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Las tres ecologías

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Félix Guattari. Una síntesis del ensayo del psicoanalista francés donde nos propone pensar cómo el sistema actual contamina tres aspectos fundamentales: la naturaleza, las relaciones sociales y la subjetividad.

Conta-vida-ción
El planeta Tierra vive un período de intensas transformaciones técnico-científicas como contrapartida de las cuales se han engendrado fenómenos de desequilibrio ecológico que amenazan, a corto plazo, si no se le pone remedio, la implantación de la vida sobre su superficie. Paralelamente a estas conmociones, los modos de vida humanos, individuales y colectivos, evolucionan en el sentido de un progresivo deterioro. Las redes de parentesco tienden a reducirse al mínimo, la vida doméstica está gangrenada por el consumo mass-mediático, la vida conyugal y familiar se encuentra a menudo osificada por una especie de estandarización de los comportamientos, las relaciones de vecindad quedan generalmente reducidas a su más pobre expresión. La relación de la subjetividad con su exterioridad ya sea social, animal, vegetal, cósmica se ve así comprometida en una especie de movimiento general de implosión y de infantilización regresiva.
Ecosofía
Las formaciones políticas y las instancias ejecutivas se muestran totalmente incapaces de aprehender esta problemática en el conjunto de sus implicaciones. Aunque hayan iniciado una toma de conciencia parcial de los peligros más llamativos que amenazan el entorno natural de nuestras sociedades, en general se limitan a abordar el campo de la contaminación industrial, pero exclusivamente desde una perspectiva tecnocrática, cuando en realidad sólo una articulación ético-política que yo llamo ecosofía entre los tres registros ecológicos, el del medio ambiente, el de las relaciones sociales y el de la subjetividad humana-, sería susceptible de clarificar estas cuestiones.
Aceptación
Las relaciones de la humanidad con el socius, con la psique y con la naturaleza tienden, en efecto, a deteriorarse cada vez más, no sólo en razón de contaminaciones y de poluciones objetivas, sino también por el hecho de un desconocimiento y de una pasividad fatalista de los individuos y de los poderes respecto a estas cuestiones consideradas en su conjunto. Catastróficas o no, las evoluciones negativas se aceptan como son. Las explicaciones relativas a esa decadencia de las praxis sociales por la muerte de las ideologías y el retomo a los valores universales me parecen poco satisfactorias. No es justo separar la acción de la psique, el socius y el medio ambiente. La negativa a enfrentarse con las degradaciones de estos tres dominios, tal como es fomentada por los medios de comunicación, confina a una empresa de infantilización de la opinión y de neutralización destructiva de la democracia.
Subjetividad
Las sociedades capitalísticas fabrican desde ahora, para ponerlos a su servicio, tres tipos de subjetividad: una subjetividad serial que corresponde a las clases asalariadas, otra a la inmensa masa de los “no–asegurados” y, por último, una subjetividad elitista que corresponde a las capas dirigentes. La massmediatización acelerada del conjunto de las sociedades tiende así a crear una separación cada vez más pronunciada entre esas diversas categorías de población. Entre las élites, encontramos una disponibilidad suficiente de bienes materiales, de medios de cultura, una práctica mínima de la lectura y de la escritura y un sentimiento de competencia y de legitimidad en las decisiones. Entre las clases sometidas, encontramos, por regla general, un abandono al orden de las cosas, una pérdida de esperanza de dar un sentido a su vida.
CMI
El capitalismo post-industrial que, por mi parte, prefiero calificar de Capitalismo Mundial Integrado (CMI), tiende cada vez más a descentrar sus núcleos de poder de las estructuras de producción de bienes y de servicios hacia las estructuras productoras de signos, de sintaxis y de subjetividad, especialmente a través del control que ejerce sobre los medios de comunicación, la publicidad, los sondeos, etcétera.
Paradoja
La instauración a largo plazo de inmensas zonas de miseria, de hambre y de muerte parece desde ahora formar parte integrante del monstruoso sistema de “estimulación” del Capitalismo Mundial Integrado. Así, hacia donde quiera que uno mire encuentra esa misma paradoja lancinante: por un lado, el desarrollo continuo de nuevos medios técnico-científicos, susceptibles potencialmente de resolver las problemáticas ecológicas dominantes y el reequilibrio de las actividades socialmente útiles sobre la superficie del planeta y, por otro, la incapacidad de las fuerzas sociales organizadas y de las formaciones subjetivas constituidas de ampararse de esos medios para hacerlos operativos.
Caducidad
Las oposiciones dualistas tradicionales que han guiado el pensamiento social y las cartografías geopolíticas están caducas. Las situaciones conflictivas continúan, pero introducen sistemas multipolares incompatibles con enrolamientos bajo banderas ideológicas maniqueístas. Por ejemplo, la oposición entre Tercer Mundo y mundo desarrollado ya no tiene ningún sentido. Lo hemos visto con esas Nuevas Potencias Industriales cuya productividad ya no se puede comparar con la de los tradicionales bastiones industriales del Oeste, pero este fenómeno va unido a una especie de tercermundización interna en los países desarrollados, que a su vez va unida a una exacerbación de las cuestiones relativas a la inmigración y al racismo.
Mujeres y niños
Otro antagonismo transversal al de las luchas de clase sigue siendo el de las relaciones hombre/mujer. A escala planetaria, la condición femenina no parece que haya mejorado. La explotación del trabajo femenino, correlativa a la del trabajo de los niños, no tiene nada que envidiar a los peores períodos del siglo 19. Una misma intención ético-política atraviesa los problemas del racismo, del falocentrismo, de los desastres legados por un urbanismo pretendidamente moderno, de una creación artística liberada del sistema del mercado, de una pedagogía capaz de inventar sus mediadores sociales, etc. Esta problemática es, a fin de cuentas, la de la producción de existencia humana en los nuevos contextos históricos.
Silencio
Soy menos que nunca puede separarse la naturaleza de la cultura. Pues no sólo desaparecen las especies, sino también las palabras, las frases, los gestos de la solidaridad humana. Se utilizan todos los medios para aplastar bajo una capa de silencio las luchas de emancipación de las mujeres y de los nuevos proletarios que constituyen los parados, los marginados, los inmigrantes…
Los fines
El problema es saber de qué forma se va a vivir de aquí en adelante sobre este planeta. Las fuerzas productivas, debido al desarrollo continuo del trabajo maquínico, desmultiplicado por la revolución informática, van a liberar una cantidad cada vez mayor del tiempo de actividad humana potencial. Pero, ¿con qué fin? ¿El de la desocupación, la marginalidad opresiva, la soledad, la ociosidad, la angustia, la neurosis, o bien el de la cultura, la creación, la investigación, la reinvención del entorno, el enriquecimiento de los modos de vida y de sensibilidad?
Reconstrucción
So soy tan ingenuo y utópico como para pretender que existe una metodología analítica capaz de erradicar profundamente todos los fantasmas que conducen a reificar la mujer, el inmigrante, el loco, etc., y acabar con las instituciones penitenciarias, psiquiátricas, etc. Pero me parece que una generalización de las experiencias de análisis institucional (en el hospital, en la escuela, en el entorno urbano…) podría modificar profundamente los elementos de ese problema. Se necesita una inmensa reconstrucción de los mecanismos sociales para hacer frente a los estragos del CMI. Ahora bien, esta reconstrucción no depende tanto de reformas desde arriba, leyes, decretos, programas burocráticos, como de la promoción de prácticas innovadoras, la proliferación de experiencias alternativas, centradas en el respeto de la singularidad y en un trabajo permanente de producción de subjetividad, que se autonomicen al articularse convenientemente con el resto de la sociedad.
Peligro
En esos diversos dominios, las problemáticas ecológicas se entremezclan. Abandonada a sí misma, la eclosión de los neoarcaísmos sociales y mentales puede conducir ¡tanto a lo mejor como a lo peor! Estamos ante una cuestión peligrosa. La ecología social espontánea trabaja en la constitución de Territorios existenciales que sustituyen a duras penas a los antiguos controles rituales y religiosos del socius. Parece evidente que, en ese dominio, mientras no se produzca el relevo de praxis colectivas políticamente coherentes, siempre serán, a fin de cuentas, las empresas nacionalistas reaccionarias, opresivas para las mujeres, los niños, los marginales, y hostiles a cualquier innovación, las que triunfen.
Patria existencial
La búsqueda de un Territorio o una patria existencial no pasa necesariamente por la de una tierra natal o una filiación de origen lejano. Se pueden concebir todo tipo de “nacionalidades” desterritorializadas, como la música, la poesía… La noción de interés colectivo debería ampliarse a acciones que, a corto plazo, no “beneficien” a nadie, pero que, a largo plazo, sean portadoras de un enriquecimiento procesual para el conjunto de la humanidad. Lo que aquí se cuestiona es el conjunto del futuro de la investigación fundamental y del arte.
Valores
Aquí no se trata de proponer un modelo prefabricado de sociedad, sino únicamente de responsabilizarse del conjunto de las componentes ecosóficas cuyo objetivo será, en particular, el establecimiento de nuevos sistemas de valorización. Otros muchos sistemas de valor deberían ser tenidos en cuenta: la “rentabilidad” social, estética, los valores del deseo, etc. En lugar de mantenerse eternamente en la eficacia embaucadora de los “trofeos” económicos, se trata de reapropiarse de los universos de valor en cuyo seno podrán volver a encontrar consistencia procesos de singularización. Nuevas prácticas sociales, nuevas prácticas estéticas, nuevas prácticas del sí mismo en la relación con el otro, con el extranjero, con el extraño: ¡todo un programa que parecerá bien alejado de las urgencias del momento!
Vías
Sacar a la luz otros mundos que los de la pura información abstracta, engendrar universos de referencia y Territorios existenciales en los que la singularidad y la finitud sean tenidos en cuenta por la lógica multivalente de las ecologías mentales y por el principio de Eros de grupo de la ecología social y afrontar el cara a cara vertiginoso con el Cosmos para someterlo a una vida posible, tales son las vías imbricadas de la triple visión ecológica. La reconquista de un grado de autonomía creadora en un dominio particular reclama otras reconquistas en otros dominios. Hay que forjar toda una catálisis1 de la recuperación de confianza de la humanidad en sí misma, paso a paso, y a veces a partir de los medios más minúsculos. Como este ensayo, que desearía, aunque sea modestamente, poner freno a la grisalla2 y la pasividad dominantes.

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La prensa terrorista

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Periodismo y dictadura. Llega a la justicia la primera causa que denuncia el rol del periodismo en tiempos de terrorismo de Estado. La historia de Thelma Jara de Cabezas y la falsa entrevista que publicó Para Ti cuando ella estaba detenida-desaparecida es ahora parte del juicio que sancionará los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA.
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La ciudad tóxica

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San Lorenzo soporta el puerto por el que se fuga más del 60% de la exportación de soja, minería y petróleo. Allí transitan los camiones y se erigen los silos, emblemas del modelo económico que siembra una incógnita macabra: ¿la vida o la desocupación? Los vecinos se organizan a partir de los problemas más graves: hay hasta una asamblea contra la leucemia. Acaban de conseguir, al menos, la promesa de que el gobierno “moniteree” a las empresas, una palabra que puso de moda Gualeguaychú y que por ahora nadie sabe qué significa. Para darse ánimo, bromean: “Promocionarán el toxiturismo”.
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Rezar con los pies

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Diego Rosemberg acaba de publicar un libro sobre el rabino norteamericano que se topó con una dictadura frente a la que decidió hacer algo más que orar.
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La última Mu: ¿Dónde hay un mango?

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