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La violencia habla

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Femicidios, estado y sociedad. ¿Qué nos dice un femicidio? La socióloga Rita Segato es argentina, vive en Brasil e investigó hace varios años los crímenes de Ciudad de Juárez en clave geopolítica. El resultado aplica hoy a los dichos del intendente de Mar del Plata que equiparó la violencia contra las mujeres con una moda. Por Claudia Acuña.

1 Cuando todavía duele pensar en Lucía, el intendente de Mar del Plata elige un colegio primario del barrio dónde creció esa adolescente masacrada para decir que la violencia contra las mujeres es una moda. Quizá no haya síntesis más perversa, capaz de desnudar qué trama sostiene eso que llamamos femicidio, que la expresión de este intendente, parado en esa escuela, diciendo sin pudor: está de moda matar a las mujeres.

Está de moda.

2 Toda moda es una forma de usar las cosas en un tiempo determinado y en estos, esa forma tiene como condición algo que la socióloga Rita Segato definió como Pedagogía de la crueldad, ejercida sobre el cuerpo de las mujeres.

3 Rita Segato nos propone escuchar qué nos dice esta moda en un trabajo que escribió en 2006 sobre los femicidios de Ciudad de Juárez, en la frontera mexicana.

La clave de su trabajo es esa: escuchar el mensaje escrito con cada femicidio. Comprender que esa violencia es un lenguaje y que “la lengua del femicidio utiliza el significante del cuerpo femenino para indicar la posición de lo que puede ser sacrificado” es una tarea difícil y aterradora.

El intendente de Mar del Plata puso en palabras aquello que  cada femicidio de Lucías nos proclama. Nos ha facilitado así respondernos las preguntas que propone hacernos Rita Segato ante cada femicidio.

¿Quién habla?

¿Qué dice?

¿Dónde lo dice?

¿Cuándo?

4 El intendente de Mar del Plata es el que habla y, por su boca habla un poder municipal, escenario de la desocupación, las mafias, la bonaerense, el menudeo narco en la puerta del colegio.

Segato tuvo que analizar un escenario más complejo como lo es Ciudad de Juárez, el municipio mexicano dominado por los carteles narcos que, en las sombras, controlan desde abajo al poder de arriba.

Su investigación la llevó a esbozar una teoría sobre la actualidad global latinoamerciana, atrapada en un brutal entramado de lo que Segato define como Primera y Segunda Realidad.

5 La Primera Realidad, postula Segato “está constituida por todo aquello regido por la esfera del Estado, visible en las cuentas de la Nación, en las páginas de Internet de la Transparencia de la Gestión Pública, los impuestos recaudados, los pagos en blanco, todo lo producido y comercializado, las propiedades compradas o heredadas, las empresas y sociedades, las oenegés, las fuerzas militares y policiales, las instituciones y políticas que protegen ese caudal legítimo”.

6 La Segunda Realidad vive en el subsuelo y Segato la describe en forma exhaustiva para dar una dimensión de su extensión, pero también para rescatarla de la oscuridad que la protege, como si su mera enumeración fuera un grito que permitiera conjurarla: “Contrabandos diversos, narcotráfico, el tráfico gigantesco de armas, de personas, de niños, de órganos, el tráfico también de una cantidad inmensa de bienes de consumo legal, incluyendo bebidas alcohólicas, drogas lícitas y partes de aparatos electrónicos, entre muchos otros productos que luego pasan a venderse en el comercio legal. También el contrabando de minerales estratégicos, piedras preciosas y hasta animales exóticos. Suma mucho dinero, también, la explotación de la prostitución en reductos concentratarios, donde se somete especialmente, pero no exclusivamente, a las mujeres. Las casas de juego, los casinos, el pago de varias formas de protección mafiosa, el trabajo esclavo o no pagado en la forma de salario declarado, las varias formas de la evasión de impuestos, las varias magnitudes de la coima, así como los dineros que circulan en el tráfico de influencia y la compra de voluntades políticas. Y la lista podría seguir”.

8 En la frontera o corredor intemediario entre estas dos realidades se encuentra la policía, que participa de ambas.

9 Estas dos realidades tienen  sus propias formas de regular la producción de violencias. La Primera tiene un sistema jurídico que sanciona la violencia para preservar dos valores fundamentales: la propiedad y la vida de las personas, en ese orden y con diferentes intensidades, según sea la relación entre ambas variables. Se sabe: a más propiedades, mayor es la protección de la vida por parte del aparato jurídico.

10 En la Segunda Realidad, la violencia es impunidad. Las redes subterráneas instalan, así, “un verdadero totalitarismo de provincia” y pasan a demarcar y expresar, sin ambigüedades, el régimen de control vigente en ese territorio. “Los crímenes de mujeres de Ciudad de Juárez me parecen una forma de significar ese tipo de dominio territorial”, concluye Segato.

11 El intendente de Mar del Plata nos dice que el femicidio es una moda y esa afirmación representa un diagnóstico que Segato nos había advertido en su trabajo: “Se dijo que México se Juarizó y yo creo que Argentina se ha mexicanizado. En América Latina, desde Centroamérica hasta la Argentina, hay un proceso de mafialización de la nación”. Y en ese proceso el femicidio tiene  un rol. Segato lo define así: “Si en el genocidio la construcción retórica del odio al otro conduce la acción de su eliminación, en el femicidio la misoginia por detrás del acto es un sentimiento más próximo al de los cazadores por su trofeo: se parece al desprecio por su vida o a la convicción de que el único valor de esa vida radica en su disponibilidad para la apropiación”.

12 Lo que nos dice, entonces, el intendente de Mar del Plata es que la moda del femicidio es accesible. Se mata a las mujeres porque se puede matarlas.

Él está allí, en ese colegio del barrio de Lucía, para afirmar esa disponibilidad como una oferta de temporada. Es el mensaje que le da a los niños y niñas que lo escuchan, a los padres y madres que lo escuchan, a las maestras y los directivos que lo escuchan, a la prensa que hace que sus palabras sean oídas incluso más allá de las fronteras municipales. Y así, con ese acto, las dos realidades postuladas por Segato se funden en una.

13 Decir en la ciudad en la que fue violada y empalada una niña de 16 años que el femicidio está de moda representa, nada menos, que la dualidad se acabó. Ya no hay que maquillar ningún discurso ni ocultar ninguna realidad bajo el subsuelo. Es entonces cuando la violencia ya no habla el lenguaje del marketing porque no tiene voluntad de consenso sino ánimo de terror. Se expresa así: brutal y a cielo abierto. Te guste o no.

14 Nos advierte Segato: “Los femicidios son mensajes emanados de un sujeto autor que sólo puede ser identificado, localizado, perfilado, mediante una escucha rigurosa de estos crímenes como actos de comunicación. En su discurso encontramos al sujeto que habla”. Descubrimos así, dirá Segato, que “son actos de violencia que se comportan como una lengua capaz de funcionar eficazmente para los entendidos, los avisados, los que la hablan, aun cuando no participen directamente en la acción enunciativa”.

15 ¿A quién le habla un femicida? Segato nos dice que los impunes femicidas de Ciudad de Juárez le hablan “a los otros hombres de la comarca, a los tutores o responsables de la víctima en su círculo doméstico y a quienes son responsables de su protección como representantes del Estado; le hablan a los hombres de las otras fratrías amigas y enemigas para demostrar los recursos de todo tipo con que cuentan y la vitalidad de su redes de sustentación; le confirman a sus aliados y socios en los negocios que la comunión y la lealtad del grupo continúa incólume. Le dicen que su control sobre el territorio es total, que su red de alianzas es cohesiva y confiable y que sus recursos y contactos son ilimitados”.

16 ¿A quiénes le hablaron los que violaron y empalaron a Lucía?

Al intendente.

Y el intendente los escuchó.

La afirmación de que los femicidas hablan con el poder parece un disparate, una exageración, una forma de forzar lo particular a lo institucional, pero todas estas suposiciones también aplican si se prefiere calificar los dichos del intendente como un mero error.

Todo femicida envia un mensaje al poder establecido.

Le dice algo.

Le dice “puedo”.

No es un pregunta. Es una afirmación.

17 Si con la frase que equiparó el femicidio a una moda el jefe comunal expresó su insensibilidad, la teoría de Segato es válida: el intendente de Mar del Plata se Juarizó.

En esa expresión brutal está implícito el lenguaje de los femicidas.

Habló con ellos y en su propia lengua.

Frivolizó el horror con una palabra que sacó a la violencia de su contexto penal para colocarla en otro ambiente más amable, banal si se quiere, exculpatorio por el sólo hecho de atribuirlo a un tiempo y un modo de ser que no es personal, biográfico ni moral.

Es cultural.

Se llama machismo y para el intendente de Mar del Plata está de moda.

Y mata.

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Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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Violencia e impunidad: el círculo que denuncian las familias víctimas de femicidios

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Familiares víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones de todo el país realizaron colectivamente la declaración que compartimos de manera completa en esta nota. Lo que denuncian: «El círculo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio». La vulneración constante del derecho de acceso a la justicia, las situaciones que se repiten en todos los territorios y un llamado a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse  para desarmar la impunidad que garantiza que la violencia siga existiendo. 

Noviembre 2022
Argentina

Declaración de la Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

¡¡No hay justicia porque no tenemos garantizado el derecho de acceso a la justicia!!

Los familiares víctimas de femicidios, transfemicidios, desapariciones hoy denunciamos de cara el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, la situación terrible que vivimos. El circulo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio. La misma Justicia, las fuerzas policiales y el Estado, que no toman denuncias, o que si lo hacen no garantizan el resguardo de quienes denuncian, continúan violentando a las familias que luchan por justicia. A lo largo y ancho del país los relatos se repiten una y otra vez. La enorme mayoría de los procesos judiciales se encuentran para las víctimas en su más completa impunidad. Los femicidas, abusadores y violentos de nuestras hijas, hermanas, sobrinas, madres siguen en libertad. Soportamos un gran dolor de tener que perder a nuestros seres queridos y tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y asesinatos relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estás causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del poder judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. En varios momentos, tenemos que soportar que los propios jueces nos denuncien a nosotros de violentos por ir a exigir explicaciones y pedir justicia, y hasta nos han reprimido con la policía. En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir por ejemplo peritos de parte, ya que los peritos del poder judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Cómo siempre tenemos que hacerles recordar a través de escritos al poder judicial nuestra ley de víctimas, donde casi siempre es denegada y violentando nuevamente nuestros derechos, haciéndonos imposible hacer justicia por nuestras hijas. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar $300.000?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo quieren verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si se sale a reclamar, el poder judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez, la violencia contra nuestras víctimas nunca frena.

Es por esto que llamamos a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse. No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando. La Justicia nos invisibiliza para que no se sepa la terrible situación que se está viviendo, por eso convocamos a una gran jornada de lucha para este 25 de noviembre. Necesitamos que todas las personas, personalidades y organizaciones nos ayuden a visibilizar lo que está pasando con las causas. En todo el país tenemos que levantarnos y realizar una acción común, organizando y visibilizando nuestra situación en todas las provincias, donde nuestros reclamos estén en las primeras líneas. Queremos tomar la palabra para contar lo que pasa porque tenemos una agenda urgente. No solo de instancias judiciales cercanas muy importantes, sino que hay compañeras desaparecidas en este mismo momento que tenemos que encontrar ya.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza.

Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

Silvana Capello, mamá de Agustina Fernandez, asesinada el 2/7/2022 en Cipolletti, Rio Negro, en un supuesto robo. El único testigo, supuesto amigo, la dejó tirada, aún no hay nadie detenido. Ella viajó desde La Pampa a Cipolletti a estudiar medicina por un futuro y me la devolvieron en un cajón.

Jose, papá de Alejandra Nahir Álvarez, asesinada el 10/10/2020 en Jujuy. Tenía 17 años y un bebé de 6 meses.

Oscar, papá de Barbara Zabala, asesinada el 6/12/2019, el día que cumplía 20 años en Pehuajó, Buenos Aires. El femicida, Brian David Dirassar, fue condenado a prisión perpetua.

Matilde Peñalva, mamá de Camila Peñalva, asesinada el 5/3/2020 en Jujuy. Fue envenenada con plaguicida por su ex pareja. Está detenido y esperamos prisión perpetua. Hay fecha de juicio oral para febrero y marzo del 2023.

Victor Catan, hermano de Micaela Catan, asesinada quemada el 6/4/2020 por su concubino Patricio Orellana en Santiago del Estero. El transfemicida fue demorado por 20 minutos, cuando sucedió el hecho hizo abandono de persona, pido orden de detención para Orellana.

Susana Basaldua, mamá de Cecilia Gisela Basaldua, desaparecida el 5/4/2020. Su cuerpo fue encontrado el 25/4/2020, en Capilla del Monte, Córdoba. En el juicio se acusó a una persona sin pruebas, el jurado lo absolvió. La familia pide un nuevo juicio que investigue a los verdaderos responsables.

Analía, mamá de Camila Flores, asesinada el 11/12/2020. Su asesino sigue libre. Pedimos que la justicia de Santa Fe actúe y dejen de cubrir asesinos, y que el gobierno nos de apoyo porque estamos a 1000 kilómetros del lugar del femicidio y no contamos con los medios para tener un abogado que nos ayude y logre hacer justicia para nuestra hija. Que no quede en suicidio porque a Camila la mataron, ella no se mato, ella quería volver a su casa.

Marta, mamá de Lucía Pérez, asesinada el 8/10/2016 en Mar del Plata, Buenos Aires por Matías Farías y Juan Pablo Offidani. En el juicio fueron condenados por venta de droga y no por femicidio. Se logró la anulación de ese juicio y se impulsó un jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad. El nuevo juicio comenzará el 7 de febrero de 2022.

Fabiana Morón, mamá de Julieta del Pino, asesinada por Cristian Romero el 25/7/2020 en Berabevú, Santa Fe. Fue golpeada, estrangulada hasta matarla, arrastrada y enterrada en un pozo en el patio de su casa con cal, tierra, losa de cemento y un tanque de agua arriba. Luego a la mañana se fue a trabajar con el hermano de Julieta como si nada, mientras toda mi familia la buscaba. El asesino fue condenado a prisión perpetua.

Noemi, mamá de Lia Vasquez, asesinada el 13/11/2020 en Puerto Madryn, Chubut. Tenía 14 años. Se espera la fecha de juicio para Gabriel Orellana, de 22 años.

Fany Roman, mamá de Valeria López, desaparecida desde el 26/1/2020 en Virreyes, Buenos Aires. En el momento de su desaparición tenía 40 años y dos hijos varones de 17 y 23 años. La causa se caratuló como “averiguación de paradero”, su familia exige que se cambie a“desaparición forzada”.

Marisa y Facundo, mamá y papá de Luna Ortiz, asesinada el 3/6/17 en Tigre, Buenos Aires. El único detenido fue liberado en mayo de 2022. Su familia aun sigue en busca de justicia por que se reconozca el femicidio.

Esperanza Valdivieso, madre de Yesica Valdivieso, asesinada el 5/1/2021 en Mayor Buratovich, Buenos Aires. El femicida Juan Torrejón Huallpa fue condenado a prisión perpetua.

Graciela Altamirano, tía de Viviana Altamirano, desaparecida desde el 28/4/2004 en Tigre, Buenos Aires. El sospechoso, 16 años después, en 2020, asesinó a su esposa y se suicidó.

Lisette Fernandez, hermana de Mica e hija de Nancy Fernandez, asesinadas en 2013 y 2014, en Tigre, Buenos Aires. El femicida está preso, pero solamente por narcotráfico.

Monica, mamá de Iara Rueda, desaparecida el 24/9/2020, luego de que un compañero del colegio la citara para entregarle unos materiales y la tarea. La familia salió a buscarla desde un primer momento mientras la policía ponía excusas y no la buscaba. Los rastrillajes llegaron recién después de una pueblada en Palpalá, Jujuy. Su cuerpo fue encontrado el 28/9/2020 en un lugar donde los vecinos habían rastrillado días antes, luego de un llamativo apagón en todo el pueblo. Por su femicidio se encuentran detenidos Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, y hay involucrado un menor de 17 años. La familia realizó a su vez una denuncia a funcionarios por incumplimiento de deberes.

Roxana y Alfredo, mamá y papá de Carla Barrera Soggiu. Tenía 28 años, 2 hijos en ese momento de 2 y 4 años. Murió el 15/01/19, la encontraron en el Riachuelo, en CABA, cuatro días después. Sufrió violencia de género por parte de su marido Sergio Nicolas Fuentes, condenado a 6 años por golpearla, violarla, atarla y privarla de su libertad. Carla tenía hidrocefalia, tenía una válvula en su cabeza donde fue salvajemente golpeada. Por considerar la situación de alto riesgo le dieron un botón antipánico que activó en varias oportunidades y no la encontraron porque el GPS no funcionaba, no la localizaba. El Estado también es responsable.

Blanca Osan, mamá de Agustina Fredes, quien murió en Mar del Plata, Buenos Aires, el 23/4/2017, meses después de ser violada y torturada física y psicológicamente por su ex pareja. cuando tenía 18 años. Agustina estaba embarazada como consecuencia de estas violaciones. Le realizaron una cesárea donde le extrajeron el bebé, también el vaciamiento de su útero y ovarios. El 23/04/2017, su familia la llevó desvanecida al hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pero luego fue trasladada al H.I.G.A. Allí, les informan que por la demora del traslado y la falta de oxígeno Agustina tenía muerte cerebral. El informe de las autoridades establece que Agustina falleció por embarazo ectópico. Cuando la familia pidió que se realizara una autopsia, les fue negada. El jefe policial que estaba encargado de la investigación de su muerte es familiar de Acevedo, su violador. Por las denuncias que Agustina había realizado, Matías José Acevedo fue llevado a juicio y condenado a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en un contexto de violencia de género. Su familia denuncia que fue femicidio.

Mariela Tacacho, mamá de Paola Tacacho, asesinada el 30/10/2020 por Mauricio Parada, en Tucumán, luego de haber hecho 15 denuncias en su contra entre 2015 y 2020. La última fue en mayo del mismo año que la asesinó.El femicida la apuñaló y se suicidó. Por su actuación en las denuncias que había hecho se destituyó al juez Juan Francisco Pisa considerando que incumplió con los deberes a su cargo.

Ana, tía de Priscila Martinez, desaparecida el 23/02/2020, había sido llevada de manera engañosa por su tío Ruben Oscar Navarro. Desde ese momento la policía no quiso actuar, no querían tomar la denuncia porque garantizaban que ella volvería. Ese mismo día Priscila estaba muerta, violada, golpeada. La familia y vecinos empezamos a hacer la búsqueda por nuestros propios medios. Fue encontrada debajo de la cama del asesino el 15/04/2020 en Santiago del Estero. Tenía 15 años. Ahora esperamos el juicio.

Leticia Escobar, mamá de Gisela Grispi, asesinada en 23/11/2020 en Colón, Entre Ríos. El femicida Heraldo Martiarena fue condenado a prisión perpetua.

Erica Rojas, mamá de Andrea Rojas, víctima de una violación en grupo de hijos del poder en Burruyacú, Tucumán. Los familiares de los acusados no dejan de hostigar y amenazar a la denunciante y su círculo íntimo.

Podés descargar el documento aquí.

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Sin fronteras. Femicidios, crímenes sexuales y terrorismo

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La socióloga mexicana Julia Monárrez Fragoso mantuvo un encuentro con Familias Sobrevivientes de Femicidios. Monárrez, creadora del término “femicidio”, es de las más prestigiosas especialistas en violencia contra las mujeres. Compartimos acá sus principales aportes durante el histórico encuentro, de Ciudad Juárez a Buenos Aires. 

Familias Sobrevivientes de Femicidios en MU. Lo que surgió de un contacto histórico. Fotos: Lina Etchesuri
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