Nota
El Día de la Bestia: Obama en Argentina
Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: «Voy a lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita, definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.
Estados Unidos “ha emprendido mucha autocrítica” informó el presidente Barak Obama durante su conferencia de prensa, en referencia al papel que dicho país jugó durante la dictadura militar argentina iniciada hace exactamente 40 años. No brindó muchas precisiones: «Voy a lanzar un esfuerzo para abrir nuevos archivos”. Ante la levedad del anuncio, los organismos de derechos humanos se negaron a acompañarlo en su tour del jueves 24 de marzo al Parque de la Memoria. Visita, definiciones, y algunos sucesos y reacciones en la ciudad ante las idas y venidas de Obama y su familia en la limusina bautizada La Bestia.
“Este es un nuevo comienzo” dijo Barak Obama, con la impronta de las frases hechas y pensadas mediáticamente, durante la cena de gala en el Centro Cultural Kirchner.
De paso, bailó el tango Por una cabeza ante 450 invitados de la farándula artística, política, sindical y empresaria, en etapa de digestión de las truchas y los corderos. Obama no se privó de brindar con otro título: “Al gran pueblo argentino, salud”. El presidente Mauricio Macri aportó al clima de amabilidad explícita: “Su visita es en el momento perfecto. Queremos construir relaciones maduras y sensatas con todo el mundo”.
En términos de piropos geopolíticos inéditos desde los tiempos en que el canciller menemista Guido Di Tella calificó como “carnales” las relaciones entre ambos países, Obama también le dijo a Macri: «Vemos que usted desea comprometer a la Argentina a entrar a la comunidad global, para establecer el liderazgo histórico de su país a lo largo de los años. Esto es bueno para la región».
Las naciones sudamericanas, con Brasil en crisis, habrán tomado nota sobre qué significa esto en términos prácticos, mientras Obama calificaba a Argentina como «país extraordinario”, y brindaba por “Mauricio y Juliana”.
Registros de inteligencia
Antes, en la conferencia de prensa conjunta que brindaron en la Casa Rosada a mediodía, Obama había declarado: «No hay escasez alguna autocrítica en los Estados Unidos. Se ha cambiado con el tiempo de una manera positiva» al referirse al rol cumplido por su país durante la dictadura y las violaciones masivas a los derechos humanos iniciadas el 24 de marzo de 1976 bajo el curioso nombre de Proceso de Reorganización Nacional.
Al prometer “un esfuerzo para abrir nuevos archivos” Obama agregó: “Hemos desclasificado varios, pero por primera vez vamos a desclasificar los registros militares y de inteligencia». Los organismos de derechos humanos que se suponía podían acompañarlo al Parque de la Memoria el jueves 24 (Abuelas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares de Detenidos Desaparecidos, H.I.J.O.S) descartaron definitivamente esa posibilidad. El contenido real de la promesa se verá con el tiempo, pero muestra las máscaras de estos tiempos: informes ocultos durante décadas, sobre la actuación turbia de un país en tiempos de la dictadura militar que, tal vez, ahora sean dados a conocer. En anteriores desclasificaciones, los informes venían con tachaduras, como para hacer visible el ocultamiento.
La tele
El 23 de marzo había nacido con una imagen calcada en todos los noticieros argentinos: Ezeiza.
Cámaras y movileros rellenaban la espera pasada la medianoche con frases hechas pensadas mediáticamente: “Argentina otra vez en el mundo”. Parecía una cadena nacional, con las mismas imágenes y las mismas palabras. La única diferencia ocurrió cuando el Air Force One detuvo su marcha, abrió su compuerta y Crónica TV tuvo la ocurrencia de lanzar una placa roja: “Llega la Bestia”.
Los locutores aclararon entonces que la Bestia es como llaman al auto antibombas de siete toneladas que acompaña a Obama en sus viajes, una combinación entre Cadillac y tanque de guerra, con escopetas, gases lacrimógenos, puertas y ventanas blindadas hasta para ataques nucleares, entre otras hipermedidas de seguridad.
Radio y subte
Durante la mañana Radio Nacional fue evacuada, antes de que Obama llegase a la Casa Rosada. Un hombre pasó los controles y entró al estudio durante la emisión del programa Poné primera, que conducen Romina Manguel y Eduardo Anguita, simulando que tenía un cinturón con bomba. Le dijo a Anguita: “Vos estuviste en el ERP, quiero hablar con vos”. El periodista habló con él mientras sus compañeros se escondían bajo el piano de cola, y luego fugaban del estudio. “Logré reducirlo, y la policía pudo llevárselo” contó luego Anguita. Los explosivos eran falsos, pero Claudio Alberto Serball, el atacante, llevaba un cuchillo: “Son situaciones para meter miedo, un día después de lo de Bruselas y un día antes del 24 de marzo” razonó Anguita. Luego se supo que el hombre había intentado un episodio similar en el diario La Capital de Rosario en 2011 y que sufre problemas mentales.
Diálogo en el subte, que no llegaba a Plaza de Mayo por razones de seguridad. Sentadas viajan dos señoras.
-Yo lo voté a Macri y lo sigo apoyando –dice la primera-. Tendría que haberlo hecho gradual, que la gente no se dé cuenta. Lo de los precios, digo.
-Se equivocó la gente que tiene alrededor –responde la otra-. Ahora aumenta todo: celulares, colegios, bajan las jubilaciones. Ahora viene este Presidente, y la gente está enojada por el subte.
-Yo lo quiero a Obama, pero me parece mucha seguridad para cuatro negros de mierda. Yo que soy racista… A mí me encanta Obama. Menos mal que vino: no podemos estar amigos de Venezuela, de Bo-li-via –separa en sílabas indignada-. No existen. Yo estuve tres años trabajando en una peluquería en Estados Unidos. Al lado de ellos, le digo a usted, no existimos. Tienen un nivel de vida, señora, que yo no le puedo explicar. ¡Un servicio doméstico que le hace uñas! Y esa es la envidia que le tienen todos.
-En fin.
-Me acuerdo que me compraba cremas a 5 dólares. Volví a ir, y siguen estando 5 dólares. ¿Y acá? No somos nada. Bueno, que tenga un buen viaje.
-Igualmente, suerte.
Endeudarse bien
No se podía llegar a Plaza de Mayo, desde Avenida de Mayo y Perú había vallas. Se escuchaban los insultos de vecinos, empleados desesperados por no tener el presentismo. Los oficiales eran sordos ante los reclamos y las medidas de seguridad policiales se mantuvieron, salvo por un bar que tenía entrada por la esquina, antes del vallado, y una segunda puerta del otro lado del mismo. Los que se dieron cuenta, incluyendo a lavaca, sortearon el operativo entrando por una puerta y saliendo por la otra.
En Plaza de Mayo había cientos de personas, en una especie de corralito de vallas. Rodrigo, 45 años, abogado: “La visita es una buena posibilidad de incorporarnos al mundo. Estábamos totalmente afuera de la realidad mundial y esto es un paso para estar en los mercados. Y es el momento perfecto: justo antes de que arreglemos con los buitres”.
¿Hay que arreglar? “Sí, para volver a incorporarse al planeta. Es la única manera de que esto empiece a crecer y generar empleo real, no como hasta ahora, que eran planes sociales. Así va a bajar la inflación, el año que viene se va a notar. La única manera de salir de la crisis es como lo hacen todos los países serios: endeudándote”.
Rodrigo aclara: “Pero endeudándote bien”.
¿Cómo es eso? “Endeudarte a tasas bajas y usarlo para cosas productivas. No para robarte la plata como pasaba hasta ahora”.
Milagros, jubilada: “Estoy conforme. Esto es trascendente, importante. Michelle Obama, es una gran mujer: tiene una arista política y también un compromiso social. Le llegó mucho a las adolescentes. Me gustó. No podíamos seguir afuera”.
Michelle Obama habló justamente ante un auditorio de mujeres planteando cosas tal vez desconocidas para su anfitriona Awada: «Ustedes saben lo que es no tener una situación ventajosa y tener que trabajar mucho para llegar a fin de mes. Necesitamos su ayuda para atender las dificultades más apremiantes. Las mujeres afrontamos las mismas dificultades y tenemos que pelear por eso, para que nos remuneren igual por el mismo trabajo, así como ponerle fin a la violencia de género. Por eso, necesitamos que se conviertan en mujeres líderes, en el trabajo, en la crianza de sus hijos. Necesitamos que se contraten más mujeres en las empresas y que desbanquen el mito de que la ciencia y las matemáticas son solo para hombres, necesitamos que sean líderes en la Casa Rosada y en el Congreso. Tienen que ser líderes no solo aquí en la Argentina, sino en todo el mundo». La señora Awada luego dijo: “Michelle me inspira”.
Datos de la Embajada
Por la Plaza de Mayo un hombre atrae las miradas. Tiene un cartel con consignas en inglés traducidas al español. Dice: “Bienvenido Presidente Obama y familia. ¡AYUDA por favor! La Embajada en Buenos Aires viola derechos humanos de ciudadanos de U.S.A. y discrimina a latinoamericanos”.
Se presenta: “Me llamo José Luis Ortuoldo, ciudadano argentino y norteamericano, vivo en California”.
¿Qué reclama? “La Embajada de los Estados Unidos en Argentina es un cuartel militar donde maltratan no solamente a los ciudadanos norteamericanos sino también a los locales. A mi mujer, por ser colombiana, la discriminaron, se quedaron con su plata de la visa, y ni siquiera le miraron los papeles, negándole la posibilidad de que vayamos a ver a nuestros hijos y nietos a los Estados Unidos. La hicieron llorar. Es una violación a los derechos humanos grave. No podemos decirle al señor Castro que viola los derechos humanos, cuando el señor Obama hace lo mismo. Lo quiero mucho, es mi presidente, pero se está equivocando. Le mandé cartas, a los congresistas, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero el poder generalmente es sordo. A los ciudadanos que entran en la Embajada los tratan con cara de perro. Les ponen marines. Violan las leyes de nuestro propio país”.
El ciudadano sigue: “Este viaje se lo pagaron a Obama los pobres ingresos de mi mujer casi jubilada para que pueda venir en la Bestia, helicópteros y aviones. No es justo. Después, cuando aparece el terrorismo, hay que pensar qué fue lo que lo generó. No solamente hay que combatirlo, sino evitar que suceda. La injusticia genera terrorismo”.
-¿Por qué cree que se genera esa visión antinorteamericana?
-Por la diplomacia cowboy. Cuando se piensa que nosotros podemos ir a tomar países, a matar, a violar, a hacer lo que queremos, todo eso genera una rebelión, y esa rebelión hace que la gente se rebele, que se ponga en contra del sistema, en contra de la democracia y opte por elementos locos como hacen los terroristas. Y pasa porque los norteamericanos no son diplomáticos. Son, perdón, somos muy abusadores de los derechos humanos con nosotros mismos y más con los latinoamericanos.
-No es común escuchar a norteamericanos como usted hablar en estos términos.
-Mire, no quiero compararme con alguien que tiene su casa atrás mío, la casa más grande del hombre de la Historia, pero Cristo luchó contra el Imperio Romano, él solo, soltaron a Barrabás y lo crucificaron y lo apedrearon y lo corrieron por calle porque era el único que decía todas esas cosas. Hoy hasta los ateos escriben que estamos en el 2016 después de Cristo. Quizá en varios años escuchen lo que estamos diciendo acá: se necesitan medidas fuertes contra los abusos. Basta.
-¿Le parece casual la visita a 40 años de la dictadura?
-Obama está prácticamente diciendo lo que dije yo: que hicimos mal. Que los derechos humanos hay que apoyarlos siempre, que no se puede apoyar a la dictadura. Estados Unidos no podía poner plata, mis impuestos, para que maten gente extranjera. Estados Unidos quiere dejar ese pasado tortuoso de ayudar a los asesinos. Por eso vino acá ahora. Pudo haber ido a Colombia, donde son mucho más amigables. Pero él quiere romper con ese pasado de errores. Pero la Embajada insiste. Por eso estoy yo solo aquí. Como contra el Imperio Romano.
Spanglish in Buenos Aires
Otras apariciones excitadas por la visita. Una señora se acerca y le pregunta al fotógrafo de lavaca.
-Nene, ¿vos sos de seguridad?
Luego dice: “Pasa que tengo a letter to President Obama. Tengo el passport of my child” y muestra el sobre: “To President Obama and Michelle. Confidential”.
Un poco más lejos, Marta Angélica, contadora pública, está contenta con Obama. “Tenemos que dejar atrás ese discurso perimido del año 89 que atrasa quichicientos años. No soy pro macrista, pero no puedo entender el mensaje del kirchnerismo, que tantos intelectuales y artistas no se hayan dado cuenta que estábamos viviendo una etapa cruel. Que a una comerciante, por ejemplo, le hagan un sumario por no depositar las cargas sociales y mientras tanto tenés toda la connivencia de la AFIP, la señora Cristina, Lázaro Báez. Lo peor que le pueden sacar al ser humano es la libertad. Cuando nos pusieron el cepo, no teníamos cómo viajar. Hace 20 años éramos un polo de gente culta. ¿Ahora? ¿Venezuela nuestros amigos? Noooo, no quiero eso. No quiero no tener papel higiénico” clama, y remata: “Quiero ir a deleitarme en París, Roma, conocer Praga. Una apertura”.
Otra hipótesis: “Querido, yo también tuve 20 años y quise cambiar el mundo. Después te vas dando cuenta: tenés que levantarte a la mañana, trabajar, integrarte. Es así. No podemos vivir aislados”.
Yolanda, modista, la acompaña: “Aparte esta señora (por la ex presidenta) desunió totalmente. Alguien venía a comer a casa y el comentario era: ´Guarda que está fulanito, no vayas a hablar de política´. ¿Por qué? ¿Dónde está la libertad de expresión?”.
Messi y el nuevo escenario
Héctor camina con su carrito con gaseosas y cafés y pebetes y sándwiches de milanesas. “Me quedé corto”, dice. “No pensé que iba a poder pasar hasta la Plaza con tanto operativo”. Cuenta que es bailarín de tango y chamamé, pero no quiere opinar de Obama. “Si está acá es por algo”, dice, misterioso.
Un canillita sobre Hipólito Yrigoyen alcanza un nivel de sabiduría: “No importa si opino esto o lo otro, las condiciones las siguen poniendo ellos”.
Matías, 23 años, camisa impecable, corbata perfecta, trabajador del Banco Santander Rio, estudiante de comunicación en la UADE (Universidad Argentina de la Empresa): “No soy partidario de esta visita. Realmente veo que es una especie de entrega del país. Respeto que hay gente que está a favor, lo votaron todos, y esto es parte de lo que votaron el año pasado. Es una apertura al mundo, sí, pero no es el mundo que a mí me gusta para Argentina. Todo esto también es parte del cholulaje. Obama es una figura internacional. Es como decirte Messi. Buen político y buen comunicador”.
Florencia, 30 años, no puede decir dónde trabaja. “Es por acá. Vine a ver. Estoy en contra por lo que implica en la historia de Argentina esta visita. Creo que es una falta de respeto, además, venir en esta fecha. No es casual que esté acá: está surgiendo nuevamente la derecha en varios países latinoamericanos y esto es un mensaje: que los Estados Unidos están volviendo a la escena”.
Fabricio, 21 años, estudiante de Ciencias Políticas, está sentado sobre el pasto leyendo un libro de teatro. “La fecha es polémica, pero hay que rescatar las medidas de desclasificación de archivos sobre la participación de los Estados Unidos durante la dictadura. Hay que ver si sirven. Y también, cuál es la intención de Obama para estar acá. En este sentido: qué es lo que ve Obama en la gestión de Macri para abrir una nueva apertura en el ámbito de la política regional y cómo puede servir de palanca para el fin de los llamados gobiernos populistas o los que tuvieron una crítica hacia el neoliberalismo. Hubo un cambio abrupto de gobierno de 180 grados. Si vienen, no es gratis”.
Cerca de las 14 las casi miles de personas se agolparon contra las vallas de la Plaza de Mayo para ver pasar a la Bestia. Obama fue desde la Casa Rosada en dirección a la Catedral, donde rezó y se detuvo ante la placa que recuerda a las víctimas del atentado de la AMIA.
Entre el gentío y los canales de televisión, otra atracción acaparó la atención en la Plaza de Mayo. Vestido con un traje imposible de describir con los colores de Argentina y un sombrero de arlequín celeste y blanco, caminaba tocando un silbato un personaje icónico, conocido como “Lechuga”, pero popularmente conocido por representar a Moe en Todo x Dos Pesos.
-¡Esta Plaza es del General –gritó-. ¡Esta Plaza es del General!
Luego Lechuga se fue, mientras continuaba su periplo en La Bestia que culminó en el Centro Cultural Kirchner, y se disipaba la historia del 23 de marzo de 2016.
Fotos: Nacho Yuchark/lavaca
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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