Nota
Bolivia hoy: El congreso del MAS por abajo y por la unión
En una asamblea con más de diez mil representantes de movimientos sociales el MAS debatió, en medios de críticas y arrepentimientos, la estrategia para restructurarse. Con sus principales líderes exiliados y ocultos por las persecuciones, enfrentó así el mayor desafío de sus veinticinco años de historia. Fueron las mujeres las que, sin medias tintas, reclamaron que los candidatos no sean elegidos “desde arriba”. El documento final le otorgó a Evo Morales el título de jefe de campaña. Con la ultra derecha golpista dividida todo parece indicar que otra vez las elecciones se decidirán entre quienes consagre el MAS y el partido de Carlos Mesa, así que la fórmula que resulte elegida deberá cargar con el desafío de una campaña electoral en pleno gobierno de facto.
(Sebastián Ochoa desde Cochabamba) En la mañana de ayer, miles de campesinas, campesinos, mineros y trabajadores comenzaron a juntarse en la plaza San Sebastián de esta ciudad, ante la mirada impávida de la población urbana, que ya había perdido la costumbre de ver a tanta gente del pueblo reunida. Con sus wiphalas flameando, subieron 200 metros por la colina de La Coronilla, para ingresar al Coliseo donde tuvo lugar el Ampliado Nacional del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido más grande de Bolivia, que en las últimas semanas sufrió ataques implacables que terminaron con 38 asesinatos aún no esclarecidos. Con sus principales líderes exiliados u ocultos, el MAS enfrenta al mayor desafío en sus veinticinco años de historia. Golpeado, de luto y desbandado, debe elegir de inmediato candidato o candidata a Presidente y vice, armar listas de postulantes para cargos en la Asamblea Legislativa Plurinacional, además de restructurarse para tener algo de la solidez que tenía cuando Evo Morales estaba en cada detalle orgánico.
El líder, el ausente, solamente se materializaba en los gritos y en los cantos de quienes ingresaban por miles al Coliseo. “¡Viva el Presidente Evo!”, “¡Evo no está solo!”, coreaban mientras subían la empinada colina. Con estas y otras frases invocaban al Presidente constitucional derrocado hace ya casi un mes. El camino escarpado estaba repleto de feriantes que aprovecharon la concurrencia para armar sus qhatus y vender lo que sea: desde milagroso jugo de maca hasta videos de las masacres de Senkata y Sacaba “con imágenes inéditas, nunca vistas en televisión ni en redes sociales”, como pregonaban a cada paso, entre otros vendedores de wiphalas, frutillas y mocochinchi. La gente había llegado de todo el país, en muchos casos luego de viajar más de un día, por lo cual estaban hambrientos y cansados. Algunos de ellos, con platos calientes sobre las rodillas, comían quinua, mote, chuño, trigo; comidas típicas que habían llevado las caseras en enormes ollas, tapadas con trapos para no perder el calor.
Las y los feriantes recibían con aplausos y aliento a quienes iban entrando al Coliseo. En la ciudad de Cochabamba, donde ahora no se puede hablar del golpe en voz alta, se había formado un microclima de amor por la Bolivia perdida el último 10 de noviembre. En las cercanías del Coliseo, las y los campesinos podían estar tranquilos, que allí nadie los iba a discriminar ni acusar de “terroristas”. Podían hablar de política a los gritos y no ahorrarse insultos para la autoproclamada Áñez y el ahora candidato presidencial Luis Fernando Camacho. Mientras hacían fila para entrar, tres ancianos debatían:
-Todos los de la derecha se quieren adueñar de nuestras riquezas para venderlas a otro país.
-¡Así es!
-¡Tenemos que levantarnos!- gritó uno de los tatas.
Cada tanto, las voces quedaban tapadas por el ruido de helicópteros del Ejército, que sobrevolaban la zona de cerca.
Críticas y arrepentidos

En los últimos años, se había instalado en el imaginario boliviano la idea de que Evo era un personaje dictatorial. El mismo Morales contribuyó a cimentar esta imagen, al desobedecer el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016. Según esos comicios, él no tendría que haberse postulado a las elecciones del 20 de octubre pasado, que ya fueron anuladas por la Asamblea con mayoría del MAS.
Pese a su fama de autoritario, Evo abandonó de inmediato la Presidencia cuando el golpe lo puso en jaque. Eso desconcertó a los golpistas, quienes esperaban que sanguinariamente se aferrara a su cargo. De modo que este “caudillo” se fue al exilio y sus bases, desde senadores y diputados hasta centrales campesinas, tuvieron que ver cómo arreglárselas sin que Morales les dijera qué hacer. En ese plan estaban ayer, cuando iniciaron el Ampliado.
Desde el comienzo de la reunión hubo abucheos a las intervenciones de algunos dirigentes. Entre diferentes sectores del MAS se echaban la culpa por no haber actuado correctamente ante el golpe de Estado. Consideraban que se podría haber hecho más para defender al gobierno de Evo. A lo largo de la tarde, por medio del debate se intentó aunar las posiciones que estaban enfrentadas. En cierta medida se lo logró, aunque el cierre de este encuentro estuvo a cargo de Juan Carlos Huarachi, el secretario general de la Central Obrera Boliviana (COB). Sí, esa misma que el día del golpe, con la Policía sublevándose en todo el país y con el Ejército lustrando sus botas, se sumó a los golpistas para pedir la renuncia de Evo. Huarachi pidió disculpas por lo que consideró “un error”, pero con ello no logró disminuir la silbatina y la rechifla generalizada.
Sin la presencia de Evo, que estaba en cada detalle del partido, quedó al descubierto una militancia decidida a representarse a sí misma.
Desde abajo
En 2009, fracasó el intento de golpe de Estado cívico prefectural urdido por las autoridades de la Media Luna, como se llamaba a esa mitad del país confabulada. En ese momento, los militares apoyaron a Morales, lo cual determinó su victoria. Pero una vez derrotados sus enemigos, Evo se encontró con un gran territorio, como los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, donde el MAS aún no tenía llegada. Por ello, Morales optó por realizar alianzas con políticos de derecha, que permitirían al oficialismo asentarse en las Tierras Bajas.
En las organizaciones campesinas sienten que fueron relegados de la administración pública cuando Evo empezó a darle prioridad a “los invitados”, como le decía a esos políticos de derecha que fueron poblando el MAS.
Ayer, en el Coliseo, una dirigenta de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa” (CNMCIOB “BS”) tomó el micrófono para pedir “no aceptar más a los invitados. Porque ellos lo han traicionado al hermano Evo. Y en las reuniones nos han discriminado”.
Para las elecciones de 2014, en varias partes de Bolivia las bases habían elegido a sus candidatos para diversos cargos. Pero en muchos casos, Morales terminó designando a otras personas, que no agradaban a las poblaciones locales. Muchas organizaciones obedecieron el mandato presidencial. Pero otras fueron con sus propios candidatos a sumarse a partidos de la oposición.
Para que no se repita este error, una dirigenta campesina de Pando reflexionó que “las bases deben elegir a los candidatos. Ya no podemos dejarnos imponer candidatos desde arriba”. Ella aseguró que si la elección de candidatas y candidatos respeta al clamor de las bases, “vamos a tener una victoria contundente. Esa va a ser nuestra forma de honrar a nuestros muertos”.
Si logra rearmarse, el MAS tiene grandes posibilidades en las próximas elecciones. El dúo golpista de Camacho y Marco Pumari se rompió, porque los dos quieren ser candidato a Presidente. Pero el exlíder cívico cruceño no tiene proyección nacional. Su ámbito de influencia se limita, por ahora, a su tierra natal. Lo mismo le pasa a Pumari, quien difícilmente consiga un voto fuera de Potosí. Con la fragmentación que quedó en el campo político de derecha extrema luego del golpe, los únicos que pueden aspirar a captar al 30 por ciento del electorado son el excandidato Carlos Mesa y el MAS.
Resoluciones
Luego de horas de debate, en el Coliseo fue leído un documento que fue aprobado por aclamación, en el cual califican al gobierno interino de Áñez como una “dictadura fascista racista”.
Convocaron a “mantener la unidad granítica de todos los movimientos sociales, militantes y simpatizantes de las organizaciones sociales, para organizar la victoria del pueblo boliviano en las elecciones de 2020. Para eso, se designa al compañero hermano Evo Morales Ayma como jefe nacional de la campaña del MAS-IPSP (Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos)”.
Asimismo, exigieron a la Asamblea Legislativa Plurinacional “instaurar el juicio de responsabilidades contra Jeanine Áñez Chávez, Presidenta autoproclamada, por la comisión de delitos de lesa humanidad”. En este sentido, indicaron que también deben presentarse a declarar los ministros que nombró Áñez, así como las cúpulas de la Policía y las Fuerzas Armadas.
Por su parte, las organizaciones sociales presentes se comprometieron a bajar a sus comunidades para compartir los avances y determinaciones dirigidas a reconstruir al MAS.
Para cerrar el encuentro, la concurrencia gritó varias veces: “Patria o muerte/ Venceremos”, frase que ya no repiten más los policías y militares, por orden de Áñez.
Terminada esta comunión, las diez mil personas que llenaban el Coliseo salieron a la intemperie, donde aún los esperaba dando vueltas un helicóptero del Ejército. Detuvieron su descenso por la colina de La Coronilla para alzar sus puños al cielo y gritarle al aparato: “¡Fuera!”. Este “fuera” -que iba acompañado de una serie de improperios que es mejor no repetir- condensaba la rabia contenida de un pueblo que, si sigue unido, “jamás será vencido”, como cantaban bajando y con sus wiphalas al viento.
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
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