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Las piedras hablan

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Las Cuevas de las Manos y el peligro minero. El mayor tesoro arqueológico de Argentina convive con explotaciones de oro a cielo abierto gracias a una ley de la provincia de Santa Cruz que declaró la zona “de especial interés minero”. Quiénes están detrás de estas empresas, cómo logran eludir los controles y cómo operan los medios comerciales en este peligroso juego. Y cómo, a pesar de todo, los pobladores de la zona lograron ganar una batalla increíble: nadie allí apoya a las mineras. Ahora el desafío es lograr que declaren a toda la zona como patrimonio cultural.

La cultura originaria más antigua de Argentina desapareció. Nadie habla su lengua y pocos cuentan su historia. Se repite apenas que 14.000 años A. C. habitaron la Patagonia unos hombres gigantes, de casi dos metros, bravos cazadores y malos guerreros. Sin embargo, las huellas que dejaron en la Cueva de las Manos transmiten una imagen bien diferente. Son 829 palmas pequeñas, delicadas, que en colores rojo, ocre, verde, amarillo y negro emiten un mensaje y un desafío: descifrarlo.
El arqueólogo Carlos Gradin las vio por primera vez en 1964 y desde entonces y hasta su muerte, en 2002, se dedicó a transcribirlo con fascinado respeto. Aquellos “espíritus que laten” inspiraron su trabajo académico, que dimensiona la magnitud del tesoro: la Cueva de las Manos, la Cueva de Grande o de Altamirano en el Arroyo Feo, los aleros de Charcamata, El Buho, La Vizcaina, Don Alfonso, Los Almendra, La Madrugada, El Carmen. Detallaba así la más antigua, la más importante y la más bella reserva arqueológica argentina. La misma que ahora convive con la zona consagrada por ley de la provincia de Santa Cruz como “de especial interés minero”.
La Cueva de las Manos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1999. Se intentó así protegerla de la depredación que Gradin describió en sus trabajos: los grafitis que dejaban los turistas, los pedazos que arrancaban. El resto del circuito de pinturas rupestres espera todavía el trámite que las declare patrimonio cultural y, por lo tanto, quedó fuera de la zona de exclusión y a merced del “especial interés” minero.
A sólo 700 metros de la Cueva de Altamirano, la empresa Patagonia Gold está realizando las excavaciones del proyecto Lomada de Leiva, una mina de oro y plata explotada con cianuro y a cielo abierto en una región conocida por sus vientos bravos. La zona de exploración de esta mina cubre un área de 44 kilómetros estratégicos: está regada por la cuenca del Río Deseado y muy cerca del Lago Buenos Aires, la segunda reserva de agua dulce de Latinoamérica. El agua es, justamente, el principal insumo de la actividad minera.
El informe de impacto ambiental presentado por Patagonia Gold –encargado a la empresa Vector Argentina S. A. y fechado en julio de 2007– confiesa que esa empresa consume 1.000 litros del Arroyo Feo por cada metro perforado. Informa también que el programa de perforación es de 5.800 metros promedio por año. Semejante succión de agua representa de por sí un grave problema para una zona poblada por chacras familiares dedicadas a la agricultura. Las consecuencias ya son notables: un censo informal determinó que de 40 chacras familiares solo quedan 2.
Pero no es siquiera ésa la mayor amenaza. El mismo informe de impacto ambiental señala, en su Anexo III, que todas las muestras tomadas en el Arroyo Feo en las inmediaciones de Lomada de Leiva fueron declaradas “no aptas” para el consumo luego de ser analizadas microbiológicamente por el laboratorio ambiental Beha, contratado por la minera. (ver recuadro)
Hace apenas unos días el secretario de Estado de Minería provincial, Oscar Vera, el director de Policía Minera, Leopoldo Klein, secundados por la geóloga Fernanda Pacheco y cuatro inspectores, revisaron durante nueve días la Cueva de Altamira para comprobar si había sido afectada por los trabajos de exploración de Patagonia Gold. Los medios comerciales de la región informaron los resultados reproduciendo el comunicado de la empresa: “La inspección resultó sumamente satisfactoria, no encontrándose detalles para observar en el desarrollo de Lomada de Leiva, manifestando las autoridades mineras provinciales su satisfacción por el modo que se está avanzando con el proyecto”.
Es conveniente recordar, entonces, que Patagonia Gold tiene un socio estratégico: la propia provincia de Santa Cruz, a través de Formicruz, su empresa estatal. Tal como informa el directorio de Patagonia Gold en una carta que dirige a sus accionistas “Fomicruz contribuye con su experiencia para asistir en la obtención de los permisos así como en el manejo de los temas ambientales y sociales”. En criollo: les permite tener “inspecciones sumamente satisfactorias”.

La raza Bemberg

El periódico La Patagonia Política pregunta: ¿Quién es Patagonia Gold dentro del mundo minero? La respuesta: “El gerente general Diego Bauret nos informa que la empresa es de capitales nacionales mayoritariamente.” La verdadera respuesta es un más complicada. Uno de los directores de Patagonia Gold es Carlos Miguens Bemberg, el hijo de la legendaria directora de cine María Luisa Bemberg y el socio de Meridian Gold, la minera que fue desalojada de Esquel mediante un histórico plebiscito. Antes fue el director de la cervecera Quilmes, el emblema familiar, en momentos de su venta por 500 millones de dólares, a la cual se opuso. Se refugió entonces en la atención de las 50 mil hectáreas de campo que la familia posee en la llanura pampeana y en el desarrollo de grandes emprendimientos inmobiliarios. Luego, invirtió en el negocio energético y creó SADESA, la empresa que maneja las centrales eléctricas que alimentan a Buenos Aires y Mendoza. Tiene también, junto a la familia Otero Monsegur y en partes iguales, el 58% de la citrícola San Miguel, principal exportadora de limones del país, valuada en más de 150 millones de dólares y el 50% de la bodega Peñaflor que compró por 300 millones de dólares. Junto a su primo, Gonzalo Tanoira, ingresó al negocio minero cuando adquirió El Desquite, que luego vendió a Meridian Gold. La Asamblea No a la Mina de Esquel fue la encargada de organizar la resistencia a este proyecto, del que todavía hoy posee acciones. No se resigna. Así lo demuestran las declaraciones que su primo y socio Gonzalo Tanoira le formuló al periodista de Prensa Geo Minera que le disparó la siguiente pregunta:
Con respecto a Esquel, no sólo cometió errores Meridian Gold, creemos que el anterior gobierno provincial a la empresa la dejó sola, ¿eso se podría revertir?
Eventualmente, sea Meridian o sea otra compañía, alguien lo va a terminar haciendo porque van a terminar dando en la tecla de cuál es el proyecto que en mayor medida beneficia a la comunidad. Y cuando ese proyecto sea presentado como corresponde, ahí la gente puede llegar a cambiar de opinión. Sea el año que viene, sea dentro de cinco años o veinte, en algún momento ese oro se va a explotar, me puedo equivocar pero es factible. Pero también hay algo de lo que estoy seguro: si la gente no lo aprueba esto no se va a hacer, este tipo de empresa no puede nacer.
Gonzalo Tanoira es el director de finanzas de Patagonia Gold. Sin embargo, el integrante más valorado por los especialistas globales es Sir John Craven, un hombre que posee dos nacionalidades –inglesa y canadiense–, que ha ocupado puestos claves en el Deutsche Bank y el Morgan Group y que fue nombrado caballero “por sus servicios a la banca”. Otro de los notables directores de Patagonia Gold es Richard Prickett, el hombre al que los medios especializados recuerdan porque logró las mayores adquisiciones de Meridian Gold.
“Patagonia Gold, dirigido por el experimentado John Craven y Prickett Richard y con el respaldo de la familia Miguens localmente influyentes, ha visto aumentar sus acciones en el último año”, informa un portal inglés dedicado a las finanzas con una sintaxis que define claramente los roles de cada quien en esta empresa. Estamos hablando de una aristocracia basada en la especulación financiera y el tráfico de influencias. En Argentina su raza local era conocida con un término que también se extinguió: oligarquia. El economista Eduardo Basualdo la describe en su libro Estudios de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX a la actualidad a través de su característica más notoria: su capacidad de diversificarse en múltiples negocios estratégicos. Fueron los que especularon con los negocios financieros de cada época, los que concentraron la exportación de productos primarios y los grandes terratenientes que se beneficiaron con el exterminio indígena. Cita algunos apellidos familiares que representan cabalmente a esta raza, entre ellos el de Bemberg.

Dibujitos muy animados

«Proyecto Cerro Negro. Bienvenidos. Protegiendo el medio ambiente. Recuerde que está prohibido cazar, cortar plantas, sacar leña, arrojar residuos, encender fuego e ingresar armas, extraer o dañar restos arqueológicos”. Así recibe a los visitantes el segundo proyecto que amenaza a las cuevas. La explotación fue adquirida por el grupo canadiense Gold Corp en 3.400 millones de dólares. El proyecto estaba en manos de la empresa Oro y Plata S.A. cuando fue presentado a las autoridades en una ceremonia muy original: proyectaron un dibujo animado que ilustraba cómo sería la explotación a cielo abierto. Luego de la proyección, Pedro Tiberi, director provincial de Planificación y Control de Medio Ambiente, declaró a la prensa: “Es un proyecto que va a marcar cierta pauta de trabajo que va a mejorar la cuestión ambiental, especialmente todo lo que es el tratamiento del cianuro”. Lo dijo luego de haber visto el dibujito y escuchado la disertación de quien el funcionario calificó como un “viejo conocido”: Carlos Monjo, gerente de Seguridad, Higiene y Medio Ambiente de Oro y Plata S.A.; el mismo que en tiempos del gobernador Julio Cobos había ocupado la dirección de Minería en Mendoza. De esa provincia, justamente, tuvo que huir en setiembre de 2005 cuando los vecinos de San Carlos forzaron su renuncia al denunciarlo por considerar incompatible su cercana relación con las mineras y la función pública. Estaban defiendo la Laguna del Diamante, amenazada por un emprendimiento que quería instalar en la zona la empresa Andean Resources, la propietaria precisamente de… Oro y Plata S.A.
Ahora y desde el pasado diciembre esa empresa pertenece a Gold Corp. No hay todavía noticias que informen si Monjo fue confirmado en su puesto por sus nuevos patrones, pero ya se sabe que la flamante explotadora llega con el antecendente de haber logrado algo imposible: que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emita una resolución para detener su explotación minera en Guatemala, que afectaba a 18 comunidades indígenas.

Lazo social

«OPI tiene conocimiento de que la empresa Oro Plata S.A. explotadora del yacimiento Cerro Negro, ha ordenado (y pagado, claro está) en los últimos días, la realización de notas ‘periodísticas’ e ‘investigaciones’ puntuales sobre el desarrollo de su emprendimiento en la zona de Perito Moreno”, denuncia el portal OPI de Santa Cruz en uno de los informes que realizó sobre las explotaciones que afectan la zona de las cuevas. No parece ser la única empresa que invierte en difusión. “¿Pueden desarrollarse sin conflicto proyectos mineros cerca de sitios de interés arqueológico?, se pregunta la revista provincial Núcleo en una nota que titula “Bajo un mismo techo”. Y se responde: “Patagonia Gold posee un proyecto de exploración en Lomada de Leiva, a seis kilómetros del río Pinturas y a unos metros de sitios arqueológicos como la Cueva de Altamirano. El interés por la preservación y el compromiso con la comunidad de Perito Moreno, dirigen sus acciones de conservación. Y la respuesta parece ser sí”.
Ese “compromiso con la comunidad” concentra uno de los mayores esfuerzos de las empresas para “informar” los alcances de sus proyectos. Es la lección que aprendieron en Esquel y que recordaba en sus declaraciones Tanoira: no alcanza con el lobby político, ni siquiera basta con silenciar o comprar a la prensa. Es necesario, entonces, desarrollar una política de comunicación directa con la comunidad. En la jerga del marketing se llama “lazos”, una palabra por demás apropiada.

Mitos y verdades I

La tres empresas mineras que operan en la zona de las cuevas han suscripto acuerdos con las autoridades de Educación provincial para realizar presentaciones en todos los colegios primarios y secundarios. Es innumerable la cantidad de folletos y publicaciones con los que inundan la ciudad de Perito Moreno, la más cercana a los emprendimientos. Uno de los más creativos es el dedicado al tercer emprendimiento que afecta la zona de las cuevas: Huevos Verdes, la mina que explota Minera Andes S.A., propiedad de Gold Corp, empresa que posee el 37% de la ya tristemente célebre Bajo Alumbrera. Su presidente es el millonario Rob McEwen –quien en 2007 recibió la Orden de Canadá por sus “contribuciones”– y otro de sus directivos es Gary Craig, quien también ocupa un sillón en Monsanto. Pero nada de eso informa el folleto titulado Mitos y verdades. Allí sólo hay fotos que ilustran cómo se protege al personal que trabaja en la mina. Forman parte de la campaña con la que Minera Andes intentó contrarrestar las denuncias de los trabajadores, quienes lograron, finalmente, que en septiembre de 2010 la Secretaría de Trabajo provincial suspendiera las actividades de esa mina al comprobar “problemas de seguridad e higiene”, según consta en las actas labradas durante el procedimiento. En ese momento, la mina ya estaba parada por la acción del Sindicato de Vigiladores que exigía así la reincorporación de la comisión gremial despedida por la empresa.

Mitos y verdades II

Trabajo. Esa es una de las promesas mineras. En el informe que la empresa Patagonia Gold elevó a la Dirección Provincial de Minería de Santa Cruz informa cuánto: “El personal estimado que desarrollará tareas en el área de exploración se resume en la siguiente tabla”, dice textualmente. La tabla especifica que son 13 los que pertenecerán a Patagonia Gold y 15 los precarizados con contratos. También se detalla que la empresa, por requerimiento de las autoridades, contrató una auditoría arqueológica para evaluar el impacto de esa explotación en las cuevas. Repito: la propia empresa contrató su propia auditoría. Aún así, el dictamen fue contundente: “Declarar zona de exclusión del proyecto minero al Cañadón Quesada y a los sitios arqueológicos que en él se localicen cuyos límites establecerá la Secretaría de Cultura”. Luego, da una lista de los tres sectores en los que recomienda “no continuar con ningún tipo de laboreo”. Repito: ningún tipo. A la fecha de esta nota, la Secretaría de Cultura provincial no hizo nada: ni trazó los límites ni controló el cese de actividades en las zonas recomendadas.
Riqueza. Esa es otra de las promesas mineras. Vemos cuáles:
En el año 2004 la provincia de Santa Cruz tenía sometidas 4 millones de hectáreas a la actividad minera. A cambio, recibió un promedio de 1 dólar por hectárea.
En 2008 Huevos Verdes pagó en concepto de regalías provinciales 5 millones de pesos. En un solo trimestre, facturó 18, 5 millones de dólares.
Ya es sabido que ninguna de estas empresas pagan impuestos. Lo explica claramente el folleto que reparte Huevos Verdes: “Como cualquier compañía exportadora, cuando exporta no paga IVA”. Tampoco el Impuesto a las Ganancias “Hasta que no se tenga un cantidad de ingresos que superen la inversión realizada”. Aclara, sí, cuál es su contribución tributaria: “Por el canon minero abonamos anualmente 330.000 pesos”.

La extinción de los malos

Estamos, entonces, ante otra raza de hombres gigantes, bravos cazadores y malos guerreros que se ha adueñado de la zona en donde se encuentra el mayor tesoro arqueológico y el mayor lago de Argentina, entre otras cosas.
Las Cuevas de las Manos parecen haberle dado una clave a los habitantes de Perito Moreno, porque cuando menciono el tamaño y la fuerza de sus enemigos me responden: “Parece que no se puede, pero sí se puede. El secreto es no parar”.
Rocío es tan joven que al explicar por qué decidió organizar el grupo de defensa ambiental Fuerza Independiente Nativa (FIN) menciona las charlas que recibió en el colegio secundario por parte de los evangelizadores enviados por las mineras. Ella es la que le da a las llamadas “charlas informativas” otra dimensión: “Los escuchaba y no lo podía creer. No podía entender cómo estaban hablando tan tranquilos de algo que iba a cambiar nuestras vidas sin habernos consultado”. Mauro es otro de integrantes y quien define la principal herramienta del grupo: “Nosotros podemos hablar con la vecina mientras riega las plantas. En Perito Moreno somos 5 mil habitantes. Todos, todos, nos conocemos”. Esto permitió que desde junio de 2006 comenzaran a reunirse y reconocerse como Vecinos Autoconvocados, un grupo que “a veces lograba convocar a 30 personas y otras, 5, pero que se mantuvo firme y constante y logró lo más importante: las mineras no tienen en el pueblo ninguna posibilidad de obtener la licencia social”. Lo consiguieron difundiendo la información que les hacían llegar otras asambleas de lugares afectados por las mismas empresas, pegando carteles en los mismos lugares donde las empresas fijaban sus propagandas, contestando cada nota, cada carta y cada palabra difundida por las mineras, palabra por palabra y mentira por mentira y, fundamentalmente, conversando mano a mano con cada vecino. También redactaron un proyecto de ley para preservar los tesoros arqueológicos y un proyecto de ordenanza para que el municipio declare Perito Moreno como “comunidad libre de tóxicos”.
Este grupo de jóvenes sub 20 decidió sumar algo más y desde el año pasado se conformaron como un colectivo que interviene actos y espacios públicos con arte e información. La más conmovedora acción la hicieron el 25 de Mayo junto a las asambleas de Las Heras, Los Antiguos y Perito Moreno y la bautizaron Por un Bicentenario sin contaminación y saqueo. Ese día, bajo un frio que congelaba hasta la respiración, cortaron el acceso a la mina Huevos Verdes, impidiendo el ingreso y egreso de sus camiones. Mantuvieron el corte desde las 11 y hasta pasadas las 17, cuando se fue la luz y llegó tras ellos la policía con una orden de desalojo que lograron esquivar de pura suerte. En la Ruta provincial 43 dejaron estampado su mensaje: No a la mina. En letras blancas, gigantes.
El video casero en el que registraron la acción puede verse que el grupo más numeroso enarbola la bandera de los pueblos originarios enfrentado a un muchacho de mameluco blanco que sostiene el pabellón celeste y blanco. Así, de un lado y otro del camino, se dedicaron a explicarles a conductores de vehículos que por allí pasaban los alcances del proyecto, los tesoros que peligran. Es también conmovedor ver que en una ruta provincial como esa, semejante empeño está dirigido a casi nadie. Pero para ellos cada nadie es mucho, es alguien.
En enero organizaron una peña folklórica que bautizaron Irineo Huichaca, en homenaje al nativo tehuelche más conocido por los actuales pobladores de Perito Moreno, fallecido hace pocos años. Cuentan que Irineo no sabía leer ni escribir en criollo, pero tenía una memoria infalible que le permitía describir escenas de la vida en las tolderías o de la caza de guanacos y avestruces, esas que también se recrean en las paredes de las cuevas. Irineo es quien relataba, orgulloso, el arte que tenía su madre para trabajar los cueros y decorarlos con pinturas vegetales. Una pista sobre a qué género pertenecían aquellas manos.
“Sentimos que de alguna manera ya hemos ganado una batalla. Vos caminás por Perito Moreno y ves que la mayoría de los autos tienen calcomanías que dicen ‘No a la mina’. El problema es que, al mismo tiempo, los proyectos continuan como si nada. No sabemos si es porque todo el debate, toda la información, termina quedando reducida a un hecho discursivo, sin que comprometa a la acción, sin que mueva a dar pelea. Por eso, decidimos hacer las intervenciones. Por eso, queremos armar nuestra propia radio. Por eso, estamos tratando de pensar entre todos cuál es la manera de lograr lo que queremos y hasta que no la encontremos no paramos”.
Reconocen que tienen otra ventaja. “Estamos en una zona privilegiada”. La Cueva de las Manos es para ellos una inspiración, una presencia a la vez real y mágica. “Sabemos que la cosmovisión de los pueblos originarios es la que mejor nos permite comprender qué es lo que nos está pasando ahora. Se ha perdido una escala, una forma de relacionarse con la naturaleza”.
Les ha tocado a ellos restablecer ese equilibrio perdido.
Y eso es lo que están ahora mismo descifrando.

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