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Ley Ómnibus: Camarazo contra la represión 

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Frente al Congreso se organizó un “Camarazo” como reclamo contra la violencia policial que vienen sufriendo no solo manifestantes, sino especialmente quienes realizan la cobertura periodística de lo que sucede. Las características del nuevo gas que utilizan las fuerzas de seguridad, detalles de lo que ha venido ocurriendo y lo que significa un nuevo atentado a la libertad de expresión.

Texto: Francisco Pandolfi

El fondo es el mismo: el Congreso de la Nación Argentina. 

Pero esta vez, una multitud de reporteras y reporteros gráficos no están con cascos que recubren sus cabezas; ni con antiparras o anteojos para soldar que les protejan sus ojos; ni pañuelos ni barbijos que resguarden sus bocas; ni máscaras de gas que atajen un químico tan desconocido como asfixiante. 

En el Camarazo convocado este mediodía desde la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGra), la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), las caras están descubiertas, las cámaras están alzadas y el grito es al unísono: basta de represión a las y los trabajadores de prensa. Basta de balas de goma, basta de gases. 

Y advierten: “Nuestros ojos miran”. 

“No estamos en guerra”

“Este protocolo no es para una ciudad como Buenos Aires, no estamos en guerra, no es Palestina, no es Ucrania ni Rusia. Como reporteros gráficos no debemos estar vestidos como soldados con chalecos, cascos de kevlar y máscaras de gases. Tampoco creo que las marchas deban tener esa vista de los reporteros gráficos, preparados para un enfrentamiento; estamos sentando un precedente de que ahora sí pueden disparar a mansalva porque estamos protegidos. Pareciera que quieren implantar lo mismo que sucedió en Chile, donde tiraron de todo y con todo”, define el fotógrafo Juan Pablo Barrientos.  

Entre las coberturas del miércoles, jueves y viernes por las manifestaciones contra la Ley Ómnibus que impulsa el Ejecutivo, hubo alrededor de 60 heridos, y más de la mitad fueron trabajadores de prensa, a manos de las distintas fuerzas federales que desplegó la ministra de Seguridad Patricia Bullrich en la plaza del Congreso –Gendarmería, Prefectura, Policía Federal, Guardia de Infantería Aeroportuaria y Policía de seguridad Aeroportuaria–.

“No quieren que la sociedad se entere”

Susi Maresca, reportera gráfica y fotógrafa documentalista, recibió tres balazos de goma. Repudia: “Estamos acá para denunciar todas las violaciones a los derechos humanos. Estamos siendo objetivo de la violencia estatal y policial, porque no quieren que mostremos lo que vemos, que la sociedad se entere de lo que está pasando y de qué modo quieren aprobar esta ley, en detrimento de nuestros derechos humanos y naturales”.

Ley Ómnibus: Camarazo contra la represión 

Susi Maresca, una de las fotógrafas reprimidas.

Rodrigo Ruiz integra la revista Cítrica y es otro de los fotógrafos que fue reprimido con balas de goma. “De un momento a otro, sobre esta misma plaza donde estamos ahora parados, recibí tres disparos de la Policía Motorizada Federal, que me dejaron bastante shockeado. Fue la primera vez que me sucedió en todos estos años de laburo”. 

Ley Ómnibus: Camarazo contra la represión 

La represión a la prensa, en una foto.

El después, no fue menos traumático: “El caudal de sangre que corría sobre mi pierna era considerable. En una posta sanitaria me limpiaron la herida y un compañero me llevó al hospital Ramos Mejía, donde la guardia estaba sin atención administrativa y solo había un médico. Fui al hospital público de Wilde donde me hicieron unos Rayos X y se demostró que tenía alojado un perdigón. Cuando pedí que me lo sacaran, respondieron:
’Tu vida no está en riesgo y para retirarla necesitamos la orden de un juez’. Al día siguiente fui a la Procuraduría contra la Violencia Institucional a realizar la denuncia y me remitieron al cuerpo médico forense en el cual consta la sugerencia del fiscal de retirar el objeto.
Sin embargo, ahí tampoco me extrajeron la bala porque en ese lugar no había ‘herramientas para tratar a gente’, así que la bala me la terminó sacando una persona conocida”. 

Ley Ómnibus: Camarazo contra la represión 

Rodrigo Ruiz, reportero gráfico que sufrió tres balazos de goma.

Libertad de expresión

En el Camarazo, hay una canción que se repite en loop: “Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode”. También se canta contra Patricia Bullrich, responsable política de la acción policial: “Este Camarazo tiene una razón muy puntual, que es el atentado a la libertad de prensa por parte de las Fuerzas de Seguridad que atacaron indiscriminadamente a un montón de colegas de diferentes formas, no solo con balazos de goma, sino también con gases lacrimógenos. Hay que visibilizar este avance ilegal”, expresa Gabriela Salomone, docente de ARGRA. Completa: “Hay una campaña de amedrentamiento y miedo. Nadie está buscando violencia, ni enfrentamiento, simplemente queremos registrar lo que está ocurriendo. Somos fotógrafas y fotógrafos trabajando, nada más”.

Analiza Mariana Nedelcu, fotógrafa freelance: “No podemos documentar con libertad, hay claramente un ataque dirigido hacia la prensa”.

¿Qué es lo que más te sorprendió de estos días de represión? 

–Varias cuestiones. Por un lado, esta especie de ensañamiento con nosotros; el hecho de no dejarnos mostrar lo que está pasando; por otro lado, el uso de este gas que no sé ni cómo llamarlo. Es muy fuerte y ha anulado a varios compañeros y compañeras, ya que te impide ver correctamente. Sin ir más lejos, en una de las jornadas de la semana pasada ligué gases sin haber estado de frente, sino de rebote. Durante toda la jornada no vi bien, hice fotos sin saber si estaba enfocando o no. Además de la vista, quema la piel, arde y dura muchísimas horas, algo que antes no era así. Realmente no te permite trabajar. Lo otro que me llamó la atención es la presencia ridícula, absurda y desmedida de la cantidad de Fuerzas de Seguridad alrededor del Congreso. No tiene explicación más que un show que están haciendo, en el que nos encierran con unas coreografías que antes no se veían.

Hablaste de ensañamiento. ¿La prensa fue un flanco a apuntar directamente? 

–Sí, porque si bien han reprimido a todo el mundo, no solo a los trabajadores de prensa, es un dato objetivo que hay un número muy grande que fue agredido y reprimido; los datos lo demuestran, hay un ataque directo que tiene que ver con no dejarnos documentar, que es lo que debemos hacer y vamos a seguir haciendo.

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Mendoza: liberaron a dos asambleístas detenidos por oponerse a la megaminería

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Mauricio Cornejo y Federico Soria (ambos en la imagen principal), integrantes de la Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, fueron liberados este jueves al declararse incompetente en la causa la jueza Claudia Tula, que derivó el caso a la justicia federal. El abogado de la asamblea consideró la medida “una muestra de imparcialidad y de no dejarse intimidar por el poder político de Mendoza”. La detención de Cornejo ocurrió el 24 de febrero y la de Soria el 31 de marzo, por supuestamente “pertenecer a un grupo que quiere imponer sus ideas mediante la violencia”. El nivel de falsedad de este tipo de acusación en esta causa armada es tan profundo como los negocios y negociados que esconde la alianza entre el gobierno provincial y las mineras. La provincia cuenta con una ley, la 7722, que impide las actividades que destruyen el ambiente, contaminan y ponen en riesgo el principal recurso de vida: el agua. Distintos gobiernos intentaron anular esa ley, defendida en las calles y las rutas por la sociedad mendocina. Detalles sobre el caso, un abuso que intenta eliminar justamente la oposición de las comunidades. Las voces de los asambleístas al quedar en libertad.  

Por Francisco Pandolfi

(Fotos publicadas por el sitio biencuyano.com.ar y lavaca.org )

Nora Moyano, de la Asamblea de las Heras por el Agua Pura de Mendoza, dice a lavaca: “Los compañeros se bancaron la cárcel sin ningún tipo de queja, impresionante la actitud de valentía y coraje de ambos. Hoy fue un día maravilloso, al que llegamos porque la única lucha que se pierde es la que se abandona y nosotros no abandonamos ni un minuto esta lucha”. Está emocionada, minutos después de que después de que Mauricio Cornejo y Federico Soria fueran dejados en libertad.

Para comprender la celebración de Nora, que es la de tantas y tantos, hay que comprender una larga historia.

Mendoza: liberaron a dos asambleístas detenidos por oponerse a la megaminería

Incompetencia

En Uspallata, Mendoza, hay un mural. Hay un mural grande, colorido. Un mural que dice Uspallata unida por el agua. Y que no a la Megaminería contaminante. Y que el agua no es un negocio y que la ley 7722 (que regula la actividad minera, prohibiendo el uso de sustancias tóxicas para el cuidado del ambiente y el agua) no se toca. 

Este mural tiene su contexto, que mirado con el prisma del presente ameritaría una actualización, con una consigna que hoy vociferan –con rabia y urgencia– desde la asamblea de vecinos autoconvocados de Uspallata: “Basta de persecución”.

El pedido también era el de “Liberación de los injustamente detenidos Mauricio Cornejo y Federico Soria”, pero esta mañana fueron dejados en libertad luego de que la jueza a cargo de la causa, Claudia Tula, se declarara incompetente y derivara el expediente a la Justicia Federal. Mauricio y Federico, presos por manifestarse contra el nuevo intento de instalación del proyecto megaminero San Jorge, continuarán procesados.

Cuando el “no”, no se entiende

Uspallata queda al noroeste de Mendoza, en el departamento de Las Heras. A 120 kilómetros de la capital provincial y a 62 del majestuoso cerro Aconcagua. En Uspallata el gobierno mendocino se obstina en imponer (ahora junto a la empresa multinacional Solway Holding) un proyecto minero de cobre, oro y plata, sin el aval del pueblo y pese a la vigente Ley 7.722. Al proyecto minero San Jorge (PSJ) quieren instalarlo desde 2007 y una y otra vez se toparon con el “no” de la gente. 

Y este año no está siendo la excepción. Aunque cambiaron los métodos y la correlación de fuerzas. Con la luz verde del gobierno nacional, impulsada por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el tándem gobierno mendocino y empresariado minero avanzó sin frenos. Lo describe la Unión de Asambleas de Comunidades (UAC): “Estamos en un momento crítico. El avance del fascismo global y regional ha envalentonado a los violentos que avanzan sobre territorios, comunidades y pueblos. Vienen por el oro, vienen por el agua, vienen por todo. En Mendoza, una provincia que posee leyes en vigencia relacionadas con la protección del agua y restrictivas para la megaminería, dos compañeros asamblearios fueron detenidos por el aparato jurídico del gobierno provincial, por haberse manifestado en contra del avance minero sobre los territorios y las leyes”.

Armar la causa

Hace un par semanas contamos en lavaca la persecución que denunciaban las asambleas ambientales mendocinas desde fines de enero https://lavaca.org/notas/megamineria-patotas-y-cornejo-junto-a-milei-la-asamblea-de-uspallata-resiste-al-proyecto-san-jorge/, cuando se inauguró en Uspallata una oficina de la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros. En ese acto acudieron empresarios del sector, legisladores y funcionarios provinciales y municipales, así como el intendente de Las Heras, Francisco Lo Presti, acompañado por la patota de la UOCRA. “Defender el agua y los bienes comunes no es delito. Delito es llevar a la patota de la UOCRA a pegarle a los vecinos”, denunciaron en aquel momento junto a “una serie de allanamientos a integrantes de la asamblea, cristalizada en detenciones y causas completamente armadas”.

Mendoza: liberaron a dos asambleístas detenidos por oponerse a la megaminería

El abogado de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Uspallata, Marcelo Romano, informó al conocer el fallo: «La jueza Tula, en una muestra de imparcialidad y de no dejarse intimidar por el poder político de Mendoza, ha decretado que los delitos por los que el gobierno y las mineras persiguen a nuestros compañeros Federico y Mauricio son incompetentes para ser juzgados por el Ministerio Público Fiscal de la Provincia. Por eso el Procurador y el fiscal Sánchez, van a tener que explicarle a los mendocinos por qué han tenido encerrados en condiciones inhumanas a los inocentes que el único delito que han cometido es defender el agua de todos”. Y agregó: “No somos terroristas los que defendemos el agua. Vamos a seguir teniendo razón, porque lo único que queremos es proteger las fuentes hídricas para las próximas generaciones, hoy técnicamente lo que se ha definido es que el fiscal Sánchez no puede seguir teniendo presos a nuestros compañeros porque no es competente para investigarlo”.

Presos políticos 

Los asambleístas Mauricio Cornejo y Federico Soria fueron acusados de “pertenecer a un grupo que quiere imponer sus ideas mediante la violencia”, e imputados por el delito de coerción ideológica. 

La detención de Cornejo fue el 24 de febrero y la de Soria el 31 de marzo. Desde la UAC afirman: “Fueron detenidos por órdenes de un gobierno que se ha propuesto avanzar con los proyectos mineros a cualquier costo. Estos actos de criminalización desnudan que los poderes corporativos globales, a través de sus delegados regionales como el gobernador de Mendoza, utilizan represión y encarcelamiento para imponer proyectos como el de Minera San Jorge, de oro y cobre a cielo abierto”.

Antes de ser detenido, Federico Soria (Técnico Químico Industrial, técnico Superior en Conservación de la Naturaleza, licenciado en Turismo y técnico profesional de la Administración de Parques Nacionales (APN) desde 2007, había expresado: “Denuncio persecución ideológica, intimidación pública y daños culposos a mi salud psíquica y física. Estoy siendo perseguido tanto por el Gobierno de Mendoza, como por la Administración de Parques Nacionales (en ambos casos de manera decididamente coordinada), por ser integrante de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Uspallata, así como por estar en contra de la Minera San Jorge y proponer como alternativa la creación del Área Natural Protegida Uspallata-Polvaredas”.

Federico está diagnosticado por profesional médico con ataques de pánico, crisis depresiva, trastorno de ansiedad generalizado y palpitaciones cardíacas, refrendado con certificación oficial expedida por una junta médica del Ministerio de Salud de la Nación. Hoy, tras salir en libertad condicional bajo fianza, compartió sus sensaciones y su mirada al futuro: “Sigamos luchando, no le tengamos miedo al gobierno y a sus instituciones y grupos paraestatales violentos y sigamos luchando por el agua pura y principalmente por el Área Natural Protegida Uspallata-Polvaredas, que fue la razón por la cual terminé preso. Adelante y digamos bien fuerte no a la minera San Jorge”.

Mauricio, megáfono en mano, también se pronunció tras salir en libertad: “No nos van a callar jamás, el agua de Mendoza no se negocia y acá estamos peleando por la libertad”. 

Mendoza: liberaron a dos asambleístas detenidos por oponerse a la megaminería

Causas y consecuencias

Federico subraya los motivos de su detención: “Han inventado una denuncia en mi contra, sin pruebas concretas o empíricas, sin testigos, presentada por Edgardo Vera, presidente de la Cámara Minera de Uspallata, y ejecutada por el fiscal Juan Manuel Sánchez y la jueza Claudia Tula, que responden partidariamente al gobierno provincial. Buscan destruirme psíquica y físicamente como persona; y escarmentar a mis compañeros y desacreditar los reclamos y propuestas alternativas que viene llevando la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de

Uspallata”.

Agrega sobre las autoridades responsables: “Vienen profiriendo sobre mí cataratas de agravios, calumnias, injurias e intimidación pública, a través de medios masivos de comunicación pautados, sin darme en ningún caso derecho a réplica, con el claro objetivo de relativizar, invisibilizar, censurar, desacreditar y en última instancia anular, de manera coercitiva y coactiva mis reclamos genuinos y fundados técnica, científica, jurídica y legalmente, en contra de la explotación de Minera San Jorge”.

Desde la UAC plantean otra arista sobre el proyecto San Jorge, no menor para comprender con qué bueyes se ara: “Tiene una larga historia de existencia y de resistencia. Desde las primeras exploraciones en la década del 60, pasó por diversos grupos empresariales; los últimos movimientos fueron en 2019, cuando Solway Investment Group -grupo minero y metalúrgico con sede en Suiza- quedó como único propietario; y en 2024 cuando la titularidad pasó a Zonda Metals GmBH, parte del grupo Solway, y al Grupo argentino Alberdi, ambos con denuncias de prácticas de corrupción y violación de derechos humanos en otros lugares del mundo”.

Una cacería legalizada

Las comunidades piden que el foco principal sobre las causas de las detenciones de Mauricio y Federico se ponga en el artículo 213 bis del Código Penal. Eugenia Segura es compañera de ambos en la Asamblea de Uspallata. “La figura penal convierte a la protesta y organización en terrorismo; no importa si hacés algo que esté o no contra la ley, pueden imputarte si suponen que otra persona hizo algo ilegal y es de tu organización, algo totalmente inconstitucional. Hay que frenar esta cacería humana que es el artículo 213 bis, donde pueden llevarse preso a quien quieran por cualquier desmán que cometa otra persona, y acusar de terroristas a pacifistas y ambientalistas, y a la gente que sueña con un mundo mejor”.

El artículo 213 bis fue incorporado al Código Penal en 1984 y enmarca al delito denominado de “prepotencia ideológica”, hacia quien “comete, organiza o toma parte en agrupaciones que tengan por objeto principal o accesorio imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor”. La pena es de 5 a 15 años de prisión.

Eugenia agrega con toda la impotencia que lleva y toda la serenidad que requiere el momento: “Lo que se repite siempre es la estupidez, la corrupción, la codicia. Con distintos grados de violencia y distintos grados de crueldad, según la legislación vigente en cada provincia, y el

umbral de tolerancia a la violencia de cada sociedad. Esa raya colectiva que marcamos para decir de acá no te pasás. Llamale estado de derecho, derechos humanos, llamale una justicia pura como el agua que defendemos. Llamale como quieras, no había nada más injusto que el Fede y el Mauri estuvieran presos. Dos seres excelentes, a merced de una denuncia delirante, bancada por seres en los que es evidente la crueldad y la violencia. No pueden imponer sus ideas o combatir las ajenas si no es por medio de la violencia y el terror”.

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Otra batalla de la guerra contra los jubilados

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Otro miércoles, otra ronda de jubilados y jubiladas que venció todos los protocolos, y otro trabajador de prensa herido por la represión de Patricia Bullrich, esta vez atropellado por un policía federal de la motorizada sobre Callao y Mitre, cuando quedaba apenas un puñado de manifestantes. El reportero se llama Diego Gómez, en redes es conocido como @diegoconvos (en Instagram) y fue asistido rápidamente por paramédicos del Centro de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) y la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), pero lo tuvieron que retirar en andas porque un cordón de Prefectura, una fuerza encargada de cuidar “la vida en el mar”, casi lo pasa por encima en una calle porteña, sin importar que lo estaban atendiendo sobre el suelo. A Diego lo trasladaron en una ambulancia del SAME. 

Otra batalla de la guerra contra los jubilados

Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

El despliegue represivo fue nuevamente inusitado pero no impidió que la ronda se hiciera ni que se entonara un estribillo ya clásico: “Qué vergüenza pegarle a un jubilado por dos pesos con cincuenta”. Las columnas caminaron pacíficamente tanto por ambas veredas de Combate de los Pozos, detrás del Congreso, como por la calle, es decir tres vías distintas que hackearon el intento de evitar la marcha. Porque mientras los gendarmes se entretenían haciendo un scrum contra uno de esos focos, otros entonces ya se habían colado por Callao y cortaron la avenida de forma plena durante media hora. 

Los jubilados tampoco olvidaron que este miércoles fue 2 de abril y por eso cantaron mientras frustraban los manotazos del operativo: «Andá a Malvinas, la puta que lo parió».

Otra batalla de la guerra contra los jubilados

Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

Otra estrategia pensó Hilda, una vecina de 55 años del barrio de La Boca, que tenía un cartel con una frase de San Martín: «No siempre están las tropas para defender gobiernos tiránicos». Su política de comunicación era tan delicada como sencilla: se paraba enfrente de cada gendarme, varón o mujer, y de cada federal, mujer o varón, a explicarle qué significaba la frase y por qué se las mostraba: «Ustedes nos tienen que cuidar, no reprimir. Ustedes pueden rebelarse».

Hilda se conmovió cuando le observó al cronista de lavaca: «¿Sabés que algunos se emocionaron? Hasta la acaricié a una chica», dijo y se limpió las lágrimas, previo a retomar su ceremonia.

Otra batalla de la guerra contra los jubilados

Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

Otra fue Teresa, que caceroleaba con cajas de dulce. Una tiene la imagen de Maradona con su frase en modo leyenda: “Hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados”. La otra es un compendio malvinero, con el billete de 50 pesos y el dibujo de las Islas de fondo, y una frase: “Mientras exista un argentino patriota las Malvinas jamás serán del invasor”. Llevaba puesto un barbijo que dice “Fuera Milei, fuera” y “La patria no se vende”, y dijo: “Honor y gloria por siempre a nuestros héroes”. 

Y otro fue un taxista, que detuvo su auto en medio de Callao, para gritarle a la policía que rodeaba a los jubilados: “¡Es muy desparejo! ¿A ustedes les parece? ¡Déjense de joder”.

Otra batalla de la guerra contra los jubilados

Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

Sobre la esquina del Congreso de Callao y Rivadavia, un grupo de personas seguía caceroleando mientras anochecía. Los gendarmes pasaban y les gritaban de todo, pero hay algo que no deja de repetirse: “Ustedes también se van a jubilar”.

Un último canto resonó: “Que nos vengan a ver, los jubilados le enseñan a pelear a la CGT”.

Otra batalla de la guerra contra los jubilados

Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

Y no exageran: el round del próximo miércoles tiene a la CGT finalmente llamando a acompañar la ronda -después de tantos pedidos- previo al paro general del jueves 10 de abril -después de tantos pedidos-, el tercero durante el gobierno de Milei. 

Por eso Alberto, que hoy marchó con su típico cartel de “jubilado, no esclavo”, antes de tomarse el subte A hasta su casa en Caballito dijo con una sonrisa: “Venceremos. Y con amor”.

Otra batalla de la guerra contra los jubilados

Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

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Fotos: Tadeo Bourdon para lavaca.

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Izquierda, derecha y comunicación: la mirada en el oído

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¿Cómo enfocar la “batalla cultural”? ¿Por qué la energía y la iniciativa han cambiado de bando? ¿Es un tema de dinero, poder y talento comunicativo de la derecha? ¿Cómo explicar la influencia de los discursos de odio, sobre todo entre los más jóvenes, la propagación de las fake news, el debilitamiento de los mensajes progresistas y los horizontes de esperanza? ¿Y si no se están pensando bien cuáles son las fuerzas en juego, asumiendo que todo es una cuestión de poder, de técnicas e ingeniería social? ¿Todo se juega en ver quién coloca mejor el mensaje? ¿Podría pensarse de otra manera la comunicación? 

El español Amador Fernández-Savater, autodefinido como “filósofo pirata”, se hace estas preguntas y explora otros modos y claves de pensar, actuar y vivir el presente. El idealismo frente a lo material. El mercado y los influencers frente a prácticas progresistas y populistas: “La debilidad de la batalla cultural hoy en día, tanto de la izquierda clásica (que quiere convencer) como de la izquierda populista (que quiere seducir), es hacer de la comunicación una práctica de mercado, que presupone un conjunto de consumidores aislados, sin percepción activa, sin conversación o lazos entre sí. Estaciones repetidoras de estereotipos, de memes, de contenidos virales” escribe Amador, y brinda sus ideas sobre cómo salir de lo que llama “pulsión suicida” y “pulsión idiota” del presente. La conversación, no encerrarnos en nosotros mismos, la diversidad de tejidos sociales, la batalla cultural en clave materialista y de experiencias capaces de crear otras formas de estar en el mundo y de crear relaciones. “La conversación como ida y vuelta de la palabra en igualdad, como ejercicio de atención y de escucha, no mediado por ningún algoritmo, guion o protocolo rígidos, sino sostenida por los propios participantes”.   

Amador es escritor, investigador, activista y editor. Ha colaborado e intervenido en lavaca y revista MU en numerosas ocasiones. Sus diferentes actividades y publicaciones pueden seguirse en www.filosofiapirata.net. Sus últimos libros son Habitar y gobernar; inspiraciones para una nueva concepción política (Ned ediciones), La fuerza de los débiles; ensayo sobre la eficacia política y Capitalismo libidinal; antropología neoliberal, políticas del deseo, derechización del malestar.

En este caso reproducimos su artículo “¿Hacia una batalla cultural en clave materialista?”publicado en el sitio ctxt.es (Contexto y Acción), una posibilidad de repensar, encarar y debatir la construcción del presente.

Por Amador Fernández-Savater

El mensaje de la derecha prende porque resuena y sintoniza con los miedos y las esperanzas de una vida inmersa en el líquido amniótico del mercado

“Somos una derrota que gobierna”. Leo esta dura caracterización del presente en el último libro del filósofo Juan Manuel Aragües, Gramática de los dioses. A pesar de que hoy gobierna una coalición de izquierdas, donde se pueden encontrar las posiciones antagonistas en que se reconoce el autor, hoy es la derecha (más o menos extrema) quien lleva la iniciativa en el plano social, callejero y anímico, poniendo a la izquierda a la defensiva. El impulso de cambio radical en la sociedad que expresó el 15M (nota: el movimiento de protestas y asambleas en España surgido a partir del 15 de Mayo de 2011) se ha congelado y las políticas de izquierdas se limitan (en el mejor de los casos) a medidas de contención, incapaces de revertir las desigualdades estructurales

¿Por qué la energía y la iniciativa han cambiado de bando? Una respuesta que aparece entre los actores de izquierda implicados en lo que se conoce como batalla cultural es la siguiente: “La derecha tiene más dinero, más medios y más talento comunicativo”. Ese “más” explicaría la influencia de los discursos de odio, sobre todo entre los más jóvenes, la propagación de las fake news, el debilitamiento de los mensajes progresistas y los horizontes de esperanza.

Pero, ¿acaso hubo más dinero, más medios y mejores estrategias mediáticas durante la década anterior, cuando el deseo de cambio tuvo claramente la hegemonía social y cultural? ¿Y si no se están pensando bien cuáles son las fuerzas en juego, asumiendo que todo es una cuestión cuantitativa, de poder, de técnicas e ingeniería social? 

El desafío político, dice Juan Manuel Aragües, es también filosófico, tiene que ver con maneras de pensar. Hay modos de pensar que llevan en sí mismos la derrota. ¿Es la batalla cultural una disputa de mensajes contra mensajes, con los medios y las redes sociales como terreno único o privilegiado? ¿Todo se juega en ver quién coloca mejor el mensaje? ¿Podría pensarse de otra manera la comunicación? 

Idealismo y materialismo 

El libro de Juan Manuel Aragües reivindica la tradición materialista de pensamiento para las prácticas de emancipación. Una constelación de la que forman parte desde Epicuro hasta Gilles Deleuze, pasando por Spinoza y Marx, opuesta resueltamente al idealismo. ¿Qué dice el idealismo? Aragües lo resume así: es la creencia de que un “etéreo mundo de nombres” define la realidad, tiene la verdad de lo real. El fundador de la corriente idealista sería Platón, con su famosa teoría de un mundo de ideas que rige por encima de la imperfecta materia. 

¿Cuál es el problema del idealismo? Ese “etéreo mundo de nombres” simplifica (hasta el borrado) la complejidad y riqueza de lo real, que consiste en la emergencia continua de diferencias imposibles de captar (sin mutilación) en las ideas, los conceptos o esquemas a priori. El idealismo es una “lógica representativa” que pretende dar cuenta de la realidad, como si de un espejo se tratara, pero no consigue captar su dinamismo de cambio y movimiento. 

De la filosofía a la política. La batalla cultural, tal y como hoy se plantea, ¿no sería profundamente idealista? La verdad se sitúa en la teoría o los relatos, se trata de transmitir esa verdad a las masas/ audiencias a través de la persuasión (en el caso de la izquierda clásica) o de la seducción (en el caso del populismo). En los dos casos, se concede a lo ideal –la teoría o los relatos– el privilegio de definir el sentido de lo material. Los constructores de explicaciones y narrativas, los intelectuales o storytellers, tienen el poder y la agencia en esta concepción de la política. 

¿Cómo pensar en clave materialista? La verdad no se sitúa por encima de la materia, en un cielo abstracto de ideas o relatos, sino en la materia misma, en su perpetuo movimiento, en su producción continua de singularidades, en la trama de relaciones entre ellas en que consiste la vida. La materia se define de este modo como un “tejido de diferencias”. También la materia de la sociedad, la materia social. 

 Hay singularidad y hay diferencia, cada uno de nosotros es una perspectiva del mundo, un lector único e irrepetible de la realidad. La percepción es activa, los sentidos no sólo reproducen o reflejan lo que hay, sino que lo recrean. Pero, al mismo tiempo, esa diferencia y esa singularidad, la de cada uno de nosotros, es relacional, es decir, entra en contacto y diálogo con los otros, dejándose afectar y afectando, cambiando a través de los encuentros. 

Pero, ¿qué importa todo esto? ¿De qué sirven estas filosofadas? ¿No se trata finalmente de tener más dinero, más medios y más eficacia en términos de mensaje? La diferencia es decisiva. Si pensamos en clave idealista, el emisor (que tiene la verdad de la teoría o el relato) se dirige a un receptor aislado y pasivo. La comunicación se convierte en un bombardeo de informaciones hacia un conjunto de individuos atomizados, cada cual encerrado en sí mismo y sin relación con los otros. 

Es exactamente así cómo el mercado practica la comunicación. La debilidad de la batalla cultural hoy en día, tanto de la izquierda clásica (que quiere convencer) como de la izquierda populista (que quiere seducir), es hacer de la comunicación una práctica de mercado, que presupone un conjunto de consumidores aislados, sin percepción activa, sin conversación o lazos entre sí. Estaciones repetidoras de estereotipos, de memes, de contenidos virales. 

Cuando se plantea la batalla cultural, la disputa en el terreno de las ideas, sobre la base del mercado, pensando exactamente igual que el mercado, es el mercado quien gana. La principal debilidad no es que el adversario tenga más dinero, más medios y más expertos influencers, sino que se está copiando su modelo, imitando su eficacia, pensando en espejoen simetría con él. 

La cuestión de la práctica 

El idealismo, tal y como lo explica Juan Manuel Aragües, es la creencia de que primero va la conciencia, las ideas, el lenguaje y sólo después la vida. El “etéreo mundo de nombres” da sentido, orientación y dirección a la vida. El materialismo afirma algo muy distinto: la práctica, la experiencia, tiene un efecto determinante sobre la conciencia. Las prácticas y las experiencias de vida pueden generar nuevas miradas, nuevas ideas, nuevas maneras de pensar. 

¿Por qué la derecha lleva la iniciativa en la disputa de las ideas? Podríamos pensar: no sólo porque tenga más dinero, más medios y más talento comunicativo, sino porque las prácticas y las experiencias de vida están de su lado. ¿A cuáles me refiero? A las más diarias y cotidianas: desde el supermercado a la tarjeta de crédito, pasando por el entretenimiento y el turismo, la vida hoy está enteramente organizada por el mercado

Es decir, el mensaje de la derecha prende porque resuena y sintoniza con los miedos y las esperanzas de una vida inmersa en el líquido amniótico del mercado. La izquierda se ríe altanera de los disparates de Trump o de Ayuso, pero ellos conectan con deseos, formas de vida y lenguajes comunes. La derecha hoy es materialista, tiene las prácticas de vida mayoritarias de su lado. Es un materialismo cínico, un materialismo de lo dado, de lo que hay, de lo establecido, pero arraigado en lo real.

La batalla cultural no es sólo cuestión de ideas, de teorías, de relatos seductores, de significantes, de mensajes a colocar, sino que tiene que ver con prácticas, con experiencias, con sacudidas de la vida capaces, según explica la tradición materialista, de generar nuevas visiones del mundo. ¿No fue esa por ejemplo la fuerza del 15M? Sin dinero, sin medios, sin argumentario ninguno, pero apoyado en una práctica de vida diferente, que contagiaba afectos y valores diferentes, fue capaz de cambiar la mirada de un país. 

Razones y pasiones 

Por último, el idealismo, según lo caracteriza Juan Manuel Aragües, desconoce el carácter pasional y deseante de la materia humana. Un miedo al cuerpo, un desconocimiento de los saberes del cuerpo, lo acompañan desde siempre, al menos desde el momento en que Platón decidió expulsar a los poetas de su ciudad ideal. 

La batalla cultural idealista piensa la eficacia de una verdad discursiva depurada de pasiones. En el caso de la izquierda clásica, es la confianza en la pedagogía, la ideología, los argumentarios. La izquierda clásica piensa la batalla cultural como una gran pizarra donde los expertos (que saben) enseñan a las audiencias (que no saben) aquello que debieran saber. En el caso de la izquierda populista, las emociones se tienen en cuenta, es un cierto avance con respecto a la izquierda clásica, pero se piensan como meras identificaciones. La emoción es aquello que hay que captar o suscitar para “colocar” mejor el mensaje. 

En ambos casos se desconoce la capacidad motora de los afectos, su gran fuerza de desplazamiento, la potencia que tienen para movernos y conmovernos. Los afectos no son ni una interferencia en el pensamiento correcto, ni tampoco la emoción pasiva que se adhiere o no a los significantes propuestos, sino una intensidad vital que puede producir nuevas miradas, nuevas visiones y nuevos sentidos para la vida. 

La acción política pensada en clave materialista no sólo es asunto de ideas puras, ni de ideas envueltas en ropajes sexys y atractivos, sino de ideas afectantes. Ideas capaces de afectar los cuerpos –tocarlos, moverlos, conmoverlos– porque ellas mismas nacen desde los cuerpos, en ciertas temperaturas vitales muy distintas al frío glacial del cálculo (político, estadístico, de marketing). La tradición materialista ha llamado a estas ideas “nociones comunes”, imágenes compartidas de mundo que brotan del encuentro de los cuerpos, de las prácticas de vida comunes. 

La batalla del pensamiento

Singularidad y relacionalidad, percepción activa y creadora, tejido de diferencias, prácticas de vida, carácter pasional y deseante de lo humano… Desde estas claves, ¿podría pensarse una batalla cultural diferente? ¿Cómo sería?     

La imagino en primer lugar como la apertura de espacios de conversación. Sin división tajante entre emisores y receptores, creadores de contenidos y consumidores pasivos o repetitivos. La conversación como ida y vuelta de la palabra en igualdad, como ejercicio de atención y de escucha, no mediado por ningún algoritmo, guion o protocolo rígidos, sino sostenida por los propios participantes. 

Espacios de conversación, de palabra recíproca, ni monólogo ni guerra entre posiciones cerradas, sino una trama a la vez común y diversa, singular y colectiva. Una conversación que se alimente de las prácticas de vida (o sea incluso capaz de suscitarlas), que resuene con nuestras experiencias más cotidianas y pueda afectar por ello a nuestra mirada sobre el mundo. Espacios de encuentro, de pensamiento, de deliberación, de participación auténtica.

Allí donde somos convocados a pensar desde lo que nos importa y nos toca, desde lo que vivimos y nos implica vitalmente, se despliega siempre una inteligencia. Somos materia que piensa. La confianza en la igualdad de las inteligencias, en la inteligencia de cualquiera, es un presupuesto materialista. ¿Es posible dirigirse al otro, hablar con el otro, no para convencerle o seducirle, sino para pensar juntos? 

La batalla cultural en clave materialista es una batalla del pensamiento. Juan Manuel Aragües la piensa como construcción de un conatus. El conatus es un concepto del filósofo Spinoza que designa el esfuerzo que hace cada cosa y cada criatura por perseverar en su ser. Pero ese conatus, que Spinoza considera como una fuerza primordial, un punto de partida, Aragües lo piensa más bien como un desafío, una construcción, un punto de llegada. 

Lo dado no es el conatus, como muestra el mundo actual, sino la pulsión suicida. La pulsión suicida del capitalismo en forma de guerra, de agresión a la naturaleza, de ceguera voluntaria con respecto a todas las señales de alarma. La pulsión suicida de cada uno de nosotros como individuos aislados, sin relación, atomizados. Idiotas, en el sentido griego de la palabra, autorreferentes, encerrados en nosotros mismos, incapaces de encuentro con los otros. La pulsión de muerte freudiana viene redefinida en clave materialista como pulsión idiota. 

Construir un conatus para sobrevivir, para plantearnos un horizonte de supervivencia humana en un planeta vivo. Hay que escapar para ello de la idiotez, de la superioridad moral, del identitarismo, de todo lo que nos haga incapaces de encuentro y composición con los otros. Construir el conatus es construir lo común, una salida y un éxodo de la pulsión suicida del capitalismo neoliberal, hoy ya brutalismo

Contra la pulsión suicida, contra la pulsión idiota, contra la vida-mercado y su falsa comunidad de individuos atomizados, la batalla cultural en clave materialista, la construcción de un cuerpo colectivo, un espacio de conversación, un tejido de diferencias. 

Izquierda, derecha y comunicación: la mirada en el oído

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