Sigamos en contacto

Nota

Campo popular: Tras el 1º Foro Agrario

Publicada

el

Propuestas para la clase política en año electoral. La Unión de Trabajadores de la Tierra fue motor del 1º Foro Agrario realizado en el país, y tres de las mujeres que la integran explican qué se debatió para poner en práctica nuevos estilos de producción, de relaciones sociales, y de alimentación. Una subida de línea para repensar el país. SERGIO CIANCAGLINI
Zulma Molloja tiene: gorra verde, mirada que brilla, juventud curtida, aros redondos, una lechuga que agita como una antorcha, entusiasmo volcánico, vozarrón agudo para despertar a gente durmiente, y una propuesta.
Las propuestas son un bien escaso en la realidad argentina, pese al año electoral, más aún entre los autopercibidos como “dirigentes” políticos, que demasiadas veces reducen la idea de propuesta al reparto de cargos y/o cajas.
Zulma, en cambio, no es candidata. Y no tomó el micrófono como una iluminada que aparece desde arriba, sino como una de las encargadas de hablar en nombre de 3.500 personas que escuchaban lo que ellas mismas habían estado elaborando después de dos jornadas de trabajo, sembrando una red de propuestas con alcances económicos, productivos y de salud pública,
El inédito evento ocurrió en el micro estadio de Ferro, paraje Buenos Aires.
Dijo Zulma:
“Necesitamos exigir una Ley de acceso a la tierra. No queremos que nos regalen la tierra, queremos pagarla. Pagarla en cuotas en vez de pagar un alquiler. Hacer el trabajo de la tierra que siempre hemos querido, que siempre hemos anhelado y vivir dignamente con nuestros hijos”.

  • “Trabajamos en el sol, en la lluvia, en el frío, en el barro, por nuestros hijos. Ya estamos cansados de los intermediarios que vienen a las quintas y nos pagan un peso. A veces ni nos pagan”.
  • “Estamos por una soberanía alimentaria. Queremos cambiar el modelo de producción. No queremos que nos sigan envenenado con químicos, queremos trabajar agroecológicamente”.
  • “Ya hay muchos compañeros y compañeras que tienen cáncer, nacen bebés con malformaciones y muchas enfermedades. Así que nosotros tenemos que romper esto y cambiar el modelo de producción.”
  • “Necesitamos seguir construyendo la agroecología como modelo productivo para este país, soberanía alimentaria para acceder alimentos sanos y a precios justos para todo el pueblo”.

Conceptos raros en la agenda política: acceso a la tierra, trabajo, lluvia, frío y barro, modelo de producción, envenenamiento, cáncer, malformaciones, alimentación sana, agroecología, precios justos, políticas públicas.
La ovación a Zulma fue una de las tantas que le puso música al Primer Foro Nacional por un Programa Agrario, Soberano y Popular, organizado por la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) el 7 y 8 de mayo, con la participación del Movimiento Nacional Campesino Indígena, el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero, Vía Campesina), el Movimiento Agrario de Misiones, la Unión de Trabajadores Rurales de Córdoba, la Unión de Pequeños Productores de Jujuy y Salta, y sectores de la Federación Agraria, entre otras organizaciones que son, literalmente, el campo popular, o acaso la verdadera sociedad rural.

Sistema presentativo

Cajones de verduras como asientos, en medio de acelga, espinaca, cilantro y kale agroecológicos: la charla para hablar del Foro fue en un vivero de la UTT en Lisandro Olmos, Gran La Plata, una de las principales zonas frutihortícolas del país, en la cual la organización comenzó a crecer hace 9 años hasta convertirse en el mayor gremio de agricultores y campesinos del país, integrado por unas 15.000 familias.
Zulma Molloja tiene 28 años, dos nenas de 11 y 8, es delegada de base, productora desde que era niña y vocera de la UTT. Formó además un grupo de mujeres que parece inmerso en una guerra: la violencia machista. Nació en Bolivia y desde los 11 años vive en esta comarca platense, antes con su familia y ahora con su pareja, alquilando parcelas para la producción de frutas y verduras, con una búsqueda: “No ser esclava”.
Natalia Quispe, 22, es delegada de base de Florencio Varela, integra el Consultorio Técnico Popular (COTEPO) mediante el cual la UTT promueve la capacitación entre campesinas y campesinos para hacer el pasaje a la producción agroecológica, que aún es minoritaria en el gremio, pero crece semana a semana.
Rosalía Pellegrini, 36, dos hijos de 9 y 6 años, es una de las fundadoras de la UTT junto a Nahuel Levaggi. Viene de familia que vendía verduras en bicicleta con canasto, y de la militancia política en el Frente Darío Santillán. Produce bioinsumos naturales para el kiosco de recursos que la UTT instaló en Olmos, y plantas aromáticas que se utilizan para que los insectos con apetito no perjudiquen a los cultivos. Es secretaria de Género de la UTT y logró retomar y terminar la carrera de Ciencias Políticas, sin faltar ni una vez a los verdurazos ni a las represiones absurdas en modo-Bullrich (febrero, en Constitución) con gas pimienta y balas de goma versus las berenjenas. La peligrosa venta de verduras sanas a precio ínfimo pudo realizarse finalmente sin riesgos para la seguridad nacional, ante la felicidad del vecindario.
Dice Rosalía: “Lo del Foro nació con una pregunta: ¿qué tenemos para decir los trabajadores y trabajadoras del campo en época de elecciones? Lo primero que entendimos es que no podíamos hacerlo solos. Somos la organización más nueva (creada en 2010) y nos juntamos con otros movimientos y organizaciones, algunas que vienen desde las Ligas Agrarias. El Foro terminó teniendo una continuidad histórica y con participación de distintas generaciones que todos nos decían que no se había dado en décadas”.
Otro desafío: “Teníamos que pensar cómo hacer política de otra forma desde los movimientos que estamos todo el día en la tierra lidiando con la problemática del sector. Porque la política electoral tiene esa cuestión de ser de arriba hacia abajo. La construcción del palco. Podríamos haber hecho un Foro con un palco, unos pocos hablando y el resto escuchando. Pero nosotros no somos eso”.
El dispositivo fue al revés. Durante dos días se reunieron 23 comisiones. Entre otras: Modelo productivo, Tierras, Semillas, Comercio exterior e interior, Mar y pesca, Agua, Emergencia de las economías regionales, Gestión local participativa, Horticultura y floricultura, Cereales y oleaginosas, Educación, Género. Temas en los que demasiadas veces la llamada clase política es víctima de afonías agudas.
En cada comisión intervinieron decenas o centenas de personas. Cada quien se presentaba y contaba el problema de su sector, o de su producción. Fue una especie de sistema presentativo en el que, el que quiso, tuvo su voz sin delegarla, para discutir y elaborar propuestas de corto, mediano y largo plazo.
Natalia participó en Modelo productivo: “Lo que la gente planteaba más que nada es que no hay tierras, mientras el alquiler y las tarifas son enormes”.
Zulma piensa y habla a velocidad de rayo: “Yo pago un alquiler de 8.000 pesos mensuales, pero no nos regalen nada y déjennos comprar la tierra con créditos blandos, porque el alquiler nos está matando, somos los que producimos la comida para el pueblo y lo que queremos es vivir dignamente. Bueno, así, cada uno hizo sus propuestas. Pudimos debatir como pequeños productores. Nos conocimos. Yo te digo: el Foro fue un hecho muy hermoso”. Zulma y la UTT han recuperado un uso cotidiano de la palabra “pueblo” que había quedado devaluada no tanto por quienes la denigran, sino muchas veces por quienes la exaltan.
El saldo de cada debate e intercambio se escribió en grandes hojas de papel. Cada comisión eligió vocerxs que fueron accediendo al escenario sucesivamente para describir y mostrar sus propuestas ante las personas que a su vez habían participado en otras comisiones. Todo con una fluidez asombrosa, de gente que no está para perder el tiempo. El Foro tuvo así un público que fue también el protagonista, calculado en 3.500 personas llegadas de todas partes del país.
Otro detalle que hasta antes del Foro era casi impensable: la combinación entre la cuestión campesina y la feminista. Rosalía: “Hubo una mirada antipatriarcal hasta en la forma de organizar el encuentro, entendiendo que la política la tejemos desde abajo, en ronda, en asamblea, para construir desde ahí el programa agrario”.
Además de esas formas circulares y dialogadas, hubo una comisión específica que postuló una declaración de emergencia contra la violencia machista, la plena implementación de la Educación Sexual Integral en todos los niveles, y políticas de visibilización de los derechos de las mujeres agricultoras y campesinas incluso en términos de acceso a la tierra.
Dice Rosalía: “En el Foro hubo algunos palcos, pero lo que le dio contenido fue la gente. Ese es un aporte: hacer política desde abajo”.
Funcionó así un nuevo paradigma político que germina desde hace tiempo en muchas experiencias sociales: la subida de línea.
Campo popular: Tras el 1º Foro Agrario

10 propuestas de acción

La UTT sintetizó algunas de las propuestas generales surgidas del Foro, que se presentarán a los diferentes partidos políticos. Los conceptos que definieron como “hacia dónde queremos ir” fueron:
Soberanía Alimentaria.
Tierra como territorio y hábitat.
Construcción de un modelo productivo no extractivista.
Las primeras propuestas para el diseño de un nuevo paisaje rural:

  1. Democratizar las políticas públicas para el agro con participación de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena en todos los organismos del Estado relacionados al agro.
  2. Limitar la aplicación de agrotóxicos en todo el territorio argentino.
  3. Fomento a la agroecología en todo el territorio nacional.
  4. Apoyo para replicar Foros Agrarios Federales en las distintas regiones del país.
  5. Fomento del arraigo rural con infraestructura, educación, comunicación, salud y cultura.
  6. Políticas de acceso a la tierra o regularización dominial para la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena.
  7. Políticas de compras públicas a la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena.
  8. Intervención estatal para impedir la monopolización de las cadenas agropecuarias y pesqueras.
  9. Fomento a la cadena corta de comercialización y la vinculación del productor con el consumidor.
  10. Todas estas políticas deben implementarse con prioridad para mujeres y jóvenes, con el objetivo de igualar las oportunidades rurales.

Cuando se va al detalle de las conclusiones de cada comisión aparecen más ideas, de absoluta lógica para quien conozca cada situación. En Salud se planteó: “Paren de fumigar” y “Declarar la emergencia alimentaria, sanitaria y ambiental”. En Carnes: “Regulaciones y políticas que impidan la concentración vertical de la cadena”. En Pueblos Originarios: “Desmilitarización de los territorios”, “Cumplimiento efectivo de los derechos de los Pueblos Originarios con la ejecución plena de la ley de Emergencia y Relevamiento Territorial”. En Gestión local participativa: “Destinar tierras fiscales para fomentar e intensificar prácticas agroecológicas”. En Comercio exterior: “Apoyo financiero, técnico y de infraestructura para las exportaciones de pequeños y medianos productores especialmente las cooperativas de producción agraria, de pesca, apícolas, ganaderas, etc.”.
Otra constante del Foro fue la denuncia de la concentración y monopolización de la economía. Este tipo de planteos suelen ser tildados por medios porteños y panelistas televisivos como “populismo”, pese a que la crítica antimonopólica fue iniciada por uno de los referentes teóricos del liberalismo económico, Adam Smith (fallecido en 1790), quien veía en la concentración el mayor riesgo para una economía liberal, y se refería al “miserable espíritu del monopolio”. La propuesta del Foro empalma con un debate mundial ante la situación de un poder económico concentrado, cada vez más, en menos corporaciones, lo cual aumenta los niveles globales de desigualdad al infinito y más allá.

Estado transgénico

Natalia habla de la ortiga, que en otros ámbitos es maleza que hay que matar, y que agroecológicamente es una bieneza que sirve como materia prima para fertilizar los suelos y además para hacer remedios caseros que evitan a los humanos el calvario económico de las farmacias.
Siguen las propuestas políticas. Rosalía rescata la idea del Banco de tierras planteada en el Foro “que permita otorgarle a pequeños productores tierras que pueden ser fiscales para producir alimentos más sanos y a bajo costo para la sociedad. Eso sería increíble”. En realidad es creíble: en Jáuregui ya funciona la Colonia agroecológica 20 de abril de la propia UTT en terrenos de un viejo hospital, con 20 hectáreas productivas que dan trabajo a 20 familias y se prevé ampliar hasta 54. Los productores cobran entre tres y cinco veces más que haciendo producción convencional, ya no viven sobre los venenos, y los consumidores se pueden dar el lujo de comer verduras sanas a precios que quedan fijos durante seis meses. La relatora sobre el Derecho a la Alimentación Hilal Elver definió estas producciones como “milagrosas” cuando visitó el país en 2018. Una experiencia similar se va a replicar en Gualeguaychú, donde el glifosato fue directamente prohibido, mientras se impulsa el PASSS, Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana. (Cada uno de estos temas puede buscarse en lavaca.org, Revista MU).
“No tenemos números de cuántas hectáreas podrían cederse o ponerse en venta para los pequeños productores. Hay del ejército, del Estado, y supimos que Desarrollo Social tiene grandes campos en la provincia de Buenos Aires, en Capitán Sarmiento. ¿Y qué producen? Soja transgénica: eso, en manos de campesinos y agricultores, provocaría un cambio enorme en lo que es la producción alimenticia y en la situación de miles y miles de familias”.
Desarrollo Social produce soja, cuenta Rosalía, pero le compra a la UTT bolsones de verduras agroecológicas. “El Estado puede priorizar este tipo de compras, en lugar de comprarle a las grandes empresas. Eso sí: se logró después de tres años de lucha y verdurazos. Pero tranquilamente puede ser una política de Estado, como cuando empezó el programa Hambre Cero en Brasil, favoreciendo por un lado a la agricultura familiar, y por otro a escuelas, hospitales y comedores a los que les llega comida nutritiva y sana. Y la otra propuesta es no dejar la alimentación exclusivamente en manos del mercado, porque ha terminado siendo una irracionalidad tanto para el productor como para el consumidor”.
Campo popular: Tras el 1º Foro Agrario

Cómo cambiar el país

Otro planteo de cambio estructural en el Foro fue la idea del arraigo rural, el mejoramiento de la calidad de vida y la posibilidad de frenar el éxodo hacia las periferias urbanas, para recuperar el campo como concepto de tierra y hábitat, de producción y de vida: “Siempre tuvimos un sueño. Cuando vos ves una villa, un asentamiento, pensás: ¿cuánta salida, cuánta proyección de una vida digna puede haber si están uno encima del otro, sin laburo? Los hijos tampoco tendrán vivienda y es muy difícil pensar una salida sana, sin las problemáticas de drogadicción y todo lo demás que tenemos entre los más pobres. En cambio, hay una tierra riquísima para producir, buenas condiciones naturales, y una posibilidad enorme de construir fuentes de trabajo en un sector que casi siempre tiene raíces campesinas. Fijate el panorama que se abriría”.
En lugar de ese sueño de la UTT, que ya habían planteado en 2009 Irmina Kleiner y Remo Vénica en MU, la política convencional facilita la concentración de tierras, el monocultivo transgénico, la muerte y contaminación de suelos, aire y agua, el vaciamiento rural vía éxodo, el hacinamiento en villas y asentamientos que luego serán reprimidos como parte de una matriz o matrix social insustentable y enferma. “No es fácil, implica muchos recursos y un trabajo pedagógico de transformación social y cultural. Pero puede hacerse, y es una responsabilidad política del Estado ponerlo en marcha”.
Reconoce Rosalía que el Foro no tuvo unanimidad en ciertos temas: “Nosotros como UTT creemos que el modelo de agrotóxicos no da para más, y lo están planteando hasta organismos internacionales. Pero no podemos ser utópicos y decir: se cambia a la agroecología de hoy para mañana. La mayoría de nuestros propios compañeros sigue bajo el modelo convencional, y no podríamos penalizarlos diciéndoles: desde mañana cero agrotóxicos”.
¿Cómo se hace política en este caso? Rosalía: “Tenemos que dialogar y no pelear con los actores que tienen que cambiar el modelo productivo. Tiene que haber una transición. Por ahí hay sectores que dicen ‘hay que terminar ya’, pero no tenemos capacidad productiva para hacerlo. Hay un discurso ambientalista sin sujeto, sin trabajadores y productores. Entonces hay que lograr una alianza entre esa visión crítica del modelo productivo, y los pequeños productores y agricultores dependientes de ese modelo. De lo contrario, generás rechazo. Hay que pelear contra Bayer, contra Monsanto, no contra el pequeño productor que no se está llevando dólares sino tratando de vivir. Nosotros podemos decir que estamos logrando esa transición, que tenemos un método de campesino a campesino totalmente a pulmón, sin apoyo alguno del Estado. La idea del fomento a lo agroecológico aumentaría totalmente esa tendencia”. Por eso el Foro planteó limitaciones para el uso de agrotóxicos, aún por definir, mientras se postula una ley de fomento a la producción sana y soberana.
La mirada de Zulma: “Hay compañeros que no pueden pasar a la agroecología ya, porque aprendieron a trabajar con los químicos y tienen miedo de cambiar. Y otros, porque están presos mes a mes del alquiler. Tienes que pagar sí o sí, de donde sea, para mantener a tu familia. Entonces echas químicos para que la producción sea más rápida. Al comienzo lo agroecológico es un poco más lento, hasta que recuperas el suelo. Una vez que lo haces, te va mejor económicamente. También lleva un tiempo la capacitación”. Natalia: “Los que empiezan a hacerlo, después están mucho más contentos porque la verdura es buenísima y a través de la UTT se vende a mucho mejor precio”.
Son 200 de 5.000 hectáreas bonaerenses las que están trabajando agroecológicamente. En 2015 era solo una familia, la de Miguel Reyes y Rosalía Iturbe (que hoy están en Jáuregui) con apoyo de técnicos del INTA y luego del colombiano Jairo Restrepo. Hace un año eran 90. La tendencia se incrementó con la instalación de tres verdulerías agroecológicas y están esperando la habilitación de un Mercado de Abasto agroecológico en Lanús que empujará aún más la producción al encontrar nuevas formas de distribución y comercialización.
Las cuentas de Zulma: “Al hacer lo agroecológico me cambió la vida porque el alquiler ya no es una preocupación. En el convencional te pagan 20 pesos el cajón de lechuga, o ni te pagan. Te vas a las financieras, te dan préstamos, te endeudas cada vez más y nunca puedes salir de eso. La UTT me paga 120 pesos el mismo cajón, pero además me compra todo lo que tengo en la quinta. El zapallito de 30 o 50 el cajón con el sistema convencional, a 200 en la UTT”. Natalia: “Pero siempre es verdura agroecológica, y el que compra paga el mismo precio que la convencional, que es peor, no dura, y no tiene los nutrientes de la planta. Lo bueno aquí es que no hablamos de agroecología, la hacemos”.
Campo popular: Tras el 1º Foro Agrario

Cuando ellas dicen basta

Lejos de editorialistas, televisores y académicos, sentado en un cajón de madera entre espinacas, siento que participo de una de las conversaciones más políticas que se puedan sostener, en el mejor sentido de la palabra. Rosalía explica que piensan la política como construcción de autonomía con respecto a los partidos y el Estado, para negociar con dignidad. “Esto no es para la foto, sino para llenarlo de contenido. Si lo quieren tomar, perfecto. Y si no, nos veremos en las calles y en las luchas”.
Natalia: “Lo agroecológico es salud, género, vivir mejor con la tierra y estar mejor con uno mismo, no solo sembrar sin veneno. Queremos tierra, trabajo y cambio social. Y el cambio se hace porque al cuidar el ambiente y el alimento, estás cuidando también al que va a consumir”.
Entre verdurazos, feriazos y foros, la UTT ha cultivado un ejercicio fuerte de creatividad. Dice Rosalía: “Siempre tratamos de buscarle la vuelta a los problemas en las reuniones de las asambleas de base. ¿Cómo generar que el vecino y la vecina entiendan nuestro reclamo? Tratando de generar una alianza con el resto de la sociedad. Esa alianza es la que construye poder; y un consenso en la sociedad para por lo menos saber qué hay detrás de lo que comemos. Tenemos un objetivo máximo que es una reforma agraria integral, la tierra para el que la trabaja, pero eso va a existir si tenemos una conciencia en común con el resto de la sociedad”.
Cuenta Rosalía que una de las cosas que más la conmueven es cómo las mujeres como Zulma se han puesto a salvar a sus compañeras de la violencia. “Son como un escuadrón que va en bici, en remis o en motito a defender a las compañeras agricultoras, que han empezado a pedir ayuda. Hemos incluso expulsado de la organización a hombres violentos. Y en una cultura que tiene mucho de patriarcal y machista, muestran que son ellas las proveedoras del hogar muchas veces, y discuten la doble explotación: en el campo y en la casa”. Crearon además un Jardín comunitario, asesoramiento para los anticonceptivos, acompañamiento.
Zulma, sopla un mechón que le cae bajo la gorra verde. “Lo que más me impactó cuando conocí esto es lo de organizarse. Yo no lo sabía. Primero fue para mí organizarnos como productoras. Y después, como mujeres. Estás a las 3 de la mañana cortando lechuga y bosteando, luego la casa, los niños, y luego te dicen que estás gorda y fea. Y hay golpes y violaciones. Entonces estamos ayudándonos frente a la violencia física o de palabra. Sabemos qué hacer a cualquier hora, y cómo denunciar y cómo rescatar a las compañeras. Y levantamos nuestra autoestima, nos valorarnos, nos cuidamos, para que haya más igualdad” dice mirando los surcos verdes: “Entendí que todo esto necesita mucho amor y mucha organización. Porque si estás sola, no eres nada. Y cambiar eso también es política”.

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Nota

MU 213: Movete

Publicada

el

MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.089

Femicidios, narcotráfico y Estado