Nota
El otro Fondo: empresas Recuperadas en la Rosada
El Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas propuso la creación de un fondo de cien millones de pesos para futuras empresas recuperadas por sus trabajadores. En esta semana, las reuniones se sucedieron en diversos ministerios y hasta el momento nadie dijo que no. «El tema central de la sociedad sigue siendo el trabajo y la producción. Si no damos una batalla en ese marco, todo lo demás se irá diluyendo como un intento y buenos gestos» detalla José Abelli, vicepresidente del movimiento.
En el movimiento de empresas recuperadas se percibe una diferencia básica entre la actual gestión de gobierno y las que lo precedieron:
«Antes no nos recibía nadie», sintetiza José Abelli, vicepresidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, después de haber comenzado una ronda de reuniones con funcionarios que, tal vez, culminen con el propio Néstor Kirchner concurriendo a una de esas fábricas que ha pasado a manos de sus obreros.
Falta saber si ese gesto -de producirse- sirve para algo más que sacarse fotos, pronunciar discursos y confirmar que los trabajadores son personas sumamente hospitalarias y productivas. Por ahora, cuenta Abelli:
«El viernes pasado tuvimos una reunión con Oscar Parrilli en la secretaría General de la Presidencia, y después nos encontramos con los ministros de Trabajo y de la Producción (Carlos Tomada y Julio De Vido). No fue sólo una formalidad, porque ellos mismos aclararon que se reunían por indicación del presidente Kirchner».
En la gacetilla emitida por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, figura un párrafo bastante explícito: «Durante el encuentro el ministro Carlos Tomada reafirmó la decisión del presidente Néstor Kirchner de definir políticas de Estado que profundicen la recuperación de aquellas empresas que debieron cerrar sus puertas debido a la crisis de los últimos años».
¿Qué tipo de medidas, más allá del lenguaje gacetillero? Lo que están reclamando es la creación de un fondo de 100 millones de pesos destinado a facilitar el capital de trabajo inicial de las futuras empresas que recuperen las cooperativas obreras. «Y no nos dijeron que no, así que yo paso a considerar que la propuesta les parece viable, hasta que digan lo contrario».
Además del fondo, los visitantes reclamaron la anulación o, al menos, la modificación de la Ley de Quiebras, que mandó a los trabajadores al último lugar en la cola de deudores de las firmas que se hunden. Conclusión: se formará una comisión del ministerio, otras áreas del Estado y el propio movimiento de trabajadores, para que «estudie las distintas modalidades que permitan acentuar las políticas destinadas a recuperar nuevas empresas y puestos de trabajo», reza el comunicado. En el encuentro con el ministro estuvieron los dirigentes Eduardo Murúa (Impa), Marcelo Ruarte (Hotel Bauen), Ernesto Paret (Forja San Martín), Victor Aranda (Foder), Esteban Alomar (Cimetal) y el propio José Abelli (Cooperativa TraVi, de San Lorenzo).
Los visitantes a los salones oficiales plantearon su apoyo a la politica del gobierno con respecto a derechos humanos, fuerzas armadas o relación con el Mercosur, por ejemplo. «Pero dijimos que el tema central de la sociedad sigue siendo el trabajo y la producción. Si no damos una batalla en ese marco, todo lo demás se irá diluyendo como un intento y buenos gestos» detalla Abelli.
El planteo que transmitieron los cooperativistas sería: no sólo se necesita generar fuentes de trabajo, sino que se debe apuntar a resucitar la producción, para mejorar la economía del país y tornarla competitiva. Crear puestos de trabajo con subsidios puede ser comprensible y útil, pero hay que agregar políticas públicas que reorienten la inversión social hacia la producción y el trabajo
«Pero además -reclama Abelli- esto no es una propuesta teórica. Es algo que hemos hecho a pesar del Estado que instaló la Ley de Quiebras y la de Entidades Financieras que fueron herramientas fundamentales de la concentración neoliberal en los 90, que permitió la destrucción del empleo y la producción».
Si pese al Estado se pudieron recuperar unas 150 fábricas, y hay 13 actualmente en esa situación, los integrantes del MNER proyectan qué pasaría con un Estado que deje de funcionar como el enemigo: «Se pueden recuperar 200.000 puestos de trabajo por año, hasta llegar a un millón en cinco años», calcula Abelli. No está pensando en nuevas industrias sino en recuperar las que están actualmente cerradas, con las máquinas adentro y los trabajadores afuera.
A esas empresas les falta el capital de trabajo que funcione como arranque y motorizador. La mayoría está endeudada por una cifra que supera entre 10 y 120 veces su patrimonio.
«Le deben dinero a los trabajadores. Al Estado le deben evasión fiscal. A los bancos oficiales les deben créditos. Si juntamos esas tres partes, es el 80% de la deuda de esas empresas. Si el Estado deja que las sigan rematando a precio vil, la AFIP no cobra un peso, los bancos cobran dos pesos, y los trabajadores nada».
Esta lógica es la que los trabajadores proponen cambiar. En Milhojas de Rosario, por ejemplo, los trabajadores cobraron durante un año y medio 500 pesos en lugar de 800 para ahorrar y comprar la quiebra, cosa que finalmente hicieron en 73.000 pesos. Ahora han pasado a ganar 800. El fondo permitiría lograr lo mismo sin que los trabajadores de empobrezcan, mientras ponen fuerza laboral y además la capacidad empresarial que las patronales no exhibieron. Milhojas ya está tomando a nuevos trabajadoras en su planta.
Algo de esto parece que se ha escuchado en los afrancesados salones del gobierno, ya que los funcionarios dijeron que Kirchner les puso un plazo para que planteen una propuesta de apoyo a las fábricas recuperadas: un mes. La premura tiene un sentido. Con ser mínimamente lógica, la cifra de un millón de puestos de trabajo involucra a unas 3 millones de personas, sin contar el elemento reactivador de la economía, el consumo, y los rubros relacionados con esas fuentes reabiertas, que resultaría de movilizar semejante masa de trabajo, producción y dinero. Abelli es de los que cree que no se trata de una ilusión sino de algo factible.
«Y no es un problema sólo de los trabajadores, sino de la economía, y del conjuto de la sociedad». Pone el caso de los tractores Zanello, que han logrado que el mercado no dependa de las marcas multinacionales ya que los vehículos fabricados en Las Varillas, Córdoba, cuestan un 30% menos. Además, en Las Varillas no se consiguen oficiales mecánicos, soldadores, torneros: están todos ocupados. Se reactivaron otros talleres que trabajan para Zanello, y eso de paso reactivó toda la economía y el comercio de la zona.
¿Esto puede significar un pegoteo del movimiento de cooperativas con el gobierno? Abelli asegura que no: «No vamos a dar ese paso. Nos parece que hay una vocación de salir del modelo neoliberal, pero no cruzamos como movimiento la línea del Estado».
¿Qué ocurriría si finalmente no se consiguen los reclamos? «Nuestra estrategia es la de siempre: ocupar, resistir y producir. Y si el gobierno nos dice que sí, tal vez no haya que resistir. Pero sabemos que todo esto lo conseguimos con lucha. No lo vamos a entregar en ningún escritorio de la burocracia. Si no peleamos, acá nadie te regala nada».
¿Podría ocurrir que el poder económico, el establishment, busque castrar la dinámica de la recuperación de empresas? Abelli analiza el asunto de este modo: «Para nosotros esto es una una crisis estructural del capitalismo. El trabajo como lo conocimos en el Estado de Bienestar es un bien escaso, o no se entendería el 7% de desocupación en Japón o las 35 horas semanales en Francia».
La idea del MNER es que los trabajadores están actuando ante el abandono del sector empresario, mucho más interesado en producir una transferencia de los recursos productivos hacia la renta financiera. A esta decadencia se la ha llamado capitalismo de casino, y es un modelo mundial.
El dilema entonces sería: ¿qué tiene el establishment para ofrecer en esta etapa? Describe Abelli: «Venderle a Petrobrás, entregar el patrimonio nacional. Este establishment argentino es patético. Eran los que bailaban en el Titanic pidiendo flexibilización y reclamando por el costo laboral argentino. Y el único costo acá es el empresario. Se fumaron 135.000 milloes de dólares. Si queremos el desarrollo de un país en serio, nos tocará a nosotros, los trabajadores, una parte».
La perspectiva de Abelli en este punto se basa en la propia historia de la modernización del país: «Los abuelos de estos tipos que hoy son el establisment, eran tipos que bajaron de los barcos, inmigrantes que muchas veces ni la primaria tenían. Y lograron ser los grandes empresarios. Los Rocca, los Pagani. No vinieron siendo empresarios exitosos de España o de Italia. Eran trabajadores corridos por la crisis económica del viejo continente. Entonces que no nos vengan a decir que es indispensable el sector empresario, porque es mentira. Ellos lo hicieron en términos individuales, a nosotros nos tocará reconstruir la Argentina en términos colectivos».
Quiere decir que la recuperación del rol empresario en el país, según este concepto, está en manos de los trabajadores. Enumera Abelli: «Somos el sector social de la eocnomía, somos empresas democráticas, nos quedamos con los medios de producción, y repartimos igualitariamente la riqueza. Nada más y nada menos».
Ese mismo contenido es el que hace que las cooperativas rechacen la idea -defendida por los partidos de izquierda- de la estatización: «Los medios de producción son nuestros y no se los vamos a dar a Solá, a Ibarra ni a Duhalde o Menem. Que el Estado le cobre para los hospitales y las rutas a Macri, o a los que tienen, y no a nuestros excedentes, que los vamos a aplicar en lograr más producción y ocupación».
Abelli considera que así ha sido la verdadera historia del desarrollo captialista argentino, y no la superstición de modernidad de Cavallo y Alemann. «Este país se construyó en base a un modelo industrial e integrador. Nosotros planteamos rescatar ese modelo, pero con otros actores».
La semana próxima continuarán las gestiones y diálogos. Mientras tanto hay 13 empresas en proceso de recuperación en Capital, General Rodríguez, Rosario, General Roca, Santa Fe, Entre Ríos.
El 7 de agosto en Santa Fe habrá además una gran movilización hacia la cámara de Diputados, porque se va a tratar el proyecto de Ley de Expropiación en la provincia donde, dice Abelli «gracias a la última esperanza blanca de la derecha neoliberal, Carlos Reutemann, aún no hemos logrado expropiar una sola empresa.» De todos modos, esperan que en algún momento una aprobación de este tipo de leyes a nivel nacional le permita a los trabajadores eludir a las esperanzas blancas neoliberales, que ahora parecen cambiar de tono. El juego está planteado sin demasiadas medias tintas. En las próximas semanas se conocerá cuál es el color que resulta de la actual química de la esperanza.
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

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Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
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