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Hasta el jueves, Nora

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Nora como copilota de auto. Nora y su agenda infinita. Nora, el clítoris, y su número de DNI. Nora y la pelopincho. Nora y la justicia. Nora y la inteligencia. El feminismo, el cannabis, la sensibilidad, y su teoría de las endorfinas. Su propuesta sobre qué hacer frente a la crisis actual. Y su respuesta a una consulta: ¿qué pasará con Madres el día que no haya más Madres?

Nora.

Los relojes sostienen con una precisión insoportable que todo ocurrió –o dejó de ocurrir– a las 18.41 de este jueves 30 de mayo, un rato después de la ronda de Madres de cada jueves a la que esta vez obviamente ella no había podido ir, internada. Tenía 94 años, cumplidos el 22 de marzo.

Es una de las figuras más importantes en la historia argentina, una mujer gigante que nunca quiso revelar cuánto medía, partidaria de los abrazos y de todas las luchas, y abanderada de la sonrisa y la cordialidad, oficios que se ejercen con el corazón. Se despidió para instalarse en el infinito. Estos son algunos retazos, algunas semblanzas, algunas palabras, para intentar desobedecer a la muerte.

Para recordar a una persona maravillosa, y para no decirle adiós.  

Por Sergio Ciancaglini

Hace unos meses, ante acontecimientos electorales a)narco capitalistas que son de público conocimiento, alguien le comentó a Nora Cortiñas: “Qué desastre lo que está pasando, ¿qué vamos a hacer frente a todo esto?”.

En lugar de hablar de lucha, resistencia, desobediencia civil, coraje y otras cosas que podían esperarse que salieran de sus labios ante semejante desafío, ella contestó, desde su silla de ruedas: “Una fiesta”.

Dio detalles: “En un barco, bailando y cantándole al río”.

Y se rio. Todo lo demás estaba sobreentendido. Nora sabía, tal vez desde siempre, que las cosas hay que concretarlas más que anunciarlas, y que la rebeldía debe aprender a alimentarse también de la celebración, el encuentro. La fiesta.

Es lo primero que se me ocurre recordar sobre Nora. Ante la muerte, la memoria fragmenta las imágenes, como cuando se mira a través de unas ventanas o de unos ojos empapados. Perdón entonces por el estado de mis ventanas: estos son algunos fragmentos de lo que alcanzo a ver en la memoria, y que quisiera contar desordenadamente antes de olvidarlo.

El DNI

Una tarde en la sede de Madres Línea Fundadora. Nora revisa su cartera en la que lleva el pañuelo blanco, el verde por el aborto, crema de cannabis medicinal para su rodilla, una lata de sardinas y la agenda en la que anota sus hiperactividades cotidianas, entre otros secretos. Su agenda fue siempre el mejor mapa para comprender la conflictividad social argentina. Las luchas por la vida.

En la cartera está también su DNI: 0.019.538. “Fui de las primeras en la cola para sacarlo. El otro día, por un trámite, los empleados de un banco me dijeron que la máquina no podía interpretar un número tan bajo”.

La ayudé a cerrar la sede de Madres ese día mientras me apuraba: “Dale, dale, que tengo mucho que hacer”. Se puso el ponchito de barracán, agarró la cartera, el bastón, apagó la luz y cerró con llave. Al cerrar esa puerta, da media vuelta y abre un mundo. Nora se transforma en Norita, que en lugar de ser un diminutivo resulta un aumentativo, una clave, un código de acción.
Sale Nora de Madres y entra Norita a la calle, las plazas, las ciudades, los pueblos, las rutas, las fábricas, la naturaleza, los conflictos.
Entra a sus verdaderos lugares de acción: lo público, los espacios donde ocurren las cosas, o donde las cosas se manifiestan escapando de los encierros y del silencio. 

Hasta el jueves, Nora

La foto de portada: Martín Acosta. La que se ve sobre estas líneas, Alejandro Carmona. Ambas para la cobertura colaborativa. Enero 2024

Los sí y los no

Vi su DNI por primera vez en 2012, en Tribunales, cuando presentó un hábeas corpus por su hijo Carlos Gustavo Cortiñas, desaparecido el 15 de abril de 1977 a las 8.45 en la estación Castelar, cuando iba hacia su trabajo en el INDEC.

Aquel 10 de diciembre de 2012 fue también la primera y única vez, en décadas, que la vi llorar. Como cronista de lavaca, me tocó ser el único periodista presente en ese momento. Acompañaba a Nora Ana Careaga, desaparecida durante la dictadura, embarazada, a los 16 años, hija de Esther Careaga, una de las tres madres desaparecidas en diciembre de 1977. También estaba con Nora Adolfo Mango, del equipo de Derechos Humanos de la Iglesia de la Santa Cruz, epicentro de la desaparición de la propia Esther, Mary Ponce de Bianco y Azucena Villaflor de Devincenti, además de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, tras la infiltración realizada por el marino genocida Alfredo Astiz.

Nora me explicó que su idea con el hábeas corpus era lograr que se abran los archivos sobre qué pasó con cada persona desaparecida, incluso su hijo: “Claro: nosotros no torturamos a los militares para que hablen. Depende de ellos. Y no hablan porque es parte de su culpabilidad y la demostración del crimen que cometieron. Lo mío es una pregunta sencilla y de madre. No tiene ninguna otra intención que saber dónde está mi hijo”. Como siempre, tenía la foto de Gustavo colgada del cuello, junto al corazón.

Durante la espera repasaba algunos no y algunos sí que plantearía ese mismo día al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA: “No a la Ley Antiterrorista. No a Clarín ni a ningún tipo de monopolio. No a la megaminería a cielo abierto. No al glifosato, no a Monsanto. No a la discriminación a los pueblos indígenas. No al pago de la deuda externa inmoral, impagable y odiosa. Sí a la Justicia. Sí a la verdad. Sí a la memoria. Sí al apoyo a los juicios hasta que se condene al último genocida. Sí a la recuperación de la identidad para todos los jóvenes que fueron niños apropiados por el terrorismo de Estado. Sí a la reivindicación de la lucha de nuestras hijas, hijos, y del pueblo”.

La llamaron del despacho del juez Ricardo Warley y la secretaria Miriam Halata. Me pidió que fuese con ella. Le preguntaron la causa del hábeas corpus: “Es que sigo sin saber qué le pasó a mi hijo. Y yo quisiera que él, de algún modo…” La emoción la hizo callar. Me miró con los ojos inundados haciendo un gesto con su mano, tipo “no puedo”. Hubo unos segundos de silencio. Se repuso: “Quisiera que él sepa que siempre lo buscamos”.

El cine, la onda verde y los pelotudos

Una de nuestras salidas en los últimos años fue al cine, en 2022, para ver Argentina 1985. La pasé a buscar por el Congreso, el mismo en el que hoy se decide –o no– el posible remate del país, sobre el que ella tanto advirtió. Bajó con una persona que la acompañaba, plegamos en el baúl del auto la silla de ruedas que ya le resultaba inevitable y allí fuimos hacia el infierno de Puerto Madero. En el cine no pidió nada en especial, ubicaron su silla un pasillo, y vio conmovida la película. Saludó al director Santiago Mitre y a Dolores Fonzi con afecto y me dijo: “Vamos a comer algo”. Salió del cine, impermeable a los flashes y las celebridades. No sabía qué pensar de la película, que la había sacudido. La emocionaron muchas cosas, le pareció que faltaban otras: esta historia es tan infinita que siempre falta algo o mucho por contar.

Comimos con Marisa, su asistente, y con Claudia Acuña. Nora saludaba y conversaba con la gente de las mesas cercanas en ese restaurante de Avenida de Mayo. La llevamos a su casa de Castelar. Iba como mi copilota, era la una de la madrugada: “Mirá, ya lo tengo estudiado. Si agarramos la onda verde, no nos para nadie hasta la General Paz. ¿Sabés cuál puede ser el único problema?”.

La miré de reojo y replicó: “Los pelotudos”.

Arrancamos. Cuando algún auto o colectivo hacía una maniobra indescifrable, Nora saltaba: “¿Ves lo que te digo? Lo que hay que hacer es esquivar a los pelotudos, y así se llega bien a donde uno quiere”.   

Empezar a romper

La primera vez de las Madres en Plaza de Mayo fue el sábado 30 de abril de 1977. El 15 había desaparecido Gustavo. Militaba en la Juventud Peronista. Flaco, sonriente, bigote setentista, pelo largo.
En la casa de Nora hay una foto en la que se lo ve mirando a los chicos de la Villa 31, en la que militó con el padre Carlos Mugica. “Tiene un gesto que me parece dolorido y comprometido con lo que está viendo. Pero fijate los chiquitos: son iguales a los que ves hoy en las villas”. Se queda pensando: “Nuestros hijos luchaban por la justicia social. Pero hoy la brecha entre ricos y pobres es todavía mayor que cuando se tomó esta foto”. Para esa mujer que había tenido que amoldarse al rol de ama de casa y profesora de alta costura, la desaparición del hijo representó el fin de muchas cosas. “Fue dejar la casa y salir a buscarlo. Y fue para todas igual. Mujeres comunes que no éramos de la academia, ni de los grupos de pensamiento. Pero hoy entiendo que ahí ya fuimos feministas. Ahí empezamos a romper”.

Relata Nora que los varones y esposos no intervenían en las rondas porque el horario de las 15.30 era de trabajo. “Pasaba otra cosa. Al ver a los milicos algunos padres decían ‘yo le dije a mi hijo que no se metiera’ y cosas así. Entonces eso no servía. Las madres no hacíamos esas cosas”. Confrontaban. El lugar común indica que el dolor enceguece, pero Nora piensa distinto: “El dolor nos hizo ver. Nos fortaleció, y nos ayudó a ser claras”.
Empezó a entender algunas charlas que había tenido con su hijo: “Una vez me dijo: ‘¿Sabés que te pasa, mamá? Te falta calle’. Aprendí. Ahora me pasé de calle. Más que en los libros, la concientización está en la calle. Esto significa moverse siempre. Y no pensar dos veces ”.

Mínima, vital y móvil


Más fragmentos.

Desde que cumplió 82 años se definió como mínima, vital y móvil.Mínima: Nunca escondió la edad, pero ocultaba su estatura.
“Ni a mis nietos se los digo”. En el jardín de su casa hay una pequeña piscina
de dos metros de largo y uno de profundidad. Me la mostró y me guiñó un ojo: “Me
meto con salvavidas”.

Vital: Parece inagotable, aunque no lo es. Hace años sufrió
un ínfimo ACV. “Hablé dos horas después de eso en un acto, y parada. Ni yo lo
puedo creer. Pero es un compromiso con nuestros hijos y nuestras hijas. No es
un sacrificio para nada. Cada día es estar donde hay una injusticia”.

Móvil: Sus idas y vueltas a Castelar en micros, trenes
y subtes fueron durante décadas una especie de gesta cotidiana en medio de la
multitud. Un día me contó: “El otro día bajaba del tren. En el medio del gentío,
un chico que iba a subir me vio, tenía un chocolate, me dijo ‘gracias por todo
lo que hacés’, me lo dio y subió. Me quedé en el andén con el chocolate
llorando de emoción. Ni sé el nombre. Solo sé que era un chico del oeste”.

Cómo posar en una foto

Nora estuvo en la inauguración de la anterior y de la actual sede de lavaca: nuestra madrina. Siempre llegaba con flores. Allí, y en todas partes, la gente siempre le pidió fotos. Cuando le reclamaban sonrisas con el clásico “digan whisky”, Nora replicaba: “Digan clítoris”.

Un día me dijo: “La magia no nace porque sí. La tenés que crear con tu espíritu. El espíritu de ver el lado bueno de la vida. Si no hacés magia con lo que te pasa, es imposible sentir que lo que hacés está bien, que te genere alegría porque no estás entre los mafiosos”.

Me contó también que su biznieta Camila, a los 9 años, le dijo que los besos y los abrazos contagian gérmenes. “Pero el abrazo y las caricias estimulan las endorfinas que son lo que dan ganas de vivir. Cuando alguien está enfermo, lo acariciás, le das la mano y eso es terapéutico por las endorfinas. Así que en eso sí que tengo partido: soy partidaria de los besos y los abrazos”.Defendió siempre la democracia, por eso desconfiaba de los políticos. Varias veces votó metiendo un papel en el sobre, con estas palabras: “30.000 detenidos desaparecidos. No al extractivismo. No a la persecución a las comunidades indígenas. No a la deuda externa impagable, inmoral y odiosa. Me lo habrán anulado. No importa, saben que estuve ahí”. 

En la Plaza, antes y hoy

Plaza de Mayo, jueves, 15.30.
Las Madres están partidas desde 1986, pero allí están. Girando siempre en sentido inverso al de las agujas del reloj, como para recuperar el tiempo detenido por el terror. Cada uno de los dos grupos (Asociación y Línea Fundadora) en el extremo opuesto de ese círculo alrededor de la Pirámide de Mayo que culmina con una estatua que representa a la Libertad. La libertad está inmóvil, mientras la memoria, la verdad y la justicia rondan alrededor. Esa vez ocurre en tiempos de Mauricio Macri. Al final de la marcha circular Nora toma un micrófono, presenta a gremialistas, a asambleístas anti mineros, a maestras de escuela, a familiares víctimas de femicidios, denuncia la deuda externa y eterna, y anticipa lo que vino desde entonces hasta hoy, “porque hay gente que se queja en la verdulería, pero no entiende que lo que le pasa es consecuencia de que se están llevando los dólares y las riquezas, y cada dólar se paga con hambre en nuestro país”. 

Repaso lo que dijo aquel día, como si lo estuviese diciendo hoy. Dice que el gobierno (¿aquel gobierno?) es “negacionista, inmoral y ladrón”, y cuenta lo que está sintiendo. “Hoy no hay buenas noticias para dar, la buena noticia fueron esos chiquitos que vinieron de Lugano”.
Agrega: “No nos volvamos locos. Cada día me acuesto pensando ¿qué mal van a hacernos mañana? Es como que con cada acción, con cada decisión, quieren humillar. No lo logran, porque nos tienen que resbalar las cosas que dicen y hacen”.
Mira a la gente: “Siento que esta Plaza es mágica. Me siento feliz aquí. Me da pudor decirlo, con tantos desastres que pasan, pero es lo que siento viendo que tantas personas vienen, se encuentran, se abrazan, se reconocen”.

Salto a este 2024, en el que mis compañeras y compañeros de lavaca resolvieron reforzar el acompañamiento a cada marcha, cada vez con menos Madres, que sienten que lo que está en juego es seguir. Les debemos eso: acompañarlas en un momento así. Nora fue varias veces este año. Otros jueves empezó a no poder. Se organizó una cobertura fotográfica colaborativa de cada una de esas rondas. En esos giros vimos el nacimiento de Hermanxs (hermanos y hermanas de personas desaparecidas) y lo más nuevo: Nietes. Norita alcanzó a fotografiarse con esos grupos que fermentan el futuro.

Hasta el jueves, Nora

Nora puño en alto, Elia Espén, y Nietes. Foto: Lucía Prieto para la cobertura colaborativa. Abril 2024.

Me llegan mensajes de hoy. Lina y Francisco están en Misiones, cubriendo el conflicto provincial. «Le dimos la noticia a la asamblea y acampe docente, le brindaron un aplauso. Fue muy emotivo». Claudia: «Fue muy fuerte estar en la ronda hoy, y verla a Elia Espén, y que transmitía tan claro y con el cuerpo que sabía, y nos miraba a los pocos que éramos, y decía ‘griten más fuerte’, y temblaba. Pedía que no dejemos de ir. Le agarré las manos y le dije que se quede tranquila, que íbamos a seguir». Lucas: «Por cada lágrima se me vienen mil sonrisas porque así iluminabas todo. No sólo por tu Gustavo, que llevabas siempre a la altura de tu corazón, sino en una calle conurbana que pedía a gritos la aparición de un pibe desaparecido por la Bonaerense, en una asamblea de algún pueblo fumigado, en cualquier marcha feminista, en cada fábrica recuperada. Decías: todo daño que nos hacen transformémoslo en amor». Franco: «Norita era magia subidora, sonrisa y puño en alto, se fue para no aguantar más a este gobierno, y estará más que viva que nunca».

Se me ocurrió hace tiempo preguntarle a Nora: ¿Cómo imaginar esa ronda cuando ya no queden Madres?

“Yo no me imagino nada. Nunca digo que esto va a ser así o asá. Lo que creo es que siempre hubo etapas con determinadas personas que vivieron y luego murieron. Es la ley de la historia, y de la vida. Ojalá nunca más tenga que haber Madres porque hay genocidios y represiones. Pero en nuestro caso, de algún modo estaremos en la Plaza. Y entonces habrá que ver qué es lo que nace”.

Me lo dijo sin miedo y sin nostalgia, haciendo bailar esa sonrisa alimentada en la calle con abrazos y resistencia, besos y valentía, magia y endorfinas.

Su última salida pública fue para ver el show de Susy Shock: una noche de alegría.

Hay tanto para contar, y tan poco para decir en esta noche triste, que tal vez solo alcance con repetir la palabra que le dijo aquel chico del Oeste que le regaló un chocolate en un andén, y que la emocionó: gracias. Mientras la imagino ahora mismo en un barco, bailando y cantándole al río.

Hasta el jueves, Nora

Nora en la Cooperativa Lavaca, en la inauguración de nuestra trinchera. Año 2016.

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Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

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Mientras en el Senado se sumaron discursos a favor o en contra de la reforma laboral, antes de la votación favorable al proyecto, las calles alrededor del Congreso se transformaron nuevamente en un campo de batalla provocado por las fuerzas de seguridad. Hubo al menos 31 detenidos (aunque algunos fueron rápidamente liberados) y la Comisión Provincial de la Memoria contabilizó 562 personas heridas y afectadas, aunque calculan que ascendió a miles el número global de agredidos por golpes, corridas y gases particularmente nocivos.

El gobierno preparò este show represivo que mantuvo incluso durante la noche con una cacería de ataques, golpes y detenciones a gente que no estaba en la calle sino sobre la plaza: el protocolo solo es el ejercicio de la violencia institucional. Los enmascarados que hicieron y lanzaron bombas Molotov con total tranquilidad a metros de la policía, jamás fueron perseguidos ni obviamente capturados. Aquí, las acciones previas a la marcha, las organizaciones que se esfumaron a altas velocidades, y las voces de las personas que siguen pensando que este presente no es el único posible.    

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos: Lina Etchesuri y Juan Valeiro

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

El Congreso, y el pequeño grupo de parapetados enmascarados que armaban y lanzaban bombas Molotov sin que la policía hiciera nada. Las persecuciones fueron luego -en modo argento- a quienes manifestaban pacíficamente.

Entre las múltiples banderas de colores tan distintos de partidos y gremios, hay unas que en este 11 de febrero de 2026, el día que senadores y senadoras se aprestaban a votar por una reforma laboral que retrotrae conquistas históricas del movimiento obrero, sobresalen. Se las ve por Avenida de Mayo, por Hipólito Yrigoyen, por la avenida 9 de Julio, por todos lados: “Oscar Smith, presente”.

Smith era peronista, obrero, referente del gremio Luz y Fuerza, y también era algo que hoy es considerado un oxímoron, un sindicalista combativo. Por esas sincronías de un país donde nada es azar, hubo otro 11 de febrero, pero de 1977, donde Smith fue secuestrado por una patota de la dictadura militar. Hace 49 años que Oscar Smith es un desaparecido.

Américo Rico camina entre esos carteles por una plaza Congreso que fue zona de guerra. Camina despacito, entre escombros, entre comida desparramada por el asfalto, entre perdigones de una nueva represión brutal del gobierno a una protesta social, esta vez masiva, en contra de la reforma que degrada el trabajo –y el país– por el que Smith luchó.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Recordando a Oscar Smith a 49 años de su desaparición y su frase sobre lo que se pierde, lo que se pelea, y lo que se gana.

Américo, jubilado de ese gremio histórico, camina con un cartel con el rostro de su compañero, en horas donde hubo, según la Comisión Provincial por la Memoria, al menos 31 detenidos y más de 1000 heridos, y en las que hay personas con ataques de pánico por los estruendos de los balazos de goma que llegan desde 9 de Julio. Pero este señor de 79 años mira y recuerda lo que Smith siempre – “siempre”, recalca– les decía:

–Lo que se pierde peleando, tarde o temprano, se termina ganando.

Américo, entre los escombros, sonríe y les da a estos periodistas un abrazo, tan necesario para seguir.

Porque si algo nos trae esa sincronía del aniversario es pensar qué significa esa ausencia –lo combativo, la lucha, lo revolucionario– convertida en desaparición forzada.

Cadenas, oscuridad y luz

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

La acción frente al Congreso. Periodistas Argentinas y SIPreBA

La jornada había comenzado con una acción organizada por Periodistas Argentinas y SIPreBA, el sindicato de prensa de Buenos Aires. Integrantes de ambas organizaciones se plantaron frente al Congreso encadenados, amordazados y con máscaras blancas en sus nucas sobre las que se leía la palabra “alcahuete”.

Dijo Nancy Pazos, presidenta de Periodistas Argentinas: “No vamos a amordazarnos ni a encadenarnos. hay que decirlo: este gobierno quiere que haya periodistas así” dijo mostrando la palabra “alcahuete” escrita en la máscara blanca.

Agregó: “Acá estamos luchando no por el gremio. No por nuestra función profesional. Sino que estamos luchando por la democracia. El periodismo es el faro de la democracia, es la luz de la democracia. El periodismo lo que hace es que los ciudadanos se informen de lo que claramente el poder de turno, cualquiera sea, no quiere que se sepa. Siempre el que está en el poder tiene cosas que quiere ocultar. El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad».

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Nancy Pazos, de Periodistas Argentinas: «El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad».

Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN y secretaria de Género de la CGT planteó: “Esta acción tiene que ver con el acompañamiento de más de 3000 periodistas que hicimos una conferencia de prensa frente a las puertas del Senado de la Nación. El proyecto de derogar el Estatuto de los y las periodistas es una afectación a la libertad de expresión, y además afecta el derecho a la información. Lo que estamos viendo que sucede en esta época en la sociedad es que no se está al tanto de lo que estamos discutiendo, como esta Reforma laboral que afecta a quienes vivimos de nuestro trabajo”.

Agustìn Lecchi, secretario general de SIPreBA: “Uno de los grandes problemas que tenemos es que fueron erosionando nuestra base social, fueron fragmentándola. En lugar de tener una comunidad organizada y tenemos una comunidad desorganizada conscientemente por los sectores de poder y eso es lo que hoy hace que tengamos la cancha tan inclinada en contra, además de que tienen a todas las corporaciones atrás, a los grandes medios de comunicación que los blindan mediáticamente. Pero estamos dando pelea, y eso no es poco. Es nuestro caso, pero es también el de los jubilados cada miércoles, o triunfos como derrotar la eliminación del financiamiento universitario o para discapacidad. Por eso soy optimista. Porque sabemos que hay un camino de construcción política, de lucha sindical y también en las calles”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Mensaje dedicado a todo un tipo de periodismo.

CGT: la velocidad del gas

La convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT) estaba prevista para las 15. A esa hora la plaza estaba llena. Las columnas gremiales dificultaban la caminata por Yrigoyen con sindicatos que llegaban por las calles laterales, como Solís y Virrey Cevallos. También por Avenida de Mayo ingresaban los gremios de las dos CTA (Central de los Trabajadores de Argentina), que a diferencia de la CGT habían llamado a paro con movilización.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Mario, de Radio Gráfica, y lo habitual: «Me apuntaron a la cabeza».

Por el otro lado, sobre Rivadavia, se acomodaron las columnas de la izquierda y, también, de La Cámpora. Sin embargo, a las 15.44, se escucharon los primeros balazos de goma y empezaron los repliegues. Cinco minutos después, la plaza se había vaciado hasta la mitad, y los gremios de la CGT y La Cámpora –peronistas, como Smith– se retiraron de la plaza a la velocidad del gas que se dispersaba por el aire. Sólo quedaron, de un lado, la izquierda, y del otro, la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular), mientras algunos –pocos– gremios y movimientos aguardaban de la mitad de plaza hacia Avenida de Mayo. Había bronca, y también había infiltrados: chicos vestidos de negro, con la cara tapada, que abrían sus mochilas, tiraban al suelo piedras, y se iban.

Otros que, detrás de barricadas improvisadas, tiraban las molotovs y que, en modo argento, jamás son capturados por los feroces policías que solo atinaron a tirarles desde el hidrante chorritos como de pis de estatua).

Informó el Centro Provincial de la Memoria en su comunicado titulado Brutal represión a la movilizaciòn por la reforma laboral: «Al menos 31 personas fueron detenidas de manera arbitraria; miles resultaron afectadas por gases lacrimógenos y gas pimienta, entre ellos integrantes de la CPM y del Comité Nacional de Prevención de la Tortura como su presidente Juan Manuel Irrazabal. Otras tantas resultaron heridas con postas de goma y alrededor de 562 personas fueron asistidas por los equipos de las postas sanitarias en salud de los partidos de izquierda, CEPA y la CPM. Unos 70 manifestantes fueron demorados en las calles Lima,entre México y Chile, y en su mayoría fueron identificados y posteriormente liberados».

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Más pistas de los lugares a los que apuntan las llamadas fuerzas de seguridad.

El detalle de la destrucción

Las Molotovs de los encapuchados incapturables encienden más titulares noticiosos que las regresiones que esta reforma traerá a la vida laboral.

Por ejemplo: 

  • La ley deja afuera al personal de casas particulares, trabajadores agrarios, independientes y prestadores de plataformas tecnológicas.
  • Vacaciones: la fecha de inicio, que hasta ahora debía ser notificada con una antelación no menor a 45 días, pasa a 30. El empleador podrá fraccionarlas mientras no sean tramos inferiores a siete días. El periodo de vacaciones –entre el 1º de octubre y el 30 de abril– el empleador “deberá organizarlas al menos una vez cada tres años durante la temporada de verano”.
  • Jornadas laborales de hasta 12 horas: aunque no se explicite en la redacción y busque solaparse, se estipula que “el empleador y el trabajador podrán acordar voluntariamente la compensación de horas extraordinarias de trabajo, disponiendo un régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios (…) siempre y cuando se respeten los descansos mínimos entre jornada y jornada de doce horas”.
  • Periodo de prueba: en la norma vigente a quien está a prueba se le informa con 15 días de antelación la extinción del contrato. En la que quieren aprobar “no se requerirá la obligación de preaviso”. Además, mientras en la ley actual el periodo de prueba pone el límite en los 30 días, en la que se quiere imponer “se extenderá durante los primeros 6 meses”.
  • Indemnización a la baja: el proyecto dice que se deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual durante el último año o el tiempo de prestación de servicios si fuera menor. Para esta remuneración no se tendrán en cuenta “los conceptos de pago no mensuales como el Sueldo Anual Complementario, vacaciones, premios que no sean de pago mensual, etcétera”. En la norma vigente, solo se excluye al SAC. Y sí, dice así, literal: “etcétera”.
  • Contribución: La iniciativa gubernamental crea el FAL, Fondos de Asistencia Laboral, que se conforma con una contribución mensual obligatoria del 3.5 % (Un aporte del empleador del 1% en las grandes empresas y del 2,5% mensual MiPyMEs) de las remuneraciones que se toman de las contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de cada trabajador. Este 3% hasta ahora va dirigido al ANSES para el pago de las jubilaciones.

El proyecto de ley había sido enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 2 de diciembre pasado, pero como no tenía los votos para su aprobación postergó la discusión para hoy en sesiones extraordinarias. El proyecto final tuvo 28 modificaciones para conseguir los votos necesarios. De las modificaciones, dos fueron exigencias de la CGT: mantener las cuotas solidarias y eliminar el artículo que bajaba las contribuciones patronales para las obras sociales. Había una idea general de que los gremios estaban ganando tiempo, pero el resultado demostró lo contrario. Al menos hasta el momento, ya que falta Diputados.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

De miles de personas heridas o afectadas, 562 fueron atendidas en distintas postas sanitarias. Hubo al menos 31 detenidos.

Molotov, Uber y la virgen de los panes

No tenían molotovs, sin embargo, las 300 familias de la fábrica de porcelanatos ILVA que, desde agosto, acampan en el Parque Industrial de Pilar exigiendo la indemnización. “La reforma laboral empezó con nosotros”, dice Víctor Véliz, 44 años. “Nos deben un mes y medio, y esta reforma viene hacer lo mismo que hicieron con nosotros: no pagarte nada. El trabajador, todavía, va a estar más precarizado”.

Víctor sobrevive haciendo Uber, otros compañeros cortando el pasto y a sus hijos ya no les pudo sostener los clubes a los que iban: “Comemos una vez al día cuando antes hacíamos las cuatro comidas. ¿Cómo seguimos? Seguimos como pueblo, no podemos permitir que nos precaricen más la vida”.

No tenía molotovs, tampoco, Karina Nicoletta, conductora en la línea A del subte y secretaria de Género del gremio de las y los Metrodelegados, quien canta “Pianelli está presente”, en homenaje al exsecretario general del sindicato, Roberto Beto Pianelli, otro ejemplo de la extraña cofradía combativa, que murió hace dos semanas: Dice Karina: “La reforma implica un profundo retroceso para el movimiento obrero en su conjunto. Para quienes están en la formalidad, pero también para quien no, porque va a profundizar las desigualdades. Está pensada casi en los mismos términos que durante la dictadura militar: pretende llevarnos a una situación de esclavitud. Debemos confiar en la fuerza del movimiento que va a tener que tensionar situaciones que todavía hoy no podemos resolver. Debemos confiar en nuestra clase. Debemos llegar a una síntesis no solo de la cúpula, de las centrales, sino de las bases”.  

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Detenidos por la policía. Ninguno de los enmascarados de las Molotovs fue apresado. La infiltración y la provocación: el verdadero rostro del «protocolo».

No tenían molotovs, tampoco, las más de 70 personas de la UTEP que la policía cercó en 9 de Julio y México, mientras gaseaba a fotorreporteros, seres siempre peligrosamente armados con sus cámaras.   

Ni andaban con bombas las dos señoras que comentaban en Rodríguez Peña y Rivadavia: “Esta mañana no tenía un peso, por eso vine con esto”, cuenta una de ellas. “Esto” es una bandeja repleta de sándwiches de milanesa. La señora se llama María, vive en Villa Lynch, partido de San Martín, y le dice a lavaca que esta mañana sólo tenía “un billete, el marroncito, el de 10 pesos”. Jubilada de la mínima, le llegó de luz 65 mil pesos que no puede pagar, y vino a la movilización para juntar lo necesario para pagarla. Cada sándwich vale 5 mil. Entre los panes hay una virgencita de Luján que alguien le regaló hace minutos. Dice: “Esta reforma no puede ser más esclava. Todo en contra de quienes trabajan, este hombre está equivocado, solo sabe cantar” dice, aunque se queda dudando.

Roberto –de Rafael Castillo, La Matanza–, está en medio de la Plaza de los Dos Congresos envuelto en humo. Tampoco ofrece molotovs sino choris y patis (5 mil) y vacío (10 mil). Dice que no hay trabajo por ningún lado y que la “pucherea” como puede. Sobre la reforma laboral: “Es negativa en todos los sentidos. Están locos, no paran de defraudar a la gente”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

La gente gritaba a la policía: «¿No ven que tiene la cara rota?».

Teresa, de Lanús, está apoyada en un árbol sobre Avenida de Mayo, que le da la sombra necesaria para que no se le derritan los hielos que lleva en la heladerita para vender el litro de fernet a 8 mil.

-¿Cómo estás viviendo esta época?

La respuesta, inesperada, está hecha de lágrimas que dicen más que cualquier palabra. Finalmente toma aire y dice: “Remándola, con un gobierno que no nos permite trabajar vendiendo en la calle, con un Ministerio de Espacio Público que nos está corriendo de todos lados”. Cuenta que nunca habló para la prensa, que le da vergüenza, que no sabe de política, pero dice con sencillez algo que pocos políticos dentro del Congreso pueden comprender: “Creo que la reforma laboral no está bien, que no está bien lo que hacen, que no puede estar bien tener que trabajar más”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Tampoco tiró molotovs Diego, que vino de su Monte Grande bonaerense para vender stickers (3 por 2 mil pesos) y llaveros (3 mil), trabajo que arrancó desde agosto pasado cuando se quedó sin empleo repartiendo paquetes de Mercado Libre y otras empresas. Cuenta que otro cimbronazo de este presente fue tener que cambiar a su nena, que iba a colegio privado, a la escuela pública. “Llegamos con lo justo a fin de mes; mi señora es empleada de comercio y en su trabajo pusieron en marcha los retiros voluntarios. Mientras tanto, esta reforma, que es una cagada”.

¿Cómo se sale de esta? “Seguir, seguir, seguir. No quedarnos solos en nuestras casas y crear nuevas alternativas”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

El reclamo de la marcha, en manos de mujeres. La CGT hizo una veloz salida de escena apenas comenzaron los disturbios.

La pelea del presente

Ninguna de estas historias, de toda esta lucha, de todas las conquistas que este movimiento alguna vez pelearon y lograron, parece haber importado demasiado a muchos que no llamaron al paro, que se retiraron al primer gas y que negociaron con la Casa Rosada mientras la motorizada avanzaba sobre la plaza a los tiros y deteniendo al azar. 

Luego de toda esta entrega, hay una postal que se repite en las inmediaciones del Congreso: entre fotoperiodistas baleados –en el ojo, en la cabeza– y proyectiles tirados, una, dos, decenas de personas en situación de calle juntan la comida que dejaron los puestos que abruptamente debieron levantar campamento con la avanzada policial. Uno de ellos está agachado, juntando algunas botellas de agua dispersas por Avenida de Mayo. ¿Qué deja lo que pasó hoy? “Hambre, mucha hambre”, responde.

Luego mira la escena que él mismo protagoniza.

Y dice: “Todos peleando contra la reforma, y yo peleando para comer”.

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Rosario movilizada contra la reforma laboral

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Referentes gremiales nacionales y locales encabezaron una masiva movilización de Plaza 25 de Mayo a Plaza San Martín, frente a la sede de la Gobernación. Un contrapeso a las presiones sobre los mandatarios provinciales que ejerce la Casa Rosada por intermedio del ministro del Interior, Diego Santilli, y la cartera de Economía. El reclamo se vivió al mismo tiempo en que estallaba un conflicto del gobierno provincial con la policía que reclama aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo.

Por el diario El Ciudadano, de Rosario

Rosario fue este martes el escenario de la segunda marcha nacional en contra del proyecto oficial de reforma laboral que se tratará este miércoles en el Senado. La movilización fue organizada por el Frente de Sindicatos Unidos que integran los estatales de ATE, los metalúrgicos de la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, además de gremios no alineados con esas centrales. El objetivo es, como antes en Córdoba y ahora en Santa Fe, interpelar a los gobernadores, jefes políticos de los legisladores de sus respectivos espacios, para que no acompañen la iniciativa libertaria en ambas Cámaras del Congreso.

«Nos sumamos a la movilización en repudio a la destrucción planificada de los derechos del trabajador que conlleva el anteproyecto libertario», esgrimió el secretario general de la UOM Rosario, Antonio Donello. La sede del gremio fue el sitio elegido para la conferencia de prensa previa a la marcha que recorrió el centro de Rosario.

Qué ordenan votar los gobernadores

Rosario movilizada contra la reforma laboral

Abel Furlán, secretario general de la UOM nacional, explicitó el objetivo de llamar la atención de los mandatarios provinciales, Y fue duro con ellos ante la evidencia de negociaciones con la gestión de La Libertad Avanza que truecan fondos a las administraciones provinciales desfinanciadas por la Casa Rosada a cambio de apoyo a la reforma en el Congreso. «Se arrogan la representación de los trabajadores negociando con el Gobierno una reforma laboral que los somete», reprochó el dirigente.

El referente de la los metalúrgicos, uno de los sectores más golpeados por las políticas de desindustrialización implementadas por el Ejecutivo nacional, que según diferentes estimaciones se tradujo en entre 15.000 a 20.000 empresas cerradas y la pérdida de entre 220.000 y 276.000 puestos de trabajo formales hasta principios de 2026, reclamó además un aumento salarial urgente. Los salarios, dijo, son el ancla principal del objetivo fetiche libertario: contener una inflación que comenzó igual a dispararse en una inflexión que el oficialismo intenta camuflar con una fórmula obsoleta de medición de precios en el Indec.

«Habrá que señalar responsables«

El secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, expresó en la conferencia de prensa que aún «hay gente confundida» en torno a las políticas libertarias, pero pronosticó que sus consecuencias cambiarán, más temprano que tarde, esa percepción y acompañamiento al modelo económico. Dentro de un año, estimó, con el crecimiento de la desocupación, el hambre, los despidos y la informalidad, «habrá que señalar a los responsables» de ese desmantelamiento del tejido social y productivo «con nombre y apellido». Y agregó que movilizaciones como las de Rosario pretenden, a la vez, ser un «mensaje de esperanza» de que con la resistencia activa se puede torcer el rumbo impuesto por el Ejecutivo.

Yasky fue directo en el mensaje a los jefes políticos provinciales y explicitó la voluntad de las centrales sindicales de contrapesar la presión que sobre ellos ejerce la Casa Rosada, vía el ministro del Interior, Diego Santilli. «Hay gobernadores que lamentablemente, el de Santa Fe entre ellos, han decidido utilizar los derechos que nos quieren sacar para levantar sus acciones en la discusión del toma y daca por debajo de la mesa con el Gobierno nacional», enfatizó el referente de la CTA.

El dirigente, no obstante, marcó una jerarquía de responsabilidades: «Mas grave, los que llegaron al cargo con el voto justicialista, que fueron a los sindicatos a pedir fiscales para las elecciones y apoyo para los actos (de campaña) y hoy los están traicionando». A ellos, los bautizó, como a los radicales que acompañan el proyecto libertario bajo la excusa de la gobernabilidad, como los «justicialistas con peluca».

La concentración en Rosario tomó forma pasadas las 10, en la plaza 25 de Mayo. Desde allí, las columnas sindicales marcharon hacia la plaza San Martín, frente a la sede de la Gobernación, donde estaba previsto el acto central para el mediodía.

Como en Córdoba, estuvieron en Rosario otros dirigentes nacionales. Entre ellos, además de Furtán y Yasky, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros y Desmotadores de Algodón, Daniel Yofra, el titular de la CTA Autónoma, Hugo «Cachorro» Godoy, y Rodolfo Aguiar, referente nacional de ATE. Sumaron presencia otros gremios de peso en Santa Fe, como el docente Amsafé y la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa).

Rosario movilizada contra la reforma laboral

Los organizadores de estas movilizaciones provinciales calificaron a la denominada «modernización laboral» que impulsa el Gobierno del presidente Javier Milei como una «contrareforma laboral con perfil esclavista».

La protesta policial

Luego de que el Ejecutivo provincial anunciara aumentos para los efectivos de la Policía de Santa Fe, numerosos uniformados retomaron las protestas en la noche del lunes en varias ciudades. En Rosario, en particular, hubo una concentración de agentes y familiares frente a la Jefatura, ubicada en Ovidio Lagos al 5200, que incluyó quema de cubiertas. La situación escaló en tensión con un intento de desalojo, y la movilización continuaba hasta la madrugada de este martes. El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, adelantó que dará una conferencia de prensa por la mañana para informar sobre los hechos sucedidos en la Unidad Regional II, que incluyó el retiro de patrulleros en la ciudad.

Rosario movilizada contra la reforma laboral

El descontento de los uniformados, en especial quienes no fueron alcanzados por los beneficios de aumentos, bonificaciones y otras medidas referidas a alojamiento y contención en salud mental , se expresó con contundencia en Rosario. Fuentes del Gobierno, no obstante, aseguraron que el patrullaje en Rosario no se resintió durante las horas de la protesta. Agregaron que unos 80 móviles permanecían en tareas operativas, y que a ellos se agregan los del Comando Unificado de Fuerzas Federales.

Es más, voceros de la administración provincial señalaron que hubo otros condimentos en la protesta. De acuerdo al oficialismo, «fueron identificados allegados a personal policial desplazado por esta gestión, actualmente imputados y con prisión preventiva». Además, prometieron firmeza contra los uniformados que se sumaron a la movida: «Los efectivos que hicieron abandono de servicio recibirán duras sanciones», señalaron.

El abogado Gabriel Sarla, vocero de los policías, señaló que los efectivos «no llegan a mitad de mes con el sueldo». Sobre los anuncios de mejoras del Ejecutivo santafesino, repitió que es insuficiente: «Solicitamos que el aumento sea para toda la policía y no para algunos. Salieron con un paquete de medidas de un momento para otro, intentaron dividir».

El abogado agregó sobre la escalada de la protesta: «Anoche (por la de este lunes) hubo un hecho desafortunado, el jefe policial Maldonado, en un momento de arrebato y locura, decidió reprimir a compañeros y familiares de compañeros», reprochó sobre el desalojo en el ingreso a las dependencias de la Unidad Regional II en Ovidio Lagos al 5200. «Hay una embarazada afectada con gas pimienta y una mujer grande herida. Los policías tuvieron que defender a sus familiares», argumentó sobre la reyerta suscitada en esos momentos.


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Marcha antifascista: el horizonte

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Por Claudia Acuña

Fotos: Lina Etchesuri y Juan Valeiro

Lo que colmó este sábado las calles fue un horizonte. Y ese horizonte lo construyeron los feminismos, por llamar de alguna manera rápida y mal al arte de zurcir el tejido social con los delicados hilos de los bordes.

Lo que desfiló este sábado por Avenida de Mayo fue un desafío. Y ese desafío es incómodo para la política partidaria y kiosquera porque es irrepresentable e incalculable, y por eso mismo, lábil de negociar en la mesada electoral. La marea no se representa, se coordina: habrá que entenderlo para que no se aleje ese horizonte.

Marcha antifascista: el horizonte

Lo que caminó este sábado desde la esquina de Avenida de Mayo y Sáenz Peña hasta Plaza de Mayo es un movimiento. Y ese movimiento está organizado a partir de dos palabras: antifascismo y antirracismo y, por la síntesis que esos dos términos nombran, es diverso. En esa diversidad no caben solo todas las batallas de la actualidad, sino también todas las preguntas que faltan responder para enfrentar este tsunami de raíces tan antiguas, tan básicas y tan decadentes.

Si el fin de un mundo fuera este presente lo que viene después es lo que está en juego.

Juguemos.

Marcha antifascista: el horizonte

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

La Kalo tiene 33 años, una trayectoria como drag queen y una melena color fuego. “Vengo de Morón, que está destruido y como congelado en el tiempo. El capitalismo no da para más y sostener hoy sus políticas nos llevan a eso. ¿Cómo hacemos entonces para construir otra cosa? Necesitamos nuevas figuras políticas que no provengan del mesianismo paterno o de la madre que se sacrifica, porque eso no dura. Ya lo vimos con Cristina: la dejaron sola. Tuvo dos mandatos, después eligió a Scioli, a Alberto y a Massa. Esos fracasos no son nuestros. Nuestro fracaso es haber abandonado los barrios y de eso nos tenemos que hacer cargo ahora. Y en los barrios de todo el país se están organizando, se están uniendo y se están creando otras formas de hacer política. Ahí hay que estar y eso hay que escuchar. Lo que yo veo en la política partidaria es mucho viejo cansado, mucho viejo gastado a los que hay que decirles gracias. Ahora dejanos. Y a partir de ahí nos tenemos que poner a hacer un reconocimiento: vernos las caras, escuchar, entender qué les pasa a las personas y a partir de ahí saber con qué contamos. Y es una tarea que hay que hacer barrio por barrio de todo el país. Bien federal. Hasta construir una flecha que atraviese todo transversalmente, una real comunión de personas: esa es la fuerza electoral que necesitamos”.

Marcha antifascista: el horizonte

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

La Kalo es una de las manos que sostiene la bandera de esta marcha compartiendo la cabecera con jubiladas, gremialistas, travas históricas, migrantes y todas las etcéteras de la diversidad que se reúne en esta marcha que derrama siete cuadras que desafiaron roscas y aparateos kiosqueros, hasta hacer mover los pies de organizaciones políticas desaparecidas de la escena callejera –por caso, la CGT en la columna gremial de género o la Kámpora y la kicilofista Derecho al Futuro– junto a otras eternamente movilizadas: la Mesa de Jubilados, las asambleas ambientales y barriales, la izquierda. Será Vanina Biasi quien dirá que esta movilización “tiene una importancia política total y es un puntapié importante para que este miércoles 11 estemos todos en la calle contra la reforma laboral”. También dirá qué lugar pretende ocupar la izquierda en ese horizonte que hoy se vislumbra. “En principio, estando en todos lados como hay que estar, más allá de las diferencias políticas. Nosotros queremos mostrarnos como la fuerza política que pone el cuerpo para enfrentar a este gobierno de fachos y las intenciones del imperialismo norteamericano en la Argentina que no son solo intenciones, sino que se están concretando, le están entregando todos los recursos naturales de la Argentina, le están entregando nuestra economía y le están entregando la cabeza de toda la clase trabajadora. Lo que tenemos que demostrar ahora es si esta izquierda puede aprovechar esta oportunidad para encantar y enamorar a una parte de esta población para enfrentar esta barbarie”.

Marcha antifascista: el horizonte

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

La marcha grita ahora:

 “No va a pasar/no va a pasar/ esta reforma laboral”.

La Kalo es quien responde qué hacer si pese a todo, pasa.

“Habrá que identificar a los traidores, a los entregadores, a los vendidos y sacarlos. Esas personas ya no nos representan, ya no pueden cobrar de nuestros bolsillos ni hablar en nuestro nombre. Habrá que enojarse. ¿No está mal enojarse, no? La rabia también es poder”.

Dirá también que en un país presidido por “un consumo irónico” es posible pensar en una drag queen Presidenta.

La Kalo sonríe.

Con esa sonrisa ensancha un horizonte que, si se alcanza o escapa, se definirá este miércoles.

Y mucho más después.

Marcha antifascista: el horizonte

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Marcha antifascista: el horizonte

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

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Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

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