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Ni una Menos Argentina: la rebelión de las mujeres de abajo. Por María Galindo

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Un análisis del movimiento social Ni Una Menos argentino, desde la mirada de la feminista boliviana María Galindo, quien desde hace años teje un lazo de rebeldía con organizaciones, barrios y mujeres de nuestro país. Qué representa este movimiento en el contexto de lucha mundial de las mujeres, qué aporta a la despatriarcalización que está en marcha en América Latina y por qué no puede exportarse. Un texto para agitar el debate.
 
Queremos todo el paraíso

María Galindo, Mujeres Creando,

desde Bolivia y con amor

Desde el dolor del feminicidio y contra la violencia machista ha surgido el Ni una Menos en Argentina. Las marchas -desde la primera convocada- fueron algo nuevo para los feminismos latinoamericanos. Un escenario masivo, sin dirección, sin uniformidad, sin mediadoras, sin monopolio de la palabra.
Todas saben qué decir porque hablan desde sí mismas, por lo que no sólo los cuerpos son el máximo símbolo de estas nuevas formas de lucha; sino las bocas,  muchas bocas, bocas voraces y boconas al mismo tiempo que están rompiendo un silencio demasiado largo.
Todas saben que lo que tienen pare decir no lo puede decir nadie en su nombre, porque es la historia propia de Carmen, de Juana, de Julia. No hay tesis académica incapaz de decirlo ni tan claro, ni tan directo, ni tan profundo, ni tan inmediato: el discurso del Ni una menos es un discurso, espontáneo construido desde la vida cotidiana y eso también es maravilloso.
El Ni una Menos no es un movimiento, sino una movilización.
No tiene dueñas, ni artífices.
No es tampoco un hongo espontáneo, sino que es la suma de decenas y cientos de esfuerzos cuyas esquinas no son uniformes tampoco.
El Ni Una Menos es todas las generaciones y todas las pertenencias sociales.
Es una rebelión, una rebelión protagonizada por las mujeres desde abajo y por eso tiene tanta fuerza.
 
 ¿Quién convoca al Ni una menos?
Lo convoca la historia, lo convoca la rabia, lo convoca la esperanza y el dolor al mismo tiempo. Lo convoca la bronca, por eso también no le pertenece a nadie y ha sido un acto de abuso cuando Macri nombró a Fabiana Túnez en un cargo burocrático, por supuestamente ser referente de la organización del Ni una menos. No indigna por Macri, porque los patriarcas siempre han hecho eso para controlar y aplacar una fuerza movilizadora. Indigna porque es tan solo un ejemplo de esa típica voracidad parasitaria que consiste en  asomar a la movilización para apropiarse de sus entrañas.
El Ni una menos no tiene dueñas, esa es su potencia.
El Ni una menos no tiene discurso oficial, tiene palabra directa.
Su poesía es rabiosa, muy rabiosa.
El Ni una menos es la fuerza despatriarcalizadora que es un punto de partida y un horizonte al mismo tiempo, porque resulta que lo que queremos es despatriarcalizar. Por eso el Ni una menos habla de libertad, de felicidad, de tranquilidad.
No de igualdad, no de inclusión, no de equidad.
No con frases hechas oenegeras, cuyo discurso no tiene espacio en el Ni una Menos.
Despatriarcalizar quiere decir cambiarlo todo: desde el nombre de las calles hasta la invisibilización de las mujeres.
Por eso el Ni una menos no es una lista de demandas que pueda ser apropiada, ni negociada por nadie.
¿Qué quieren estas mujeres?
La respuesta es simple: TODO
Se podría resumir muy bien en un graffiti nuestro: QUEREMOS TODO EL PARAISO.
Ese todo no sólo tiene que ver con el basta de violencia machista, sino también con lo que el neoliberalismo ha supuesto para las mujeres, por eso las costureras, las bolivianas exiliadas en Argentina del neoliberalismo boliviano-las verduleras, las panaderas- las obreras de las fábricas tomadas y todas las de una larga e infinita lista, están también allí.
Nadie no quiere estar porque la cita es con una misma.
¿Es la indignación también contra el kichnerismo? ¿Acaso no fallo Cristina a las mujeres? Recordemos que decidió no despenalizar el aborto por cuidar sus relaciones con la iglesia, recordemos que creó programas asistencialistas –financiados con la renta del paquete corporativo transgénico y la explotación minera- para contener al neoliberalismo, pero solo contenerlo y nada más.
El Ni una menos no es por eso anti macrista pro kichnerista, sino que se carga a ambos por delante y en porciones de repudio iguales.

 El Ni una menos y el feminismo
El Ni una menos es otro feminismo. Es el feminismo intuitivo, ese feminismo que no aprendés en un aula, sino que es el que tiene el sabor salado de las lágrimas de tu madre. Es el feminismo intuitivo tuyo, que te nace desde dentro y no te lo catequizan desde afuera. Es el feminismo despatriarcalizador del todo hoy y ahora. Es el feminismo sin control de contenidos, es el feminismo que sale desde abajo y no desde arriba.
Y, a la vez, no es el feminismo, sino los feminismos.
El Ni una menos es el feminismo para el cual una mujer presidenta, 10 ó 50% de diputadas, planes de igualdad y demás pamplinas no significan nada.
El Ni una menos argentino es el feminismo para el cual la tesis neoliberal y tecnocrática de la “igualdad” no resultó más que una frase vetusta desgastada y sin contenido.
En ese sentido el feminismo del Ni una Menos es al mismo tiempo una interpelación al propio feminismo, a la burocracia de género que quiso domesticar a las mujeres con su discurso de igualdad. A las académicas  feministas que se encerraron en su círculo elitista.
El Ni una menos es una convocatoria de lucha y subversión callejera y atrevida, de palabra directa y de elocuencia simple.
Había sido muy importante hablar clarito y sin palabras rebuscadas.
Había sido muy importante hablar desde la realidad y no desde la teoría para poder construir teoría.
Había sido importante hablar desde la calle.
Por eso mismo siento una emoción profunda cuando identifico que los grupos más diversos de mujeres han tomado los graffitis de Mujeres Creando, porque les gustan, porque les suenan, porque les divierten.
No hay citas de Foucault, Judith Butler o Federici en los letreros.
Para estar en la calle hay que hablar claro y sencillo.
Que te comprenda la de al lado y se ría contigo.
 
Sin tetazo no hay feminismo
El tetazo no es una anécdota rebelde, sino que es parte de esta misma fuerza rabiosa que está moviendo este momento histórico.
El tetazo no surge como acción en una cátedra sobre cuerpo y poder, surge en una playa popular, en una anécdota policial.
El tetazo es la necesidad de replicar lo que nos dicen de nosotras. Es la rabia contra el insulto que ya no vamos a aguantar, es la ruptura contra el control sobre nuestros cuerpos.
Es el “perdí la vergüenza y no la voy a volver a encontrar”.
Es la necesidad de poner el cuerpo en la calle y volver a luchar desde el cuerpo desnudo, desde la desnudez, desde la desvergüenza, desde la irreverencia y el atrevimiento.
El tetazo es ir un paso más allá sin necesidad de permisos, ni coordinaciones. Ir urgentemente a los pies del Obelisco y llevar esa rabia al centro de la ciudad y enfrentar toda morbosidad, toda burla  y toda crítica con puritita desnudez.
El tetazo también es la demostración que el Ni una menos funciona como un virus explosivo dentro de las entrañas y no responde a una agenda de fechas que son un pretexto. El tetazo fue el día que tenía que ser para responder a una anécdota policial que es más que una anécdota, es un ejemplo de un control sobre nuestros cuerpos que no lo vamos a aceptar más. El dinamismo, la capacidad de respuesta, la piel hecha política y acción callejera eso es el tetazo y por eso ese tetazo es simplemente imprescindible para un feminismo que respira por todos los poros de la piel.

El libro ¡A despatriarcar! fue editado por Mujeres Creando y lavaca en 2015.


 ¿Se puede exportar el Ni una Menos?
El Ni una menos no se puede exportar. Es un proceso social que refleja este estado de despatriarcalizacion que estamos protagonizando las mujeres en esta parte del mundo, pero exportarlo es un acto “utilitario”, es una “impostura” y es, por último, la demostración para todas aquellas que en su valija oenegera  o partidaria se traen el Ni una menos de la argentina a sus países respectivos porque no son capaces de generar procesos propios. Con consignas propias, con profundidad social propia lo cual es vital para todo proceso social.
Es verdad que las fronteras no existen y que el feminismo es una lucha internacionalista sin fronteras. Eso es muy cierto, pero eso no quiere decir que adoptes una consigna para camuflar la propia incapacidad de generar un proceso con identidad política propia.
Se de lo que hablo, porque hablo desde Mujeres Creando de Bolivia.
Bolivia figura en el listado de países que se suman al paro. Pero nosotras no nos sumamos: no paramos el 8 de marzo. No porque no estemos profundamente conectadas con ustedes, no porque no seamos cómplices y hermanas, sino precisamente porque lo somos.
 
La calle es mi casa sin marido, mi trabajo sin patrones: el caso boliviano
En Bolivia algunas hablan de paro, pero resulta que el paro de mujeres ni articula, ni entusiasma, ni convoca a ninguna mujer. Y esto tiene que ver con muchas razones muy propias del proceso boliviano.
Respetamos que allí ustedes hayan asumido la consigna del paro, una consigna que nació en las Europas de la mano de las feministas marxistas que introdujeron la idea de la huelga de mujeres para el reconocimiento del trabajo doméstico como trabajo. La huelga de mujeres surgió en un contexto centro europeo, de Estado social de bienestar, donde la masa asalariada era muy grande y también estaba ampliamente compuesta por mujeres: en un contexto así es que nació la idea de la Huelga de Mujeres. Cuando vino la destrucción del Estado social de bienestar europeo las feministas allí ya no lograron articular ninguna respuesta política colectiva a ese desmantelamiento.
Acá en Bolivia la huelga fue una consigna obrera y muy especialmente minera que poco pudo extenderse a sectores como el de la salud o la educación, que son quienes tienen puesto de trabajo en el Estado. Más allá de eso ningún paro funcionó socialmente como movilizador.
En un contexto neoliberal de economía informal al 80% como la boliviana, lo que han hecho las mujeres como proceso de rebelión es tomar la calle como medio de subsistencia y empezar a generar formas de emancipación económica, en una economía de subsistencia. En un terreno así la convocatoria del paro es para una pequeña elite que no vive en los niveles de subsistencia y que no tiene ninguna conexión con el conjunto mayoritario de las mujeres.
 
Feminismos de 8 de marzo
La exportación/importación utilitaria y simplona del Ni una Menos responde al agotamiento de los feminismos 8 de marzo. Esos “feminismos” entre comillas que se movilizaban una vez al año o dos: 8 de marzo y 25 de noviembre, siempre las mismas aburridas, repetitivas y sin movimiento social real, sin sueños, sin horizontes, sin lenguajes.
En ese mecanismo usa la maravillosa masa de mujeres argentinas, sus multitudinarias marchas, sus hermosas rebeldías y las convierten en foto, en paisaje de fondo para ilustrar la convocatoria oportunista de alguna oenegé que todavía medra por apropiarse de las luchas de las mujeres. Esa foto se convierte en paisaje de fondo de algún feminismo que, ya muerto, en algún punto de España las usa como referencia de lo que no están dispuestas a hacer. Lo siento compañeras y amigas españolas, pero es de nuevo un acto colonial apropiarse de la foto y el sudor argentino, sin reflexionar ni construir lo propio.
Yo por todo eso -nosotras por todo eso-, que no es poco, no nos sumamos ni al paro, ni mucho menos al Ni una Menos en Bolivia. Queremos aprender de ustedes, queremos conocer cómo han construido ese inmenso tejido, queremos acompañarlas en el proceso de afilar bien las puntas y nos fascina como nuestros graffitis circulan en casi todos los grupos.
Por eso no nos sumamos. Nosotras sabemos que el proceso de despatriarcalizacion -al que le hemos puesto nombre- es un proceso en toda esta América Latina, sabemos que es un proceso desde las mujeres del mundo “popular”, desde las pobres, desde las que luchan por la subsistencia, desde las lesbianas, desde las desempleadas, desde las violadas. Sabemos que estamos construyendo poco a poco el “indias, putas y lesbianas juntas revueltas y hermanadas”.
Por eso creemos que eso del paro en 33 países es una demagogia utilitaria que usando una lucha solo sirve para crear confusión. Nosotras sabemos que lo que estamos sumando es el Ni una menos argentino, el No soy media naranja de nadie, soy fruta entera y en todas sus variedades paraguayo, el De hacerte la cena de hacerte la cama se me fueron las ganas de hacerte el amor peruano, el Ni sumisa ni devota: libre, linda y loca boliviano, y si vamos más allá de este hermoso continente cómo no sumar a la Procesión del Santísimo Coño en Sevilla.
Lo que quiero decir es que cada proceso lucha con un lenguaje propio, con un punto de apoyo o muchos puntos de apoyo propios, procesos reales y no artificiales como los que se quiere montar a partir del uso utilitario de la movilización argentina. Lo sabemos porque en esa construcción estamos y porque sabemos que esta rebelión es simplemente gigantesca y abarca desde la prostitución al lesbianismo, desde el aborto al trabajo doméstico, desde la lucha cotidiana hasta la utopía. Esta es la rebelión despatriarcalizadora que cantan raperas y pintan muralistas, esta es la despatriarcalización que sudan nuestros cuerpos.
 
Sin política concreta no hay utopía
Como mujeres trabajadoras de lo urgente, del feminicidio concreto para el que hay que buscar justicia, de la autopsia mal hecha que hay que denunciar, del docente acosador que hay que expulsar.
Sabedoras que hay que cuestionar el microcrédito y el endeudamiento de las mujeres y que la licencia de funcionamiento para los burdeles autogestionarios es tan urgente como todo el resto.
Sabedoras que nuestro cada día es la producción de justicia concreta.
Sabemos que esa justicia concreta, que esa política concreta, es la que teje solidaridades consistentes, es la que teje prácticas políticas que nos acercan a la utopía y que -como la toma de la calle- son también simplemente imprescindibles.
Por eso desde esa política feminista concreta entiendo que el desafío es convertir la rabia en acción cotidiana.

 ¡¡ Venga, venga, venga, venga compañera

que aquí se está luchado por la locura entera¡¡

María Galindo/Foto de Lina Etchesuri

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Tres países, un juicio: comienza a juzgarse a Juan Darthés por abuso sexual contra Thelma Fardin

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El actor argentino se escapó a Brasil pero no logró evadir un proceso inédito que reunió a tres ministerios públicos de distintos países para comprobar los hechos denunciados por Thelma Fardin. La actriz lo había denunciado por un abuso sexual ocurrido en Nicaragua, cuando filmaban juntos una tira televisiva y ella era menor. Esta semana Thelma declaró en la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres de Argentina, desde donde fue escuchada de manera virtual por un juez brasilero. Así se dio comienzo a un proceso que, en diálogo con lavaca, el abogado de la víctima considera histórico en dos sentidos: “Lo que ha sucedido hasta ahora tuvo un impacto enorme porque muchas víctimas de delitos sexuales, a partir de la denuncia de Thelma y de su lucha, se animaron a denunciar”.  El detalle de cómo se llegó al juicio, cómo sigue y las perspectivas que abriría un fallo condenatorio.

Por Melanie Prokopiec

Thelma Fardin declaró y respondió preguntas durante más de cuatro horas en una de las salas de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia Contra las Mujeres de la Argentina (UFEM), en la Ciudad de Buenos Aires, por su denuncia contra el actor Juan Darthes por violación agravada. Virtualmente la escuchó el juez brasilero de la sala 7 de la Justicia Federal Criminal de San Pablo, donde se desarrolla el proceso. Fardin relató los hechos que denunció el 4 de diciembre de 2018 en Managua, y que desencadenaron el juicio, y luego la defensa la sometió a un interrogatorio con preguntas que apuntaron a poner en duda la veracidad de sus palabras. 

Con su declaración inició un proceso histórico que une tres países de una manera inédita: Argentina, Brasil y Nicaragua. Y que aguarda por la declaración de al menos once personas, entre quienes están citados quienes estuvieron en el lugar cuando ocurrieron los hechos denunciados; la psicóloga de Thelma que la atendió desde sus 19 años hasta el año pasado, el psiquiatra que le hizo el peritaje de parte; las actrices Anita Coacci y Calu Rivero; y algunas mujeres que no desean se revele su identidad. 

Cuando terminen dichas declaraciones, llegará el turno de la declaración de Darthés. Luego, los psicólogos propuestos tanto por Darthés como por la fiscalía harán un análisis de lo declarado. 

La sentencia podría conocerse en enero o febrero del próximo año. 

“Se trata de un hecho que marca un hito ya que se trabajó en coordinación y cooperación entre tres países distintos, aplicándose la legislación de cada uno de esos países y un acuerdo de cooperación entre Ministerios Públicos Fiscales, con las intervenciones judiciales de cada caso, para resguardar las formalidades exigidas por los distintos ordenamientos jurídicos” sostiene a lavaca el abogado de Fardin, Martin Arias Duval, remarcando la excepcionalidad de la situación: “No es habitual que en tres países se trabaje con perspectiva de género para impulsar un proceso de estas características: los sistemas de administración de justicia en latinoamérica suelen ser conservadores y patriarcales”. 

Cómo se logró

En abril de 2018 Thelma Fardín acudió a la Unidad Fiscal Especializada en Violencia Contra las Mujeres de la Argentina (UFEM) para denunciar a Juan Darthés por los hechos ocurridos en Managua. Allí, la fiscal Mariela Labozzeta le dijo que no podían investigar el caso porque no había ocurrido en territorio argentino. 

En casi todos los países existe el principio de territorialidad que establece que la Ley Penal se aplica exclusivamente a los hechos cometidos dentro de los límites del territorio del Estado que la sanciona. Nicaragua era la jurisdicción competente para intervenir, ya que allí fue donde ocurrió el delito. 

Esta fue la primera dificultad que Thelma tuvo que enfrentar.

Entonces, la actriz fue a Nicaragua. Primero la recibieron en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y luego en la Unidad Especializada de Delitos Contra la Violencia de Género del Ministerio Público Fiscal. Ante este organismo, el 4 de diciembre de 2018 Fardin presentó la denuncia por abuso sexual agravado contra Juan Darthés. 

El día 20 de ese mismo mes, el actor partió a San Pablo, Brasil, país del cual posee nacionalidad. Allí no existe el principio de territorialidad y el Estado no extradita a sus nacionales, sino que asume la competencia para todos los delitos cometidos por ellos. «Por su doble nacionalidad, Brasil es el único refugio legal que Juan Darthés tiene para que no se lo lleven de los pelos a Nicaragua», aseguraba Thelma en su cuenta de Instagram en ese momento. Otra complicación que aparecía en el proceso de denuncia. 

La fiscalía de Nicaragua requirió al juez del Distrito Penal de Audiencias de Managua, ciudad capital de ese país, la apertura de un proceso penal contra el actor el 2 de agosto de 2019. Las pericias, tanto oficiales como de parte, dieron cuenta de que Thelma presentaba estrés postraumático compatible con abuso sexual. Y el 17 de octubre, el Juzgado Décimo del Distrito de lo Penal de Audiencia de la Circunscripción de Managua, luego de haber evaluado la acusación y las pruebas ofrecidas, acusó por violación agravada a Darthes y giró una orden de detención y captura internacional contra el actor. Esto fue para que el acusado fuera buscado en todos los países miembros de Interpol.

El juez de Nicaragua, Celso Urbina, le negó al abogado defensor de Juan Darthés varias peticiones, entre ellas, revocar la orden de captura internacional en contra del actor e incluir en la acusación por violación agravada, pruebas que están relacionadas con la vida de la víctima. 

El organismo internacional ordenó la captura internacional de Juan Darthes el 14 de noviembre. Se emitió un alerta roja con la finalidad de localizar y detener a Darthés en Brasil y concretar su extradición a Nicaragua. El abogado de la víctima reveló: “La Fiscalía de Nicaragua promovió ante la Corte Suprema de aquél país el pedido de extradición de Darthés, por lo que a través de las vías diplomáticas, Nicaragua pidió a Brasil la extradición del nombrado. Esto lo hizo, aun sabiendo que Brasil no lo entregaría porque si no demuestra voluntad de avanzar, se cae la circular roja de Interpol”.

Era necesario agotar el procedimiento para poder trasladar el juicio iniciado en Nicaragua, a la justicia brasileña porque no debería dar por sentado que no existiría extradición. La solicitud de extradición fue admitida mediante sentencia del día 30 de septiembre de 2020. Diez días más tarde, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua solicitó a Brasil la extradición de Darthés. Ese paso fue fundamental para mantener la vigencia de la orden de captura internacional y la notificación roja de Interpol.

“Lo que sucedió después fue que el Ministerio Público de Brasil, al tomar conocimiento del caso, inició una investigación en aquél país. Si bien Brasil no extradita brasileros, sí puede juzgarlos en territorio de Brasil, y aplicando ley brasileña, por delitos cometidos en el exterior”, manifestó Duval. El organismo decidió investigar de oficio luego de que Nicaragua presentara el pedido formal de extradición. El MPF pidió a Nicaragua las pruebas que tenía y la colaboración de la justicia argentina para recolectar las pruebas que pudieran ser de utilidad. Así se pusieron a disposición las evidencias que había recolectado la UFEM. 

Luego, la causa tuvo el siguiente avance los primeros días de abril de 2021, cuando Juan Darthés fue acusado formalmente por «estupro agravado» por el MPF. El delito tiene penas de 8 a 12 años en el código penal del país vecino. Así el Fiscal de Brasil procedió a hacer la denuncia ante el juez de Brasil.

A pedido de la justicia de Brasil, la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (Dovic) de la Procuración General de la Nación, elaboró un informe que fue remitido al juez de San Pablo sobre la tercera vez que la actriz fue sometida a peritajes. En Nicaragua fueron de varios tipos: psicológico, psiquiátrico y físico. Y después en Argentina Thelma hizo los peritajes con una psicóloga y un psiquiatra que ella contrató. 

El 10 de junio, tras la difusión de unas pericias psiquiátricas a Darthés, Fardin declaró en Twitter: “A mí, como a todas las víctimas de abuso, ya me sometieron a tres pericias, y todas desde los organismos oficiales, me hicieron incluso una pericia física, sí: así de re-victimizante es el sistema”. Además, aclaró que la pericia que se hizo pública era de parte y que hasta ese momento a Darthés no le habían hecho ninguna oficial. El perito es de oficio cuando la designación ha sido hecha por la autoridad judicial y de parte cuando ha sido elegido libremente por cualquiera de las partes.

El Juez Federal en lo Criminal de la Subsección Judicial de San Pablo, Pablo Ali Mazloum, consideró que la acusación estaba lo suficientemente fundada como para avanzar en la realización del juicio y fijó la fecha. 

Así Darthes llegó al banquillo de los acusados. 

“Lo que ha sucedido hasta ahora tuvo un impacto enorme porque muchas víctimas de delitos sexuales, a partir de la denuncia de Thelma y de su lucha, se animaron a denunciar”, reflexiona Duval. “Y por supuesto que si se llega a un veredicto condenatorio en este caso, podría servir para que las mujeres víctimas de abusos,se atrevan a hablar: el sistema de administración de justicia podría mostrar que los agresores no quedan impunes”.

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Freno a la justicia machista: los jueces que dejaron impune el femicidio de Lucía Pérez serán juzgados

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Tras 5 años ininterrumpidos de lucha, hoy la familia de Lucía Pérez logró un hecho histórico que le pone un freno a la justicia machista: por votación unánime, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados confirmó que dos de los jueces que dejaron impune el femicidio de la joven marplatense, Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas, serán juzgados por el fallo misógino y fueron separados preventivamente de sus cargos. La noticia se escuchó en boca de la propia madre de Lucía, Marta Montero, frente al Senado Bonaerense de La Plata, donde una masiva movilización de organizaciones sindicales y sociales, con otras madres y padres sobrevivientes de femicidios como protagonistas, acompañó a la familia de Lucía, dejando en claro que los cambios se empujan desde la calle: “Es un freno a esta justicia, para todas”.

En la ciudad de La Plata, centro político y judicial de la provincia de Buenos Aires, sucedió hoy un hecho histórico: por unanimidad el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados votó a favor de la suspensión de los jueces Pablo Viñas y Juan Facundo Gómez Urso y del inicio del juicio político a por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. La audiencia fue privada y el Jurado estuvo integrado por cinco conjueces y cinco legisladores, y presidido por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.

La familia de Lucía Pérez llegó antes de las nueve de la mañana al edificio del Senado Bonaerense, donde habían convocado a una movilización. Marta y Guillermo, mamá y papá, usaron la misma pechera con la cara de Lucía y el pedido de justicia que vienen impulsando desde el femicidio de su hija, hace 5 años. Las organizaciones sociales y sindicales armaron una a una sus gazebos sobre la Plaza San Martín, para acompañarlos. Desde Mar el Plata llegó la Campaña Nacional Somos Lucía para abrazarlos La calle se cortó con hileras de sillas para que familiares de víctimas de femicidios y de violencia institucional puedan sentarse y mirar de frente al edificio para esperar el fallo, que se vivió como un logro histórico y un precedente fundamental para la construcción de una justicia que escuche y repare y no que violente y estigmatice.

Fotos: Lina Etchesuri

Lucía tenía 16 años cuando la abusaron y mataron. Pero los jueces Gómez Urso, Viñas y Aldo Carnevale (que evadió el proceso porque fue beneficiado por la ex gobernadora Vidal con la jubilación anticipada) absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel y se dedicaron a hacer un minucioso análisis de la vida de Lucía: qué le gustaba escuchar, qué profesión quería seguir, con quién y de qué chateaba, qué le gustaba fumar.

El inicio del juicio político al fallo misógino y machista centrado en las víctimas y no en los victimarios significa entonces un nunca más. “Que nunca más se hable de la víctima”, sentenció Marta tras saberse que el juicio político, por fin, había sido votado por unanimidad.

La noticia la anunció emocionada ella misma, pasadas las 13 horas, micrófono en mano: “El voto ha sido unánime a favor de la separación de los jueces”, dijo y recibió un aluvión de aplausos, llantos y emoción. “Les agradezco desde mi más sentido ser por Lucía y por tantas Lucias que han sufrido este disparate de la justicia”.

Las familias víctimas que acompañaron no dudaban: “Es un freno a esta justicia, para todas”. Estuvieron presentes entre otras, Jimena, mamá de Ángeles Rawson; Susana, mamá de Nadia Ferraresi; Daniel y Susana, papá y mamá de Cecilia Basaldúa; Gustavo, papá de Natalia Mellmann; Giselle, mamá de Lito Costilla; Blanca, mamá de Agustina Fredes; Ana, mamá de Analía Aros. 

“La justicia nos dio ese sopapo pero nosotros como pudimos nos reconstruimos, con todos ustedes que creyeron en nosotros, que creyeron en Lucía que era la víctima”, dijo Marta una mayoría de mujeres jóvenes con pecheras de la CTA-A, ATE, la Asociación Judicial Bonaerense, CICOP, el Movimiento Evita, el MST, La Poderosa, Patria Grande, Las Rojas, entre otra decena de organizaciones políticas y sindicales.

Siguió Marta: “Hoy estamos acá llevando a juicio político a dos magistrados. En la Provincia de Buenos Aires es histórico, es el segundo juicio político que hay: en el primero se lo destituye al juez porque él mismo manoseaba a sus empleadas, y en este caso se los va a destituir por una sentencia perversa que dieron a una menor de 16 años”.

Guillermo, papá de Lucía, fue quien indicó el próximo paso: “Ya estamos para pedir la fecha de jury”, dijo agradeciendo el acompañamiento. “Esta lucha la llevamos entre todos y son derechos ganados que no tenemos que perder”, remató.

Guillermo se refiere a que, ahora aprobado el jury, debe fecharse el inicio de ese proceso. Y también, el inicio del nuevo juicio por el femicidio de Lucía, que además de los jueces, juzgue a los responsables directos de haber abusado y matado a la joven de 16 años.

Cristina Montserrat Hendrickse, abogada que acompaña a la familia de Lucía Pérez, clarifica sobre qué significa lo que acabamos de presenciar: “Es un cambio institucional importante. El Jurado de Enjuiciamiento cree en principio que hay verosimilitud para entender que estos jueces fallaron con parcialidad, con estereotipos y prejuicios de género. Es un mensaje a todo el Poder Judicial y es una señal muy clara para quienes tengan que juzgar hechos donde se destila violencia de género”.

La señal de un cambio hoy se expresa en el hecho concreto de que Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas fueron preventivamente destituidos de sus cargos y dejarán de cobrar el 40% de sus honorarios como jueces.

Las jóvenes que se quedaron celebrando frente al Senado Bonaerense saben que, más acá del castigo a estos magistrados, el cambio histórico está en seguir perpetuando esa alegría de saber que luchar, sirve.

Y que como dijo Marta Montero, que ve en esas jóvenes a la propia Lucía, los horizontes se siguen trazando a la altura de las necesidades urgentes y los sueños colectivos: “Esto es el comienzo de una reforma judicial”.

Fotos: Lina Etchesuri
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A la calle por Lucía y por todas: movilización para el Nunca Más de los femicidios impunes

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Este martes 23 de noviembre, desde las 11 horas, la familia de Lucía Pérez, la Campaña Nacional Somos Lucía, organizaciones sociales y sindicatos se movilizarán ante el Senado Bonaerense en La Plata y en todo el país para exigir la condena a los jueces que dejaron impune el femicidio de la joven marplatense y, a la luz de ese caso, reclamar el fin de la impunidad para los femicidios, medidas concretas para evitarlos y una reforma judicial que incorpore la perspectiva de las víctimas. Lo que se juzga y lo que se juega, la previa a una movilización que pretende dar vuelta la historia, y lo que dice la familia y las mujeres que acompañarán desde distintas organizaciones: «Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

“Hoy te recordamos, nos acordamos de vos como todos los días. Con esa sensación en el pecho, sabiendo que hoy en día nos falta una más. Una compañera que hoy no está a nuestro lado. Nos la arrebataron como el viento arranca las hojas de los árboles. Pero vos creaste raíces y con tu lucha llegó la primavera. Sos esa pequeña llama que encendió un movimiento enorme que hoy en día lleva tu nombre en sus banderas. Marta y Guillermo llevan la voz de tu memoria y atrás de ellos acompañamos. En silencio o con un grito que surge del fondo de nuestra alma. Tu nombre nos acompaña y nosotras acompañamos tu nombre. Lucía Pérez seguís presente en todas nosotras. Hoy y siempre, te recordamos”

La poesía le llega a Marta, mamá de Lucía Pérez, mientras corta y pega carteles con la cara de su hija y la palabra justicia en letras negras. Se lee también: “5 años de impunidad”. Guillermo, papá de Lucía, hace el mate. Están en La Plata, donde esperan el comienzo del el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de su hija.

La poesía les llega desde Mar del Plata. Se las mandan chicas que van ahora al colegio donde iba Lucía, lo cual representa el primer cambio. Pero la poesía la escribió Anni Kapitanchuk, una joven de otro colegio también marplatense. Marta se emociona: “Son semillas que van creciendo y que aunque algunos no quieran estas luchas continúan. Por más que se quiera tapar el sol con las manos, el sol se va a correr, y se va a ver. No nos van a parar: esto va a salir”, asegura en la previa del 23 de noviembre, día en que convocan a movilizarse frente al Senado bonaerense para hacer presión sobre el tribunal que deberá juzgar a los jueces por el fallo misógino de Lucía Pérez.

Lo que se juega es si el jury va a archivo, o avanza.

Por eso, lo que se juega en esa jornada es, de nuevo, la posibilidad de un cambio para siempre y para todas.

La diferencia es la calle.

La previa

Entonces: este martes 23 de noviembre se define si comienza el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía Pérez. En el Senado Bonaerense, a las 11 horas, los jueces Juan Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas comenzarán a ser juzgados por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. El juez Aldo Carnevale logró evadir el proceso porque fue beneficiado por el gobierno de María Eugenia Vidal con la jubilación anticipada.

Fueron esos tres jueces, quienes conformaban el Tribunal Oral Criminal n° 1 de Mar del Plata, los que absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel del abuso sexual seguido de femicidio de Lucía Pérez, una joven de 16 años.

Fue la familia de Lucía, y una red de organizaciones que la acompañan, quienes denunciaron el accionar de los magistrados, las fallas en la investigación, la misoginia de las interpretaciones y la revictmización durante el proceso, y logró no solo que ese fallo se cayera sino que los jueces que lo firmaron tengan que dar explicaciones.

La audiencia se seguirá desde la calle porque no es pública. Adentro, el Jurado de Enjuiciamiento presidido por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, se pronunciará respecto de la acusación que fue hecha por el procurador bonaerense, la Comisión Bicameral, el defensor del pueblo y la familia de Lucía. Si la admiten tendrán que suspender a los jueces y fijar fecha para que inicie el juicio.

La convocatoria a acompañar la audiencia está llamada a las 9 horas, en la calle 7 entre 51 y 53, en La Plata. De 11 a 12 horas se convoca a un paro y a una Jornada Nacional de Lucha por Lucía Pérez. Hasta allí llegarán familias sobrevivientes de femicidios de distintos puntos de la provincia –desde Mar del Plata sale una combi con familiares-, y organizaciones sociales, sindicales y territoriales. Desde todo el país además se acompañarán las acciones en redes con el #SomosLucía.

“Este fin de semana para algunos es largo, para nosotros es de trabajo”, dice a lavaca Marta mientras prepara carteles, convoca y contesta mensajes. “Es importante la calle y hacer todo lo que estamos haciendo, y más, porque lo que se decide es si el jury progresa o se termina ahí”.

El juicio político, o jury, tiene como finalidad juzgar conductas de magistrados a los que se les atribuye incumplimientos graves en sus funciones y que puede derivar en la destitución.

Explica Marta: “El jury es político pero a ellos se los está juzgando por la sentencia. En este caso lo que se va a juzgar es la sentencia que ellos dieron, porque ellos son jueces, y más allá de que tengan una mirada que podemos estar o no de acuerdo, tienen que tener una mirada jurídica. No la tuvieron, y encima el agravante de que Lucía era menor. Eso tiene que ser un peso para este jurado: estamos hablando de una mujer y de una menor”.

Guillermo, papá de Lucía, suma: “Hemos luchado mucho por esto y quiero que las cosas salgan bien. A estos tipos los tenemos que sacar, no pueden estar haciendo el desastre que están haciendo. Hasta el 23 estarán en Tribunales: espero que el 24 ya no”.

La familia de Lucía analiza lo que significa este proceso en Mar del Plata, donde los magistrados ocupan cargos de poder y decisión. “Va a ser un antes y un después”, no duda Marta. “Va a ser un cambio en la justicia. Están mirando. Por ejemplo la destitución del juez de Tucumán (Juan Francisco Pisa), están mirando eso también. Nos ha costado 3 años este jury, y que todo salga bien es a favor de la calle, de toda la sociedad, es para quienes menos tienen y para quienes más necesitan tener justicia. Pero tenemos que redoblar la apuesta, hasta que la justicia exista”.

Lo que se juzga

La abogada Cristina Montserrat Hendrickse, acompaña a la familia de Lucía Pérez en el pedido de destitución de los jueces. Explica: “lo que se está juzgando es la conducta de los jueces en tanto que no aplicaron la perspectiva de género que se integra en los tratados de Derechos Humanos incorporaron a la Constitución. Y también su falta de imparcialidad, han sido parciales”.

¿Por qué se los acusa de esto?

En eso ha sido coincidente la Cámara de Casación Penal en su decisión que fue confirmada por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires en tanto entendieron que ellos decidieron con prejuicios de género, con estereotipos prejuiciosos respecto de la buena víctima, juzgando a la víctima y no juzgando los hechos que fueron traídos a su conocimiento. Aquí su parcialidad estuvo afectada por estos prejuicios. Entonces se los juzga por no aplicar el derecho, y por haber sido parciales.

¿Qué significa un proceso así para el Poder Judicial?

De admitirse las acusaciones y seguir el proceso sería una señal muy sana para el Poder Judicial. Se le estaría diciendo a todos los jueces que la aplicación de la perspectiva de género contemplada en los tratados de Derechos Humanos, en la Convención para eliminar todas las formas de violencia contra la mujer, y en tratados como la Convención de Belém do Pará, es el derecho que tienen que aplicar, no pueden apartarse de la ley a su gusto. Y si sus convicciones chocan contra las leyes que tienen que aplicar, entonces se tienen que apartar.

Es por abajo

“No estamos más dispuestas a aceptar que la justicia no solo nos abandone y no nos cuide, sino que encima falle en contra nuestra”, dice a lavaca Clarisa Gambera, Directora del Departamento de Género y Diversidad ATE Nacional, organización sindical que convoca a parar y movilizar en el inicio del jury. “Es muy importante estar en la calle. Llegamos hasta acá con esta articulación enorme de pedido de justicia que desde un primer momento pudo poner toda la fuerza en la calle para pedir justicia. Y en ese sentido esto es un paso enorme hacia la reforma judicial feminista, un paso que tiene que ver con la experiencia concreta de tener fuerza en la calle y organizada para lograr aquello que enunciamos. Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

Otro de los gremios que se suma a la convocatoria es el de trabajadores y trabajadoras del subte. “Entendemos que representa un momento histórico, finalmente un poco de reparación después de una enorme cadena de violencias e impunidad es llevadas a cabo por parte de la justicia patriarcal. Y se hace realidad por la resistencia colectiva”, explica Karina Nicoletta, Secretaria de Género Asociación Gremial de Trabajadorxs del Subte y el Premetro.

Desde la CTA-A convocan a movilizar a La Plata y en otros puntos del país a sumarse de 11 a 12 horas al paro en cada lugar de trabajo, con la foto de Lucía. ¿Por qué? Responde Silvia León, secretaria de género de la Central: “Porque es un logro inmenso que la familia de Lucía con todo el movimiento feminista hemos logrado: llevar al jury a estos dos jueces que dejaron impunes y libres a los femicidas. Para nosotras como Central de trabajadores y trabajadoras es una inmensa jornada. También frente al 25 de noviembre estamos planteando que haya una reforma democrática y feminista que ponga freno a la situación de violencia que seguimos sufriendo las mujeres y diversidades”.

Debora Bertone es Secretaria de Género de la Asociación Judicial Bonaerense, sindicato que nuclea a las trabajadoras y trabajadores judiciales de la provincia de Buenos Aires, y desde donde convocan también a parar y acompañar la audiencia. “Es muy importante esta jornada porque venimos dando esta pelea, como trabajadoras, desde adentro del poder judicial”. Por eso para ellas la convocatoria es una manera más de decirle basta a la cadena de injusticias. Agrega: “Creemos además que las conquista y derechos se ganan en la calle, por eso ahí estaremos”.

A la calle se suma también CICOP, un gremio que representa a les profesionales de la salud de la Provincia de Buenos Aires. Valeria Bonetto, Secretaria de Género del gremio, sintetiza así el por qué: “Estos jueces fueron inoperantes y misóginos. Convocamos porque exigimos una justicia con perspectiva de género y de derechos humanos. No queremos más jueces que dejen impunes a femicidas”.

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