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Pueblo chico, carnaval grande

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Un viaje imperdible al realismo mágico del Carnaval de Lincoln, provincia de Buenos Aires, donde siempre hay razones para celebrar.
Por Pablo Marchetti
Fotos: Martina Perosa

Lincoln es pequeño. Treinta mil habitantes, contando todos los pueblos que lo rodean. Algunos, que forman parte del mismo municipio y están a 100 kilómetros de la ciudad. Eso, ciudad. Los porteños que llegamos hasta allí podemos caer en la tentación de decirle “pueblo”. No, pueblo no: ciudad.
Los linqueños y las linqueñas se autoperciben como habitantes de una ciudad. Sí, linqueños y linqueñas. Ese es el gentinlicio. No quiero usar aquí el llamado lenguaje inclusivo (o no exclusivo) porque si digo “linqueñes”, es probable que fuera de Lincoln nadie entienda nada.
Linqueñas y linqueños. El término para denominar a les habitantes de una ciudad que fue fundada para honrar a Abraham Lincoln. Un honor express, según un proyecto de quien años después sería gobernador de la provincia de Buenos Aires: Dardo Rocha.
Abraham Lincoln fue asesinado el 15 de abril de 1865. Y el 19 de julio de ese mismo año se fundó la ciudad de Lincoln, por decreto del Poder Ejecutivo de la Nación, donde se encontraba lo que hasta ese momento se denominaba paraje del Chañar.
Actualmente, en la Municipalidad hay varios retratos y citas de Lincoln.

Foto: Martina Perosa


El colegio secundario y terciario más importante de Lincoln es la Escuela Normal Superior Abraham Lincoln. La escuela normal es pública y tiene un himno. Y la letra del himno dice así:

Vidente ciudadano

de las conciencias libres

con Washinton patriarca

y apóstol sin igual.

En la democracia, un día

te saludarán los hombres

hermanados en el ideal

de tu grandeza,

bella bandera de paz

en un cielo de estrellas.

Grande en el pensamiento

cual hijo de la gloria,

modesto en la virtud

y honrado en el poder.

¡Sublime leñador!

La escuela de Sarmiento

invoca tu memoria

y a las almas esclavas

redimidas con tu muerte.

¡Repúblico eminente!

¡Sublime leñador!

¡Loor al gran Lincoln!

¡Al gran Libertador!

Lamentablemente, en ningún momento el himno del colegio normal Abraham Lincoln, de Lincoln, provincia de Buenos Aires, dice “Lincoln, Lincooooln/ qué grande sooooosss!. Lamentablemente.

*

Lincoln es plano. Tan plano como para darles la razón a los terraplanistas, esas personas que dicen que la tierra es plana. Lincoln está sobre la inmensidad de la llanura pampeana, sobre una planura que parece eterna.
En Lincoln hay pocos árboles, excepto en el Parque General San Martín, un enorme y bellísimo predio arbolado de 87 hectáreas, con una gran pileta municipal a la que cualquiera puede acceder por un precio casi simbólico.
La gente va al Parque General San Martín a correr, a hacer ejercicio, a hacer un pícnic o un asado (hay parrillas allí), a caminar, a pasear, a descansar. Si uno se mete por algunos sectores, el parque casi parece un bosque. Un bosque como un oasis en medio de la llanura pampeana.
Contrariamente a lo que dice el himno de colegio, no parece haber muchos leñadores por aquí. Y no parece ser un lugar amigable para los leñadores. Pero quién sabe de qué lugar de Filadelfia viene esa épica remota evocada en el himno.
No, árboles no. Y mucho menos leñadores. Lo que sí hay es mucha soja, por supuesto. Pero
también es una zona lechera. Muchas de las marcas de quesos gourmet vienen de allí. Soja, leche, maíz, trigo: como sea, Lincoln vive del campo. Y en Lincoln hay un buen nivel de vida.
Los comercios de la avenida Massey, la calle más céntrica de Lincoln, tienen las vidrieras sin persiana cuando cierran. Durante el carnaval, el máximo acto de vandalismo que sufrió un comercio fue que pintaran uno de los vidrios con espuma.
Lincoln es de esos pueblos… perdón, ciudades, en las que se duerme la siesta. Llegar después del mediodía significa llegar a un lugar donde no pasa absolutamente nada. El trazado de la ciudad es totalmente cuadrado, sin diagonales, con manzanas idénticas y, salvo algunos edificios, totalmente plana.

Foto: Martina Perosa


La llanura y la cuadratura no hacen más que profundizar la idea de vacío, valga el contrasentido. Pero así son las cosas en Lincoln. Ni un río, ni un lago, ni un lugar donde encontrar una excepción a la obviedad a la que la ciudad parece condenada. Por suerte, las cosas casi nunca son como parecen.
Es imposible imaginar que allí, por la noche, sucede una fiesta enorme, con muchísima gente en la calle, chicos y chicas tirándose espuma y agua, grandes comparsas que desfilan, infinidad de gente bailando y las carrozas de cartapesta, esas que son la identidad de la ciudad.
Durante el día nadie puede imaginar lo que va a pasar por la noche. Pero el carnaval de Lincoln es cosa seria.

*

Además de autopercibirse ciudad, Lincoln se consideró siempre a sí misma como la Capital Nacional del Carnaval Artesanal. Lo decían todo el tiempo. Tanto, que nadie en la ciudad podía imaginar que las cosas, en realidad, eran de otra manera.
Lincoln recién fue declarada oficialmente Capital Nacional del Carnaval Artesanal el año pasado, en octubre de 2018, por una ley aprobada en el Congreso de la Nación. Y desde entonces, el Carnaval tomó un nuevo impulso. O al menos eso pretenden sus autoridades.
En realidad, hace muchos años que el carnaval de Lincoln es un fenómeno único, un espectáculo al que asisten unas 70 mil personas, algo más del doble de las personas que viven en todo el municipio.

Foto: Martina Perosa


En el carnaval de Lincoln desfilan agrupaciones de las más variadas. Hay comparsas al estilo del carnaval carioca y hay camiones con músicos tocando, al estilo del trío eléctrico del carnaval de Bahía, en Brasil.
Hay también delirios mecánicos, con autos tuneados con mucha fantasía, que hacen movimientos disparatados. Pero el carnaval de Lincoln es artesanal por sus muñecos, cabezudos y carrozas hechas en cartapesta.
La cartapesta es un material con el que se pueden realizar figuras de todo tipo, con muy bajo costo de materiales. La cartapesta se hace con tiras de papel de diario o similiar, y engrudo. O sea, harina y agua.
Hay que ir colocando capas de papel, que se van untando con engrudo. Cuando esto se seca, queda un material bastante duro, que se puede pintar de colores. La cartapesta es una técnica muy utilizada en escenografía y, específicamente, en varios carnavales europeos.
Las características máscaras del carnaval de Venecia, por ejemplo, se hacen en cartapesta. O se hacían, las originales. Ahora se pueden conseguir, más baratas, hechas en plástico y en China.
El carnaval artesanal comenzó en 1928, cuando el profesor Enrique Alejandro Urcola decidió incorporar a las carrozas de carnaval en Lincoln la técnica que había aprendido en su trabajo como escenógrafo del Teatro Colón de Buenos Aires. Desde entonces, se creó una tradición de trabajo en cartapesta.

Foto: Martina Perosa


Hoy es raro encontrar alguien en Lincoln que alguna vez no haya pegado algunos papeles con engrudo. Ya sea como mero intento o como aprendices de algunos de los maestros que trabajan para el carnaval.
Batata tiene 50 años de Carnaval y se jacta de haber sacado más de 60 carrozas. En su casa tiene un enorme taller, donde tiene estacionada su carroza de este año, un enorme bebé haciéndole cosquillas a un dragón en la panza.
“Hace años que sueño con esa figura y recién este año la pude hacer”, cuenta, entusiasmado. Pero dice que a último momento, tenía todo listo, y sintió que le faltaba algo. Entonces, la noche anterior se puso a hacer un “cabezudo”, una enorme cabeza de cartapesta, que representa a algún personaje, y que
la persona que lo lleva lo sostiene sobre los hombros y desfila sola.
Batata se pasó toda la noche trabajando y el cabezudo está listo en cuanto a la construcción. Pero le falta un pequeño detalle: pintarlo. “Lo pinto ahora, a la tarde”, dice Batata. Es la una del mediodía y el cabezudo tiene que desfilar a las diez de la noche. No parece ser algo muy fácil, pero Batata está tranquilo: “Las autoridades saben que llegamos medio jugados y el primer día no te ponen puntuación”.
El carnaval de Lincoln se viene haciendo de manera ininterrumpida desde fines del siglo XIX. En 1928 empezaron las carrozas en cartapesta y la tradición sigue hasta hoy. ¿Y qué pasó durante la dictadura? “Nada”, responde Batata. “El carnaval es un fenómeno muy suerte, si alguien quería prohibirlo, se le pudría todo”.
La democracia fue mucho mejor para el Carnaval. Sobre todo porque empezaron a aparecer las boletas electorales. Y se sabe que las boletas que sobran de una elección, en Lincoln se utilizan para hacer cartapesta. Un motivo que, además, hace pensar que esta ciudad sea el último bastión de los diarios en papel.
Ni los diarios online ni los votos electrónicos son buenos para la construcción de las carrozas del carnaval de Lincoln.

Foto: Martina Perosa

*

Todas las fuerzas vivas del pueblo dicen presente: está la Sociedad Colombófila de Lincoln, está la
Sociedad Española, la Peña Boquense Flaco Schiavi, en honor a uno de los linqueños más famosos. Cada una tiene un puesto de comida o de bebida. O de ambas. El carnaval es el momento de recaudar.
Pasan familias con chicos que se tiran espuma o agua; pasan pibes y pibas que quieren divertirse; pasan personas mayores que reservan mesas o algún lugar en alguna de las tribunas. El carnaval tiene unas diez cuadras de largo y hay gente de todas las edades, todos los gustos, todos los orígenes sociales.
Hay chori, pati, parrilla, panchos. Hay vino, gaseosa, cerveza artesanal, fernet y licuados. Hay hamburguesas de cordero, sushi, bondiola caramelizada, tacos y humus. Hay precios populares y un patio de comida gourmet, justo enfrente de la iglesia principal, frente a la plaza.

El cura de la iglesia no quería saber nada con el carnaval, con el patio de comida gourmet con todas sus mesas, justo frente a la casa de Dios. Entonces llegaron a un acuerdo con las autoridades: la iglesia consentiría el carnaval, a cambio de que le adjudiquen dos puestos para vender espuma en aerosol.
Los dos puestos de venta de espuma que maneja el clero están a los costados de la iglesia. En un momento, el cura párroco sale de la iglesia con un paquete con aerosoles de espuma en cada mano, y se los entrega a uno de los vendedores.
Al lado del puesto donde el cura entrega la mercadería hay un busto gigante de Madre Teresa de Calcuta. Se trata de una imagen algo
caricaturizada y, por supuesto, hecha en cartapesta. Como para que quede claro que la fe católica no iba a estar ausente en el Carnaval de Lincoln.

Foto: Martina Perosa

*

Lo que sigue es el vértigo de algunas cosas que pasan en la primera noche de la edición 2019 del Carnaval Artesanal de Lincoln:
-Pasa una chica rubia, de anteojos, que atiende en el supermercado. En la caja parecía tímida, con poca confianza en sí misma. Ahora, bailando samba en una comparsa, en tanga y con el cuerpo semidesnudo y lleno de brillos, la imagen que refleja es otra completamente distinta a la de la tarde.
-Pasa el camión musical de El Indio. Se llama “Indio querer fiesta” y arriba los músicos tocan cumbia. El Indio trabaja el resto del año como albañil, pero en el carnaval es una estrella. Y el resto del año también lo intenta y, cuando puede o lo contratan para alguna fiesta, va a tocar un poco de cumbia con su banda.
-Pasa una carroza con un muñeco con la cara de Christine Lagarde y detrás otro muñeco, con la cara de Mauricio Macri, acatando órdenes de la francesa directora del FMI.
-Pasa otra carroza, también con muñecos, donde aparece Jorge Lanata y algunos denunciados por la causa de los cuadernos.
-Pasa Costumbres Argentinas y parece interminable. La comparsa simula una lección de zumba donde bailan montones de chicos y chicas, canciones como La felicidad, de Palito Ortega; o Ji ji
ji, de los Redonditos de Ricota. En un momento pasa bailando la dueña de la casa donde estamos durmiendo los periodistas invitados al carnaval. Nos saluda, nos reímos. Tampoco la hubiera imaginado nunca bailando así.
-Pasa otro camión con músicos, Los Diablos Carnavaleros, que hacen el tema Cariñito en versión cumbia. El guitarrista del grupo es Ruly, que cuando no es carnaval trabaja como peluquero.
-En el escenario central hay un locutor y una locutora que van contando de qué se trata cada una de las propuestas. Cuando pasa una comparsa con mucha percusión o una banda, se callan para que se escuche la música. Pero cuando pasan números sin música o hay un bache, hablan y ponen canciones de fondo.
-Cada tanto suena el Himno del Carnaval de Lincoln. El tema tiene 60 años y fue compuesto e interpretado por Héctor “Pueblo” Serazzi y su Orquesta Montecarlo. La letra dice así:

A disfrutarla en carnaval,

a divertirse en carnaval,

para gozarla en carnaval,

venite para Lincoln, capital del carnaval.

Serán días hermosos que en Lincoln pasarás

paseando por sus plazas, su parque San Martín.

Con su añosa arboleda, su lago artificial,

sus juegos para niños, pileta y rosedal.

-Pasa otro camión con músicos. En la banda, quien canta y toca la guitarra es Carlos, un h
que tuvo un intento de suicidio. Carlos se pegó un tiro en la sien, pero algo salió mal (o bien, quién sabe) y sobrevivió. Pero quedó ciego. En el pueblo se dice que desde entonces sólo sale para el carnaval.
-Pasan varias carrozas y carros que hacen alusión a La Casa de Papel, con muñecos gigantes en cartapesta y músicos, todos con los atuendos de la serie española. Suenan un par de versiones de Bella Ciao, pero en ritmo de cumbia.
-Pasan los Autos Locos, coches a los que los intervinieron para que tengan ruedas ovaladas, por ejemplo, y anden haciendo piruetas. De repente me invitan a subir y me pasean en un coche antiguo que se para sobre las ruedas de atrás y da vueltas a toda velocidad. Termino mareado de tanto carnaval.

Foto: Martina Perosa


-En Mastur Banda baila una chica con síndrome de down. En Mister Banda simulan una escena de Moulin Rouge. Ambas son las batucadas más poderosas de la noche. Y ambas tienen legiones de fans.
-Pasan unos cabezudos. El número se titula “Papá de mellizos”, y son dos cabezudos con las caras de Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Adentro de uno de ellos va Leonardo Michelli, un funcionario de carrera que está hace unos 30 años en la función pública, y que actualmente es responsable del Palacio Municipal.
-En los alrededores del desfile, entre las mesas y las tribunas, hay dos linqueños ilustres: uno es Toto Lescano, que figura en el libro Guinness por ser la persona que más tiempo estuvo bailando malambo: 100 horas; el otro es el boxeador Eduardo
“El Gato” Benavent, ex campeón argentino y sudamericano de los súperligeros, un tipo que fue a boxear a Europa y al Luna Park. Ambos, Toto y el Gato, actualmente venden papas fritas entre los espectadores del carnaval de Lincoln.

*

La chatura de Lincoln, la cuadratura de Lincoln, lo predecible de Lincoln: todo eso parece una idea concebida en los prejuicios. Una idea que sólo puede ser refutada por algo tan contundente como el carnaval de Lincoln.
Un carnaval hecho para el disfrute de la gente del lugar. Para que la cajera no tenga que ser sólo la cajera, y el albañil no tenga que ser sólo el albañil. Un carnaval inclusivo, de cuerpos de infinitas bellezas, de travestis orgullosas y de hombres que se animan travestirse por una noche. Un carnaval hecho para que lo baile quien quiera bailarlo.

Foto: Martina PerosaEs entonces cuando recuerdo que Lincoln está apenas a 40 kilómetros de General Villegas, el pueblo en el que Manuel Puig nació, vivió su infancia y adolescencia, y utilizó como escenario de sus libros La traición de Rita Hayworth y Boquitas pintadas.
Tal vez sea en el noroeste de la provincia de Buenos Aires donde la llanura pampeana decidió ofrendarnos una cantera del realismo mágico.
De nuestro realismo mágico.
Del realismo mágico que supimos conseguir.
Tan real y tan mágico como el carnaval de Lincoln.

La reina pop: Agustina Gómez, monarca del Carnaval de Lincoln

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 2

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La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1 y 2

Capítulo 2

Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

Capítulo 1

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Todo se quema, nada se transforma

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Todas las provincias argentinas sufrieron incendios masivos en 2022, y el 95% de ellos son provocados por acciones humanas, según un reciente informe de Amnistía Internacional. El costo de recuperar ese desastre oscila entre 1.100 y 3.700 millones de dólares anuales. Adjudica los incendios al avance de negocios inmobiliarios, agrícolas y/o ganaderos, que buscan favorecerse a partir de una destrucción territorial.

Los daños y las consecuencias a largo plazo son incalculables, mientras el Congreso sigue en deuda y no trata la Ley de Humedales. Vecinos e integrantes de organizaciones de San Pedro, Rosario y Ramallo dan voz y cuerpo a lo que los números de Amnistía denuncian. El informe completo.

Por Anabella Arrascaeta y Francisco Pandolfi

Amnistía Internacional presentó un informe en el que reporta la gravedad de los incendios forestales en Argentina. El dato es alarmante: durante el 2022 todas las provincias del país estuvieron en llamas.  

El trabajo toma información del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, organismo dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación. Los datos son oficiales y arrojan un total de 561.164,89 hectáreas quemadas. Pero la propia organización da cuenta de la dificultad de obtener la radiografía completa de la situación y ofrece, en contraste con estas cifras, la información proporcionada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuario (INTA), que contabilizó tan solo en Corrientes más de 1 millón de hectáreas devastadas por incendios. 

La provincia de Corrientes permite pensar todo el sistema de muerte y depredación que generan las llamas. Algunos datos: 

  • De acuerdo a la Dirección Nacional de Bosques, dentro de las miles de hectáreas afectadas en los incendios de la provincia, un 10% pertenece a una superficie de bosques quemados que son considerados de muy alto valor de conservación.
  • El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible reporta que en la provincia se documentaron desplazamientos de animales, entre ellos, mono carayá, yacarés y carpinchos.
  • En respuesta a un pedido de acceso a la información pública hecho por Amnistía Internacional Argentina, la Dirección Nacional de Planificación y Ordenamiento Ambiental del Territorio del ministerio informó que se sufrió una pérdida de cientos de miles de hectáreas de áreas protegidas en la provincia de Corrientes en el año 2022. El informe detalla que “las áreas naturales protegidas son relevantes por distintas razones: para la protección de suelos, cuencas hidrográficas, recursos y materias primas, para el control de plagas y enfermedades, para la investigación científica, proporcionar valores espirituales, emocionales y culturales, entre otras razones”. 
  • Entre las áreas más afectadas del país se encuentra la zona de humedales de Corrientes. En 2022 y solamente en dicha provincia se registró que más de 330 mil hectáreas en zonas de humedales fueron afectadas por los incendios.  

En este contexto el informe da cuenta de que la “restauración de áreas quemadas es lenta y requiere de recursos efectivos que permitan la recomposición de los ecosistemas y biodiversidad”. El costo es imposible de determinar. Dice el informe: “Se estima que la recuperación tras los incendios podría costarle a Argentina entre USD 1.100 y 3.700 millones por año”. 

A ese contexto se suma que en medio de la crisis económica, “los brigadistas y bomberos voluntarios han reclamado mayores recursos y apoyo para financiar los gastos a la par de mejores condiciones laborales, obra social y remuneración”. 

Pero hay consecuencias de largo impacto no pueden medirse en números ni plata, por ejemplo el impacto en el ecosistema, “la pérdida de ciertos árboles o vegetación puede tardar décadas en regenerarse, por lo que su recuperación no puede acelerarse ni resolverse rápidamente. Mientras que otro tipo de vegetación es incapaz de rebrotar luego de un incendio”, dice el informe. Agrega: “A su vez, la pérdida de flora a causa de los incendios afecta directamente a la fauna ya que ésta depende de ella para su alimentación o refugio. Esto no solo provoca la muerte de animales sino también su desplazamiento”.  

Otro caso: no había informes de incendios en Tierra del Fuego, pero en noviembre de 2020 se reportaron 9.000 hectáreas consumidas por el fuego (equivalentes a 9.000 manzanas de cualquier ciudad) en el área protegida de bosques nativos de Tolhuin.

Fotos: Pablo Sigismondi.

Quién prende el fuego

El informe de Amnistía Internacional da cuenta de que según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego “las acciones humanas son responsables del 95% de los incendios”. 

Explica: “La negligencia, los fogones mal apagados y la quema intencional de pastizales, son algunas de las prácticas más riesgosas que inician los grandes incendios en el país. Con frecuencia los incendios intencionales están asociados a las prácticas de quema de pastizales para el avance de proyectos inmobiliarios y/o la agro-ganadería. Las principales causas de la pérdida de bosques nativos están asociadas a los cambios de uso de suelo que se realizan para desarrollar actividades agrícolas y ganaderas, así como los incendios. Por otro lado, la proliferación de los incendios forestales también se explica por el cambio climático: altas temperaturas, intensas sequías, bajos niveles hídricos”. 

Dato que aporta el informe: El Servicio Metrológico Nacional de octubre de 2022 reportó que más de 160 millones de hectáreas fueron afectadas por la sequía en el país. Otro: las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y San Luis atraviesan una situación de sequía extrema sin precedentes. “Estas condiciones climáticas, combinadas con altas temperaturas y falta de lluvia, aumentan el riesgo de incendios. Asimismo, a medida que la temperatura global aumenta, eventos como éste serán cada vez más extremos y frecuentes”

Enrique Sierra, vecino de San Pedro, naturalista, activista ambiental, pone cuerpo y territorio a lo que los números y el informe exponen. Cuando atiende el teléfono a lavaca el termómetro registra en su casa 34 grados, y “llegamos a picos de 40 grados la semana pasada. En un año estamos cocinados”. 

¿Por qué?

Por las altas temperaturas, por la falta de lluvia, el Río Paraná está bajo. Desde principio de año llovieron solamente 8 milímetros. Y en agosto, septiembre, noviembre y diciembre del 2022 llovió por mes un promedio de 5 milímetros.

Si le tuvieras que hablar a una persona que no está metida en el tema, que escucha lejano lo del cambio climático pero ve que está padeciendo el calor y que hay incendios permanentes en distintos lugares del país, ¿cómo le explicarías lo que pasa?

Se lo explicaría simple: ¿cuántos cortes de luz tuvo en el año? La luz que tenemos, la mayor parte, viene de centrales hidroeléctricas que no están produciendo energía porque hay sequía en ríos y lagos. ¿Hace 20 años atrás usaba tanto protector solar? ¿Lo alertaban por los golpes de calor? ¿Se le corta el agua en la casa? Porque las autoridades dicen que en las napas casi no hay agua. Esa sería la manera de explicarle a la sociedad en general qué es el cambio climático. Pienso que se entiende más fácil así. Las altas temperaturas nos llevan a más costos. 

¿Por ejemplo?

Si tenés aire acondicionado o ventilador vas a gastar más energía eléctrica, si es que tenés energía eléctrica. Otro ejemplo: si tenés algún tipo de enfermedad, con el humo de los incendios te afectan por las partículas del aire, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, que son gases de efecto invernadero. Acá en San Pedro se está quemando la isla y la solución es que manden 19 brigadistas. No podés mandar esa cantidad a un lugar que tiene más de 1000 hectáreas quemándose. La gente todavía no asocia. Y lo que no asocia la gente tampoco lo asocian los representantes políticos. No se entiende la relación entre los temas ambientales con la vida cotidiana; si yo tengo calor en la vereda es porque no tengo árboles, por eso tengo tres grados más de temperatura. Si llegan a venir lluvias demasiado copiosas, yo no sé qué va a pasar con las ciudades cuando se inunden porque no nos preparamos para el cambio de clima. Hoy tenemos sequía, pero tal vez después de mayo tengamos inundaciones. Ante esa incertidumbre nosotros todavía no nos preparamos como sociedad, como país, para prevenir este tipo de cosas, pese a que muchos venimos advirtiendo del tema. 

Amnistía Internacional acaba de sacar un informe sobre los incendios, la pérdida de biodiversidad y áreas protegidas, de humedales, entre otros temas. Desde tu experiencia, ¿cuáles son las causas de los incendios sistemáticos en el país?

Pienso que en Argentina no ordenamos el territorio; el ordenamientos territorial se refiere a los usos que le damos al suelo, los usos pueden ser industriales, urbanos, agropecuarios, y de conservación como pueden llegar a ser las áreas de humedales, pero como no tenemos un orden de ordenamiento social, cada uno hace lo que quiere. Entonces, que no haya ordenamiento del territorio produce un caos. Todo esto se va agravando porque se van sumando pequeños caos de distintos lugares, provincias, municipios y esto se está haciendo demasiado grande, incontrolable, como los incendios. El clima está cambiando y todavía no reaccionamos, ni prevenimos. No hay lluvias, no se recargan las napas, escasea el agua en la ciudad. La sociedad todavía no relaciona que la falta de lluvias le puede afectar el consumo de agua. El río está bajo desde hace 3 años, los humedales no tienen agua, se queman. Sin que los que queman tengan conciencia que están convirtiendo su futuro en cenizas. 

Fotos: Pablo Sigismondi

La deuda del Congreso: la Ley de Humedales

En Argentina aproximadamente un 21% del territorio está compuesto por humedales, aunque no se sabe con exactitud cuántos hay, su extensión ni su estado de conservación y destrucción. 

Los incendios presentan un riesgo enorme a estos ecosistemas generando pérdidas ambientales que podrían ser irrecuperables. Los humedales ayudan a mitigar los efectos que provocan las sequías, previniendo los focos de fuego, son barreras naturales que ayudan a prevenir el avance de las llamas. Además los beneficios de los humedales son múltiples y su contribución al bienestar humano es invaluable.

El proyecto de ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de Humedales busca garantizar su conservación, protección y su uso sustentable. El proyecto lleva una década dormido en el Congreso de la Nación. Desde 2013 las sucesivas pérdidas de estado parlamentario son una constante, abonadas con la indiferencia de la clase política. 

En noviembre 2022 la Ley de Humedales tuvo dictamen en el plenario de las tres comisiones a las que el proyecto había sido girado, pero el dictamen de mayoría pertenece al interbloque Juntos por el Cambio con 53 firmas. El dictamen de minoría (un poco más cercano a lo que apoyan desde hace años las organizaciones científicas, sociales, ambientales y las comunidades afectadas) fue el del Frente de Todos, consiguió solamente 47 firmas dado que varios diputados y diputadas oficialistas no firmaron. 

El proyecto sigue sin ser tratado en el recinto y no fue incluido en las sesiones extraordinarias que acaban de iniciar. 

El informe de Amnistía Internacional exige: “El Congreso de la Nación debe dar urgente tratamiento al proyecto de Ley de Humedales y avanzar con acciones concretas que amplíen la protección de estos ecosistemas tan importantes para el mantenimiento y desarrollo de la vida en la Tierra”. 

Rodolfo Martínez, vecino de la ciudad de Rosario e integrante de la Multisectorial por la Ley de Humedales, explica a lavaca que el proyecto de ley fue “deliberadamente no incluido en las sesiones extraordinarias; no fue incluido ni por pedido de Alberto Fernández ni por pedido de legisladores”.

Sobre los dos dictámentes que se lograron aclara: “el de minoría del oficialismo es bastante más superador que el de mayoría, pero vemos que no hubo intenciones de que tenga debate. Vuelvo al punto: tiene que estar en el Congreso, se tiene que votar, a favor o en contra, de cara a la sociedad. Estamos de cara a un año electoral y todavía no sabemos qué piensan hacer los legisladores. Claramente la omisión de esto es una forma de ceder ante los intereses concentrados que están frenando esta ley”.

¿Quien tiene la responsabilidad de que no se esté tratando?

La responsabilidad de esto no la tienen los lobbies, como a veces intentan decirnos los legisladores. La responsabilidad la tiene cada nombre y apellido, diputado y diputada de todas las provincias que no se sitúan con lo que pasó en la calle, con tanto humo, tanta tragedia, no solo de animales, sino también la salud humana. No se quiere ponerle regulación, es más cómodo que sucedan los grises. 

¿Cómo está la situación en Rosario?

Hace dos fines de semana lamentablemente tuvimos fuego acá en la Isla de los Mástiles, al norte de Rosario, jurisdicción de la provincia de Santa Fe. Se tardó tres días en apagar el fuego y cuando estuvo todo el operativo se demostró que existen fuerzas, existen recursos, vinieron los brigadistas, fue la provincia la que se puso a mover las cosas a raíz del pedido también de las organizaciones. Pudieron apagar el fuego pero estamos hablando de que se repite una lógica, un patrón de fuego que es millonario. Es decir, vamos, apagamos el fuego con operativos que son carísimos y que llegan tarde porque el fuego ya quemó, por supuesto saludamos los esfuerzos pero me parece que hay que hay que invertir la lógica y lo que se tiene que garantizar es una tutela, un guardianazgo del territorio que al día de hoy no existe. En Entre Ríos por ejemplo es deliberadamente funcional que eso no exista. Santa Fe está accionando en estos territorios próximos que son más visibles por la ciudadanía, no así en los humedales del Norte donde están haciendo obras y que claramente van a afectar los territorios, pero por lo menos ante la prensa y ante la vergüenza algo están haciendo.

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Lo que el informe recomienda

El informe de Amnistia Internacional cierra con una serie de recomendaciones hacia el Estado. Son estas:

  • Generar condiciones políticas, legales, administrativas, económicas y financieras que permitan una gestión ambiental transversal a todas las políticas públicas, con un enfoque especial en acciones que se destinen a combatir los efectos de la crisis climática. 
  • Mejorar las estrategias de prevención de incendios forestales, reducción del riesgo y preparación de recursos, que debe estar acompañada de un sistema de monitoreo que garantice impactos efectivos en la reducción de los incendios. 
  • Garantizar el financiamiento y las condiciones necesarias para que todas las instituciones que dan respuesta a los incendios tengan los recursos materiales y humanos para responder con celeridad y de manera adecuada ante los focos de incendio forestales.
  • Asegurar una distribución de recursos eficiente y equitativa para que los distintos niveles del gobierno desarrollen los esfuerzos necesarios para informar los incendios, de manera periódica, así como informar el consecuente impacto socioambiental de los incendios forestales. 
  • Garantizar la restauración, rehabilitación y reforestación de las áreas afectadas y/o restauración de ecosistemas en beneficio de los territorios y población perjudicados; considerando la infraestructura natural, el cambio climático y el planeamiento que permita territorios más seguros y resilientes en el futuro. 
  • Garantizar investigaciones urgentes y eficaces para la identificación y sanción de los responsables de los incendios forestales y su debida condena. 
  • Avanzar con el tratamiento y aprobación urgente del proyecto de Ley de Humedales, priorizando aquel que ofrezca las mayores garantías posibles para la protección de los territorios.

Evangelina Romano, integrante de la Red Nacional de Docentes por los Humedales, y vecina de Ramallo, conversa con lavaca y aporta sus propias recomendaciones. Habla claro y dice así: “Despedimos al 2022 sin una Ley de Humedales y como era de esperar en llamas y tapados de humo. Y como pasó siempre, nadie accionó. Siempre esperamos a que el humo nos entre por la ventana. Una locura. Pedimos una Ley de Humedales que nos dé herramientas para terminar con el sufrimiento de las personas asmáticas, de los bichos, de los isleños, de los pescadores y de la vida misma. Todo sigue igual que hace 2 años, con gobernantes nacionales y provinciales inoperantes que se desbocan por zoom y no hacen cumplir las leyes; no es tiempo de debatir, de hablar, ya es tarde. Lo mismo sucede con municipios acéfalos que solo mandan cartas y se sientan a ver qué pasa desde la otra orilla. Armen un plan de contingencia, conversen con los propietarios y únanse para mitigar semejante devastación, poniendo recursos. Si no accionan, si no despiertan, esto no va a tener solución». 

Fotos: Pablo Sigismondi.
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Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga: memoria contra la impunidad por un desaparecido en democracia

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A 14 años de la desaparición de Luciano Arruga (que tenía 16 años en aquel momento), la causa que investiga su muerte está congelada y los ocho policías implicados figuran apenas como testigos. En diálogo con lavaca la madre de Luciano recuerda algunas otras cosas: lo que no cierra alrededor del cuerpo que estuvo desaparecido 5 años y 8 meses, tras haberse negado a ser reclutado por la propia policía para robar. Las imágenes de la vida de adolescentes en territorios dominados por la trampa y la violencia de las instituciones. Las dudas sobre la teoría de que fue atropellado. La investigación a la propia familia, que tuvo los teléfonos pinchados. Las amenazas, la quema del auto a Vanesa, la hermana de Luciano. El hostigamiento a los amigos del joven que debieron mudarse del barrio. El silencio político, la complicidad judicial, y los límites de la defensa. El recuerdo de Luciano, su fanatismo por River, su generosidad para compartir comida con sus amigos: “Él me enseñó a ser mejor persona” dice Mónica. Este domingo desde las 15, en el Espacio Luciano Arruga (ex destacamento donde el adolescente fue torturado; Indart y San Martín, Lomas del Mirador), familiares y amigos organizan la tradicional jornada en recuerdo del joven de 16 años desaparecido por la Bonaerense: “Seguiremos recordando que nosotros jamás vamos a bajar los brazos; que vamos a seguir pidiendo justicia todos los días de nuestra vida”. Por Francisco Pandolfi.

Mónica Alegre el próximo 21 de agosto cumplirá 60 años. Siempre cumple, Mónica Alegre, que vive en la casa de su mamá, a quien cuida todos los días en la villa 12 de Octubre de Lomas del Mirador. El martes 31 de enero se cumplirá otro aniversario sin su hijo: 14 años de aquel 2009 cuando Luciano Arruga fue desaparecido por la Policía Bonaerense. Lo parió un 29 de febrero de 1992. Su Negrito tenía 16 años y estaba por festejar los 17. No lo dejaron.

Para Mónica la vida fue complicada mucho antes de la desaparición de Luciano. Junto a su familia, vivieron en la calle, en casillas, en un hotel. El papá de Luciano los abandonó cuando él tenía 5 años. Y Moni ahí, presente, estando, sosteniendo, pese a todo.  

Lo recuerda a “su morocho” bien flacucho, cartoneando para ayudar a su familia. Como ya habían conocido la nieve –cuando el 9 de julio de 2007 cayó sorpresivamente en Buenos Aires–, le quedaba el sueño de ver el mar y las montañas. No lo dejaron.

El rechazo a “trabajar” para la policía

A Luciano le gustaba mucho el fútbol y era tan pero tan fanático de River, que aseguraba que si tenía un hijo varón lo llamaría Enzo Ramón, por Enzo Francescoli y Ramón Díaz. Nunca le alcanzó la plata para ir al Monumental. Tenía intacto el deseo de llegar a ese día. Tampoco lo dejaron.

En 2007, aquel año donde sus ojos vislumbraron la nieve porteña, la Policía Bonaerense le ofreció salir a robar para ellos. Se lo contó a su madre, que se quedó tranquila con la negativa de su hijo. Pero ante el “no”, vendría el hostigamiento policial, las amenazas. Y ya no lo dejarían en paz.

El 28 de septiembre de 2008 lo detuvieron de manera irregular y fue llevado al destacamento de Lomas del Mirador, inhabilitado para alojar personas y prohibido para menores. Fue amenazado y golpeado. Allí fue a rescatarlo Moni, que escuchaba sus gritos para que le dejaran de pegar. Por esas torturas el ex policía bonaerense Julio Torales, fue condenado en mayo de 2015 a diez años de prisión.

Cuatro meses después, el 31 de enero de 2009, Luciano fue desaparecido. Fernando Espinoza era el intendente de La Matanza; Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cristina Kirchner, la presidenta de la Nación. El silencio de las cúpulas fue ensordecedor.

La causa da cuenta de que esa noche los móviles policiales tuvieron “un funcionamiento irregular”, con circulación por fuera del recorrido asignado, falta de registros y estadío “durante varias horas en un descampado conocido como Monte Dorrego”.

Además, los libros de guardia del destacamento fueron adulterados. El 5 de febrero, su hermana Vanesa Orieta presentó un Habeas Corpus, pero fue rechazado por el Juzgado de Garantías N°5, a cargo del Juez Gustavo Blanco y la fiscal Roxana Castelli, meses después reemplazada por Celia Cejas.

La aparición

Finalmente el 17 de octubre de 2014 –5 años  y 8 meses después– se encontró el cuerpo de Lucianor enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. Se descubrió que había fallecido el 1º de febrero de 2009, supuestamente atropellado por un auto al intentar cruzar la General Paz, desesperado, escapando (según declararon testigos), en circunstancias que aún siguen siendo investigadas. Y que había sido llevado al Hospital Santojanni, justamente donde su familia había ido dos veces a preguntar si estaba allí, y se lo negaron. Supuestamente se buscaba a un joven desaparecido, mientras un NN era enterrado por las mismas autoridades sin investigar quién era ni dar noticia alguna a la sociedad.

La causa que debe investigar su desaparición y muerte continúa en etapa de instrucción y el juicio político pedido por sus familiares a las fiscales Castelli y Cejas y al juez Banco, está estancado.

A 14 años, se sabe de la amnesia de los distintos gobiernos que se sucedieron, como de la complicidad policial-judicial. A 14 años, se sigue sin saber qué le pasó a Luciano esa noche. A 14 años, Mónica Raquel Alegre, la mamá de Luciano Nahuel Arruga, su orgullo, su “Negrito que se negó a robar para la Policía”, habla, llora, lo recuerda sonriendo.

–¿Cómo te llevás con esta fecha?

–Intento no pensar tanto, pero no se trata del 31 de enero, de una fecha particular: así son todos y cada uno de los días de mi vida. Pasaron 14 años, duele, va a doler siempre, toda mi vida. Es mentira que el tiempo cura todo. Hace muchos años una vez te dije, “el ser humano es un animal de costumbre” y es así. Una se acostumbra a vivir con el dolor, y es horrible; también con la desidia, la angustia, la tristeza, a no haber tenido justicia. Hasta a eso una se acostumbra hasta que se acaba la nafta, hasta que la pacha dice basta; no creo en Dios, aunque debe ser que exista, pero para nosotros no tuvo tiempo. Ahora, al estar cuidando a mi mamá, no estoy yendo a actividades de otros familiares, lo que me significaba sentirme viva. Al no estar en esos espacios como antes, siento que me ahogo, pero son procesos. Lo único que me queda es vivir con el recuerdo, con las anécdotas.

–¿Hay algunos de esos recuerdos o anécdotas que te sirven para sobrellevar mejor el día a día?

–Sí, sobre todo sus sonrisas, el recordarlo riendo. Agradezco lo mucho que me enseñó, lo que aprendí de él a ser mejor persona, más solidaria con mis pares, a no juzgar; del dolor también se aprende.

–Una de las primeras veces que hablamos en 2009 contabas que pese a vivir re contra justos, si tenías cuatro papas, a veces él se llevaba dos para sus amigos, porque no tenían nada para comer.

–Era así, si tenía media docena de huevos, y me faltaban dos o tres, ya sabía qué había pasado. Lo mismo con las papas, porque los pibes no tenían para comer, pero la verdad es que nosotros tampoco, entonces a veces me enojaba con él. “Pero yo salgo con el carro, mamá, y si no, pido; los pibes no tienen nada”. Y después me decía: “Aprendé mamá, ¿cuándo vas a aprender?”. Y mamá aprendió, aprendió de la peor manera, tuvo un gran costo, pero aprendí: hoy soy más humana. Ese pibe era mi Negrito, que jugaba descalzo a la pelota por un sanguche de milanesa y una coca; un pibe de barrio, un pibe villero, un pibe cartonero. Y sabés que ahora que pienso en esto, por primera vez caigo en que hace 14 años que no amaso pan casero, ¡14 años! Antes los hacía siempre, porque a él le gustaba mucho, y también se llevaba para sus amigos que no tenían nada.

Moni deja por un momento unos parches que está cosiendo para la actividad de este domingo y llora de la impotencia. Se le reestablece un poco la voz y el pan casero se asocia a las mentiras que sembraron alrededor de la causa: “Pasaron 14 años sin justicia, de disfrazar la realidad, de que dijeran que había muerto en un accidente de tránsito. ¿Quién tiene las herramientas para desaparecer un cuerpo? Se necesita de todo el aparato del Estado, judicial, policial y político para desaparecer a una persona durante 5 años y 8 meses. No se puede tapar el sol con un dedo. Entonces, con el paso del tiempo cierra todo: tres hábeas corpus nos rechazaron antes que aceptaran el último, unos meses antes de encontrar el cuerpo. Se ve que no estaba aceitado el ocultamiento total y algo podía quedar al azar. Ya para cuando apareció el cuerpo, habían borraron todo. En el medio, pasaron muchas cosas en el caso, como la Policía espiándonos a los familiares porque investigaban un secuestro extorsivo; el hostigamiento a uno de los pibes de Familiares y Amigos que amenazaron que iba a terminar como el Negro y se tuvo que ir a vivir al sur; el quemar el auto de Vanesa; el querer incendiarme mi casa; las amenazas al resto de mis hijos… Hay pibes acá en el barrio que tuvieron que irse a Paraguay por miedo. Se fueron porque la Policía los re cagó a palos y los amenazó. Así, con esta impunidad, ya pasaron 14 años y la causa sigue en etapa de instrucción; es una burla, los ocho policías implicados ¡siguen como testigos! Me pregunto: ¿podrán dormir tranquilos? ¿vivirán en paz?”.

–¿Cómo explicas que luego de tantos años todavía se esté en la etapa de instrucción, o sea, de investigación penal?

–Yo me pregunto lo mismo, ¿cómo se explica? Como la causa no prescribe, porque si hay algo que luchamos con uñas siguiente es para caratularla como desaparición forzada, la van a mantener en ese estado. Juegan con el desgaste, con el cansancio, con los recuerdos y también con tu economía, porque si vos no tenés un buen abogado… Mi abogado es del CELS y el CELS vos sabés hasta dónde patea; se va a desgarrar las vestiduras por el caso hasta que tocás al Estado, ahí da un pasito atrás. Entonces se dan pequeños pasos, la causa sigue moviéndose, pero no avanza. Todo seguirá así hasta que quizá algún día tenga un buen abogado y empiece de vuelta.

–¿Qué creés que debe aprender de Luciano la sociedad, para ser un poco mejor?

–Ese corazón inmenso que tenía el Negro; a ser un poco más humano, a valorar la vida, a aprender. Ojalá, sí, ojalá que la sociedad aprenda a no ser tan egoísta. El Negro era así; no le gustaba tanto estudiar, pero tenía un corazón de oro. Vos fijate, se llevaba pan casero para dárselo a sus amigos; al día siguiente quizá no iba a tener nada para comer, pero priorizaba a los demás.

–¿Por qué es importante la actividad de esta tarde?

–Desde las 15, en el Espacio Luciano Arruga (ex destacamento donde fue torturado Luciano; Indart y San Martín, Lomas del Mirador) seguiremos recordando que nosotros jamás vamos a bajar los brazos; que vamos a seguir pidiendo justicia todos los días de nuestra vida. Es importante para tener la memoria del Negro viva y presente, para saber nosotros mismos que no estamos derrotados; para que sepan que no estamos derrotados y que seguimos luchando.

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