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Nuevo programa de radio lavaca: La que te parió

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Lavaca inaugura un espacio radial para pensar junto a otras y otrxs nuevas formas de ser y de hacer atravesadas por el feminismo. Esta charla pertenece al primer programa, que ya puede escucharse en www.lavaca.org y Radio Sur.
¿Qué queremos hacer y decir en este programa?
Somos Lucía, artista visual, bailarina de twerk, tesorera de la Cooperativa de Trabajo La Vaca.
Lina, fotógrafa, docente, editora de foto de revista MU.
Martina, fotógrafa, directora de cine, encargada de proyectos en la cooperativa
Carla, bailarina, actriz, directora de OVITRANS.
Mary, periodista, instructora de yoga y al mando de la administración de lavaca
Anabella, periodista y secretaria de la cooperativa.
No tenemos muchas respuestas, pero nos tenemos a nosotras.
Nos hicimos un espacio de tiempo, un ratito para encontrarnos, para pensar, con todo lo que nos cuesta hacernos tiempo.
¿Por qué?
Lucía: Este programa se plantea nuevas formas de crear y criar. Me parece importante que en este mundo horrible en el que estamos nos hagamos este tiempo, y nos hagamos preguntas. Necesitamos pensar nuevas formas para no reproducir estos mandatos sociales que nos viven oprimiendo.
Lina: Encontrarnos es algo para celebrar. A mí me interesa pensar qué miramos y desde dónde miramos. Qué escuchamos, qué gritamos y qué callamos. Pensando en las cosas que hacemos acá, miramos mucho la época que nos va marcando, en mi caso, desde la imagen. ¿Cuáles son las imágenes de esta época? ¿Qué imágenes producimos?
Carla: Para mí como persona trans el arte es una herramienta fundamental para poder visibilizar, denunciar, hablar desde ahí. El arte tiene que ser democratizado y ahí pienso qué es el arte, para quién y quiénes lo hacen. Y qué tipo de arte quiero hacer. Es necesario escuchar las voces de las más chicas con respecto al arte.
Lucía: Sabemos que el arte es una herramienta de trasformación: hoy está siendo muy importante el arte en la calle. Tiene ese desafío: cómo lo sacamos para que realmente sea de acceso para todo el mundo. Estamos pensando todo el tiempo en hacer intervenciones, acciones en la calle, ver las nuevas formas de hacer algo distinto, que es lo más difícil.
Martina: El arte es también lo incapturable. Esa incomodidad que tiene el arte es difícil de encontrar en otros espacios. Estos encuentros funcionan también como excusa para juntarnos a frenar y pensar: ¿qué nos está pasando? Y estar juntas, que es lo que para mí cambió todo en el feminismo: empezamos a juntarnos, a estar entre pares.
Mary: Es importante pensar también cada una de nosotras desde donde habla, desde dónde se sitúa. Lo interesante es que todas somos muy diferentes, desde la edad, desde lo que hacemos, en nuestras vidas. Algunas son madres, otras no lo somos; algunas quieren ser madre, otras no. Me parece importante romper con ciertos estereotipos a los que estamos acostumbradas.
Martina: Tengo 28 años y antes pensaba que era lo más importante del mundo ser madre. Ahora me siento no solo lejos, sino que probablemente no lo sea. Es increíble la presión que hay sobre la maternidad y a partir del feminismo me lo empecé a replantear. Se sigue construyendo como único modelo de plenitud.
Lucía: Hoy podemos pensarnos a nosotras sin ese final. Y en el caso de las compañeras que son madres también poder empezarse por fuera de ese rol. El feminismo expone todo: no podemos ser nosotras las que solamente se encarguen de les niñes. Es complicado llevar estos cambios a las parejas pero vale la pena hacerlo aunque duela atravesarlo: hay que tener las cosas claras, pensar dónde está mi deseo.
Lina: El deseo en el caso de la maternidad puede estar, ser fuerte o no tanto: lo que no debería ser es algo impuesto. El camino que estamos haciendo con el feminismo abre otras posibilidades de pensarlo. Y también vale la pena pensar el momento anterior a la maternidad, cosas que vienen de antes: qué lugares ocupamos. En mi caso tengo un hijo, Fermín, y a mí la maternidad no hizo replantearme nada sino acentuar y reivindicar lo que ya venía siendo. Yo fui madre grande, a los 37 años.
Carla: Tengo casi 40 años y tampoco quiero maternar. Es el lugar más fácil que me elijo para estar, soy consciente de que como persona trans tener un hijo significa hacer un montón de trabajo. La subrogación de vientres es algo que no existe en Argentina y me gustaría pelearla por ahí: el acceso a la maternidad debería ser para todo el mundo. Maternar es un deseo que va a estar siempre porque es algo que no tengo pero cuando nos hacemos más grandes nos hacemos más conscientes de la pulsión del deseo: a esta edad puedo pensar cuánto tiempo lleva criar un hijo. Eso me termina espantando.
Anabella: Soy madre de León y soy muy feliz pero no es la única forma de ser feliz que tengo: son momentos. Hay un momento que conectás con eso y después volver a reconectar con tu cuerpo. Acabo de curarme de un cáncer y pude reconectar con otra forma de vivir, hacerme la pregunta: de qué manera quiero vivir y cómo sostener esa vida.
Mary: soy de las más grandes de la mesa, tengo 47, y cuando era adolescente mi deseo, no sé si propio o impuesto, tenía mucho que ver con la maternidad, con casarme. Hoy puedo decir que no deseo ser madre y no me siento frustrada por eso. Me llevó un tiempo reconocerlo; la mayoría de mis amigas están casadas o tienen hijos y yo al no estar casada ni tener bebés muchas se acercaban preguntándome si me faltaba algo, si me sentía incompleta. También me di cuenta que ser madre no siempre tiene que ver con parir: yo soy hija adoptada. Rompiendo con el mito de que madre hay una sola, tengo dos madres: una que me parió y otra que fue la que me crió toda la vida, a la que verdaderamente le dije mamá. Después de haberme enterado de esto, no hace mucho, hace 7 años, y después de mucho tiempo de hacer terapia porque me sentía abandonada, me doy cuenta de que lo que realmente me ayudó a comprender a esas dos mujeres fue el feminismo, especialmente el año pasado en la presentación de la Ley de aborto. En ese momento me di cuenta de que no tenía por qué juzgar a mi madre biológica, de que hay mujeres que desean ser madres como la que me adoptó y hay mujeres que no desean serlo. No tenía por qué juzgarla cuando yo tampoco tengo deseo de ser madre.
Anabella: Gracias por este rato juntas y como este programa es algo que estamos haciendo nacer juntas, y preguntarles: ¿qué queremos que nazca?

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Diccionario feminista de sentidos sociales

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Durante un seminario dictado en MU, la artista y activista boliviana María Galindo propuso redactar este diccionario que hilvanamos entre todas, con aportes de diversas experiencias y al calor de las reflexiones que despertaron los encuentros a lo largo de cinco días. Este es el resultado de esa provocación y también de esa invitación a crear nuestras propias formas de pensarnos y comunicarnos. (más…)

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Buenas Nuevas: Cómo se tejió el triunfo de Télam

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A través de ocupaciones pacíficas de dos edificios, marchas históricas, 116 días de paro y doce semanas de acampe, lograron la reincorporación de más de 240 trabajadores y trabajadoras. Cómo se construyó lo colectivo desde las historias personales. Una victoria frente al ajuste macrista en tiempos de crisis en los medios. Por Lucas Pedulla. (más…)

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Ocupar, resistir, ser: Hotel Gondolín

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Quisieron desalojarlas y resistieron a patotas y allanamientos. Hoy las propias inquilinas trans organizadas en una asociación civil gestionan un edificio de tres plantas De las denuncias de los vecinos a una convivencia armónica en Villa Crespo. De las historias de persecución en Salta a una Buenos Aires más libre. De la prostitución, a la educación y la autogestión: historia y presente de un hotel único en el mundo. Por María Del Carmen Varela. (más…)

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LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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