tres semanas ya la juraron; como que los políticos que fueron parte de la Convención Constituyente también eran diputados, el mismo gobernador, intendentes, que no renunciaron a sus puestos y ejercieron el doble cargo. Fuimos una genial república bananera, en la que a la noche Morales era gobernador y a la mañanita era constituyente… como si fuera una película de muchos años atrás, donde venía un dictador y hacía lo que quería. Así se vive hoy en Jujuy”.

La reforma exprés y a espaldas del pueblo derivó en manifestaciones que fueron reprimidas por un gobierno provincial que sembró el terror de diversas maneras: fuerzas policiales reprimiendo en motos y camionetas sin patentes; uniformados usando camionetas de empresas privadas para levantar gente (como en el Apagón de Ledesma en 1976, que derivó en el secuestro de más de 400 personas, 55 de las cuales siguen desaparecidas); fuerzas policiales disparando a la cabeza y a los órganos reproductores (al menos cuatro personas perdieron la vista en uno de sus ojos); persecución a periodistas y fotógrafos; amenazas a dirigentes de pueblos originarios, sociales, sindicales y docentes; incendio del auto de dos dirigentes sindicales; allanamientos a viviendas sin orden judicial; detenciones ilegales, y etcétera y etcétera.

Sin esperanza de ser escuchados en su provincia, y con la certeza de ser perseguidos, el Tercer Malón de la Paz consensuó viajar a Buenos Aires e instalarse en la Plaza Lavalle.

Frente a la Corte Suprema de Justicia, los tres reclamos concretos del Tercer Malón de la Paz

1) Que la Corte Suprema se expida sobre la inconstitucionalidad de la reforma de la Constitución.

2) Solicitar al Congreso de la Nación la intervención de Jujuy.

3) Que el Congreso elabore y sancione la Ley de Propiedad Comunitaria Indígena.

Con el paso de los días, sumaron otro punto, luego de que a decenas de manifestantes les llegaran multas y contravenciones por cifras mayores a los dos millones de pesos:

4) El cese de represión, hostigamiento, persecución, detenciones e imputaciones a dirigentes y autoridades indígenas en Jujuy.

UN MES EN BUENOS AIRES

A Eloy lo abriga un poncho azul holgado, una bufanda con los colores de la whipala y un sombrero con distintivos de dos banderas: la argentina y la que representa a los pueblos originarios. Sintetiza lo pasado en estos 31 días: “Fue un mes con momentos altos y bajos, de mucha preocupación por lo que continúa pasando en Jujuy, con persecuciones e imputaciones. Y acá que en muchos casos no nos atienden, no nos escuchan. Tanto en la Corte Suprema como en la Cámara de Senadores, y parte de los Diputados. El Tercer Malón de la Paz logró una victoria muy grande, que fue la derrota del dictador Morales y su partido político en la provincia de Jujuy (el candidato más votado fue Milei, con el 39.83%, seguido por la fórmula Rodríguez Larreta – Morales que obtuvo el 18.10%). Otros pasos muy grandes fueron el frenar algunos avasallamientos que sufríamos en la provincia, así como romper las barreras mediáticas y atravesar las fronteras a nivel nacional e internacional, a costa de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio”.

Luego de ir al Congreso de la Nación a pedir audiencias con ambas cámaras legislativas, integrantes del Tercer Malón fueron recibidos en cuatro oportunidades por diputados de Unión por la Patria y del Frente de Izquierda. ¿Del resto de los partidos políticos? “Nada”. ¿Del Senado? “Nada”. Cuenta Dulce: “En este mes no hubo voluntad del Congreso en general, ni para la intervención de la provincia ni para la ley de propiedad indígena. Sí tenemos unos cuantos diputados aliados, pero no la mayoría. Presentamos notas, pedimos audiencias con cada legislador, sin importar el partido, para que logren comprender y hagan el bien común, pero no se llega al número que necesitamos”.

Johana Arce tiene la capucha de su campera puesta para resguardarse un poco del frío invernal. Es de las naciones Kolla y Guaraní. Tiene 28 años, es comunicadora social y es parte del medio SISA, cuyo nombre homenajea a Bartolina Sisa, histórica luchadora aymara contra el colonialismo. “En lo comunicacional, con la llegada del Malón vimos cierta repercusión, bastante presencia de medios independientes, alternativos e incluso algunos hegemónicos, pero lamentablemente fue bajando y eso es parte de la indiferencia, la discriminación que se vive día a día, lo que también origina que el Malón haya viajado con demandas precisas y concretas que no fueron respondidas hasta el momento. En este mes, hubo varios hechos violentos en la permanencia pacífica, como la policía hostigando y no permitiendo –por directivas del Gobierno de la Ciudad–, poner carpas pese a las lluvias, a la exposición física y emocional; pero esto tampoco fue contemplado en los medios. En cuanto a las movilizaciones, que ya perdí la cuenta de la cantidad porque fueron un montón, tampoco hubo el acompañamiento necesario”. Profundiza el planteo: “Hay que tener en cuenta que las comunidades tienen su forma de organización asamblearia, todas las voces se van escuchando y así se llevan adelante las decisiones, sobre la marcha; eso muchos medios no lo tienen en cuenta a la hora de acompañar”.

A la imposibilidad de poner carpas, medida que se sostiene, vale aclarar que los primeros días tampoco les permitieron instalar baños químicos. Los días de lluvia, agentes de la Policía porteña no permite que las y los malones se cubran con nylon y plásticos: “Pueden poner las lonas para resguardar las cosas de la lluvia, pero la gente no puede ponerse debajo porque eso sería acampar y no están autorizados”, fue la orden del oficial Pérez. 

Jorge Angulo es coordinador del Consejo de Pueblos Originarios Llankaj Maki de Jujuy. Vive en Palpalá y es una autoridad indígena de la comunidad kolla Tawa Suyu (“De las cuatro regiones”). Tiene 45 años y lleva puesta una gorra negra con el nombre de su organización, que en quechua significa “Manos trabajadoras” y que lleva la figura de una mujer en el centro: “Estela Silos, referente indigena que falleció hace 8 años. Originaria, militante social, sindical, estudiantil. Ella armó este consejo. Fue una tremenda luchadora que nos dejó el espíritu de que todo se resuelve luchando y organizándonos”, expresa Jorge con voz firme. Comparte su balance de la permanencia frente a Tribunales: “Este mes vino a consolidar un proceso, un mensaje, la voz de que va a haber un cambio. PachaKuti le decimos, que significa el cambio de esta forma de vida, el inicio de un nuevo ciclo. Porque una cosa es el objetivo específico de hacer caer a la reforma y sobre eso hay que seguir buscando estrategias, abrir muchos caminos para lograrlo. Pero lo más fuerte es que el Malón vuelve a instalar la figura de los pueblos originarios como actor político, porque acá hay hermanos y hermanas preparadas, a la altura de cualquier funcionario. Venimos a decir no solamente que estamos resistiendo desde nuestras comunidades, sino también transformando la realidad que nos toca vivir. Que por los desarraigos, hacemos políticas de arraigo; que no solamente frenamos las mineras, sino que pensamos cómo nos desarrollamos. Logramos un objetivo que es ser parte de la agenda, pero no como indios pobres, sino como actores que queremos discutir la forma en que cambiamos esta situación.  Cada gestión de gobierno nos ha ido relegando de nuestra función política; en el mejor de los casos solucionando las urgencias y emergencias, pero nada más. Y el Malón vino a poner un freno a eso. Este es el gran triunfo”.

Néstor Jerez es cacique del pueblo ocloya y uno de los voceros designados. Tiene pelo largo, sujetado por un trarilonco negro y blanco. El trarilonco es una cinta que rodea la cabeza a la altura de la frente, como vínculo con los antepasados. Su diagnóstico hasta el momento: “Hay muchos logros que quedan en segundo plano porque lo principal que necesitamos es la nulidad de la reforma y la intervención federal en la provincia. Pero el Malón ha triunfado porque ya es noticia mundial; porque la derrota de Morales en las PASO demuestra el poder originario en Jujuy; porque saliendo del territorio nacionalizamos el problema; porque hay un reconocimiento desde los diferentes movimientos sociales y sindicales al Malón como un actor político; porque realmente estamos demostrando otra forma de llevar adelante la política, donde todo es circular, donde las decisiones se toman en una asamblea, donde realmente el dirigente, la autoridad elegida, tiene que ejecutar lo que dice la asamblea y no al revés. Y también hemos triunfado porque seguimos poniendo en evidencia que la discusión pasa por dos modelos de vida totalmente diferentes y opuestos, como es el que venimos pregonando en los pueblos milenarios basado en el ‘buen vivir’ y el otro que está reflejado en la reforma de la Constitución que implica la continuidad del genocidio y que el gobierno se apropie de los territorios, de las tierras fiscales, el agua, los recursos naturales, la biodiversidad, la genética y prohíbe al pueblo jujeño a expresar su derecho; o sea, una dictadura y volver a la esclavitud”. Casi sin pausa, agrega: “Queremos creer que en Argentina hay Estado de derecho a pesar de que hasta ahora, los jueces de la Corte Suprema no respondieron a nuestro pedido de audiencia desde el primero de agosto, pese a que el procurador General de la Nación ya dijo que le corresponde a la Corte convocar a una audiencia pública”.

Cumple un mes en Buenos Aires el Tercer Malón de la Paz y el gobierno crea una comisión investigadora por los abusos en Jujuy
Postal de uno de los momentos más críticos: tres representantes se encadenaron al edificio de Tribunales, en reclamo que la Corte Suprema los atienda. Aún no sucedió.

En todo el mes, día tras días, el Malón se acercó a la puerta de Tribunales y la respuesta fue el silencio, la puerta cerrada, el vallado. Pidieron audiencia, y no les contestaron. Desde el Servicio de Paz y Justicia (SerPaJ) presidido por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, también solicitaron audiencia, y no le contestaron. En los primeros días de agosto, Ricardo Lorenzetti, uno de los jueces de la Corte, había prometido recibirlos. Les dijeron que podrían pasar 10 maloneros. Luego 5. Luego 3. Luego 1. Entró Néstor Jeréz, pero sólo le permitieron llegar hasta la mesa de entrada. Le pidieron que deje un número de teléfono y que lo “llamarían”. 

Les mintieron.

Y entonces, durante más de 50 horas cuatro maloneros realizaron una huelga total, de comida y de bebida, para exteriorizar la bronca. Y tres de ellos se encadenaron en las escalinatas de la puerta de entrada a la Corte. 

Tampoco los recibieron. Ni se comunicaron.

La mentira y el ninguneo tienen nombre y apellido: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti.

Dulce está tomando unos mates para calentarse de una tarde fría, en la que el sol se empieza a despedir, muy lentamente. Hay un paralelismo con las respuestas obtenidas: “Pensamos que íbamos a tener avances con mucha anterioridad y la cuestión se está poniendo lenta, pero los hermanos estamos dispuestos a quedarnos, a luchar como el primer día; estamos pendientes para volver a hacer una huelga de hambre si es necesario. El decreto firmado por el presidente para conformar una comisión investigadora está bueno, pero no es la baja de la reforma ni la intervención de la provincia. Es algo, sí, aunque nuestro objetivo no está cumplido”. Añade: “No es lo que vinimos a buscar, pero esperemos que con este DNU gran parte de los hermanos pueda regresar a sus hogares porque muchos viven de su siembra, de sus animales. Por ejemplo, ya estamos fuera de la siembra de papa y de maíz; o sea, en enero y en febrero no van a tener ningún ingreso económico, no va a haber qué cosechar; y ya en septiembre entran a reproducirse los animales, si ellos siguen acá, en enero y febrero no va a haber animales. ¿Se entiende cómo nos estamos jugando todo quienes permanecemos acá?

LA COMISIÓN INVESTIGADORA

La permanencia del reclamo, en Jujuy y en Buenos Aires, la consistencia de lo que exigen, una mesa de diálogo con la Secretaría de Derechos Humanos y con el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), junto al acompañamiento del SerPaJ, de muchas organizaciones indígenas, sociales y sindicales, derivaron en que el viernes 18 de agosto los recibiera en Olivos el Presidente de la Nación, Alberto Fernández. De esa reunión se consensuó el compromiso de crear la Comisión de Recepción y Análisis de Denuncias sobre Violencia Institucional en la provincia de Jujuy, que dependerá de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El decreto que confirma su creación se publicó ayer en el Boletín Oficial. La Comisión, ya en vigencia, cuenta con un plazo de hasta sesenta días corridos para elevar el informe y tendrá como los siguientes objetivos:

–“Receptar las denuncias de abuso de autoridad, hostigamiento, persecución y demás casos de violencia institucional cometidos por la fuerza policial provincial contra manifestantes durante y después de la protesta contra la reforma constitucional de la provincia de Jujuy”. 

–“Recopilar las observaciones formuladas por los organismos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y del Alto Comisionado De Las Naciones Unidas Para Los Derechos Humanos (ACNUDH), relativas a la actuación de la fuerza policial provincial durante las protestas llevadas a cabo por las diversas organizaciones sociales, sindicales, comunidades indígenas y demás ciudadanos en la provincia de Jujuy”. 

–“Elaborar un Informe para el Congreso de la Nación y la Corte Suprema de Justicia, con las recomendaciones que aseguren el cumplimiento de las obligaciones asumidas por el Estado Nacional en los Tratados y Convenios Internacionales sobre Derechos Humanos”.

El decreto establece que la comisión estará integrada por un mínimo de cinco y un máximo de siete representantes, en carácter “ad – honorem”. Asegura la norma: “Será coordinada por el Director Nacional de Políticas contra la Violencia Institucional y estará compuesta además por la titular de la Dirección Nacional de Asuntos Jurídicos Internacionales en Materia de Derechos Humanos y por expertos de reconocida trayectoria en materia de derechos humanos, quienes serán designados por el Ministro de Justicia y Derechos Humanos”.

“Esta comisión es un paso importante, porque de ella participarán organismos nacionales e internacionales como la OIT, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, además de distintas áreas del gobierno nacional. Pero este paso no quiere decir que terminamos acá y nos volvemos a casa. Vamos a continuar esta lucha, será un proceso largo”, explica Eloy.

Nimia es una joven malonera de Susques, que representa a una franja etaria que se está levantando: “Este decreto lo ganó el Tercer Malón de la Paz poniendo el cuerpo todo el día, todos los días, luego de casi tres meses ausentes de nuestras casas, lejos de la familia, de no compartir un almuerzo ellos. Es un avance importante para demostrar que Gerardo Morales violó todos los derechos; con esto ganamos más fuerza para seguir luchando y volver a tener tranquilidad en nuestro territorio”.

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Suma Néstor Jerez: “Esta comisión tiene que generar insumo que sirva para lograr el punto 4 de nuestro reclamo, y que cese la violencia institucional y la violación de los derechos humanos en Jujuy, y a su vez, el informe irá al Congreso y a la Corte Suprema como otro fundamento más para la intervención de la provincia y la derogación de la reforma”.

Dulce es menos optimista. “Está bueno lo que firmó el presidente, pero no vinimos a eso. De hecho, podríamos haber ido a cada ministerio, a pedir una cosa, a pedir otra cosa, pero no es el objetivo del Malón, que es bajar la reforma. No hay conquista intermedia para nosotros”.

 –¿Tenés esperanza de que a partir de esta comisión investigadora se derogue la reforma?

–No. Lo que espero es que, una vez que se salga a la luz la investigación de esta comisión, se plante un nuevo jujeñazo y ahí sí se baje la reforma. El poder político actual siempre tiene algún convenio, siempre tiene algún negocio, siempre se deben favores, entonces no va a caer la reforma. Sí creo que cuando se muestre todo lo que pasó en Jujuy, el maltrato, los golpes, las heridas, las persecuciones, y el pueblo en general se entere de lo ocurrido en su totalidad, se levantará nuevamente. Decretos tenemos un montón, leyes también, pero sólo el pueblo podrá lograr bajar la reforma y eso es levantándose de nuevo. Venimos de tantas generaciones buscando liberarnos de los nuevos Estados que están sobre nuestro territorio, que una generación más que esté peleando, no nos va a cambiar. Así que pase lo que pase, lo vamos a seguir intentando.

LARGO PLAZO

El 9 de agosto se conmemoró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas y desde la vigilia se llevó a cabo una asamblea plurinacional pensando en fortalecer la unidad de las distintas naciones originarias. Fue una semilla más, no pensando en el corto plazo, sino de cara al futuro. Desarrolla Eloy: “En todas las provincias del país hay pueblos originarios preexistentes a la nación argentina y a partir de este Malón conseguimos aliarnos con muchos de ellos. Se están dando asambleas plurinacionales en diferentes lugares con el objetivo de construir una confederación de pueblos originarios”.

En el mismo sentido, cuenta Jerez: “Hay que entender que esta lucha va a ser larga porque del otro lado tenemos un monstruo, tenemos la agenda 2030, al nuevo orden mundial, al poder económico y concentrado, al imperialismo, a la corporación de las multinacionales que viene por todos. Por eso, uno de los caminos que ya estamos planificando es visitar cada una de las provincias. Ya nos llegaron invitaciones de varias, como Mendoza, Río Negro, Catamarca, donde iremos para seguir articulando y acompañándonos”.

Sergio Zerpa llegó a Buenos Aires con el Malón y hace unos días regresó a Abra Pampa. Desde el costado de la ruta, analiza: “Este Malón no sólo está siendo importante por lo que pasa en Buenos Aires sino a nivel local. Venimos de un proceso largo y este punto de inflexión hace que las comunidades originarias profundicen el volver a resurgir y a organizarse, sin dependencia de un partido político, sino del mismo sentimiento que nace de defender los territorios”.

Jorge Angulo dirige su mirada al porvenir: “El Malón ha generado un nuevo aire que ya está soplando en las diferentes provincias, en los diferentes pueblos. Aunque sea distinta la magnitud, siento que se está dando un proceso similar al que pasó cuando se transformó el Estado boliviano a Estado plurinacional, cuando no sólo hubo un cambio de gobierno sino una forma donde los originarios pasaron a ser factores políticos. Vamos por ese camino. Este proceso se profundiza con el Malón de la Paz pero viene de hace muchos años”.

Johana Arce nació en Jujuy hace 28 años. Pero debió mudarse a Buenos Aires. “Soy de Ledesma, y cuando el Malón partió en junio a San Salvador viajamos con mi hermana desde Buenos Aires para allá. Lo primero que sentí fue la fortaleza de la lucha, pero también la bronca. Y cuando llegamos acá el primero de agosto, fue potenciar esa bronca, y preguntarme ¿por qué hay que movilizarse hasta acá? ¿por qué tiene que ser acá donde Dios manda y se toman las resoluciones? Me pongo a pensar en mis abuelos, y también en cómo fue que llegamos a Buenos Aires.

¿Cómo llegaron?

-Desplazados. Igual que como muchos llegan a Buenos Aires.  

Johana ahora no habla con palabras. Habla con los ojos. Con su emoción. Con su impotencia. Con sus recuerdos. Con su memoria. Con sus abuelos. Vuelve a hablar. Ella, y toda su gente que lleva consigo. “Mi historia familiar me da bronca. Más allá de la fortaleza, me da bronca. ¿por qué hay que llegar a este punto? ¿por qué hay que estar expuestos acá un mes, con respuestas vagas, con muchas respuestas vagas, como este decreto que también es vago, como muchas cuestiones que son vagas? Llegar a Buenos Aires es el desplazamiento forzado, es no poder estar en tu territorio. Alrededor del 2000, en Ledesma, nos desplazaron para plantar caña de azúcar y con mis papás nos vinimos acá, primero a Ciudad Evita, debajo de un puente, y después al barrio Carrillo, en Soldati. Esta reforma de Morales genera esto mismo: que uno pierda su territorio, provoca desplazamientos forzados, donde uno va perdiendo su cultura. La reforma es la pérdida del territorio, es la pérdida de la identidad y por eso acá sigue el Malón, buscando la manera de recuperarla”.

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