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La ley del abuso

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Marta Pelloni. Creó una red en defensa de la infancia, en un paisaje donde el abuso sexual y la trata, protegidos por el poder, son cosa de todos los días. Instalada en Goya, recorre toda la provincia correntina para denunciar ante la justicia y los medios lo que todos callan. Para ella un flagelo es el machismo. La mejor defensa: crear poder social.

La ley del abuso
En la plaza central de Goya se puede ver de un lado a la Municipalidad. Y enfrentada a ese edificio, la escuela Santa Teresa, que alberga a la Red Infancia Robada, la Fundación creada por la hermana carmelita Marta Pelloni. Hace mucho que Marta está acostumbrada a mirar desde enfrente al poder, que en Corrientes no es sólo político ni municipal.
Por eso esta monja que en los 90 menemistas movilizó a la sociedad catamarqueña y ayudó a liberarla de la dinastía política de los Saadi, a partir del caso María Soledad, hoy puede hablar sobre homicidios de niños por agrotóxicos, abuso sexual infantil, trata de personas, machismo patriarcal, y una especie de naturalización de la violencia en dos lugares crecientemente peligrosos: la propia casa, y el llamado segundo hogar, la escuela.
El saqueo
El tema de los chicos intoxicados y muertos por agroquímicos dispara la charla: “Lo único que importa es que la cosecha rinda más, por eso se usan agrotóxicos, empezando por el intendente de Lavalle, que también tiene campos tomateros. El resultado posterior es tremendo: hemos constatado nacimientos con malformaciones, casos de cáncer que abundan en determinadas zonas de nuestro campo. Otra causa de enfermedades son los transformadores eléctricos, que han provocado en vecinos casos de cáncer de hígado, de pulmón, y leucemia”.
¿Y qué se hace frente a eso?
A nivel sanitario no se está haciendo nada. A nivel nacional no hay decisiones políticas. De lo contrario Monsanto no estaría instalada en el país. Si nuestra Presidenta dice que Monsanto siga con el gran comercio de la soja y los agrotóxicos, vamos a seguir comiendo veneno. Y va a morir gente. No hay decisión de cambiar esto porque los intereses económicos son muy grandes.
¿Y aquí en Corrientes?
Tampoco se hace nada, porque los que manejan el poder son los mismos que manejan los campos. Hemos naturalizado todos los antivalores que nos destruyen como seres humanos, en este caso la salud. Y no digamos en el orden ético, de la violencia. En todos los órdenes. Por eso creamos la Red Infancia Robada. ¿Sabés por qué es el nombre? Por todo lo que le roban a la niñez: salud, educación, familia, contención, felicidad.
Ley, educación y pedofilia
Infancia Robada ya creó 27 Foros Sociales en distintas ciudades del país. El pasado 30 y 31 de octubre hicieron su primer congreso nacional, en Santa Fe, donde 200 delegados compartieron la experiencia de trabajo de abogados, asistentes sociales, comunicadores y colaboradores. Al abrir el encuentro, la hermana les dio un consejo. “Traten de evitar hacer capacitaciones sobre trata y abuso en espacios donde el convocante sea el gobierno, llamese municipio, provincia o Nación. Tienen que participar, por supuesto, pero no convocar, porque no sabemos nunca al lado de quien nos estaremos sentando”. Como ejemplo, ofreció la reciente denuncia del caso de la localidad correntina de Empedradro, sobre violaciones y abusos que involucran a altos funcionarios locales.
Uno de los temas con los que más trabaja es con mujeres explotadas sexualmente. En su página web hay al menos 21 testimonios de casos de trata de chicas para prostitución. “Es un modo de socializar los temas, que se conozcan y se discutan. Pero si uno habla de trata, tiene que tener en cuenta que el antecedente es el abuso sexual. Y aquí en Corrientes ese tema es tremendo. Tenemos una causa contra un docente y abogado que estuvo 25 años canjeando calificaciones por sexo en la escuela secundaria. Abogado y docente. Fue en Curuzú Cuatiá. Como era bisexual, lo hacía con chicas y chicos. Pero además aparece lo corporativo. Todos en la escuela lo sabían y nadie lo decía. Y no era el único. Empezaron a aparecer datos de otros profesores y de preceptores”.
Martha recuerda otro caso: “Profesor de Ciencias de la Educación, o sea que de noche trabajaba en un colegio de formación docente. A los 8 años había sido violado en las vías del tren. Era una víctima, pero como pasa con todas las víctimas de abuso en este provincia, fue silenciada. Trabajaba en un colegio secundario, y las chicas contaban que sus compañeros iban a ver a este profesor para canjear entradas al boliche por sexo”.
¿Hay más abuso, o hay más difusión de estos casos?
Creo que se sabe más. Pero sigue siendo difícil cambiar la mentalidad del poder. Cuando llevamos niñas y niños abusados a tribunales, muchas veces los jueces me han dicho: “Pero esto es cultural, hermana”. Yo les contesto: “Pero usted y yo tenemos una formación y sabemos que los antivalores hay que tratar de transformarlos en valores. Yo le vengo a pedir justicia, y una responsabilidad en la prevención”. Pero claro, qué puedo esperar si me he encontrado con jueces pedófilos: me lo contaron las mismas esposas.
Poder/tener/placer
La hermana Pelloni se formó en los sectores más comprometidos de la Iglesia, conoció a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, desaparecidas en diciembre de 1977 por trabajar junto a las Madres de Plaza de Mayo y los familiares de las víctimas de la dictadura. Martha hizo méritos para ganarse una ficha de los servicios de inteligencia militar. “Muy interesante, me catalogaban como tercermundista, izquierdista, esas cosas”.
¿Cómo entender esta situación de abuso que describe?
Hay tres cosas: el poder, el tener y el placer. La persona se vuelve poderosa y ambiciosa, y el poder corrompe, empezás a pisar gente, a quitarle la tierra. Te convertís en aplastador de seres humanos. El poder puede ser un valor que me hace grande en dignidad, o esa corrupción que te digo. Lo mismo con el dinero. Podés ser muy feliz y hacer cosas buenas. Pero cuando sos egoísta, te morís con el dinero.
Puerto Madero: niños en oferta
¿Y el placer?
Pasa lo mismo. Se degenera. Es instintivo, y si no lo conducís querés siempre lo nuevo. Si sos un viejo querés una chica de 15, y un degenerado quiere un bebé. Yo soy muy amplia con respecto a la diversidad, pero que me degeneren un niño… Yo te puedo decir que en Puerto Madero hay un hotel –un hotel, no un prostíbulo– que reparte tarjetas vip y tienen chiquitos en exposición. Me lo confirmaron policías que están en esto. Y aquí en Corrientes para custodiar los locales donde prostituyen menores, los policías cobran 8 mil pesos por fin de semana.
¿Quién le contó todo esto?
Un policía, que a su vez abusó de sus hijitos. Yo lo tenía trabajando porque era uno de los que rescataba menores de los prostíbulos hasta que me enteré de todo esto. Tampoco es una cuestión solamente de policías. El gobierno provincial jamás dice nada sobre los abusos, los prostíbulos o los nombramientos de jefes policiales de la peor calaña.
Cámara oculta
La hermana y su fundación vienen denunciando desde hace años los casos de trata de personas y pedofilia. El año pasado, por nota pública, la Red Infancia Robada señaló al profesor y pedófilo Julio Maldonado, que en una escuela del Paraje Cebollas fue denunciado por varios alumnos que recibieron mensajes en los que les proponía tener relaciones, les pedía dinero y les enviaba fotos en las que aparecía desnudo. Las autoridades institucionales no hicieron nada. La monja tuvo que enviar la carta al ministerio de Educación y al propio gremio docente (SUTECO), debiendo aclarar que lo hacía por el “interés superior de los niños”. Deja constancia de que en un viaje en el colectivo desde el paraje Maldonado abusó de un niño de seis años, tema que no tuvo empacho en reconocer en la propia escuela (“lo estaba ayudando”, dijo en referencia a haber manoseado a un niño). Todo quedó asentado en la escuela, frente a lo cual la rectora del establecimiento no hizo absolutamente nada.
El caso del otro docente y abogado pedófilo (el que canjeaba sexo por calificaciones) tuvo una derivación inesperada, que la hermana Pelloni relata del siguiente modo: “No tenía pruebas para denunciarlo, pero un día me crucé con un productor que vivía con una jovencita de 20 años. Habían tenido un hijo, y este hombre me cuenta que la joven había sido violada por ese profesor. Y se le pudo hacer una cámara oculta”
Así, andando y conversando, Infancia Robada ha logrado meterse en las zonas más oscuras y reunir testimonios sobre la trama más difícil de la explotación sexual, que es la relacionada con la pobreza y la destrucción de los vínculos más básicos: “He tenido varios casos de madres que venden a sus hijas. Volvemos al tema cultural, una cosa terrible donde aparece el abuso sexual por parte del padre, del hijo, de los hermanos, de la madre”.
El cambio
Metida en medio de un panorama tan desolador, la hermana Martha no peca de pesimista. Dice con su eterna media sonrisa: “No todo está perdido. Creo que lo necesario es organizarse y crear poder social. Ese poder construye cosas que ni esperamos conseguir. Nos ha pasado hasta que un jefe militar nos pida la capacitación para los soldados, los oficiales y suboficiales y así dimos una charla sobre abuso sexual doméstico, y sobre explotación y trata.
¿Cómo se crea poder social?
Difundiendo los temas, hablándolos, dándolos a conocer. Ustedes, los medios de comunicación, son para nosotros una herramienta indispensable. A mi me costó ganarme la credibilidad social en mi propio entorno porque todos pensaban: “Esta monjita lo que quiere es terminar en un cargo político”. Pero no es así. Nunca lo fue. Acá no hay ningún color partidario. Es algo que cuido justamente porque trabajamos para todos. Porque estamos hablando de la dignidad del ser humano, sobre todo de las mujeres y de los niños.
Marta Pelloni tiene convicciones fuertes y una de ellas es la siguiente: no existe decisión política para luchar contra la explotación sexual: “La mentalidad machista patriarcal que tienen los dueños del poder y la plata no tiene arreglo por ahora. El que tiene plata paga por sexo. Pero creo que la mentalización de la sociedad puede lograrse. Somos abolicionistas, creemos que hay que lograr que se penalice al que paga por sexo, y al que explota a las mujeres. Y creemos que a las mujeres hay que darles todo para que tengan dignidad en su trabajo, en su familia, en su ser mujer”.

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Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

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Por Bernardina Rosini para lavaca.org

Desde Córdoba

Bajo la lluvia, debajo de un árbol, rodeados de las personas que los acompañan desde el femicidio de Cecilia Basaldúa, hace 6 años, sus padres hicieron una conferencia de prensa que no tendría que haber sido necesaria. Susana Reyes y Daniel Basaldúa debieran estar viviendo esta jornada de otro modo. Debieran poder decirle a su hija que la extrañan pero que lograron hacer justicia, que descanse en paz. En cambio, están parados en el cementerio de San Vicente de Córdoba Capital, en una ciudad que no es la de ellos, sin saber con certeza si el cuerpo que está allí es el de Cecilia.

Este sábado se cumplen seis años desde que apareciera el cuerpo de Cecilia Basaldúa en un codo de río de Capilla del Monte. Tenía signos de abuso sexual y estrangulamiento. Llevaba veinte días desaparecida. Era la peor noticia que podían recibir sus padres. Hoy reciben otra: Cecilia está enterrada en una fosa común, junto a desconocidos (según el reporte que les entregaron se tratan de “Silvia Becerra” y “Eduardo Arce”) en este cementerio. Nadie les avisó. No fueron notificados. No estuvieron presentes. No dieron su autorización.

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

«A nosotros nos mataron a nuestra hija y queremos justicia», dice Daniel. «Debe haber responsables, debe haber firmas, nombres de quienes han autorizado esto. Se tiene que encargar la misma justicia de dar con el o los asesinos pero también de los responsables de estos traslados del cuerpo. Ya sé cuál es su argumento: que nosotros sabíamos, y lo digo de nuevo acá: nosotros no sabíamos nada».

Susana apunta a los próximos pasos: «Queremos un ADN. Nosotros no tenemos la certeza de que allí está enterrada Cecilia. Es una incógnita».

Un cuerpo desaparecido

La abogada querellante Gisela Videla explicó lo que esa incógnita significa en términos jurídicos y humanos: «Desde una perspectiva de derechos humanos, el cuerpo de Cecilia, hasta que no se sepa efectivamente dónde está, es un cuerpo que está desaparecido. Si hoy nos dicen que en la morgue ya no está y estaría supuestamente acá, pero con una cadena de custodia rota, no sabemos efectivamente: el cuerpo de Cecilia está desaparecido hasta que se haga este ADN». Y agregó: «Desde el punto de vista humano, es una crueldad manifiesta y sistemática que se viene dando para con estos padres. Sigue siendo un ninguneo y un manoseo de una situación tan dolorosa como es la de perder a una hija y a seis años que no haya ni una persona imputada en relación al hecho en sí».

Para entender cómo se llegó hasta acá hay que volver a noviembre de 2021. Antes de que comenzara el juicio que finalizaría absolviendo a Lucas Bustos, la querella presentó por escrito su oposición explícita a que el cuerpo fuera retirado de la morgue judicial. La familia quería avanzar con pericias más exhaustivas. El escrito quedó en el expediente. El cuerpo fue enterrado igual.

La familia no supo nada de esto hasta octubre de 2024, en una reunión con la actual fiscal de la causa, Sabrina Ardiles –la cuarta en hacerse cargo de una investigación que pasó también por Paula Kelm, el fiscal de Cámara Sergio Cuello, Barrera y Nelson Lingua–. Ardiles les mostró un papel, un comunicado. El cuerpo de Cecilia no estaba en la morgue judicial como ellos suponían desde hacía cinco años.

Cuando la fiscal habló públicamente sostuvo que la familia había sido notificada. La abogada querellante Daniela Pavón lo desmintió: el oficio estaba en la causa desde noviembre de 2021, pero la querella no tuvo acceso al expediente de Bustos desde su elevación a juicio. No existieron las varias notificaciones que mencionó Ardiles. El cuerpo de Cecilia Basaldúa fue inhumado sin autorización, sin consentimiento, y en condiciones que los propios trabajadores del cementerio calificaron hoy como «extrañas».

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

¿Quién mató a Cecilia?

Cecilia no murió una sola vez. La mató uno o varios femicidas que todavía caminan libres. La mató una fiscal que apuró el cierre de la investigación, mantuvo en prisión dos años a un joven inocente y puso la firma para que se desarrollara lo que terminó siendo un simulacro de proceso judicial. La mató un sistema que apostó durante años a fiscales que demoraron, desgastaron y clausuraron posibilidades reales de avance en la causa. La mató la burocracia que perdió el oficio, o lo ocultó, o simplemente decidió que no importaba notificar a sus padres que el cuerpo de Cecilia sería retirado de la morgue y enterrado. Cada institución que intervino en esta causa dejó su marca sobre ella. Una cadena de violencias. Una cadena de femicidas.

Además de los cuatros fiscales, el cuadro de estos seis años es éste:

  • Cuatro policías presos por violencia de género, entre ellos quienes dirigieron la búsqueda y la investigación original.
  • Un imputado absuelto porque las pruebas no existían.
  • Un sospechoso principal -Mario Mainardi, la última persona que alojó a Cecilia en Capilla del Monte- que vendió sus pertenencias, borró mensajes, pintó la casa donde ella se hospedaba (donde se registraron once muestras positivas de luminol) y se mudó a Rosario: libre, sin imputación, sin investigación que lo alcance.
  • Y un cuerpo enterrado sin autorización, en una ciudad que no es la de su familia, en una fosa que no eligieron.

La Ley de Víctimas 27.372 existe para que nada de esto ocurra: garantiza el derecho a ser asesorado, a acceder a la justicia, a recibir protección y a ser escuchado durante todo el proceso penal. El Estado cordobés la violó en cada uno de esos puntos tal vez porque se entrena para lo contrario.

Al cerrar la jornada en el cementerio, Daniel y Susana repitieron el profundo agradecimiento a quienes siempre los acompañan, “la familia Basaldúa ahora es grande, y yo sé que Cecilia nos está dando fuerza, está por ahí dándonos fuerza”. Gran número de las mujeres presentes vinieron desde Capilla del Monte, traen su rostro y gritan “Cecilia Gisela Basaldúa, ¡Presente! ¡Ahora y Siempre!”

Este sábado la actividad continuaba en Capilla del Monte donde la Mesa de Trabajo «Justicia por Cecilia» convocó una movilización “por Memoria, por Verdad y Justicia, y para que los culpables de su femicidio sean condenados”.

La semana que viene, sus abogadas harán una presentación judicial para determinar responsabilidades en torno a las órdenes que se dieron para sepultar sus restos sin consultar a la familia.

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

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Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

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Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.  

Por María del Carmen Varela

Foto: Lina Etchesuri

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Un mes sin Brenda, Lara y Morena: lo que se sabe de la trama narcofemicida

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Este lunes se está cumpliendo un mes del triple narcofemicidio. La causa que investiga el asesinato de Brenda (20), Morena (20) y Lara (15) tiene nueve personas detenidas y tres prófugas. Una de ellas es Alex Ydone Castillo, acusado de ser el dueño de los 30 kilos de cocaína que habrían sido robados, posible móvil de los brutales asesinatos. 


Lo increíble: Castillo estaba preso pero fue excarcelado “por razones humanitarias” durante la pandemia del coronavirus, según lo reveló el periodista de Infobae Federico Fahsbender. En su artículo se detalla que Ydone Castillo había sido detenido en Argentina por una circular roja de Interpol –emitida desde Perú, su país de origen– por “un movimiento de 51 kilos de cocaína”. Fue la Sala II de Casación la que lo excarceló. Desde que quedó en libertad, el gobierno peruano tampoco envió en los plazos pertinentes el pedido formal de extradición. Y siguió libre.

Los otros dos prófugos de la causa del triple narcofemicidio son David González Huamani (“El loco David” o “El Tarta”, por tartamudo) y Manuel Valverde, tío de Tony Janzen Valverde, alias “Pequeño J”, que está detenido en Perú a la espera de un juicio de extradición. 

Los narcos robados

A Huamani, Celeste Magalí Guerrero (una de las detenidas que mayor información aportó) lo reconoció dentro de su casa del barrio Villa Vatteone. Fue una de las personas reconocida por tener guantes de látex. Huamani también aparece en la declaración de Víctor Sotacuro, detenido en Villazón, frontera con Bolivia, acusado de manejar el auto de apoyo a la Chevrolet Tracker blanca que levantó a las chicas en las calles de Ciudad Evita el 19 de septiembre. Sotacuro dijo que fue Huamani quien lo contrató para hacer los viajes de esa noche y que le pidió que le llevara ropa para cambiarse. Sotacuro declaró que lo fue a buscar a Varela y lo llevó hasta la 1-11-14, en el Bajo Flores, y dijo que Huamani estaba sucio de barro, al igual que otros dos hombres que se subieron a su auto. La mamá de Morena lo señaló como el que maneja la droga en Las Antenas, un barrio de Lomas del Mirador, y en la Palito, en San Justo, dos localidades de La Matanza. 

Según una de las hipótesis de la investigación, los prófugos Castillo, Huamani y Valverde integran la organización cuya droga había sido robada. Sobre ellos pesan órdenes de captura internacional. Esa línea también busca a otros tres sospechosos, todavía no identificados, pero que en el expediente aparecen como “NN Paco”, “NN Nero”, y el “canoso de la Glock”, en referencia al arma que llevaba un hombre que Guerrero ubicó en su casa, bajándose de la camioneta con Pequeño J, en las calles Río Samborombón y Chañar. 

Quiénes están en prisión

Hasta el momento las nueve personas detenidas son:

  • Daniela Ibarra (19) y Maximiliano Parra (18), quienes encontraron limpiando con lavandina la casa de Varela.
  • Celeste Magalí Guerrero (28) que alquilaba la casa. Su declaración aportó múltiples detalles que la justicia debe corroborar. Por un lado, explicó la estructura del clan, con jerarquías divididas en “Abuelos”, “Papás”, “Tíos”, “Pequeños” y “Mulos”, según el orden de importancia en la organización. Según su declaración, Pequeño J, que era presentado como el líder de una banda narco transnacional, en realidad tenía un rol menor, aunque lo ubicó en la escena del crimen. También declaró cómo esa noche fueron a comprar artículos de limpieza y bidones de nafta. 
  • Miguel Villanueva Silva (25), pareja de Guerrero. A ambos los detuvieron en un hotel alojamiento. Ella declaró que, al llegar a la casa de madrugada, lo vio con la mano ensangrentada y, según dijo, le confesó que había matado a una de las chicas al intentar escaparse. Un kiosquero del barrio de Florencio Varela dijo que Silva había ido a comprar con otro chico y que le dejó una mancha de sangre en la reja del comercio, que su mujer terminó limpiando. 
  • Ariel Giménez (29), uno de los acusados de cavar la fosa en la casa. 
  • Víctor Lázaro Sotacuro (41). Al principio se creía que solo era remisero pero, según Guerrero, tiene un lugar importante en la estructura. El hombre declaró que nunca estuvo en la escena, que no era el dueño de la droga robada, que tampoco era el jefe de la banda y que su apodo no era “El Duro”, como había dicho Guerrero. De todas formas, según La Nación, Sotacuro pagaba las cocheras en las que se estacionaban los cuatro vehículos de la banda: la Chevrolet Tracker blanca (que fue incendiada), el Volkswagen Fox blanco que manejó, un Renault 19 gris y un Chevrolet Cruze negro. Sus abogados pidieron un careo con Guerrero por supuestas “contradicciones”. 
  • Florencia Ibáñez (30), sobrina de Sotacuro, acompañante en el Volkswagen Fox, fue detenida luego de salir de los estudios de A24, donde defendió a su tío y dijo que habían pasado por el recorrido de la Tracker de casualidad. El fiscal Arribas dijo que Ibáñez reconoció que el móvil de los femicidios había sido un robo de un cargamento de droga que pertenecía a su pareja, el prófugo Alex Ydone Castillo.
  • Tony Janzen Valverde, alias “Pequeño J”, 20 años. Guerrero lo ubicó en su casa con Sotacuro y el “canoso de la Glock”. También dijo que Pequeño J había llamado a Villanueva para pedirle la casa para una fiesta. Está detenido en el penal de Cañete, en Perú, a la espera de la extradición. La declaración de Guerrero lo rebajó en la estructura: hoy está acusado de organizar dealers. Según la investigación, el abuelo y el papá de Valverde también se dedicaban al negocio narco. Su padre fue asesinado. Una cámara de seguridad ubicó a “Pequeño J” el 6 de septiembre a la salida de un pool de Flores con Lara y otra joven. 
  • Matías Ozorio (28), ladero de Pequeño J. Su historia es increíble y grafica una época: el periodista Carlos Burgueño contó que el joven tenía un trabajo en relación de dependencia en el Hospital Italiano –obra social, aportes, vacaciones, aguinaldo–, lugar del que se hizo echar, según sus familiares, para cobrar una indemnización que invirtió en el mundo cripto. Entre sus apuestas estuvo $Libra, bendecida por el presidente Javier Milei, cuyo desplome hizo a Ozorio perder todo y pedir un préstamo a un transa. Ya no se despegó de lo narco. Según Guerrero, fue una de las tres personas que cavó los pozos en la casa de Varela. Como Pequeño J, fue detenido en Perú. Guerrero también declaró que Ozorio le traía cocaína en 100 o 120 envoltorios que ella vendía a un valor de $10.000 cada uno. 

Vínculo de confianza

Según publicó La Nación, el fiscal Carlos Arribas describió: “Tras producirse la referida sustracción cuyos autores fueran presumiblemente allegados o conocidos las víctimas, fue que mediante maniobras de engaño, y ardides y aprovechándose de su especial condición de vulnerabilidad, integrantes de la organización mencionada precedentemente, en su mayoría de sexo masculino, lograron establecer un vínculo de confianza con las tres jóvenes, por lo que el 19 de septiembre de 2025, a las 21.29, consiguieron las jóvenes abordaran una Chevrolet Tracker blanca con dominio que había sido robado, en la que viajaban al menos tres personas. El vehículo contaba con el apoyo de un Volkswagen Fox blanco en el que circulaban al menos otras dos personas de la organización y de Chevrolet Cruze negro”. 

Según las publicaciones, todavía no está claro quiénes integran el grupo que habría robado el cargamento de cocaína. Pero la descripción de la estructura hace presumir que la causa está próxima a pasar a la órbita de la Justicia Federal.

Ya pasó un mes. 

Las familias de Brenda, Lara y Morena siguen exigiendo justicia. 

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