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Los ojos de Lucía. Radiografía de la violencia patriarcal

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Qué representan el Observatorio Lucía Pérez y su padrón público y autogestivo, disponible en la página web observatorioluciaperez.org. De dónde nació la idea, cómo se trabaja y hacia dónde va. El resumen de los datos e historias que dibujan la radiografía de la violencia machista en nuestro país. La necesidad de producir datos para dar dimensión y exigir medidas urgentes. Qué significa decir Ni Una Más hoy, a través de las historias que revelan el entramado femicida, la complicidad estatal y la respuesta social.

Los padrones que sistematizan el registro de la violencia patriarcal son una herramienta que comenzamos a construir durante el año 2014 junto a nuestras amigas travestis. 

El origen fue que los registros que por entonces se difundían no las nombraban. Eran épocas en las que la población travesti/trans no tenía derechos, ni siquiera a su propia identidad. Fue la memoria de esas violencias la que aportó la información, que luego corroboramos con fuentes judiciales y periodísticas, para sumar esos crímenes a las listas. 

Ese origen quedó claro en la primera salida al espacio público del padrón, cuando en la primera marcha producida por el grito Ni Una Menos colocamos una enorme tela negra en una de las rejas de Plaza Congreso e invitamos a las personas que se manifestaban a colocar su mano, pintada de rojo, sobre un papel blanco en el que se escribíamos el nombre y la edad de la asesinada. 

Esa primera vez, la letra manuscrita de los nombres fue de la poeta Susy Shock y las activistas Marlene Wayar y Diana Sacayán. 

Al año siguiente, Diana estaba en el padrón.

Esa herida es la que tocó Marta Montero cuando a principios de este año nos dijo: “Mi hija no es un cifra”. El tono indignado lo produjo la frase que pronunció Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, en su exposición ante la Banca de las Mujeres del Senado. “Las cifras son estables”, aseguró la ministra para referirse a la cantidad de femicidios que se producen en Argentina año tras año.

No son cifras

En todos estos años el padrón de femicidios ha pasado por diferentes etapas y en cada una de ellas hemos aprendido mucho sobre la complejidad que representa la sistematización de estas violencias.  

En los primeros tres años, aquel listado básico de más de 1.200 casos fue el material que usamos para organizar talleres con organizaciones sociales y grupos de mujeres que fueron así completándolo. Invitamos, también, a enviar datos que nos llegaron a través de mails remitidos por madres, padres, hijos, amigas y compañeras de trabajo. De esta etapa hemos dejado registro en la columna que indica la fuente de la información.

En una siguiente etapa, el padrón se convirtió en una herramienta fundamental en los grupos de trabajo con mujeres víctimas de violencia, porque el análisis de los datos nos permitía colocar cada historia personal en un contexto sistémico.

Así llegó el padrón al grupo de familias sobrevivientes de femicidios. Esas familias son las que nos ayudaron a completarlo para poder presentarlo tal como lo compartimos ahora, multiplicado en nueve registros que sistematizan los datos que sigue.

Femicidios

Este padrón sistematiza  2.319 crímenes contra mujeres y personas travestis/trans perpetrados entre 1984 y 2020. 

En los primeros años de elaboración y como consecuencia del objetivo inicial –ser nombradas- los casos registraban sólo nombre, edad, lugar. Datos a los que luego se sumó la forma en que fueron asesinadas y el vínculo de la víctima con el femicida, porque nos señalaron que la crueldad de estos crímenes era una siniestra característica que necesitaba ser destacada ya que en la mayoría de los casos los jueces la obviaban; así como era necesario también consignar el lazo que encadenaba el destino de las víctimas a su asesino para iluminar la escena de estos crímenes: la familia tradicional. El resultado: 2.016 de los femicidios registrados fueron cometidos por personas del entorno familiar de las víctimas: parejas, ex parejas, familiares o conocidos.

Pero las familias sobrevivientes de femicidios nos señalaron que la información era incompleta y, por lo tanto, sesgada. Nos explicaron que el femicidio es un sistema de violencias que destruye la vida de la víctima, pero también muchas otras. Que no se trata de registrar, entonces, un nombre, un lugar, sino una maquinaria. Que era necesario conocer más, no solo  para saber más sino para hacer más. Y más significa hacer todo lo necesario para construir el Nunca Más del Ni Una Más. 

Sumamos, entonces, la información que nos señalaron: nombre y edad del femicida, fiscal interviniente, carátula de la causa judicial, condena, infancias huérfanas, si el femicida se suicidó luego de matar y si las víctimas habían realizado denuncias previas. 

Hasta hoynos faltan completar esos datos en 312 casos. El resultado en un panorama revelador, en sentidos más profundos que los que esperábamos.

Números que hablan

En resumen del panorama que trazan esos casos:

  • 1.840 infancias huérfanas.
  • 400 femicidas se suicidaron después de matar.
  • 345 femicidas ya fueron condenados a cadena perpetua a una edad promedio de 36 años.
  • 83 asesinadas estaban embarazadas.
  • 228 víctimas habían realizados denuncias previas.

No son cifras. Son  vidas.

La sistematización histórica aporta, además, una mirada larga, que permite reconocer ciertas trayectorias. Un ejemplo: el juez del impune crimen de  Jimena Hernández, la niña de 11 años cuyo cuerpo fue encontrado en la pileta de la escuela Santa Unión, quien demoró 70 días clave para derivar la investigación a la policía, fue Luis Jorge Cevasco, hoy fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, presidente de la Asociación Argentina de Fiscales y miembro del comité ejecutivo de la Asociación Internacional de Fiscales.

Crímenes en investigación

Registramos 27 casos en este padrón durante este año, a la espera de más información para confirmar o descartar que se trataran de femicidios.

Tentativas de femicidios

Registramos 166 casos durante 2020.

Travesticidios y transfemicidios

Lohana Berkins fue quien nos enseñó que toda muerte de una persona trans debe ser considerada travesticidio, ya que se trata de una vida sin derechos. En su memoria registramos las muertas durante el año 2020: 95, de las cuales 84 murieron durante la cuarentena. La proporción habla por sí misma sobre cómo golpeó el aislamiento social obligatorio a esta población y la necesaria reparación que el Estado debe implementar para asistir a las sobrevivientes, en especial a las pocas que llegan a superar el promedio de vida, hoy estimado entre los 35 y los 41 años.

Marchas y movilizaciones

El grito “Paren de matarnos” se escuchó en todo el país y durante todo el año. Las restricciones impuestas por la pandemia fueron desafiadas ante cada femicidio a un ritmo promedio de tres marchas por semana. Nuestro registro contabiliza 189 marchas, 150 de las cuales se realizaron en el período de prohibición de manifestaciones en el espacio público.

Violaciones

El tema surgió durante el intercambio con la Multisectorial Feminista de Jujuy  y a raíz de una declaración del gobernador Gerardo Morales sobre los femicidios ocurridos en esa provincia. Concretamente, Morales citó a Rita Segato, a quien había escuchado durante cuatro horas en una capacitación, que por teleconferencia brindó esta teórica al gobierno jujeño. Tal intervención generó una polémica que dejó un resultado positivo: compartir la lectura de Las estructuras elementales de la violencia, la obra que escribió Segato, cuyo primer capítulo se titula “La estructura de género y el mandato de la violación”. No hizo falta más que leer esa frase para que saltara la falta:  “No tenemos datos de violaciones”. Los encontramos en la web del Ministerio de Seguridad de la Nación, que  través del servicio de Estadísticas Criminales, que sistematiza los delitos según las carátulas judiciales, desde el año 2014 hasta el 2019. Dos ejemplos del resultado:

En ese período, en Jujuy las violaciones aumentaron un 49%.

La  provincia que mayor aumento registró es La Rioja: 71,5%. El dato es significativo si se tiene en cuenta que es una de las provincias que menos casos de femicidios reporta y, por lo tanto, no parece prioritaria para destinar recursos ni campañas para prevenir violencias.

Muertas por aborto clandestino

Registramos 4 muertas este año. Son las que llegaron a ser noticia en los diarios, ya que el Estado Nacional respondió que no tenía registros del año en curso ni de muertes ni de internaciones en terapia intensiva. Fue la respuesta oficial a un pedido que hicimos a través de la Ley de Acceso a la Información Pública.

Desaparecidas

Hubo 120 mujeres desaparecidas durante 2020. Sobre este tema también realizamos un pedido de información a través de la Ley de Acceso a la Información Pública, que fue derivado al Ministerio de Seguridad. Vencido el plazo legal solicitó una prórroga, que también venció sin respuesta.

Denuncias por violencia

Este padrón compila la información brindada por fuentes oficiales sobre la cantidad de denuncias recibidas este año en las diferentes provincias. Es útil, entre otras cosas, para comprobar la multiplicidad de puertas de acceso que ofrece cada división organizativa estatal –municipio, provincia, Nación, Poder Judicial, comisarías- y a través de diversas líneas telefónicas, whatsapp, email y sistemas online que organizó por la restricción impuesta por la pandemia, todas de difícil acceso para aquellas personas con recursos escasos, ya sea por cuestiones económicas o por vivir en áreas no urbanas, y que no tienen ni los artefactos –teléfonos, computadoras- ni las conexiones satelitales necesarias para usar esas vías de acceso a la justicia. Un dato ayuda a comprender la dimensión de la desigualdad: el 36% de las mujeres asesinadas durante la cuarentena vivía en zonas rurales.

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Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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Violencia e impunidad: el círculo que denuncian las familias víctimas de femicidios

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Familiares víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones de todo el país realizaron colectivamente la declaración que compartimos de manera completa en esta nota. Lo que denuncian: «El círculo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio». La vulneración constante del derecho de acceso a la justicia, las situaciones que se repiten en todos los territorios y un llamado a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse  para desarmar la impunidad que garantiza que la violencia siga existiendo. 

Noviembre 2022
Argentina

Declaración de la Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

¡¡No hay justicia porque no tenemos garantizado el derecho de acceso a la justicia!!

Los familiares víctimas de femicidios, transfemicidios, desapariciones hoy denunciamos de cara el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, la situación terrible que vivimos. El circulo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio. La misma Justicia, las fuerzas policiales y el Estado, que no toman denuncias, o que si lo hacen no garantizan el resguardo de quienes denuncian, continúan violentando a las familias que luchan por justicia. A lo largo y ancho del país los relatos se repiten una y otra vez. La enorme mayoría de los procesos judiciales se encuentran para las víctimas en su más completa impunidad. Los femicidas, abusadores y violentos de nuestras hijas, hermanas, sobrinas, madres siguen en libertad. Soportamos un gran dolor de tener que perder a nuestros seres queridos y tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y asesinatos relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estás causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del poder judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. En varios momentos, tenemos que soportar que los propios jueces nos denuncien a nosotros de violentos por ir a exigir explicaciones y pedir justicia, y hasta nos han reprimido con la policía. En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir por ejemplo peritos de parte, ya que los peritos del poder judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Cómo siempre tenemos que hacerles recordar a través de escritos al poder judicial nuestra ley de víctimas, donde casi siempre es denegada y violentando nuevamente nuestros derechos, haciéndonos imposible hacer justicia por nuestras hijas. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar $300.000?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo quieren verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si se sale a reclamar, el poder judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez, la violencia contra nuestras víctimas nunca frena.

Es por esto que llamamos a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse. No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando. La Justicia nos invisibiliza para que no se sepa la terrible situación que se está viviendo, por eso convocamos a una gran jornada de lucha para este 25 de noviembre. Necesitamos que todas las personas, personalidades y organizaciones nos ayuden a visibilizar lo que está pasando con las causas. En todo el país tenemos que levantarnos y realizar una acción común, organizando y visibilizando nuestra situación en todas las provincias, donde nuestros reclamos estén en las primeras líneas. Queremos tomar la palabra para contar lo que pasa porque tenemos una agenda urgente. No solo de instancias judiciales cercanas muy importantes, sino que hay compañeras desaparecidas en este mismo momento que tenemos que encontrar ya.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza.

Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

Silvana Capello, mamá de Agustina Fernandez, asesinada el 2/7/2022 en Cipolletti, Rio Negro, en un supuesto robo. El único testigo, supuesto amigo, la dejó tirada, aún no hay nadie detenido. Ella viajó desde La Pampa a Cipolletti a estudiar medicina por un futuro y me la devolvieron en un cajón.

Jose, papá de Alejandra Nahir Álvarez, asesinada el 10/10/2020 en Jujuy. Tenía 17 años y un bebé de 6 meses.

Oscar, papá de Barbara Zabala, asesinada el 6/12/2019, el día que cumplía 20 años en Pehuajó, Buenos Aires. El femicida, Brian David Dirassar, fue condenado a prisión perpetua.

Matilde Peñalva, mamá de Camila Peñalva, asesinada el 5/3/2020 en Jujuy. Fue envenenada con plaguicida por su ex pareja. Está detenido y esperamos prisión perpetua. Hay fecha de juicio oral para febrero y marzo del 2023.

Victor Catan, hermano de Micaela Catan, asesinada quemada el 6/4/2020 por su concubino Patricio Orellana en Santiago del Estero. El transfemicida fue demorado por 20 minutos, cuando sucedió el hecho hizo abandono de persona, pido orden de detención para Orellana.

Susana Basaldua, mamá de Cecilia Gisela Basaldua, desaparecida el 5/4/2020. Su cuerpo fue encontrado el 25/4/2020, en Capilla del Monte, Córdoba. En el juicio se acusó a una persona sin pruebas, el jurado lo absolvió. La familia pide un nuevo juicio que investigue a los verdaderos responsables.

Analía, mamá de Camila Flores, asesinada el 11/12/2020. Su asesino sigue libre. Pedimos que la justicia de Santa Fe actúe y dejen de cubrir asesinos, y que el gobierno nos de apoyo porque estamos a 1000 kilómetros del lugar del femicidio y no contamos con los medios para tener un abogado que nos ayude y logre hacer justicia para nuestra hija. Que no quede en suicidio porque a Camila la mataron, ella no se mato, ella quería volver a su casa.

Marta, mamá de Lucía Pérez, asesinada el 8/10/2016 en Mar del Plata, Buenos Aires por Matías Farías y Juan Pablo Offidani. En el juicio fueron condenados por venta de droga y no por femicidio. Se logró la anulación de ese juicio y se impulsó un jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad. El nuevo juicio comenzará el 7 de febrero de 2022.

Fabiana Morón, mamá de Julieta del Pino, asesinada por Cristian Romero el 25/7/2020 en Berabevú, Santa Fe. Fue golpeada, estrangulada hasta matarla, arrastrada y enterrada en un pozo en el patio de su casa con cal, tierra, losa de cemento y un tanque de agua arriba. Luego a la mañana se fue a trabajar con el hermano de Julieta como si nada, mientras toda mi familia la buscaba. El asesino fue condenado a prisión perpetua.

Noemi, mamá de Lia Vasquez, asesinada el 13/11/2020 en Puerto Madryn, Chubut. Tenía 14 años. Se espera la fecha de juicio para Gabriel Orellana, de 22 años.

Fany Roman, mamá de Valeria López, desaparecida desde el 26/1/2020 en Virreyes, Buenos Aires. En el momento de su desaparición tenía 40 años y dos hijos varones de 17 y 23 años. La causa se caratuló como “averiguación de paradero”, su familia exige que se cambie a“desaparición forzada”.

Marisa y Facundo, mamá y papá de Luna Ortiz, asesinada el 3/6/17 en Tigre, Buenos Aires. El único detenido fue liberado en mayo de 2022. Su familia aun sigue en busca de justicia por que se reconozca el femicidio.

Esperanza Valdivieso, madre de Yesica Valdivieso, asesinada el 5/1/2021 en Mayor Buratovich, Buenos Aires. El femicida Juan Torrejón Huallpa fue condenado a prisión perpetua.

Graciela Altamirano, tía de Viviana Altamirano, desaparecida desde el 28/4/2004 en Tigre, Buenos Aires. El sospechoso, 16 años después, en 2020, asesinó a su esposa y se suicidó.

Lisette Fernandez, hermana de Mica e hija de Nancy Fernandez, asesinadas en 2013 y 2014, en Tigre, Buenos Aires. El femicida está preso, pero solamente por narcotráfico.

Monica, mamá de Iara Rueda, desaparecida el 24/9/2020, luego de que un compañero del colegio la citara para entregarle unos materiales y la tarea. La familia salió a buscarla desde un primer momento mientras la policía ponía excusas y no la buscaba. Los rastrillajes llegaron recién después de una pueblada en Palpalá, Jujuy. Su cuerpo fue encontrado el 28/9/2020 en un lugar donde los vecinos habían rastrillado días antes, luego de un llamativo apagón en todo el pueblo. Por su femicidio se encuentran detenidos Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, y hay involucrado un menor de 17 años. La familia realizó a su vez una denuncia a funcionarios por incumplimiento de deberes.

Roxana y Alfredo, mamá y papá de Carla Barrera Soggiu. Tenía 28 años, 2 hijos en ese momento de 2 y 4 años. Murió el 15/01/19, la encontraron en el Riachuelo, en CABA, cuatro días después. Sufrió violencia de género por parte de su marido Sergio Nicolas Fuentes, condenado a 6 años por golpearla, violarla, atarla y privarla de su libertad. Carla tenía hidrocefalia, tenía una válvula en su cabeza donde fue salvajemente golpeada. Por considerar la situación de alto riesgo le dieron un botón antipánico que activó en varias oportunidades y no la encontraron porque el GPS no funcionaba, no la localizaba. El Estado también es responsable.

Blanca Osan, mamá de Agustina Fredes, quien murió en Mar del Plata, Buenos Aires, el 23/4/2017, meses después de ser violada y torturada física y psicológicamente por su ex pareja. cuando tenía 18 años. Agustina estaba embarazada como consecuencia de estas violaciones. Le realizaron una cesárea donde le extrajeron el bebé, también el vaciamiento de su útero y ovarios. El 23/04/2017, su familia la llevó desvanecida al hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pero luego fue trasladada al H.I.G.A. Allí, les informan que por la demora del traslado y la falta de oxígeno Agustina tenía muerte cerebral. El informe de las autoridades establece que Agustina falleció por embarazo ectópico. Cuando la familia pidió que se realizara una autopsia, les fue negada. El jefe policial que estaba encargado de la investigación de su muerte es familiar de Acevedo, su violador. Por las denuncias que Agustina había realizado, Matías José Acevedo fue llevado a juicio y condenado a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en un contexto de violencia de género. Su familia denuncia que fue femicidio.

Mariela Tacacho, mamá de Paola Tacacho, asesinada el 30/10/2020 por Mauricio Parada, en Tucumán, luego de haber hecho 15 denuncias en su contra entre 2015 y 2020. La última fue en mayo del mismo año que la asesinó.El femicida la apuñaló y se suicidó. Por su actuación en las denuncias que había hecho se destituyó al juez Juan Francisco Pisa considerando que incumplió con los deberes a su cargo.

Ana, tía de Priscila Martinez, desaparecida el 23/02/2020, había sido llevada de manera engañosa por su tío Ruben Oscar Navarro. Desde ese momento la policía no quiso actuar, no querían tomar la denuncia porque garantizaban que ella volvería. Ese mismo día Priscila estaba muerta, violada, golpeada. La familia y vecinos empezamos a hacer la búsqueda por nuestros propios medios. Fue encontrada debajo de la cama del asesino el 15/04/2020 en Santiago del Estero. Tenía 15 años. Ahora esperamos el juicio.

Leticia Escobar, mamá de Gisela Grispi, asesinada en 23/11/2020 en Colón, Entre Ríos. El femicida Heraldo Martiarena fue condenado a prisión perpetua.

Erica Rojas, mamá de Andrea Rojas, víctima de una violación en grupo de hijos del poder en Burruyacú, Tucumán. Los familiares de los acusados no dejan de hostigar y amenazar a la denunciante y su círculo íntimo.

Podés descargar el documento aquí.

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Sin fronteras. Femicidios, crímenes sexuales y terrorismo

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La socióloga mexicana Julia Monárrez Fragoso mantuvo un encuentro con Familias Sobrevivientes de Femicidios. Monárrez, creadora del término “femicidio”, es de las más prestigiosas especialistas en violencia contra las mujeres. Compartimos acá sus principales aportes durante el histórico encuentro, de Ciudad Juárez a Buenos Aires. 

Familias Sobrevivientes de Femicidios en MU. Lo que surgió de un contacto histórico. Fotos: Lina Etchesuri
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