Nota
El ex CEO de Atlántida no sabe a quién le vendió la empresa
Luis Castro, el ex CEO de Televisa, reconoció a lavaca que no sabe a quién le vendió Editorial Atlántida. Y brindó su hipótesis de por qué Televisa tuvo que irse: “La Argentina no ayudó”. A casi cuatro semanas de conflicto, Editorial Atlántida ya despidió a 21 personas. Los trabajadores y el SiPreBA impugnaron el Procedimiento Preventivo de Crisis que presentaron los abogados de la empresa, quienes anunciaron que se estaban haciendo cargo del conflicto porque el directorio está “estresado”. La Comisión Interna pudo reunirse con el ministro de Producción, Dante Sica, quien se comprometió a presionar a la compañía para que todo lo haga en el marco de la ley. Los colaboradores pasaron a cobrar el 5 por ciento de lo que cobraban el año pasado. La situación, según periodistas que hoy siguen trabajando: “Hace días que llegamos, y tocamos el timbre sin saber si nos van a dejar entrar o no”.
Martín Bedori, jefe de arte de Billiken, fue uno de los cuatro despidos de los siete profesionales de planta que conformaban el staff de la histórica publicación de Editorial Atlántida, que en noviembre cumpliría 100 años. A los cuatro los echaron bajo una misma y supuesta causa: un paro interno en la revista que, semanas atrás, había retrasado el cierre por tres días, ya que la discontinuidad de otras ediciones como La Valijita había llevado a la reducción del sueldo de los dibujantes e ilustradores que trabajan como colaboradores permanentes.
De esta manera, como sus otros 20 compañeros y compañeras de la Editorial, que desde enero fueron despedidos bajo supuestas causas, Bedori no pudo ingresar al centenario edificio.
Un empleado del personal de intendencia, lista en mano, le dijo que no podía pasar.
Ahora está parado frente a la Secretaría de Trabajo, en Callao al 200, a la espera de una nueva audiencia con funcionarios nacionales y abogados de la empresa, que la semana pasada presentaron una propuesta de Procedimiento Preventivo de Crisis (de ser aprobado, podría empeorar la situación de los trabajadores). A su lado están Mauro Serafini (41 años, ilustrador) y Vanesa Barrios (34 años, diseñadora). Ambos son colaboradores permanentes.
Los tres, desde hace tres semanas, están exigiendo sus reincorporaciones.
Vanesa sintetiza: “Vaciaron casi toda la redacción. Yo era prácticamente una diseñadora más, porque todo lo que salía como suplemento, libro o coleccionable, era mi tarea. Cuando la revista pasó de semanal a mensual, mi trabajo bajó mucho. A mitad del año pasado ya se había reducido un 50 por ciento. Mi labor, como tal, ya no está. Y la empresa lo que ofrece es pagarme la republicación, es decir, material viejo de archivo. Así justifican no indemnizarme”.
Su experiencia muestra la otra cara de la brutalidad de los despidos en la Editorial, que también es símbolo del fin del periodismo en Argentina: la precariedad del enorme abanico de colaboradores y colaboradoras en los medios de comunicación.
Mauro agrega: “De ese material, además, te pagan la mitad. Imaginate lo que es para nosotros, que pasamos a cobrar un 5 por ciento de lo que cobrábamos el año pasado. Más allá de la situación general del país, acá no se respetó ningún logro laboral de los trabajadores. Nada”.
Los tres coinciden en una misma lectura: “Nos dejaron en la marginalidad absoluta”.
Andanzas de “El financiero”
Esa situación de “marginalidad absoluta” comenzó en enero con los primeros despidos, pero los trabajadores ubican la génesis mucho antes. Entre 2016 y 2017 hubo más de 50 cesantías, cuando la patronal aún era la mexicana Televisa. A comienzos del 2018 el Grupo comenzó a irse del país. Quedó a cargo el CEO de Televisa, Luis Castro, y a mitad de año vendieron la empresa a un fondo de inversión anónimo. Nadie puede especificar quiénes son los actuales propietarios o integrantes de fondo, pero sí -al menos- quiénes conforman el directorio de la Editorial: el actual CEO es Federico Polledo, y los directores ejecutivos Irene Sabalaian, Juan Astibia y Gustavo Pesce.
Lavaca tuvo una breve entrevista con Luis Castro: es la última persona que figura en documentos oficiales como propietario de Atlántida, ya que el 7 de febrero de 2018, el secretario de Comercio, Miguel Braun, habilitó que Castro adquiriera el 100 por ciento de las participaciones del Grupo.
-¿Usted continúa en la empresa?
-Yo me fui de eso hace un tiempo largo, el primer trimestre del año pasado. No tengo ni idea. Me mataste. Yo ya no figuro para nada. Me fui, me aprobaron la gestión y todo. Cero.
-¿Cómo se produjo la venta?
-Vino un grupo inversor. Yo no tenía los recursos para hacer caminar la compañía, y cedí la compañía por cero pesos a 1 dólar, y la gente ésta la siguió. Pero también la Argentina está muy complicada.
-¿Quién es “la gente ésta”?
-No tengo ni idea. Sé que era un fondo de inversor que, creo, era de un ex estudio contable. Pero eso lo tenés que hablar con Gustavo Pesce, el financiero que fue el que hizo todo.
-¿El mismo Gustavo Pesce que hoy figura en el directorio?
-Claro.
–¿Pero usted no sabe quiénes lo integran o quiénes son sus accionistas?
-Yo no lo sé, pero ellos seguro que sí.
–¿Usted no hizo el trámite?
-Todo lo manejó el financiero, y cuando firmé la transferencia de acciones fue con un representante. No tengo idea quién es el fondo. Tienen que preguntarle a Gustavo Pesce. Es el que manejó todo.
-¿Por qué se fue usted?
-La empresa necesitaba recursos y yo no tenía. Y la gente que lo siguió no quería seguir trabajando conmigo. Siempre fui el CEO, porque cuando la tenía Televisa, también lo era. Manejaba finanzas. Yo la tuve tres meses y la transferí a esta gente. Televisa no creía en el futuro de este tipo de compañía, el país, cuestiones estratégicas de Televisa en México… No conozco el detalle. Yo no tenía los recursos para hacerla funcionar, necesitaba rápidamente alguien que se haga cargo. Apareció esta gente, me pareció seria. La trajo el financiero.
-¿Por qué le pareció seria?
-Porque, según las charlas que tenía con el financiero, querían transformar la empresa en digital, tenían recursos. El norte estaba bien orientado. Incluso pusieron a un CEO que viene con más orientación digital. En principio parecía que todo estaba bien. Pero la Argentina no ayudó. Hoy estas empresas son muy dependientes del dólar.
Todos los trabajadores que dialogaron con lavaca subrayaron que el nuevo directorio asumió con un ágape en el que prometían un esquema de metas y objetivos. Sin embargo, la primera señal de esta nueva tanda de despidos ocurrió cuando Billiken modificó su frecuencia semanal y empezó a ser mensual. Luego, a comienzos de año, Atlántida dejó de imprimir La Valijita, Para Ti Tejidos, Para Teens y Para Ti Mamá, lo que dejó a muchos colaboradores sin trabajo.
Y en febrero continuaron los despidos con falsas causas a profesionales que estaban de vacaciones, que estaban con licencia médica o con bebés internados en terapia intensiva (https://www.lavaca.org/notas/atlantida-los-despedidos-por-un-directorio-invisible/).
¿Qué opina Castro de este nuevo presente? “Es triste. Así, todo. Todo está muy mal. No hay rubro, no hay empresa, no hay prácticamente ninguna persona que esté al margen de esta situación”.
El estrés de los empresarios
Durante las dos audiencias que hubo esta semana, los trabajadores fueron acompañados por una delegación de la Comisión Gremial Interna de la Editorial junto al Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA). Allí impugnaron el Procedimiento Preventivo de Crisis. Félix Vallejos, delegado y trabajador de Paparazzi, resume a lavaca: “A su vez pedimos que se realicen las reincorporaciones, porque los despidos se produjeron casi en simultáneo con la presentación del Procedimiento, y durante ese período, de ser aprobado, no pueden echar a nadie”.
Luego de la audiencia del martes, pudieron reunirse cara a cara con el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica. Allí estaba el secretario de Trabajo, Lucas Fernández Aparicio, y la encargada del área de Relaciones Laborales, Gabriela Marcello. Los trabajadores les manifestaron su preocupación por la irregularidad de los despidos y la incertidumbre del rumbo de la empresa.
-¿Qué les respondieron?
-El propio Dante Sica nos dijo que iba a pedir a sus secretarios informes para plantear una reunión con la empresa, y que ellos iban a presionar para que todo sea en el marco de las leyes. Pero no nos genera demasiada tranquilidad: el Procedimiento Preventivo es algo que está en el marco de la ley. Sabemos que, si no se impugna, esto va a ser una masacre.
-¿Qué ocurre con quienes fueron despedidos bajo causas falsas?
-Se comprometieron a darles el mismo tratamiento que a los despidos que quieren hacer ahora, incluirlos dentro de la supuesta “crisis” de la empresa y no con causa. Lo que dijeron es que se comprometían pagar el 75 por ciento de las indemnizaciones a los futuros despidos, y hacer lo mismo con los que fueron echados en enero y febrero. No sabemos si lo van a cumplir.
Vallejos contó que la semana pasada se habían presentado dos abogados que nunca habían sido vistos dentro de la empresa. ¿Pudieron saber algo más de ellos? “Lo que dijeron es que se están haciendo cargo porque para el directorio ´es una situación muy estresante´. De esta forma no quieren desviarlos de sus objetivos: salir a buscar plata y hacer negocios. Una vergüenza”.
El shock del vacío
En la calle, frente a la Secretaría, hay algunas trabajadoras de Para Ti que vinieron a apoyar el reclamo por las reincorporaciones. Ellas no fueron despedidas. Y quieren hablar, pidiendo que mantengamos sus identidades bajo reserva, para que no tomen represalias puertas adentro.
“En la revista echaron a la directora y, esta semana, a otra compañera que volvió de vacaciones”, cuentan a lavaca. “Se lo notificaron el día que llegó a la redacción. La dejaron así, en la puerta. No sabemos aún si le pusieron causa o no. Supuestamente, nos dijeron que la empresa quiere seguir echando, que de 240 personas la idea es reducir a 80. Es una locura: dejan afuera, en la calle, a trabajadoras sin dejar siquiera que entren a buscar sus cosas. La compañera se quedó llorando”.
Describen que esa bronca y angustia también repercute puertas adentro: “Es insano. No podés trabajar así. No sabemos qué hacer. Además, la revista dejó de salir en papel: sólo estamos con algunas notas de digital y no más. Quedamos 18 personas en la redacción, y de llevarse adelante esa reducción que dicen, quieren que haya solo 8”.
Ambas resumen: “Es el shock del vacío. Una incertidumbre total. “Hace días que llegamos, y tocamos el timbre sin saber si nos van a dejar entrar o no. Es una locura”.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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Jairo Restrepo: Elogio de la mierda
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Piazza, café sin patrón: una empresa recuperada en Congreso para chuparse los dedos
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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo
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- mu215Hace 4 semanas
Y la nave va: viaje a la vida en el delta
































