Sigamos en contacto

Nota

Aprendizajes: qué lecciones deja el caso de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires

Publicada

el

lavaca reunió a cuatro estudiantes del Nacional de Buenos Aires, Carlos Pellegrini y Lenguas Vivas para reflexionar sobre el caso de abuso en el marco de las tomas. Cómo reaccionar a la agenda del gobierno y de los medios, y a la vez hacerse cargo. Los reclamos que eran parte de las tomas y dan en el blanco al asunto: un protocolo contra la violencia machista y la aplicación de la Ley de Educación Integral. Y cómo no perder el eje del «no» a la reforma educativa: «Es patético que las prácticas laborales sean obligatorias y la educación sexual, no”.
Por Sebastián Andrade para lavaca.org
Fotos de Lina Etchesuri
 

Aprendizajes: qué lecciones deja el caso de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires

Ofelia (Pellegrini), Manuel (Lenguas Vivas), Julieta y Sebastián (Nacional Buenos Aires). Foto: Lina Etchesuri


La puerta del Colegio Nacional de Buenos Aires está llena de cámaras de tevé, periodistas y transeúntes que pasan y preguntan a los periodistas por qué están allí.
-Hubo un caso de abuso – explica uno, sin especificar mucho más.
Adentro, los jóvenes se lamentan dos cosas: que nunca estos medios llegaron para visibilizar la medida de fuerza contra la reforma educativa; y que, mientras reclamaban la aplicación de un protocolo contra la violencia machista y por la Ley de Educación Integral, un caso de abuso en el propio colegio les pateó el tablero.
Ahora, hay que atravesar la puerta.
Aprendizajes: qué lecciones deja el caso de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires

Ofelia Fernández, presidenta del centro de estudiantes del colegio Carlos Pellegrini. Foto: Lina Etchesuri

Lo que pasó

Puertas adentro de este colegio con 150 años de historia, los estudiantes debaten cómo seguir. Cómo no dejarse llevar por la agenda mediática. Cómo seguir resistiendo la implementación de la reforma. Pero también enfrentar lo que significa un caso de abuso.
Arrancan con delay: fue el propio rector del Nacional de Buenos Aires, Gustavo Zorzoli, quien convocó a los medios a una conferencia de prensa después de hacer pública su postura sobre al abuso a través de un comunicado. Las cartas del rector son de carácter público, porque se suben a la web del Colegio, y también porque muchos padres del colegio son periodistas.
Sebastián Mark, miembro del centro de estudiantes del Nacional, pone el ojo en las noticias publicadas, pero no pierde el eje: “Se aprovecharon de la situación para hablar mal de las tomas. Esto es recriminable, ya sabemos cómo actúan, pero tenemos que pensar en lo que pasó”.
Sebastián es consejero de convivencia y resolutivo, y relata desde adentro cómo fue el día en que el caso se hizo público:  tenían una reunión de la comisión de géneros para encauzar lo que había pasado en formaciones, debates y actividades de concientización. “Cuando terminó la reunión de la comisión nos enteramos que lo habían publicado, y que lo habían hecho sin preocuparse por los sentimientos de la víctima, de sus familiares, de sus amigos”, relata. El centro de estudiantes insiste en que, mientras acompañaba a la víctima,  esperaban a que se animara a denunciar. Es decir, a hacerlo público ella misma.
En el medio, los medios.
Aprendizajes: qué lecciones deja el caso de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires

Sebastián del Centro de estudiantes del Nacional de Buenos Aires. Foto: Lina Etchesuri

Victimarios

En ese sentido apuntan de nuevo al rector: “El problema es que rompió todos los protocolos. Aunque nosotros no tenemos uno para el colegio, sí hay uno de la UBA. El rector lo rompió por violar la voluntad de la víctima, que no quería que se hiciera público. Romper la confianza fue un problema enorme”.
Ofelia Fernández es la presidenta del Centro de Estudiantes del colegio Carlos Pellegrini, más famosa por dejar mudo a un panel de periodistas de un canal de aire en pleno debate sobre el por qué de las tomas. Ofelia piensa más allá: “Esto deja en evidencia el nivel de información que hay en la escuela. Si no conocés lo básico de cómo moverte en estos casos, queda comprobado que no existe la aplicación de la Educación Sexual Integral». ¿Son los jóvenes los que deben saber qué hacer, o es la institución? «No solo pasó por encima de los mecanismos que existen, sino que fue hacia lo peor: exponerlo a los medios de comunicación. Eso es una salida explícita a la revictimización. Cuando se mediatiza, la sociedad puede ser muy violenta. Cuestiona la veracidad del testimonio, y ningunea”.
Los jóvenes cuentan también que hay más casos de abuso que, por ser inútiles a los intereses de los medios, no se hacen públicos, pero sí se viralizan por redes sociales.
¿Qué hacemos, entonces, con el victimario?
Ofelia: “La escuela se tiene que hacer cargo como institución. El protocolo no puede echarlo de la escuela, porque no resolvería nada. Eso no garantiza que no lo haga en un nuevo espacio. Hay que tratar la problemática general”.
Sebastián: “En el Colegio se generó mucho debate sobre punitivismo. En Facebook, Twitter y hasta algunos periodistas nos decían que lo echaran del colegio, que lo cagáramos a trompadas. Se busca que sufra y tenga su merecido, pero no se piensa la posibilidad de militar el feminismo, militar a esa persona para que no lo vuelva a hacer. Es más complejo”.
 
Aprendizajes: qué lecciones deja el caso de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires

Manuel del Lenguas Vivas, por Lina Etchesuri

Las propuestas

Finalmente el rectorado de la UBA le prohibió al Zorzoli hablar con la prensa, y dejó la potestad de la comunicación a cargo de la Subsecretaría de Prensa de la Universidad de Buenos Aires. La circulación de información fue menguando. 
En ese contexto más desintoxicado, los jóvenes se decidieron a hablar.
Sebastián y Julieta (Nacional Buenos Aires)m Ofelia ( Pellegrini) y Manuel Ovando (Lenguas Vivas), están sentados en el cruce de Callao y Corrientes en una medida de reclamo contra la reforma educativa, aunque lo que pasó les cambió el eje.
Venían reclamando contra la aplicación de la reforma llamada Secundaria del Futuro, por obligarlos a trabajar gratuitamente durante un año escolar, por agrupar las materias en áreas, por no estar pensada desde la comunidad educativa, por no haber precisiones y por no ser realmente aplicable.
Ahora, sentados en la calle, debaten sobre cómo debería ser el protocolo contra la violencia machista, cómo conseguirlo y cuánto lograr para la implementación real de la ley de Educación Sexual Integral.
El caso testigo es el colegio Pellegrini, donde se logró institucionalizar un protocolo después de tomar la escuela en 2015, en 2016 y en 2017, como reacción a una serie de abusos cometidos por un preceptor que fue sumariado por golpear a dos alumnas en 2007 y había vuelto a la escuela.
Julieta, del Nacional Buenos Aires, explica que la pelea para evitar cualquier tipo de violencia machista tiene dos enfoques: el protocolo, para que todos sepan cómo actuar si pasa algo; y, para que no sucedan situaciones, la aplicación de la ley de Educación Sexual Integral. En su curso hubo debates en los que hablaron fundamentalmente de cómo se trató el asunto, incluyendo mea culpas. “Esperamos que el protocolo ayude a prevenir casos de abuso y machismo cotidiano”.
 
Aprendizajes: qué lecciones deja el caso de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires

Julieta del Nacional, por Lina Etchesuri

Qué (no) es la ley de Educación Sexual Integral

En la reunión que mantuvo con representantes de estudiantes, la ministra de Educación porteña Soledad Acuña dijo que se está aplicando la ley y citó como ejemplo las jornadas que se realizan cada  tres meses. Manuel aclara: “Eso no afecta la cabeza de los pibes para no reproducir las dinámicas machistas de la sociedad. Es verdad que es difícil de aplicar, pero es responsabilidad del Gobierno hacer de la ley de Educaci´ón Sexual Integral una herramienta eficiente, desde el momento en que el Congreso la sancionó”.
Pese a que la educación sexual tiene que ser transversal en todas las materias, las pocas jornadas que existieron fueron de carácter específico, y versaron sobre el uso de métodos anticonceptivos o los noviazgos violentos.
Ofelia aporta algo más: “Algunos colegios trajeron a colación que las jornadas eran organizadas por instituciones de sexualidad relacionadas con la Iglesia Católica. Eso no es integral. La Iglesia Católica tiene más restricciones que libertades y no es eso lo que queremos que crezca en las escuelas: queremos transversalidad».
Manuel concluye: “Por un lado, lo que se viene haciendo surge de los docentes o los centros de estudiantes; por otro, los talleres son a contraturno, opcionales, y no justifican las faltas. Es patético que un docente o un alumno se haga cargo de aplicar lo que el Estado sancionó en 2006. Es patético que las prácticas laborales sean obligatorias y la educación sexual, no”.
 
 

Nota

MU 215: Sin chamuyo

Publicada

el

MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.093

Suscribite a lavaca