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El Día de la Bestia: Obama en Argentina

Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: “Voy a lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita, definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.

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Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: “Voy a lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita, definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.
El Día de la Bestia: Obama en Argentina
“Este es un nuevo comienzo” dijo Barak Obama, con la impronta de las frases hechas y pensadas mediáticamente, durante la cena de gala en el Centro Cultural Kirchner.
De paso, bailó el tango Por una cabeza ante 450 invitados de la farándula artística, política, sindical y empresaria, en etapa de digestión de las truchas y los corderos. Obama no se privó de brindar con otro título: “Al gran pueblo argentino, salud”. El presidente Mauricio Macri aportó al clima de amabilidad explícita: “Su visita es en el momento perfecto. Queremos construir relaciones maduras y sensatas con todo el mundo”.
En términos de piropos geopolíticos inéditos desde los tiempos en que el canciller menemista Guido Di Tella calificó como “carnales” las relaciones entre ambos países, Obama también le dijo a Macri: “Vemos que usted desea comprometer a la Argentina a entrar a la comunidad global, para establecer el liderazgo histórico de su país a lo largo de los años. Esto es bueno para la región”.
Las naciones sudamericanas, con Brasil en crisis, habrán tomado nota sobre qué significa esto en términos prácticos, mientras Obama calificaba a Argentina como “país extraordinario”, y brindaba por “Mauricio y Juliana”.
El Día de la Bestia: Obama en Argentina
 

Registros de inteligencia

Antes, en la conferencia de prensa conjunta que brindaron en la Casa Rosada a mediodía, Obama había declarado: “No hay escasez alguna autocrítica en los Estados Unidos. Se ha cambiado con el tiempo de una manera positiva” al referirse al rol cumplido por su país durante la dictadura y las violaciones masivas a los derechos humanos iniciadas el 24 de marzo de 1976 bajo el curioso nombre de Proceso de Reorganización Nacional.
Al prometer “un esfuerzo para abrir nuevos archivos” Obama agregó: “Hemos desclasificado varios, pero por primera vez vamos a desclasificar los registros militares y de inteligencia”. Los organismos de derechos humanos que se suponía podían acompañarlo al Parque de la Memoria el jueves 24 (Abuelas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares de Detenidos Desaparecidos, H.I.J.O.S) descartaron definitivamente esa posibilidad. El contenido real de la promesa se verá con el tiempo, pero muestra las máscaras de estos tiempos: informes ocultos durante décadas, sobre la actuación turbia de un país en tiempos de la dictadura militar que, tal vez, ahora sean dados a conocer. En anteriores desclasificaciones, los informes venían con tachaduras, como para hacer visible el ocultamiento.

La tele

El 23 de marzo había nacido con una imagen calcada en todos los noticieros argentinos: Ezeiza.
Cámaras y movileros rellenaban la espera pasada la medianoche con frases hechas pensadas mediáticamente: “Argentina otra vez en el mundo”. Parecía una cadena nacional, con las mismas imágenes y las mismas palabras. La única diferencia ocurrió cuando el Air Force One detuvo su marcha, abrió su compuerta y Crónica TV tuvo la ocurrencia de lanzar una placa roja: “Llega la Bestia”.
Los locutores aclararon entonces que la Bestia es como llaman al auto antibombas de siete toneladas que acompaña a Obama en sus viajes, una combinación entre Cadillac y tanque de guerra, con escopetas, gases lacrimógenos, puertas y ventanas blindadas hasta para ataques nucleares, entre otras hipermedidas de seguridad.
El Día de la Bestia: Obama en Argentina

Radio y subte

Durante la mañana Radio Nacional fue evacuada, antes de que Obama llegase a la Casa Rosada. Un hombre pasó los controles y entró al estudio durante la emisión del programa Poné primera, que conducen Romina Manguel y Eduardo Anguita, simulando que tenía un cinturón con bomba. Le dijo a Anguita: “Vos estuviste en el ERP, quiero hablar con vos”. El periodista habló con él mientras sus compañeros se escondían bajo el piano de cola, y luego fugaban del estudio. “Logré reducirlo, y la policía pudo llevárselo” contó luego Anguita. Los explosivos eran falsos, pero Claudio Alberto Serball, el atacante, llevaba un cuchillo: “Son situaciones para meter miedo, un día después de lo de Bruselas y un día antes del 24 de marzo” razonó Anguita. Luego se supo que el hombre había intentado un episodio similar en el diario La Capital de Rosario en 2011 y que sufre problemas mentales.
Diálogo en el subte, que no llegaba a Plaza de Mayo por razones de seguridad. Sentadas viajan dos señoras.
-Yo lo voté a Macri y lo sigo apoyando –dice la primera-. Tendría que haberlo hecho gradual, que la gente no se dé cuenta. Lo de los precios, digo.
-Se equivocó la gente que tiene alrededor –responde la otra-. Ahora aumenta todo: celulares, colegios, bajan las jubilaciones. Ahora viene este Presidente, y la gente está enojada por el subte.
-Yo lo quiero a Obama, pero me parece mucha seguridad para cuatro negros de mierda. Yo que soy racista… A mí me encanta Obama. Menos mal que vino: no podemos estar amigos de Venezuela, de Bo-li-via –separa en sílabas indignada-. No existen. Yo estuve tres años trabajando en una peluquería en Estados Unidos. Al lado de ellos, le digo a usted, no existimos. Tienen un nivel de vida, señora, que yo no le puedo explicar. ¡Un servicio doméstico que le hace uñas! Y esa es la envidia que le tienen todos.
-En fin.
-Me acuerdo que me compraba cremas a 5 dólares. Volví a ir, y siguen estando 5 dólares. ¿Y acá? No somos nada. Bueno, que tenga un buen viaje.
-Igualmente, suerte.
El Día de la Bestia: Obama en Argentina

Endeudarse bien

No se podía llegar a Plaza de Mayo, desde Avenida de Mayo y Perú había vallas. Se escuchaban los insultos de vecinos, empleados desesperados por no tener el presentismo. Los oficiales eran sordos ante los reclamos y las medidas de seguridad policiales se mantuvieron, salvo por un bar que tenía entrada por la esquina, antes del vallado, y una segunda puerta del otro lado del mismo. Los que se dieron cuenta, incluyendo a lavaca, sortearon el operativo entrando por una puerta y saliendo por la otra.
En Plaza de Mayo había cientos de personas, en una especie de corralito de vallas. Rodrigo, 45 años, abogado: “La visita es una buena posibilidad de incorporarnos al mundo. Estábamos totalmente afuera de la realidad mundial y esto es un paso para estar en los mercados. Y es el momento perfecto: justo antes de que arreglemos con los buitres”.
¿Hay que arreglar? “Sí, para volver a incorporarse al planeta. Es la única manera de que esto empiece a crecer y generar empleo real, no como hasta ahora, que eran planes sociales. Así va a bajar la inflación, el año que viene se va a notar. La única manera de salir de la crisis es como lo hacen todos los países serios: endeudándote”.
Rodrigo aclara: “Pero endeudándote bien”.
¿Cómo es eso? “Endeudarte a tasas bajas y usarlo para cosas productivas. No para robarte la plata como pasaba hasta ahora”.
Milagros, jubilada: “Estoy conforme. Esto es trascendente, importante. Michelle Obama, es una gran mujer: tiene una arista política y también un compromiso social. Le llegó mucho a las adolescentes. Me gustó. No podíamos seguir afuera”.
Michelle Obama habló justamente ante un auditorio de mujeres planteando cosas tal vez desconocidas para su anfitriona Awada: “Ustedes saben lo que es no tener una situación ventajosa y tener que trabajar mucho para llegar a fin de mes. Necesitamos su ayuda para atender las dificultades más apremiantes. Las mujeres afrontamos las mismas dificultades y tenemos que pelear por eso, para que nos remuneren igual por el mismo trabajo, así como ponerle fin a la violencia de género. Por eso, necesitamos que se conviertan en mujeres líderes, en el trabajo, en la crianza de sus hijos. Necesitamos que se contraten más mujeres en las empresas y que desbanquen el mito de que la ciencia y las matemáticas son solo para hombres, necesitamos que sean líderes en la Casa Rosada y en el Congreso. Tienen que ser líderes no solo aquí en la Argentina, sino en todo el mundo”. La señora Awada luego dijo: “Michelle me inspira”.

Datos de la Embajada

Por la Plaza de Mayo un hombre atrae las miradas. Tiene un cartel con consignas en inglés traducidas al español. Dice: “Bienvenido Presidente Obama y familia. ¡AYUDA por favor! La Embajada en Buenos Aires viola derechos humanos de ciudadanos de U.S.A. y discrimina a latinoamericanos”.
Se presenta: “Me llamo José Luis Ortuoldo, ciudadano argentino y norteamericano, vivo en California”.
¿Qué reclama? “La Embajada de los Estados Unidos en Argentina es un cuartel militar donde maltratan no solamente a los ciudadanos norteamericanos sino también a los locales. A mi mujer, por ser colombiana, la discriminaron, se quedaron con su plata de la visa, y ni siquiera le miraron los papeles, negándole la posibilidad de que vayamos a ver a nuestros hijos y nietos a los Estados Unidos. La hicieron llorar. Es una violación a los derechos humanos grave. No podemos decirle al señor Castro que viola los derechos humanos, cuando el señor Obama hace lo mismo. Lo quiero mucho, es mi presidente, pero se está equivocando. Le mandé cartas, a los congresistas, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero el poder generalmente es sordo. A los ciudadanos que entran en la Embajada los tratan con cara de perro. Les ponen marines. Violan las leyes de nuestro propio país”.
El ciudadano sigue: “Este viaje se lo pagaron a Obama los pobres ingresos de mi mujer casi jubilada para que pueda venir en la Bestia, helicópteros y aviones. No es justo. Después, cuando aparece el terrorismo, hay que pensar qué fue lo que lo generó. No solamente hay que combatirlo, sino evitar que suceda. La injusticia genera terrorismo”.
-¿Por qué cree que se genera esa visión antinorteamericana?
-Por la diplomacia cowboy. Cuando se piensa que nosotros podemos ir a tomar países, a matar, a violar, a hacer lo que queremos, todo eso genera una rebelión, y esa rebelión hace que la gente se rebele, que se ponga en contra del sistema, en contra de la democracia y opte por elementos locos como hacen los terroristas. Y pasa porque los norteamericanos no son diplomáticos. Son, perdón, somos muy abusadores de los derechos humanos con nosotros mismos y más con los latinoamericanos.
-No es común escuchar a norteamericanos como usted hablar en estos términos.
-Mire, no quiero compararme con alguien que tiene su casa atrás mío, la casa más grande del hombre de la Historia, pero Cristo luchó contra el Imperio Romano, él solo, soltaron a Barrabás y lo crucificaron y lo apedrearon y lo corrieron por calle porque era el único que decía todas esas cosas. Hoy hasta los ateos escriben que estamos en el 2016 después de Cristo. Quizá en varios años escuchen lo que estamos diciendo acá: se necesitan medidas fuertes contra los abusos. Basta.
-¿Le parece casual la visita a 40 años de la dictadura?
-Obama está prácticamente diciendo lo que dije yo: que hicimos mal. Que los derechos humanos hay que apoyarlos siempre, que no se puede apoyar a la dictadura. Estados Unidos no podía poner plata, mis impuestos, para que maten gente extranjera. Estados Unidos quiere dejar ese pasado tortuoso de ayudar a los asesinos. Por eso vino acá ahora. Pudo haber ido a Colombia, donde son mucho más amigables. Pero él quiere romper con ese pasado de errores. Pero la Embajada insiste. Por eso estoy yo solo aquí. Como contra el Imperio Romano.
El Día de la Bestia: Obama en Argentina

Spanglish in Buenos Aires

Otras apariciones excitadas por la visita. Una señora se acerca y le pregunta al fotógrafo de lavaca.
-Nene, ¿vos sos de seguridad?
Luego dice: “Pasa que tengo a letter to President Obama. Tengo el passport of my child” y muestra el sobre: “To President Obama and Michelle. Confidential”.
Un poco más lejos, Marta Angélica, contadora pública, está contenta con Obama. “Tenemos que dejar atrás ese discurso perimido del año 89 que atrasa quichicientos años. No soy pro macrista, pero no puedo entender el mensaje del kirchnerismo, que tantos intelectuales y artistas no se hayan dado cuenta que estábamos viviendo una etapa cruel. Que a una comerciante, por ejemplo, le hagan un sumario por no depositar las cargas sociales y mientras tanto tenés toda la connivencia de la AFIP, la señora Cristina, Lázaro Báez. Lo peor que le pueden sacar al ser humano es la libertad. Cuando nos pusieron el cepo, no teníamos cómo viajar. Hace 20 años éramos un polo de gente culta. ¿Ahora? ¿Venezuela nuestros amigos? Noooo, no quiero eso. No quiero no tener papel higiénico” clama, y remata: “Quiero ir a deleitarme en París, Roma, conocer Praga. Una apertura”.
Otra hipótesis: “Querido, yo también tuve 20 años y quise cambiar el mundo. Después te vas dando cuenta: tenés que levantarte a la mañana, trabajar, integrarte. Es así. No podemos vivir aislados”.
Yolanda, modista, la acompaña: “Aparte esta señora (por la ex presidenta) desunió totalmente. Alguien venía a comer a casa y el comentario era: ´Guarda que está fulanito, no vayas a hablar de política´. ¿Por qué? ¿Dónde está la libertad de expresión?”.

Messi y el nuevo escenario

Héctor camina con su carrito con gaseosas y cafés y pebetes y sándwiches de milanesas. “Me quedé corto”, dice. “No pensé que iba a poder pasar hasta la Plaza con tanto operativo”. Cuenta que es bailarín de tango y chamamé, pero no quiere opinar de Obama. “Si está acá es por algo”, dice, misterioso.
Un canillita sobre Hipólito Yrigoyen alcanza un nivel de sabiduría: “No importa si opino esto o lo otro, las condiciones las siguen poniendo ellos”.
Matías, 23 años, camisa impecable, corbata perfecta, trabajador del Banco Santander Rio, estudiante de comunicación en la UADE (Universidad Argentina de la Empresa): “No soy partidario de esta visita. Realmente veo que es una especie de entrega del país. Respeto que hay gente que está a favor, lo votaron todos, y esto es parte de lo que votaron el año pasado. Es una apertura al mundo, sí, pero no es el mundo que a mí me gusta para Argentina. Todo esto también es parte del cholulaje. Obama es una figura internacional. Es como decirte Messi. Buen político y buen comunicador”.
Florencia, 30 años, no puede decir dónde trabaja. “Es por acá. Vine a ver. Estoy en contra por lo que implica en la historia de Argentina esta visita. Creo que es una falta de respeto, además, venir en esta fecha. No es casual que esté acá: está surgiendo nuevamente la derecha en varios países latinoamericanos y esto es un mensaje: que los Estados Unidos están volviendo a la escena”.
Fabricio, 21 años, estudiante de Ciencias Políticas, está sentado sobre el pasto leyendo un libro de teatro. “La fecha es polémica, pero hay que rescatar las medidas de desclasificación de archivos sobre la participación de los Estados Unidos durante la dictadura. Hay que ver si sirven. Y también, cuál es la intención de Obama para estar acá. En este sentido: qué es lo que ve Obama en la gestión de Macri para abrir una nueva apertura en el ámbito de la política regional y cómo puede servir de palanca para el fin de los llamados gobiernos populistas o los que tuvieron una crítica hacia el neoliberalismo. Hubo un cambio abrupto de gobierno de 180 grados. Si vienen, no es gratis”.
Cerca de las 14 las casi miles de personas se agolparon contra las vallas de la Plaza de Mayo para ver pasar a la Bestia. Obama fue desde la Casa Rosada en dirección a la Catedral, donde rezó y se detuvo ante la placa que recuerda a las víctimas del atentado de la AMIA.
Entre el gentío y los canales de televisión, otra atracción acaparó la atención en la Plaza de Mayo. Vestido con un traje imposible de describir con los colores de Argentina y un sombrero de arlequín celeste y blanco, caminaba tocando un silbato un personaje icónico, conocido como “Lechuga”, pero popularmente conocido por representar a Moe en Todo x Dos Pesos.
-¡Esta Plaza es del General –gritó-. ¡Esta Plaza es del General!
Luego Lechuga se fue, mientras continuaba su periplo en La Bestia que culminó en el Centro Cultural Kirchner, y se disipaba la historia del 23 de marzo de 2016.

Fotos: Nacho Yuchark/lavaca

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4 años sin Cecilia Basaldúa, sin fiscal y sin respuestas

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La familia de la joven asesinada en Capilla del Monte volvió a viajar de Buenos Aires a Córdoba para reclamar que se asigne urgentemente un fiscal en la causa y que se investigue su femicidio. Hace 4 años el cuerpo de Cecilia fue encontrado luego de estar 20 días desaparecido; su familia denuncia una trama local que involucra a la última persona que la vio con vida, el ex boxeador Mario Mainardi, jamás investigado, y la complicidad de la justicia de Cruz del Eje, representada por Paula Kelm, que buscó inculpar a un perejil. Gracias a la lucha familiar se logró anular esa línea de investigación, que culminó en un juicio nulo, pero desde entonces no se retomó la instrucción; y pese a que en diciembre se anunció que un nuevo fiscal tomaría la causa, eso no sucedió, y las dilaciones siguen. Crónica de una nueva reunión con promesas y sin hechos, cuando la impunidad se hace cada vez más grande y el reclamo, también: “Verdad y justicia para Cecilia Basaldúa”.

Por Bernardina Rosini

Daniel y Susana, padre y madre de Cecilia Basaldúa ya perdieron la cuenta de las veces que han viajado desde la ciudad de Buenos Aires a Córdoba con el único objetivo de lograr justicia por su hija. Han perdido esa cuenta pero no la cantidad de días que contabiliza la impunidad: 1460, es decir, cuatro años. 

En efecto, hace cuatro años (el 25 de abril de 2020) encontraron el cuerpo de Cecilia Gisela Basaldúa en un codo del Río Calabalumba en Capilla del Monte, luego de veinte días de estar desaparecida. Cuando Daniel y Susana llegaron ayer a los Tribunales en Córdoba Capital, se los ve invadidos por la bronca y el hartazgo. Son cuatro años sin Cecilia y a la par sostienen que las líneas de investigación han sido deliberadamente manipuladas y el material probatorio  de contundencia, ignorado

La última vez que estuvieron parados sobre esa vereda fue el pasado 7 de diciembre, tras reunirse con el Fiscal General Juan Manuel Delgado. Celebraban la noticia: “Tenemos fiscal, vinimos con 3.000 firmas de apoyo pidiendo fiscal y lo tenemos. Es el Nelson Lingua y comienza el 1° de febrero, después de la feria judicial”. Cinco meses después, otra vez viajan 700 kilómetros para golpear la puerta del Palacio de Justicia pues tal designación no sucedió y la causa acumula once meses sin fiscal a cargo de la instrucción.

4 años sin Cecilia Basaldúa, sin fiscal y sin respuestas
Daniel Basaldúa y Susana Reyes, papá y mamá de Cecilia: viajaron desde Buenos Aires para mantener una reunión y reclamar justicia por su hija.

El baile del fiscal

Mientras los Basaldúa llegaban el 25 de abril nuevamente a Córdoba para pararse frente a Tribunales y exigir justicia, fueron notificados que la Fiscal General Adjunta Bettina Croppi los convocaría a una reunión. 

Antes de ingresar al edificio Daniel comparte la situación actual de la causa “Nos vienen diciendo que no designan fiscal porque falta una firma: me cuesta creerlo. No puedo hacer nada más que venir y reclamar. Hasta ahora la única justicia que logramos fue que no metan preso a un inocente”. 

Hoy le cuesta hablar; tiene un nudo en la garganta y el rostro de su hija estampado sobre el pecho. “Sólo espero que esta investigación vaya tras los verdaderos sospechosos, tras Mario Mainardi, última persona que vio a Cecilia con vida, quien tenía pertenencias de ella y las regaló; la policía y la fiscal Paula Kelm contaban con ésta y más información y nunca lo investigaron. No podemos creer que Mainardi, que dijo trabajar en Uber porque no podía acreditar ingresos, tenga más poder que Diego Concha, quien fue durante décadas Director de Defensa Civil de la provincia y sin embargo hoy está preso”. 

Daniel pasa lista de todos los uniformados que participaron del caso y que hoy se encuentran desplazados, procesados o presos por distintas causas: el común denominador es la violencia de género. 

Mientras las abogadas ingresan junto a los padres de Cecilia a la reunión, afuera les esperan periodistas, agrupaciones feministas, trabajadores de la Secretaría de Derechos Humanos y familiares víctimas de violencia institucional. Repiten el colgado de banderas, los carteles con rostros de otras víctimas, y los cantos que se recitan como mantras: “¡¡Queremos fiscal, queremos fiscal, queremos fiscal!!” y “¡¡Justicia, justicia, justicia!!”.

Al salir, Giselle Videla -una de las abogadas de la familia- comparte lo conversado en la reunión: “Para iniciar nos han pedido disculpas puesto que en noviembre nos dieron la seguridad que tendríamos fiscal apenas finalizada la feria judicial. Como hoy no hay fiscal, y están subrogando fiscales de otros territorios que toman la causa por un plazo corto de tiempo, el avance es mínimo. Nos informaron en relación a esta situación que la designación de Nelson Lingua espera la firma del gobernador, Martín Llaryora. Ahora bien, nos enteramos que será designado como Fiscal reemplazante, y no como Fiscal titular puesto que Lingua no ha rendido el concurso que lo habilita para ese cargo; debe rendirlo ahora y recién en julio- agosto podremos saber si será finalmente el fiscal titular de la causa”. 

Para que se entienda: desde que el tribunal absolviera a Lucas Bustos en julio del 2022 reconociendo su inocencia y su no vinculación al crimen, y ordenara una nueva instrucción para dar con los responsables del femicidio, la causa demoró meses en ser asignada a un fiscal. Luego recaería en el Dr Raymundo Barrera de Cruz del Eje, fiscal que, hábil con el calendario, entre feria judicial y licencias llegó a junio del 2023, mes en el que se jubiló. 

Por la presión de la familia Basaldúa, en diciembre el mismísimo Fiscal General anunció la designación del Lingua el 3 de febrero; eso no sucedió y no hay certeza de que Lingua resulte el fiscal que definitivamente dirigirá la instrucción, puesto que no cumple con los requisitos.

4 años sin Cecilia Basaldúa, sin fiscal y sin respuestas

Preguntas sin respuesta

Es mediodía y el cielo se refleja en las ventanas del edificio neoclásico de la calle Caseros; da la impresión que adentro estuviera vacío, que sólo es una fachada. “Hoy, 25 de abril se cumplen cuatro años de la aparición del cuerpo sin vida de Cecilia Gisela Basaldúa” lee Susana de la pantalla de su celular; ella también lleva una remera con el rostro sonriente de su hija. Sigue:

Cuatro años de impunidad y de violencia sistemática por parte del Poder Judicial a quienes pedimos y exigimos justicia por ella. La causa volvió a foja cero en el 2022 luego de pasar por un juicio vergonzoso.

El tiempo pasa y los asesinos de Cecilia siguen libres e impunes. No tenemos fiscal ni respuestas” y continúa “¿Cómo vamos a llegar a la verdad? ¿Qué fue lo que pasó con Cecilia? ¿Por qué tardó tanto en aparecer? ¿Dónde está Mario Mainardi? ¿Por qué la fiscal Paula Kelm ordenó tan rápidamente detener a un joven sin tener pruebas? Todas estas preguntas nos conducen una y otra vez a un círculo cerrado de impunidad entre funcionarios judiciales que se jactan en demostrar un abuso de poder constante”. 

La carta leída en la vereda, casi sobre la calle, concentra todas las preguntas que la investigación del femicidio debiera responder. 

Y la carta también cierra como se espera que cierre la investigación: “Verdad y Justicia para Cecilia Basaldúa”.

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La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

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Séptima entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, realizada por la fotógrafa de lavaca Lina Etchesuri.

Toda la producción será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

Ese jueves hacía 38 grados de calor pero parecían 43. El calor quemaba y picaba.

Faltaba el aire, el que había estaba caliente y la humedad pegoteaba.

El día que acompañé a la Ronda haciendo fotos para este proyecto, fui descubriendo imágenes a medida que los pasos y las sillas de ruedas daban vuelta como siempre, hace 2392 jueves.
La ronda siempre me emociona. Mucho. Las miro a las madres y veo proyectada las fotos de sus hijxs en su mirada, hacia delante, repitiendo Presente como un mantra de presencia y resistencia. Lxs veo a ellxs en imagen, mirando de frente en su juventud detenida. Veía a Elia, que ronda en silla de ruedas, con la foto de su hijo Hugo Meidan, desaparecido el 18 de febrero de 1977, hace 47 años, y pensaba si ese día hizo tanto calor, si la luz tenía esta misma inclemencia.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

En las rondas transcurre un tiempo extraño, persistente y atemporal. Las hermanas abrazan las fotos de sus desaparecidxs, gritan sus nombres con contundencia, caminan junto a las madres, junto a nosotrxs.

Transforman el tiempo y la imagen en un futuro posible.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

Sobre Lina

Soy Lina Etchesuri. Fotógrafa, editora y docente

Soy parte de la cooperativa Lavaca desde hace más de 12 años donde hago todo lo que me describe y más. Me hace sentir muy orgullosa y feliz.

Estudié con Filiberto Muganini en el Rojas durante los 90s. Hice la carrera de fotógrafa en la Escuela de foto y artes visuales de Avellaneda, durante el 2001 y los años siguientes. 

Me seguí formando en talleres visuales con mi querida Julieta Escardó y muchxs más.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

Viajé haciendo fotos durante algunos años: conocí al subcomandante Marcos y le saqué una foto en la que se está riendo. Estuve en Cisjordania, Palestina, durante 3 meses, viviendo retratando la vida bajo la ocupación. 

Junto con algunas personas y amigxs fundamos MAFIA en 2012, un colectivo de fotógrafxs que sigue hasta hoy.

Coordino talleres de foto e imagen.

Soy mamá de Fermin.

Y me encanta hacer todo lo que hago.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

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Un abrazo contra la motosierra

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Sin presupuesto actualizado (“cada 10 pesos del año pasado, hoy tenemos 2” informa el rector de la UBA) las universidades y los hospitales en “modo ahorro” deben cortar la luz, los ascensores, reducen cirugías, no tienen insumos. La imagen del Clínicas, uno de los más importantes del país: “Los pacientes se están quedando sin comida”. Hoy una gran concentración frente a ese hospital escuela simbolizó un abrazo en defensa de la salud y la educación pública, mientras el gobierno nacional juega a pelearse con las prepagas, y el de la Ciudad a subvencionar a quienes mandan a sus hijxs a colegios privados. ¿Qué pasa con lo público? ¿Cuándo comenzó el desastre? Distintas voces (directores de hospitales, rectores de universidades, trabajadorxs) relatan la realidad y los datos motosierra; la organización como única salida; y el canto “la UBA no se vende”, mientras la realidad, o los números, parecen indicar otra cosa.

Por Francisco Pandolfi

Un abrazo contra la motosierra

“Se defiende, la UBA se defiende”, fue uno de los hits / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Clarisa y Caetana acaban de salir de cursar dermatología. Clarisa tiene 24 años y lleva puesto un ambo azul marino. Caetana, de 23, uno verde oscuro. Son alumnas desde hace seis años de la Facultad de Medicina y hace tres caminan por los pasillos del Hospital de Clínicas, ya en la etapa de las prácticas. “Hace un rato terminamos una clase en la que no teníamos vendas”, dice Clarisa. Su compañera agrega: “El otro día, en un práctico, nos faltaba vaselina para curar las úlceras; sí, vaselina, probablemente el producto más básico y barato que se necesita”.

Alrededor de ellas hay una multitud, con ansias de visibilizar la gravedad de la situación.

Clarisa, Caetana y la marea contra el ajuste / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

“Estamos funcionando al 30%”, comparte Marta, médica desde hace 38 años en el Clínicas.

“Los pacientes se están quedando sin comida”, cuenta Susana, auditora. 

“Soy empleado de limpieza del hospital, monotributista, trabajo cinco días por semana, siete horas por día y mi sueldo no supera los 150 mil pesos”, confiesa Diego Ruiz.

“Ya debimos reducir las cirugías y no atender a algunos pacientes”, expresa Marcelo Melo, el director del Hospital de Clínicas.

“Estamos económicamente por debajo de un 80% sobre el presupuesto que deberíamos tener. Cada 10 pesos del año pasado, hoy tenemos 2”, precisa Ricardo Gelpi, rector de la Universidad de Buenos Aires.

Un abrazo contra la motosierra

Susana Dionisio, y la esperanza que genera el juntarse / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Tiempos de abrazos

“La biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que nuestro ejército”.

José de San Martín.

Al libertador de la patria se lo homenajea con su nombre en calles y avenidas; clubes deportivos, teatros y centros culturales; plazas y parques; hospitales y universidades.

Y también en un hospital-escuela: el Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires y dedicado a tres ejes clave para el desarrollo de cualquier sociedad: la asistencia, la docencia y la investigación.

Son tiempos de clases abiertas; de paros y movilizaciones; de una marcha nacional universitaria a realizarse el próximo martes 23 de abril. Son tiempos de contar en cuántos meses y en cuántos días las universidades se quedarían sin presupuesto hasta cerrar sus puertas.

Son tiempos de abrazos.

Uno de ellos se forma con un montón de brazos, este jueves por la mañana, en la puerta del Hospital de Clínicas. Médicos, docentes y no docentes, estudiantes, le brindan un espaldarazo simbólico al Hospital de Clínicas, ubicado en el límite de los barrios porteños de Recoleta y Balvanera. Sobre la Avenida Córdoba, miles de personas se reúnen en la puerta principal para reclamar por el recorte presupuestario en todas las universidades del país, y en particular de las universidades escuelas.

Hay equipo en el Hospital de Clínicas /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Los cuerpos aplauden. Están vestidos con guardapolvo blanco; con ambos celestes y azules; con chaquetas bordós y verdes. De fondo, un telón negro enorme sirve de súplica para estos momentos. Es un ruego a la sociedad toda; y una exigencia, también, puertas adentro: “Defendamos la UBA”. Delante de la banderota se sostienen grandes letras blancas, hechas con cartulina, a mano, a pulmón, a necesidad de que el reclamo se vea un poco más. “La salud se defiende”, se lee, mientras se canta al unísono: “No se vende, la patria no se vende”. Minutos después, se cambia sólo una palabra: “No se vende, la UBA no se vende”.

Pero la realidad no parece indicar lo mismo. 

Problemas de fondos

Luego del abrazo, se rodea al hospital y en otra de las puertas de la institución, sobre la calle Paraguay, se lleva a cabo una conferencia de prensa. Marcelo Melo, el director del Hospital de Clínicas, va al hueso: “Ya tuvimos que optimizar los recursos, que son insuficientes; no podemos comprar insumos, ni hacer transferencias porque no hay licitaciones de presupuesto que avalen las compras. Mientras, tenemos un montón de pacientes internados”. Sigue: “Es muy difícil no usar la luz en un hospital; no usar los ascensores cuando los pacientes necesitan usarlo… Lo mismo pasa con la calefacción. El año pasado estábamos orgullosos de haber comprado y cambiado la caldera, y este año no sabemos si va a funcionar, porque el modo de ahorro va a estar en el gas, en la luz, en todo”.

Le cambia la cara. Se tensa, aún más. “Poner a un hospital en modo ahorro es una agresión al médico. Es muy difícil mi lugar, el tener que decirle a mis colegas si pueden atender o no a alguien. No estamos haciendo una buena medicina con estas cosas”.

Un abrazo contra la motosierra

Marcelo Melo y Ricardo Gelpi en conferencia de prensa /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

A su lado está el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, acompañado por el Secretario de Hacienda Matías Ruiz. Juntos, definen lo terrible: “La UBA tiene dos partes principales en las que se divide el presupuesto. Una es la salarial, que consume entre el 85% y el 90%; y después está el gasto de funcionamiento, que consume entre el 10 y el 15%”. Desmenuzan: “En lo salarial hubo un recorte en términos reales ajustado por inflación del 35%, lo que significa que si en noviembre un docente o un trabajador cobraba 100 pesos, hoy cobra 65”. 

Sobre los gastos para el funcionamiento: “Lo dividimos en salud y en educación. En educación este año las partidas arrancaron congeladas al presupuesto del año 2023; hubo una actualización parcial del 70% desde marzo; pero en términos interanuales eso significa un 58% de actualización, comparado con una inflación de casi un 300% interanual. Por el lado de la salud, empezamos el año sin presupuesto, ya que la partida devengada del año 2023 no había sido asignada hasta esta semana”.

Tomar la calle en defensa propia / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Peligro de cierre

¿La partida ya firmada –pero aún no depositada–, es un remedio? “No, para los hospitales universitarios será de la misma magnitud nominal del año pasado. O sea, no es una actualización, ni un incremento”. Subraya el rector: “Estas partidas no están ajustadas por inflación, lo que significa que sólo podrán estirar un tiempo esta situación, pero estamos lejos de estar conformes. Si se mantiene esa partida, podremos funcionar como venimos dos o tres meses más. Y después, así las cosas, la UBA cierra, porque si no hay plata, no hay plata”.

El Secretario de Hacienda suma un dato, que agudiza el cuadro: “El pago de la energía eléctrica en el último año se multiplicó por siete. Y si comparamos con febrero de este año, sólo los últimos dos meses, se multiplicó por cuatro”. Y ejemplifica con una cuenta que no cierra: “El crecimiento del gasto, sumado a las partidas congeladas, hace que crezca más rápido el gasto que tenemos la universidades y empeorando cada vez más el funcionamiento”. 

Un abrazo contra la motosierra

La educación, la salud y la ciencia, en juego; en venta / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

“El mal funcionamiento es de hace años”

La falta de recursos no empezó en la era Milei. Marta, médica desde hace 38 abriles, describe: “El mal funcionamiento viene de años, como consecuencia de malas administraciones anteriores. Y ahora, este recorte presupuestario es el tiro de gracia”. ¿En qué se venía mal? “De 12 quirófanos funcionan 5 y hay numerosas salas cerradas; cada vez se va achicando más la estructura, deteriorando y no hay presupuesto para mantenerlo”. 

Clarisa, alumna, añade: “El edificio tiene un montón de falencias, es muchísima la cantidad de arreglos que harían falta y esto viene desde hace años. Con este recorte, el único futuro que veo es que se caigan las paredes… Me da mucho miedo e impotencia”.

Florencia trabaja hace 10 años y el amor que siente por la entidad viene de familia: “Mi mamá trabajó ahí; mis dos hijos fueron a ese jardín; le salvaron la vida dos veces a mi mejor amiga; curaron a mi papá, a mi abuela”.

Admite que el hospital “siempre tuvo pocos recursos; siempre hubo carencia de insumos”. Profundiza: “La situación no viene bien hace mucho; las personas que deben hacer el presupuesto no valoran la calidad humana ni la cantidad de atenciones que se realizan por día. El hospital siempre tuvo lo básico, y en muchas oportunidades debimos conseguir insumos por fuera, siempre tardó en llegar el material que se necesitaba”.

Carteles, ruido, sonrisas: estrategias contra el recorte / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Orgullo nacional 

El Hospital de Clínicas es considerado uno de los hospitales más importantes de la Argentina y de América Latina. Se fundó en 1881 y allí se realizaron varios procedimientos por primera vez. Algunos hitos que nacieron entre sus paredes que hoy yacen descascaradas: la aplicación de la insulina, el cateterismo cardíaco, las residencias médicas, las punciones de riñón, las operaciones filmadas. Dice la médica y hoy auditora Susana Dionisio: “En este hospital se formaron la mayor parte de los médicos de renombre que hay en toda la medicina prepaga”. Suma otro caso testigo: “Hay que acordarse de acontecimientos como el de la AMIA, cuando sucedió el atentado este hospital recibió a la mayoría de los heridos, y fue gracias a este hospital que se salvó a muchísima gente. Entonces, podés hacer un comité de crisis, pero si al mismo tiempo desfinanciás a la educación, está muy mal. El presidente se merece un juicio político y la oposición tiene que pararse y ser una oposición real, sino perdemos la democracia”.

Marta Cora Eliseht es médica de obstetricia del hospital de Clínicas y docente de la Facultad de Medicina. “El Clínicas es fundamental, un orgullo nacional; no sólo cumple funciones asistenciales, sino también de docencia en áreas de pregrado y postgrado; esta es la sede de infinidad de carreras. Somos especialistas en obstetricia y atendemos muchos embarazos de alto riesgo, casos que no se atienden en otros lados”. 

Un abrazo contra la motosierra

Marta es médica en el Clínicas desde hace 38 años /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

En el hospital trabajan más de 3.200 empleados y se atienden alrededor de 365 mil personas al año. En lo educacional, cursan por año cerca de 1500 alumnos. “Hay cinco cátedras y estudiamos 300 personas promedio en cada una. Este es el hospital escuela más grande del país”, explican Clarisa y Caetana, estudiantes de medicina. 

Las palabras de Sofía, que integra la comisión interna, laten: “El hospital-escuela literalmente es el corazón de la UBA, donde se retroalimenta la ciencia, la investigación, la educación, pero sobre todas las cosas la salud pública, con todo lo que conlleva ese concepto de gratuidad e inclusión. Queremos seguir brindando la atención de calidad a los y las pacientes, pero sobre todas las cosas contar con un financiamiento que nos permita que nuestra casa, como así consideramos al hospital, siga funcionando. No queremos tener el privilegio de pisar la UBA, sino el derecho de seguir en ella”.

Un abrazo contra la motosierra

Una que pedimos (casi) todxs /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Un dolor inenarrable

El hit se vuelve a cambiar: “Universidad de los trabajadores, y al que no le gusta se jode se jode”, se vocifera con angustia y con firmeza, en un clamor popular que hiela la sangre. Las y los laburantes le dan magnitud al problema. La obstetra Marta Cora Eliseht dice: “En el sector no tenemos espéculos, vidrios para hacer papanicolaou, guantes, gasas, algodón, lo básico. Los profesionales de la salud estamos intentando conseguir donaciones de entidades privadas para suplir las faltas”. Sintetiza: “Estamos sufriendo un ataque artero a la universidad pública”.

Susana Dionisio es médica desde hace 49 años. Quince los trabajó en el Clínicas, donde ahora es auditora. “Sentimos un dolor que no se puede narrar. Los pacientes se están quedando sin comida y solidariamente se intenta ayudar entre sindicatos, médicos y administrativos, pero los insumos médicos no los podemos comprar. Ya se está cortando la luz a cierta hora, no se puede creer”. 

Un abrazo contra la motosierra

La potencia de Elsa Carrizo, la potencia de lo colectivo /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Elsa Carrizo es delegada general de la comisión interna del Hospital de Clínicas. Tiene puesto un guardapolvo blanco, que lleva el logo de la institución. Se lee: “Fundado en 1881”. Dice: “Trabajamos con obras sociales, pero es impresionante la cantidad de gente sin obra social que viene, alcanza con ver las colas que se forman a la mañana. Ya no tenemos insumos ni para el mantenimiento, ¿con qué vamos a limpiar? Hay un combo de muchísimas necesidades en el hospital”.

“Últimamente no nos estuvieron entregando secadores”, detalla Diego Ruiz, empleado de maestranza. Cobra menos de 150 mil pesos por mes y sólo el monotributo para facturar (no está en planta permanente) le cuesta alrededor de 18 mil. “Estamos en una situación de mierda, personalmente para mí es imposible llegar a fin de mes”.

Un abrazo contra la motosierra

Diego cobra menos de $150 mil por mes. Y no es una joda / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Tomás trabaja en el área de personal hace 5 años y es delegado de la comisión interna. “No hay paritarias y los sueldos quedan muy bajos. Tenemos poco más de 300 contratos que salen del bolsillo del hospital y son los que más corren peligro. Estamos hace un par de meses sin aumento y no hay respuesta del gobierno ni comunicación. Estamos estancados, no da para más”.

Carolina Nadal es empleada desde hace 30 años. Hoy es la jefa del departamento de Trabajo Social. “El presupuesto que se está ejecutando es el del año pasado y esto es inviable en términos de sostenimiento, de todo lo que se necesita para que funcione el hospital de manera integral. El gobierno va a tener que responder de una manera diferente a la que está respondiendo ahora. Siento mucha bronca e indignación, pero al mismo tiempo tengo la esperanza de que en las calles, con la resistencia, haya otro desenlace que no sea cerrar las puertas”.

“Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.

José de San Martín.

Clases abiertas, presupuestos cerrados / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

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