Nota
Democracia más directa en Chubut, contra la megaminería
Con 13.007 firmas, más del 3 por ciento de patrón electoral provincial, la Unión de Asambleas Ciudadanas de Chubut presentó ante la Legislatura un proyecto superador de la actual Ley 5001, que ya prohibía la megaminería a cielo abierto con uso de cianuro. La propuesta busca extender la prohibición a otros químicos y a la extracción de minerales nucleares. Es la primera vez en la historia de la provincia que se utiliza la Iniciativa Popular: un mecanismo de democracia semidirecta que obliga a los legisladores a tratar el proyecto dentro de los próximos 6 meses.
“No creo que los diputados rechacen una iniciativa de este tipo. Sería un suicidio político” argumenta desde Rawson Lucas Fossati, en diálogo con lavaca. “Chubut es una de las provincias de la Patagonia, junto a Tierra del Fuego, que no tiene megaminería. Y queremos seguir así”. En una ciudad de la provincia, Esquel, se produjo el primer plebiscito sobre el tema minero, en 2003, que mostró un 82% de la población en contra de este tipo de proyectos. La propuesta ya tomó estado parlamentario. Es el Proyecto de Ley Nº 075/14.
Chernobyl y la Constitución
El proyecto busca mejorar los alcances de la ley 5001, que ya prohíbe en Chubut la minería a cielo abierto con uso de cianuro. La norma, que este martes entraría en estado parlamentario y tiene un plazo de seis meses para ser tratada en la Legislatura provincial, introduce la prohibición de otra docena de químicos (mercurio y ácido sulfúrico, entre otros), la extracción de minerales nucleares como el uranio y el torio (advierten la peligrosidad mediante los ejemplos de Chernobyl y Fukushima), y cualquier actividad metalífera comprendida en el inciso B del artículo 249 del Código de Minería (exploración, explotación, trituración, fundición, etc).
La argumentación del proyecto se apoya en un texto antiguo, la Constitución Nacional, que en su artículo 41 plantea que “todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”.
Cómo se hizo
“Reunir las firmas fue producto del trabajo colectivo de un conjunto de asambleas de distintas ciudades y pueblos que constituyen la UAC de Chubut, No a la Mina de Esquel y todas las asambleas de los foros sociales, como también los pueblos originarios de la región de la meseta”, sostiene Lucas Fossati, integrante de las asambleas de Rawson.
Fossati explica que, a fines de 2012, las asambleas determinaron el deseo de trabajar en una ley que englobe la problemática de la megaminería en forma general a partir del trabajo colectivo. Consultaron especialistas, vecinos, vecinas, organizaciones ambientales y realizaron recopilaciones de datos e investigaciones. El resultado fue la convocatoria a la Iniciativa Popular, un mecanismo de democracia semidirecta contemplado por la Constitución provincial.
“Es muy significativo”, expresa Pablo Lada, de la UAC chubutense e integrante del Foro Ambiental y Social de la Patagonia, en Trelew. “Venimos marcando un camino de hace 10 años con la práctica democrática como una forma de participación ciudadana. Venimos de conquistas interesantes, como el plebiscito que arrancó la gente de Esquel”.
Fossati es optimista respecto al tratamiento parlamentario del proyecto. “No creo que los diputados rechacen una iniciativa de este tipo. Sería un suicidio político, porque Chubut es una de las pocas provincias de la Patagonia, junto a Tierra del Fuego, que no tiene megaminería, y que ya tiene una ley que prohíbe el uso de cianuro”, dice.
¿Progreso minero?
Zulma Usqueda es ama de casa, estudia Comunicación Social, vive en Comodoro Rivadavia y forma parte del Foro Ambiental y Social de la Patagonia. “Acompañamos con más de 2 mil firmas”, dice orgullosa a lavaca. Conoce de cerca el tema de la megaminería: es hija de catamarqueños e investigó las consecuencias de proyecto Bajo la Alumbrera, el yacimiento de cobre y oro en la provincia que gobierna Lucía Corpacci. “Eran era muy graves”, cuenta. Logró impulsar, junto a buena parte del claustro docente, no docente y estudiantil, que la Universidad Nacional de la Patagonia, San Juan Bosco rechazara el dinero proveniente de esa minera.
Usqueda repasa la formación del Foro Ambiental Social y de otros núcleos de resistencia a lo largo de la región. “Había que trabajar en red, más fuerte. Por eso además se conformó la UAC chubutense”, resume. El caso de La Alumbrera no surge solamente del diálogo con Usqueda, sino que también queda explícito en los fundamentos al proyecto de ley. Allí subrayan que, luego de “padecer 13 años la explotación” de la minera, el proyecto sólo “generó menos de 100 puestos de trabajo insalubre para andalgalenses”; provocó “un sensible incremento en los casos de cáncer” y derribó las “promesas de falso progreso” para sumar el cóctel de “contaminación y destrucción de territorios, fuentes de agua y patrones de vida”.
Contaminación psíquica
El proyecto también cita como cuestionamiento a la actividad extractiva de la megaminería, los enormes volúmenes de agua utilizados para sustentar los emprendimientos. En algunos casos, destacan, equivalen a más de 86 millones de litros por día. “Pero quieren utilizarlo en regiones donde el agua escasea”, afirma la iniciativa. “Por ejemplo, en la planta chilena Chuquicamata y La Escondida, pretenden trasladar agua de Salta hacia ese sector chileno, seco, estéril”.
Los casos citados no son al azar. El proyecto sostiene que los emprendimientos de las corporaciones mineras generan, también, una “contaminación psíquica y social” en los pueblos. A eso se suma el principal argumento de las transnacionales, que también adoptan los estados: la actividad minera es la supuesta tabla de salvación de las economías regionales.
“Hoy Chubut funciona sin megaminería”, afirma Fossati. “Acá tenemos una amplia producción de pesca, agricultura, ganadería, fruticultura, una gran capacidad acuífera, con proyectos productivos que no dañan el ambiente. Y hasta energía éolica. Es decir, hay suficientes recursos y capacidad. Lo que ocurre es que estos negociados generan una gran ganancia para las multinacionales a bajo costo”.
En ese sentido, Zulma Usqueda subraya la importancia de salir a la calle para discutir la iniciativa. “El negocio está en el petróleo y en la minería. Ningún gobierno fomentó otro tipo de economías, y no hay voluntad de hacerlo. Los que lo tienen que llevar adelante son los pueblos”.
Vecinos vs vecinos
La iniciativa cita puntos clave de la Ley General de Ambiente, como el principio preventivo (tratarán de prevenirse las causas y fuentes de problemas ambientales) y el principio precautorio (la ausencia de información científica no deberá usarse como razón para postergar una decisión sobre estos emprendimientos cuando haya peligro de daño grave o irreversible).
Analía Ferreira, asambleísta de Puerto Madryn, destaca la participación de los pueblos originarios en el respaldo de la ley. “Si no fuera por ellos y por la movida de Esquel, capaz no estaríamos acá”, afirma. Y cuenta una anécdota: “Vino el intendente de Paso de los Indios, con pobladores, a decir que nuestro proyecto era mentiroso y que en la meseta querían la megaminería. Estábamos desorientados. Pero, en medio de una reunión, nos llega un mensaje sobre una marcha por el No a la Mina en ese pueblo. Así que llamamos y nos apoyaron”.
Ferreira valora la gran participación popular y la importancia de hablar cara a cara con las personas para explicarles las consecuencias del extractivismo. Usqueda remarca que también hay vecinos y vecinas que no estaban de acuerdo. “Acá hay mucho miedo”, dice. “Hay miedo a perder el trabajo si uno dice lo que piensa”.
Por ese motivo, Fossati apunta que los proyectos mineros no afectan solamente a los territorios. “Hay empresas internacionales que están plantando bandera. Nosotros tenemos derecho a nuestra autodeterminación, pero están usurpando, metiéndose en las oficinas, en nuestras instituciones, en nuestras familias”, explica. “Están dividiendo y enfrentando vecinos contra vecinos. Ese es otro aspecto de contaminación: la infiltración de una ideología que busca dividir a la sociedad”.
Antecedentes
El proyecto de ley, en sus fundamentos, cita otras legislaciones que han prohibido el uso de cianuro en sus actividades mineras:
- Montana (Estados Unidos): en 1998, una iniciativa de los ciudadanos prohibió el uso de cianuro en minas de oro y plata a cielo abierto.
- Colorado (Estados Unidos): cinco condados han prohibido el uso del cianuro en operaciones mineras.
- Turquía: en 1997, el Consejo de Estado de Turquía decidió no permitir la producción de oro a través del proceso de lixiviación de cianuro (Decisión 1997/2311).
- República Checa: desde 2000 a 2002, el Senado checo y su parlamento dictaron regulaciones que prohibieron la producción de oro mediante el proceso de lixiviación de cianuro (Ley Minera de 1991, artículo 30).
- Alemania: en 2002, se dictó un decreto prohibiendo la minería que utiliza cianuro.
- Costa Rica: en 2002 dictó una moratoria con relación a minas a cielo abierto que utilizan cianuro.
- El proyecto, además, también cita cuáles son las provincias argentinas que prohibieron esta práctica,
- Chubut (Ley 5001 del 08/05/2003);
- Río Negro (Ley 3981 del 21/07/2005) (A fines de 2012, sin consulta previa, el gobierno provincial buscó dejarla sin efecto, lo que motivó una intensa movilización social y una represión en la que intervinieron patotas de la UOCRA. “En medio de esa lucha empezamos a diagramar este proyecto”, dice Pablo Lada.).
- Tucumán (Ley 7879 del 20/04/2007);
- Mendoza (Ley 7722 del 20/06/2007);
- La Pampa (Ley 2349 del 16/08/2007);
- Córdoba (Ley 9526 del 24/09/2008);
- San Luis (Ley 634 del 1/10/2008).
- Tierra del Fuego promulgó la ley Nº 853 que prohíbe la mega minería o minería a cielo abierto
Ni una firma rechazada
Pablo Lada subraya que la iniciativa fue un trabajo coordinado en distintas ciudades. A eso suma el esfuerzo de cada una de las organizaciones sociales, sindicales y asambleas para reunir, contrar las firmas, chequearlas. “Hubo un trabajo muy riguroso. Cuando llegó al Tribunal Electoral Provincial, no hubo ni una rechazada”, señala.
“Creemos que tenemos posibilidades”, se ilusiona Fossati. “La expectativa es grande. Obviamente, hay muchos intereses en juego, y también están las complicidades, la corrupción y las disputas de poderes. Pero acá va a haber un grado de enfrentamiento contra toda la población si esto se rechaza. El pueblo va a salir a la calle. La situación es diferente a lo que ocurre en otras provincias. La población ya decidió”.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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