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Tras el ataque a Thelma Fardin en Clarín: el fin de la violencia como una construcción colectiva

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Una declaración motorizada por Periodistas Argentinas y firmada por 368 personalidades de la comunicación, el arte, la cultura y la política invita a reflexionar sobre el rol de los medios de comunicación en la batalla contra la violencia que sufren las mujeres. “El 23 de septiembre pasado se publicó en el diario Clarín una entrevista que un periodista le hace a un director de cine por el estreno de su última película. Desde el primer momento la entrevista se trata de preguntas ponzoñosas sobre la condición de víctima de una de las protagonistas”, sostiene la declaración en referencia a la actriz Thelma Fardin. Luego agrega: “Con actos como esta nota y tantas otras se está instigando a las sobrevivientes a llamarse al silencio”. El texto de Periodistas Argentinas impulsa la construcción de las herramientas necesarias para establecer relaciones sociales sanas, igualitarias y democráticas. Y formula una pregunta a quienes ejercen el periodismo en forma profesional: “¿Cómo están construyendo ustedes una comunicación que no aliente, naturalice ni niegue las violencias?”. Compartimos la declaración completa.

26/9/2020

El fin de la violencia: una construcción colectiva

Un acusado por violación de menores está prófugo. Lleva diez meses eludiendo la justicia. Esa es la noticia que no vas a leer ni escuchar ni compartir en las redes sociales. 

Una sobreviviente de violación logra, tras nueve años de traumático silencio, denunciar el abuso. Logra algo más: que actúe la justicia de un país extraño, avance el proceso judicial y que Interpol ordene la captura de su agresor con la alerta máxima. Para que quede claro, no importa ya si le creés o no a la víctima: si el violador no estuviera prófugo, estaría preso. 

Y logra algo aún más difícil: retomar su vida laboral. Pero esa tampoco es la noticia que vas a leer ni escuchar ni compartir en las redes sociales.

El 23 de septiembre pasado se publicó en el diario Clarín una entrevista que un periodista le hace a un director de cine por el estreno de su última película.  Desde el primer momento la entrevista se trata de preguntas ponzoñosas sobre la condición de víctima de una de las protagonistas. 

Juzgar a las víctimas –sus conductas, su aspecto, su trayectoria, cualquier aspecto o todo– es una forma de disciplinar al resto de las abusadas para obligarlas a mantener el silencio. El método es humillante, amenazador y multiplicador: se trata de producir en una víctima el calvario que vivirán todas si hablan. La respuesta a esta extorsión es un grito y un compromiso colectivo. 

Otro eslabón clave de la cadena que ata a la abusada a su abusador es convertir la palabra “víctima” en una identidad. Aquella que denuncia en voz alta jamás será otra cosa ni podrá separar su nombre de aquel abuso que públicamente nombró. La respuesta para eludir esta condena es la herencia que nos ha dejado la defensa de los derechos humanos: Madres, Abuelas, detenidas-desaparecidas se nombraron a sí mismas sobrevivientes.

Todas las personas que habitamos este mundo somos, de una manera u otra, sobrevivientes de violencias.

Con actos como esta nota y tantas otras se está instigando a las sobrevivientes a llamarse al silencio. De no comprender el mensaje, tu futuro será este, un escarnio mediático y un estigma perpetuo.

Queremos vivir sin violencias, construir relaciones más libres y más sanas, exigimos respeto y sensibilidad social. El futuro tiene que ser algo mejor. Hoy preguntamos a quienes ejercen el periodismo en forma profesional: ¿cómo están construyendo ustedes una comunicación que no aliente, naturalice ni niegue las violencias? 

La respuesta es urgente para las vidas que sufren, callan y están en riesgo: las de sus hijxs, hermanxs, madres, compañerxs, colegxs. 

Piensen en ellas, eso es lo que necesitamos y exigimos que hagan a cada vez que nombren o escriban “Thelma Fardin”.

Porque ya no es una cuestión personal, es colectiva, no es el caso de Thelma, son todos y cada uno de los casos que se aglutinan en ese ejemplo. 

El pasado Nunca Más. 

Apoyan esta declaración:

Periodistas Argentinas – Mariela Belsky (directora Amnistia Internacional)  – Colectiva de Trabajadoras de ARTEAR – Colectiva de Trabajadoras Mujeres de Clarín-Comisión de Mujeres y Géneros de Página12 – Asamblea de Mujeres y Diversidades del diario La Nación – Federación Argentina de Trabajadores y Trabajadoras de Prensa (Fatpren) – Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) – Sindicato de Prensa de Comodoro Rivadavia – Sindicato de Prensa y Comunicación Social de San Juan – Sindicato de Prensa de Santa Fe – Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación –Actrices Argentinas – Bernarda Llorente – Nancy Pazos- Romina Manguel-Lito Vitale – Cristina Banegas – Cecilia Roth – Fito Páez – Pedro Aznar – La Garganta Poderosa -Comisión de Género de la Asociación Argentina de Actores – Norma Durango, senadora y presidenta de la Comisión de la Mujer – Facundo Moyano, diputado nacional – Victoria Donda, directora del Inadi – Emmanuel Horvilleur -Guido Lorenzino, Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires – Diego Iglesias – Teresa Cristaldo, Federación Empresaria de Mujeres Argentinas  Profesionales (FEMAP) – Catalina Bonadeo -Catalina de Elía – Silvia Martínez Cassina – Maju Lozano – Gisela Busaniche – Inés Hayes – Liliana Hendel – Carla Peterson – Mónica Antonópulos – Marco Antonio Caponi – Colectiva de Autoras – Liderar Mujer – Erika Halvorsen – Mariana Carabajal – Florencia China Pereiro – Claudia Pandolfo – Carolina Aguirre – Irina Hauser – Carla Conte – Nancy Duplaá – Andrea Pietra – Vero Lozano – Julieta Díaz – Julieta Zylberberg – Violeta Urtizberea – Leticia Bredicce – Laura Azcurra -Claudia Baigorria, secretaria general adjunta de la CTA Autónoma – Marisa Quiroga – Micaela Libson  – Raquel Hermida – Agnes Boaretto – Luciana Geuna – Jeankarla Falon Plaza (INCAA) – Alejandra Paca López, Defensoría Del Pueblo de la provincia de Buenos Aires – Elisa Corzo, ATE  – Julieta Boedo, CTA-A Capital – Clarisa Gambera, secretaria de géneros CTAAA Capital, Directora de Géneros de ATE Nacional – APIMA (Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales) – MUA Argentina – Abofem Argentina  – Foro Deuda y Trata – Silvia León, secretaria de Géneros de la CTA Autónoma – María Rachid, titular del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo porteña – Carla Gaudensi, secretaria general de la Fatpren y secretaria de organización del Sipreba – Carolina Fernandez – Jazmin Stuart – Mirta Busnelli – Anabel Cherubito – Celina Font – Laura Cymer – Leonora Balcarce -Patricia Palmer – Tomas Fonzi – Dolores Fonzi – Paula Pérez Alonso – Nelly Minyersky – Marta Montero  – Florencia Halfon Laksman – Florencia Gilardon – Silvina Quintans – Lorena Tapia Garzón – Claudia Acuña – Dolores Caviglia – Ana Torrejón -Karina Noriega – Paola Florio – Alida Chebli – Carmen Umpierrez – Marcela R. Huck – Liliana Castaño – Andrea Mazzei – Daniela Chueke – Julia Varro – Fernanda Moreno -Maru Drozd – Cecilia Conde – María Ripetta- Mariana Mandakovic, secretaria de Comunicación de la CTA Autónoma, secretaria general del Cispren y secretaria de Organización de la Fatpren – Bárbara Arias, secretaria de Comunicación del Cispren (Sindicato de prensa de Córdoba) – Rosana Calnegia, secretaria de Género de Fatpren -Juliana Ditullio – Mariana Grass – Elena Corregido – Patricia Bustamante Quintero- Ana Castellani – Paola Tamburelli – Gaston Ricaud – Lautaro Delgado – Adriana Salonia -Margarita Molfino – Nico García Hume – Romina Richi – Agustín Aguirre – Leonora Balcarce – Estela Garelli – Maria Onetto – Pilar Fridman – Martina Krasinsky – María Laura Berch – Laura Cymer – Andrea Gentili – Teresa Napolillo – Maru Lacourrege – Julia Inzumi – Jessica Fabaro – Marcela Coronel – Fabiana Scherer – Clara Fernández Escudero – Candela Ini – Cecilia di lodovico – Camilo Trigo – Florencia Carrozza – Tuti Romain – Andrea Cukier – Cecilia Fumagalli -Manuela Castro – Carolina Balderrama – Julieta Navarro – Soledad Larghi – María Zacco-Lorena Toso -Úrsula Ures Poreda – Soledad Barruti – Ailin Bullentini – Veronica Zelwianski – Xoana Elizabeth Colli – Susana Vaio – Maria Merlino – Carola Birgin – Karina Wroblewski – Natalia Vinelli – Silvina Acosta – Guadalupe Docampo – Cecilia Guerty – Julia Catalá-Lautaro Bettoni – Alejandra Aristegui – Alicia Muxo – Juan Salinas – Iride Mockert -Maximiliano Zago – Lucia Stella – Juan Olmedo – Juan Barberini – Ailín Zaninovich –Jimena Anganuzzi – Majo Castorina – Guillermo Pfening – Victoria Maurette – Tomás Agüero – Andrés Pabón Koch-Pilar Irusta (prod) – Francisco Bass – Natalia Badgen – Maxi Zago – Gabriela Membretti – Araujo Patricia Edith – Victoria Maurette – Ezequiel Tronconi – Victoria Revecca – Ana Lima-Yazmin – Isabel Mer – Verónica Pelaccini – Valeria Santa Arias – Martina Krasinsky – Norma Celia – Dana Basso – Noelia Prieto -Agustín Boaretto – Carolina Fernández – Iván Gonzalez – Arturo Villanueva – Majo Chicar – Divina Gloria – Agustín Pardella – Franco Torchia – Juan Olmedo – Juan Barberini – Ailín Zaninovich – Jimena Anganuzzi – Majo Castorina – Alejo Ortiz – Patricia Lupo – Natalia D’Alena – Daiana Provenzano – Carla Scatarelli – Julieta Tramanzoli – Flor Limonoff -Verónica Zelwianski – Ornella D’Elía – Giuliana Fossa – Manu Caponi – Soledad García -Sonia Andrada – Agustina Mirás – Juan Ignacio Cane -Tamara Garzón – Ana María Orozco – Alejandra Bavera – Jorgelina Vera – Camila Olmos-Melisa Melcer – Eliana Wassermann – Alejandra Kasjan – Augusto Dellavalle – Camilo Trigo – Florencia Carrozza – Tuti Romain – Andrea Cukier – Leticia Torres – Ornella D’Elia – Camila Pizzo – María Belén López Orozco – Soledad García Quirós – Silvia Tamus – Deborah Damato – Carolina Balderrama – Analía Rivas – Lorena Toso – Lucrecia Alvarez – María José Ralli – Karin Zavala – Gabi Navarra – Gabriela Vulcano – Lara de Alvear – Dora Bretcher – Fernanda Nicolini-Marysol Antón-Chechu Sila Bordoy-Delia Piña-María Fernanda Guillot-Agustina Kämpfer-Ana Laura Pace-Mónica Tracey-Teresa Donato-Lila Bendersky-Paola Butler-Bernardina Rosini-Mónica Beltrán-Maria Helena Ripetta-Noelia Rubenbach-María Belén Croce-Silvia Valeria García-Paloma García-María Martinelli-Noelia Barral Grigera-Gabriela Vulcano-Melissa Zenobi -Gladys Stagno-Luciana Arias  -María Sucarrat – Cecilia Insinga – Teresa Pacitti – Maia Jastreblansky – Julieta Tommasone – Agustina Arredondo -Cecilia Bazán – Silvina Rossi – Lucía Capozzo – Sonia Tessa – Laura García Vizcarra -Patricia López Espínola – Silvina Ajmat – Catalina Greloni Pierri – Luciana Matteuci – Nadia Galán – Agustina Grasso – Josefina Marcuzzi – Gabriela Previtera – Belén Canónico – Liliana Podestá – Federico Bolan – Gabriel Lichtman – Sebastian Tabany – Amancay Espindola – Blanca Rizzo – Fernando Díaz – Melisa Garcia – Paula Wachter – Vanina Visani – María Alicia Gutiérrez – Mora Recalde – Mónica Muñiz – Carolina Ocar- Carolina Justo von Lurzer – Desire Cano – Magu Schavlzon – Noemi Fuhrer – Alejandro Navarez -Graciela Fernandez – Noelia Castaño – Silvina Sosto – María Florencia Actis – Carla Guarnieri – Patricia De Luca – Sara Elizabeth Estefanía Córdoba – Marita Perceval -Macarena Daverio – Silvia La Ruffa – Graciela Morgade – Adela Segarra – Carolina Gaillard – Mara Brawer – Las Mariposas AUGe y Red abolicionista Susi Betker – Colectiva Acá Estamos, Viedma Patagones – Actrices Comarca Viedma Patagones – Viviana García, secretaria de Cultura de la CTA A – Lucila González – Verónica Vidarte Asorey, Facultad de Periodismo de La Plata – Cynthia Pok, secretaria de Formación de la CTA A – Mariana Herrera Piñeiro – Laura Toledo – María Laura Farabello – Melina González -Elvira Onetto – Carolina Sancho – Valeria Bacigaluppe – Sonia Alejandra Gómez – Ana María Castel – Noemi Frenkel – Nico García Hume – Flavia Soldano Deheza – Norma Vera – Andrés Pabon – Alejo Ortiz – María José Gorozo – Vera Czemerinki – Ciro Seisas -Susana Varela – Aylen Bitti Diaz – María Julia Medin – Antonella Garilli – Daniela Pal -Nara Carreira.

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Lucía Pérez: la lucha para que al femicida Matías Farías no le bajen la condena

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(por Evangelina Bucari desde Mar del Plata, para lavaca)

Casi una década después del crimen que conmocionó a la Argentina y dio origen al primer Paro Nacional de Mujeres, el caso de Lucía Pérez enfrenta un nuevo capítulo judicial y otra instancia de revictimización para su familia, que ya atravesó todo tipo de maltratos en la búsqueda de justicia por el narcofemicidio de su hija de tan solo 16 años. (Foto de portada, Marta Montero y Guillermo Pérez, padres de Lucía, junto al abogado Juan Pablo Gallego)

En los tribunales de la calle Almirante Brown, en Mar del Plata, se lleva adelante una audiencia de cesura, un proceso de dos jornadas para determinar una nueva pena para Matías Farías, condenado por femicidio pero beneficiado el año pasado por un polémico cambio de carátula que hora le permitirá recibir una sentencia significativamente más baja que la prisión perpetua que cumplía.  

Tras un primer día (el miércoles 29 de abril) marcado por las declaraciones testimoniales que buscaron trazar el perfil del condenado y el impacto del crimen, la segunda jornada estará centrada en los alegatos finales de las partes.

El eje de la controversia radica en un fallo de 2025 de María Florencia Budiño y Víctor Violini, integrantes del Tribunal de Casación de la Provincia de Buenos Aires, quienes resolvieron que el asesinato de Lucía no constituyó un femicidio, sino un “abuso sexual agravado”.

Esta reconfiguración del delito tiene consecuencias directas en la condena: mientras que el femicidio conlleva prisión perpetua, la nueva carátula reduce el rango de la pena a un espectro de entre 8 y 20 años de prisión.

La querella, encabezada por el abogado Juan Pablo Gallego, adelantó que tanto la fiscalía como ellos pedirán la pena máxima posible. Sin embargo, aclaró que también plantearán una vía alternativa: “De manera subsidiaria, vamos a sostener la figura de femicidio, porque entendemos que la orden de Casación ha quedado abstracta”.

Sobre lo ocurrido en la primera jornada, el abogado destacó que “solo declararon los padres de Lucía”, y que Marta Montero, la madre, “tuvo una posición muy categórica, responsabilizando al Estado por el daño que viene padeciendo la familia”.

Gallego también cuestionó con dureza a la defensa: “Presentaron dos testigos falsos que terminaron en un papelón, en un contexto de muchísimo agravio hacia la víctima”. Pese a ese escenario, aseguró que la querella se retiró conforme con el desarrollo de la audiencia y con expectativas de cara a los alegatos finales.

En medio de esta tensión, la causa sumó otro giro relevante. Juan Pablo Offidani, condenado como partícipe secundario, vio revocada su libertad condicional hace apenas unos días. La Cámara de Apelación y Garantías hizo lugar al recurso del fiscal y la familia, y determinó que no se cumplían las condiciones para su excarcelación.

Offidani, quien inicialmente había sido beneficiado con la libertad tras pasar nueve años detenido, ahora deberá someterse a un régimen de semilibertad estrictamente supervisado, con salidas diurnas limitadas y la prohibición absoluta de acercarse a menos de 200 metros de la familia Pérez Montero.

Lucía Pérez: la lucha para que al femicida Matías Farías no le bajen la condena

En la puerta del juzgado, familiares y manifestantes con el abogado Juan Pablo Gallego, que explica:“Estamos ante un caso en el que, por motivos que se desconocen o por relaciones de poder, se busca beneficiar a una persona claramente identificada como autor de un crimen que el Código Penal define como femicidio”.

Ni un paso atrás  

La defensa de la familia Pérez Montero advirtió que si el tribunal local no convalida la gravedad del crimen y el perfil peligroso del condenado, recurrirán a la Corte Suprema o incluso a instancias de justicia internacional.

En cuanto a los fundamentos del fallo que modificó la calificación del caso, Gallego fue contundente: “En casi todos los párrafos, la propia Casación reconoce que se trata de un delito en un contexto de violencia de género, por lo que no se entiende el motivo de haber descartado el femicidio”.

En esa línea, vinculó la decisión con una coyuntura política específica: “En ese momento –señaló– se hablaba de eliminar la figura del Código Penal, cosa que finalmente no ocurrió”. De todos modos, se mostró confiado en que esa interpretación pueda revertirse.

Fue enfático en afirmar que desde la familia “no vienen a inventar una verdad”, sino a mostrar que los hechos probados encajan perfectamente en la figura que intentó “borrar” la Cámara de Casación. “En la audiencia de cesura volvió a quedar acreditado, como en todas las resoluciones y los juicios, que inequívocamente existió femicidio”, remarcó el abogado. Por eso, consideró que “estamos ante un caso en el que, por motivos que se desconocen o por relaciones de poder, se busca beneficiar a una persona claramente identificada como autor de un crimen que el Código Penal define como femicidio”.

Marta, que desde el día uno no dejó de luchar por su hija y “por todas las Lucías”, tiene una pregunta muy sencilla para hacerle a la justicia: “Si lo que le hicieron a Lucía no es femicidio, ¿entonces qué es?”.

Cronología de 10 años de impunidad y lucha

2016: Lucía es drogada, violada y asesinada el 8 de octubre. Las pericias forenses confirmaron que la última penetración anal infligida a Lucía ocurrió mientras ella agonizaba. Tenía rastros de drogas en su sangre.

2018: un primer juicio «misógino» absuelve a Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los tres implicados en la violación y el femicidio de Lucía, condenándolos solo por venta de drogas.

2020: Casación anula ese juicio por contener «intolerables prejuicios de género».

2023: en un segundo juicio, Farías es condenado a perpetua por femicidio. Y Juan Pablo Offidani recibió la pena de 15 años de prisión por resultar partícipe secundario del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el suministro de estupefacientes, y Alejandro Maciel, no recibió condena porque había fallecido en 2020.

2025: Un nuevo fallo de Casación “borra” el femicidio, e impone una audiencia de cesura para revisar la condena de Farías.

29 y 30 de abril de 2026: se desarrolla la audiencia de cesura.

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Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

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Por Bernardina Rosini para lavaca.org

Desde Córdoba

Bajo la lluvia, debajo de un árbol, rodeados de las personas que los acompañan desde el femicidio de Cecilia Basaldúa, hace 6 años, sus padres hicieron una conferencia de prensa que no tendría que haber sido necesaria. Susana Reyes y Daniel Basaldúa debieran estar viviendo esta jornada de otro modo. Debieran poder decirle a su hija que la extrañan pero que lograron hacer justicia, que descanse en paz. En cambio, están parados en el cementerio de San Vicente de Córdoba Capital, en una ciudad que no es la de ellos, sin saber con certeza si el cuerpo que está allí es el de Cecilia.

Este sábado se cumplen seis años desde que apareciera el cuerpo de Cecilia Basaldúa en un codo de río de Capilla del Monte. Tenía signos de abuso sexual y estrangulamiento. Llevaba veinte días desaparecida. Era la peor noticia que podían recibir sus padres. Hoy reciben otra: Cecilia está enterrada en una fosa común, junto a desconocidos (según el reporte que les entregaron se tratan de “Silvia Becerra” y “Eduardo Arce”) en este cementerio. Nadie les avisó. No fueron notificados. No estuvieron presentes. No dieron su autorización.

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

«A nosotros nos mataron a nuestra hija y queremos justicia», dice Daniel. «Debe haber responsables, debe haber firmas, nombres de quienes han autorizado esto. Se tiene que encargar la misma justicia de dar con el o los asesinos pero también de los responsables de estos traslados del cuerpo. Ya sé cuál es su argumento: que nosotros sabíamos, y lo digo de nuevo acá: nosotros no sabíamos nada».

Susana apunta a los próximos pasos: «Queremos un ADN. Nosotros no tenemos la certeza de que allí está enterrada Cecilia. Es una incógnita».

Un cuerpo desaparecido

La abogada querellante Gisela Videla explicó lo que esa incógnita significa en términos jurídicos y humanos: «Desde una perspectiva de derechos humanos, el cuerpo de Cecilia, hasta que no se sepa efectivamente dónde está, es un cuerpo que está desaparecido. Si hoy nos dicen que en la morgue ya no está y estaría supuestamente acá, pero con una cadena de custodia rota, no sabemos efectivamente: el cuerpo de Cecilia está desaparecido hasta que se haga este ADN». Y agregó: «Desde el punto de vista humano, es una crueldad manifiesta y sistemática que se viene dando para con estos padres. Sigue siendo un ninguneo y un manoseo de una situación tan dolorosa como es la de perder a una hija y a seis años que no haya ni una persona imputada en relación al hecho en sí».

Para entender cómo se llegó hasta acá hay que volver a noviembre de 2021. Antes de que comenzara el juicio que finalizaría absolviendo a Lucas Bustos, la querella presentó por escrito su oposición explícita a que el cuerpo fuera retirado de la morgue judicial. La familia quería avanzar con pericias más exhaustivas. El escrito quedó en el expediente. El cuerpo fue enterrado igual.

La familia no supo nada de esto hasta octubre de 2024, en una reunión con la actual fiscal de la causa, Sabrina Ardiles –la cuarta en hacerse cargo de una investigación que pasó también por Paula Kelm, el fiscal de Cámara Sergio Cuello, Barrera y Nelson Lingua–. Ardiles les mostró un papel, un comunicado. El cuerpo de Cecilia no estaba en la morgue judicial como ellos suponían desde hacía cinco años.

Cuando la fiscal habló públicamente sostuvo que la familia había sido notificada. La abogada querellante Daniela Pavón lo desmintió: el oficio estaba en la causa desde noviembre de 2021, pero la querella no tuvo acceso al expediente de Bustos desde su elevación a juicio. No existieron las varias notificaciones que mencionó Ardiles. El cuerpo de Cecilia Basaldúa fue inhumado sin autorización, sin consentimiento, y en condiciones que los propios trabajadores del cementerio calificaron hoy como «extrañas».

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

¿Quién mató a Cecilia?

Cecilia no murió una sola vez. La mató uno o varios femicidas que todavía caminan libres. La mató una fiscal que apuró el cierre de la investigación, mantuvo en prisión dos años a un joven inocente y puso la firma para que se desarrollara lo que terminó siendo un simulacro de proceso judicial. La mató un sistema que apostó durante años a fiscales que demoraron, desgastaron y clausuraron posibilidades reales de avance en la causa. La mató la burocracia que perdió el oficio, o lo ocultó, o simplemente decidió que no importaba notificar a sus padres que el cuerpo de Cecilia sería retirado de la morgue y enterrado. Cada institución que intervino en esta causa dejó su marca sobre ella. Una cadena de violencias. Una cadena de femicidas.

Además de los cuatros fiscales, el cuadro de estos seis años es éste:

  • Cuatro policías presos por violencia de género, entre ellos quienes dirigieron la búsqueda y la investigación original.
  • Un imputado absuelto porque las pruebas no existían.
  • Un sospechoso principal -Mario Mainardi, la última persona que alojó a Cecilia en Capilla del Monte- que vendió sus pertenencias, borró mensajes, pintó la casa donde ella se hospedaba (donde se registraron once muestras positivas de luminol) y se mudó a Rosario: libre, sin imputación, sin investigación que lo alcance.
  • Y un cuerpo enterrado sin autorización, en una ciudad que no es la de su familia, en una fosa que no eligieron.

La Ley de Víctimas 27.372 existe para que nada de esto ocurra: garantiza el derecho a ser asesorado, a acceder a la justicia, a recibir protección y a ser escuchado durante todo el proceso penal. El Estado cordobés la violó en cada uno de esos puntos tal vez porque se entrena para lo contrario.

Al cerrar la jornada en el cementerio, Daniel y Susana repitieron el profundo agradecimiento a quienes siempre los acompañan, “la familia Basaldúa ahora es grande, y yo sé que Cecilia nos está dando fuerza, está por ahí dándonos fuerza”. Gran número de las mujeres presentes vinieron desde Capilla del Monte, traen su rostro y gritan “Cecilia Gisela Basaldúa, ¡Presente! ¡Ahora y Siempre!”

Este sábado la actividad continuaba en Capilla del Monte donde la Mesa de Trabajo «Justicia por Cecilia» convocó una movilización “por Memoria, por Verdad y Justicia, y para que los culpables de su femicidio sean condenados”.

La semana que viene, sus abogadas harán una presentación judicial para determinar responsabilidades en torno a las órdenes que se dieron para sepultar sus restos sin consultar a la familia.

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

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Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

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Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.  

Por María del Carmen Varela

Foto: Lina Etchesuri

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