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El verdurazo: la colonia agroecológica de la UTT en Jáuregui

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En Jáuregui, Luján, funciona una colonia de la Unión de Trabajadores de la Tierra. Es la mayor unidad agroecológica del conurbano. Produce frutas y verduras que se venden más baratas que en el mercado. Familias que viven y ganan mejor, con trabajo genuino y sin venenos. Datos para el presente y el futuro de la alimentación. Esta crónica fue publicada en la edición 124 de MU. ▶ SERGIO CIANCAGLINI

Si desde la macrocefalia porteña se quiere ir hacia donde nacen maravillas alimenticias como kale, calabaza, acelgas, lechuga crespa, rúcula y toda clase de verduras más baratas que las del mercado convencional, y cultivadas, curiosamente, sin venenos, una posibilidad es atravesar la psicosis del tránsito, luego tomar una autopista igual a todas donde aparecen peajes seriales a precios galácticos y se gasta nafta de valores arangunísticos, mientras en la radio balbucean operaciones políticas llamadas “información”, cuentan chistes malos y anuncian que llueve aunque se ve el cielo cada vez más celeste y con sol y, tras unos 80 kilómetros hacia el cercano oeste, llegar a un lugar en la Ruta 5, km 72, en Jáuregui, Luján.
Entonces cambia el ambiente. Se va por un camino que bordea una fábrica y luego atraviesa una tranquera abierta, y otra, hasta llegar a un paisaje boscoso en el que hay un edificio antiguo y ocre que alguna vez fue psiquiátrico, instituto y cárcel de mujeres, cuyos terrenos son hoy parte de la mayor unidad productiva agroecológica que existe en ese universo llamado conurbano bonaerense.
Franz Ramos prepara una carretilla donde hay perejil, espinaca, cebolla de verdeo y remolacha blanca. Sus vecinos y compañeros preparan también lo suyo para los bolsones que vende la Colonia Integral de Abastecimiento Urbano que tiene doble nombre: 20 de abril-Darío Santillán.
La Colonia integra la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) gremio de productores hortícolas que reúne a unas 10.000 familias en todo el país y ha ganado fama a través de sus cuatro Verdurazos en Buenos Aires. En abril, por ejemplo, regalaron 30.000 kilos de verduras a miles de personas que hicieron cola en Congreso, para visibilizar un problema que podría ser gastronómico pero también es social, productivo, político, de vivienda, de ciudadanía, de salud y/o alimenticio: qué clase de realidad nos hacen tragar.

Foto: Nacho Yuchark.


La sorpresa de la lechuga
Hay música de pájaros y árboles enormes. Detrás del instituto que se llamó Ramayón Valdivieso hay además una iglesia en receso por donde hoy corretean niñas y niños de la Colonia. En una pared del edificio principal pintaron: “Tierra, Trabajo y Cambio social”. Más allá están las plantaciones agroecológicas.
Miguel Reyes es uno de los históricos de la UTT. Nació en Ledesma, Jujuy, y hace ya 32 años migró a la zona hortícola de La Plata. Tiene cuatro hijos. “Siempre me dediqué a cultivar verduras, pero todo fue muy difícil”. A su lado Franz Ramos, boliviano nacido en Tarija, instalado hace 29 años aquí, siete hijos, agrega: “La situación en La Plata era malísima, un trabajo esclavo porque teníamos que alquilar la tierra, trabajar sin parar, y no nos quedaba prácticamente nada”.
Miguel integraba una asociación de pequeños productores. “Pedían mercaderías y materiales al gobierno. Pero en 2010 conocí la UTT donde planteaban pelear por la tierra. Esa mentalidad me gustó”, cuenta Miguel: “Eran unas ocho personas nomás, así que le dije a mi concuñada, a mi cuñada y nos metimos”. Conoció a Nahuel Levaggi, que recuerda sobre aquel 2010. “Yo ve – nía del Frente Darío Santillán, y había armado una cooperativa de trabajo para que compañeros de la ciudad pudieran trabajar en el campo. Conocí a quinteros de La Plata y la situación por la que estaban pasando al tener que alquilar pequeñas porciones de tierra para poder vivir de eso. Y nació la idea de la UTT”.
Miguel: “Pedíamos algo muy claro: créditos blandos para comprar nuestra propio lugar”. En 2014 hicieron un acampe junto al Parque Pereyra Iraola. “Estuvimos tres días. Nos dijeron: ‘Acá no les podemos dar tierras’. Créditos tampoco había. El gobierno de Nación (a través de Desarrollo Social) planteó que iban a darnos tierras fiscales pero en la Patagonia, para criar animales. Nosotros les decíamos: ‘Lo que sabemos es cultivar verduras, tenemos animalitos para consumo nuestro, pero somos horticulores y quinteros’”.
Surgió en la UTT la idea de presentar un proyecto de producción agroecológica para acelerar la entrega de tierras en desuso. “Pero pensábamos: ¿cómo vamos a producir sin venenos? Si con venenos no alcanzamos a producir bien, sin venenos va a ser peor”, cuenta Miguel, quien habló con Nahuel, quien a su vez conocía la experiencia agroecológica a través de movimientos como Vía Campesina. Comenzaron los contactos con ciertos funcionarios de la secretaría de Agricultura Familiar, del INTA, y la opción agroecológica empezó a crecer.
“Yo todavía alquilaba una hectárea en La Plata y en una parcela, para probar, cul – tivamos lechuga sin venenos. Y la lechuga salió así”, dice Miguel expandiendo los brazos en proporción a su sonrisa. “De no creer, era espectacular por la cantidad y la calidad de verduras. Además hice acelga, puerro, verdeo”.

Foto: Nacho Yuchark.


Segundo descubrimiento: “Era bueno económicamente, porque no gastaba en el veneno. El problema es que yo lo quería mandar al mercado, pero los camioneros no me querían recibir la verdura porque no tenía veneno. Uno solo, el que la vio y la probó, me venía a buscar siempre. Ahí empezamos a pensar en los bolsones para vender directamente nosotros”.
El proyecto de la UTT estaba presentado. Les insinuaron dos lugares posibles, Campana y Jáuregui, para cederles en comodato (una especie de préstamo del lugar): “En Campana hubo resistencia de los vecinos a que nos dieran tierras, y quedaba abierta la posibilidad de venir acá”.
La respuesta estatal era levemente aceitosa: “Decían que ya estaba todo, pero que no, que faltaba un papel, que tal firma, que tal sello”. El 20 de abril de 2015, con calma, con sus pertenencias y con sus familias, un grupo de productores se instaló en el predio de Jáuregui a esperar que los trámites buro – cráticos se aceleraran. En agosto de ese año las inundaciones azotaron a Luján, y la UTT se hizo presente con alimentos para los afectados. Franz: “El ministerio seguía sin resolver nada, así que nos metimos en Desarrollo una semana completa para noso – tros mismos llevar y traer los papeles”. Miguel ríe mirando los árboles: “Hacíamos de cadetes entre Desarrollo y Agricultura para que terminaran los trámites”.
Trabajo, alimentos y precios
En diciembre de 2015, mientras la gestión kirchnerista se iba y llegaba la macrista, se concretó el comodato. Rosalía Pellegrini, de la UTT, dijo ese día: “Los gobiernos cambian pero las organizaciones quedan”. El predio tiene 84 hectáreas de las cuales se pueden cultivar 54, porque el resto es reserva de bosque. El proyecto de la Colonia es llegar a 54 familias, una por hectárea, con producción agroecológica. Hasta ahora son 14 las familias que producen, porque para hacer funcionar el resto de las hectáreas les hacen falta instalaciones eléctricas y moto – res para bombear el agua.
El proyecto de la UTT plantea entre otras cosas:
“Se beneficia a las familias de productores, inmediatamente impacta generando un ordenamiento territorial, impacta sobre el precio de la renta (ya que se retiran del mercado 50 familias), se generan instancias de comercialización con precios populares, y se transita hacia una forma de producción amigable con el medio ambiente y los consumidores, por lo que de a poco se va transformando el modelo de agronegocio hacia la soberanía alimentaria”.
Trayendo la historia a tiempo presente, la producción de la Colonia y de otros horticultores más dispersos de la UTT permite que hoy ofrezcan bolsones de 5 kilos de verdura agroecológica de estación a 180 pesos, y de 7 kilos a 210 pesos. Promueven la formación de grupos de consumidores que pueden reducir aún más los costos al comprar en cantidad.
Las variedades de verduras propuestas son, para junio: puerro, rúcula, radicheta, kale, acelga, perejil, brócoli, lechuga, hinojo, repollo, akusay, verdeo, espinaca y tomate (los contactos se hacen en Facebook buscando Almacén de Ramos Generales UTT).
Además los bolsones se encuentran en ferias como la de la Facultad de Agronomía de la UBA (el segundo sábado de cada mes), o en los propios almacenes de ramos ge nerales de la UTT en Luis Guillón, Berazategui, San Vicente y Domselaar. El tercer sábado de cada mes se hace feria en la propia Colonia de Jáuregui. Esperan pronto abrir un almacén de ramos generales en la Capital Federal, una verdulería agroecológica al revés que las convencionales: alta calidad y bajo precio.

Foto: Nacho Yuchark.


Mauro Fernández es uno de los productores de la Colonia, boliviano criado en la Argentina, y vive en una de las casas que fueron parte del Instituto: “Con los remedios y los agrotóxicos te estás matando vos solo. Yo produzco morrón, berenjena, zanahoria, puerro, rabanito, esas cosas. La diferencia de la verdura es enorme en el color y el gusto. Y además estamos mejor nosotros, gracias a Dios. Lo que queremos de todos modos es que nos den créditos para comprar nuestro pedazo de tierra y estar tranquilos”.
Su vecino es Martín Rivero, siete hijos. “En La Plata yo no tenía mi tierra, y trabajaba obligado a sacar producción para el dueño. Esto es mucho mejor. Nos manejamos nosotros mismos. ¿Económicamente? No tengo plata para tirar para arriba, pero muy mal no estoy”. Sus hijos van a los colegios de la zona, y el propio Martín está terminando el primario en la escuela rural de la Colonia. Tiene decenas de gallinas ponedoras, y la chancha parió ocho lechones.
Fidel, la salsa y los perros
El cubano Víctor Pileta –Vitico para todos- es veloz cuando habla, cuando piensa y cuando camina. Mientras recorremos los cultivos de la Colonia cuenta que cada familia paga por su agremiación a la UTT 1.500 pesos mensuales y, por bolsón vendido, reparte 30 pesos para el comercializador, para la Colonia y COTEPO (Consejo Técnico Popular), el área de la cual el propio Vitico forma parte como ingeniero agrónomo, asesorando a los productores en el manejo agroecológico.
Vitico está en la Argentina desde hace 25 años y se le mezcla el acento cubano con los giros argentinos. “Me recibí en La Habana. En Cuba tuvimos el período especial y el bloqueo, y aquí está Macri. El cubano no se metió en agroecología por ser un iluminado, sino porque no le quedaba otra: ya no se podía importar químicos. Lo interesante de Macri es que también van a tener que adoptar esto, porque la producción de verduras en lugares como La Plata ya es inviable por los costos. ¡Pero mira el kale!”.
Señala sin detenerse una planta de un verde increíble, y cuenta que al kale lo llaman la reina de las verduras porque tiene tanto calcio como la leche, tantas proteínas como la carne, pero ninguna de sus contras “y los gringos le dicen kéil y la hacen frita… y mira lo interesante del policultivo que hacemos que es una estrategia porque no te lleno de tomate el campo, sino con familias que luego rotas. Bulbo, hoja, fruto: donde puse un bulbo como la cebolla o la batata, luego pongo un fruto como el tomate o el morrón. Y ahí están las franjas de brócoli, berenjena, remolacha blanca y roja”, dice. Los ojos porteños empiezan a percibir colores insólitos y los pulmones respiran algo fresco que no parece ser monóxido de carbono.
Retoma Vitico esquivando charcos y señalando todo: “La maleza para mi es una bieneza. Nos vendieron que la gramilla es maleza que compite con esa berenjena que tienes ahí, pero es al revés: conserva la humedad, moviliza los nutrientes, pero las empresas y las universidades dicen que hay que matarlas. No entienden, niegan la vida, y te dicen que debes tener todo limpito y deshierbado cuando en realidad estás creando corredores biológicos para que los bichos no te coman tu berenjena, y por eso el policultivo te defiende”.
Miguel lo explica así: “El monocultivo lo hacen en cantidad, por eso precisan el veneno para matar todo lo demás. El policultivo es menos cantidad pero más variedad de cada cosa”. Sobre gustos no hay nada escrito, dicen, pero se sabe que la verdura convencional tiende a ser como el viejo bolero de Palito Ortega: sabor a nada. Lo agroecológico en cambio es puro sabor, pero la dificultad, explica Vitico, suele ser estética. “Te exigen que todo sea del mismo tamaño y color. La berenjena puede estar muy bonita pero llena de veneno. Y una planta con mordedura de un insecto, tal vez sea la màs rica y la más sana”. Franz: “No hay que guiarse por la lindura”.
Vitico muestra una calabaza, se enoja por la falta de electricidad y anuncia en cubano puro: “Esto no hay quien lo arregle, pero tampoco quien lo tumbe”. Se lo ve apasionado por lo que hace y agradecido por tener lugar en la Colonia. “Porque además estamos haciendo nuestros propios bioinsumos”, dice rumbo a un galpón al que llaman La Fábrica, lleno de grandes recipientes con fermentos y preparados, para que Vitico hable de hongos, fosfito, melaza, esporas de microorganismos celulolíticos, extractos de ajo, bosta y rumen de vaca, sales minerales, polvo de roca, y de cómo esos bioinsumos sumados al policultivo ayudan a fertilizar el suelo y alejar plagas como la mosca blanca que azotan a los productores convencionales.
¿Cuál es el costo de este arsenal biológico y de reciclado? El ingeniero Vitico recalculando: “Dos mangos. Y todo es mejor, más eficiente y más sano que lo que te venden en una semillería a 800 pesos por cinco litros de porquerías. Acá con medio litro de bionsumo hago hectáreas y hectáreas”. El ingeniero Carlos Carballo, inspirador de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UBA, ha calculado que cada productor convencional gasta 400.000 pesos anuales por hectárea. A la inversa, el potencial agroecológico muestra que en solo una hectárea se pueden producir las verduras que anualmente consumen 125 familias.
Diagnóstico de Vitico: “Nos engañaron con el kit tecnológico. Pero a la vez, no puedo experimentar con la plata del campesino, entonces el acompañamiento es para armar un sistema que sea útil y que manejes en el tiempo. Y hacemos otra cosa: que los propios campesinos sean luego los que enseñan a los nuevos cómo encarar esto”. Sobre el factor salud, los más recientes estudios de la Universidad de La Plata muestran que un 65% de verduras elegidas al azar en verdulerías porteñas y platenses presentan restos de al menos un plaguicida que se acumula en el cuerpo de quien consume, con efectos que pueden desencadenarse a mediano o largo plazo. Vitico: “Nuestros más fieles clientes son los que tienen cáncer, o familiares con cáncer. Ahí todo se entiende clarito”.
Vitico propone una mirada: “Todos deberían volcarse a esto porque funciona, no tienes gastos de insumos, y por eso es la liberación, es tu independencia. En Cuba se está hablando de autogobiernos locales a partir de la producción de alimentos, y de comunidades que pueden liberarse del peso del Estado. Y a la vez el Estado tendría que brincar de alegría: se saca de encima familias que trabajan, producen y viven por ellas mismas”.
Sostiene Vitico que en estas cuestiones hace falta apelar a un elemento en desuso: “Mire usted, una pizca de sentido común muchas veces vale más que una biblioteca. Y cuando pierden sentido común, los países se van imagine usted a dónde”. El ingeniero está encarando un nuevo proyecto en mataderos de La Matanza, para reciclar a gran escala la bosta de animales, y por qué no humanos, para realizar compost que sirvan para fertilizar suelos y cultivos. Es un punto culminante de la idea agroecológica, en la cual nada se pierde, todo se transforma.
Breve biografía vitiquera: “Me fui hace 25 años de Cuba pensando que Fidel era lo peor. Estaba agusanado, enojado, quería quemar al partido. Veía que viajaba a Cuba un argentino que vendía diarios, tenía un secundario mal hecho y el tipo iba por todo el mundo. Y yo con títulos, idiomas, ¿qué hago, boludo? Quería mojar el mundo. Llegué aquí en pleno menemismo regalando el país, como sucede ahora. Y conocí a los que no viajaban, la gente de las villas, los barrios, esa pobreza, ese capitalismo que te parte en dos y que condena a tantas personas. Empecé a ver que todo, allá y acá, era más complejo”. Cuenta que hoy, cuando viaja a Cuba, la gente no le cree. “Me dicen que no puede ser que en Cuba haya mejor alimentación que aquí”.
El ingeniero Pileta no encontró en la agronomía argentina otra cosa que venta de venenos de multinacionales. “Lo que yo sabía no me sirvió hasta que lo pude aplicar en los últimos años. Pero entonces me dediqué a cocinar, hacía peluquería para perros – hasta en Recoleta- y daba clases de baile”. ¿Buen bailarín? “No”, ríe Vitico, “pero en el país de los ciegos el tuerto es rey. Lo que pasa es que aquí hay mucha gente sin sentido común. ¿Cómo pueden querer bailar salsa sin haber pasado por el son? Me pagaban para enseñar, y enseñé. Lo de los perros era algo que también aprendí en La Habana cuando mi mamá me regaló un caniche y estudié cinología, la ciencia de las razas de los perros. Hay que vivir ¿no?”.
Con todo ese bagaje Vitico resume que lo suyo fue “brincar, bailar, cocinar, peinar y remar como un hijo de puta”, a lo que agregó una ayudantía en Agronomía y finalmente un cargo en Agricultura familiar donde pudo potenciar sus conocimientos trabajando junto a movimientos campesinos y de productores. “Hace unos meses me quedé sin trabajo en la Secretaría y aquí me dijeron ‘te quedás con nosotros’. Tengo un techo y estoy desde el primer día en la parte técnica, que tiene un potencial enorme si podemos resolver una clave para que no se caiga todo esto: la comercialización”.
El infarto de Hipócrates
En la Colonia no dejan de imaginar una posible clave de comercialización: “Que el Estado compre estos alimentos sanos para escuelas, hospitales, geriátricos”. Como son personas más de hacer que de ilusionarse, siguen adelante con los proyectos de comercialización en redes, la creación de almacenes de venta directa al público. La UTT como parte de la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) planteó en la Marcha Federal la necesidad de una ley de protección de la Agricultura familiar.
“Hemos planteado también, a partir de los Verdurazos, que se dicte una Ley de Acceso a la Tierra” explica Nahuel Levaggi. La UTT fomenta los proyectos agroecológicos, pero hay una prioridad relacionada con el acceso a la tierra de productores familiares que están en una crisis cada vez mayor más allá de cómo produzcan.

  • La UTT, integrada por unas 10.000 familias, estima que 200.000 pequeños productores, con apenas el 13% de la tierra, cultivan el 60% de los alimentos que se consumen en el país.
  • Más del 70% de ellos no tiene tierra propia sino que alquila.
  • Se van a transferir este año, al campo concentrado, 145 millones de dólares (entre créditos por la sequía y la baja de retenciones a la soja) y nada a pequeños productores, que sufren aumentos del 100% en alquileres, 150% en insumos para producir, y 500% en electricidad. Franz ejemplifica: “En noviembre nos vinieron 7.000 pesos por tres motores. Pasamos a usar solo uno, para ahorrar, y nos vinieron 39.000”.
  • La propuesta de la UTT en números para un Procrear Rural explica que, por ejemplo, con unos 100 millones de pesos (más inflación de los últimos meses) se podrían adquirir 500 hectáreas para 500 familias, capaces de producir verduras para 62.500 familias por año (250.000 personas). Se trata de créditos que cada familia podrá devolver al no tener que pagar ya un alquiler.

Agustín Suárez, de la UTT: “Se encara así un tema productivo, y a la vez de vivienda. El proyecto de Ley que presentó el diputado Leonardo Grosso tiene apoyo de radicales, de Graciela Ocaña del PRO y también de los partidos de oposición”. Levaggi: “Estamos tratando de cerrarlo con el oficialismo, porque de última es el que va a tener la posibilidad de aplicarlo. Para nosotros se trataría de comprar campos de 80 ó 100 hectáreas, y que las familias se integren en colonias. Si unas decenas de familias lo logran, ya sería una victoria porque algo así nunca pasó en el país”.
Esa posibilidad, cree Levaggi, facilitaría también los procesos de transición hacia la agroecología de la gran masa de productores convencionales: “Le ponemos todas las fichas a eso. Como algo técnico, porque es una práctica que hoy es minoritaria, pero no para de crecer y es exitosa. Pero además lo agroecológico trae una mirada política y sobre el modelo productivo dependiente de las multinacionales. No podemos hablar de Soberanía Alimentaria con insumos de Monsanto. La cantidad de plata que pierden los productores en agrotóxicos es atroz y ahí está uno de los caballitos de batalla para que cada vez más compañeros se pasen a lo agroecológico”. Agustín completa: “Ganás más dinero, vivis mejor, no te contaminás ni contaminás a tus hijos”.
Para apoyar la comercialización se agrega la creación del Sistema Participativo de Garantìas promovido por la CALISA en la Facultad de Agronomía. Carlos Carballo: “Se organizó un Consejo Asesor que garantiza el proceso de producción agroecológica, para que el consumidor sepa que no sólo es una producción sana, sino que también promueve el asociativismo, la comunidad, los territorios y más igualdad de género, además de la salud”.
El ingeniero Pileta cree que hay algo médico en todo esto: “Hipócrates decía ‘que tu alimento sea tu medicina’. Pero hoy el alimento es tu desgracia. Si despertara, le daría un infarto” (o tendría que aprender a peinar perros). Sigue Vitico: “¿Querían producción a escala? Aquí la tienen. Y esto puede multiplicarse al infinito”, anuncia mirando los surcos de colores, llenos de producción, de fertilidad, y de bienezas.

Foto: Nacho Yuchark.

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Parlamento de Artistas: la nueva propuesta de Mu Trinchera Boutique

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Después de las Postas Sanitarias Culturales, llega el Parlamento de Artistas en Mu Trinchera Boutique, con la presidencia de Susy Shock y gran elenco. Enterate cómo va a ser y dónde se consiguen entradas.

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🔥Parlamento de Artistas🔥

Una sesión extraordinaria, presidida por la cantante y artista Susy Shock, es la excusa para volver a encontrarnos en el teatro de Mu Trinchera Boutique junto a una serie de artistas que representarán números únicos, pensados a la medida del Parlamento de los Artistas.

La propuesta, parida por el equipo cultural de lavaca, retoma la propuesta ideada por Paul Preciado y replicada por el colectivo boliviano Mujeres Creando durante el golpe en ese país; un Parlamento de Mujeres, en ese caso, que funcionó de barricada para hacerle frente al fascismo, invitando a hablar a numerosa y diversa cantidad de mujeres micrófono y palabra en mano.

Ahora, emulando ese ritmo de protesta al calor de la época actual, entre pandemias virales, culturales y sociales, el Parlamento de Artistas pretende responder desde la danza contemporánea, la música y el teatro a la pregunta: ¿Qué podemos decir cuando todo está dicho?

Las posibles respuestas las interpretarán estos grandes, enormes artistas de la escena argentina:

  • Susy Shock @susyshock
  • Manuel Fanego @manufanego
  • Paula Garnier @pauligarnier
  • Caro Bonillo @caro_bonillo
  • Carla Rimola @carlarimola
  • Juan Salvador Giménez Farfán @decimesalvador
  • Luisa Ginevro @luisa_ginevro @milagloww
  • Valentina Brishantina @nosoyvalentinabrishantina
  • Elis Pavan Armas.

El lunes 18 de octubre a las 19hs. en Mu Trinchera Boutique @mu.trinchera.boutique  (Riobamba 143, CABA)

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13er Encuentro de Familiares Sobrevivientes de Femicidios: “Exigimos acciones concretas”

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En el día en que el Observatorio Lucía Pérez dio a conocer el número de los femicidios, travesticidios y transfemicidios en lo que va del año —233— los Familiares Sobrevivientes de Femicidios volvieron a juntarse en el mediodía gris, como cada segundo miércoles de mes, para exponer el estado de las causas de sus hijas y presentar la carta por decimotercera vez solicitando una audiencia con el presidente Alberto Fernández. El informe completo y la carta, en esta nota.

Sentades en sillas negras ubicadas por delante del mástil que está frente a la Casa Rosada, les familiares nuevamente tomaron el micrófono, con una batucada de fondo por parte de trabajadorxs de la empresa de electrodomésticos Garbarino que denuncian que 4000 empleades no reciben sus sueldos desde hace seis meses. La primera en tomar la palabra fue Yolanda, hermana de Luciana Sequeira, la joven de 17 años que fue encontrada en un hotel en Santiago del Estero con graves lesiones producto de tortura y violación y que falleciera tres días después. El imputado es un compañero del colegio, también de 17 años, hijo de un policía. “Estamos acá para pedir justicia porque el caso está parado. Por la pandemia, nos dicen, no puede seguir avanzando. Ahora estamos tratando de impugnar la autopsia porque la que hubo está manipulada y no podemos seguir confiando en esa autopsia”.

Marta Montero, mamá de Lucía Pérez, la joven de 16 años de cuyo femicidio se cumplieron cinco años el pasado 8 de octubre y que desatara el primer paro de mujeres, dijo: “A cinco años de su femicidio todavÍa no tenemos justicia. Pedimos justicia por Lucía. Gracias”.

Fotos: Lina Etchesuri.

Luego tomó la palabra Susana Reyes, la mamá de Cecilia Basaldúa: “La semana pasada estuvimos en Córdoba porque supuestamente nos recibía el Fiscal General de Córdoba, quien se escondió y no quiso atendernos, mandó al secretario, hubo violencia de la policía y eso delata más todo lo que están ocultando. Pasamos por Capilla del Monte y nos enteramos que todos los cómplices del asesinato de mi hija andan sueltos, caminan por la calle como si nada, queremos que eso se termine, vamos a seguir la lucha. Estamos a poco tiempo del juicio, del único acusado, no tienen ninguna prueba, veremos qué pasa, si se puede caer ese juicio por todas las mentiras que hay en el expediente. No nos van a parar, vamos a seguir con la lucha”.

La mamá de Camila Flores fue la siguiente en hablar: “Camila fue asesinada en San Guillermo, Santa Fe. No es como ellos dicen que Cami se suicidó, están arreglando todo desde la autopsia y todas las pruebas que dicen que tienen, que nunca las muestran. Ya diez meses y no hacen nada, el asesino está en su casa, sabemos que hasta después de esa noche se ha reunido en la casa de la jueza del pueblo con su mamá. ¿Cómo puede ser si es un asesino y se reúne con la jueza en la casa? Es un pueblo y se tapan, pero vamos a seguir porque a Cami la mataron y la verdad tiene que salir a la luz”.

Fotos: Lina Etchesuri.

Luna Ortiz, de 19 años, fue drogada y violada por distintos hombres. Sin embargo, los jueces de Casación Daniel Carral, Ricardo Maidana y Ricardo Borinsky lo caratularon como un “homicidio imprudente” y pusieron el foco en la víctima.

Marisa, su mamá, contó: “Luna un 3 de junio de 2017 era asesinada por Villarreal y sus cómplices. Le decimos a este Poder Judicial que queremos una verdadera justicia para Luna y para todas nuestras pibas asesinadas. No nos conformamos desde un principio de la causa, como se caratuló como abandono de persona por el fiscal (Marcelo) Fuenzalida y el TOC 7 de San Isidro y cuando llega a Casación, los jueces Maidana y Carral de la Sala 1 de La Plata le dan lugar a la defensa del femicida cambiando la carátula como un homicidio culposo; siendo así este femicida estaría quedando en libertad en poco tiempo».

Y agregó: «En todo el proceso judicial se revictimizó a Luna y se violaron todos los derechos internacionales, con respecto a la violencia de género, por eso apelamos a la Corte Suprema de la Provincia para que revierta la causa a femicidio. Ayer recibimos la noticia de parte de la abogada que la corte lo denegó. Acá sigue nuestra lucha, vamos a seguir exigiendo justicia por Luna, porque estamos acostumbrados a que nos quieran tirar atrás las causas, a que revictimicen a nuestras hijas, hoy todos los familiares que estamos acá venimos a lo mismo, a quejarnos de este Poder Judicial, estamos muy cansados pero vamos a seguir tratando de que se reconozca el femicidio”. Marisa también contó que están organizando un encuentro regional el próximo 24 de octubre, donde se van a dictar talleres y a las 18 hs habrá una movilización en Tigre.

Fotos: Lina Etchesuri.

Facundo, papá de Luna, afirmó: “La causa está desde un principio estancada, no avanza, cada vez que vamos somos tratados de mala forma en la Fiscalía de Género de Tigre, donde siguen revictimizando a Luna: una secretaria del fiscal dando a entender como que las pibas se lo buscan, ¿cómo esa gente puede estar al frente de una Fiscalía de Género? Son apañados por la misma fiscalía general, nadie hace nada y se van repitiendo los casos. Estamos luchando para que la causa avance, hemos realizado una pericia para dar vuelta esa pericia psicológica que es aberrante y misógina. Este 8 de noviembre tenemos reunión con la fiscal y esperamos tener una buena respuesta y que la causa siga adelante”.

Daniel Basaldúa, papa de Cecilia: “Hace 17 meses que no la tenemos. Estamos luchando como el primer día pero nos damos cuenta de toda la porqueria que hay en el Poder Judicial. Acabamos de volver de Córdoba, nos recibía el fiscal general, se asustó, no nos recibió , hubo violencia, no nos querian dejar entrar a Tribunales, como si fueramos delincuentes. Nosotros somos pacificos pero sí decimos las cosas como son. Nos recibió el fiscal de Cámara, que va a ser quien posiblemente esté a cargo del juicio por el caso de Cecilia. Ya está elevado a juicio, quizás en dos meses estemos en el juicio, con un pibe del que no tienen ninguna prueba, lo que queremos es que esa causa se caiga e investiguen a los verdaderos culpables. Alberto acaba de recibir a L-Gante, no tengo nada contra ese pibe, pero nosotros tambien nos merecemos que nos reciba”.

Fotos: Lina Etchesuri.

La lectura del informe mensual del Observatorio Lucía Pérez estuvo a cargo de la maquilladora, performer y comunicadora Anahí de la Fuente, quien en julio de 2019 denunció penalmente por acoso y maltrato a su entonces jefe a cargo del Centro Cultural San Martín, Diego Pimentel. Luego fue despedida de su trabajo y Pimentel renunció a la dirección del San Martín. Meses más tarde, y para no llegar a la instancia de juicio, reconoció en un juicio abreviado, el acoso y maltrato a dos ex trabajadoras, entre ellas Anahí. “Soy Anahí de la Fuente, víctima de abuso por parte de un funcionario público del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, después de meses tediosos de cargar con esta lucha, soy de los pocos casos que fueron escuchados y lamentablemente tengo que sentirme privilegiada por eso”.

Fotos: Lina Etchesuri.

Texto del informe del Observatorio Lucía Pérez

233 femicidios o travesticidos

201 infancias huérfanas

305 marchas exigiendo Paren de Matarnos

216 días preguntando dónde está Tehuel

A partir de este mes sumamos otro dato: 164 funcionarios públicos denunciados por violencia de género.

En agosto de 2020 el Estado argentino se comprometió a llevar un registro de funcionarios judiciales denunciados por violencia, como parte del acuerdo amistoso que firmó con Olga del Rosario Díaz, víctima de violencia. El acuerdo incluyó el acto de público perdón, pero no se limitó a ese simbolismo: obliga al Estado a cumplir una serie de medidas, entre ellas:

El Consejo de la Magistratura “incluirá el conocimiento sobre cuestiones de género y violencia contra las mujeres en todos los concursos para cubrir cargos en el Poder Judicial de la Nación”.

También se obligó a confeccionar “un registro público de denuncias presentadas contra magistrado/as por situaciones vinculadas a violencia de género, en el que conste además el trámite impartido a esas denuncias”.

Hasta el momento el Consejo de la Magistratura ha publicado en su web un registro que debe descargarse en pdf, que solo tiene datos de tres denunciados y sin especificar el contenido de la denuncia.

Para dimensionar qué representa este incumplimiento elaboramos este padrón público que sistematiza los datos de una muestra de 164 casos. Las denuncias involucran a todos los poderes del Estado argentino y recorre todos sus estratos, incluidos los más altos.

Advertencias a tener en cuenta antes de analizar los datos:

1. Las denuncias no significan condenas. Es decir, no informan sobre delitos cometidos por funcionarios públicos, sino que dan cuenta de presentaciones judiciales que relatan casos concretos de violencias que solicitan así ser investigadas.

2. Los 164 casos no significan la totalidad de los funcionarios denunciados. Es apenas una muestra confeccionada con informaciones periodísticas no desmentidas y de los últimos años.

3. Hemos tenido en cuenta denuncias que superen los últimos tres años sólo en aquellos casos en que ese antecedente recobre actualidad. Un ejemplo de esta excepción: el presidente de la Cámara de Casación Penal, Gustavo Hornos, ya que la denuncia por violencia que radicó su ex pareja y por la que fue sobreseído en 1987 fue nuevamente noticia el pasado 8 de marzo.

4. No incluimos en los 164 casos seleccionados denuncias que involucran a familiares de funcionarios públicos. El caso de Emilio Rosatti, hijo de Horacio Rosatti, flamante presidente de la Corte Suprema de la Nación no es la excepción, ya que cuando fue denunciado por violencia por su ex pareja se desempeñaba como funcionario del Poder Judicial en Santa Fe. Destacamos, sin embargo, la gravedad institucional que representa que existan notas periodísticas que siembren la sospecha de que el juez de la Corte Suprema haya realizado gestiones para mitigar la situación judicial de su hijo. Confirmar o desmentir estas versiones debería ser una prioridad de la máxima institución de justicia del país en momentos en que el proceso de proclamación de Rosatti como presidente de esa institución ha sido cuestionado hasta por otros miembros de la Corte.

5. En el caso de las fuerzas de seguridad sólo hemos tomado registro de aquellas denuncias que involucren a las máximas autoridades. Sin embargo queremos remarcar el grave contexto que representa que sólo en la Policía Bonaerense y en el año 2020 se hayan iniciado 997 expedientes por violencia de género laboral. El Estado es responsable también significa esto.

Ni una más

Carta al Presidente Alberto Fernández

Buenos Aires, Argentina 13 de octubre de 2021

Señor Presidente de la Nación Argentina

Doctor Alberto Fernández

Desde que comenzó este año hemos sufrido:

233 femicidios y travesticidios, 14  en los últimos 12 días.

201 infancias han quedado huérfanas

Realizamos 305 movilizaciones y marchas para exigir  que paren de matarnos.

Y seguimos reclamando la aparición con vida de Tehuel.

Desde que comenzamos a encontrarnos en esta plaza hemos presentado una docena de cartas solicitando que nos reciba. Las entregamos acompañadas con informes y propuestas concretas y urgentes, nacidas del calvario que representa para una familia acceder a una justicia justa y humana, que investigue y castigue el crimen de nuestras hijas. También presentamos propuestas para que el Estado prevenga estas violencias y contenga en tiempo y en forma a las infancias que deja huérfanas.

En este largo tiempo hemos escuchado hablar mucho de la necesidad de una reforma judicial como forma de garantizar que el Estado cumpla con sus obligaciones y garantice nuestros derechos. Necesitamos hechos. Exigimos acciones concretas. Reclamamos que se democratice el Poder Judicial de una vez por todas y para siempre.

Esta es la carta número 13 con la cual, con respeto y esperanza, solicitamos que reciba a nuestras familias. ¿Por qué insistimos? Porque estamos convencidos de que tiene que escucharnos. Nuestras palabras están cargadas de dolor, pero también de la tremenda experiencia que soportamos sobre nuestras espaldas y nuestras almas. Queremos transferirle ese peso: es suyo. Le corresponde a la máxima autoridad del país hacer todo lo que pueda y más para transmitirle a toda la sociedad que Nunca Más ninguna madre, ningún padre, ningún hermano, ni hermana deba soportarlo. Ninguna familia puede cargar sola ese peso: es demasiado.

Atentamente,

Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

Mónica Ferreyra, mamá de Araceli Fulles

Guillermo Pérez, papá de Lucía Pérez

Alfredo Barrera, papá de Carla Soggiu

Rosana Andrea Soggiu, mamá de Carla Soggiu

Ana María Martinez, mamá de Melina Romero

Daniel Basaldúa y Susana Reyes, papá y mamá de Cecilia Basaldúa

Blanca Fredes, mamá de Agustina Fredes

Ezequiel Moscoso, tío de Katherine Moscoso

Facundo Ortiz y Marisa Rodriguez, papá y mamá de Luna Ortiz

Mamá de Camila Flores

Yolanda Sequeira, hermana de Luciana Sequeira

Fotos: Lina Etchesuri.
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Nota

Lo que hay para ver: puntos de fuga ante realidades que duelen

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Un escenario puede proponer infinidad de historias. De la galera de la dramaturgia asoman diversos entramados que nos sumergen en diferentes mundos. En ocasiones, esas historias nos hablan de realidades ásperas y no es opción mirar hacia el costado. Las vidas postergadas, la marginación, el prejuicio, son temas abordados por dos obras que te recomendamos esta semana. La supervivencia como práctica posible cuando no parece haber punto de fuga, el bálsamo de la ternura y la explosión de la cumbia alzan los espíritus cuando el presente está en sombras. La violencia machista y su tragedia a cuestas se expone en la tercera obra. Con datos surgidos del padrón de femicidios confeccionado por el Observatorio Lucía Pérez, la ficción se torna auténtica y obliga a reflexionar. Al final de la obra, la actriz y el actor miran al público y enuncian: “Tenemos que hacer algo”.

Bailan las almas en llantas

Foto: Francisco Castro Pizzo.

Un barrio picante. Lo cotidiano no es fácil y la convivencia con el peligro es una marca constante. Los pibes taladran la rutina con noches de gira envueltas en excesos. El botín del último robo es la muestra de la infancia arrebatada, unos chocolates que reparten entre ellos y guardan para sus hermanes más pequeñes. La cumbia alegra, transforma y redime los días que parecen destinados al gris de una vida sin futuro.

En la fiesta de la primavera, Valu y Julio se observan, se acercan, bailan una cumbia y el deseo se enciende. Sus familias están enfrentadas y esa chispa amorosa se convierte en un estorbo, una amenaza incluso para sus propias vidas. Escrita en verso, Bailan las almas en llantas expone una realidad de marginación, alude a los nadies a quienes hacía referencia el escritor Eduardo Galeano. La muerte ronda hambrienta y lleva uniforme azul. Pero esta obra también realza la delicadeza de un sentimiento apasionado que estalla como la flor loto en el medio del barro. La influencia de un clásico de la literatura comienza a develarse, el destino de Romeo y Julieta invade la atmósfera de amor y tragedia.

La idea de la obra surgió en 2014, cuando la actriz, directora, dramaturga y docente Pilar Ruiz dictaba un taller de teatro en inglés en una escuela de Chacarita, cerca de la Villa Fraga, donde conoció a Julio, un adolescente de alrededor de 15 años que cursaba la escuela primaria para adultes. Julio tuvo que dejar el barrio por sufrir violencia institucional por parte de un policía. Al año siguiente, en la Maestría en Dramaturgia de la UNA comenzó a escribir sobre esa situación. “En el primer ensayo, allá por octubre del 2018, le dije tanto al elenco como al equipo creativo, que no tenía idea de cómo iba a ser la obra, cómo sería la puesta en escena y que la invitación era a descubrirla juntes. Así es como todo lo que actualmente está en la obra, es una consecuencia del trabajo, la exploración conjunta. Desde el lugar de la dirección, me dediqué a proponer y habilitar, junto con el equipo creativo, ciertas consignas y materialidades como las gorras, las zapatillas, las camperas, la música, el espacio, ciertos movimientos y hasta el texto para abrir el trabajo a la percepción y la investigación escénica del universo abordado. Una vez abierto el juego, fui tomando el lugar de escucha y articulación de aquello que acontecía en los ensayos. La obra es un devenir de aquel arrojo absoluto al juego, con cierto encuadre, pero sin certezas del hacía dónde, de los cuerpos actorales”.

Pilar dirige un elenco numeroso y su desafío fue convocar a actores y actrices de distinta trayectoria, diferentes edades, algunes que ya conocía y con quienes había trabajado y otres que no. ¿Los diálogos en verso se relacionan con la influencia del clásico de Shakespeare? “Comencé a escribir los diálogos en verso y rima como prueba de procedimiento de escritura para poetizar el universo contado. El gesto es el de alejar el material de una construcción de corte más realista, que se ve en otros leguajes como el televisivo, por ejemplo. A medida que avanzaba en el procedimiento, iba descubriendo que, además de estar haciendo un extenso poema dramatúrgico, hacía puntos de fuga a vinculación directa con el universo del trap y a la vez, con el universo shakespereano. El material empezó a develarme que todo eso, no sólo podía convivir, sino que además le imprimía su propia singularidad”. En un contexto abrumador, Pilar rescata las hebras de poesía. Quizás los destinos puedan torcer el rumbo, mientras suena la música y las almas bailan.

Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, CABA

Domingos a las 17 hs

@teatrodelpueblo.arg

@bailanlasalmasenllantas

@piliruiz05

Lo que quieren las guachas

Foto: Carolina Alfonso.

Dos amigas del mismo colegio privado charlan a la salida, el novio y también compañero de curso de una de ellas se burla constantemente de todo de una manera ofensiva y despreciativa. Al otro lado de la pared blanca de fondo —de un lado es prolija e uniforme, del otro descascarada— una familia compuesta por una mujer trans que se prostituye para darle de comer a su hija y su hijo adoptivxs, ambxs hijes de su hermana fallecida, toman mate, comen galletitas y charlan sobre su cotidiano.

Al barrio de clase alta y la parte pobre y abandonada los separa un abismo y a la vez están cerca. Tanto que las historias de estos personajes se entrelazan y les espectadorxs seremos testigxs de los prejuicios, los abusos, las complicidades y los desenlaces de una misma circunstancia de uno y otro lado. Cuenta la actriz, dramaturga y directora Mariana Bustinza: “Es una idea que tuvo como disparador la tan debatida realidad y su comprensión (o no) del aborto clandestino. Cómo impacta en los sectores vulnerables y en los sectores más privilegiados; cuál es la valoración, crisis y resolución que soporta cada clase ante una misma situación: embarazo adolescente. Se contraponen elementos de la cultura villera y la cultura de la clase alta. El deseo, el placer, la violencia, y el miedo a lo distinto. El proceso de dramaturgia abarcó dos años. Mientras tanto hice un período de investigación en el año 2016. Luego ensayamos todo el 2018 y el 2019 hasta el estreno”.

La música genera escenas conmovedoras. Los personajes manejan un vocabulario específico, de territorio. Mariana “Cumbi” Bustinza señala que sus obras tienen algo de catártico, hay ficción y situaciones de su propia vida. “Pero no son llevadas de manera literal. Deseo e intento hablar de lo que conozco. Y eso se refleja en la verosimilitud y la profundización que alcanzan los actores y las actrices en personajes tan tipificados. Ese enlace que puedo hacer con mi experiencia y la transmisión en el proceso de dirección promueve la verdad; esa verdad que corre los estereotipos, o quizás, los usa”.

El trabajo previo es indispensable para la concepción de la obra: “Hacemos y hago mucho trabajo de campo según el actor o actriz y sus necesidades. A mí me sale escribir estas historias. Es un impulso creador, que se direcciona a distintos conceptos y lugares, pero surge de la misma fuente. No pienso si van con la moda o si van a gustar”. Una obra necesaria e imprescindible que acompañó el reclamo de las calles no hace mucho para la conquista de la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito, garantizado en el hospital. “Son temáticas que terminan sentando algún tipo de posición, no partidaria pero sí sociocultural”.

Teatro El Extranjero

Valentín Gómez 3378, CABA

Sábados a las 20.30 hs

Hasta el 27/11

@teatroelextranjero

@cumbibustinza

El virus de la violencia

Foto: Ramiro Dominguez Rubio

Una pareja de recién casados se va de luna de miel, los sorprende la pandemia y como consecuencia la cuarentena más estricta. Quedan aislades, los primeros días de disfrute por estar juntes van quedando atrás y aparecen los conflictos. El personaje de la actriz Romina Pinto es alegre, enérgico y el del actor Iván Steinhardt se muestra cada vez más intolerante y sombrío. Sus percances laborales a la distancia interfieren en su humor, en su autoestima y el encierro exacerba el nivel de sus actitudes agresivas hacia su pareja.

Las noticias de la pandemia se transmiten en la radio. El virus expande sus efectos a toda velocidad, como la violencia. Y este virus también puede tener consecuencias fatales. Romina e Iván conforman la compañía teatral El Vacío Fértil y también son compañeres de vida. En julio del año pasado leyeron el guión que les envió la dramaturga y directora argentina Marina Wainer, quien vive hace más de cuarenta años en España. “Es un honor porque escribió pensando en nosotros”, cuenta Iván. La historia les resultó conmovedora y se dispusieron a ensayarla en su departamento ya que no se podía ir a las salas de teatro. Corrían los muebles y colocaban la laptop a la altura de los ojos de Marina, que observaba y dirigía desde el continente europeo.

Para aportar la información concreta, recurrieron al padrón del Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez. Una vez que finaliza la obra, cuentan la cantidad de femicidios en lo que va del año y al día de la función. Dos horas antes de que arranque la obra, escriben con fibras en trozos de papel los nombres de las víctimas de femicidios, transfemicidios y travesticidios. “Empezar a escribir esos nombres, ya te coloca en otro lugar, una opción prolija era imprimirlos, pero decidimos escribirlos a mano, poniendo el cuerpo”, afirman.

Cuando la realidad es tan abrumadora, el Estado está ausente y la violencia machista desencadena lo atroz, el arte se convierte en aliado.

Patio de Actores, Lerma 568, CABA

Sábados 20.30 hs

Hasta el 30/10

@patiodeactoresteatro

@romipinto16

@ivansteinhardt

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