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Diez claves para repensar y sacudir el feminismo hoy: María Galindo en Mu

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La genealogía del feminismo argentino. La nueva etapa del neoliberalismo. La academia fosilizante. La tecnocracia y la igualdad de género. La construcción de la política. El feminismo insaciable. El derrumbe de los sentidos. Dónde buscar los signos de placer, esperanza y vida. María Galindo, de Mujeres Creando, presentó su libro A despatriarcar y planteó sus propuestas para los sismos del presente.
 
La pensadora, artista  y activista boliviana María Galindo, fundadora de la colectiva Mujeres Creando, estuvo en Buenos Aires y concretó una presentación en Mu que fue una combinación  de lluvia de ideas, sacudón de cánones (incluso feministas) y propuestas conceptuales y de acción en un presente global que describió como “neoliberalismo de corte fascista”.
El disparador del encuentro fue la presentación del libro A despatriarcar, acompañada por la periodista Claudia Acuña y la investigadora y curadora de arte Andrea Giunta. Aquì, algunos tramos cruciales de una intervención que abre nuevos debates sobre el feminismo, las academias, la memoria  y la creatividad.

  1. ¿Desde dónde?

“¿Desde dónde estoy hablando yo? Gorda, lesbiana, terca y feminista. Boliviana, el culo del cono sur. Hablo desde fuera de la academia porque me botaron, porque me vomitaron, porque me humillaron, pero no me traumaron, para nada.
Quiero dejar claro que se puede construir pensamiento político, pensamiento teórico desde fuera de la academia. Es mentira que la academia monopoliza la producción de pensamiento.
En el mundo del arte soy una impostora. Me presento como agitadora callejera, como desempleada crónica, como cocinera.
Voy a tocar tres puntos:

  • Voy a entrar al abismo riesgoso de preguntarnos qué es el feminismo, y voy a aportar mi humilde respuesta.
  • La segunda parte: como ya estoy al borde del abismo, me voy a lanzar y voy a hablar del tiempo que estamos transitando, qué características tiene. Me voy a atrever a hablar de este tiempo.
  • Y por último, voy a hablar de la escabrosa y tortuosa relación entre arte y feminismo”.

Diez claves para repensar y sacudir el feminismo hoy: María Galindo en Mu
 
2) ¿Qué es feminismo?
“Tenemos que preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de feminismo, pero no crean que mi intención es responder con una definición, para nada. Probablemente, si acá hay cincuenta feministas, hay 50 feminismos distintos, y donde hay un millón de feministas hay un millón de feminismos distintos, o por lo menos ojalá fuera así.
En el caso de las Mujeres Creando, no tenemos un feminismo, sino que tenemos el feminismo que cada una de ellas construye por sí misma en conexión con las demás. Entonces los feminismos pueden ser una herramienta para desarmar, construir, reconstruir en las más múltiples versiones que nos dé la gana. Hasta ahí no he dicho nada nuevo: no hay un feminismo, hay muchos feminismos. Pero ahí quiero meter dos problemas.
El primero es el de la genealogía feminista: ¿de dónde viene el feminismo que estamos construyendo y a dónde va? Ahí hay muchas cosas que desordenar. Y por favor, a las más jóvenes, no se crean el cuento que les cuentan de que estamos en la tercer ola, que las radicales, que hay las no-sé-qué. Son pamplinas. Hoy los feminismos son un fenómeno planetario presente en todos los sistemas políticos, en todos los países, en todas las regiones geográficas, e inserto en todas las culturas habidas y por haber.
Pero solamente y únicamente podemos hablar de un feminismo planetario si hacemos una ruptura con el feminismo eurocéntrico occidental. Si el feminismo es un producto del Estado moderno burgués europeo que luego es transferido históricamente a otras regiones del mundo para ser simplemente repetido, entonces no hay creación política y esa es una genealogía obturante, paralizante, fosilizante, que no nos sirve.
Por eso la necesidad de hacer esa ruptura con el feminismo como nacido en el Estado moderno burgués europeo y transferido como proyecto civilizatorio a las mujeres de las periferias del mundo”.
3) Genealogías del feminismo argentino
“Me dirán: ¿pero qué hacemos sin las sufragistas? Pensar compañeras. Eso hacemos.
¿Y Simone de Beauvoir? ¿La tiras al basurero? No al basurero, pero no sé dónde la pongo.
Hay que romper esa genealogía. Y, precisamente, quien impide que se rompa esa genealogía es la academia. La academia que te confronta con un corpus feminista pesado, remoto eurocéntrico, occidental y en el fondo disciplinador de la capacidad creativa de nuestros movimientos. Yo respeto inmensamente a Judith Butler. Llega, y hay cinco cuadras de cola para escuchar una misa. Respeto profundamente a Silvia Federici. Llega, y es como que trajera en la valija el peso de la genealogía eurocéntrica del Estado moderno burgués: veinte cuadras para escuchar otra misa.
Entonces ¿cuál es la genealogía del feminismo en Argentina? ¿Quién de ustedes tiene la respuesta? No estoy hablando de una genealogía nacionalista, para nada.
¿Quién se pregunta eso en la gran masa del Ni una menos? ¿Cómo se ha construido la memoria histórica? Y la memoria histórica no es una, hay una memoria histórica remota y hay una memoria histórica de continuidad de lo que somos. Y es eso lo que en nuestros países se persigue, se mata, se tortura y se niega. Por eso me pareció una genialidad de gran escala que la acción de Las Criadas haya escogido el Parque de la Memoria. Porque ese gesto es la búsqueda de la genealogía argentina, del feminismo en los términos más profundos que nos podamos imaginar.
Voy a lanzar una visión genealógica muy general. Esto implica muchas horas de discusión pero nos sirve de palito para agarrarnos porque, detrás, hay mucho que discutir.
Los feminismos tienen como genealogía las rebeliones colectivas e individuales de las mujeres contra los mandatos patriarcales a lo largo y ancho del mundo. No somos las hijas menores de Simone de Beauvoir, ni de las sufragistas, ni de no sé qué otro cuerno más. La producción política que hace que vos estés aquí viene de otro lado y es urgente que la conozcas y la reconozcas”.
4) ¿Cómo es este neoliberalismo?
Para saber dónde voy a actuar, por donde voy a empezar, por donde voy a continuar, necesito ubicarme. Es una cosa básica. Ahí tengo una hipótesis que la vengo discutiendo con lavaca. Ustedes en Argentina están viviendo un proceso de ajuste estructural, pero no es el primer ajuste.
El primer ajuste de esta última época fue el ajuste que introdujo las lógicas neoliberales en el continente. Fue el ajuste de los ’80: introduce las lógicas neoliberales, una serie de categorías de análisis político para disciplinar, moderar, encajar los sentidos de ese neoliberalismo. Mi percepción es que ese proceso de finales de los ´80 a finales de los 2000 ha terminado. En ese proceso nos han vaciado completamente, por ejemplo, la democracia. Veníamos de una dictadura, en Bolivia pedíamos democracia y vino una democracia neoliberal. Considero que una vez que están completamente vaciados de contenido y de sentido todos los aparatos de democracia institucional vamos a pasar, o estamos en transición, a un neoliberalismo de corte fascista.
Un neoliberalismo de corte fascista que tiene en las libertades de las mujeres, en la soberanía de las mujeres, en los sueños de las mujeres, en las rebeldías de las mujeres, un mecanismo que va a desatar, o está desatando, la represión fascista. Con lo cual nuestros feminismos van a tener que enfrentar, o están ya enfrentando, si hablamos de la villa, de la pobreza, un neoliberalismo fascista.
Por eso, precisamente, me parece muy importante volver a la pregunta: ¿qué es feminismo?”
Diez claves para repensar y sacudir el feminismo hoy: María Galindo en Mu
5) Tecnocracia de género
“En el ajuste de los 80 se introdujo un paquete de medidas con perspectiva de género, con equidad de género, un paquete de medidas que eran fundamentales para el ajuste estructural, para que las mujeres amortigüemos ese ajuste de los 80.
De ahí vienen las mujeres en los ejércitos, las mujeres en los partidos políticos, el proceso de endeudamiento de las mujeres que se nos vendió como empoderamiento. De ahí vienen todas las políticas de equidad de género. De ahí viene la visión neoliberal de la tecnocracia de género que no es feminismo, que nunca fue feminismo, pero que agarró la tesis de la igualdad. Por eso creo que la tesis de la igualdad suena muy bonita, pero es de las más peligrosas. De ahí viene el discurso de derechos, que se convirtió en una rutina, que se convirtió en una retórica pero que fue una rutina y una retórica narcotizante, que nos adormecía, nos confundía.
En esta genealogía de qué es feminismo y de dónde viene, una cosa es tener una visión radicalmente plural que es decir tú tienes un feminismo, y tú tienes otro, y yo tengo otro y yo soy constructora de mi feminismo. Pero no tiene que venir la profesora a enseñar qué es feminismo y que no es feminismo: la profesora también tiene que construir su feminismo.
Y otra cosa es ser las tontas útiles de la tecnocracia de género, de los organismos internacionales, de las ONG, de los partidos políticos”.
6) El feminismo insaciable
“Frente a eso, ¿cómo veo este feminismo? Lo veo con una euforia increíble. Veo una facultad fundamental de este feminismo que además nos toca alimentar, subrayar, escribir, reescribir: la facultad de insaciabilidad.
Tenemos sed de justicia, sed de alegría, sed de soberanía corporal, tenemos sed de espacios, de sexo, de libertad para esto y para aquello. Una insaciabilidad que sí, que se vaya Macri, pero no es suficiente. Que se despenalice el aborto, que sí, pero no es suficiente. Que nos den educación sexual en los colegios, que sea feminista, que no sea biologicista, perfecto, pero tampoco es suficiente.
La insaciabilidad es hoy fundamental y se resume en una palabra: no queremos derechos, no necesitamos derechos. Necesitamos utopías. Porque la utopía nos jala y nos tira para adelante. Porque la utopía nos hace tercas. Porque la utopía incomoda y nos hace que nadie trance nada con nosotras. Esto es la facultad, la característica, la euforia, más importante de lo que se puede estar viviendo”.
7) ¿Qué se está derrumbando?
“Tenemos muchas luchas y no somos tan elementales ni tan simples para no darnos cuenta de que una de esas luchas fundamentales es en el plano simbólico. Yo retrato esa lucha simbólica, la pertinencia histórica de esa lucha simbólica también a partir de una lectura del tiempo que vivimos, que lo he llamado como un tiempo de movimiento sísmico.
Un movimiento sísmico es un movimiento donde se mueve todo lo que estaba seguro en un lugar. Un movimiento sísmico puede derivar en un terremoto. Un movimiento sísmico puede hacer que se caiga el piso, que se rajen las paredes. ¿Cuál es el sismo? ¿Está rajando qué cosa? ¿Qué es lo que está haciendo sismo?
Yo creo que lo que está haciendo sismo, derrumbe, son los sentidos de las cosas. Muchas cosas están perdiendo sentido, muchas cosas están mutando de sentido, cosas que eran más profundas, cosas que eran más seguras, cosas que a mi madre no se le hubieran movido. Ella sabía que después del lunes venia el martes pero con este sismo después del lunes puede venir el viernes, además de que el lunes no tiene nada que ver con lo que nos han dicho que significa.
8) Placer, esperanza, vida
Entonces es un sismo de sentidos. Y en un sismo de sentido nuestra gran oportunidad histórica es disputar sentidos. Qué queremos que signifique el lunes. Qué queremos que signifique esperanza. Qué queremos que signifique placer. Qué queremos que signifique vida. Tenemos no una galería que pedir, sino un diccionario entero de mil tomos, de todos los idiomas. Podemos revolver todos y cada uno de esos significados. Esto es la tarea que ubico yo que cuando la voy realizando el mundo del arte me dice: te damos un espacio. Y yo les digo: no estoy haciendo arte, estoy haciendo política. Se lo digo en la cara con mucha bronca también.
9) La mujer atrapada
María siguió hablando mientras presentaba el video que puede verse aquí, la acción de Mujeres Creando a partir de un cuadro icónico.
https://www.youtube.com/watch?v=hE680ObcxmU
“Vamos a ver un cuadro anónimo de 1600, cuando Bolivia no era el culo del mundo sino el centro de extracción de riqueza de Potosí para la primera extracción del capitalismo industrial. Este cuadro de 1600 es un cuadro que era patrimonio icónico, emblemático del colonialismo extractivista, de uno de los recursos más preciados como era la plata.
Participé de una muestra que se llama Principio Potosí, en la que estábamos remando en la arena porque estábamos diciendo: la globalización es la reedición de la acumulación originaria del capitalismo en clave contemporánea.
El personaje central de este cuadro icónico: una mujer que es la virgen. Pero es una mujer atrapada por las autoridades celestiales y políticas de ese tiempo. Podríamos decir que está al centro de la escena y arriba. Pero también podríamos decir: está al centro y vigilada. También que se venera ese lugar. ¿Por qué yo trabajo sobre este cuadro? Porque fue patrimonio de expresión gráfica del colonialismo y la autoridad que el colonialismo quería imponer.
Lo divertido de las sociedades coloniales es que este cuadro es patrimonio del Estado boliviano, pero patrimonio del Estado boliviano en términos de emblema del poder. ¿Qué hace un Estado “emancipado” teniendo como patrimonio icónico cultural la revisión de las relaciones de poder?
¿Qué hago con este cuadro? Lo saco de la mina y lo introduzco en el mercado”.
Siguiendo la secuencia del video:
“¿Y qué es lo que hago en el mercado? Una descomposición figura por figura de esa iconografía utilizando, en el mejor sentido de la palabra, el mercado no solo como escenografía sino que como contexto que le da sentido a esa descomposición de sentidos. No me interesa en absoluto si esto es una obra de arte o no, si esto va a una galería o no, porque las galerías están además vacías y los mercados están llenos.
No me interesa la relación con la institución arte, me interesa la relación con los sentidos, con los significados. La institución arte quiere que en lugar de que tú te relaciones con ese trabajo de sentidos, te relaciones con una pesada historia y un conjunto de relaciones institucionales, de tramas institucionales de poder que pueden y tienen la facultad para que tú, artista, vayas en calidad de moda, en calidad de cuota mujer, en calidad de producción maleable, en calidad de detalle “femenino”.
Ese es un riesgo que existe con la institución arte, la institución academia, la institución poder judicial, y lo tenemos que tener presente”.
10) La producción de un nuevo lenguaje
“En la relación de arte y feminismo lo que me interesa es la producción de lenguajes de lucha que tiene que ver con la capacidad de sensibilizar a la sociedad y con la capacidad de comunicarte con la sociedad.
No con la capacidad de llegar a la Bienal de Venecia, no con la capacidad de llegar al Teatro San Martin y que te aplauda un público. Estuve conmovidísima con la obra maravillosa Petróleo, aplaudíamos de pie. ¿Pero por qué el Teatro San Martin acoge esa obra? ¿Quién le está haciendo la venia a quién? El Teatro San Martin acoge la obra porque hay una lucha en la calle, porque hay un estado de ánimo social histórico abierto, porque en otro tiempo, sobre esa misma obra, puede decir es una mierda ridícula.
No podemos, en este momento de insaciabilidad, volver a aceptar un criterio biológico sobre si hay mujeres o no hay mujeres. Necesitamos criterios ideológicos.
Mujeres sublevadas.
Mujeres en rebelión.
Cuestionamiento de sentidos y significados.
Si no, la relación entre mujeres y arte no tiene sentido, como tampoco tiene sentido la relación entre mujeres y política. Hay una hegemonía masculina, no es que no la veo: pero cuando hablamos de insaciabilidad estamos hablando también de profundidad”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt

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Tercera entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, que se propone así transmitir el valor de la constancia, de los pies en el espacio público, de la gota a gota que orada la piedra, la no violencia contra la violencia, su valor social, su peso histórico, sus 40 años de coreográfico diseño: media hora, todos los jueves, 2.391 veces al 15 de enero, fecha a la que corresponde esta cobertura realizada por la fotógrafa Cecilia Bethencourt. Toda la producción será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Hermanas pertenecientes a la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, marchan en la Ronda de numero 2391 por la lucha de la Memoria, la Verdad y la Justicia en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

“Elegí trabajar interviniendo las fotos a través de la perforación de las imágenes como acto de resiliencia y lucha para llenar de luz el valor de la constancia, la memoria, esa huella que queda en cada paso de esfuerzo de Las Madres de Plaza de Mayo. Una luz que habla de la resistencia, la fortaleza, un atravesar la violencia con la no violencia, un reclamo por la Verdad y la Justicia”.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Pina del Fiore, Madre de Plaza de Mayo se colaca el pañuelo blanco sobre su cabeza, simbolo con el que se identifican a lo largo de estos años para reclamar por sus hijos desaparecidos en la dictadura militar durante la Ronda de los jueves numero 2391 en Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Pina del Fiore, Madre de Plaza de Mayo, perteneciente a la Asociación llega a Plaza de Mayo para marchar en la Ronda de los jueves numero 2391 en reclamo de Verdad y Justicia en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Carmen perteneciente a la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, marcha junto a militantes, activistas y turistas en la Ronda numero 2391 en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

Sobre Cecilia Bethencourt

IG @cebethania
Es fotógrafa, psicóloga y comunicadora audiovisual. A través de su trabajo explora temas de construcción de identidad, cuerpos, sexualidad, memoria y procesos de transformación con un enfoque transdisciplinario. Centrándose en nuevas formas y posibilidades de vinculación. En el año 2022 edito su primer libro “Otra Piel” trabajo fotográfico de autorretratos realizado en pandemia. Actualmente trabaja en sus dos nuevos proyectos multidisciplinarios uno sobre el cuerpo en las trabajadorxs sexuales y sus derechos negados y otro sobre la desintegración del lenguaje, recuerdo y memoria.

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“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

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La comunidad mapuche lof Paillako realizó una recuperación territorial en 2020, dentro del Parque Nacional Los Alerces, en lo que históricamente fue hábitat mapuche tehuelche. Días después de iniciarse el fuego, Ignacio Torres apuntó como responsable a la comunidad y puntualmente a uno de sus integrantes, Cruz Cardenas, con pruebas inexistentes. El “mapuchómetro” y los incendios que vienen desde 2008. Las no respuestas del gobernador y del presidente interino del Parque. El comunicado de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro, lo que dice la Constitución y la respuesta de toda una comunidad que cuenta cómo, desde su cosmovisión, la vida se vive de otra manera.

Texto: Francisco Pandolfi/ Fotos: Nicolás Palacios

desde Esquel

El jueves 25 de enero por la noche comenzó el incendio en el Parque Nacional Los Alerces que, dentro de su jurisdicción y fuera de sus límites ya en tierras provinciales, quemó alrededor de 8 mil hectáreas. Cinco días después del primer foco, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, afirmó lo siguiente sobre las responsabilidades del fuego:

“Una vez controlado el incendio vamos a empezar con una investigación muy fuerte para quienes hacen esto desde hace muchos años en Chubut. Lo hacen para tomar tierras. Son delincuentes que tienen un negocio inmobiliario. El problema no son los pueblos originarios sino estos delincuentes que bajo falsas banderas toman tierras en Neuquén, en Río Negro, en Chubut y creo que es momento de ponerle un parate definitivo”.

“Hay que separar los pueblos originarios de los delincuentes que no están legalmente constituidos, como es el caso de la toma en el Parque Nacional Los Alerces, que no tiene nada que ver con los pueblos originarios. El delito es del exbrigadista Cruz Cardenas que se autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido. Quiero hacer esta diferenciación: en Chubut convivimos en total armonía con Pueblos Originarios, que es gente trabajadora y de bien y no tiene nada que ver con estos pseudo mapuches que se embanderan para cometer delitos, tomar tierras, amedrentar a los vecinos, incendiar campos y zonas privadas”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

Escenas del bosque incendiado en la Patagonia. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

Apuntados por el gobernador

Al escuchar estas declaraciones en Radio Rivadavia –luego replicadas por una tropa de medios de comunicación– se podría presumir que absolutamente todas las pruebas existentes en la causa judicial por el incendio, que lo lleva el Tribunal Federal de Esquel, condenan como autor a Cruz Cardenas, integrante de la comunidad mapuche Paillako.

Sin embargo, hasta el momento no hay absolutamente ningún indicio que culpe a Cruz Cardenas ni a nadie de la lof.

Desde lavaca intentamos comunicarnos con Ignacio Torres para preguntarle qué pruebas ostenta para asegurar lo que dijo tres semanas atrás, el domingo 28 de enero. Hasta el cierre de la edición de esta nota, no había respondido al pedido de entrevista.

La comunidad mapuche Paillako (“tranquilo”, en mapuzungun) recibe a este medio para charlar, como una especie de derecho a réplica, sobre el señalamiento del máximo mandatario provincial. El encuentro se da en ronda dentro de la comunidad, que está dentro de los límites del Parque Nacional Los Alerces, que a su vez está dentro de lo que históricamente fue territorio habitado por el pueblo mapuche-tehuelche.

Hace cuatro años que la lof Paillako inició la recuperación de su territorio en ese lugar, donde hace más de cien años vivieron sus ancestros. “Mis abuelos paternos se instalaron un tiempo antes de la creación de Parques Nacionales (1937), que cuando llegó empezó con los desalojos y sometimientos hacia las poblaciones. Antes acá era todo abierto y Parques achicó y cerró espacios, hasta llegar al día de hoy que para hacer cualquier cosa debés pedirle permiso, ya sea para hacer un baño o poner una chapa”, cuenta Cruz Cardenas, el apuntado por Torres y compañía.

Tiene 35 años, le dicen “Lemu” y trabajó varios años como brigadista. Aunque no está acostumbrado a dar notas, consensuaron colectivamente salir a hablar. “Necesitamos que se difunda lo que está pasando acá. Esto es día a día y están avanzando contra nosotros; acaban de arrestar a un peñi de otra comunidad (Matías Santana, testigo en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado), están cazando mapuche por todos lados”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

Cruz Cárdenas, señalado por el gobernador. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

Mapuchómetro

El gobernador se refirió a Cárdenas como quien se “autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido”.

Reflexiona Cruz: “El ser mapuche siempre lo sentí, aunque mis padres no se reconocían así; me decían que mi apellido era español, no mapuche. Junto a una machi (líder espiritual) fui haciendo mi propio camino de reconocimiento y comprendí la importancia de reivindicar y recuperar el territorio. Acá se dio la resistencia de las poblaciones preexistentes y las masacres winkas; estuvieron los invasores, con sus armas poderosas. Eso generó nuestra recuperación del territorio hace cuatro años”. Va más allá: “Cada familia tiene un proceso de reconstrucción, en lo espiritual, en la lengua”.

Maru, a su lado, también conforma la comunidad. Su compañero es mapuche y ella pertenece al pueblo charrúa. Tiene a su pichi (pequeño) en brazos. “Uno de los motivos para preservar el territorio es el acompañar a las crianzas, que tengan una alimentación real, que no se críen pensando que la comida crece en una góndola, sino que sepan que viene de la tierra, cómo cultivarla; que entiendan cómo criar, cuidar y respetar a un animal, incluso si lo van a comer; que puedan crecer más sanos y que si se enferman, conozcan la medicina que también crece en la tierra”.

A la izquierda está Lliuto, lamien (hermana) de la lof: “El ser mapuche no tiene que ver con lo externo, sino por lo que uno siente, la conexión con el lugar. Es un bajón que el gobernador utilice un mapuchómetro cuando habla. Es difícil conectarse con el entorno rodeados de cemento, de ruido, del estrés que nos provoca la rutina. Cuando uno quiere volver al territorio siempre está latente la pregunta, ¿cuál es el mío? Ahí caemos en la realidad de que somos un pueblo que quisieron exterminar, que sufrió un genocidio, que hubo mucha tristeza. Mis abuelos dejaron de hablar en mapudungun para resguardar a sus hijos y a sus nietos, porque les pegaban en la escuela. Por esa historia, este proceso lo atravesamos con mucho dolor, pero lo encaramos con más fuerza para reivindicar nuestra tierra, que nos siguen negando hoy”.

Enlaza la cosmovisión mapuche con lo que está pasando en Los Alerces. “Si uno tiene un vínculo con el territorio, si puede sentir esa conexión, se es mapuche en todos lados; siempre con respeto, claro. Por eso jamás se nos ocurriría hacer un daño como provocar un incendio; nos duele un montón saber que se están perdiendo años y años de vida… porque la vida va más allá de lo humano y nosotros luchamos por defender lo que hay a nuestro alrededor”.

Foto Nicolás Palacios para lavaca

¿Quién negocia con las tierras?

Tras las declaraciones del gobernador, la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro repudió sus dichos: “Sobre el pueblo mapuche históricamente se ha construido la imagen de la violencia: invasor, asesino y ahora terrorista, negando su preexistencia al Estado. Este discurso ha sido utilizado para avalar la violencia estatal, que hace 145 años ocupó el territorio de la Patagonia, luego de la campaña genocida. En la actualidad la defensa del territorio por parte de las comunidades mapuche tehuelche frente al extractivismo salvaje es catalogada como terrorismo. Este argumento pretende ser utilizado para enviar nuevamente al Ejército al territorio”.

En otro fragmento, denuncian: “En este discurso anti-mapuche, el gobernador se arroga el derecho de reconocer quién es mapuche y quién no, algo claramente contrario a derecho. Años atrás éramos quienes poníamos en amenaza la soberanía argentina, ¿hoy somos quienes incendiamos nuestro propio territorio? El gobernador expresa que la intencionalidad de los incendios y la responsabilidad del pueblo mapuche tehuelche están dadas porque detrás de cada conflicto comunitario hay un negocio inmobiliario de tierras. Es ilógico, no somos nosotros quienes negociamos el territorio con empresarios extranjeros. No somos nosotros los invasores. No somos nosotros quienes provocamos los incendios de nuestro propio territorio”.

La comunidad Paillako además de defenderse de las acusaciones del gobierno provincial, también denuncia atentados: “En los cuatros años que lleva esta recuperación, intentaron prendernos fuego ocho veces, porque no quieren que estemos acá”, afirma Cruz Cardenas. “Es muy doloroso la destrucción; lo que se está perdiendo en el bosque costará muchos años en volver. Se regenerará si se cuida como se debe, si es que estos fuegos no se originan para explotar la montaña, para limpiar y después hacer algún emprendimiento”.

–Con las leyes actuales de Parques Nacionales las tierras no se pueden vender.

–Cruz: Muchos dicen que en Parques Nacionales no pueden hacerse negocios inmobiliarios, ni explotaciones, pero hay muchas hectáreas quemadas que ya no corresponden a Parque, son parte de terrenos fiscales de la provincia.

–Lliuto: En el Parque hay una gran cantidad de negociados, emprendimientos inmobiliarios que no lo tiene la gente mapuche…

Cruz, ¿por qué creés que el ensañamiento fue hacia vos?

–Ellos saben que para cualquier explotación y mega proyecto que dañe la tierra, van a tener una oposición del pueblo mapuche. Entonces, esto les sirve para pedir con más fuerza que nos desalojen y poner a la gente en nuestra contra para sacarnos del camino.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

El bosque sigue humeando tras los incendios. Foto Nicolás Palacios para lavaca

Preexistencia sin valor

Cruz Cardenas, junto a su compañera, fueron denunciados por el delito de usurpación cuando llevaron a cabo la recuperación territorial. El abogado defensor, Gustavo Franquet, le explica a lavaca: “La acusación de usurpación no tiene ningún sustento, porque las familias de Cruz y de su compañera son pobladoras del lugar, han estado históricamente ahí; ellos hicieron una recuperación de su identidad e inmediatamente comenzó el hostigamiento de Parques Nacionales y la denuncia por usurpación. La respuesta que reciben del Estado no es de reconocimiento, ni de respeto a ese proceso entendiendo que son pueblos preexistentes como dice la Constitución Nacional y que tienen derecho a recuperar y construir plenamente su identidad. No, al contrario, lo que supuestamente te lo dan en las grandes palabras que figuran en la Constitución, después te lo sacan en las mezquindades de los funcionarios y del Poder Judicial”.

La causa está elevada a juicio en el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia. En las declaraciones que hizo Torres dijo que “la causa es por una toma de hace varios años, de 2016”. El mismísimo expediente lo desmiente, ya que la recuperación data de enero de 2020. Dice Franquet: “La cantidad de cosas sin sentido que dijo el gobernador de Chubut… Esta gente es todo el tiempo así, está acostumbrada a decir cualquier cosa. Evidentemente decir cualquier cosa es la característica de esta época, pero claro que tuvo una intención: lo hizo para apretar a que los desalojen”.

La vegetación que sobrevive, y la que quedó incendiada en la ladera de uno de los cerros. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

5 grandes incendios en 15 años

Este incendio no es el primero que ocurre en este Parque. En los últimos quince años hubo cuarenta focos intencionales y cinco grandes fuegos que arrasaron en 2008, 2015, 2016, 2023 y 2024 alrededor de 17 mil hectáreas.

La anterior gestión del Parque Nacional Los Alerces había iniciado una mesa de diálogo con la lof Paillako para destrabar el conflicto. “Habíamos llegado a un buen acuerdo; la negociación implicaba varios puntos, entre ellos que nosotros habilitemos un camino que cerramos por seguridad cuando hicimos la recuperación, y desde Parque se iba a reconocer nuestro territorio. Para eso nos exigieron tener una personería jurídica, que en verdad nosotros no creemos necesario tener, pero igual la hicimos. Sin embargo, el intendente de Parque (Hernán Colomb) renunció en agosto pasado y el diálogo se cortó”.

Dice la comunidad: “A raíz de los últimos incendios, levantamos el bloqueo del camino que habíamos hecho; hablamos con los brigadistas y razonamos que lo mejor era habilitar ese lugar y que se volviera a utilizar ese camino”.

Hoy en día, Parques Nacionales no tiene autoridades elegidas. El directorio está acéfalo y en el Parque Nacional Los Alerces se nombró como interino al guardaparques Danilo Hernández Otaño, con quien la comunidad aún no tuvo contacto. El pedido de entrevista previo a la publicación de esta nota, no fue contestado.

Re-existir

En Paillako hay vacas, caballos, gallinas, abejas y anhelan a que pronto haya ovejas también. Hay huertas familiares, comunes entre varias rucas (casas) y hay una siembre comunitaria, entre la totalidad de la lof. “Acá se da muy bien la papa, la haba, el ajo, las arvejas, el trigo; los cereales se dan casi todos”, dice Maru. Agrega Cruz: “También los árboles frutales, como manzanas, ciruelas, guindas, frambuesas y frutillas. Nuestro propósito es ir haciendo mayores escalas para garantizar una buena alimentación y que nos permita hacer intercambios”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

Vida vegetal y vida humana: una idea de comunidad. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

¿Qué molesta de que estén acá? Intercalan la voz, en ronda, y confeccionan una respuesta común: “Nada, nada, no les estamos molestando en nada. Si les molesta es porque somos mapuche. Porque ni siquiera es que jodemos al turismo. Pensemos: quienes perjudican el turismo son los que le echan miedo al turista por la existencia del mapuche, esas personas generan los problemas, no nosotros. Y otra cosa: la comunidad tiene menos de 2 mil hectáreas, mientras que el Parque Nacional Los Alerces cuenta con 250 mil. O sea, tampoco es que estamos tomando el parque, ¿no?”.

Agregan: “Creemos que lo que jode es que nunca vamos a estar de su vereda, nunca pensaremos en explotar la tierra para hacer plata y hacerla bosta. Hoy ni siquiera se puede acampar gratis en el Parque (dormir una noche en un camping oscila entre 12 mil y 14 mil pesos), antes era todo libre y ahora la mayoría es privado. Por eso es importante recordar que las leyes de Parque están hechas en tiempo de dictadura (firmadas por Jorge Rafael Videla); en base a eso se manejan hoy”.

Cierra la comunidad, entre mate y mate, mientras los pichis corren, comen frutas, se caen y se vuelven a parar: “Se viene difícil el futuro, complicado, eso lo sabemos; nosotros tenemos que estar fuertes, amparados por las fuerzas que nos protegen en este lugar; acá vamos a resistir, no pueden sacarnos de nuestro territorio, no vamos a permitir más desalojos”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

La reunión de parte de la comunidad con lavaca. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

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Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

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El incendio generado en el Parque Nacional Los Alerces, que ya lleva quemadas alrededor de 8 mil hectáreas, se extendió a la población rural de Alto Río Percy, a 13 kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut. La casa más alejada es la de Gisela y Lorena, dos amigas que debieron autoevacuarse con las llamas a menos de quinientos metros. Creyeron que habían perdido todo, pero su casa se salvó. Alrededor, se quemó todo. La explicación de lo inexplicable. La falta de prevención. La vida en un paraíso, ahora arrasado por el fuego. Y una colecta colectiva, para empezar la reforestación. Desde Esquel. Texto: Francisco Pandolfi

Dos pasos y medio. Ni más ni menos. 

Sesenta centímetros.

Ni más ni menos.

No hay nadie en el poblado rural Alto Río Percy, donde viven alrededor de cien personas en las afueras de la ciudad chubutense de Esquel, que no hable de “milagro”, de “cosa de mandinga”, “de creer o reventar”, “de algo fuera de lo común, nunca visto”.

Acá, todo lo que se ve es impresionante. Impresionantemente triste. Impresionantemente carbonizado.

Y en medio de todo quemado, una casa sin quemar.

La vida, como oasis en un desierto rodeado de muerte.  

Autoevacuadas

El fuego en el Parque Nacional Los Alerces comenzó el 25 de enero y una semana después, el domingo 4 de febrero, arrasó con centenares de hectáreas del Percy. En total, ya se quemaron alrededor de 8000 hectáreas, el fuego continúa activo y, aunque según las autoridades el fuego está controlado, preocupan las condiciones meteorológicas (más de 30 grados) y que sigan prendidos varios focos.

Uno de ellos está ahí nomás de una casita hermosa que levantaron con muchísimo esfuerzo Gisela Finocchiaro y Lorena Domínguez, amigas desde hace más de 15 años. La nombraron Monte Lontano. Lontano, en italiano, significa lejano. 

Esta casita es la última del poblado, la más alejada. Tan distanciada que, cuando empezó el fuego en Los Alerces, y previendo que podría avanzar hacia el Percy, colgaron un cartel a un kilómetro del hogar, para avisarle a las autoridades que más allá había una vivienda. El cartel voló por el calor. Y ellas debieron irse cuando las llamas se les vinieron encima: “El domingo 4 de febrero fue el momento más crítico; el fuego se acercó bastante y decidimos irnos a Esquel, que está a 13 kilómetros, con la convicción de que el incendio no alcanzaría la casa. Pero ni bien llegamos, nuestro vecino Fabián nos llamó para decirnos que ya estaba muy cerca, que lo mejor era volver a sacar lo más importante. Regresamos y el fuego ya estaba detrás nuestro, a 500 metros; nos quedamos paralizadas, nuestra casa que habíamos hecho con tanto cariño y amor, no iba a zafar. En esos minutos le rogamos a Defensa Civil que bajaran nuestras cosas, pero debimos autoevacuarnos solas. Por una aplicación de la NASA, seguimos el devenir del fuego y vimos cómo había pasado por nuestra casa, pero a la mañana siguiente nos llamaron que se había salvado; no lo podíamos creer”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Gisela y Lorena en el bosque quemado a metros de su casa / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Prevenir para no curar

Gise invita a pensar: “No nos gusta generar discordia por cómo debimos autoevacuarnos, pero sí nos parece importante contar lo que pasó. Al tener un vehículo pudimos sacar algunas cosas en tiempo récord, pero a nivel país debemos prepararnos de otra manera; hay que tener cuadrillas ya preparadas y no esperar a que pase algo para saber qué es lo que se puede hacer; hay que ganarle de mano al fuego, tener los caminos preparados; si queremos bosques nativos hay que cuidarlos, limpiarlos; acá no se puede llegar donde está el fuego porque no está preparado el área o los suficientes recursos para atacar el fuego. Hace más de 15 años que a Alto Río Percy no le dan bola; el intendente acaba de asumir y este fue su bautismo; confío que todo va a cambiar, pero necesita ayuda de provincia y nación”. 

Lore invita a pensar: “No podés tener brigadistas sin estar en planta permanente, contratados, con un mísero sueldo. Están arriesgando su vida… Me da la sensación de que el gobierno improvisa, va viendo en el camino lo que va pasando, pero todo lo que está en juego es vida. Desde el insecto más pequeño, los árboles, los animales hasta la gente que vivimos acá; estamos hablando de vidas. Alto Río Percy es parte del ejido municipal de Esquel, hoy es noticia nacional, pero nunca se le prestó atención; la gente tiene problemas en el invierno para arrear los animales, no se limpian los caminos, no hay agua, no hay gas”.

Cementerio en el paraíso

Los postes de ciprés que sostienen la casa a un metro de altura están tiznados. Los vidrios que dan a la sala de estar y a la cocina están quebrados. El que da a una habitación en el primer piso, a seis metros de altura, también. ¿Cómo no explotaron? “Pusimos doble vidrio y se rompió la placa del exterior, pero soportó la interna. De haber sido un vidrio común, la casa estaría toda quemada, porque una vez que agarraba las cortinas y luego la madera, chau”. 

Dentro del hogar todo está intacto; con cenizas y un leve olor a humo, pero nada haría imaginar lo que se ve a través de esos vidrios resquebrajados: un cementerio de árboles en medio del paraíso. Esqueletos de un bosque que ya nunca será igual. “Era el hábitat natural de muchas especies nativas que han muerto. Se quemaron lengas, ñires, lauras, radales, todo el bosque nativo. Respecto a la fauna, no sabemos cuántos animales se quemaron y cuántos se escaparon, en una zona donde hay ciervos, liebres, huemules, chanchos jabalíes, pumas, vacas y muchas aves. Esto es una catástrofe natural inconmensurable, a nuestro vecino más cercano, que está a mil metros de acá, se le quemó el 85% de su campo y el fuego quedó a menos de cien metros de su casa”. 

El olor a quemado penetra por las fosas nasales, aunque lo peor se lo llevan los ojos. Todo es gris alrededor de Monte Lontano. O casi todo. Las chicas están sentadas en el deck de madera. Contemplan hacia adelante, literal y metafóricamente. “Miramos el filo del pasto seco, lo que dejó el fuego y es inevitable pensar qué hubiera pasado si se quemaba la casa. Posiblemente hubiéramos vendido todo, o regalado, porque quién te va a comprar esto si no tiene bosque. Quizá nos hubiéramos ido, incluso de la ciudad”. 

Reflexiona Lore: “Tomamos este mensaje que nos da la naturaleza, que tuvo una fuerza imparable y esquivó a la casa dándonos un mensaje. La naturaleza nos quiere acá y vamos a reforestar para poner este lugar mucho mejor de lo que estaba. Teníamos un proyecto a futuro que era construir unos dormis para alojar a turistas”. 

La interrumpe Gise: “Lo tenemos, no hablemos en tiempo pasado”. 

“Es verdad, lo tenemos”. Sonríe Lore y agrega: “Retrocedimos un montón de casilleros, pero lo vamos a lograr en algún momento”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Alto Río Percy, poblado rural arrasado por el fuego / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Un desastre que no termina

El terreno lo compraron en 2018 y a inicios de 2019 empezaron a construirlo, con la ayuda del papá y los hermanos de Lore que son albañiles. A finales de ese año comenzaron a habitarlo. “En esta casa veo a mi papá, que falleció hace un año por una grave enfermedad; veo el esfuerzo de mis hermanos; veo a mi sobrinos chiquitos, que les encanta venir. Como no hay señal, no usan el celular, no están detrás de una pantalla y salen a buscar huesos de dinosaurios, a explorar el bosque; saben que no deben matar insectos ni arrancar ramas de los árboles. Tal vez sean ellos quienes vean esto totalmente verde, como alguna vez existió”.

El fuego sigue activo en todos sus frentes (en la cola, que es en la zona del cerro Centinela donde se originó el incendio; en la cabeza, que es en el Percy; y en los flancos derecho e izquierdo). Contextualiza Lore: “Hay árboles de hasta 200 años quemados y esto no terminó, es un desastre. Se levanta el viento y se reactiva el fuego; hay camionetas, helicópteros y aviones trabajando todo el día, es un caos todavía”.

Completa: “El fuego se originó de forma intencional, no hay dudas; se hicieron dos focos simultáneos dentro del bosque en una zona que no es accesible, que no todo el mundo conoce y que hay que saber llegar y luego salir después de hacer fuego; todavía no hay elementos para culpabilizar a nadie”.

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Lengas, ñires, radales, algunas de las especies carbonizadas /Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Colecta colectiva

Lo que se pisa es pura cenizas. Y con los pasos, lo que se huele es puro humo. Se ve un caño de plástico de un biodigestor destrozado por el fuego; se ve una mesa de roble en la que los sobrinos de Lore juegan a tomar el té, que sobrevivió. Se ven raíces sobresalidas y muertas, troncos y ramas carbonizadas; se ve una parra de uva rosada que le regaló la abuela de Gise, antes de fallecer unos meses atrás, que también sobrevivió. Debajo del piso flotante, se ven enormes troncos de leña que habían juntado para calefaccionar el hogar. El fuego quedó a centímetros de ahí. Un poco más allá del escenario sombrío y calcinado, la belleza de los cerros Colorados y Nahuelpan; los morros coloridos y un ecosistema que fusiona la estepa patagónica y el bosque andino. “Este lugar es maravilloso. Tenemos montaña. Tenemos ríos. Tenemos lagos; tenemos agua que brota de las montañas. Nosotras sacábamos agua de una vertiente, que el fuego la arrasó, al igual que la manguera que teníamos y el estanque”, siente Lorena, de 34 años. 

La escucha Gise, de 39, que comparte: “El otro día fuimos a preguntar cuánto nos costaba comprar los metros de manguera que necesitamos para sacar el agua de la casa del vecino más próximo y casi nos largamos a llorar. Para nosotras hoy es imposible comprarlos. Hace cinco años salía ocho veces menos de lo que sale ahora. Sin agua, además de no poder vivir, tampoco podremos reforestar”. 

A las chicas se les quemaron 700 metros de manguera de dos pulgadas. Ahora necesitan 1000 metros. Comprar de una pulgada y abaratar los costos, les sale más de un millón de pesos. Los 1500 metros de alambrado también se quemaron. Reponerlos cuesta un millón ochocientos mil pesos. También se incineraron filtros, postes, varillas, caños, la tranquera y el estanque. 

Para colaborar con Gise y Lore, comenzamos desde lavaca una campaña de donación a esta cuenta:

Gisela Roxana Finocchiaro
CVU: 0000003100033965245782
Alias: SICILIANA.NEL.CUORE
CUIT/CUIL: 27308957700
(Por transferencia bancaria o Mercado Pago)

“Mucha gente se comunicó de afuera, de La Plata, Formosa, Mendoza, Córdoba,  Buenos Aires para ayudar; eso nos llena el alma. Las pérdidas materiales duelen, pero la pérdida invaluable es el bosque, aunque estamos convencidas que lo vamos a recuperar”, sienten y comparten ambas. “Teóricamente, desde provincia, nación y empresas privadas pusieron mucha guita, esperemos que llegue donde realmente hace falta. Los damnificados estamos a la vista. Ojalá que no haya que esperar, porque la gente se cansa de esperar”.

Piano, piano

–¿Hay algo que quisieran agregar para terminar la nota? 

–Lore: Que ese domingo la pasamos muy feo. Que cuando tuvimos que cerrar la puerta, le dije a Gise que dejara puesta la llave, que para qué iba a cerrar… Gise agarró una virgencita y empezó a rezarle, y yo le pedí a mi papá que no permitiera que se quemara la casa.

–Gise: Somos las últimas pobladoras del Percy, pero fuimos las primeras para el fuego. Por eso Monte Lontano, estamos en la loma del culo, quién nos mandó acá…

Se ríe Gise. Se ríe Lore. Se ríen juntas. Después de la charla, después de las fotos, se levantan y van a buscar las botellas de agua que pudieron cargar desde la ciudad de Esquel, y empiezan a regar zonas carbonizadas, pero con un hilito verde, con un pastito, con alguna raíz que aparenta estar viva. “Piano Piano va lontano”, dice Gise en italiano, y luego lo traduce al castellano: “Despacio, despacio, se llega lejos”.

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