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Mu40

Regresiones

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Crónicas del más acá.

Primer movimiento: Allegro ma non tanto. La primavera es políticamente incorrecta. Molesta. Si estás al sol, calor incómodo y picante. Si estás a la sombra, ciertas partes del cuerpo se juntan amorosamente y otras vibran, pero sin erotismo.
Los alérgicos y yo coincidimos: la primavera jode. Que el marketing de la felicidad diga lo que quiera…
Salí de mi casa un sábado a las 4 de la tarde en pleno día primaveral, ligeramente feliz de que mis peripecias transportistas hoy no iban a ocupar mi crónica (o como se llame esto). Caminé unas cuadras desde mi casa hasta mi destino, pasando por Lomas de Zamora A y Lomas de Zamora B.
Lomas B es el centro comercial histórico (peatonal incluida) que se cayó sin ruido, pero con contundencia y que resucitó en su versión posmo para el morochaje consumidor, que es abundante y gastador, pero con mucha gorrita, dentadura incompleta y algunos modales que despeinan a las señoras lomenses.
Señoras que, entonces, se mudaron a Lomas A (conocido como Las Lomitas), nuevo centro híper garca, donde se juntan los ídem y es la región distinguida y amorosa, Top y de Marca, ahí nomás, limítrofe con la otra Lomas pero con la misma rotundidad de la frontera entre las Coreas.
Imaginarse los otros Lomas del abecedario es para un día en que el suicidio sea la opción definitiva.
Mi destino quedaba en Lomas B (por supuesto) y el centro era un caos de coches y gente, de sábado a la tarde.
Supongo que tiene que ver con el Cambio Climático o con el Imperialismo o El Gobierno…
 
Segundo Movimiento: Adagio tranqui tranqui. El teatro Coliseo es un viejo teatro de mi pago. Ha sufrido todos los avatares del conurbano: de ser la mina más linda del barrio, pasó a ser una ruina abandonada hasta que finalmente recuperó algo del esplendor perdido. Es teatro “de veras”, con palcos a los costados, pulman y platea y una decoración ligeramente art decó a la sudamericana, pero sobria. Su capacidad total es de algo más de 1.000 localidades por lo que no es un kiosco.
Viejas butacas clásicas recauchutadas, pisos de madera cuidados, pintado recién, bonito, administrado por La Sociedad Italiana Unione e Benevolenza, ¿capito?
 
Tecer Movimiento: Allegretto e confusione. Mucha gente para entrar. El teatro se llenaría hasta un 70% o más.
Me demoro en la puerta y miro buscando descubrir algo.
A veces no hay nada que descubrir.
Y en otras sencillamente estamos ciegos.
Gente grande, gente joven, muchos chicos de distintas edades y cuando entro y me voy sentando, me doy cuenta de un detalle.
Pude ver.
Eran más adultos que niños: 2 a 1 por lo menos. Y adultos solos, solos de niños y solos de otro.
¿Para quién es la función? ¿De qué se trata esto?
Un espíritu futbolero y una emoción extraña electrizan el ambiente.
La gente está dispuesta a entusiasmarse, pase lo que pase. Aplausos y ovaciones. Mi compañera emocionada, algunos nenes de los más chiquitos ocupados en investigar los chicles del suelo o los mocos de su nariz (vi a uno intentando en nariz ajena).
Los adultos aplaudiendo de pie, repitiendo consignas que conocían hasta el hartazgo con entusiasmo ¿infantil?, como si fuese la primera vez.
O tal vez como si fuese la última.
Toda la función así.
Banderas en los palcos y en el pulman, algún desaforado en el límite neblinoso entre la emoción y el ridículo, otros revoleando sus pulóveres sobre las cabezas.
Y los nenes no tan pequeños sabiendo que eran invitados a una fiesta que no les pertenecía.
Estoy seguro.
 
Cuarto Movimiento: Adagio pianísimo. El Hombre del Escenario se llama Carlos Balá, que con 85 años sostiene una hora de soledad en un escenario despojado, haciendo lo que siempre hizo, amagando alguna emoción y retirándose con premura y sin bises.
La gente canta y sonríe y se repite entre sí todas las muecas del humor Balá. Alguien al pasar habla de humor sano.
No sé. ¿Lo pueril será sano?
Lo ingenuo es sano.
¿La cartografía de la tontería los distingue?
No lo sé.
En alguna parte de la cabeza de mi compañera (recuperada de la emoción y de que la mire como si ella fuera un zombi) surge la idea del desdichamiento, de adultos que no han encontrado nada en sus vidas de tales y recurren a su infancia, a lo infantil para, de algún modo, idealizarlo y salvar sus vidas, el sentido de sus vidas.
Chupetómetros, gustos de la sal, gestito de idea…
Desdichamiento.
Mierda.
Y se me aparecen los ojos negros de mi compañera, lanzando rayos de furia preventiva cuando habíamos entrado al teatro, diciéndome desde las tripas, sin filtros: “si en la nota hablás mal de Carlitos Balá, sos un hijo de puta”.
No te preocupes Petisa.
No te preocupes.

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Viaje al fin del modelo

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El pueblo mapuche en Chile. En la patagonia chilena el Estado defiende con ley militar los negocios que arrasan con los recursos naturales. Causas armadas y testigos comprados son los mecanismos que ya lograron encarcelar a 96 comuneros mapuche. Teléfonos pinchados y operativos violentos forman parte de la vida cotidiana de quienes se resisten a ponerles precio a sus vidas: eso es el territorio para la comunidad más perseguida de Latinoamérica y con la que conversamos en la cárcel y a orillas del lago que hoy es zona de guerra.
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El desierto minero

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Copiapó, el pueblo de los atrapados. La audiencia global quedó atrapada por la historia del rescate de los 33 mineros. Ahora, la mina dejó cesantes a los 328 que quedaron en la superficie, en una ciudad con su río desaparecido y rodeada de montañas de desechos contaminantes. Cerca, la poderosa Barrick Gold sigue explotando Pascua Lama, que perfora la cordillera hasta el lado argentino. Las protestas vecinales contra la contaminación también sacuden a comunidades que resisten el modelo extractivo con rap y huelgas de hambre.
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La minería Para Ti

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Durante toda una jornada las mujeres que trabajan en las empresas mineras más cuestionadas escucharon a expertas que les hablaron de los temas que forman la agenda de denuncias de las asambleas ambientalistas. La bienvenida la ofreció el secretario de Minería de la Nación, e incluyó piropos. Como en una ceremonia evangélica, hubo testimonios de empleadas que contaban su experiencia e invitaban a sumarse a la actividad. El cianuro de las almendras y las máximas para lograr un éxito sostenible.
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LA NUEVA MU. El facho

La nueva Mu
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