Actualidad
Ley Milei entre el palacio y la calle: aprobación en general y lo que se viene

A las 8.50 de hoy, con 142 votos a favor, 106 en contra y 5 abstenciones, se votó en general la Ley Bases, que cercena derechos sociales y busca consolidar beneficios para los sectores de poder. La traducción de quienes votaron: «darle herramientas al gobierno». Pese a los discursos supuestamente opositores, los legisladores le dieron a Javier Milei la delegación de facultades por un año, la posibilidad de privatizar empresas estatales y una reforma laboral, además de los perjuicios para futuros jubilados, entre otras cosas. Paradójicamente, en esos temas el Congreso queda reducido a un elemento de decoración política, que acaba de aprobar normas no solo dictadas sino redactadas en muchos casos por los propios lobbies empresarios. Fueron 20 horas de intervenciones que comenzaron el lunes al mediodía. ¿Qué es lo peor del proyecto? Publicamos el texto completo y algunos intercambios de lavaca con legisladores. Pablo Carro y lo desastroso. Raúl Godoy del FIT y Zanón, lo que perjudica a los jóvenes y lo ambiental. Cristian Ritondo y el rebaño. Daniel Arroyo y la implosión social. Ahora resta el debate en particular, que no se votará artículo por artículo sino por «capítulos» en bloque, para eludir el cuestionamiento de temas específicos. Se calcula otra posible mayoría oficialista, aunque nunca conviene subestimar lo imprevisto. Detalles, imágenes y voces de lo que ocurría en la calle y en el recinto.
Producción de lavaca.org.
Fotos: Juan Valeiro.
Un muñeco de Javier Milei y una leyenda: “La casta son los jubilados”. Una bandera de Jubilados Insurgentes cruza Rivadavia, mientras todavía los efectivos de Gendarmería y Prefectura están adentro de las camionetas, resguardándose del frío.


Foto: lavaca
Otra bandera: “Las centrales nucleares argentinas no se venden”. Una señora escribió a mano: “Si se aprueba la ley bases 9 de cada 10 mujeres no se van a poder jubilar”. Otra: “Jubilada en peligro de extinción”. Un señor escribió en un cartón: “29 de abril, feliz día gatito alcahuete de los empresarios”. Luego aclara a lavaca: “Sin ofender a los animales”.
Entonces llegan los primeros policías para aplicar el Protocolo Bullrich, mientras se suman organizaciones sindicales, asambleas y trabajadoras y trabajadores de distintas empresas estatales, que proponen hacer un semaforazo: llevan en carteles las fotos de diputados de la UCR, fundamentalmente, el sector llamado “dialoguista”, colaboracionista o pseudo opositor que se espera le brinde los votos al gobierno. Le muestran las fotos a todos los vehículos que pasan por Rivadavia. Ese sector incluye a parte de la UCR, pero también a todo el PRO, parte de Hacemos Coalición Federal, los provinciales con obediencia debida a sus gobernadores.


Foto: lavaca
Los diputados deben cruzar Rivadavia (semaforazo mediante) desde el edificio Anexo hacia el recinto, pasar por la pasarela de la resistencia:
-¿Cómo vas a votar?
-Cuidado con lo que votás.
-No traicionen al pueblo.
-¿Vos sos diputado?
Un joven de anteojos agita un ejemplar de la Constitución Nacional como reconociendo a cada diputado. No los conocía, en realidad, pero los detectaba por lo obvio: eran los que venían con custodia. Los gritos del joven de anteojos, acompañados por el resto en cada semaforazo:
-¡Burros!
-¡Ignorantes!
-¡Atorrantes!
“No conocemos a todos, a algunos les preguntamos si son diputados, pero esos son los que más te cagan”, dice Zulema, de Jubilados Insurgentes, agrupación que no distingue entre oficialismos y oposiciones: “Algunos pasan y hacen la señal en V, pero nosotros les reclamamos igual” cuenta justo antes de que pase el sindicalista de la CTA Hugo Yasky.
-Yasky, ¡paro general!– gritan todos al unísono, mientras se arma la canción: “Paro, paro, paro, paro general”.

Teoría de lo desastroso
“La última vez que nos vimos, justo cuando estábamos hablando, se vino abajo el anterior proyecto de Ley Ómnibus, pero no creo que ahora tengamos la misma suerte” dice el diputado Pablo Carro (Unión por la Patria) al cronista de lavaca, en el Salón de Pasos Perdidos mientras en el recinto –más que un debate– se producía una sucesión de monólogos.
Explica el diputado: “Lo que se va a aprobar es desastroso, no solo por la cuestión de las delegación de facultades. Se elimina la moratoria previsional para las mujeres, lo que llamamos habitualmente «amas de casa”. En materia laboral es toda una regresión. Se elimina el monotributo social”.
Dato práctico: de los menos de 4.000 pesos actuales, el monotributo “social” pasará a costar unos 25.000. En lugar de ayudar a la formalización, esto promete ser una oda al trabajo en negro. Continúa Carro: “Vuelve el impuesto a las ganancias pero le bajan a los grandes contribuyentes bienes personales Es todo regresivo por donde lo mires. Esto es un desastre, es malísimo, no hay un artículo que le sirva a la mayoría”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
Juzgando caras
¿Y qué ocurrirá? Sostiene Carro: “A juzgar por las caras pareciera que tienen todos los votos para aprobar, no solo en general sino también en particular. Me parece que con el artículo 3 nos vamos a dar cuenta rapidito. Si el artículo 3 pasa, el que dice que pueden intervenir y fusionar organismos del Estado como el INCAA, el Enacom, el CONICET, estaría todo dicho. Aclaran que no se pueden disolver, pueden hacer cualquier cosa, diluírtelos en la práctica”.
-¿Qué otro artículo hay que atender?
-El 4 permite hacer lo mismo con sociedades del Estado, el canal público, Radio Nacional, Arsat, Educar, todos contenidos públicos. El artículo 5 permite echar mano del fondo fiduciario entre varios; el fondo universal es el que pagan las telefónicas, el 1%, y que se ha usado porque subsidian una parte de los emprendimientos de cooperativas o Pymes, para llevar conectividad a los barrios populares. Y después el artículo 7 es el de las privatizaciones; si pasan esos, van a pasar todo.
El diputado se queda pensando: “En el 3, la Coalición Cívica vota en contra o se abstiene; yo creo que se van a abstener. O sea, ni siquiera van a votar en contra. Me parece que están más preocupados por darle todo al gobierno, con el argumento de que necesita las herramientas, y no quedar pegados a nuestra posición que es de rechazo. Lamentablemente me parece que vamos a una sesión de ese tipo”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
¿Quién se moviliza?
Carro habla cree que es difícil saber hoy qué ocurrirá en el Senado, después de la hipotética media sanción en Diputados: “Habría que ver. Hicimos una movilización espectacular el martes pasado. El miércoles llamaron a las comisiones para dictaminar el jueves, dictaminaron en un ratito, y el mismo jueves llamaron para sesionar. Se movieron rápido. De acá al Senado hay más tiempo. Entonces lo que hoy aparece como protesta de la calle, que es relativamente escasa, me parece que va a crecer”.
“En el Senado los números están más ajustados. Si eso ocurre vamos a estar mucho más cerca de voltear el DNU porque en buena medida, esta ley le permite hacer prácticamente todo lo que tenían en el DNU, habiéndose agregado la reforma laboral. Si bien aquí es atenuada, la otra, la del DNU, estaba objetada judicialmente. Ahí quedan algunas cosas afuera, como la ley de alquileres y alguna cosa más, pero en general y en buena medida, quedan validados para hacer prácticamente todo lo que venían haciendo. Por ejemplo el artículo 3 establece que se pueden disolver fusionar, transferir a la provincia, reestructurar todos los organismos del Estado como Conicet, Enacom, INT, INTI, INTA, Incucai, y después hay una lista de los que no pueden ser disueltos, donde está Conicet y demás. Pero después viene otro artículo que dice que pueden ser intervenidos, así que vos fijate, en esa lista de los que no pueden ser disueltos, está el INCAA cuando al INCAA ya lo tienen virtualmente cerrado; que no lo disuelvan es que nos van a dejar el nombre de fantasía, pero está cerrado, no está funcionando. Entonces, con esto, lo que van a tener es la legalización de lo que vienen haciendo”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
La fragmentación y el aceite
-¿Entonces, cómo ver la cuestión hacia adelante?
-Me parece que hay que entender que la pelea que tenemos con Milei es de fondo. Y así como la semana pasada fuimos capaces de construir una gran movilización en defensa del sistema universitario, ahora hay que construir una alternativa. En algunos casos ganaremos –como la semana pasada– y en otros perderemos como perdemos hoy. Son todas batallas y hay que entender que la pelea con Milei es una pelea política de fondo que tiene que dar el conjunto de la sociedad. No la van a ganar ni los estatales, ni los universitarios, ni los aceiteros, ni ningún sector por sí mismo. Hay que entender que necesitamos ganar una mayoría social y para eso hay que construir argumentos, construir nuevos liderazgos y hay que acumular pelea en la calle. Y que todo eso va a llevar tiempo.
Nadie va a ganar por separado, pero todo aporta. El comentario del diputado sobre los aceiteros se refiere al paro por tiempo indeterminado de los que han pasado a ser sindicatos cruciales del país: los del gremio de trabajadores aceiteros. Es el grupo de trabajadores mejor pago del país, y de ellos dependen las exportaciones de soja transgénica que resultan el único modo que ha encontrado la clase política y económica (antes y ahora) de conseguir dólares. El comunicado de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines anunció el paro por tiempo indeterminado junto al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (SOEA) “por salarios y condiciones laborales dignas para toda la clase trabajadora y en rechazo a la Ley Ómnibus, llamada ‘Bases’ por el gobierno nacional, que pretende imponer una regresiva Reforma Laboral con tercerización, fraude laboral, facilidad para despidos discriminatorios, reinstalación del Impuesto a las Ganancias y privatizaciones de empresas del Estado y recursos que son patrimonio de todo el pueblo argentino”. Plantea la Federación que el proyecto favorece la tercerización y la precarización, entre otras cosas. “Amplía el período de prueba de 3 a 6 meses, y en algunos casos puede ser de 8 y hasta 12 meses, para atemorizar y disciplinar a las y los trabajadores. Favorece la discriminación y despidos por causa de origen étnico, racial, religioso, gremial, de salud, condición física, ideología u orientación sexual. Ataca a las mujeres: durante el embarazo se podrá trabajar hasta 10 días antes del parto, lo que ahora sólo es posible si el parto se adelanta. Así, el empleador podrá ‘sugerir’ a las trabajadoras que trabajen casi hasta parir”.
Otro argumento: “Como toda reforma laboral que quita derechos, no va a generar más empleo, ni registración, ni crecimiento económico. Nunca ocurrió en ningún lugar del mundo, no será esta la excepción”.
El rebaño
Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO, dice a lavaca: “El gobierno ha hecho un gran esfuerzo, todos los bloques renunciamos a algo, porque cuando tenés una ley de este tipo y nadie tiene una mayoría automática, todos tenemos que aportar. A veces uno quiere más cosas, en el caso nuestro, queríamos que esté sumado…. lo de jubilaciones de Presidente y vicepresidente, eh… que tengamos, en todo lo que tiene que ver con la modernización laboral, con muchos más artículos… más privatizaciones, sin duda hubo que llegar a consensos y el consenso dio esto… Si se cumple con los consensos que tenemos, creo que se va a votar la ley tal cual vino dictaminada”.
Para ustedes, ¿es una buena ley?
-Es una buena ley, un gran avance, o sea, tener 9 o 10 empresas que podés privatizar, es importante; tener todos los fideicomisos sin poder tocar ninguna, poder tocar en los fideicomisos y rearmarlo, es importante; tener una reforma del Estado, con muchos organismos, es importante; tener una moratoria donde pueden ir las Pymes, es importante; tener una ley de régimen de inversiones, es importante; tener, digamos, un blanqueo que pueda traer con la situación del país, es importante; que la baja inflación, es importante; y acompañarla con una ley que dé garantías es importante.
¿Garantías para quién?
Falta muchísimo, estamos en un momento duro, estamos en un momento durísimo, pero los argentinos en algún momento había que parar el cambio, porque haciendo las mismas políticas, íbamos a tener los mismos resultados.
¿Están los números para la media sanción?
Está alineado el rebaño para que no haya ninguna sorpresa, a ver si todos cumplen con lo que venimos trabajando, y los que dieron la palabra, con su cantidad de diputados, con los problemas que tienen otros bloques, de que no todos votan igual, a lo que hoy tengamos el número hoy mañana, cuando terminó, ojalá tengamos los votos suficientes para la ley de bases, y para el paquete fiscal.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
Lo narco y lo absurdo
El diputado Daniel Arroyo decide algo raro: que espere la televisión, para hablar con lavaca.
¿Cuáles son las principales alarmas de este proyecto? Explica Arroyo que varias cosas lo alarman, pero tres principalmente.
- “Una es el tema del blanqueo, permite la entrada de dinero del narcotráfico, permite que alguien entre 500 000 o un millón de dólares sin preguntarle de dónde viene. Eso va a generar situaciones muy críticas para Argentina en el próximo tiempo. Eso es estructural y es muy complicado”.
- “Segundo el tema: ganancias. Volvemos para atrás con la cuarta categoría de ganancias y una parte importante, casi un millón de trabajadores, van a volver a pagar ese impuesto y volvemos con algo muy atrás y absurdo y es incluir las horas extras y el aguinaldo. Entonces una persona va a trabajar el sábado, hace horas extras y gana menos que si no hubiera ido a trabajar. O un médico hace una guardia más y gana menos plata que si no lo hubiera hecho.
- Y hay varias cuestiones más, pero el tema de la moratoria jubilatoria también lo veo como un retroceso claro. En la práctica la mayor parte de las mujeres no es que se va a jubilar, va a acceder a una pensión a los a los 65 años que es 80% de la jubilación mínima, que de por sí es muy baja”.
Agrega: “Creo que son los tres temas como más críticos en la vida cotidiana, en un proyecto que es absurdo, que es el retiro del Estado, que todo el mercado lo ve. Esto del retiro del Estado, el modelo extractivo y la posibilidad del blanqueo de plata de mercados ilegales: la conjunción de todo eso, abre cuestiones muy críticas”.
Lo bestial y lo extractivo
Arroyo continuó la charla.
-¿Qué modelo de sociedad orienta esta Ley?
-Un país con 2/3 en la población afuera de un modelo de carácter extractivo, que no genera desarrollo local, no genera cadenas de producción, no promueve el desarrollo industrial. No hay ninguna razón para incorporar trabajadores a partir de esta ley en un esquema donde se van perdiendo trabajadores. La orientación es horrible nada de Estado y todo al mercado a lo bestia. Una ley de bases debería sentar las bases para adelante. Esto sienta las bases para atrás esto claramente un retroceso.
¿Y las facultades delegadas?
-El Presidente utiliza muy mal sus facultades. Es cierto que todos los presidentes tuvieron facultades delegadas por el Congreso, pero nadie hizo un decreto tan bestial como el que permitió que las prepagas se fueran al demonio y que no se pudiera regular nada, o que efectivamente las tasas de internet de la tarjeta de crédito no tuvieran regulación. Y después lo otro que a mí me parece que también diferencia con la ley original es que incorporó una reforma laboral que hasta ahí no estaba y que claramente no hace lo que tiene que hacer, una reforma laboral que es promover el empleo joven, que es incentivar la generación de trabajo para pymes y para profesionales. Yo veo realmente que esto es un retroceso. Hay mucho malo, pero lo peor es la delegación de poder. Es un drama con un Presidente que ha hecho cualquier cosa con el DNU.
-¿En qué perjudicaría en este caso?
-Tendría control en lo económico, lo energético, lo administrativo. Va a poder reformar el Estado como quiere, la moneda que quiere y hasta ahora lo ha hecho muy mal: le han recortado 20-30% de personal estatal sin ninguna lógica o racionalidad.
-¿Podrá privatizar, por ejemplo, Aerolíneas?
-Sí, la ley le va a dar mandato para privatizar o concesionar varias empresas. Está también ARSAT, toda la comunicación pública, radio y televisión pública. Y también esa delegación de facultades, que se le da en un contexto donde el tema energético, litio, energía, minerales. Nosotros necesitamos no el carácter extractivo de este esquema, sino el carácter de que eso genere valor agregado.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
La implosión social
Calcula Arroyo que la aprobación en general y en particular podría darse. Otro tema.
–Se habla y escribe mucho de las discusiones internas del peronismo: Axel, Máximo, Cristina, el PJ, internas por WhatsApp, en medio de este debate crucial. ¿Influye o puede influir?
-Eso es más chico que el microclima. Ando todo el tiempo por la calle y a mí nadie nunca me preguntó nada de eso: todos preguntan por el precio de la leche, el pan, si llegamos a fin de mes, o no llegamos, qué pasa con el boleto del colectivo, qué pasa ahora con las tarifas. En mi opinión el 2025 es ciencia ficción porque el problema de la sociedad es llegar al fin de semana. Aún quienes creen que este es el rumbo y quieren seguir apoyando al gobierno sienten que están en un vacío grande. Yo no le doy ninguna importancia a las internas: no creo que eso tenga ninguna incidencia hoy sobre el bloque.
-Pero estamos ante un momento de fragmentación política.
-Fragmentación política pero no por cosas chiquititas, sino porque hay un debate grande para dónde va la Argentina: qué políticas hay que ganar, para dónde hay que ir. Qué es el peronismo, cómo el peronismo le habla a la sociedad, una sociedad que estuvo dispuesta a votar cualquier cosa sin saber a dónde iba. Creo que poner el acento ahí. Lo otro de verdad es entretenido para incentivar las broncas. Pero está fuera del juego de lenguaje que no toma la sociedad de verdad. Salgo a la calle y me para un montón de gente que quiere que esto termine rápido. Nunca nadie me habla de la internita, de la chiquitita; eso no lo ve nadie en verdad, yo no le doy importancia verdad y no creo que hoy tenga ningún reflejo en el bloque.
-Y si se aprueba la ley, ¿qué va a pasar en la calle?
-Ahora en términos concretos, no creo que vaya a pasar nada, pero sí la sociedad va a ir viendo, a medida que avancen los efectos de esto, que vamos a estar cada día un poco peor. No creo que haya un conflicto social fuerte en el corto plazo, sí creo que habrá un fenómeno de implosión social porque estamos todos sacados: un partido de fútbol del barrio que debería terminar con un par de cargadas, termina los tiros, o una discusión de tránsito. Se siente esa violencia, pero no es explosión, es una implosión.
Dicho esto, Arroyo marchó hacia la zona en la que iban a hacerle la entrevista televisiva.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
El trabajo y la juventud
Raúl Godoy es un obrero que anda con su gorra de Zanon, fábrica recuperada de Neuquén en la que pidió licencia sin goce de sueldo para sumarse como asesor en el bloque del Frente de Izquierda y Trabajadores (FIT). Algunas ideas sobre el presente y la ley.
“Lo que quieren hacer con lo laboral no va a crear más trabajo, sino precarizar al que ya existe. Las empresas no van a contratar a pibes nuevos sino a los obreros con experiencia, para quitarles derechos y tratarlos como aprendices. Es una degradación del trabajo. Mano de obra barata, para que ganen solo los empresarios”.
“Ponen el ejemplo de UOCRA, la construcción. Te aclaro que trabajé en la construcción, soy oficial albañil y lo conozco de adentro. A vos te van descontando de tu sueldo para el momento en que la obra termine, para que esa sea tu indemnización. Acá eso significa quitarte el derecho, que vos mismo juntes tu indemnización para que te echen cuando quieran”.
“Vos como joven, con esta ley, hoy entrás sin derechos casi en todos lados. A los pibes les quita toda posibilidad de entrar y pensar que van a ascender, que les va a ir bien, salvo en casos muy puntuales. En general, olvídate de toda la historia del ascenso social”.

El Congreso decorativo
Lo que negociaron, según Godoy. “Todos los días estaban cambiando cosas. Una locura. Y en medio de las bombas de humo y las bombas de estruendo, no podés ver lo que hay detrás de todo esto. Hasta que la gente caiga, van a pasar dos o tres semanas. Hay además un rol pérfido de las conducciones políticas”.
Facultades delegadas: “Firmarle un cheque en blanco a este tipo (Milei) es peligrosísimo”.
El propio Milei dijo que no le importa que voten esta ley. “Creo que es cierto. Él quiere un estado policial, plenos poderes, que el congreso sea una cuestión decorativa”. Aclaración: decorado con aumentos salariales que no reciben los jubilados.
“Pero aunque a Milei no le importe nada más que seguir destruyendo, los del gobierno que no son psiquiátricos necesitan un marco de legalidad para mostrarle al FMI, al establishment, a los propios Estados Unidos, que hay algún viso institucional en todo esto. Milei capaz que ni se da cuenta, pero los vivos que están alrededor suyo sí”.
Sobre lo ambiental: “Hay 61 artículos de este proyecto relacionados con la energía. Ahí también le delegan facultades al Presidente, a medida de las exigencias de las petroleras. En ese rubro, en Neuquén lo sabemos muy bien, además de desabastecer al mercado interno para exportar, además del ataque al bolsillo con el encarecimiento de los combustibles, hay un piedra libre para seguir reventando los territorios con modelos como el del fracking. Paolo Rocca y las demás empresas, felices”.
De madrugada continuaban las exposiciones infinitas, esperando llegar a la aprobación en general. El resto de esta saga aún está por escribirse.
Los cuero-duro
En la calle, frente al anexo del Congreso hay una carpa con jubilados y jubiladas. Noelia Guzmán es una de ellas, preside el Centro Nacional de Pensionados y Jubilados de ATE, tiene su pechera verde, y afirma que se van a quedar toda la noche: “Siempre en la lista de ajuste los primeros somos nosotros. El gobierno quiere elevar la edad jubilatoria de las mujeres a 65 años. Quiere bajarnos la ley de moratoria. No le alcanzó con el 34% que le pusimos para que su déficit fiscal quede en cero. Nos quiere terminar de matar. Pero no lo va a conseguir porque vamos a seguir luchando. No nos va a vencer. Tenemos cuero duro, venimos de luchas muy difíciles como la dictadura militar. Lo único que puedo decir, compañeros, es que salgan a la calle, porque esta lucha no es solamente pedir aumento de sueldo sino que en el futuro ustedes sean felices, y no como estamos viviendo nosotros”.
Sobre la plaza, mientras tanto, el panorama es similar a las jornadas de debate de la Ley Ómnibus: hay banderas de Polo Obrero, MST, PTS, AGD-UBA, MTL. Hay un escenario y las voces van pasando. Un detalle es que todas las voces son de jubilados y jubiladas. Una jubilada de una asamblea porteña (“El 65% de las mujeres que se jubilan son por moratoria”, advierte), otra del sindicato docente Ademys, otro de la CTA, otro de Jubilados Clasistas, otra del Plenario de Trabajadores Jubilados: “Esta ley es antiobrera y antijubilatoria”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
De frente escucha atento Juan Manuel, arquitecto de 60 años, vecino de la Ciudad, que tiene un cartel provocador: “¡Agarrá la pala, zurdo! Para enterrar las Bases”. No vino con ningún partido ni agrupación, está por su cuenta: “Esto es una estafa al pueblo. Es saqueo. Van a dejarnos en pelotas. No entiendo cómo no hay nadie, más gente, porque afecta a todos. Recién vi un ferroviario, pero la privatización de los ferrocarriles ya sabemos cómo terminó: cierre de ramales, muerte de pueblos y así con todo”. Conla luz roja del semáforo grupos de trabajadores se instalan frente a los autos con un cartel: “Todos somos Aerolíneas Argentinas”.
Se sumaron banderas de la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular) y del MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos), dos que suman otras siglas, personas y color al paisaje de agrupaciones y organizaciones de izquierda. Hay asambleas de barrios porteños y también algunos gremios como Satsaid (televisión y servicios audiovisuales), SUTEP (Sindicato Unido de Trabajadores de Espectáculo Público) y SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina). Hay cordón de fuerzas de seguridad y enfrente, un policía federal mira la plaza con binoculares.
Una columna de jubilados y jubiladas, sin dudas el sector más enérgico durante este día, comienza una caminata que da una primera vuelta a la manzana del Congreso. Cantan “Milei, basura, vos sos la dictadura” cuando pasan por la puerta de Diputados y “Ju-bi-lados, carajo”, con la entonación de “piqueteros”, al pasar frente a la puerta del Senado. María del Carmen es una de ellas y tiene uno de los carteles más significativos: “Jubilada en peligro de extinción”. Cuenta muy seria qué significa: “Vine para no morirnos de hambre. ¿Qué te parece que puede hacer un jubilado con la mínima? Me mantiene mi hijo”.
Un policía de la Ciudad se le acerca y dice que caminen más despacio porque no le puede seguir el ritmo. Cuando la columna pasa enfrente de las banderas ubicadas en la Plazoleta del Congreso, cercadas por la policía, ambas se unen en un canto: “Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta se jode”. Un jubilado se para enfrente de los policías y les muestra en la cara un cartel escrito a mano:
“Diputados: los estamos viendo. No disparen contra el pueblo”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
Actualidad
La explotación laboral es ley

por Claudia Acuña
Fue un día larguísimo, en el cual pasó de todo.
Comenzó con un paro general que detuvo el aliento de más del 60 por ciento del país y terminó cuando expiró aquello que lo hacía producir con alguna esperanza de equidad.
Lo último que se pierde ¿está perdido?

El centro porteño durante el paro. Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“Habrá que esperar que el próximo gobierno la derogue, como ya pasó”, responderá Roxana a las diez y media de la noche, que llega desde Quilmes con sus dos nietos para plantarse frente al Congreso a cacerolear, aunque para llegar a ese momento todavía falta que suceda mucho.
Al mediodía esa misma cabecera de la plaza recibe las columnas de la izquierda, mientras la Intersindical Federal arma su escenario en su otro extremo. Para el inicio de la sesión de la Cámara de Diputados ya hay cinco cuadras de columnas gremiales sacudiendo banderas. El reloj marca las dos y media de la tarde cuando comienza a sonar el himno nacional y las gargantas se hacen nudos con la estrofa “oh juremos con gloria morir”. En el escenario se amontonan los dirigentes de diferentes sectores sindicales y a lo largo de la Avenida de Mayo se agolpan personas con overoles, guardapolvos y remeras que identifican oficios diversos: docentes, empleados estatales, metalúrgicos, aceiteros, trabajadores del cine, de la televisión, del subte, gráficos, papeleros y más. La suma impresiona si se tiene en cuenta que están paralizados trenes, subtes y la mayor parte de los colectivos, pero lo que sorprende es la breve duración del acto. Poco después de las tres todo había terminado.
Cortito y al pie. ¿Así estamos?

Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“La realidad es que hasta que la gente que votó esto no despierte, es muy difícil. Y eso que lo que está pasando es alevoso. Pornográfico, digo yo”, responderá Nadia, docente de Capital, que sostiene en su mano un cartón donde escribió con marcador: “Milei es comer de la basura”. La explicación: “Hoy murió una chica de 19 años por comer de un basural. Y los tres hermanitos están internados por lo mismo: por comer del basural. ¡Literal! ¿Necesitás algo más tremendo que eso para comprender lo que nos está pasando? Es demasiado cruel”.
¿Entonces? ¿Qué hacemos?
“Los docentes tenemos una estrategia muy básica para la enseñanza que llamamos pensamiento concreto. Se usa mucho con los más chiquitos: darles un material concreto para que experimenten con sus manos, con su cuerpo y que así comprendan y saquen un aprendizaje. Creo que mucha gente cuando finalmente se quede sin trabajo, cuando le llegue la factura de luz con aumento, cuando el alquiler se vuelva impagable, va a comprender lo que pasa y aprenderá a votar”.
Dos horas más y son las columnas de la izquierda las que deciden abandonar la plaza. Lo que queda es la orfandad. Jóvenes, en su gran mayoría, que arden al calor de una tarde que agoniza mientras en el Congreso desfilan los discursos, unos tras otros, todos también cortitos y al pie.
La bronca estalla. Los hidrantes atacan, pero nadie retrocede. Los gases arrecian, pero nada ahoga el estallido. Un cartucho cae del otro lado de la valla de hierro que se convierte en red y con un passing shot cruza del lado de los uniformados, afectados con su propio veneno. A las siete y media de la tarde la Comisión Provincial por la Memoria resume así lo que sucedió después: 70 personas heridas y ocho detenidas. “Entre las víctimas de la represión se cuentan trabadores y trabajadores de prensa, jubilados e integrantes del equipo de monitoreo de la CPM que estaba registrando el despliegue de las fuerzas de seguridad”.

La política del gas pimienta. Foto: Eduardo Sarapura, Tiempo Argentino
Uno de los detenidos y luego liberado es Carlos, el emblemático jubilado hincha de Chacarita, 77 años, treinta de trabajo en el Correo, cuatro hijos, dos nietos, símbolo de la resistencia que todos los miércoles se planta frente al Congreso Nacional para reclamar que no hagan lo que hoy se convertirá en ley.
¿Qué?
“¿Cómo los jubilados van a financiar los despidos que hagan las corporaciones? Eso es una locura. Pensá un poquito: despiden a 900 trabajadores de Fate. Toda esa gente deja de aportar al Anses y, al mismo tiempo, pretenden que el Anses pague esas indemnizaciones. ¿Cómo vamos a permitir algo así? Cuando yo me jubile, ¿qué plata va a haber? Hoy lo que están haciendo es dejarme sin derecho al futuro”, responderá Luis, 25 años, empleado en un comercio que hoy cerró porque su dueño decidió que todos sus empleados –suman seis– debían estar plantados frente al Congreso. “Y vino él también. ¿Sabés por qué? Porque lo están fundiendo los productos chinos”.


Foto: lavaca.org
La plaza esta vaciada, luego de un despliegue policial desmedido.
Ya no hay sol.
Adentro del recinto es hora de las chicanas reglamentarias. El diputado Marcelo Mango (UP Río Negro) aprovecha que sus pares libertarios abandonaron la sala para plantear una moción de orden: el proyecto debe volver a comisiones para que se expida la que corresponde a Asuntos Constitucionales, ya que no está redactado respetando esa máxima norma legal. La tensión por la propuesta la generan dos condiciones formales: la primera, es que toda moción de orden interrumpe el debate y debe votarse; la segunda es que en ese momento no hay quorum, por lo tanto no puede votarse. Ergo, debe levantarse la sesión. Los teléfonos arden hasta lograr que el tropel oficialista recupere su posición en las bancas –en ese recinto se vota con el culo: para que funcione el tablero cada legislador/a debe estar sentado– y la moción es rechazada. Picada por ese aguijón, la diputada –ahora libertaria, antes del PRO– Silvana Giudici contraataca: moción de orden para que se vote en media hora. Gana, pero alguien advierte luego que en ese caso la votación coincidirá con el horario convocado para cacerolear. Nueva moción de orden: retira la propuesta. Se vota seguir como venían, hablando y hablando.

Llegamos, finalmente, al frente del Congreso, con Roxana y sus nietos, con Adela y su bebé, con Martín y su hermana, Adriana con Ornella –secretaria general de la Federación Argentina LGTB- y otras cien, quizá doscientas personas que hacen sonar cacerolas mientras cantan el clásico “Que se vayan todos”. Los autos suman sus bocinas, los camiones de basura su saludo y los transeúntes, sus miradas de aprobación. No hay, durante una larga hora, nada que altere esa protesta pacífica, certera, escasa, sostenida ruidosa e ininterrumpidamente por gente que lleva la bandera argentina colgada del cuello, sacudida por el viento en la espalda o camisetas de la selección con el número diez y el nombre de Maradona o Messi.
La escena se repetirá en Acoyte y Rivadavia. Allí el clima fue activo, estruendoso, con cientos de personas, mayoría de mujeres y jóvenes, que cortaron ambas avenidas e hicieron retroceder a la Policía de la Ciudad. Dos nenas sostienen una cartulina que advierte “Usted está mal. ¡Todo este maldito sistema está mal!”. Las manifestaciones se reprodujeron en barrios como Núñez, Boedo, Paternal, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Crespo y Mataderos, entre otros.


Foto: lavaca.org
En Congreso, a las once y media de la noche Gendarmería recibe la orden de desalojar Congreso. La cacería suma otros dos detenidos.
Una hora después, con 135 votos afirmativos y 115 negativos, la explotación laboral es ley.
La plaza está desolada.

Foto: lavaca.org
Actualidad
Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Los trabajadores de la fábrica de neumáticos Fate, de San Fernando, se encontraron este miércoles con los telegramas de despido que son un anticipo de la reforma laboral que el gobierno buscará hacer votar en Diputados mañana. Venían de 14 meses sin ajuste alguno en sus salarios por parte del grupo Madanes Quintanilla, propietario también de Aluar y al que se supone queriéndose vincular con el negocio energético frente al colapso industrial que vive el país. La permanencia pacífica en la planta, los comentarios, las sospechas, las sensaciones, la orden de desalojo y el significado del trabajo.
por Sergio Ciancaglini/lavaca.org
(foto de portada, Maximiliano Luna, Tiempo Argentino)
En los dos principales párrafos del cartel imprevistamente colocado en la puerta de la fábrica Fate, de San Fernando, se lee:
“Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.
“En consecuencia, informamos que, en este contexto, y tras haber realizado los mayores esfuerzos posibles por evitarlo, nos vemos obligados a extinguir todos los contratos de trabajo. Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal”. La empresa de 80 años es liderada actualmente por Javier Madanes Quintanilla.
Sebastián, Marcelo, Cristian, César y tantos más se toparon este miércoles con esas palabras amablemente hostiles al arribar al trabajo, mientras desde sus casas les avisaban que los telegramas de despido les estaban llegando a cada uno de ellos. Pronto empezó a acercarse más gente a la calle Blanco Encalada al 3000 en Victoria, San Fernando. Se concretó lo que los trabajadores llaman una permanencia pacífica tras ingresar a la planta a la espera de que se solucione el conflicto. Tanto el ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires como la secretaría de Trabajo nacional dictaron la conciliación obligatoria.

Foto: lavaca.org
Explica Ariel Godoy a lavaca: “Trabajo aquí hace 21 años, y de un día para el otro nos enteramos de que nos dejaron en la calle. Había amenazas, porque es una patronal que no dejó de golpear desde que asumió Milei. Ya habíamos perdido casi la mitad de los puestos de trabajo. ¨Éramos 1.500 y quedamos unos 800 trabajadores. Llegamos a 920 despidos calculando a los tercerizados. Hacía 14 meses que no teníamos aumentos, y trabajábamos en condiciones de presión muy fuertes, con personal de seguridad recorriendo permanentemente la plana. La producción estaba en un 30% de lo que esta planta puede fabricar”.
Sobre la conciliación obligatoria: “No podemos confiar en esas conciliaciones, porque es una empresa que se ha mantenido en la ilegalidad muchísimas veces. Queremos que garanticen que los puestos de la fábrica no se toquen”.
Sobre este punto, las dudas surgen ante el hecho de que la empresa pague todas sus indemnizaciones y deudas para cerrarla definitivamente. Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) cercano al Partido Obrero, recorría la planta y cerca del mediodía tomó un megáfono para hablarle a la gente y al periodismo: “Vamos a permanecer para que se cumpla la conciliación. Vamos a estar adentro de la fábrica usando las máquinas trabajando como siempre hemos hecho, o adentro de la planta garantizando que eso vuelva a suceder. Les decimos que nos preparemos para tener un tiempo aquí. Porque el país entero está hablando de esto. Es algo muy injusto y lo muy injusto cuando se mete todo un país, se puede cambiar. Las condiciones económicas de este holding (Madanes) permiten tranquilamente cambiarlo. Esto no es algo que nos merecemos y nos vamos a defender porque es justo hacerlo”.

Leo Albertoli: «Esto ya lo vivimos. No hay nada nuevo. Todo está inventado». Foto: lavaca.org
¿De qué sirve estudiar?
Sobre la calle, se instalaron gazebos y hablaron representantes de múltiples partidos, comisiones internas, organizaciones sociales y centros de estudiantes. Dentro de Fate uno de los obreros, Cristian, planteaba a lavaca: “Esta es una maniobra de Madanes para sacar algún vuelto. No sé cuál puede ser: si alguna ventaja con el aluminio, algo con energía, alguna ventaja con alguna inversión. Mientras tanto mi sensación es que la CGT no hace nada, nos vende a todos, y lo que termina pasando es que nadie piensa en las familias reales”.
Cuenta Cristian que tiene un hijo de 19 años. “Terminó la escuela técnica, y no consigue laburo por ningún lado. Me dice: ‘Papá, estuve siete años en el colegio y ahora las industrias caen a lo loco. ¿De qué sirve estudiar’? Eso es lo que hoy te pregunta un chico”.
Sobre el gremio: “Dicen que tenemos un gremio zurdo, sí, pero siempre fue flexible para el dueño, para llegar a acuerdos. Mirá, además de que no nos aumentaron en 14 meses ni un peso, nos sacaron unos vouchers para comprar neumáticos Fate a mitad de precio”. Informa que su sueldo, con 17 años de antigüedad, es de 1.400.000 pesos.
¿Hubo trabajadores de Fate que votaron a Milei? “Muchos. Dicen que estaban cansados de tantas promesas que no se cumplían antes. Me parece que todo eso está cambiando. Pero no quiero confrontar con la gente que votó a Milei, hay que apostar a unirnos”. Cristian se emociona: “Yo digo que hay que unirse, basta de zurdos, peronistas, de derecha, somos uno. La Argentina es linda, es un pueblo re trabajador. Desde chiquitito que me levantaba a la mañana y siempre veía lo mismo: colectivos llenos de trabajadores. Es un país de trabajo siempre. Y eso es lo que quieren matar. Me niego a eso”.

Sonríe en la goma del sindicato de neumáticos. Foto: lavaca.org
De parripollos a repartidores
Leonardo Albertoli está hace 11 años en Fate, en el sector de neumáticos radial camión: “Soy el único ingreso de mi familia. Tengo una nena de 11 y un nene de 8. Lo único que queremos es trabajar, defender los puestos de trabajo. Los problemas que tenga el dueño con el gobierno no nos competen. Pero no podemos perder el trabajo por lo que cualquiera se da cuenta: lo que cuesta tener un laburo”.
Agrega: “Reina el trabajo informal, la changa, el rebusque del monotributo mínimo para ver cómo llegar a fin de mes. Ni siquiera podemos decir que esa persona quiere progresar. Lo que quiere es sobrevivir a este atropello de cada día. Y en nuestro caso, la empresa puso ese cartel sobre las ‘condiciones de mercado’. Pero si las cubiertas suben no es por los salarios de los trabajadores, que además no subieron en más de un año, sino por esas condiciones económicas. Entonces que lo arreglen, pero no a costa de las familias”.
Leo compara otra cuestión. “En los 90 eran los parripollo y los remises, hoy son los choferes de plataforma y repartidores. No es nada nuevo esto que está pasando, ya está todo inventado”.

Raúl Godoy, de Zanon a acompañar a Fate, y su idea sobre la era Milei. Foto: lavaca.org
La bala
Todos los que pueden buscan la sombra de algunos árboles para cubrirse del solazo de 31º. Guillermo le dice a Ignacio. “Sabemos que el dueño es de los más millonarios de Argentina (1.500 millones de dólares, según la revista Forbes, que lo ubican como el rico nº 12 del país). Dicen que quiere dedicarse a la energía. Y tiene Aluar. Es espalda para superar esto. Su vida no le va a cambiar. La nuestra sí”.
Ignacio: “El tipo puede hacer cubiertas que digan Fate en China, despide a 1.000 personas, se queda con 100 operarios para manejar la logística y el día de mañana, si cambian las cosas, las máquinas están y vuelve a producir”.
Guillermo: “Esto es una bala que nos pega a todos. Porque todos tenemos amigos, parientes y conocidos que se quedaron sin su laburo. Y lo que te dicen es obvio: no encuentran trabajo por ningún lado”.
Nacho: “¿Cuánto va a seguir así? Me parece que todo esto va a explotar en algún momento, como en 2001. El gobierno funciona porque lo bancan los fondos buitres y Trump le da los préstamos”. Guillermo: “Solamente favorece a la minería, el petróleo, el campo. El resto no se entiende qué va a pasar”.
¿La era terminada?
Las palabras de los trabajadores tienen un contexto: los 80 años de Fate la hicieron cruzarse con crisis de todo tipo: el menemismo puro y duro, la crisis de 2001, la aparición desde Oriente de neumáticos (entre otras gomas) a precios irrisorios, las recesiones, inflaciones, y etcéteras conocidos. Mezclando capacidad productiva y de lobby con gobiernos de todos los signos, empezando por los militares, logró pasar mucho tiempo sin pinchaduras. Pero esta vez el grado de apertura y destrucción fue demasiado. Velozmente la empresa, concentrada ahora en Aluar, empieza a reconfigurarse como holding energético. El resultado para el país es que ese sector, junto con la minería y el petróleo (los únicos «exitosos» en estos tiempos en una economía cada vez más concentrada y primarizada) generan muy poco trabajo en comparación con las más de 20.000 industrias que han cerrado desde que asumió Milei: grupo al que ahora se suma Fate.
En la calle está también Raúl Godoy, trabajador de la fábrica recuperada Zanon de Neuquén hoy en uso de licencia (sin goce de sueldo) y colaborando con Myriam Bregman y Nicolás del Caño. “Esto huele muy mal, están haciendo negocios tremendos, pero a la vez hay internas entre ellos, entre el gobierno, entre empresarios. Los rehenes son las familias de los trabajadores. Y ves cosas raras como la senadora bonaerense de LLA Florencia Arietto, brutal enemiga de los trabajadores, que salió a decir que los despidos eran ilegales. O el Gordo Dan, que también le pega a Madanes diciendo que es kirchnerista. Cuando pasan esas cosas, es que hay algo sucio detrás, algo muy turbio”.
Sobre la política actual: “Cada vez menos gente cree en el gobierno. Hubo un apoyo por lo que pasaba antes: abandono, promesas que terminaban en ajustes, jubilados sin reconocimiento, fiascos permanentes. La gente cayó en el mal menor todo el tiempo. Milei, como en su momento fue Alberto. Pero ahora vos ves que están quedando solo los del núcleo duro, los troles, pero cambió el clima político. Por eso el gobierno está acelerando ahora. Pero para mí la era Milei terminó. El verdadero tema es no volver a caer en males menores, sino crear alternativas. Lo ves en todas las formas de resistencia que hay, pero el tema es mantener también la independencia política de esos movimientos. Que no sea solo luchar sino también organizarse y así generar una alternativa propia”.
Frente a la fábrica hay un comercio que vende cocinas, cafeteras, licuadoras y muchos etcéteras chinos. Alejandro: “Lo que pasa en Fate nos afecta a todos. Yo no sé si la gente se dará cuenta de lo que votó. El país está dividido en dos. Somos todos trabajadores, pero no tiramos para el mismo lado, y no hay nadie que organice algo distinto. El gobierno le tira flores a Trump, pero no hace que hace él, que es defender su propia industria”.
Local de uñas, Shell y futuro
A última hora el fiscal Marcelo Fuenzalida ordenó el desalojo de Fate, lo cual pone al conflicto en conflicto: los trabajadores declaran que no abandonarán el lugar.
A la espera a la resolución de esa situación, Leo Fernández, del sector Depósito contaba: “Veíamos que caían las ventas. De cuatro turnos pasaron a tres. El año pasado echaron a 130 compañeros. Aparte de Fate están Bridgestone y Pirelli, pero que importan cubiertas de marca propia de otros lados, principalmente China. Pero con estos despidos te dejan casi seguro sin trabajo. Mi hija Camila tiene 23 años. Trabajó en una casa de comidas como cajera, en un local de uñas como recepcionista y en una Shell. De todos lados van echando a la gente. En la Shell le pagaban en negro. El de más antigüedad tenía un año. Los demás 5 meses a lo sumo. Los echan, meten a otros, van renovando, y todo en negro. Por eso también todo esto nos pega mal a nosotros. ¿Qué vamos a hacer? Por lo pronto resistir y después veremos, porque obviamente hay que seguir”.
-¿Y qué les dirías a los jóvenes de la edad de Camila, que creen e Milei?
Mira el enorme edificio blanco y gris de Fate, ahora silencioso y vacío, mientras los obreros se preparan para lo que se venga, y responde:
-Les diría que con este gobierno no tienen futuro.

Foto: lavaca.org
Actualidad
Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

En su primera entrevista periodística tras el ataque que sufrió durante la represión del 12 de marzo, el fotógrafo Pablo Grillo (36 años) compartió en su casa con lavaca las sensaciones sobre lo que ha vivido desde aquel momento en el que un proyectil –apuntado por Gendarmería a su cabeza– casi lo mata. El video de su mensaje a Patricia Bullrich. La recuperación, el fútbol, la música, la política, la solidaridad. El significado de la violencia contra el periodismo y un proyecto para cuando pueda volver a las marchas: “La próxima voy con tres cámaras”.
Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi
Fotos Lina Etchesuri
A once meses y tres días de haber recibido el disparo que lo dejó al borde de la muerte, el fotógrafo Pablo Grillo sonríe con la sonrisa más hermosa del mundo, vivo, vivísimo, lúcido, lucidísimo y esto ya alcanzaría para terminar la nota acá, sino fuera porque este pibe que el 30 de noviembre pasado cumplió 36 años está listo para hablar.
“Creo que para fines de febrero ya me dan el alta”, dice, mirando a los ojos. “Falta, un poquito más”.
Un poquito más, susurra Pablo, transmitiendo una fuerza indescriptible. Es la primera entrevista que da a un medio de comunicación luego de que el gendarme Héctor Guerrero –hoy procesado por la Justicia– le disparara, en línea recta y por fuera de todo protocolo, una granada de gas lacrimógeno que le partió literalmente la cabeza. Fue el 12 de marzo de 2025 y Pablo estaba trabajando: era el día que las hinchadas de todos los clubes se habían autoconvocado para ir a bancar la marcha de jubilados y jubiladas, que siguen protestando por el recorte en sus haberes. El gobierno, con la actual senadora Patricia Bullrich al frente entonces del Ministerio de Seguridad, quiso evitar esa imagen de solidaridad masiva que Pablo había ido a registrar y reprimió con brutalidad.
La imagen de Pablo recorrió el mundo. Se convirtió en un ícono de la violencia de la gestión de Javier Milei contra la protesta social en general y la libertad de expresión en particular. Ese día Pablo fue llevado de urgencia al hospital porteño Ramos Mejía gracias a la rápida intervención de dos personas que, en la calle, le salvaron la vida. Los profesionales de ese símbolo de la salud pública hicieron lo imposible con un pronóstico muy delicado: según los médicos, si no moría en la operación que le hicieron a minutos de ingresar a quirófano, quedaría en estado vegetativo.
Una semana después, todavía nadie entiende cómo, Pablo dijo sus primeras palabras a su padre:
–Hola, viejo.
A partir de allí dio los primeros pasos, hubo nuevas intervenciones, y en junio empezó su rehabilitación en el Hospital Manuel Rocca. Este febrero de 2026, Pablo empezó con salidas los sábados y domingos y hace una semana firmó como querellante en la causa que lo tiene como sobreviviente.
Dice mirando a los ojos: “Quiero ver a Bullrich presa”.

La sonrisa, la cámara y la vida. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
Estar en casa
Pablo y su padre Fabián invitan a pasar al departamento en el que vive el joven, debajo de la casa de sus padres, un lugar que estaba construyendo con sus propias manos. Hay cuadros y fotos: un póster de Evita en la heladera junto a un dibujo de Luca Prodan, una bandera de Cristina Fernández que hizo con amigos en un taller de CABA, banderines del Napoli (donde jugó Maradona, otro amor, traído por sus abuelos de Italia en los noventa) y del Club Villegas, donde hizo las inferiores.
Pablo lleva puesta la chomba de su amado Independiente y un gorro Piluso de Remedios de Escalada, del que prende el pin con su foto icónica y la frase de su ídolo Ricardo Mollo sobre esa cámara de fotos que Bullrich y compañía buscaron que deje de disparar: “Un arma de creación masiva”.
–¿Cómo estás?
–Bien. Con ganas de que me den el alta. Esto cansa un poco. No puedo ir a ver a mis amigos, pero si les mando mensajes, obvio que vienen.
El consejo de los médicos es que el proceso de rehabilitación siga siendo muy de a poco. Que se canse en las terapias y afuera descanse. Las salidas del hospital son parte de la recuperación, de reencontrarse en su casa, en su barrio, en lo cotidiano: un paso previo al alta definitiva.
Pero con cuidados: la semana pasada dieron una vuelta manzana para pasear a Tupac, su perro, y motivó un tirón de orejas por parte de los profesionales. “Les conté que casi me caigo en la esquina”, se ríe.
Siempre ríe Pablo.
Diego, Cristina y los Ricardos
Apasionado de la lectura, cuenta que tiene muchísimos libros nuevos que le fueron regalando los últimos meses. “Una banda, llenan toda esa estantería”, señala, feliz, y dice que no está leyendo ninguno porque le cuesta concentrarse. Por ahora mira redes sociales y algo de televisión, como el triunfo de Independiente a Lanús por 2 a 0 el último viernes.
Pablo: Venimos con tres empates seguidos y dos victorias. No jugó mal. Ese pibe Abaldo es bueno (Matías Abaldo, uruguayo que marcó el primer gol).
Fabián: La jugada del segundo gol también fue hermosa. ¿Cuántos toques contamos?
Pablo: Conté diez. Un buen desarrollo en la jugada, desde abajo hasta arriba.
La charla futbolística llega hasta San Telmo, club del ascenso donde Emiliano, el hermano de Pablo, trabajó como videoanalista, y al que Fabián recuerda por una frase: “La famosa Isla Maciel, como dijo Maradona”.
Pablo: Hay que aferrarse a lo que decía el Diego. Lo re extraño. Y pienso qué hubiera dicho sobre mi caso, porque lo primero que uno hacía era buscar a ver qué decía el Diego.
-¿Qué creés que hubiera dicho?
Pablo: Hubiera mandado a la concha de su madre el operativo, a Bullrich, a los gendarmes, y por último hubiese dicho mi nombre. Bien a lo último.
-Mollo habló varias veces en los recitales de Divididos.
Pablo: Lo de Mollo fue terrible.
Se le vuelven a iluminar los ojos cuando habla de este y de otro Ricardo que idolatra. Bochini, gloria de Independiente, pasó a saludarlo y le regaló su camiseta número 10. “Firmada y todo”, se jacta Pablo, que se la pasó hablando de fútbol con el Bocha en la terapia del Ramos Mejía.
¿Cristina Fernández se comunicó? Fabián responde: “Habló conmigo los primeros días, cuando él estaba muy grave”. Pablo levanta la cabeza sorprendido.
“¿Cristina Kirchner?”, pregunta.
“Sí, ¿no sabías?, ¿no te conté?”, dice Fabián.
Pablo se ríe, sin poder creerlo: “¿Cómo no me contaste?”.
Fabián: “Fue al segundo o tercer día. Un amigo del barrio, militante, te había venido a ver. Me pasa el teléfono y me dice: ‘Tomá, es Cristina’. Uf… Ella estaba a las puteadas y llorando. Dijo que le pegó mucho lo que le pasó a Pablo porque se le vino la imagen del disparo fallido contra ella”. El 1° de septiembre de 2022, la ex presidenta sufrió un intento de homicidio en la puerta de su casa en Recoleta. Cuenta Fabián que en ese llamado se puso a disposición de lo que necesitaran. La familia, agradecida, nunca quiso que el reclamo tomara un signo partidario, aunque su filiación es conocida.
Pablo sigue asombrado. “Mollo, Bochini, Cristina… Y Diego desde algún lado”.

Pablo y su padre, Fabián Grillo. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
“La próxima voy con tres cámaras”
-¿Qué ves en redes?
Pablo: Veo una banda. Me sorprende que el caso haya tenido tanta repercusión.
-¿Qué te genera lo que ves?
Pablo: Justicia no, porque es relativa. Es para discutir qué es para vos la justicia y qué es para mí.
-¿Y qué es para vos en este caso?
Pablo: En este caso es decirle al chabón (el cabo Guerrero) que no puede apuntar a la cabeza con un arma. Y el tipo disparó a la cabeza. Ya de movida arrancamos para atrás. Después, lo que para el chabón es justicia es que estaba recibiendo órdenes, que “es verdad”, entre comillas (hace el gesto). Por eso, hay que caerle a la Bullrich y es lo que estamos planteando en el proceso judicial.
Fabián: Se vio que Guerrero disparó, por eso se va contra él.
Pablo: Él podría haber apuntado para arriba. La onda es que tienen que ir presos los dos. A Bullrich yo la quiero ver presa. A él, meterlo preso y que no pueda agarrar más un arma.
Fabián: En el caso de Bullrich es reiterado. Si la hubieran condenado con Rafael Nahuel (el joven mapuche asesinado por Prefectura en 2017) o con Santiago Maldonado (desaparecido tras la irrupción violenta de gendarmes a una comunidad mapuche ese mismo año), no hubiera pasado lo de Pablo. Vos podés meter en cana a toda la cadena de mando, pero no solucionan el problema porque el daño a Pablo está hecho, todos los daños ya fueron hechos. El tema es en función del después: que no vuelva a pasar. Parémoslo.
-Pablo, ¿qué sentís que buscaban ese 12 de marzo al atacar a quien tenía una cámara?
-Que no registremos. Que nos dé miedo y la próxima no vayamos. Pero vamos a ir con más ganas. La próxima voy a ir con tres cámaras: voy a estar con una así (señala su cámara), otra acá disparando automático, y una GoPro que filme todo, olvidate.

Imágenes en la heladera de la casa de Pablo. Foto Lina Etchesuri/lavaca.org.
Una clase de política
Desde el 12 de marzo de 2025 sus familiares y amigos sostienen todos los viernes un semaforazo en la plaza de Remedios de Escalada, además de los festivales que realizaron cada mes para visibilizar el caso y exigir justicia. Pablo piensa esa solidaridad, tan potente: “Algo generamos, me parece. Solidaridad con solidaridad se paga”.
Surgen todas las historias que contamos en este perfil que elaboramos con familiares, amigos, amigas y compañeros de trabajo (https://lavaca.org/mu203/ojos-bien-abiertos-perfil-del-fotografo-herido-de-muerte-por-la-gendarmeria/), sobre todo aquellos del Hospital Evita, en Lanús, donde hacía fotos y trabajaba los espacios comunes, seguido de los perros Pichi y Chen: desde la recuperación del helipuerto hasta los plantines que Pablo hacía para los usuarios del servicio de salud mental de la institución.
Fabián dice que lo querían hasta los policías: “Porque hay una imagen del militante vago, pero a él lo veían trabajar como una hormiga”.
Pablo lo recuerda: “Y me reconocían eso, veían todo lo que hacía. Yo me quedaba cruzado, como diciendo: ‘No me podés decir esto, amigo. Como yo, hay un montón’. Ellos también se quedaban cruzados. Y nos quedábamos así cruzados los dos”, se ríe (porque Pablo siempre se ríe).
Fabián: “A mí me gustaba lo que querías hacer en el cine, un Espacio INCAA, porque el hospital tiene una sala con un proyector de la época de la Fundación Evita”.
El Hospital Evita es una mole de cinco pisos que simboliza que alguna vez la salud pública fue una planificación maciza. Pablo: “El cine es mortal y yo quería que estuviera accesible para el barrio. Calculo que en la época que lo hicieron fue pensando en eso”. Hoy el INCAA está desfinanciado y casi entra en el recorte de la ley de reforma laboral, aunque el Gobierno postergó las derogaciones de las asignaciones específicas hasta enero de 2028.
Cuando Pablo escucha el dato dice: “Lo mejor que viví fue con Néstor y Cristina. Eso fue peronismo arriba de la mesa”.
-¿Qué significa el peronismo para vos?
Pablo: Es muchas palabras en una sola. Es gestionar para el pueblo, sin más.
-¿Y peronismo arriba de la mesa?
Pablo: Es una torta gigante cortada en 50 mil pedazos. Nos ganaron esos cuadrados la campaña, yo no lo puedo creer.
-¿Por qué pensás que ocurrió?
Pablo: Porque nos faltó peronismo, militancia peronista. Ser más pragmáticos en algunos discursos.
-Lo que decías del policía que te vio trabajar.
Pablo: Claro, me vio hacer algo que no era pintar paredes o una bandera. Algo real. Bah, que para ellos es real. Y para mí también, esa es la realidad del militante.

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
La cabeza intacta
El domingo había arrancado tormentoso, con mucha lluvia, pero cuando le proponemos a Pablo hacer unas fotos, él sugiere hacerlas afuera, en las calles de su barrio. En Escalada ya había salido el sol, se había iluminado el cielo.
Pablo agarra su cámara, feliz, y también nos retrata, bajo su mirada. Le proponemos grabar un video.
“Pará que pienso qué decir”.
Y después de un ratito, avisa: “Cuando quieran”.
Apretamos rec.
Y Pablo, fuera de todo guion, ilumina: “Qué decirte, Bullrich. Sos una re compañera, te hago los dedos en V, te saludo. Acá estamos en el barrio…”.
Y se levanta el gorro Piluso mostrando el lugar al que le dispararon, sonríe y dice: “Con la cabeza intacta”.
Video @mu.lavaca

NotaHace 4 semanasComienza un juicio histórico por fumigaciones con agrotóxicos en Pergamino

NotaHace 4 semanasAdiós, Capitán Beto

PortadaHace 3 semanasOtra marcha de miércoles: video homenaje a la lucha de jubiladas y jubilados

Muerte por agrotóxicosHace 2 díasConfirman la condena al productor que fumigó y provocó la muerte de un chico de 4 años

ActualidadHace 2 semanasReforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”





























