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Nota

El Día de la Bestia: Obama en Argentina

Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: «Voy a lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita, definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.

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Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: «Voy a lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita, definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.
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“Este es un nuevo comienzo” dijo Barak Obama, con la impronta de las frases hechas y pensadas mediáticamente, durante la cena de gala en el Centro Cultural Kirchner.
De paso, bailó el tango Por una cabeza ante 450 invitados de la farándula artística, política, sindical y empresaria, en etapa de digestión de las truchas y los corderos. Obama no se privó de brindar con otro título: “Al gran pueblo argentino, salud”. El presidente Mauricio Macri aportó al clima de amabilidad explícita: “Su visita es en el momento perfecto. Queremos construir relaciones maduras y sensatas con todo el mundo”.
En términos de piropos geopolíticos inéditos desde los tiempos en que el canciller menemista Guido Di Tella calificó como “carnales” las relaciones entre ambos países, Obama también le dijo a Macri: «Vemos que usted desea comprometer a la Argentina a entrar a la comunidad global, para establecer el liderazgo histórico de su país a lo largo de los años. Esto es bueno para la región».
Las naciones sudamericanas, con Brasil en crisis, habrán tomado nota sobre qué significa esto en términos prácticos, mientras Obama calificaba a Argentina como «país extraordinario”, y brindaba por “Mauricio y Juliana”.
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Registros de inteligencia

Antes, en la conferencia de prensa conjunta que brindaron en la Casa Rosada a mediodía, Obama había declarado: «No hay escasez alguna autocrítica en los Estados Unidos. Se ha cambiado con el tiempo de una manera positiva» al referirse al rol cumplido por su país durante la dictadura y las violaciones masivas a los derechos humanos iniciadas el 24 de marzo de 1976 bajo el curioso nombre de Proceso de Reorganización Nacional.
Al prometer “un esfuerzo para abrir nuevos archivos” Obama agregó: “Hemos desclasificado varios, pero por primera vez vamos a desclasificar los registros militares y de inteligencia». Los organismos de derechos humanos que se suponía podían acompañarlo al Parque de la Memoria el jueves 24 (Abuelas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares de Detenidos Desaparecidos, H.I.J.O.S) descartaron definitivamente esa posibilidad. El contenido real de la promesa se verá con el tiempo, pero muestra las máscaras de estos tiempos: informes ocultos durante décadas, sobre la actuación turbia de un país en tiempos de la dictadura militar que, tal vez, ahora sean dados a conocer. En anteriores desclasificaciones, los informes venían con tachaduras, como para hacer visible el ocultamiento.

La tele

El 23 de marzo había nacido con una imagen calcada en todos los noticieros argentinos: Ezeiza.
Cámaras y movileros rellenaban la espera pasada la medianoche con frases hechas pensadas mediáticamente: “Argentina otra vez en el mundo”. Parecía una cadena nacional, con las mismas imágenes y las mismas palabras. La única diferencia ocurrió cuando el Air Force One detuvo su marcha, abrió su compuerta y Crónica TV tuvo la ocurrencia de lanzar una placa roja: “Llega la Bestia”.
Los locutores aclararon entonces que la Bestia es como llaman al auto antibombas de siete toneladas que acompaña a Obama en sus viajes, una combinación entre Cadillac y tanque de guerra, con escopetas, gases lacrimógenos, puertas y ventanas blindadas hasta para ataques nucleares, entre otras hipermedidas de seguridad.
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Radio y subte

Durante la mañana Radio Nacional fue evacuada, antes de que Obama llegase a la Casa Rosada. Un hombre pasó los controles y entró al estudio durante la emisión del programa Poné primera, que conducen Romina Manguel y Eduardo Anguita, simulando que tenía un cinturón con bomba. Le dijo a Anguita: “Vos estuviste en el ERP, quiero hablar con vos”. El periodista habló con él mientras sus compañeros se escondían bajo el piano de cola, y luego fugaban del estudio. “Logré reducirlo, y la policía pudo llevárselo” contó luego Anguita. Los explosivos eran falsos, pero Claudio Alberto Serball, el atacante, llevaba un cuchillo: “Son situaciones para meter miedo, un día después de lo de Bruselas y un día antes del 24 de marzo” razonó Anguita. Luego se supo que el hombre había intentado un episodio similar en el diario La Capital de Rosario en 2011 y que sufre problemas mentales.
Diálogo en el subte, que no llegaba a Plaza de Mayo por razones de seguridad. Sentadas viajan dos señoras.
-Yo lo voté a Macri y lo sigo apoyando –dice la primera-. Tendría que haberlo hecho gradual, que la gente no se dé cuenta. Lo de los precios, digo.
-Se equivocó la gente que tiene alrededor –responde la otra-. Ahora aumenta todo: celulares, colegios, bajan las jubilaciones. Ahora viene este Presidente, y la gente está enojada por el subte.
-Yo lo quiero a Obama, pero me parece mucha seguridad para cuatro negros de mierda. Yo que soy racista… A mí me encanta Obama. Menos mal que vino: no podemos estar amigos de Venezuela, de Bo-li-via –separa en sílabas indignada-. No existen. Yo estuve tres años trabajando en una peluquería en Estados Unidos. Al lado de ellos, le digo a usted, no existimos. Tienen un nivel de vida, señora, que yo no le puedo explicar. ¡Un servicio doméstico que le hace uñas! Y esa es la envidia que le tienen todos.
-En fin.
-Me acuerdo que me compraba cremas a 5 dólares. Volví a ir, y siguen estando 5 dólares. ¿Y acá? No somos nada. Bueno, que tenga un buen viaje.
-Igualmente, suerte.
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Endeudarse bien

No se podía llegar a Plaza de Mayo, desde Avenida de Mayo y Perú había vallas. Se escuchaban los insultos de vecinos, empleados desesperados por no tener el presentismo. Los oficiales eran sordos ante los reclamos y las medidas de seguridad policiales se mantuvieron, salvo por un bar que tenía entrada por la esquina, antes del vallado, y una segunda puerta del otro lado del mismo. Los que se dieron cuenta, incluyendo a lavaca, sortearon el operativo entrando por una puerta y saliendo por la otra.
En Plaza de Mayo había cientos de personas, en una especie de corralito de vallas. Rodrigo, 45 años, abogado: “La visita es una buena posibilidad de incorporarnos al mundo. Estábamos totalmente afuera de la realidad mundial y esto es un paso para estar en los mercados. Y es el momento perfecto: justo antes de que arreglemos con los buitres”.
¿Hay que arreglar? “Sí, para volver a incorporarse al planeta. Es la única manera de que esto empiece a crecer y generar empleo real, no como hasta ahora, que eran planes sociales. Así va a bajar la inflación, el año que viene se va a notar. La única manera de salir de la crisis es como lo hacen todos los países serios: endeudándote”.
Rodrigo aclara: “Pero endeudándote bien”.
¿Cómo es eso? “Endeudarte a tasas bajas y usarlo para cosas productivas. No para robarte la plata como pasaba hasta ahora”.
Milagros, jubilada: “Estoy conforme. Esto es trascendente, importante. Michelle Obama, es una gran mujer: tiene una arista política y también un compromiso social. Le llegó mucho a las adolescentes. Me gustó. No podíamos seguir afuera”.
Michelle Obama habló justamente ante un auditorio de mujeres planteando cosas tal vez desconocidas para su anfitriona Awada: «Ustedes saben lo que es no tener una situación ventajosa y tener que trabajar mucho para llegar a fin de mes. Necesitamos su ayuda para atender las dificultades más apremiantes. Las mujeres afrontamos las mismas dificultades y tenemos que pelear por eso, para que nos remuneren igual por el mismo trabajo, así como ponerle fin a la violencia de género. Por eso, necesitamos que se conviertan en mujeres líderes, en el trabajo, en la crianza de sus hijos. Necesitamos que se contraten más mujeres en las empresas y que desbanquen el mito de que la ciencia y las matemáticas son solo para hombres, necesitamos que sean líderes en la Casa Rosada y en el Congreso. Tienen que ser líderes no solo aquí en la Argentina, sino en todo el mundo». La señora Awada luego dijo: “Michelle me inspira”.

Datos de la Embajada

Por la Plaza de Mayo un hombre atrae las miradas. Tiene un cartel con consignas en inglés traducidas al español. Dice: “Bienvenido Presidente Obama y familia. ¡AYUDA por favor! La Embajada en Buenos Aires viola derechos humanos de ciudadanos de U.S.A. y discrimina a latinoamericanos”.
Se presenta: “Me llamo José Luis Ortuoldo, ciudadano argentino y norteamericano, vivo en California”.
¿Qué reclama? “La Embajada de los Estados Unidos en Argentina es un cuartel militar donde maltratan no solamente a los ciudadanos norteamericanos sino también a los locales. A mi mujer, por ser colombiana, la discriminaron, se quedaron con su plata de la visa, y ni siquiera le miraron los papeles, negándole la posibilidad de que vayamos a ver a nuestros hijos y nietos a los Estados Unidos. La hicieron llorar. Es una violación a los derechos humanos grave. No podemos decirle al señor Castro que viola los derechos humanos, cuando el señor Obama hace lo mismo. Lo quiero mucho, es mi presidente, pero se está equivocando. Le mandé cartas, a los congresistas, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero el poder generalmente es sordo. A los ciudadanos que entran en la Embajada los tratan con cara de perro. Les ponen marines. Violan las leyes de nuestro propio país”.
El ciudadano sigue: “Este viaje se lo pagaron a Obama los pobres ingresos de mi mujer casi jubilada para que pueda venir en la Bestia, helicópteros y aviones. No es justo. Después, cuando aparece el terrorismo, hay que pensar qué fue lo que lo generó. No solamente hay que combatirlo, sino evitar que suceda. La injusticia genera terrorismo”.
-¿Por qué cree que se genera esa visión antinorteamericana?
-Por la diplomacia cowboy. Cuando se piensa que nosotros podemos ir a tomar países, a matar, a violar, a hacer lo que queremos, todo eso genera una rebelión, y esa rebelión hace que la gente se rebele, que se ponga en contra del sistema, en contra de la democracia y opte por elementos locos como hacen los terroristas. Y pasa porque los norteamericanos no son diplomáticos. Son, perdón, somos muy abusadores de los derechos humanos con nosotros mismos y más con los latinoamericanos.
-No es común escuchar a norteamericanos como usted hablar en estos términos.
-Mire, no quiero compararme con alguien que tiene su casa atrás mío, la casa más grande del hombre de la Historia, pero Cristo luchó contra el Imperio Romano, él solo, soltaron a Barrabás y lo crucificaron y lo apedrearon y lo corrieron por calle porque era el único que decía todas esas cosas. Hoy hasta los ateos escriben que estamos en el 2016 después de Cristo. Quizá en varios años escuchen lo que estamos diciendo acá: se necesitan medidas fuertes contra los abusos. Basta.
-¿Le parece casual la visita a 40 años de la dictadura?
-Obama está prácticamente diciendo lo que dije yo: que hicimos mal. Que los derechos humanos hay que apoyarlos siempre, que no se puede apoyar a la dictadura. Estados Unidos no podía poner plata, mis impuestos, para que maten gente extranjera. Estados Unidos quiere dejar ese pasado tortuoso de ayudar a los asesinos. Por eso vino acá ahora. Pudo haber ido a Colombia, donde son mucho más amigables. Pero él quiere romper con ese pasado de errores. Pero la Embajada insiste. Por eso estoy yo solo aquí. Como contra el Imperio Romano.
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Spanglish in Buenos Aires

Otras apariciones excitadas por la visita. Una señora se acerca y le pregunta al fotógrafo de lavaca.
-Nene, ¿vos sos de seguridad?
Luego dice: “Pasa que tengo a letter to President Obama. Tengo el passport of my child” y muestra el sobre: “To President Obama and Michelle. Confidential”.
Un poco más lejos, Marta Angélica, contadora pública, está contenta con Obama. “Tenemos que dejar atrás ese discurso perimido del año 89 que atrasa quichicientos años. No soy pro macrista, pero no puedo entender el mensaje del kirchnerismo, que tantos intelectuales y artistas no se hayan dado cuenta que estábamos viviendo una etapa cruel. Que a una comerciante, por ejemplo, le hagan un sumario por no depositar las cargas sociales y mientras tanto tenés toda la connivencia de la AFIP, la señora Cristina, Lázaro Báez. Lo peor que le pueden sacar al ser humano es la libertad. Cuando nos pusieron el cepo, no teníamos cómo viajar. Hace 20 años éramos un polo de gente culta. ¿Ahora? ¿Venezuela nuestros amigos? Noooo, no quiero eso. No quiero no tener papel higiénico” clama, y remata: “Quiero ir a deleitarme en París, Roma, conocer Praga. Una apertura”.
Otra hipótesis: “Querido, yo también tuve 20 años y quise cambiar el mundo. Después te vas dando cuenta: tenés que levantarte a la mañana, trabajar, integrarte. Es así. No podemos vivir aislados”.
Yolanda, modista, la acompaña: “Aparte esta señora (por la ex presidenta) desunió totalmente. Alguien venía a comer a casa y el comentario era: ´Guarda que está fulanito, no vayas a hablar de política´. ¿Por qué? ¿Dónde está la libertad de expresión?”.

Messi y el nuevo escenario

Héctor camina con su carrito con gaseosas y cafés y pebetes y sándwiches de milanesas. “Me quedé corto”, dice. “No pensé que iba a poder pasar hasta la Plaza con tanto operativo”. Cuenta que es bailarín de tango y chamamé, pero no quiere opinar de Obama. “Si está acá es por algo”, dice, misterioso.
Un canillita sobre Hipólito Yrigoyen alcanza un nivel de sabiduría: “No importa si opino esto o lo otro, las condiciones las siguen poniendo ellos”.
Matías, 23 años, camisa impecable, corbata perfecta, trabajador del Banco Santander Rio, estudiante de comunicación en la UADE (Universidad Argentina de la Empresa): “No soy partidario de esta visita. Realmente veo que es una especie de entrega del país. Respeto que hay gente que está a favor, lo votaron todos, y esto es parte de lo que votaron el año pasado. Es una apertura al mundo, sí, pero no es el mundo que a mí me gusta para Argentina. Todo esto también es parte del cholulaje. Obama es una figura internacional. Es como decirte Messi. Buen político y buen comunicador”.
Florencia, 30 años, no puede decir dónde trabaja. “Es por acá. Vine a ver. Estoy en contra por lo que implica en la historia de Argentina esta visita. Creo que es una falta de respeto, además, venir en esta fecha. No es casual que esté acá: está surgiendo nuevamente la derecha en varios países latinoamericanos y esto es un mensaje: que los Estados Unidos están volviendo a la escena”.
Fabricio, 21 años, estudiante de Ciencias Políticas, está sentado sobre el pasto leyendo un libro de teatro. “La fecha es polémica, pero hay que rescatar las medidas de desclasificación de archivos sobre la participación de los Estados Unidos durante la dictadura. Hay que ver si sirven. Y también, cuál es la intención de Obama para estar acá. En este sentido: qué es lo que ve Obama en la gestión de Macri para abrir una nueva apertura en el ámbito de la política regional y cómo puede servir de palanca para el fin de los llamados gobiernos populistas o los que tuvieron una crítica hacia el neoliberalismo. Hubo un cambio abrupto de gobierno de 180 grados. Si vienen, no es gratis”.
Cerca de las 14 las casi miles de personas se agolparon contra las vallas de la Plaza de Mayo para ver pasar a la Bestia. Obama fue desde la Casa Rosada en dirección a la Catedral, donde rezó y se detuvo ante la placa que recuerda a las víctimas del atentado de la AMIA.
Entre el gentío y los canales de televisión, otra atracción acaparó la atención en la Plaza de Mayo. Vestido con un traje imposible de describir con los colores de Argentina y un sombrero de arlequín celeste y blanco, caminaba tocando un silbato un personaje icónico, conocido como “Lechuga”, pero popularmente conocido por representar a Moe en Todo x Dos Pesos.
-¡Esta Plaza es del General –gritó-. ¡Esta Plaza es del General!
Luego Lechuga se fue, mientras continuaba su periplo en La Bestia que culminó en el Centro Cultural Kirchner, y se disipaba la historia del 23 de marzo de 2016.

Fotos: Nacho Yuchark/lavaca

#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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#NiUnaMás

Violencia e impunidad: el círculo que denuncian las familias víctimas de femicidios

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Familiares víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones de todo el país realizaron colectivamente la declaración que compartimos de manera completa en esta nota. Lo que denuncian: «El círculo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio». La vulneración constante del derecho de acceso a la justicia, las situaciones que se repiten en todos los territorios y un llamado a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse  para desarmar la impunidad que garantiza que la violencia siga existiendo. 

Noviembre 2022
Argentina

Declaración de la Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

¡¡No hay justicia porque no tenemos garantizado el derecho de acceso a la justicia!!

Los familiares víctimas de femicidios, transfemicidios, desapariciones hoy denunciamos de cara el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, la situación terrible que vivimos. El circulo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio. La misma Justicia, las fuerzas policiales y el Estado, que no toman denuncias, o que si lo hacen no garantizan el resguardo de quienes denuncian, continúan violentando a las familias que luchan por justicia. A lo largo y ancho del país los relatos se repiten una y otra vez. La enorme mayoría de los procesos judiciales se encuentran para las víctimas en su más completa impunidad. Los femicidas, abusadores y violentos de nuestras hijas, hermanas, sobrinas, madres siguen en libertad. Soportamos un gran dolor de tener que perder a nuestros seres queridos y tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y asesinatos relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estás causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del poder judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. En varios momentos, tenemos que soportar que los propios jueces nos denuncien a nosotros de violentos por ir a exigir explicaciones y pedir justicia, y hasta nos han reprimido con la policía. En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir por ejemplo peritos de parte, ya que los peritos del poder judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Cómo siempre tenemos que hacerles recordar a través de escritos al poder judicial nuestra ley de víctimas, donde casi siempre es denegada y violentando nuevamente nuestros derechos, haciéndonos imposible hacer justicia por nuestras hijas. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar $300.000?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo quieren verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si se sale a reclamar, el poder judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez, la violencia contra nuestras víctimas nunca frena.

Es por esto que llamamos a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse. No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando. La Justicia nos invisibiliza para que no se sepa la terrible situación que se está viviendo, por eso convocamos a una gran jornada de lucha para este 25 de noviembre. Necesitamos que todas las personas, personalidades y organizaciones nos ayuden a visibilizar lo que está pasando con las causas. En todo el país tenemos que levantarnos y realizar una acción común, organizando y visibilizando nuestra situación en todas las provincias, donde nuestros reclamos estén en las primeras líneas. Queremos tomar la palabra para contar lo que pasa porque tenemos una agenda urgente. No solo de instancias judiciales cercanas muy importantes, sino que hay compañeras desaparecidas en este mismo momento que tenemos que encontrar ya.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza.

Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

Silvana Capello, mamá de Agustina Fernandez, asesinada el 2/7/2022 en Cipolletti, Rio Negro, en un supuesto robo. El único testigo, supuesto amigo, la dejó tirada, aún no hay nadie detenido. Ella viajó desde La Pampa a Cipolletti a estudiar medicina por un futuro y me la devolvieron en un cajón.

Jose, papá de Alejandra Nahir Álvarez, asesinada el 10/10/2020 en Jujuy. Tenía 17 años y un bebé de 6 meses.

Oscar, papá de Barbara Zabala, asesinada el 6/12/2019, el día que cumplía 20 años en Pehuajó, Buenos Aires. El femicida, Brian David Dirassar, fue condenado a prisión perpetua.

Matilde Peñalva, mamá de Camila Peñalva, asesinada el 5/3/2020 en Jujuy. Fue envenenada con plaguicida por su ex pareja. Está detenido y esperamos prisión perpetua. Hay fecha de juicio oral para febrero y marzo del 2023.

Victor Catan, hermano de Micaela Catan, asesinada quemada el 6/4/2020 por su concubino Patricio Orellana en Santiago del Estero. El transfemicida fue demorado por 20 minutos, cuando sucedió el hecho hizo abandono de persona, pido orden de detención para Orellana.

Susana Basaldua, mamá de Cecilia Gisela Basaldua, desaparecida el 5/4/2020. Su cuerpo fue encontrado el 25/4/2020, en Capilla del Monte, Córdoba. En el juicio se acusó a una persona sin pruebas, el jurado lo absolvió. La familia pide un nuevo juicio que investigue a los verdaderos responsables.

Analía, mamá de Camila Flores, asesinada el 11/12/2020. Su asesino sigue libre. Pedimos que la justicia de Santa Fe actúe y dejen de cubrir asesinos, y que el gobierno nos de apoyo porque estamos a 1000 kilómetros del lugar del femicidio y no contamos con los medios para tener un abogado que nos ayude y logre hacer justicia para nuestra hija. Que no quede en suicidio porque a Camila la mataron, ella no se mato, ella quería volver a su casa.

Marta, mamá de Lucía Pérez, asesinada el 8/10/2016 en Mar del Plata, Buenos Aires por Matías Farías y Juan Pablo Offidani. En el juicio fueron condenados por venta de droga y no por femicidio. Se logró la anulación de ese juicio y se impulsó un jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad. El nuevo juicio comenzará el 7 de febrero de 2022.

Fabiana Morón, mamá de Julieta del Pino, asesinada por Cristian Romero el 25/7/2020 en Berabevú, Santa Fe. Fue golpeada, estrangulada hasta matarla, arrastrada y enterrada en un pozo en el patio de su casa con cal, tierra, losa de cemento y un tanque de agua arriba. Luego a la mañana se fue a trabajar con el hermano de Julieta como si nada, mientras toda mi familia la buscaba. El asesino fue condenado a prisión perpetua.

Noemi, mamá de Lia Vasquez, asesinada el 13/11/2020 en Puerto Madryn, Chubut. Tenía 14 años. Se espera la fecha de juicio para Gabriel Orellana, de 22 años.

Fany Roman, mamá de Valeria López, desaparecida desde el 26/1/2020 en Virreyes, Buenos Aires. En el momento de su desaparición tenía 40 años y dos hijos varones de 17 y 23 años. La causa se caratuló como “averiguación de paradero”, su familia exige que se cambie a“desaparición forzada”.

Marisa y Facundo, mamá y papá de Luna Ortiz, asesinada el 3/6/17 en Tigre, Buenos Aires. El único detenido fue liberado en mayo de 2022. Su familia aun sigue en busca de justicia por que se reconozca el femicidio.

Esperanza Valdivieso, madre de Yesica Valdivieso, asesinada el 5/1/2021 en Mayor Buratovich, Buenos Aires. El femicida Juan Torrejón Huallpa fue condenado a prisión perpetua.

Graciela Altamirano, tía de Viviana Altamirano, desaparecida desde el 28/4/2004 en Tigre, Buenos Aires. El sospechoso, 16 años después, en 2020, asesinó a su esposa y se suicidó.

Lisette Fernandez, hermana de Mica e hija de Nancy Fernandez, asesinadas en 2013 y 2014, en Tigre, Buenos Aires. El femicida está preso, pero solamente por narcotráfico.

Monica, mamá de Iara Rueda, desaparecida el 24/9/2020, luego de que un compañero del colegio la citara para entregarle unos materiales y la tarea. La familia salió a buscarla desde un primer momento mientras la policía ponía excusas y no la buscaba. Los rastrillajes llegaron recién después de una pueblada en Palpalá, Jujuy. Su cuerpo fue encontrado el 28/9/2020 en un lugar donde los vecinos habían rastrillado días antes, luego de un llamativo apagón en todo el pueblo. Por su femicidio se encuentran detenidos Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, y hay involucrado un menor de 17 años. La familia realizó a su vez una denuncia a funcionarios por incumplimiento de deberes.

Roxana y Alfredo, mamá y papá de Carla Barrera Soggiu. Tenía 28 años, 2 hijos en ese momento de 2 y 4 años. Murió el 15/01/19, la encontraron en el Riachuelo, en CABA, cuatro días después. Sufrió violencia de género por parte de su marido Sergio Nicolas Fuentes, condenado a 6 años por golpearla, violarla, atarla y privarla de su libertad. Carla tenía hidrocefalia, tenía una válvula en su cabeza donde fue salvajemente golpeada. Por considerar la situación de alto riesgo le dieron un botón antipánico que activó en varias oportunidades y no la encontraron porque el GPS no funcionaba, no la localizaba. El Estado también es responsable.

Blanca Osan, mamá de Agustina Fredes, quien murió en Mar del Plata, Buenos Aires, el 23/4/2017, meses después de ser violada y torturada física y psicológicamente por su ex pareja. cuando tenía 18 años. Agustina estaba embarazada como consecuencia de estas violaciones. Le realizaron una cesárea donde le extrajeron el bebé, también el vaciamiento de su útero y ovarios. El 23/04/2017, su familia la llevó desvanecida al hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pero luego fue trasladada al H.I.G.A. Allí, les informan que por la demora del traslado y la falta de oxígeno Agustina tenía muerte cerebral. El informe de las autoridades establece que Agustina falleció por embarazo ectópico. Cuando la familia pidió que se realizara una autopsia, les fue negada. El jefe policial que estaba encargado de la investigación de su muerte es familiar de Acevedo, su violador. Por las denuncias que Agustina había realizado, Matías José Acevedo fue llevado a juicio y condenado a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en un contexto de violencia de género. Su familia denuncia que fue femicidio.

Mariela Tacacho, mamá de Paola Tacacho, asesinada el 30/10/2020 por Mauricio Parada, en Tucumán, luego de haber hecho 15 denuncias en su contra entre 2015 y 2020. La última fue en mayo del mismo año que la asesinó.El femicida la apuñaló y se suicidó. Por su actuación en las denuncias que había hecho se destituyó al juez Juan Francisco Pisa considerando que incumplió con los deberes a su cargo.

Ana, tía de Priscila Martinez, desaparecida el 23/02/2020, había sido llevada de manera engañosa por su tío Ruben Oscar Navarro. Desde ese momento la policía no quiso actuar, no querían tomar la denuncia porque garantizaban que ella volvería. Ese mismo día Priscila estaba muerta, violada, golpeada. La familia y vecinos empezamos a hacer la búsqueda por nuestros propios medios. Fue encontrada debajo de la cama del asesino el 15/04/2020 en Santiago del Estero. Tenía 15 años. Ahora esperamos el juicio.

Leticia Escobar, mamá de Gisela Grispi, asesinada en 23/11/2020 en Colón, Entre Ríos. El femicida Heraldo Martiarena fue condenado a prisión perpetua.

Erica Rojas, mamá de Andrea Rojas, víctima de una violación en grupo de hijos del poder en Burruyacú, Tucumán. Los familiares de los acusados no dejan de hostigar y amenazar a la denunciante y su círculo íntimo.

Podés descargar el documento aquí.

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Nota

Hebe en la plaza: jueves de ceniza

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Cinco de las seis integrantes vivas de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, con sus pañuelos blancos, inclinadas hacia el césped y cubiertas por paraguas que oficiaban como sombrillas ante los 31º de calor, enterraron este jueves las cenizas de Hebe de Bonafini junto a la Pirámide de Mayo en su cara norte, la que exhibe el Escudo Nacional.

Mujeres cuyos nombres casi no se conocen fuera de la Asociación: Visitación de Loyola, Josefa de Fiore, Irene de Chueque (de la filial Tucumán), Sara Mrad y Carmen Arias. No pudo llegar, desde Mendoza, María Domínguez.

Alrededor del enrejado había una multitud tal vez inesperada que ocupó abigarradamente gran parte del lugar. Su canto recurrente fue el histórico: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. Revoloteando cerca de la pirámide como moscardones con hélices había al menos unos ocho drones tomando imágenes del entierro de las cenizas de Hebe.

Luego las Madres (dos de ellas en silla de ruedas) fueron llevadas en una camioneta hacia un costado, se bajaron, e iniciaron la ronda número 2.328, esta vez no alrededor de la Pirámide como cada jueves a las 15.30 sino de toda la Plaza.

Con tanta cantidad de gente la movida no fue muy organizada. Alguien diagnosticó, con cara de saber: “Mucho inorgánico, no tienen experiencia”.

Esa “falta de experiencia” se reflejaba en las lágrimas. En gritos como “gracias Hebe”. En gente muy humilde mezclándose con funcionarios y militantes, o refrescándose en las fuentes, según un linaje que proviene de ciertos octubres. Se percibía también en las miradas de asombro ante lo que ocurría alrededor. La inorganicidad fue justamente una de las cosas más emocionantes de esta marcha que no fue la fiesta que Hebe había propuesto: “El día que yo me muera no tienen que llorar, tienen que bailar, tienen que cantar, hacer una fiesta en la plaza». Tal vez quede para más adelante.

Sobre las rejas había carteles escritos a mano como “Gracias Hebe” y “Amor con amor se paga”. Otra canción histórica: “Olé olá, como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. En un segundo círculo alrededor de la Pirámide se veían las banderas de sindicatos y organizaciones sociales que acompañaron el acto.

Las Madres hablaron luego, muy brevemente, agradeciendo a Hebe por todo lo hecho.

Carmen contó: «Una vez le dije: ‘yo no soy Hebe’, y ella me contestó: ‘claro, vos tenés que ser Carmen'». Visitación (la mayor del grupo, 98 años) dijo: «Hebe me jugó sucio. Yo era la que tenía que irme primero. Pero bueno, los quiero mucho» dijo a la multitud.

Del otro lado de la plaza había otra Madre, de la Línea Fundadora, Nora Cortiñas. Ambas partes de Madres (la Asociación y Línea Fundadora) quedaron acérrimamente separadas desde fines de los 80. Nora, emblema histórico de la causa de los derechos humanos pasados y presentes, fue la única integrante de Línea Fundadora este jueves, y leyó como siempre los nombres de varios de los desaparecidos recibiendo la clásica respuesta, «Presente», antes de retirarse.

El lugar (donde se ve la sombra) en el que se enterraron las cenizas de Hebe de Bonafini. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

¿A dónde habrá ido Hebe?

Las cenizas –que quedaron bajo el césped junto a un rosario que le regaló el Papa Francisco– desenterraron un recuerdo de una charla de Hebe con lavaca. Era 2008. Su mirada era más clara y penetrante que nunca porque poco antes había dejado de usar lentes tras una operación de cataratas. Estábamos en su oficina, adelantó la cabeza sobre el escritorio como para contar un secreto y dijo:

–No le tengo miedo a la muerte porque ya hice todo lo que quise en mi vida. Me pasó de todo, pude putear, insultar y abrir la boca para cualquier cosa. Me pegan, y más fuerte pego.

En otra ocasión, como estaba haciendo sus programas en Radio de las Madres, explicó:

–Si un día de estos me voy, capaz que consigo algún mecanismo para hacer el programa desde arriba. O desde abajo, andá a saber a dónde me mandarán.

Después de decir esas cosas había dos reacciones de Hebe: una sonrisa entre inocente y cómplice, o una risotada sísmica.

Los que crean en asuntos del más allá soñarán con que Hebe de Bonafini haga su programa o cualquier otra cosa desde algún paraíso (de hecho allí la imaginaron los Curas en opción por los pobres al hablar durante el acto en la Plaza). En la grieta, habrá quienes crean que Hebe solo se merece hospedaje en los sótanos infernales, mientras ella se reía con esas cosas.

Como cunden toda clase de biografías, aquí van solo algunos apuntes a partir de las notas, entrevistas y experiencias de lavaca con ella, que tal vez brinden ciertas perspectivas y pistas sobre su forma de actuar, o que tal vez sean apenas un humilde e inorgánico intento de despedida.

La fuente de la Plaza de Mayo. Jueves 24 de noviembre, con el linaje de antiguos octubres. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.

La oficina en la plaza

Hebe invitó a lavaca, también en 2008, a la primera visita que las Madres hicieron al Liceo Naval de la Ex Esma, que les fue cedido por el Estado. “Ahora estamos acá, y vamos a llenar esto de vida. No vamos a poner un museo. Para museo estamos nosotras que somo viejas. Acá vamos a poner un centro cultural para que haya creación vida (así nacía el Espacio Cultural Nuestros Hijos-ECuNHi). Pero llegamos a esto por más de 30 años de lucha en la calle. Ése es el verdadero lugar”.

¿Por qué la calle es el verdadero lugar? “Porque la calle te iguala, es lo más liberador. La calle, la plaza, hacer las cosas públicas”.

Brindó entonces lo que puede tomarse como una explicación de por qué se crearon las Madres como organización autónoma en 1977, en lugar de incorporarse a organismos ya existentes:

“Nosotras íbamos a los organismos de derechos humanos, y había que esperar que te atendieran. Te atendían, y había un escritorio en el medio. En la plaza no había que esperar a nadie: te tomabas de los brazos y empezabas a caminar. O hablabas. O pensábamos juntas qué hacer, y lo hacíamos. Empezó lo colectivo. Era el único lugar donde nos sentíamos iguales, y libres. Allí pudimos comunicarnos con la gente, pudimos denunciar”.

No hubieran podido alquilar una oficina, ni pensaron en hacerlo. La oficina era la plaza, y al proponerle esa imagen, ella dijo: “En la plaza no hay puerta para entrar ni para salir, como hay en las oficinas, en los comités y en los juzgados. En la plaza no hay timbre para tocar. Y el techo es el cielo: no tenés techo. Todo lo que ponés es tu cuerpo. Para mí en la calle se decide la lucha, se decide la libertad, se decide la justicia. Ningún pueblo se libera yendo a las oficinas ni a los tribunales”.

¿La calle es el lugar de la democracia?

Respuesta en modo Hebe: “¿De qué democracia hablamos? Yo me hago buches con esa palabra. Si hablamos de democracia participativa, de que la gente sea feliz, de que no haya ni un chico con hambre, entiendo. Pero mientras sea un sistema representativo, no es democracia. A mí no me representan tipos como Balestrini (Alberto, entonces diputado y dirigente del PJ bonaerense, ya fallecido), ni los que están en el Congreso, que sigue siendo una porquería”.

Las Madres en ronda alrededor de la Plaza . Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.


¿Por qué no los padres?

Aquella vez Hebe se declaró hincha de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Su marido, Humberto Toto Bonafini era mecánico y llegó a jugar de wing izquierdo en la tercera división de ese club. “Muy gambeteador. Yo lavaba las camisetas, y él me ayudaba con los chicos, y lavaba los pañales”. Los  pañales blancos de tela, cuando no existían los descartables, serían luego el primer símbolo que las Madres usaron para reconocerse en la calle, entre la multitud, en una movilización juvenil a Luján en octubre de 1977.

“Azucena (Villaflor de Devincenti) y Esther (Ballestrino de Careaga) no los querían usar, decían que parecíamos monjas, pero al final los pañuelos quedaron”. Se convirtieron en uno de los grandes símbolos de los derechos humanos en el siglo 20. Azucena había fundado Madres. Ella y Esther junto a Mary Ponce de Bianco fueron las tres madres desaparecidas en diciembre de 1977 en el operativo de la Iglesia de la Santa Cruz, que incluyó a las monjas francesas Alice Domon, Leonie Duquet y a siete familiares más, grupo infiltrado por el marino Alfredo Astiz que se hizo pasar por hermano de un desaparecido. (Muchos cuerpos sin identificación comenzaron a aparecer más tarde en las costas de San Clemente y Santa Teresita, y fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. En 2005 el Equipo de Antropología Forense determinó que uno de esos restos era de Azucena. Sus cenizas fueron enterradas también al pie de la Pirámide de Mayo).  

Al hablarme Hebe de su marido, le pregunté por el rol de los hombres, los padres: “Los padres tuvieron miedo, algunos acompañaron y otros no. Mi marido era un hombre que tenía mucho miedo. Encima recibíamos amenazas. Así que ellos quedaban como el resguardo de la familia sin intervenir. Pero yo no tenía miedo”.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

La mesa de luz y el miedo

¿Cómo fue el trayecto de Madres? Dos indicios según Hebe: “Primero, hay que tener ideas. Y aparte, romper las bolas. Y juntarse con otros. Lo más importante es ser creativas. Yo tengo un cuaderno en la mesa de luz. Me despierto si se me ocurre algo y lo anoto para que no se me escapen las ideas. Además, lo fundamental es que uno sea dueño de su propia forma de lucha, que le dé un carácter diferente y colectivo. Nosotras de la nada salimos a enfrentar a la dictadura. Creamos una nueva forma de política y de presentarnos ante la sociedad. ¿Qué había que hacer, llorar todo el tiempo? No, lo que más te fortalece es la denuncia. Y superar el miedo”.
Fácil de decir, pero ¿cómo se supera el miedo? “Las mujeres conocemos en carne propia otro miedo, el de parir. Es un miedo no por una misma, sino por el bebé, que te obliga a moverte, hacer fuerza, pujar. Esto fue lo mismo”.

“No pensás en vos, ni en quedarte quietita, pensás que tenés que hacer fuerza para que el bebé nazca y sea sano. Pero además, se llevan a tu hijo ¿Hay algo peor, más horrible? ¿A qué le vas a tener miedo? Así que nada: hay que seguir”.

Mostrando una foto en la que se la ve en 1982 en la calle, con una canasta de mimbre (y todavía con anteojos), acorralada por caballo y policía de la Montada, Hebe comentaba: “En la canasta llevaba el pañuelo, y una bombacha por si caía presa. También llevaba cepillo de dientes, calzoncillos y remeras por si encontraba a mis hijos, para que pudieran cambiarse de ropa. Éramos ingenuas, pero nunca dejamos de buscar”.

Pese a esa ingenuidad (o gracias a ella) se estaba creando una nueva forma de hacer política y hasta comunicación: se mantuvo viva la denuncia en plena dictadura, Mundial 78, Guerra de Malvinas, leyes de perdón, indultos y tantos etcéteras convirtiendo al país en un símbolo de la posibilidad de hacer justicia, pese a todo.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

La máquina de joder


A fines de los 80, queda dicho, las Madres se separaron. Asociación por un lado, Línea fundadora por otro.

En 2001 se instalaron en la plaza el 20 de diciembre cuando el gobierno de De la Rúa solo parecía reaccionar con represión y asesinatos a la crisis que él mismo había desatado. La represión a las Madres (que andaban trompeándose con los caballos de la policía y que fueron golpeadas con el entusiasmo que caracteriza a las autopercibidas «fuerzas del orden») es uno de los hechos que también simbolizaron el contenido real del gobierno -por así llamarlo- de la Alianza.

Ya en 2003 la Asociación (en cuyas marchas se cantaba La Internacional cada jueves) dio un viraje al oficialismo por primera vez en su historia, con Néstor Kirchner como presidente.

Hebe contaba a lavaca: “Me la pasé diciendo que Menem, Duhalde y Kirchner eran la misma mierda. Y después tuve que ir a decirle: «Señor presidente, me equivoqué, yo dije que usted es la misma mierda que los otros pero no: usted es totalmente distinto». Y se lo reconocí así, sinceramente. Las Madres somos muy libres para decir lo que pensamos”.

El oficialismo se extendió a Cristina pese a que Hebe había considerado al peronismo como fascista (mote que le había endilgado también a Kirchner). Pero decía en 2009: “Apoyamos a Cristina, que es una mina con mucha personalidad. Pero yo no soy peronista, ni kirchnerista ni nada de eso. Para mí el peronismo siempre fue el fascismo. Sabía que había peronistas de izquierda pero creía que los habían matado a todos. Ahora me parece que puedo apoyar un proyecto al que habrá que seguir exigiéndole. Yo no pido nada para mí. No fui a pedirle a Kirchner la radio. La puse. Y este lugar lo ocupamos hace nueve años peleando con todo el mundo. Hasta la calesita de Congreso se la arrancamos a Ibarra (Aníbal, ex intendente porteño). Primero hacemos, y después pedimos permiso. Mirá, a nuestros hijos los tiraron vivos al río, y no pudieron. Los quemaron y no pudieron. Los enterraron y no pudieron. Y no pudieron porque estamos nosotros y vamos a vencer”.
¿De qué modo? “Haciendo. Haciendo: yo me convertí en la máquina de joder”.


En 2003 fueron detenidos en General Mosconi, Salta, varios integrantes de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) formada por ex trabajadores del petróleo que estuvieron entre los primeros piqueteros del país y que además de defender el trabajo, fueron pioneros también en la defensa de la naturaleza y el ambiente amenazados ya entonces por las desforestaciones para ampliar los cultivos de soja transgénica. La situación carcelaria y los abusos policiales hacia los integrantes de la UTD eran desesperantes.

Hebe dijo: “Yo si querés hablo con el diablo. Vos conseguime el teléfono”. Habló efectivamente con el gobernador Carlos Juárez (y no se sabe si con alguien más dentro del oficialismo) y eso colaboró en la liberación de los presos de Mosconi. También recuerdo en los primeros días de 2006 su llamado: “Hay gente que me viene a ver, es terrible, nadie los escucha, nadie los recibe, te pido que hables con ellos”. Se refería a los familiares de las víctimas de Cromañón, el boliche incendiado el 30 de diciembre de 2005 con un saldo de 194 muertos y al menos 1.432 heridos. En esa tragedia, como en tantas del país, los oficialismos porteño y nacional fueron mucho más gambeteadores que Toto cuando jugaba al fútbol.

Hebe fue también pionera en el reconocimiento y el abrazo al universo trans, colaborando en abrir la posibilidad de la cooperativa textil Nadia Echazú, un modo de brindar trabajo a ese colectivo. O acompañó resistencias como la de la fábrica de cerámicos Zanon en Neuquén, viajando especialmente a la provincia para acompañar la ocupación de la fábrica que finalmente pudo volver a funcionar en manos de sus trabajadores.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.

Madres sin madres

¿Cómo imaginaba Hebe a la Asociación cuando ya no hubiera madres vivas? Respuesta de 2008: “La última madre que quede viva estará acá mirando lo que pasa. Y después… será de todos. Sergio (Shocklender) es el alma mater. ¿Sabés qué veo más complicado? Que sigan las rondas en la Plaza. Eso va a ser lo más difícil de conservar”. Tenía en su despacho en aquel momento fotos de Shocklender con su hijo Alejandro (“Mi hijo y mi nieto” dijo señalándolos) además de un busto del Che Guevara, pañuelo blanco y negro palestino, fotos de su hija Alejandra, de Hugo Chávez, Fidel Castro y Néstor Kirchner.

Confieso que la respuesta sobre Shocklender como «alma máter» de Madres me dio miedo, reacción que luego se vería confirmada por el desastre alrededor del proyecto de viviendas “Sueños compartidos” y los escándalos judiciales por los cuales los hermanos Sergio y Pablo Shocklender y Hebe terminaron en infinitas batallas judiciales alrededor de un dinero también desaparecido y una situación que ella definió como «traición». También llegó más tarde su amistad y apoyo público al general César Milani, sospechado, acusado y finalmente absuelto por casos de desapariciones durante la dictadura en un caso como el del soldado Alberto Agapito Ledo, absolución que los organismos de derechos humanos y la familia siguen considerando como parte del universo de la impunidad.  

Ese acercamiento al poder y al Estado fue parte de lo que ella quiso que ocurriese con Madres. Cuando le planteamos que la actitud de las organizaciones de derechos humanos frente al Estado tendría que ser, por lógica, de autonomía, ella respondió: “Pero por eso mismo siempre dije que no somos un organismo de derechos humanos, sino una organización política sin partido. Eso nos da libertad. Por eso no vamos a los juicios ni nada de eso. Que lo hagan los abogados. Entre concentrarme en meter presos a los militares, o en evitar que un solo chico tenga hambre, no dudo: salvo al chico”. Otro argumento: «Es «mucho más preocupante que un pibe se prostituya, que si sueltan a Etchecolatz o lo condenan. Me importa un culo eso» decía entonces en referencia a Miguel Etchecolatz, ex comisario de la bonaerense y mano de obra barata del general Ramón Camps en tiempos de la dictadura.
Pero a la vez razonaba Hebe: “Nosotras no estamos en el Estado, y nunca vamos a dejar la plaza ni la calle. La lucha es desde afuera agrupándonos y haciéndonos fuertes. Eso te da libertad. Los que se meten en el Estado terminan entrando en la lógica del sistema que queremos combatir”.

La cuestión social la ponía en una sintonía totalmente diferente y era lo que le justificaba haberse lanzado incluso a la construcción de viviendas populares. Contó una vez que había llorado al escuchar a una mujer que le reconoció que robaba, y que le había enseñado a sus hijos a robar. “Me dijo: ‘ahora no robo, porque trabajo para hacer las casas’. ¿Sabés qué? Estas personas ya no sabían lo que era la belleza. La belleza de un color, de las plantas. Tenemos que salir de toda esa mierda. Una chiquita de 11 años me contó que fumaba paco desde los 9, y la mamá también. Como la madre trabaja, ella volvió a estudiar, y no fuman más. Está aprendiendo danza árabe. Si lo que hacemos vale para eso, es un montón”.

Un relato sobre sus miedos: “Para mí la democracia es igualdad. Y mientras yo pase por una esquina y vea a los pibes comiendo las basuras que tiran de una casa o un restaurante, para mí la democracia no sirve para una mierda. ¿Vos sabés que yo a los chicos de la calle, a los cartoneros, no les pregunto nada nunca? Pero no porque no me animo, sino porque le tengo miedo a la respuesta”.

¿Qué imagina? “Qué sé yo. A veces, a la noche, pasaba y los saludaba. La gente los esquiva, esconden la cartera. Pero los cartoneros son más buenos que nosotros. Entonces les decía: ‘qué tal, buenas noches’. Y uno un día me dijo: ‘buenas noches para usted que va a dormir en una cama, para mí no, porque me voy a cagar de frío’. Me quedé dura. Por eso nunca les pregunto nada. Le tengo miedo a la respuesta”.

En uno de esos intercambios en su oficina, de pronto se escucharon voces y risas desde la cocina. Allí estaban las otras madres. Siempre se podrá hablar de su valor, de su capacidad de movilización, de su creatividad.

Pero aquella vez Hebe me señaló otra cosa, que hoy recuerdo mirando el césped donde están sus cenizas, rodeadas de gente inorgánica y falta de experiencia, de drones, de banderas, de algunos funcionarios y de enigmas que llevará muchos jueves revelar.    

“¿Sabés qué fue lo que nos mantuvo fuertes siempre? Eso que escuchás: la alegría. Pese a los crímenes y pese al miedo y pese a todo. La alegría. Si no, te morís”.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.
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