Protesta social
La UBA en la calle contra la desobediencia judicial del Gobierno

Docentes, no docentes y decanos impulsan una jornada de visibilización frente al Ministerio de Economía, en Plaza de Mayo, para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento inmediato de los fallos de la Corte Suprema y la Justicia Federal. La actividad comenzó a la mañana hasta la medianoche de este martes. La primera semana de octubre se realizará la quinta Marcha Federal Universitaria. Otro signo de resistencia frente a las políticas oficiales.
Por Tiempo Argentino* (www.tiempoar.com.ar)
Fotos: Nicolás G. Recoaro
La Universidad de Buenos Aires (UBA) traslada las aulas a las puertas del poder para poner al descubierto el desacato deliberado del Poder Ejecutivo nacional frente a las leyes vigentes y las cautelares judiciales. Desde las siete de la mañana de este martes y hasta la medianoche, los 13 decanos de las facultades, junto a docentes y estudiantes, llevan adelante una maratónica jornada de clases públicas en la Plaza de Mayo y frente al Palacio de Hacienda. La protesta no se limita al dictado académico: la comunidad universitaria monta consultorios al aire libre para brindar atención gratuita a la ciudadanía en especialidades como odontología, clínica médica, óptica, veterinaria, además de orientación psicológica y patrocinio jurídico, visibilizando la función social irremplazable del presupuesto educativo.
El trasfondo del conflicto expone la arbitrariedad con la que la gestión libertaria administra el Estado. Luego de que el Gobierno intentara neutralizar la Ley de Financiamiento Universitario (27.795) mediante el decreto 759/2025 exigiendo presuntas «fuentes de financiamiento», el Consejo Interuniversitario Nacional activó la vía judicial. La embestida oficial sufrió un revés letal cuando la Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que ordena recomponer de manera inmediata los salarios docentes y no docentes rezagados, así como los fondos destinados a las becas estudiantiles. Pese al aval del máximo tribunal y a los compromisos de recomposición del 24,33% firmados a mitad de año, la Casa Rosada insiste en desconocer los mandatos de la ley y de la Carta Magna.
La desobediencia oficial quedó aún más acorralada tras el fallo dictado a principios de mes por el juez federal Cormick, quien intimó al Ejecutivo a ejecutar sin más dilaciones las partidas previstas para gastos de funcionamiento, salarios, investigación y becas universitarias. La resolución judicial echó por tierra la narrativa del «déficit cero» al precisar de forma contundente que el impacto fiscal de la Ley de Financiamiento representa un marginal 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI). La negativa a girar los fondos confirma que el ajuste contra las casas de altos estudios responde a una decisión estrictamente dogmática y de asfixia política, antes que a una restricción macroeconómica real.

(Foto: Nicolás G. Recoaro)
Además de los servicios asistenciales, la explanada frente al Ministerio de Economía se transformará en una feria científica y tecnológica interactiva. Estudiantes y docentes presentarán un auto de carreras diseñado e íntegramente construido en los talleres de la UBA, junto a proyectos de investigación aplicada de frontera. La propuesta busca confrontar de manera directa con el relato oficial que estigmatiza a las instituciones públicas, demostrando ante miles de vecinos cómo el presupuesto universitario se traduce de manera directa en soberanía científica, innovación productiva y desarrollo nacional.
La demostración de fuerza en Plaza de Mayo se produce en una fecha límite, al vencerse el cuarto intermedio de las paritarias con la Subsecretaría de Políticas Universitarias para saldar la brecha respecto a la inflación acumulada. Desde gremios como Aduba advirtieron que, si la administración de Javier Milei insiste en pisar los salarios e ignorar las sentencias judiciales, el plan de lucha escalará de forma inevitable. La jornada de clases públicas representa el antesala directa de la quinta Marcha Federal Universitaria proyectada para la primera semana de octubre, donde la comunidad académica volverá a movilizarse masivamente en defensa de la educación pública frente al vaciamiento libertario.
*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca.org y Revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
Protesta social
Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados

Pese a las maniobras oficialistas, Diputados pudo reunir quorum para sesionar y emplazar a diversas comisiones para que trabajen. La coreografía libertaria: se pararon junto a sus bancas de cuero verde y cuando se confirmó que eran derrotados (porque había quorum con 135 diputados) se sentaron. La coreografía radical y del PRO: se ausentaron, lo cual es toda una definición. El emplazamiento terminó reuniendo una unanimidad de 249 votos. Los dos temas cruciales: se obligó así a las comisiones a que dictaminen la prórroga de la Emergencia en Discapacidad, y el apoyo a las familias endeudadas. Deberán hacerlo durante septiembre. Frente al Congreso vallado, una gran movilización reunió también a personas endeudadas y reclamó por los derechos y por la vida.
Por Sergio Ciancaglini Fotos Manuela Mendiondo/lavaca.org

La primera decisión del Estado este miércoles frente a la movilización de personas con discapacidad (discas) y sus familias, fue vallar en Congreso y movilizar efectivos antidisturbios. La Policía de la Ciudad gobernada por el macrismo intentó además impedir que llegaran hasta la plaza algunas de las camionetas que trasladaban a quienes iban a reclamar por la prórroga de la Emergencia en Discapacidad.Finalmente triunfó la racionalidad y los llamados efectivos dejaron de hacer el ridículo, aunque el Congreso quedó vallado.
El movimiento disca confirmó que es uno de los más movilizados en estos años, como el de jubilados. Desde el acoplado de un camión que funcionó como escenario se iba informando lo que ocurría en el edificio tras las vallas. A las 11, el destino de la sesión era un misterio.
Tomó el micrófono la madre de un chico atendido en el Hospital Garrahan: “La barrera más grande que tenemos es la ignorancia, la falta de empatía. La barrera es un gobierno presente en quitar derechos. Pero hoy somos un montón. Siempre vamos a ser más, así que festejemos eso. Y no dejemos de luchar que también estamos con la prórroga de la Ley de Emergencia pediátrica para que un hospital como el Garrahan siga sosteniendo la vida de nuestros hijos. Los abrazo como mamá”.

Se agitaban las pancartas en las que se leía, por ejemplo:
“No somos un gasto, somos personas”.
“La discapacidad no es casta” (sostenido por un joven con síndrome de Down)
Otra mujer, buzo verde con la imagen de Homero Simpson, reubicó en este presente dónde se encuentra la vergüenza, y dónde la locura:
- “No se ve futuro en esta Argentina hostil que está pisándonos la cabeza. Vengo a hablar como endeudada, porque me endeudé para sostener la vida de mis hijos, la mía, y de mis padres que tienen una jubilación de miseria. Dejaron de cubrir medicaciones para mi hijo, me endeudé con un millón y medio de pesos que no sé cómo pagar, con el banco en el que trabajo y en el que estoy con una licencia psiquiátrica por todo lo que este gobierno me hizo y nos hizo. Da vergüenza hablar de lo endeudados que estamos por sostener la vida de nuestros seres queridos”.
- “Pero tenemos que sacudirnos la vergüenza y que la vergüenza cambie de bando (señalando al Congreso). Ellos deberían tener vergüenza de priorizar lso gastos de la SIDE por encima de lo que corresponde a las personas más vulnerables. Los estamos viendo, los estamos observando, y van a tener que pagar por todo lo que nos están haciendo. Lo que estamos discutiendo acá es el traslado del costo de la reproducción de la vida a los hogares y familias más vulnerables. Estamos locos porque nos enloquecieron. Pero los locos son ellos, que no nos ven ni nos quieren ver”.

Más carteles:
“Basta de crueldad con la discapacidad”.
“Lo esencial es invisible al Estado”.
“Millones para la SIDE, migajas para discapacidad”.

María Martínez, de Lomas de Zamora, con su marido desocupado, es la madre de Kevin (28) y Brendan (16). Kevin tiene el razonamiento de un niño de 5 años. Brendan, una de las llamadas Enfermedades Raras Poco Frecuentes: fenilcetonuria. Dijo María: “Los que votamos y les dimos nuestra confianza, tienen una banca. Y a cada uno que vote en contra iré a la casa a hacerles un escrache por haber votado en contra dejando a las personas con discapacidad a la deriva. Estoy vestida de negro porque me siento en un funeral, están matando a cada persona con discapacidad del país. Están matando a los prestadores que hacen que las personas con discapacidad tengan una vida digna. Por eso les exigimos que voten la prórroga”.

El micrófono pasó a manos de otra mamá, la actriz Julieta Díaz: “No nos vamos a ir. Estamos mirando a las diputadas y diputados y les pedimos por favor que cumplan con la ley. Con los discapacitados y discapacitadas, con las personas con discapacidad, no”.
Elena, su hija, tiene 11 años, parálisis cerebral leve, epilepsia secundaria. Julieta dialogó luego con lavaca.

-¿Cómo vivís la contradicción entre lo que significa esta plaza y las maniobras dentro del Congreso para evitar cumplir la ley?
-Con mucha tristeza, mucha bronca, mucha impotencia, viendo lo que sucede con las personas con discapacidad, los familiares y los prestadores, todo lo que es el área de discapacidad. Con mucha urgencia para que nuestra Ley de Emergencia de Discapacidad continúe, porque se vence en el 2026, a fines de diciembre, y estamos pidiendo que se prorrogue un año más. No solamente eso sino también que se respete la Ley de Prestaciones para que el Estado sea el que asegure a las familias y a las personas con discapacidad las prestaciones, y no que las familias y las personas con discapacidad tengan que pelear los precios con las prepagas. Tenemos la sospecha de que también están queriendo modificar esa ley, que hay una especie de proyecto ahí encajonado que quieren sacar, así que estamos acá muy atentos y atentas pidiéndoles que cumplan con su trabajo los diputados y las diputadas y que le den prórroga a la Ley de Emergencia de Discapacidad, pero que también cuiden la Ley de Prestaciones que tiene 30 años, que con sus bajas y sus subidas siempre funcionó.

-¿Cómo estás vos en relación al tema de salud de tu hija?
-Ella está bien y por suerte puede seguir haciendo las cosas que viene haciendo también porque puedo llegar a algunos huecos económicos, pero si no, no podría hacer un montón de cosas, que es lo que le está pasando a tanta gente si no puede atenderse.
Guadalupe, una chica ciega, que en muchos sentidos ve todo:

- “Hoy estamos acá para pedirle a los diputados que voten a favor de su pueblo. Y que no solamente cumplan con el quórum, sino que cumplan con la ley de emergencia en discapacidad. Nosotros necesitamos urgentemente que cumplan con la ley, pero sobre todo porque nuestros compañeros realmente la están pasando muy mal. Entonces, pedirle a los diputados y diputadas que puedan mirar a los ojos a todos mis compañeros y a todas mis compañeras y votar a favor del pueblo. Y votar a favor de no vender nuestra patria, pero también de construir un futuro donde las personas con discapacidad estemos adentro”.
- “Lamentablemente se cerraron muchos centros, complejizaron el acceso a muchas prestaciones, a traslados, a terapias, a medicación, apoyo. No hay nada nuevo que yo pueda venir a decir. ¿Qué les voy a decir yo a ustedes si lo viven a diario y si yo también lo vivo? ¿Quién soy yo para decirles a las mamás cómo tienen que luchar? Son las que nos acompañan todos los días. ¿Y quién soy yo para decirle a los prestadores cómo tienen que luchar, si es su laburo? Lo único que sí voy a decir es a los diputados cómo tienen que votar. ¡Voten a favor de los derechos, loco! ¡Voten!”.

Noelia, con cadenas plásticas cerca de una pancarta con una caricatura de Marcos Galperín explicó a lavaca: “Me endeudé con Mercado Crédito, que es Mercado Pago. Soy empleada doméstica, uno de mis cinco hijos tiene discapacidad motriz. Osteomielitis crónica, una infección del hueso. Pedí 40.000 porque tenía que ir y venir al Garrahan y tenían que operarlo. Fue por la urgencia, porque si no, no tenía cómo hacer. Pensé que buscaba más trabajo y lo iba a pagar. Pero hoy se me fue la deuda a 400.000. Me llaman a cada rato para que pague todo. Y no puedo. Y sigue aumentando. Y tenemos que seguir yendo al hospital”. Un dato: ”Hay muchas madres solas como yo que les pasa lo mismo, y están endeudadas. Es una locura”.

Anunciaron desde el acoplado que hubo quorum y estalló la ovación. Se supo que los integrantes del bloque oficialista se pararon junto a sus bancas y al ver que la oposición conseguía quorum se sentaron y luego votaron a favor del emplazamiento a comisiones tanto del tema de discapacidad, como de los hogares endeudados. Con eso, supuestamente, el oficialismo no se daba por derrotado. El PRO y la UCR directamente se ausentaron. Durante septiembre las comisiones correspondientes deberán dictaminar, para que las leyes sean tratadas en el recinto. Habrá que ver.

En la plaza se cantó el Himno a los saltos, con la gente sacándose buzos y camperas porque en estos días parece que está cambiando el clima.



Protesta social
Marcha de jubilados: Banda en fuga

Una chica ciega que había participado en el acto por la emergencia en discapacidad logró hacer huir a un policía que filmaba la manifestación pidiéndole que se identificara (spoiler: no era Christopher Nolan). Después, los jubilados fueron seguidos por los efectivos antidisturbios en Avenida de Mayo y todo fue al revés: los jubilados los hicieron ir hacia la vereda, y los policías terminaron en retirada no sin antes gasear principalmente a las mujeres. La historia de Fernando, ex bombero voluntario, con una pierna amputada pero el entusiasmo intacto, en otra jornada de miércoles.
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
Hace un mes, Fernando Quinteros se tuvo que mudar de la casa en la que vivió por 15 años porque el dueño había muerto, la casa entró en sucesión y les dijeron a él y a su señora que se tenían que ir. Consiguieron otro lugar en Quilmes, un municipio al sur del conurbano bonaerense, donde actualmente pagan $580.000 mensuales.
–Con mi pensión no llego a los 300.


Fernando fue bombero voluntario en La Boca durante 30 años y hace 11 lo atropelló un colectivo. Fue grave: le amputaron la pierna derecha. En septiembre las Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez de la ANSES llegaron a los $300.043,24 más un bono de $70.000 (“hay veces que ni lo cobro”, dice), pero en agosto estaban en $293.000. Averiguó para poder jubilarse –la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) arranca este mes en los $342.906,56– y no se lo recomendaron.
–Tendría que renunciar a la pensión. Si la jubilación me tarda un año, ¿qué hago?

Esa pregunta –la pregunta– es una de las que lo lleva a venir cada miércoles con sus compañeros y compañeras de la organización Los 12 Apóstoles. Es peronista, hincha de Boca, malvinero (“el payaso del Presidente quiso agarrarse de la causa para distraer, pero la gente no es tarada”, dice frente a los anuncios recientes), le gustan Los Manseros Santiagueños y –aclara, fime– no va dejar de venir. Entre muchas razones, están los 10 indicadores económicos que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sintetizó a 1000 días de gestión del Gobierno de Javier Milei.

Sobre jubilaciones:
- El bono jubilatorio está congelado en $70.000 desde marzo de 2024. Son 30 meses sin actualizar.
- Si se hubiera actualizado por movilidad (como sucede con los haberes), tendría que haber sido de $223.148 este septiembre. CEPA calcula así que la pérdida es de $153.138 mensuales por cada jubilado.

- La pérdida para los jubilados de la mínima es del 20% en términos reales durante la gestión de Milei y sus ministros de Economía, Luis Caputo, y de Desregulación, Federico Sturzenegger.
La marcha de este miércoles estuvo precedida por la convocatoria de organizaciones que reclamaban en el Congreso que Diputados vote el emplazamiento de comisiones para tratar, por un lado, la prórroga de la ley de Emergencia en Discapacidad (la actual vence el 31 de diciembre) y, por otro, el debate sobre el endeudamiento familiar y la alta morosidad que afecta a 6 millones de personas de todo el país.

Por todas estas razones Fernando les explica a sus tres hijas y a sus ocho nietos la necesidad de tomarse el 148 de Quilmes hasta Constitución, y luego el 12 hasta Congreso, cada miércoles, cada semana, sin importar lo que suceda o pase.
–Ellos ya saben que el abuelo no para.
Su señora también tiene una discapacidad –cobra el mismo valor de pensión– y cuida a personas con alguna enfermedad. Sus hijas los ayudan en el día a día.
Y, también, sus compañeros.
–De acá me llevo aceite, azúcar, yerba. Lo básico. Y también medicamentos: yo tomo anticonvulsivos y cada cajita está a noventa lucas ($90.000). Si cada una me dura 20 días, significan $180.000 por mes. ¿Cómo hacés? ¿Cómo hago?

De nuevo, la pregunta, que tiene una respuesta que a Fernando lo hace sonreír: a pesar de sus remedios, de sus muletas y que le falta una pierna, las distintas fuerzas de seguridad que invaden la zona cada semana –Policía Federal, Policía de la Ciudad, Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria– lo detuvieron o demoraron “unas cinco o seis veces”, algunas hasta tirándolo al suelo.
–Tengo dos procesos: uno por resistencia a la autoridad, el otro por lesiones.
Dice, y se ríe con sus ojos celestísimos. Esta tarde ocurrió primero que una manifestante ciega, Guadalupe, que había hablado durante el acto por la emergencia en discapacidad, supo que la estaba filmando un policía y mientras seguía caminando decía: “Yo no veo pero mis compañeros sí, y me dicen que está filmando y eso no corresponde, somos personas marchando pacíficamente sin molestar a nadie. Deme su nombre y la identificación”. El policía sonreía reculando, comenzó a desplazarse, pero los manifestantes fueron detrás, hasta que el efectivo dio media vuelta y se marchó.

Luego, tras la típica ronda por la Plaza de los Dos Congresos, un grupo de jubilados y jubiladas siguió marchando por Hipólito Yrigoyen, dobló en San José y al intentar volver a la Plaza por Avenida de Mayo se topó con un cordón de efectivos que quiso evitar la caminata. Pero la columna de jubilados y pensionados los corrió hasta la vereda –“fuera, yuta, fuera”, les cantaban– y, antes de subirse, los policías gasearon. Algunas jubiladas fueron asistidas en plena calle, descompensadas. La presión siguió, y el cordón policial finalmente se retiró de la escena.

–Hace falta que el pueblo salga a la calle –concluye Fernando–. Nuestra lucha lleva ya mucho tiempo. La gente tiene miedo, hablan de que nos cagan a palos, pero tienen que venir. Yo empecé porque no podía estar echado en mi casa. Pensaba: “La gente está luchando”. Y acá estoy.

Acá está.
Frente al qué hacer y al cómo hago, esa es su respuesta, y será la misma la semana que viene cuando con sus muletas y sus medicamentos se tome el 148 hasta Constitución y el 12 hasta Congreso, para marchar un miércoles más.

Protesta social
Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas

Nueva marcha de jubilados, que siguen demostrando una capacidad de resistencia frente al ajuste que no aparece en otros sectores. Un tema de este miércoles: se supo que los miembros del Senado pasarán a cobrar entre 12 y 13 millones de pesos mensuales (equivalente a unas 30 jubilaciones), y que la fortuna del ministro de Economía Caputo, apodado Toto, es de más de 19.000 millones de pesos (unas 45.000 jubilaciones), con un crecimiento de más del 60% en un año, y con el 65% afuera del país. La palabra de una mujer que atiende un centro comunitario.
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

Todas las noches, Olga González se va a dormir después de haber cocinado entre 50 y 60 viandas para el mediodía siguiente. A veces, cuando no llega, se levanta temprano y sigue. Su casa en Villa Maipú, municipio bonaerense de San Martín, es un centro comunitario que alimenta a esa cantidad de personas diariamente. Muchos son jubilados, como ella, o personas en situación de calle. Dice que le duele en el alma que cada vez sean más. Al trabajo de cada una de esas jornadas, los miércoles le suma algo más: llegar al Congreso para marchar, algo que a sus 80 años enorgullece a sus tres hijos y dos nietos.
–Nunca pensé que a esta edad tenga que estar luchando y pidiendo medicamentos. En mi caso tengo una enfermedad, no vamos a decir cuál, y la estamos peleando. Yo necesito prótesis, y una cajita me sale $150.000. Pero no necesito una, necesito varias. Por suerte PAMI me ayudó y pude llegar. Y la comida, me arreglo con lo que hay en el comedor.

Olga cobra el haber mínimo –$428.591 en septiembre, más un bono de $70.000–, una cifra que se traduce y compara en uno de los cientos de carteles de esta tarde de sol frente al Congreso nacional, escrito en el cartón de una pizza Ugis:
- “Se burlan de los jubilados. Senadores: 13.000.000”.
El monto es lo que los senadores y las senadoras de la Argentina cobrarán como sueldo a partir de enero del año que viene: unas 30 jubilaciones mínimas.
Por eso hay tantos carteles:
- “Milei presidente no rima con la gente, rima con la muerte”.
- “¡Brutos! Las ideas no se matan”.
- “Los Milei: devuelvan la tarasca de las cometas para jubilados/discapacitados”.
- “Patrimonio de Milei no para de crecer, las jubilaciones no dejan de caer”.
- “Caputo: ¿tu justicia social son los dólares que tenés afuera?”.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que habló de “justicia social” cuando anunció la semana pasada el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidades (FGS) de la ANSES para fondear a bancos privados, tiene el 68% de su fortuna en el exterior. Para dimensionar: el monto total es de 19.509 millones de pesos al cierre del 2025 (unas 45.518 jubilaciones de Olga), un 64,6% más que el año anterior.

A la jornada de este miércoles se sumó el reclamo de fotoperiodistas que pidieron el sonido de la radio abierta de los jubilados para denunciar dos hechos de amenazas. Una la recibió el fotógrafo Emiliano González, quien la semana pasada documentó cómo un policía le quiso sacar el teléfono a otro colega, subió el video a redes y una persona que se identificó como Walter Chiappero lo amenazó con un audio a través de la red social Instagram. “¿Querés terminar como el mogólico ese de Grillo?”, se escucha, en relación al fotógrafo Pablo Grillo, que sobrevivió al disparo de un gendarme. En Facebook, el tal Chiappero se presenta así: “Profesional argentino especialista en ámbitos técnicos y de seguridad”.

“Hubo un antes y después con Pablo, que peleó entre la vida y la muerte”, dice Emiliano al micrófono. El otro colega amenazado fue Marcos Sierra. Desde la Asociación contra la Violencia Institucional (ACVI) precisaron que ambas denuncias quedaron radicadas en la Unidad de Intervención Temprana de la Unidad Fiscal Este de la Ciudad de Buenos Aires. En un comunicado, la fotógrafa Laura de Natale expresó que ambas situaciones son “la consecuencia directa de una campaña de hostigamiento y estigmatización” desde el gobierno que no hay que naturalizar.

Olga se muerde la lengua para no referirse al gobierno en sus mismos términos.
–Nos dicen “meados” y “cagados” y cosas peores… pero yo no les digo que se vayan a la puta que lo parió, porque soy educada.
Ella fue artesana y enfermera, y se pudo jubilar gracias a una de las moratorias (hoy eliminadas por la motosierra de Javier Milei) durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Por eso su comedor se llama La kasa del pueblo (“con K”, aclara) y los aritos que danzan desde sus orejas llevan el símbolo del Partido Justicialista. Hoy, con otros compañeros y compañeras, insiste en formar un Sindicato de Jubilados, para tener un lugar donde juntarse, organizarse y salir a luchar, como hace cada semana.

–Somos la generación del 70, amor. Somos como juncos: no nos doblan así nomás. Y somos punta de lanza. No me siento ejemplo de nada, pero sí de que no hay que bajar los brazos. No hay que dejar. Nos quieren romper el alma, como ya nos han golpeado y gaseado, porque si nos rompen pueden romper lo que hay atrás. Con luchas y con enfermedades, tenemos que seguir. No nos tiene que cansar.
Olga, después de todo lo que contó, se ríe.
–Es que tampoco hay que perder la pasión. Por eso nos sigue la juventud.
Saluda con un abrazo precioso y se mete a la marcha.

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