Protesta social
Marcha de jubilados: la heladera terrorista

Otro miércoles protagonizado por jubiladas y jubilados, que tuvo como novedad la noticia de que Patricia Bullrich y el gobierno bajaron el capítulo de venta de tierras a extranjeros en su turbia Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Un triunfo de la movilización de estos días, pero de todos modos se mantendrá la marcha prevista para este jueves. La aparición de jóvenes del radicalismo. Las banderas y carteles y los mensajes sobre el presente de la levotiroxina y de ciertos electrodomésticos.
Por Lucas Pedulla Fotos: Tadeo Bourbon/lavaca.org

Antes de bajarse de la línea B del subte porteño en Callao y Corrientes, o de tomarse el ferrocarril San Martín desde su conurbana Bella Vista, incluso antes del primer matecito de la mañana, lo primero que Ana Tapia hace todos los miércoles, porque en verdad lo hace todos los días, es tomar levotiroxina, un medicamento para la tiroides.
–Yo tenía nada más que dos nódulos, pero desde que me gasearon por primera vez hace dos años, todo lo que me metieron en la cara me provocó muchísimos más ganglios, más nódulos. Ahora me cambiaron la medicación para ver si voy a cuchillo o se va solo.

Tiene 73 años, el pelo cano coloreado de un tono lila, y un cuerpo que ha soportado balazos de gomas por las fuerzas federales que el gobierno dispone en cada marcha de jubilados y jubiladas. Aquel día de hace dos años el bautismo represivo fue con el gas.
–Me vaciaron un cargador.
La atacaron por detrás –“como cada vez que me atacaron”– mientras llevaba una bandera palestina. “Cuando ponés el cuerpo es algo que puede pasar”, se repite como un mantra, y se da fuerza –junto a sus compañeras y compañeros de la organización Jubiladxs Insurgentes– para seguir cada miércoles, con lluvia furiosa o sol inclemente, en la plaza.

Cada quince o veinte días le suma, entre los semaforazos en Callao y Corrientes y la marcha en el Congreso, una caminata de siete cuadras hasta la calle Mitre a buscar medicamentos para uno de sus seis nietos, que tiene parálisis cerebral.
–Me jubilé a los 68 años como trabajadora en discapacidad. Lo que me llevó a ese trabajo, tristemente elegido, es mi nieto. Yo era transportista: manejaba una camioneta por barrios de zona noroeste, como Las Catonas (Moreno), Pacheco o Luján, desde las cinco y media de la mañana y, a veces, hasta las doce de la noche, porque llevaba chicos a la universidad.

Ana trabajaba con amigos y familiares. No les gustaba llamarlo “empresa”, porque no se consideraban “empresarios”, y todo lo que entraba por la facturación a las obras sociales se repartía equitativamente. Al jubilarse, a ninguno de sus tres hijos varones les sorprendió que mamá siguiera militando, ahora por sus haberes: Ana es una de las infaltables en cada ronda de Madres de Plaza Mayo, todos los jueves a las 15.30, frente a la Casa Rosada. También milita en la comisión de sobrevivientes, familiares y compañeros de Campo de Mayo, uno de los centros clandestinos de detención en la última dictadura argentina.

–Tuve muchísimos compañeros desaparecidos. Como vivía en Villa Martelli (partido bonaerense de Vicente López), lo más posible es que se encuentren en Campo de Mayo. Todavía nos faltan entre cinco mil y siete mil compañeros que pasaron por allí. Estamos luchando por un espacio de memoria y que se investigue y se rastrille, porque esa tierra tiene mucho que contar. Para eso, que se vayan los militares de ahí es fundamental.
Por esos reciclamientos de la política argentina, hoy podría pasar como una “terrorista disfrazada”, tal como definió recientemente el presidente Javier Milei a los sectores críticos –nombró particularmente a “estudiantes”, “periodistas”, “profesores” e “investigadores”–, y como ya fue gaseada y baleada en varias oportunidades, el mote no sería extraño.
–Somos la generación del setenta. Nos tocó esa: te persiguen, te quieren matar o desaparecer. Mis nietos ya saben toda la realidad porque la viven. A veces me acompañan a las marchas. No tengo algo que me llene más que la militancia, porque en verdad lo que está mal es este sistema. Todo lo que involucra una lucha que tenga una injusticia me marca el lugar en el que tengo que estar. Es una enseñanza de Norita Cortiñas.

Ana cobra la jubilación mínima –un haber de $419.827 más un bono de $70.000– y a veces hace changas como remisera –“llevo solo mujeres”– o ayuda en una parrilla familiar en General Rodríguez los viernes, sábados y domingos. En la plaza, todos los miércoles, se pone la pechera de la comisión Campo de Mayo, sus pins de Palestina y de Floreal Avellaneda –estudiante de 15 años desaparecido en 1976 en ese campo de concentración cuyo cuerpo fue arrojado al Río de la Plata por los vuelos de la muerte–, su pañuelo por el aborto legal, su cadenita con el símbolo de las Madres, y una bandera wiphala, entre otros accesorios políticos. Hoy también lleva dos carteles:
- “Las Malvinas son argentinas, las jubiladas también”.
- “La deuda es con el pueblo, no con el FMI”.
La marcha comienza. Se canta que al gobierno lo va a “echar” una huelga general y que “la patria no se vende”: durante la caminata llega la noticia de que la senadora Patricia Bullrich ordenó el retiro del capítulo de venta de tierras sin límite a extranjeros que iba a votarse este jueves con la Ley de Inviolabilidad de Propiedad Privada, pero todos refuerzan la necesidad de sostener la manifestación convocada para este jueves al mediodía. Un jubilado lleva un cartel con la bandera argentina que dice:
- “Juraron defenderla, no venderla”.
En otro cartel se lee, como respondiendo a Milei y sus acusaciones a quienes lo cuestionan como “terroristas”:
- “Heladera vacía sin trabajo es terrorismo de Estado”.

Alrededor marchan chicas y chicos con boinas blancas: son de la Juventud Radical de CABA. “Vamos los radichas”, los reciben y saludan jubilados de todos los colores. ¿Otro signo de estos tiempos?
Ana espera que la gente se despierte.
–Nos estamos quedando sin país, lo están rifando. Están quemando el futuro de nuestros nietos. Lo único que les vamos a dejar como herencia es aprender a luchar. Lo único que espero es que mañana no tengan los votos. Nada se consigue si no es con lucha.

Protesta social
La UBA en la calle contra la desobediencia judicial del Gobierno

Docentes, no docentes y decanos impulsan una jornada de visibilización frente al Ministerio de Economía, en Plaza de Mayo, para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento inmediato de los fallos de la Corte Suprema y la Justicia Federal. La actividad comenzó a la mañana hasta la medianoche de este martes. La primera semana de octubre se realizará la quinta Marcha Federal Universitaria. Otro signo de resistencia frente a las políticas oficiales.
Por Tiempo Argentino* (www.tiempoar.com.ar)
Fotos: Nicolás G. Recoaro
La Universidad de Buenos Aires (UBA) traslada las aulas a las puertas del poder para poner al descubierto el desacato deliberado del Poder Ejecutivo nacional frente a las leyes vigentes y las cautelares judiciales. Desde las siete de la mañana de este martes y hasta la medianoche, los 13 decanos de las facultades, junto a docentes y estudiantes, llevan adelante una maratónica jornada de clases públicas en la Plaza de Mayo y frente al Palacio de Hacienda. La protesta no se limita al dictado académico: la comunidad universitaria monta consultorios al aire libre para brindar atención gratuita a la ciudadanía en especialidades como odontología, clínica médica, óptica, veterinaria, además de orientación psicológica y patrocinio jurídico, visibilizando la función social irremplazable del presupuesto educativo.
El trasfondo del conflicto expone la arbitrariedad con la que la gestión libertaria administra el Estado. Luego de que el Gobierno intentara neutralizar la Ley de Financiamiento Universitario (27.795) mediante el decreto 759/2025 exigiendo presuntas «fuentes de financiamiento», el Consejo Interuniversitario Nacional activó la vía judicial. La embestida oficial sufrió un revés letal cuando la Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que ordena recomponer de manera inmediata los salarios docentes y no docentes rezagados, así como los fondos destinados a las becas estudiantiles. Pese al aval del máximo tribunal y a los compromisos de recomposición del 24,33% firmados a mitad de año, la Casa Rosada insiste en desconocer los mandatos de la ley y de la Carta Magna.
La desobediencia oficial quedó aún más acorralada tras el fallo dictado a principios de mes por el juez federal Cormick, quien intimó al Ejecutivo a ejecutar sin más dilaciones las partidas previstas para gastos de funcionamiento, salarios, investigación y becas universitarias. La resolución judicial echó por tierra la narrativa del «déficit cero» al precisar de forma contundente que el impacto fiscal de la Ley de Financiamiento representa un marginal 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI). La negativa a girar los fondos confirma que el ajuste contra las casas de altos estudios responde a una decisión estrictamente dogmática y de asfixia política, antes que a una restricción macroeconómica real.

(Foto: Nicolás G. Recoaro)
Además de los servicios asistenciales, la explanada frente al Ministerio de Economía se transformará en una feria científica y tecnológica interactiva. Estudiantes y docentes presentarán un auto de carreras diseñado e íntegramente construido en los talleres de la UBA, junto a proyectos de investigación aplicada de frontera. La propuesta busca confrontar de manera directa con el relato oficial que estigmatiza a las instituciones públicas, demostrando ante miles de vecinos cómo el presupuesto universitario se traduce de manera directa en soberanía científica, innovación productiva y desarrollo nacional.
La demostración de fuerza en Plaza de Mayo se produce en una fecha límite, al vencerse el cuarto intermedio de las paritarias con la Subsecretaría de Políticas Universitarias para saldar la brecha respecto a la inflación acumulada. Desde gremios como Aduba advirtieron que, si la administración de Javier Milei insiste en pisar los salarios e ignorar las sentencias judiciales, el plan de lucha escalará de forma inevitable. La jornada de clases públicas representa el antesala directa de la quinta Marcha Federal Universitaria proyectada para la primera semana de octubre, donde la comunidad académica volverá a movilizarse masivamente en defensa de la educación pública frente al vaciamiento libertario.
*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca.org y Revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
Protesta social
Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados

Pese a las maniobras oficialistas, Diputados pudo reunir quorum para sesionar y emplazar a diversas comisiones para que trabajen. La coreografía libertaria: se pararon junto a sus bancas de cuero verde y cuando se confirmó que eran derrotados (porque había quorum con 135 diputados) se sentaron. La coreografía radical y del PRO: se ausentaron, lo cual es toda una definición. El emplazamiento terminó reuniendo una unanimidad de 249 votos. Los dos temas cruciales: se obligó así a las comisiones a que dictaminen la prórroga de la Emergencia en Discapacidad, y el apoyo a las familias endeudadas. Deberán hacerlo durante septiembre. Frente al Congreso vallado, una gran movilización reunió también a personas endeudadas y reclamó por los derechos y por la vida.
Por Sergio Ciancaglini Fotos Manuela Mendiondo/lavaca.org

La primera decisión del Estado este miércoles frente a la movilización de personas con discapacidad (discas) y sus familias, fue vallar en Congreso y movilizar efectivos antidisturbios. La Policía de la Ciudad gobernada por el macrismo intentó además impedir que llegaran hasta la plaza algunas de las camionetas que trasladaban a quienes iban a reclamar por la prórroga de la Emergencia en Discapacidad.Finalmente triunfó la racionalidad y los llamados efectivos dejaron de hacer el ridículo, aunque el Congreso quedó vallado.
El movimiento disca confirmó que es uno de los más movilizados en estos años, como el de jubilados. Desde el acoplado de un camión que funcionó como escenario se iba informando lo que ocurría en el edificio tras las vallas. A las 11, el destino de la sesión era un misterio.
Tomó el micrófono la madre de un chico atendido en el Hospital Garrahan: “La barrera más grande que tenemos es la ignorancia, la falta de empatía. La barrera es un gobierno presente en quitar derechos. Pero hoy somos un montón. Siempre vamos a ser más, así que festejemos eso. Y no dejemos de luchar que también estamos con la prórroga de la Ley de Emergencia pediátrica para que un hospital como el Garrahan siga sosteniendo la vida de nuestros hijos. Los abrazo como mamá”.

Se agitaban las pancartas en las que se leía, por ejemplo:
“No somos un gasto, somos personas”.
“La discapacidad no es casta” (sostenido por un joven con síndrome de Down)
Otra mujer, buzo verde con la imagen de Homero Simpson, reubicó en este presente dónde se encuentra la vergüenza, y dónde la locura:
- “No se ve futuro en esta Argentina hostil que está pisándonos la cabeza. Vengo a hablar como endeudada, porque me endeudé para sostener la vida de mis hijos, la mía, y de mis padres que tienen una jubilación de miseria. Dejaron de cubrir medicaciones para mi hijo, me endeudé con un millón y medio de pesos que no sé cómo pagar, con el banco en el que trabajo y en el que estoy con una licencia psiquiátrica por todo lo que este gobierno me hizo y nos hizo. Da vergüenza hablar de lo endeudados que estamos por sostener la vida de nuestros seres queridos”.
- “Pero tenemos que sacudirnos la vergüenza y que la vergüenza cambie de bando (señalando al Congreso). Ellos deberían tener vergüenza de priorizar lso gastos de la SIDE por encima de lo que corresponde a las personas más vulnerables. Los estamos viendo, los estamos observando, y van a tener que pagar por todo lo que nos están haciendo. Lo que estamos discutiendo acá es el traslado del costo de la reproducción de la vida a los hogares y familias más vulnerables. Estamos locos porque nos enloquecieron. Pero los locos son ellos, que no nos ven ni nos quieren ver”.

Más carteles:
“Basta de crueldad con la discapacidad”.
“Lo esencial es invisible al Estado”.
“Millones para la SIDE, migajas para discapacidad”.

María Martínez, de Lomas de Zamora, con su marido desocupado, es la madre de Kevin (28) y Brendan (16). Kevin tiene el razonamiento de un niño de 5 años. Brendan, una de las llamadas Enfermedades Raras Poco Frecuentes: fenilcetonuria. Dijo María: “Los que votamos y les dimos nuestra confianza, tienen una banca. Y a cada uno que vote en contra iré a la casa a hacerles un escrache por haber votado en contra dejando a las personas con discapacidad a la deriva. Estoy vestida de negro porque me siento en un funeral, están matando a cada persona con discapacidad del país. Están matando a los prestadores que hacen que las personas con discapacidad tengan una vida digna. Por eso les exigimos que voten la prórroga”.

El micrófono pasó a manos de otra mamá, la actriz Julieta Díaz: “No nos vamos a ir. Estamos mirando a las diputadas y diputados y les pedimos por favor que cumplan con la ley. Con los discapacitados y discapacitadas, con las personas con discapacidad, no”.
Elena, su hija, tiene 11 años, parálisis cerebral leve, epilepsia secundaria. Julieta dialogó luego con lavaca.

-¿Cómo vivís la contradicción entre lo que significa esta plaza y las maniobras dentro del Congreso para evitar cumplir la ley?
-Con mucha tristeza, mucha bronca, mucha impotencia, viendo lo que sucede con las personas con discapacidad, los familiares y los prestadores, todo lo que es el área de discapacidad. Con mucha urgencia para que nuestra Ley de Emergencia de Discapacidad continúe, porque se vence en el 2026, a fines de diciembre, y estamos pidiendo que se prorrogue un año más. No solamente eso sino también que se respete la Ley de Prestaciones para que el Estado sea el que asegure a las familias y a las personas con discapacidad las prestaciones, y no que las familias y las personas con discapacidad tengan que pelear los precios con las prepagas. Tenemos la sospecha de que también están queriendo modificar esa ley, que hay una especie de proyecto ahí encajonado que quieren sacar, así que estamos acá muy atentos y atentas pidiéndoles que cumplan con su trabajo los diputados y las diputadas y que le den prórroga a la Ley de Emergencia de Discapacidad, pero que también cuiden la Ley de Prestaciones que tiene 30 años, que con sus bajas y sus subidas siempre funcionó.

-¿Cómo estás vos en relación al tema de salud de tu hija?
-Ella está bien y por suerte puede seguir haciendo las cosas que viene haciendo también porque puedo llegar a algunos huecos económicos, pero si no, no podría hacer un montón de cosas, que es lo que le está pasando a tanta gente si no puede atenderse.
Guadalupe, una chica ciega, que en muchos sentidos ve todo:

- “Hoy estamos acá para pedirle a los diputados que voten a favor de su pueblo. Y que no solamente cumplan con el quórum, sino que cumplan con la ley de emergencia en discapacidad. Nosotros necesitamos urgentemente que cumplan con la ley, pero sobre todo porque nuestros compañeros realmente la están pasando muy mal. Entonces, pedirle a los diputados y diputadas que puedan mirar a los ojos a todos mis compañeros y a todas mis compañeras y votar a favor del pueblo. Y votar a favor de no vender nuestra patria, pero también de construir un futuro donde las personas con discapacidad estemos adentro”.
- “Lamentablemente se cerraron muchos centros, complejizaron el acceso a muchas prestaciones, a traslados, a terapias, a medicación, apoyo. No hay nada nuevo que yo pueda venir a decir. ¿Qué les voy a decir yo a ustedes si lo viven a diario y si yo también lo vivo? ¿Quién soy yo para decirles a las mamás cómo tienen que luchar? Son las que nos acompañan todos los días. ¿Y quién soy yo para decirle a los prestadores cómo tienen que luchar, si es su laburo? Lo único que sí voy a decir es a los diputados cómo tienen que votar. ¡Voten a favor de los derechos, loco! ¡Voten!”.

Noelia, con cadenas plásticas cerca de una pancarta con una caricatura de Marcos Galperín explicó a lavaca: “Me endeudé con Mercado Crédito, que es Mercado Pago. Soy empleada doméstica, uno de mis cinco hijos tiene discapacidad motriz. Osteomielitis crónica, una infección del hueso. Pedí 40.000 porque tenía que ir y venir al Garrahan y tenían que operarlo. Fue por la urgencia, porque si no, no tenía cómo hacer. Pensé que buscaba más trabajo y lo iba a pagar. Pero hoy se me fue la deuda a 400.000. Me llaman a cada rato para que pague todo. Y no puedo. Y sigue aumentando. Y tenemos que seguir yendo al hospital”. Un dato: ”Hay muchas madres solas como yo que les pasa lo mismo, y están endeudadas. Es una locura”.

Anunciaron desde el acoplado que hubo quorum y estalló la ovación. Se supo que los integrantes del bloque oficialista se pararon junto a sus bancas y al ver que la oposición conseguía quorum se sentaron y luego votaron a favor del emplazamiento a comisiones tanto del tema de discapacidad, como de los hogares endeudados. Con eso, supuestamente, el oficialismo no se daba por derrotado. El PRO y la UCR directamente se ausentaron. Durante septiembre las comisiones correspondientes deberán dictaminar, para que las leyes sean tratadas en el recinto. Habrá que ver.

En la plaza se cantó el Himno a los saltos, con la gente sacándose buzos y camperas porque en estos días parece que está cambiando el clima.



Protesta social
Marcha de jubilados: Banda en fuga

Una chica ciega que había participado en el acto por la emergencia en discapacidad logró hacer huir a un policía que filmaba la manifestación pidiéndole que se identificara (spoiler: no era Christopher Nolan). Después, los jubilados fueron seguidos por los efectivos antidisturbios en Avenida de Mayo y todo fue al revés: los jubilados los hicieron ir hacia la vereda, y los policías terminaron en retirada no sin antes gasear principalmente a las mujeres. La historia de Fernando, ex bombero voluntario, con una pierna amputada pero el entusiasmo intacto, en otra jornada de miércoles.
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
Hace un mes, Fernando Quinteros se tuvo que mudar de la casa en la que vivió por 15 años porque el dueño había muerto, la casa entró en sucesión y les dijeron a él y a su señora que se tenían que ir. Consiguieron otro lugar en Quilmes, un municipio al sur del conurbano bonaerense, donde actualmente pagan $580.000 mensuales.
–Con mi pensión no llego a los 300.


Fernando fue bombero voluntario en La Boca durante 30 años y hace 11 lo atropelló un colectivo. Fue grave: le amputaron la pierna derecha. En septiembre las Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez de la ANSES llegaron a los $300.043,24 más un bono de $70.000 (“hay veces que ni lo cobro”, dice), pero en agosto estaban en $293.000. Averiguó para poder jubilarse –la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) arranca este mes en los $342.906,56– y no se lo recomendaron.
–Tendría que renunciar a la pensión. Si la jubilación me tarda un año, ¿qué hago?

Esa pregunta –la pregunta– es una de las que lo lleva a venir cada miércoles con sus compañeros y compañeras de la organización Los 12 Apóstoles. Es peronista, hincha de Boca, malvinero (“el payaso del Presidente quiso agarrarse de la causa para distraer, pero la gente no es tarada”, dice frente a los anuncios recientes), le gustan Los Manseros Santiagueños y –aclara, fime– no va dejar de venir. Entre muchas razones, están los 10 indicadores económicos que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sintetizó a 1000 días de gestión del Gobierno de Javier Milei.

Sobre jubilaciones:
- El bono jubilatorio está congelado en $70.000 desde marzo de 2024. Son 30 meses sin actualizar.
- Si se hubiera actualizado por movilidad (como sucede con los haberes), tendría que haber sido de $223.148 este septiembre. CEPA calcula así que la pérdida es de $153.138 mensuales por cada jubilado.

- La pérdida para los jubilados de la mínima es del 20% en términos reales durante la gestión de Milei y sus ministros de Economía, Luis Caputo, y de Desregulación, Federico Sturzenegger.
La marcha de este miércoles estuvo precedida por la convocatoria de organizaciones que reclamaban en el Congreso que Diputados vote el emplazamiento de comisiones para tratar, por un lado, la prórroga de la ley de Emergencia en Discapacidad (la actual vence el 31 de diciembre) y, por otro, el debate sobre el endeudamiento familiar y la alta morosidad que afecta a 6 millones de personas de todo el país.

Por todas estas razones Fernando les explica a sus tres hijas y a sus ocho nietos la necesidad de tomarse el 148 de Quilmes hasta Constitución, y luego el 12 hasta Congreso, cada miércoles, cada semana, sin importar lo que suceda o pase.
–Ellos ya saben que el abuelo no para.
Su señora también tiene una discapacidad –cobra el mismo valor de pensión– y cuida a personas con alguna enfermedad. Sus hijas los ayudan en el día a día.
Y, también, sus compañeros.
–De acá me llevo aceite, azúcar, yerba. Lo básico. Y también medicamentos: yo tomo anticonvulsivos y cada cajita está a noventa lucas ($90.000). Si cada una me dura 20 días, significan $180.000 por mes. ¿Cómo hacés? ¿Cómo hago?

De nuevo, la pregunta, que tiene una respuesta que a Fernando lo hace sonreír: a pesar de sus remedios, de sus muletas y que le falta una pierna, las distintas fuerzas de seguridad que invaden la zona cada semana –Policía Federal, Policía de la Ciudad, Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria– lo detuvieron o demoraron “unas cinco o seis veces”, algunas hasta tirándolo al suelo.
–Tengo dos procesos: uno por resistencia a la autoridad, el otro por lesiones.
Dice, y se ríe con sus ojos celestísimos. Esta tarde ocurrió primero que una manifestante ciega, Guadalupe, que había hablado durante el acto por la emergencia en discapacidad, supo que la estaba filmando un policía y mientras seguía caminando decía: “Yo no veo pero mis compañeros sí, y me dicen que está filmando y eso no corresponde, somos personas marchando pacíficamente sin molestar a nadie. Deme su nombre y la identificación”. El policía sonreía reculando, comenzó a desplazarse, pero los manifestantes fueron detrás, hasta que el efectivo dio media vuelta y se marchó.

Luego, tras la típica ronda por la Plaza de los Dos Congresos, un grupo de jubilados y jubiladas siguió marchando por Hipólito Yrigoyen, dobló en San José y al intentar volver a la Plaza por Avenida de Mayo se topó con un cordón de efectivos que quiso evitar la caminata. Pero la columna de jubilados y pensionados los corrió hasta la vereda –“fuera, yuta, fuera”, les cantaban– y, antes de subirse, los policías gasearon. Algunas jubiladas fueron asistidas en plena calle, descompensadas. La presión siguió, y el cordón policial finalmente se retiró de la escena.

–Hace falta que el pueblo salga a la calle –concluye Fernando–. Nuestra lucha lleva ya mucho tiempo. La gente tiene miedo, hablan de que nos cagan a palos, pero tienen que venir. Yo empecé porque no podía estar echado en mi casa. Pensaba: “La gente está luchando”. Y acá estoy.

Acá está.
Frente al qué hacer y al cómo hago, esa es su respuesta, y será la misma la semana que viene cuando con sus muletas y sus medicamentos se tome el 148 hasta Constitución y el 12 hasta Congreso, para marchar un miércoles más.

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