Nota
El teatro como espejo: cuando el escenario nos muestra nuestro reflejo

Damos inicio a las recomendaciones teatrales para este año con tres obras imprescindibles y una propuesta de improvisación para entregarse al juego y a la experimentación. Afrontar la pérdida y despedirse de lo que ya no regresa es el desafío ofrecido por “Sería una pena que se marchitaran las plantas” y “Una circunstancia denominada mundo”: un aire nuevo se inmiscuye inevitablemente y hace falta valentía para detenerse a cerrar la puerta. “Clandestino Maracaná” es una invitación a prestar oído y corazón a nueve personajes en un escenario que parecen haber absorbido nuestras propias inquietudes, los rumbos se cruzan y se esfuman los límites entre ficción y realidad. Y, en MU Trinchera Boutique, este viernes será la Jam de Improvisación Teatral, un espacio lúdico para desatar la creatividad grupal.
Sería una pena que se marchitaran las plantas
Julia y Victorio nos cuentan su historia, cómo se conocieron, la convivencia, los planes, los viajes y también nos hablan del final de su relación de pareja. Julia Ferré y Victorio D´Alessandro —actriz catalana y actor argentino— prestan sus nombres a los personajes. La obra tiene la particularidad de que su autor y director —el croata Ivor Martinic— aparece en escena. Esto, lejos de ser un obstáculo para la frescura de la obra, le otorga encanto y fluidez. Ivor mira al público y cuenta algunos detalles, da indicaciones a Julia y a Victorio y este mecanismo activa un clima de complicidad desde el inicio. “Esta idea –cuenta Ivor a lavaca— surgió como un deseo de cambiar radicalmente mi enfoque actual del teatro. También me pareció que los eventos del drama necesitaban un descanso, algún tipo de respiro que creo que da mi presencia. Victorio y Julia están felices de compartir el escenario conmigo y mientras ese sea el caso, me parece que tiene sentido explorar este proceso”.
La obra —creada en colaboración con Julia y Victorio, fue surgiendo de la improvisación en Barcelona donde vive actualmente Ivor—no es una pieza única sino que es diferente cada vez, tiene una estructura abierta y la puesta y los diálogos pueden ser modificados si así lo deciden los intérpretes. “Trabajamos en medio de la pandemia y fue una experiencia especial. Creo que todos queríamos hacer teatro y poder hacer ese intercambio de energía entre los actores y el público. El texto tiene una estructura abierta, lo que significa que los actores dan a los personajes sus propios nombres, años y profesión. Todo el proceso se volvió así muy íntimo. Queríamos limpiar todo lo superficial, queríamos pura verdad en escena y en ese sentido llegó un momento de desnudez que ahora nutrimos”, relata Ivor.


Estrenada en Barcelona y Croacia, la compañía teatral T25 propone el debut en Argentina, donde ya conocemos a Ivor por su obra Mi hijo solo camina un poco más lento. Dirigida por Guillermo Cacace y estrenada en 2014, se convirtió en un fenómeno del teatro independiente. En esta oportunidad, Ivor propone también abrazar la intimidad, ser espectadorxs de una situación que a casi nadie le es ajena. “Después de hacer nuestra primera lectura de la obra supe que había una química de actuación entre Victorio y Julia que resultaría en una pareja convincente. A través de una serie de improvisaciones creamos a esa pareja y buscamos la mejor manera para contar una historia de amor y ruptura. Doy mucha libertad a los actores, me acerco a ellos desde la posición de un dramaturgo, no de un director. Tienen libertad para moverse por el escenario, improvisar, la forma de pronunciar el texto. Mi consentimiento a su interpretación es tanto un riesgo como una bendición”.
Julia anuncia, cuando la ruptura ya es inevitable, cuando el vidrio se quebró y el dolor parece ser irreparable: “Mi cuerpo necesita acostumbrarse a que se está yendo”. Por eso no da el portazo y se va de inmediato, es necesario aceptar la distancia, la soledad, desprenderse de lo que fue y ya no será.
“¿Quiénes fuimos nosotros? ¿Existió un nosotros alguna vez?”. Si una parte de nuestra historia concluye, consuela que sobrevivan las plantas testigos de ese amor. Quizás la información de “un nosotros” permanezca retenida en las raíces, y la tierra y el agua impidan que se marchite lo que alguna vez fue flor.
Teatro Moscú, Ramirez de Velasco 535, CABA
Viernes 11 de marzo a las 21.30 hs y a las 23 hs
Domingo 13 de marzo a las 18 hs
Escenario-40, Calle 40 #1180, La Plata
Jueves 10 de marzo a las 21.30 hs
Sábado 12 de marzo a las 19.30 hs
@seriaunapena_obra
@moscuteatro
@escenario40
@vicdalee
@juliaferrem
Fotos: Grgo Jelavic
Una circunstancia denominada mundo
El recuerdo es un consuelo, el perfume dulce del pasado, el refugio en el que Dalmaro se sumerge para abrazar la fragilidad de la ilusión. Toca el bajo, canta, se filma con el celular exponiendo su rutina, deseos y añoranzas. Advierte que va a cerrar todas las ventanas para retener el aroma de Bruno, quien ha partido a una expedición al centro de la Tierra para buscar al calamar gigante que aparece en sus sueños. Es una obra que hilvana retazos de la vida cotidiana de les protagonistas, de sus formas de concebir el microuniverso que les rodea, de sus esfuerzos por transitar las pérdidas, de su infinita ternura para conquistar la sonrisa y acompañarse.


El texto de la obra fue escrito por la dramaturga, directora y música Jimena Aguilar en 2018, en un laboratorio de escritura coordinado por el actor, dramaturgo y director Ariel Farace e iba a ser estrenado en junio de 2020. Por supuesto, tuvieron que posponer el debut, que finalmente fue el pasado 14 de febrero. “Trabajé a partir de un eje que no fue premeditado —cuenta Jimena—sino que fue apareciendo en la escritura, que fue el proceso de un duelo amoroso que hace el personaje protagónico, pero que también puede ser entendido de una manera mucho más amplia siendo el concepto del duelo en sí mismo lo que prima, y ese duelo es ubicado en un tiempo presente, que va alternándose a lo largo de la obra con otras escenas en otras temporalidades, así algunas escenas son recuerdos, otra sueño, otra situación imaginada, otra es el futuro”.
Dalmaro cuenta con el apoyo incondicional de dos amigues: La Neta y El Neto, quienes intentaron ser pareja, no funcionó, su relación tomó la forma de la amistad y hasta son felices convivientes. Guido Botto Fiora, Juan Tupac Soler, Camila Peralta, Natalia Casielles y Matías Dinardo son los actores y actrices de esta obra cuyo texto está editado por Libros Drama, ganó el Concurso Internacional de Dramaturgia Invasora en España y también fue editado por Ediciones Invasoras.
Una oda a lo esencial, que casi siempre resulta ser un instante cargado de simpleza, un tesoro que cotiza con el tiempo transcurrido y la magnitud de la pérdida, como un árbol rebosante de flores anclado en el jardín de la memoria.
Espacio Callejón, Humahuaca 3759, CABA
Lunes 21 hs, hasta el 28 de marzo
@circunstanciadenominadamundo
@espacio_callejon
@schimix @guidobot @casiellesnataliacarmen @matidinardo @camilasicamila @juantupacsoler
Fotos: Mora Garzón
Clandestino Maracaná
Este lugar alberga cuerpos cargados de historias. Un bar de esquina, que podría ubicarse en cualquier barrio, es escenario de lo que se dice, lo que se calla y lo que se vive. Nos llama la atención un inusual detalle: las cartas del menú portan el retrato de quien las sostiene mientras elige el plato y la bebida que acompañará sus penas y aciertos. Un poeta hundido en sus cavilaciones que de niño escupía en las iglesias, el mozo de mueca persistente, la dueña del bar y su deseo postergado de boxear, la cocinera de sonrisa triste que cocina desganada y la comida le sale amarga, las amigas con tanto para decir, la señora de negro que arrastra su soledad, el policía perturbado y el chico del delivery obligado a la hiperactividad. Los relatos se entremezclan, el rumor crece, se hace grito y catarsis.
No sabemos si a este bar le queda poco tiempo más en pie, el posible cierre de persiana convive con la posibilidad de que esos personajes no puedan desprenderse de ese ámbito de urgencias y confesiones. Paula Flaks, Soledad Leone, Micaela Minervino, Daniela Colucci, Federico Santisteban, Ignacio Pereyra, Agustín Belloli, María Laura Tarchini y Martín Ojea son las actrices y actores que dieron cuerpo, sentimiento y voz a los personajes que “están regidos por cierta desesperación, incertidumbre, la idea de un aquí y ahora extraño, algo los une y este lugar los reúne”, afirma el actor, dramaturgo y director de Clandestino Maracaná, Marcelo Pérez.

“En este bar se percibe el paso del tiempo, cierta extrañeza, una atmósfera de no tiempo. Los actores y las actrices rápidamente se entregaron a mi lenguaje y a su vez, siempre hubo un intercambio en cuanto a ellos como intérpretes. Eso generó algo muy rico y ese proceso de creación es mi parte favorita”, cuenta Marcelo. “La obra es divertida, singular y a la vez es una piña, queremos que la vean muchas personas y más allá de las dificultades, poder sostenerla en esto que es el teatro independiente” .
Todo lo necesario se funde en este lugar: la nutrición del encuentro, de la amistad, de la comida, los sueños que quedaron en el camino y los que —si nos calzamos los guantes y subimos al ring— todavía aguardan ser conquistados.
El Tinglado, Mario Bravo 948, CABA
Viernes 22 hs
@clandestinomaracana
@eltingladoteatro
Foto: Emmanuel Melgarejo
Jam de Improvisación Teatral
Esta nueva propuesta de MU Trinchera Boutique combina imaginación y diversión. En su primer capítulo, la consigna estrella de la improvisación desató carcajadas y les participantes demostraron gran talento para sacar de la galera infinidad de situaciones desopilantes. Casi todas las personas que concurrieron se anotaron para participar del juego, aunque no es requisito imprescindible, también se puede ser espectador/a y disfrutar del show.
El evento contará con la conducción de La Maura y Lenard, quienes con su encanto y glamour explicarán a les presentes las reglas de juego. Sorteo de equipos, rondas de improvisación siguiendo diferentes consignas, duelo de finalistas, anuncio del equipo ganador y entrega de premios serán los pasos a seguir en esta velada de viernes que promete risas y lip-sync de las anfitrionas.
Te invitamos a participar, a inventar con otres y desarrollar herramientas que exploren la creatividad grupal. Te esperamos este viernes y todos los segundos viernes de mes para jugar juntes.
MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA
Viernes 11 de marzo, 21.30 hs
@mutrincheraboutique
@soylenard
@mauricarballidx
Foto: Martina Perosa

Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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